5% (8-08-2007)
08.08.07 @ 00:13:56. Archivado en Agosto 2007
Hace semanas, el Ministerio de Fomento, responsable de la obra del soterramiento de San Pedro, afirmó que éste se encuentra ya al 5% de su ejecución. ¡¡Al 5%!! ¿Significa ese tanto por cien, quitar la mediana entre Puerto Banús y El Rodeo y desbrozar los márgenes? A ese ritmo porcentual, cuando empiece el grueso de la obra, con maquinaria y empleados, el tanto por ciento subirá como la espuma...
Yo creo que puede haber existido un baile de números, y en vez de un 5% querían decir un 0,5%, que se acerca más a la realidad de esa Gran Mentira que, de momento, me parece la prometida obra, que a la vez que prometida, es ansiada y reivindicada hasta la saciedad. En Noviembre, prometió la Ministra Álvarez el comienzo de las obras y, como ya hemos dicho reiteradamente en estos micrófonos, las obras brillan por su ausencia, a excepción de la retirada de la mencionada mediana divisoria de ambos carriles y del destrozo a la vez que desbroce de los márgenes y las glorietas de la carretera.
Pero lo que si está a punto de llegar al 5%, pero del restante 100%, es la desesperación de los conductores, de los transportistas, de los usuarios de taxis, de los que no tienen otra forma que trasladarse en autobús... sobre todo cuando llegan estas fechas y los embotellamientos, ya no sólo en el nudo semafórico sampedreño, si no desde el mismo Puerto Banús (y en ambos sentidos) se suceden a todas horas. No hay derecho que las administraciones sigan mirando hacia otro lado mientras los ciudadanos tenemos que perder horas y horas metidos en los vehículos...
Qué envidia sana siente uno cuando ha podido contemplar -y usar- los túneles de la M-30 madrileña, que tras años de verdadero suplicio para los ciudadanos de la capital, han entrado en uso cumpliendo los plazos previstos. Me pregunto una vez más: ¿Por qué no se cumplen los plazos y las promesas también en Marbella? ¿Es que la obra del túnel de San Pedro no es menos necesaria que los de la ronda madrileña? A lo mejor la clave está en la propia voluntad de quien debe ejecutar la obra.
Juan Luis Gámez Ortúzar
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