Cada moto en su sitio (02-05-2007)
02.05.07 @ 09:20:33. Archivado en Mayo 2007
Hoy, prácticamente, inauguramos mes, pues el primero de Mayo nunca se cuenta, ya que en el día del Trabajo precisamente lo que se hace es vaguear, estar tumbado a la bartola y aprovechar el buen clima que alguien nos proporcionó, también un buen día...
Y el refranero español, al que tanto me gusta aludir, pues es rico y variado, y nos ofrece muchas respuestas a multitud de preguntas que nos hacemos al cabo del día, me ha inspirado para el comentario de hoy miércoles 2 de Mayo (festividad, por cierto, en la Comunidad de Madrid, y puente-acueducto para los ciudadanos de la capital, que seguramente nos habrán visitado estos días) Frases como “cada mochuelo a su olivo” o “cada oveja con su pareja” mencionan la obligación que tenemos - o que tienen algunas cosas - de estar en el sitio que merecen. Días atrás, en una visita al centro neurálgico de Marbella, y trasladándome en mi pequeño ciclomotor, que por cierto, es la mejor forma de desplazarse hoy en día, pude comprobar un hecho, no se si entre insólito, curioso o desvergonzado.
En la calle Victor de la Serna, en la acera enfrente del Hotel El Rodeo, existe un amplio estacionamiento para motocicletas, que rara vez se encuentra copado de vehículos de dos ruedas. Por lo tanto, como había sitio de sobra, estacioné mi “scooter” y me dispuse a llevar a cabo las gestiones que me obligaron a desplazarme al centro de Marbella. Y al doblar la esquina, para atravesar por la calle San Juan Bosco (para que me entiendan, y sin querer hacer publicidad, se trata de la calle que baja desde la boutique Don Miguel), me encontré la acera izquierda ocupada por 4 motos que impedían prácticamente la circulación por el lugar habilitado, en principio, para los viandantes.
Y pensé: “¿a quién se le habrá ocurrido la flamante idea de estacionar sus motocicletas en este lugar teniendo 50 metros más adelante, un lugar reservado específicamente para ellas?”, “¿no piensan que la acera no es para aparcar sino para que los peatones circulen por ellas y no por la calzada?”, “¿no creen esos motoristas que una persona mayor, o alguien inválido tendría serios problemas para pasar por ese lugar?”.
Cada día que pasa, estoy más convencido que, en este pueblo, y en todos en general, la gente va, como se dice aquí, “a su avío” (que es una distorsión de la expresión “hacer su avío”, es decir, pensar en sí mismo y sin importarles los problemas que pudieran causar...). Y que cada día que pasa ,el egoísmo se va asentando cada vez más en las personas. Aquella misma tarde, unos minutos antes de estacionar mi motocicleta, fui testigo de un embotellamiento en plena avenida Ricardo Soriano, porque una señora, tranquilamente ella, estaba parada – con las luces de emergencia conectadas -, no importándoles que el claxon de los coches sonará, o que las personas que por allí pasaban le dijeran que no podía pararse allí... Y ella a lo suyo...
Pongamos, coloquemos, situemos las cosas en su sitio... sobre todo las motos.
Juan Luis Gámez Ortúzar
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