¿Reglamento de seguridad aerea o un nuevo negociete? (11-04-2007)
11.04.07 @ 09:23:02. Archivado en Abril 2007
Como nuestros oyentes saben, me toca viajar por aire todas las semanas, y me ha toca sufrir en mis propias carnes, la nueva normativa de Seguridad Aérea, auspiciada por la Comunidad Europea a través del Reglamento 1546 de 2006.
Habiendo analizado dicho texto normativo, pero habiendo comprobado “in situ” su aplicación y sobre todo, habiendo sido testigo privilegiado del mismo, no paro de hacerme multitud de preguntas, que supongo, algún que otro oyente también se las habrá hecho si ha tenido la ocasión de volar desde el 6 de Noviembre que entró en vigor la normativa:
Si el espíritu de esta nueva regulación es proteger a los viajeros de los posibles artefactos que pudieran estallar a causa de una reacción química causada por un líquido, y que según los expertos, se produce con más de 100 mililitros ¿por qué impiden llevar líquidos que sobrepasen esa medida pero permiten adquirir botellas de litros en las tiendas del aeropuerto? ¿no será una razón para que las Tiendas y Bares del aeropuerto sean los únicos lugares donde se pueda adquirir algún liquido que beber en las, a veces, largas esperas? ¿O no creen que es más peligroso comprar una botella, de cristal, en las tiendas monopolísticas del aeropuerto, romperla y con los cristales hacer algo raro? ¿Quién se queda con los caros perfumes, botellas de licores, por no decir, güisquis, rones, etc.? Yo he visto llegar a responsables de tiendas del aeropuerto y arramblar con todo lo depositado en los cubos destinados al efecto... ¿No debería AENA, en esos casos, entregar un boletín de depósito y hacérselo llegar a los viajeros obligados a entregar los efectos prohibidos? ¿Os que los vigilantes y personal de seguridad se tienen que quedar con todos esos productos?
¿Me pueden explicar con certeza cuál es la causa para no poder traspasar las zonas de seguridad con líquidos en el equipaje de mano... o en la misma mano? ¿Es que el líquido puede ser en una bomba? ¿Y los dispositivos electrónicos que miles de viajeros llevan consigo? ¿Creen que únicamente con pasarlos por el escáner ya los califica como no peligrosos? ¿Por qué los ordenadores portátiles simplemente hay que sacarlos de la bolsa y colocarlos en bandeja aparte?
Y algunos consejos: ni se les ocurra comprar un perfume para uso personal en el viaje de ida, ya que si no lo han gastado, en el viaje de vuelta, le obligarán a tirarlo al cubo de AENA, perdón, de la basura... Después de gastarse sesenta o setenta euros en un perfume... sólo le podría dar un uso durante su estancia. El otro consejo va relacionado con las necesidades alimentarias que tenemos todos: si tienen que volar temprano, vayan desayunados desde casa. ¿Creen normal cobrar 4 euros, por un café y un solo donut? Si tienen que viajar a mediodía, vayan comidos también. ¿Creen de recibo cobrar 6 euros también por un “sándwich” de esos precocinados de máquina expendedora y un refresco? Y si tienen que volar de noche, duérmanse, así acallarán el hambre al menos...
Lo que decimos, el nuevo reglamento de seguridad aérea, no protege a los viajeros... es un negociete de los responsables de los aeropuertos europeos.
Juan Luis Gámez Ortúzar
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