Aqui no hay quien coma (10-1-2007)
10.01.07 @ 10:03:53. Archivado en Enero 2007
Intentando hacer una especie de paralelismo entre la popular y exitosa serie de televisión (a la que por cierto, le han cambiado el nombre, pero aún así, seguirá siendo la comunidad de propietarios más famosa del país), y conectándola con las cosas que nos pasan a la comunidad que vivimos en este pueblo llamado Marbella, se me ocurrió esta expresión de forma espontánea, cuando desde hace tiempo, vengo observando un hecho que, primero me llamaba la atención, segundo me irritaba, y tercero, he visto que hace días, ha salido a la palestra a raíz de la detención de algunas personas debido a la demanda de un ciudadano que reclamaba la presencia de fuerzas del orden público ante la ya, agobiante, presencia de vendedores ambulantes.
Y les cuento... o les pregunto más bien: ¿no se han visto muchas veces, asediados prácticamente, por vendedores ambulantes, cuando han acudido a algunos de los múltiples restaurantes con los que contamos en esta ciudad? Un vez, durante una comida, llegue a contar hasta 6 veces en poco más de un cuarto de hora, mi negativa al acercarse uno de esos vendedores ofreciéndome relojes, gafas de sol de imitación, películas piratas, bolsos falsificados, pareos... y hasta la típica familia elefante.
No tengo nada en contra de esos hombres y mujeres de Senegal, Ruanda o Burundi, quienes intentan salir adelante y ganarse la vida. Pero los responsables de los establecimientos de hostelería deberían tomar cartas en el asunto porque las molestias van siempre hacia los clientes que decidimos comer en sus negocios y que, de ese modo, claro está que no pueden comer tranquilos cuando constantemente tienen que interrumpir la conversación que estuvieren manteniendo para dirigirse al vendedor y confirmarle su negativa a comprar.
Si alguien quiere comprar algunos de los productos que ofrecen, ya los buscará (y los encontrará...), que todos sabemos donde se sitúan... Pero lo que no podemos tolerar es que, cada vez que se acude a un restaurante, tenga que estar uno cada 3 minutos, dejando de hacer lo que estaba haciendo, ya sea llenar la andorga, saciar la sed o conversar simplemente, para decir “no, no queremos nada...”.
Tampoco es plan de situar un policía en cada restaurante, pero al menos, los dueños de los establecimientos deben velar por la tranquilidad de los comensales... que son personas que están pagando un servicio, en el que, desde luego, no está incluida la constante venta ambulante.
Muchas veces he podido escuchar algo así como: Aquí, aquí, aquí no hay quien comaaaaaa (hasta con el tonillo de la sintonía de la popular serie).
Juan Luis Gámez Ortúzar
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