Don Miguel (22-11-2006)
31.12.06 @ 21:17:30. Archivado en Noviembre 2006
En la historia de la literatura han existidos varios genios de la escritura llamados D. Miguel. Desde D. Miguel de Cervantes Saavedra hasta D. Miguel Delibes, pasando por D. Miguel de Unamuno.
Y en Marbella, la palabra D. Miguel se puede referir tanto a la prestigiosa boutique sita en la arteria principal de nuestra ciudad como a la zona norte del casco urbano, en las inmediaciones de lo que en su día fue un hotel señero y que por cuestiones mercantiles ha caído en desgracia.

Refirámonos a la zona del D. Miguel, que a su vez se divide en barrios como Xarblanca, Sierramar, la Montúa, la Cantera... Hace días, decidí hacer algo de ejercicio físico por la zona: primero para oxigenarme algo y segundo para conocer “in situ” las reivindicaciones de los vecinos. Llevaba años escuchando las quejas de los que allí residen, en relación con las deficiencias en cuanto a iluminación, limpieza y mantenimiento de las calles... Y tras comprobarlo, no pude resistir la tentación de mencionarlo en este Desde La Concha.
Arquetas sin tapadera (lo cual me hizo transitar por la calzada, con el peligro que conlleva), farolas sin funcionar (que me hizo caminar en la penumbra con la única luz de alguna vivienda con un par de farolillos en la puerta), contenedores que brillaban por su ausencia (que me obligaba a taparme la nariz al pasar junto al cúmulo de basuras), y un sinfín de deficiencias que los propios vecinos han reclamado mil veces (ausencia de parques - salvo el construido recientemente en Xarblanca -, ausencia de transporte público – salvo el autobús que llega algunas zonas -, calles estrechas y atestadas de vehículos, etc etc.)
Y eso que en esta zona del D. Miguel, es por donde Marbella ha crecido en los últimos años. Muchos ciudadanos han vendido sus pisos en el centro y se han trasladado a vivir en colmenas adosadas. Pero como cada uno es libre de vivir donde quiera y si son miles ya los que allí residen, el Ayuntamiento no les puede dejar de la mano de Dios... Más bien, les tiene que echar una mano. Y cubrir las necesidades básicas... más bien cubrir las tapaderas de las arquetas... que un día va a ocurrir una desgracia. Entonces, ya no habrá solución.
Juan Luis Gámez Ortúzar
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