La caja tonta e informal (22-3-2006)
31.12.06 @ 12:17:45. Archivado en Marzo 2006
Que la televisión atraviesa una grave crisis en nuestro país es de sobra conocido por todos. De igual forma, parece absurdo que desde la radio hablemos de la televisión, ya que un televidente más es un oyente menos. Pero aún así, cada cosa tiene su momento, y el televisor se convierte en un elemento que nos entretiene durante ciertas horas del día; además, muchas veces necesitamos unir una imagen al sonido que nos proporciona la radio.

Pero con todo, es cada vez más acuciante la falta de imaginación, ideas y formalidad que los rectores de la televisión en nuestro país se supone deben tener. La bazofia que nos ofrecen alcanza cotas insospechadas. Ya no sólo hablamos del parecido que tienen los programas más vistos, y que se basan de una forma u otra en introducir a diversos personajes en una casa, en un granja, en una selva o en una isla, y ahora en una cocina... colocando cámaras para que miles de personas observen cómo se pelean entre ellos… Pero lo de la falta de formalidad y seriedad en cuanto a los horarios es algo que clama al cielo. En eso tiene mucho que aprender de la radio. En esta casa, como en todas las emisoras que inundan el espectro radiofónico, si un programa debe empezar a las 8 o a las 12, la sintonía de entrada es raro que no suene con puntualidad alemana… en cambio, si los espectadores pretenden ver una serie que, se supone comienza a las 10 de la noche, raro es el día en el que cumplen con el horario establecido. Por ejemplo, esta noche, en Tele 5, muchos disfrutaremos por un rato, con las andanzas de la familia Serrano. Pero, ¿a qué hora nos sentamos a verles? Se supone que a las 22 horas debe sonar la voz de Fran Perea de fondo, pero… no hay forma: unos días comienza puntualmente, otros a las y cuarto y algunos días hemos tenido que esperar hasta las diez y media para disfrutar de un programa que te gusta…

¿Por qué no existen unas penalizaciones para aquellas cadenas que contraprograman y que modifican los horarios caprichosamente? ¿se puede jugar de esa forma con los espectadores y la audiencia? ¿no son los compromisos y acuerdos publicitarios los mismos, o es que en la radio si una cuña publicitaria debe emitirse, por ejemplo, a las 10:43, no se pincha a esa hora? ¿cuántos programas radiofónicos se eliminan de la programación a los pocos días de su estreno? Alguno existirá, sin duda, pero pocos... en cambio, en televisión, algunas cadenas promocionan a bombo y platillo novedades que apenas duran una semana (y así, una y otra vez...) ¿por qué en ese sentido la radio es más seria y formal que la caja tonta?
Juan Luis Gámez Ortúzar
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