MILAGROS
24/07/2009 @ 01:29:14 am. Archived Sobre el autor
Hacia ya tiempo que no sentía el amargo olor de la pólvora en el “territorio comanche” en donde se desarrolla cada guerra. Desde Sarajevo no había vuelto a desempolvar mi viejo chaleco de periodista que había cambiado por un saco y una corbata. De verdad sentía que me estaba “quemando” solo narrando noticias, por eso cuando me ofrecieron cubrir el conflicto entre Israel y Palestina no lo pensé dos veces.
Al llegar al aeropuerto, mi guía no se encontraba y fue allí, entre la impaciencia y la ansiedad que vi a esa hermosa joven, no muy alta, algo delgada, de cabello claro que junto a una niña, calculo yo de 2 años Vendían flores en la entrada del aeropuerto de Jerusalén. La niña se me acerco y en su lenguaje neonato balbuceo algo que no entendí.
- ¿Eres Español?, me pregunta la joven.
- No, soy Venezolano
- Somos hermanos latinoamericanos porque yo soy del Uruguay.
Luego de las presentaciones, Mónica (la joven). Me explico que había venido desde el Uruguay con su esposo, el teniente Marcos Caporale, a cumplir una misión con las fuerzas de paz pero que a Mario lo dieron por desaparecido en enfrentamiento ocurrido en gaza y desde entonces ella había tenido que hacer magia para sobrevivir. Desde mucama en casas de familia, hasta su oficio actual en el aeropuerto. Ella me explico que se quedo en el aeropuerto con la esperanza de que Mario regresara pero ya habían pasado seis meses. Luego de charlar un rato con la hermosa chica, finalmente llego Isaac, mi guía.
Al alejarme del lugar, sentí la necesidad de ayudar a esa niña y a su madre. Así que le pedí a Isaac que me llevara a la franja de gaza, total mi editor me dijo que quiera imágenes del conflicto en Israel pero no me dio una dirección en específico.
Cuando llegamos a la Alcabala tuvimos que seguir a pie, ya que las placas de nuestro jeep era Israelí lo que nos hace blanco fácil de los palestinos. Hicimos algunas tomas de las calles, era evidente el cambio cultural que se sufría al traspasar la garita. Pase 10 días recabando información acerca de Mario, y ya cuando había perdido toda posibilidad de saber del teniente Uruguayo, me encontré con Jorge. Un chileno que se encontraba con Mario al momento del ataque a su Patrulla. El me explico que ahora las fuerzas de la ONU, buscaban a la esposa de Mario, pues el tenía documentos que comprometían a la organización. Luego de la conversación y ya fuera de la casa del Sureño, le pedí al guía que “Volara” al aeropuerto, le explique en el camino lo que sucedía y me sugirió que pasáramos por la calle de la resurrección, en donde se encuentran los mejores falsificadores de todo Israel. Al cabo de dos horas, me hice con sendas credenciales de Prensa. Fue así como Mónica y la niña pasaron a ser, por Varias horas mi esposa y mi hija. Ya en el aeropuerto le explique a Mónica lo sucedido, me explico que los documentos estaban en el cajón de las flores, los enrollo y los escondimos en el teleobjetivo de mi cámara. Pasamos muchas vicisitudes pero logramos escapar.
Ya, en Maiquetía. Le compre un billete a Montevideo y al momento de la despedida me abrazo fuertemente, la niña se arrojo a mis brazo y balbuceo nuevamente… fue entonces cuando note que no sabia el nombre de la bebita. Al preguntárselo a su madre ella me contesto:
- Su nombre anterior ya no importa. Desde ahora la llamare “Milagros”, pues ella fue quien se acerco a ti y, Gracias a eso te conocimos y tu salvaste nuestras vidas.
Así fue como conocí a Mónica y Milagritos.
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