LA MUDANZA
02/06/2008 @ 10:39:51 pm. Archived Sobre el autor
Hoy la verdad no tengo ánimos ni de escribir, apenas pude comer y eso porque ella misma me llevo hasta el cafetín y a regaña dientes digerí una ensalada cesar y una coca ligera. Trate de seguir la conversación, contuve las lagrimas hasta que mis ojos se secaron pero la verdad creo que se dio cuenta de los triste que estoy por su partida.
Hace muchos años que nos conocimos, fue en este edificio donde llegaste aquella mañana de agosto para que te entrenara. Recuerdo tu conjunto azul finamente cortado y ajustado a un escultural cuerpo similar al de una guitarra que estremeció mis días hasta aquel fatídico momento en que, movido por mis impulsos decidí partir a un país que no era el mío con el único fin de cubrir una guerra. Sin contar que mientras lidiaba con las bombas para obtener varios buenos reportajes que incluso fueron premiados, me hicieron perder el premio mayor que pude haber tenido: un hijo tuyo. Fue así como la fuerza de tu recuerdo más retumbante que una bomba nuclear me hizo volver para encontrarme con la impactante sorpresa de que ya habías hecho tu vida.
Contra todo pronostico me envalentoné y luche para reconquistar un amor que confieso jamás creí tener, pero que, después tu me asegurarías siempre fue mío. La verdad la noche que esperaste bajo la lluvia a que yo saliera de esa tediosa reunión de cierre de edición, me hicieron comprender que me amabas con locura. Eso sin contar con las muchas veces que fuimos al cine a ver varias películas que, si nos preguntan de que trataban no sabremos que responder, pues, mientras el proyector emitía su luminoso rayo mágico sobre aquel lienzo blanco. Nosotros éramos protagonista de nuestra propia historia al sumergirnos en las butacas.
Recordar cada uno de esos momentos me hacen valorarte más, y ahora que no tendré la oportunidad de cruzarme contigo en la impresora, en la oficina del redactor o incluso en el bebedero, el corazón se me arruga como una hoja seca.
Se que tal vez no sea para tanto, no te estas marchando al Himalaya, ni mucho menos al Tibet, pero sin duda para mi será más difícil porque día a día pasaré por los lugares en donde habitualmente estuvimos, (y en lo que seguramente seguiremos estando pero no con la misma frecuencia) y una vez más tu recuerdo me taladrará…
En nuestro caso la distancia no es para nada el olvido, porque sé que buscaremos cada recoveco temporal para poder vernos. De verdad disculpa por este derrame de sensibilidad que por cierto me ha hecho volver a escribir… Que contradicción no? Sufrir para escribir, pero porque sufrir si sólo te vas unas cuantas cuadras ¿no?
Suerte en tu nueva oficina, y hasta está noche cuando lleguemos a la misma casa y podamos disfrutarnos…
A y Nuevamente perdón por esta oda desesperada, lo que sucede es que cuando conseguís finalmente al amor de tu vida cada segundo que pasas sin él es lapidario.
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Por como escribes te puedo decir que eres una persona sensible y enamorada de todo... de la vida, de la naturaleza y de la escritura... Sumamente apasionada y fascinada por lo que heces. Eres un dichoso, reinas en tu mundo y esa es la idea de vivir.
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