Habitación 504
26/03/2008 @ 01:19:43 pm. Archived Sobre el autor
Me temblaban las piernas como gelatina, pues aquella tarde por fin, y luego de tantos besos “chocados”, de caricias sumisas y pasiones que no llegaban a concretarse, nos encontraríamos para consumar nuestro amor.
Habíamos quedado en vernos a las 2 de la tarde, luego de que saliera ella de la redacción y en medio de mi día libre. Seria en la 504, una habitación modesta, sobria y a media luz en donde se daría aquella explosión de sentimientos detenida por tantos años.
Desde el balcón se podían ver un complejo de edificios caraqueños que parecían pintados ante una ciudad anormalmente desierta debido al éxodo producido por las vacaciones de semana Santa. Me movía de un lado a otro, desesperado, fumando, pensado y riendo. Cualquier distractor era perfecto para que el tiempo pasara hasta llegar a la hora fijada. Los mensajes de textos pululaban ininterrumpidamente por el espectro radioeléctrico desde mi celular al de ella y viceversa. Así fueron muriendo tanto la mañana como el medio día, hasta que, finalmente, llegaron las dos de la tarde.
Acostado en la pequeña pero cómoda cama, recibí un mensaje lapidario que casi me hace llorar como un niño: “No voy a poder ir, algo se complico”, la verdad no lo podía creer. Comencé a hiperventilar y hasta un mareo se apodero de mi cuerpo… de pronto la puerta de la 504 fue golpeada frenéticamente y cuando atendí al llamado, estaba ella: alumbrada por un alo resplandecientes que hacia contraluz a sus rizos y con esos ojos que me hacen salir de este mundo para transportarme al planeta de la belleza.
La hice entrar, y, sin mediar palabras, nos abrazamos, besamos, y acariciamos salvajemente. Nuestro amor había brotado como magma ardiente de un volcán que pese a tener años dormido, había decidido hacer erupción permanentemente. La ropa voló por los aires, los gemidos y palabras sensuales se adueñaron del contexto. Su olor impregno mi piel y nuestro sudor se compenetro al ritmo de nuestros cuerpos.
Posteriormente una tertulia inteligente, amena y divertida nos hizo caer en cuenta de la magnitud de nuestro amor y de que somos capaces de hablar por horas sin aburrirnos. Lo que quiere decir que la pasamos de fabula juntos.
Sin duda alguna la 504 siempre ocupara un lugar no solo en la memoria sino en nuestro corazón, pues, fue el espacio en donde dos almas repelidas por esos desatinos de la vida lograron encontrarse para complementarse por siempre.
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Tu admiradora secreta
disfrutas como se apasiona, y te da rabia que sea tan apasionado ajajja. porque ?... porque habran mejores habitaciones 504, divagas en una tormenta de emociones que lleva al lector a tenerle rabia al amor..
sin embargo tuvo un buen final, y permite el reencuentro con el sentimiento grande del amor..
me pregunto.. hubiese quedado con pena o rabia sin el final no hubiese sido el mismo??.. quien sabe.. lo unico que sé es que la pasion puede formar huracanes .. y despues.. siempre despues vendra la calma..
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