Capacidad de reacción y efectividad para doblegar al Villarreal
07.10.07 @ 23:38:05. Archivado en Crónica tras el partido, Liga
Cinco puntos de Osasuna, en la parte baja, frente a los 15 del Villarreal, segundo. Pero eso quedó en el vestuario ya que los rojillos vencieron por tres goles a dos a los castellonenses: y eso que en los dos partidos anteriores lejos de El Madrigal no habían encajado ni un solo tanto. Hoy, tres. Pero el partido ha sido muy extraño, con ráfagas de buen fútbol, pero por lo general con un juego embarullado. Tras adelantarse el submarino amarillo, Osasuna logró empatar, para adelantarse después y ver cómo, al minuto, subía de nuevo el empate al marcador; al final, un golazo de Javi García decantó la balanza del lado navarro. Menos mal que a Megía Dávila le entró el afán de protagonismo al final del choque.
El Villarreal, que llegaba a Pamplona con la vitola de equipo fuerte, segundo en la tabla y sin encajar ningún gol fuera de casa esta temporada en Liga, salió dispuesto a hacer buenos los comentarios. Al ataque y sin complejos, se lanzaron al marco de Ricardo desde el principio, pero sin mordiente. Poco a poco Osasuna se fue encontrando sobre el verde del Reyno de Navarra y desperezándose. Sin embargo, fue el equipo visitante el que se adelantó con gol de Rossi. Pero un minuto después, tras internada de Izquierdo por la derecha, llegaba el empate rojillo con gol de Osasuna en propia meta tras fallar Dady en el remate.
A los 12 minutos la situación se repitió pero a la inversa: marcó -esta vez sí- Dady con la tripa tras centro de Plasil de falta, y dos minutos después empataba Godín tras rematar un libre indirecto de Senna. El resto del primer tiempo, basura. Tras el descanso el partido bajó mucho en intensidad, aunque Osasuna gozaba de alguna ocasión más clara que el Villarreal, pero nada excepcional. A falta de 10 minutos, un soberbio derechazo de Javi García desde más de 30 metros de la portería de Viera acababa entrando por la escuadra. Golazo y 3-2, al final definitivo.
El Villarreal lo siguió intentando, pero el partido se trabó y quedó roto. La expulsión primero de Josetxo por doble amarilla -muy correcta- puso algo de emoción. Y ya en el descuento, el duelo de chuleo entre Ricardo y Megía Dávila terminó con el cancerbero madrileño en la ducha antes de tiempo: primero le sacó amarilla por perder tiempo al sacar, y sin tiempo de reacción y ni casi tampoco para poner el balón en juego, volvió a amonestar al portero. Doble amarilla en la misma jugada y por lo mismo, ya en el descuento. Puñal se ha calzado los guantes y la camiseta naranja hasta el final del partido y no ha pasado apuros. El alargue pasó de los 4 marcados a los 7,30 reales sin motivo aparente. Pero al final 3-2 para Osasuna.
El resultado, no obstante, no ha cambiado el rictus de Ziganda, que no muestra nunca lo que piensa en su cara, y tampoco hablando, casi. Contento por un partido completo, pero con cosas por mejorar; en buena línea, pero sin confianzas. No hay que tirarse de la moto nunca, ni vender humo, pero tampoco pasa nada por mostrar optimismo. Pellegrini, por su parte, tampoco estaba del todo disgustado, ya que achacaba la derrota casi más a la suerte del rival. Ahora bien, lo de alabar el coraje de Megía Dávila... supera cualquier cosa.
Lo importante, los puntos, se queda en Pamplona: 8 puntos -con un partido menos- y tranquilidad por una posición en mitad de la tabla. Ahora, descanso por el partido de la selección española frente a Dinamarca. En dos semanas, Almería-Osasuna.
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