Sobre hospitales
30.09.08 @ 09:39:12. Archivado en Sociedad
Una de las cosas que siempre me he quejado de Arganda es el de la cantidad de gente que hay, más de cuarenta mil habitantes, los pocos servicios que ofrece a su comunidad de residentes. Para empezar no hay cine, quien quiera pasar un fin de semana romántico con su pareja ha de tener coche y ha de transportarse a Rivas Vaciamadrid, que a pesar de habernos instalado una estación de metro en este verano ya me contaran cuales son las peripecias que hay que hacer si la película en cuestión pasa de las 12 de la noche cual hora de la cenicienta. No había hospital, con lo cual uno tenía que nacer en el Hospital Gregorio Marañón, en la maternidad de O donell, tal es mi caso o en el clínico Santa Cristina, que tal es el caso de el resto de mis conocidos (no sé por qué yo no). Es cierto que ibas al colegio y al instituto pero para hacer la selectividad debías irte a Alcalá de Henares, igual que si quieres entrar dentro de la dat de profesores o si quieres tener una cita con el Arzobispado. Ahora puedes sacarte en Alcalá el carnet de conducir pero hace relativamente poco tenias que partir hacia Móstoles, tal fue mi caso, así como hacer los papeles de la seguridad social en Madrid, en la Avenida del Mediterráneo
Ya no entraré a hablar de la falta de centro comercial y otras muchas pequeñas cosas que le falta a Arganda para ser verdaderamente objeto de orgullo de los argandeños, y no solo en el periodo de las fiestas patronales.
Afortunadamente las cosas van cambiando, lentamente, pero van cambiando y es que desde hace más o menos un año tenemos un hospital en el que ya nacen los primeros argandeños y donde si Dios quiere, nacerá la sangre de mi sangre algún dia. Pero para entonces, espero que la cosa cambie un poquito por que a continuación pasaré a relatar mi primera aproximación al hospital de Arganda , uno de los nuevos hospitales de la Comunidad de Madrid, los cuales, si todos funcionan como este… es cuestión de echarse a rezar
Para Julio, que ya es mala leche la mía querer entrar en esas fechas en el hospital sabiendo la falta de personal que existe en esas fechas, fuimos mi novia y yo con la sana intención de donar sangre, para que mi primera entrada no fuera por algo grave o alguna enfermedad peligrosa. Así pues, fui a preguntarle a la persona que estaba en el mostrador, un joven con pearcing (desconozco si eso es higiénico en un hospital), que acababa de mandar a una habitación a dos señores que preguntaban por una persona, de la cual sabían pocas referencias. Primer fallo a mí entender, falta de seguridad. Cuando uno va al Marañón le dan una tarjetita para que no haya un número ingente de familiares llenando la estancia del paciente. Aquí al parecer entra hasta el tato. ¿No?
Pregunté al joven que yo venía a donar sangre, el cual me respondió con un ¿Qué? - ¿Qué donde puedo donar sangre-¿ Cómo?- Que donde está el banco de sangre,-- AAA.
Cuando ya se hubo enterado el joven me indicó que debía de tomar el pasillo de su derecha y recorrerlo hasta el final haciendo gestos como que el pasillo era interminable. Lo cual me sorprendió por que cuando tome el pasillo no es que fuera muy larga la cosa, lo que se dice un tiro de piedra. Lo que sí era verdad era la soledad del lugar. Solo faltaba allí ese viento que aparece en las películas del oeste acompañado por la gavilla de ramas secas dando botes en escena, para llegar y darnos cuenta de que estaba cerrado.
Vuelta hacia atrás para comprobar acto seguido que el joven que nos había enviado había desaparecido súbitamente. No había nadie en recepción, de repente. Y decidimos entrar un poquito más en las entrañas del hospital para que nos dijeran que había que hacer. Y la contestación de quien estaba dentro, fue -¿Qué está cerrado?, a es que entonces es que no están….
Lo siento lector porque aquí podría haber acabado mi relato, pero es que no me dio la gana resignarme mi fortuna así que , tenaz, decidí acudir al día siguiente esta vez por la mañana a ver si teníamos mas éxito.
Entramos e hice la misma pregunta,-¿el banco de Sangre?, si al final el pasillo.- Y vuelta a recorrer el pasillo para encontrarnos que, una vez más la puerta estaba cerrada. Pero Dios se congratuló de nosotros y quiso que saliera una enfermera a la cual no tuvimos más redaños que preguntar. ¿Oiga señora, para donar sangre? La contestación fue la siguiente- En este hospital no se puede donar sangre aun, con el tiempo se podrá pero aun no.
Para este viaje estas alforjas.¿ No nos lo podrían haber dicho desde el principio? …
Gracias por aguantarme lector y que pase un buen día de salud, por su bien.
Comentarios:
Que quiere que le diga, yo considero a Arganda del Rey una gran ciudad y usted nos muestra de que carece de infraestructuras.
Ha pensado en entrar en la corporación municipal,ya que al joven Ciriaco no le veo muy dispuesto a entrar en Alcalá,de Arganda?
P.D. Convenza al Bisoño y vénganse a vivir a Alcalá seguro que les recibimos con los brazos abiertos.
Enhorabuena por el blog y a seguir así.
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