El Congreso del PP y la leyenda de la chapuza nacional
22.06.08 @ 12:12:22. Archivado en POlitica
Señores, desde las elecciones del pasado Marzo, de las que algunos creían que me había muerto por el disgusto de ver ganar a quien ganó, observamos un ejercicio de consolidación y reafirmación democrática de un partido, el Partido Popular, o por lo menos así lo quieren ver algunas ópticas periodísticas cercanas a las de su presidente.

Pero lo cierto es que para la gran mayoría de los votantes del Partido Popular, de sus simpatizantes y afiliados el proceso ha sido una auténtica vergüenza. Por primera vez desde hacía mucho tiempo el Partido Popular ha sido movido en todos sus cimientos para al final acabar en una triste pedorreta alargada cuyo decrépito olor descubriremos con el tiempo, quizá cuatro años después. Pan para hoy y hambre para mañana.
Comenzamos en el tiempo esta andadura con la salida del Partido Popular de hasta en esos momentos muchos de sus pesos pesados. Personas como Ángel Acebes o Eduardo Zaplana, cuya memoria popular ha sido vista desde siempre como los que tuvieron que capear y atender los lamentables atentados del 11 de marzo. Una historia más quemada que el mapa de Bonanza y que les ha durado hasta el día de hoy por obra y gracia de los medios de comunicación, los verdaderos gobernantes de España pandereta.
Luego el baile siguió con cruces de acusaciones entre la Presidenta de la Comunidad de Madrid, esperanza Aguirre y sus muchachos, contra las pretensiones de cambiar (o de no cambiar, que hasta en esto es farragoso el asunto) la dirección del Partido. Un largo silencio de Rajoy. Un- que se calle ya- de Manuel Fraga, decano de los decanos, a la propia presidenta. Un sospechoso servilismo perrillo faldero del hasta entonces siempre arrogante Alcalde de Madrid Alberto Ruiz Gallardón con respecto a Rajoy. Una candidatura sola, amenazante y cautivadora del hasta entonces perdedor de elecciones Mariano Rajoy, que por supuesto tiene todo el derecho del mundo a presentarse, pero que debería haber hecho cualquier cosa por permitir que existiera una mínima carrera democrática que le diera otra mínima legitimidad verdadera en la dirección del partido, en asuntos como el de cambio de estatutos. Unas bases completamente olvidadas que han visto el proceso como el tío Mariano, el tío Marcos y el tío Felix de Valdaracete, que miraban para arriba diciendo se barrunta tormenta y poco podían hacer al respecto
Y para colmo de los colmos la sospechosa salida de la Presidenta del Partido Popular Vasco y del heroico Ortega Lara, la despedida del magnífico y profesional Ignacio Astarloa alias Nosferatu, las puyas de Mayor Oreja y hasta una vuelta del mesías pacificador José María Aznar, como si lo dicho por él fuera palabra de Dios y todo el mundo a recogerse.
En fin, Mariano Rajoy ha sido ratificado con el 84, 4 de los votos, pero. ¿ Alguien entiende algo?¿Hacían falta tantas alforjas para un viaje tan pequeño? ¿Pero que es lo que ha pasado? El tiempo, como Dios, será quien ponga las cosas en su sitio pro mucho me temo que esto se resume en un… nada nuevo bajo el sol.
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