6 de noviembre: aniversario de la invasión del Sahara Occidental
06.11.09 @ 15:43:02. Archivado en Marruecos, Sahara Occidental, Política exterior de España
El 6 de noviembre Marruecos comenzó su invasión del Sahara Occidental. Una invasión condenada por la ONU. Marruecos ha establecido esta fecha como fiesta nacional. Esa es la prueba de cómo entiende el respeto por el Derecho Internacional. En España, sin embargo, la prensa ignora el aniversario de este hecho trascendental para nuestra historia. Sólo El Mundo la recuerda con un excepcional articulo del historiador Felipe Fernandez-Armesto.
I. UNA INVASION ILEGAL CONDENADA POR LA ONU
La Marcha Verde fue una invasión ilegal del territorio del Sahara Occidental que fue condenada por el Consejo de Seguridad de la ONU en su resolución 380 que por su interes reproduzco:
NACIONES UNIDAS
CONSEJO DE SEGURIDADResolución 380 (1975) de 6 de noviembre de 1975
El Consejo de Seguridad,
Tomando nota con grave preocupación de que la situación relativa al Sáhara Occidental se ha deteriorado seriamente,
Tomando nota con pesar de que, pese a sus resoluciones 377 (1975) de .22 de octubre y 379 (1975) de 2 de noviembre de 1975, así como del llamamiento que el Presidente del Consejo de Seguridad, en virtud de la autorización de éste, hizo al Rey de Marruecos, con una solicitud urgente de poner fin inmediatamente a la marcha declarada al Sáhara Occidental, esa marcha ha tenido lugar,
Actuando sobre la base de las mencionadas resoluciones,1. Deplora la realización de la marcha;
2. Insta a Marruecos a que retire inmediatamente del territorio del Sáhara Occidental a todos los participantes en la marcha;
3. Insta a Marruecos y a todas las demás partes involucradas e interesadas a que, sin perjuicio de cualesquier medidas que pueda adoptar la Asamblea General en virtud de las disposiciones de su resoluci6n 3292 (XXIX) de 13 de diciembre de 1974 y de cualesquier negociaciones que las partes involucradas e interesadas puedan entablar de conformidad con el Artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas, cooperen plenamente con el Secretario General en el cumplimiento del mandato que le ha confiado el Consejo de Seguridad en sus resoluciones 377 (1975) y 379 (1975).Aprobada por consenso en la 1854a. sesión.
II. UNA INVASION QUE ALGUNOS QUIEREN QUE OLVIDEMOS
La invasión del Sahara Occidental es uno de los hechos mas importantes en la historia de España. Llama la atención que ningun periódico hoy se haga eco del acontecimiento. Excepto El Mundo con un excepcional articulo del historiador de las Universidades de Oxford y de Tufts (Boston), Felipe Fernandez-Armesto, que compensa todos los silencios. Por su extraordinario interes lo reproduzco integramente:
FELIPE FERNANDEZ-ARMESTO
El Sáhara, un viejo asunto difícil de resolver* 06.11.2009
ME ENTRISTECEN las últimas noticias traídas desde el Sáhara por el actor Javier Bardem. No sólo por lo que están sufriendo los refugiados -abandonados y olvidados en sus miserables campamentos-, sino también por mí mismo. La historia de este conflicto me apena, aunque, lógicamente, de manera mucho menos profunda y aguda que a quienes han perdido su patria, sus parientes y la esperanza de una vida próspera o normal. Pero mi pena es auténtica y traumática. Porque la mera mención del Sáhara me recuerda la inutilidad y desesperanza de mi vocación de historiador.
Sé a ciencia cierta que Marruecos ejerce en ese rincón del desierto un colonialismo históricamente injustificable, y en lo esencial idéntico al que antes practicaba España. Desde un enfoque histórico, el principio legal de la autodeterminación, el derecho de los habitantes de un país a formar una comunidad propia y de optar por su independencia, es incontestable. Pero sé también que los hechos ocurridos dibujan un escenario muy complejo para el destino del país y el porvenir de las víctimas.
Mi involucración en el confllicto saharaui empezó el 11 de diciembre de 1974, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas encargó al Tribunal Internacional de La Haya que consultase sobre el estatus de lo que hoy es el Sáhara Occidental -entonces, ocupado por España-. La cuestión fundamental era si el territorio pertenecía a Marruecos o si formaba una entidad o unas entidades independientes, según la tesis mantenida por España. De la respuesta dependía la legalidad de la política española de establecer la independencia saharaui en lugar de devolver el territorio al Reino marroquí.
Hay que reconocer que la postura española no se adoptó por motivos altruistas. La dictadura franquista tocaba hacia su fin. El colonialismo europeo en África ya parecía un anacronismo insostenible. Evidentemente, resultaba mejor instalar a un Gobierno amigable en el Sáhara que trasladar el territorio y sus recursos mineros a un Marruecos cuya actitud hacia España se complicaba tanto por la enemistad histórica como por diferencias habituales y pertinaces sobre pesquerías y presidios.
En aquel momento yo me hallaba en Oxford, realizando investigaciones históricas sobre las Islas Canarias -situadas a corta distancia de la costa del Sáhara-. El asunto resultó bastante relevante en el Tribunal Internacional de Justicia de Naciones Unidas. Vi incluso a su presiente consultando libros sobre la historia del Sáhara en la biblioteca. Manuel Fraga, entonces embajador de España en Londres -con su dominio insuperable de todo tema académico- se dio cuenta de que el archivo más relevante de la historia del Sáhara en el siglo XIX era el del Ministerio de Asuntos Exteriores británico, por haber sido el Reino Unido la potencia más interesada en la definición de las fronteras marroquíes durante las fases previas e iniciales del imperialismo europeo en África. Me invitó a repasar el archivo y buscar toda la documentación que pudiese ser relevante a la postura española ante el Tribunal Internacional.
Las autoridades británicas empezaron a informarse sobre el Sáhara alrededor del año 1860, fecha en que el sultán marroquí autorizó el establecimiento de una estación pesquera española en la costa africana, en el supuesto sitio de un antiguo fuerte español llamado Santa Cruz del Mar Pequeño o Santa Cruz la Pequeña. Los ingleses querían saber, concretamente, dónde se encontraba ese lugar, y si el sultán tenía el derecho de conceder a un tercer país unos terrenos que no constaba que le pertenecieran. Todo quedó sin resolverse por la imposibilidad de localizar el puerto, cuya ubicación quedó en el olvido. Una década después, el problema de la definición de las fronteras marroquíes volvió a ser relevante para la diplomacia británica porque a un comerciante escocés, Donald Mackenzie, se le ocurrió la idea de abrir una factoría en la misma costa para aprovechar del comercio hacia África del Oeste y del Sur.
Me sorprendió la objetividad de las autoridades británicas. Su instinto no les empujaba a apoyar la aventura de Mackenzie, sino a impedírsela. Por lo visto, no querían tener problemas diplomáticos con Marruecos ni dar lugar a que otras potencias reclamasen derechos semejantes a los buscados por Mackenzie. Concienzudamente, buscaban pruebas que confirmaran que la soberanía marroquí se extendía hacia los límites del desierto. Reconocieron repetidas veces que lo más propicio para los intereses de Gran Bretaña era que esos territorios «quedasen bajo el dominio de un Gobierno tan responsable como el de Marruecos». Encontraron, empero, una dificultad surgida de un choque de culturas.
Para los ingleses, la soberanía era algo concreto que se podía definir en términos claros y delineables en un mapa. Su concepto del poder era secular, empírico y práctico. La soberanía, si existía, debía manifestarse de una forma cuantificable y mensurable, en leyes o reglas obedecidas, o por la presencia de agentes o representantes del supuesto soberano. Y de todo esto no hallaban nada en el territorio saharaui, más allá de Agadir. Para los marroquíes, en cambio, la soberanía no era una categoría exacta ni una cantidad que se podía calcular. Consistía en una supremacía vaga, mística, espiritual. Sus pruebas eran las oraciones que se hacían por el bienestar del sultán en lugares remotos, así como los recuerdos, que vacilaban entre leyenda e historia, de campañas heroicas de siglos atrás.
El Gobierno británico rechazó terminantemente cualquier concepto de soberanía que no se correspondiese con el suyo. Para ellos, los razonamientos marroquíes eran supercherías orientales, burbujas o vapores de un baño turco. Y hubiera sido ridículo admitir lo que pedían los negociadores marroquíes: que territorios conquistados por un sultán en el siglo XVI, que luego se perdieron en el XVII, siguiesen formando parte del Reino de Marruecos de entonces, ya que gran parte del oeste de África, hasta el valle del río Niger, había formado parte del imperio marroquí en el pasado. Ni era lógico admitir que las oraciones por el sultán, como líder espiritual tras autoproclamarse califa del islam, pudiera suponer un reconocimiento de su supremacía temporal en el terrritorio. Y aludían que en el caso de admitir esto, todo el mundo católico se vería igualmente obligado a someterse al mando del Papa.
A pesar de esos defectos de entendimiento mutuo, los documentos del archivo mostraban algunas conclusiones bastante claras. Los marroquíes no sabían hasta dónde llegaba su Reino. Decían que «a gran distancia» hacia el sur. Admitían que no eran capaces de ejercer «control ni autoridad» al sur del Ouad Nun. Los jeques locales a quienes los británicos dirigían sus preguntas negaron que aceptaran la soberanía marroquí. Uno de ellos, en una carta al ministro inglés de Asuntos Exteriores en 1879, declaró: «No nos referimos al sultán por nada, ni nos movemos con él, ni tenemos nada que ver con él, ni somos de sus dominios».
IRÓNICAMENTE, hasta 1885 los gobiernos españoles estaban dispuestos a admitir que las extremidades del desierto se encontraban «bajo la jurisdicción simbólica» del sultán, para evitar así que cayesen en manos inglesas. Los ingleses, empero, nunca admitieron que la frontera marroquí se encontrara al sur del Ouad Draa. En el momento de la primera ocupación española de parte del territorio contestado, al sur de Cabo Blanco, en 1885, los representantes de su majestad británica comentaron que «la ocupación de tierras que se hallan tan lejos de la frontera no puede afectar los intereses marroquíes». Reconocieron -explícitamente en un tratado de 1895- que el sultán tuvo el derecho de añadir más tierras a su dominio por conquista o por acuerdo con los habitantes, pero los agentes ingleses no dejaban nunca de informar sobre el rechazo de los jeques locales a las pretensiones marroquíes.
Así que no cabe duda de que, al intentar devolver la soberanía a sus habitantes en 1974 y 1975, España respetaba la realidad histórica. Porque el territorio -en su totalidad o casi totalidad- quedaba fuera de los dominios de Marruecos. El Tribunal Internacional reconoció esos hechos, y la mayoría de los jueces aceptó la postura española. Pero ni los hechos históricos, ni los principios jurídicos, afectaron la situación política. Por la astucia del rey de Marruecos y su estrategia apabullante de ordenar a sus ciudadanos que ocupasen el territorio pacíficamente, las deliberaciones de La Haya resultaron irrelevantes, el Sáhara pasó a ser una colonia marroquí, y las investigaciones que yo había realizado con tanto cuidado, pasaron al olvido.
En ese momento me di cuenta de algo que sigue dando forma a todo mi trabajo: la Historia no se afecta por los hechos tanto como por las hechicerías. No importa la verdad, sino la falsedad en que la gente confía. Desde entonces, me he dedicado más a estudiar la retórica, los mitos, las mentiras, la propaganda, las imágenes y las percepciones que los hechos concretos. Ya sé que la vocación de un historiador es una fuente de frustraciones para quien espere mejorar el mundo. Un público históricamente enseñado no votara a un Bush ni a un Berlusconi. Gobiernos conocedores de las realidades del pasado no iniciarán guerras ni en Irak ni en Afganistán. Los dirigentes de grandes empresas no lanzarían crisis por sus excesos, los nacionalistas abandonarían sus políticas particularistas, y no sé cuantos males más se evitarían bajo la luz del estudio de los fallos pasados.
Pero la ignorancia histórica de los pueblos y de sus políticos parece invencible, y la fuerza de las circunstancias inmediatas, irresistible. Así que me temo que los refugiados saharauis seguirán sufriendo, y, aunque en menor grado, seguiremos sufriendo todos.
Felipe Fernández-Armesto es historiador y ocupa desde 2005 la cátedra Príncipe de Asturias de la Tufts University en Boston (Massachusetts, EEUU).
Comentarios:
Sr: Uno de aquí mismo, el Rey de Marruecos puede decir lo que quiera, ya Hasán II dijo en octubre de 1979 que en 1980 acabaría con el conflicto. Mohamed VI también declaró en el verano del 2001 que que el conflicto estaba zanjado. Cuando hablamos de moverse ¿No se movió el Polisario cuando aceptó la inclusión de 3 tribus polémicas en el censo en 1996 favoreciendo los Acuerdos de Houston? ¿No movió ficha cuando acepto el Plan Baker II por el cual en el referendum definitivo el censo mayoritariamente estaría compuesto por colonos marroquíes? Quien vive en Matrix es Marruecos y sus aliados.El problema es de los que como Usted le dan crédito y alas para que no mueva ficha.
No se qué quiere decir con eso de "¿qué se ha logrado?"
El discurso del sultán no es muy distinto de otros discursos que tuvo en el pasado.
¿O acaso es más duro que el que pronunció después de la derrota que tuvo en Perejil?
Por otro lado, da usted a entender que la "regionalización" es un "sapo" para Marruecos. No sé si se lo cree o quiere que los demás nos lo creamos. Pero eso es una pura comedia.
Le remito a mi trabajo sobre la cuestión (página 272-273).
C.
Me parece que no. Que no es esa la "única munición posible". Y decir eso es confundir o engañar. Hay más, muchas más municiones. Por ejemplo, la económica. Y esa depende de NOSOTROS.
Porque su argumento es falaz. Reconoce usted que si hay base legal, pero no hay base política. Mire:
1º. En las relaciones internacionales, el Derecho es uno de los factores políticos. Luego si hay base legal, hay base política.
2º. Puede ser cierto que "no hay voluntad" en LOS OTROS. Pero yo no hablo de "los otros", sino de NOSOTROS.
3º. Decir que "los otros" no hacen nada no puede ser argumento para que NOSOTROS, o sea, España, no hagamos nada.
4º. Decir que NOSOTROS no podemos hacer nada porque "los otros" no hacen nada es ENTREGUISMO.
5º. Es posible que el gobierno de Rodríguez Zapatero no quiera hacer nada, pero eso es algo circunstancial. El gobierno de Aznar SÍ manifestó voluntad política. Y si no hubiera sido por el 11-M, hoy en día el asunto estaría arreglado.
C.
Mis razones se las he dado: la monarquia esta atrapada en su discurso historico del Movimiento Nacional y el "DEFICIT TERRITORIAL" obviamente falso como apunta F. Armesto. Los saharauis tampoco parecen muy dispuesto a vivir en un regimen como el marroqui, sencillamente brutal si te cruzas en su camino. ¿Cree que necesito un repaso a la cuestion juridica? Relea sus articulos sobre el Estatuto Catalan y vera lo que importa realmente.
¿Ve usted alguien dispuesto a mover sus posturas? digamelo por favor.
Creo que su posición es confusa:
1º. Una solución, no tiene que ser necesariamente algo que "satisfaga a ambas partes".
2º. El asunto del Sahara no compromete a la monarquía. De la misma forma que la monarquía renunció a Mauritania que también reivindicó, puede renunciar al Sahara.
3º. El que nadie quiera "mover sus posturas" sólo significa que no hay VOLUNTAD de solucionar el conflicto, pero no que no haya solución.
4º. Una cosa es que nadie AHORA esté dispuesto a mover sus posturas... y otra cosa es que eso no pueda suceder.
5º. Insisto: la VERDAD es que el asunto SÍ tiene SOLUCIÓN. Pero a muchos no les interesa que se solucione.
C.
Pues con su permiso, si no le importa claro, me agarrare al "GENERALMENTE" porque es posible ¿quizas, al menos? que no sea necesario ser un traidor o un entreguista, o un ignorante o un complice, para observar que tras decadas de sufrimiento y dolor y despues de las ultimas conversaciones de Durstein, nadie se ha movido de sus posiciones. Y que eso, de forma necesaria, acarreara consecuencias para la zona. Una zona de la que formamos parte.
Bien, todo eso está muy bien. Pero entiendo que usted se considera incluido en la categoría de los que "quieren hacer creer" que el asunto no tiene solución. Si no es por ignorancia o complicidad será por otra razón que usted no da.
Porque, insisto, yo niego la mayor. Repito de nuevo:
1º. El asunto SÍ tiene solución.
2º. A algunos les conviene que el asunto no se solucione.
3º. Para hacer más tragable la idea 2, otros hacen creer que no hay solución.
C.
"Pero sé también que los hechos ocurridos dibujan un escenario muy complejo para el destino del país y el porvenir de las víctimas".
"la Historia no se afecta por los hechos tanto como por las hechicerías. No importa la verdad, sino la falsedad en que la gente confía".
"Así que me temo que los refugiados saharauis seguirán sufriendo, y, aunque en menor grado, seguiremos sufriendo todos".
Yo por mi parte, voy a seguir considerando que ambos actores estan atrapados en un laberinto sin solucion y sin salida.
Permítame discrepar.
Hay solución y hay salida.
Cuestión distinta es que haya gente a la que le convenga que el asunto no se solucione... y que haya gente que quiera hacer creer que el asunto no tiene solución. Los que quieren hacer creer esto último lo hacen generalmente por ignorancia o por complicidad.
C.
Este comentario va dirigido al reyezuelo caprichoso de Marruecos por estar ciego y sordo con respecto al conflicto del Sáhara Occidental.
Todos sabemos el final de la RDA y Honecker.
Al final,este muro también caerá y seguramente también M6 y el regimen marroquí.
En cuanto al realismo, usted puede pensar que hay que buscar que se un punto de encuentro realista entre las partes, el problema es ¿Donde está? A unos le puede parecer que en la auotonomía, a otros les puede parecer que un Estado saharaui manteniendo relaciones de prioriadad con Marruecos, a otros les puede parecer más realista una división del territorio,etc.
Efectivamente, las relaciones internacionales son una mixtura de moralidad y realismo.
Tanto desde la perspectiva moral como de la realista, está claro que lo moral, lo bueno y justo (independencia del Sahara) es lo más conveniente para nosotros (realismo).
Pretender que A ESPAÑA le pueda convenir que Marruecos vea premiada una invasión por la fuerza sólo se puede hacer desde una perspectiva: la de quien no sirve los intereses de España sino los de Marruecos. Cuando quien hace eso es un español eso tiene un nombre. Se llama traición.
C.
(9-XI-2009)
Esa es la realidad y no otra la fantasía está en el otro lado.
En cuanto a lo de la irritación de Rabat ¿Que quiere decir que Marruecos es como un niño caprichoso al que hay que consentirle todo?
Gracias
Sólo en 6 días se cumplirán 34 años de los vergonzosos "Acuerdos Tripartitos". Vergonzosos para España, así que esa es la parte que me toca... aunque no me guste.
Leyendo a Jaime de Piniés, éste afirmó en su día que esos "acuerdos" no tienen validez legal puesto que estaban condicionados a su publicación en el BOE, y puesto que no llegaron a publicarse jamás... pues eso. ¿Hasta que punto esa afirmación tiene sustento? Parto de la base de que todo esto poco importa ahora, pero me queda la duda.
Y no he encontrado mejor interlocutor para este tema que tú. Perdón por adelantado por el abuso de confianza ;-)
Sólo en 6 días se cumplirán 34 años de los vergonzosos "Acuerdos Tripartitos". Vergonzosos para España, así que esa es la parte que me toca... aunque no me guste.
Leyendo a Jaime de Piniés, éste afirmó en su día que esos "acuerdos" no tienen validez legal puesto que estaban condicionados a su publicación en el BOE, y puesto que no llegaron a publicarse jamás... pues eso. ¿Hasta que punto esa afirmación tiene sustento? Parto de la base de que todo esto poco importa ahora, pero me queda la duda.
Y no he encontrado mejor interlocutor para este tema que tú. Perdón por adelantado por el abuso de confianza ;-)
Mi argumentación sobre las razones de la ilegalidad de los Acuerdos de Madrid las he sintetizado en el artículo titulado
"Los Acuerdos de Madrid, inmorales, ilegales y políticamente suicidas"
C.
(9-XI-2009)
Vamos a ver si nos aclaramos:
1º. La prioridad de España debe ser la seguridad nacional española.
2º. El monstruo del "déficit territorial marroquí" es evidente que no es bueno que se alimente.
3º. Depende de en qué se base la estabilidad.
4º. Eso (que el Polisario transforme las amenazas en hechos) es imprevisible.
5º. Eso (que nos corten el gas), supongo que los argelinos quiere decir, es altamente improbable.
6º. El Polisario es una realidad. No sé en qué consiste lo que llama usted Polisario "imaginado".
7º. Si nos conviene irritar a Marruecos... pues no lo sé. Pero mientras Marruecos tenga ansias expansionistas sobre España, la defensa de nuestra integridad por definición irrita a Marruecos. Y una de dos: o plantea una posición entreguista para no "irritarles" o simplemente les hace frente.
¿Defiende usted el entreguismo?
C.
(9-XI-2009)
"ha llegado la hora de afrontar con toda la firmeza necesaria la escalada bélica de los adversarios de la integridad territorial y se mostró dispuesto a no renunciar ni a un grano de arena del Sahara Occidental"...
"Ha llegado el momento de que todas las autoridades públicas redoblen la vigilancia y la movilización para contrarrestar, con la fuerza de la ley, todo atentado contra la soberanía de la nación, así como de preservar, con toda la firmeza requerida, la seguridad, la estabilidad y el orden público", apuntó en su alocución.
Para Mohamed VI, "no hay lugar para la ambigüedad: o el ciudadano es marroquí, o no lo es. (...) O se es patriota o se es traidor. No hay término medio entre el patriotismo y la traición".
Leyendo ésto pregunto sobre todo a aquellos que califican de interesante la propuesta de autonomía marroquí:
¿Que encaje puede tener el Frente Polisario en una autonomía marroquí? ¿Qué libertad pueden gozar los saharauis que sean críticos con ese marco?
Un saludo
Tiene razón, Roberto. Las declaraciones de Mohamed VI son una NUEVA prueba, no la primera ni mucho menos, de la falta de sinceridad del proyecto marroquí. Mohamed VI está, ni más ni menos, que criminalizando las OPINIONES. Está recordando que Marruecos es un sistema totalitario donde el poder establece lo que hay que pensar y lo que hay que sentir.
C
(9-XI-2009).
En palabras de M. Tozy el Majzen solo tiene una preocupacion: la supervivencia de la monarquia. En eso tiene usted razon. Le dejo dos fragmentos creo que ilustrativos, si M. VI hubiera tomado otro camino ahora no tendrian sentido, pero...
“El verano de 1975 llegaba a su fin y todos esperábamos una llamada. Sentíamos que, a través de esta espera, se expresaba confusamente en nosotros la memoria colectiva. Y aquí es donde interviene la historia. Era obvio que estábamos viviendo una situación comparable a muchas otras experimentadas por Marruecos en su lucha plurisecular contra los invasores ibéricos" (Laroui)
“La cuestión territorial ha dominado la política exterior de Marruecos, pero siempre fue una causa popular. Los sultanes han dependido de ella para su propia popularidad, e incluso su legitimidad. Aquellos sultanes que no abrazaron esta causa, cayeron o fueron depuestos. Así ocurrió con Mulay Abdelazis, por haber aceptado el Acta de Algeciras en 1906, y más tarde con El Hiba, que debía ser el actual Rey de Marruecos, por haber firmado el acuerdo del Protectorado de 1912. El comunicado del Buró Político de la USFP no es más que la expresión de una preocupación por la posibilidad de que una vez más en Maruecos la monarquía acepte, con respecto a la causa territorial, soluciones que no son aceptables para el pueblo marroquí. Todo el mundo sabe que en este país no existe una política exterior real. Para volver a ganarse al país el Rey tuvo que aceptar la causa popular del Sáhara contra España. Es en este sentido que nosotros decimos que la oposición siempre ha sido el mejor defensor de la monarquía, porque le hemos puesto en las manos y le hemos ofrecido unirse a una causa nacional que le daba sustento en el trono y respaldo popular“
Un saludo y gracias por sus reflexiones.
En feisbuk circula este enlace. No todos han perdido la memoria.
Un buen artículo. Gracias. Aunque aparezca el 7 y no el 6 de noviembre.
C.
la Realpolitik es como la enfermedad, una mierda con la que nos toca convivir.
Discrepo de usted.
Si mañana Marruecos abandona el Sahara a la monarquía no le ocurre nada, absolutamente nada. El Sahara no forma parte de la preocupación real del pueblo. Solo preocupa al majzén.
C.
Muchas gracias por recordar la fecha de la invasión marroquí. Aquí preferimos recordar la cáida del Muro de Berlín.
Efectivamente, el 6 de noviembre la prensa española recuerda la caída del murro de Berlín... que fue un 9 de noviembre. Ya no saben qué hacer para borrar la historia.
C.
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Carlos Ruiz Miguel
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