Derrota olímpica: nuevo fracaso de la política exterior de Zapatero/Moratinos
04.10.09 @ 08:45:55. Archivado en Política exterior de España
La organización de unos juegos olímpicos es, no sólo un reto para una ciudad y una nación; es también un signo de confianza del resto de la comunidad internacional. Ya no tendremos la oportunidad de medir nuestra capacidad de afrontar el reto; pero lo que es seguro es que la comunidad internacional no confía en nosotros. La victoria de Brasil no ha sido casual, ha sido la última evidencia del fracaso de la política exterior de Rodríguez y Moratinos.
I. UNA POLÍTICA EXTERIOR ANCILAR DE FRANCIA DESDE 2004
La política exterior capitaneada por Rodríguez con Moratinos al timón supuso una ruptura importante respecto a la seguida en época de Aznar. Uno de los cambios más profundos afectó, precisamente, a la relación con Francia. Aznar optó por una política exterior al servicio de nuestros intereses y el resultado fue el enfrentamiento con el corrupto Chirac. Por si alguien lo ha olvidado, Chirac diseñó una política de tenaza contra España valiéndose de Marruecos. Así se pudo constatar, empíricamente, cuando Marruecos invadió la isla española de Perejil. En aquel momento, conviene no olvidarlo, Chirac traicionando los principios de la Unión Europea, respaldó al agresor extra-europeo en lugar de alinearse con el socio europeo agredido.
El gobierno de Aznar siguió, en consecuencia, una política exterior independiente, y no subordinada, a la de Francia. Y eso se vio en múltiples escenarios: Norte de África, Guinea, Hispanoamérica, Medio Oriente, Unión Europea...
Pero tras el atentado del 11-M llegó al poder Rodríguez y la política exterior pasó a ser un mero apéndice de la política exterior francesa. Las consecuencias se sintieron en todos los ámbitos:
- en la Unión Europea, Rodríguez impulsó la felizmente abortada "Constitución" Europea que liquidaba los logros de Aznar en el Tratado de Niza del año 2000 (por cierto, actualmente operativo pese a que decían que no podía funcionar)
- en el Oriente Medio, Rodríguez impulsó la traición al aliado norteamericano opuesto a Francia
- en el norte de África, Rodríguez enfrió las relaciones con Argelia (con quien Francia mantiene diferencias), se arrodilló ante el sultán marroquí (el más fiel ejecutor de los designios galos) y postuló la anexión del Sahara occidental a Marruecos (como deseaba Francia).
Francia sigue teniendo unas pretensiones imperiales globales, lo cual es sin duda legítimo, porque Francia es un gran país. Pero por que sea legítimo para ellos no significa que nosotros tengamos ser sus servidores. España, con menos peso que Francia, tiene posibilidades de tener su propia política exterior distinta a la francesa. Las relaciones entre España y Francia deben por tanto basarse en la respetuosa defensa de los diferentes intereses de cada uno.
II. FRANCIA SELLA UNA ALIANZA ESTRATÉGICA CON BRASIL
Francia ha realizado en las últimas semanas un movimiento estratégico espectacular: convertirse en proveedor privilegiado del Ejército brasileño. La prensa informaba de que Brasil decidió comprar armas a Francia por un importe de, atención, 8.700 millones de euros.
Entre esas armas se encontraba el sofisticado avión Rafale (36 unidades) y un submarino nuclear.
No se dijo en su momento, pero está claro que una de las contraprestaciones solicitadas por Lula da Silva fue el apoyo de Francia y de sus países satélites a la organización de los Juegos Olímpicos en Río.
Es cierto que un reciente accidente de dos aviones Rafale cerca de Perpiñán ha alarmado a Brasil. Los franceses juran y perjuran que el accidente no se debe a un defecto de fabricación. Pero ocurra lo que ocurra al final con la compra de los Rafale, lo cierto es que los franceses no iban a dejar de apoyar a Río por esta alarma brasileña. Antes bien, su apoyo fue aún más entusiasta para tener que cobrar el favor.
III. LAS OLIMPIADAS: JUICIO A UN PAÍS
El presidente Rodríguez dijo que el Comité Olímpico "no creía" que se fuera a juzgar las situaciones económicas de los países de las ciudades candidatas en liza.
Pero cualquiera con dos dedos de frente sabe que eso no es cierto. Es evidente que la realización de las importantes inversiones e infraestructuras para realizar unas buenas olimpiadas exige mucho, pero mucho dinero. Y es evidente que una economía que crece y crea empleo como la brasileña resulta mucho más fiable que una economía en recensión y con cada vez más paro.
IV. RODRÍGUEZ SE HA HECHO CÓMPLICE DE LA LOCURA DE GALLARDÓN
Era de todo punto evidente, para cualquier observador objetivo, que la candidatura de Río de Janeiro era un obstáculo insuperable para España. A su favor se encontraban tres datos:
- que nunca se ha organizado antes una olimpiada en el "tercer mundo"
- que la economía brasileña se asienta con fuerza en el grupo de los países emergentes
- que el peso político de Brasil cada vez es mayor.
Súmese a todo esto el informe negativo emitido hace unos meses sobre la candidatura de Madrid.
En estas circunstancias, sostener la candidatura de Madrid era, pura y sencillamente, un suicidio.
El Gobierno, por responsabilidad, debiera haber dicho a Ruiz Gallardón que no podía dilapidar el dinero público en apoyar una candidatura con nulas posibilidades de triunfo.
No obstante, el presidente Rodríguez avaló, económica y políticamente, un proyecto condenado al fracaso. Al hacerlo, el reto ya no era de Ruiz Gallardón. El reto era del gobierno Rodríguez y de su diplomacia. Pero, ¿qué podía conseguir una diplomacia convertida en sierva de los intereses franceses si Francia apoyaba a Brasil?
Al haber asumido política y económicamente este proyecto, la derrota de Gallardón se ha convertido en una nueva derrota, una más, de la política exterior de Rodríguez Zapatero.
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Carlos Ruiz Miguel
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