Entrevista a Pedro Lozano Bartolozzi
10.06.09 @ 00:49:04. Archivado en Reflexión política
"El conflicto árabe-israelí es poliédrico"

Pedro Lozano es licenciado en Ciencias de la Información, doctor en Derecho y profesor titular en excedencia de Redacción Periodística de la Universidad Complutense. Ha sido enviado especial en Francia, Alemania, Italia, Grecia y en Israel tras la Guerra de los Seis Días. También ha estado en Estados Unidos como periodista. Dirigió la edición navarra de La Gaceta del Norte y ha sido presidente de la Asociación de Prensa de Pamplona. Actualmente, compatibiliza su labor de profesor ordinario de Relaciones Internacionales en la Universidad de Navarra con la de escritor y colaborador en varios medios. Su última obra literaria, La Caja de Cerillas, salió a la venta en abril.
¿Cómo definiría el problema entre judíos y palestinos?
Entre ellos se da un conflicto poliédrico, ya que en él
coinciden todos los factores de un conflicto internacional:
económicos, culturales, religiosos, interés de las grandes
potencias y de la historia, enquistamiento… No falta nada, lo
que convierte en sumamente complejo.
¿Cuáles son los principales escollos para la paz?
El problema de fondo es que el conflicto se hay vuelto endémico
en el tiempo, en el espacio y en la temática. Es endémico en el
tiempo porque viene de lejos y seguirá seguramente en el futuro;
en el espacio, porque cada vez tiene una expansión mayor,
afectando incluso a la estabilidad del sistema internacional; lo
es también en el tema ya que cada vez más ampliándose y
asumiendo cuestiones de distintos ámbitos.
¿Por qué la opinión pública apoya sobre todo a los palestinos y critica duramente a los israelíes?
Bueno, esto yo lo matizaría. Ciertamente, se dan dos imágenes
del conflicto. Por un lado, la de los medios de comunicación que
están en manos de judíos o apoyan sus intereses, como grandes
grupos empresariales americanos, cuyo ejemplo más evidente es
The New York Times o en Europa Le Monde. Otro
ejemplo del poder judío es que todos los años sale una película
o best seller de éxito sobre temas relacionados con la causa
judía. Por lo tanto, yo pienso que los grandes medios
internacionales están difundiendo una imagen positiva de los
judíos, aunque también es cierto que por otro lado se está
fomentando una imagen “victimista” de los palestinos, una
propaganda propalestina en la que se centran en el horror y en
las víctimas de éstos.
¿Qué papel que actualmente están jugando las potencias árabes en el conflicto?
Tanto Egipto como Jordania, que tuvieron un papel muy activo en
los primeros años de la confrontación apoyando a los palestinos,
han reconocido a Israel como estado independiente. Esta
situación tiende a estabilizarse debido a los intereses
económicos y el capitalismo de las potencias árabes.
Usted fue enviado especial durante la Guerra de los Seis Días. ¿Cómo la vivió y cómo se desarrollaron los acontecimientos?
Constituyó una ofensiva rapidísima y muy bien ejecutada por los
judíos. Cuando yo llegué, de hecho, ya había prácticamente
terminado. Y es que su estrategia se basó en un ataque aéreo que
dejó a los países árabes enemigos sin poder de reacción, ya que
destruyó la mayoría de sus aviones de guerra. Sin ese paraguas
de defensa, los israelíes pudieron imponerse sin problemas.
¿Cuál es el actual estatuto político de Palestina?
Es algo confuso y está poco definido. Existen unos territorios
que son gobernados por la Autoridad Nacional Palestina, pero los
límites están poco claros. En cierta manera funciona como un
estado dentro del propio estado israelí.
¿Pero en el año 1947 una resolución de la O.N.U. no les otorgó una parte del territorio?
Efectivamente, y esa resolución, la famosa 242, sigue en vigor,
pero no se cumple en el caso de los palestinos. Sólo se le ha
reconocido a Israel, que era también lo que se pretendía, pero a
los palestinos no se les ha otorgado lo acordado.
¿Cuáles son las posibles soluciones?
En primer lugar, el reconocimiento mutuo. Los estados árabes
deben reconocer a Israel y éste a Palestina. Segundo: una nueva
resolución de la O.N.U. en el que se definan los límites de cada
estado y se establezca una unión aduanera con Palestina.
Tercero: desligar y separar el terrorismo fundamentalista
islámico de la causa palestina. Cuarto: el reconocimiento de los
derechos de las comunidades no judías, sobre todo para los
cristianos, para los que dicho territorio es también santo.
¿No ayudaría también solventar el problema del dominio de Jerusalén?
Sí. Jerusalén debería ser la capital de los dos estados. Sería
posible, estableciendo dos zonas, como ocurre por ejemplo con
Roma y El Vaticano. No obstante, es muy difícil que Israel
acceda a compartirla.
¿Qué papel juega el terrorismo palestino en el conflicto?
Un papel muy negativo. El terrorismo, como medio de lucha, no
hace más que empeorar e incluso perjudicar a la propia causa
palestina. Sin embargo, todo hay que decirlo, sólo se reduce a
grupos muy concretos, como Hamás, que actúan fundamentalmente
en la zona de Gaza.
¿Entonces, si desaparece el terrorismo palestino, se podría llegar a acuerdos?
Los israelíes actúan con violencia como una forma de reacción
contra los ataques terroristas. Ésa es, al menos, la
justificación que ellos dan. Por eso, si el terrorismo dejara de
emplearse como un arma contestataria, podría mejorar mucho la
situación. Otra cuestión sería que éste que no fuera más que la
manifestación más evidente de un rechazo de raíz, de un
movimiento de oposición contra Occidente, que no se detendrá
hasta que éste haya sido vencido. Entonces, nos encontraríamos
ante un problema de mucha más difícil solución.
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