La brutalidad de Zerolo.
27.07.06 @ 19:46:59. Archivado en Pensamiento
Puede considerarse, sin temor a errar, a Pedro Zerolo como el más genuino compendio de la revolución cultural post-racionalista que está llevando a cabo el desgraciado presidente que España sufre desde el 14 de marzo de 2004. Y no sólo por su liderazgo en la revolución gay sino también por su presencia en todas aquellas propuestas de la contracultura “progre” que, tomando elementos de mayo del 68 junto con inventos ideológicos más recientes, configuran un cóctel que combina una abusiva invasión de los modos de vida y pensamiento privados por las píldoras ideológicas de un Estado dirigido por el PSOE, junto con un total subjetivismo y relativismo filosófico y moral.
No hablo, en modo alguno, desde una perspectiva religiosa ni fideísta, sino desde la defensa y la reivindicación de un modo racional de concebir la existencia, con la realidad natural como algo dado y con la razón como modo de de descubrir sus entrañas. Y es desde este enfoque desde el que hay que condenar el “zerolismo” como una degradación del pensamiento así como un retroceso en los fundamentos de la sociedad.
En una reciente entrevista realizada a nuestro ínclito personaje en un canal de televisión, se ha podido ver cómo, entre las informalidades y bromas que el formato de dicha entrevista exigía, después de exponer sus propuestas concluyó de esta manera: “seguiré batallando por las ideas, porque lo que debemos hacer con ellas es eso, interiorizarlas”. Mira Zerolo, lo que hay que hacer con las ideas, antes de adoptarlas, es analizarlas, criticarlas, someterlas al doble juicio de la lógica y la realidad y después, sólo después, si han pasado el tamiz del juicio crítico, que sólo puede ser ejercido individualmente, añado, podremos asumirlas. Dice Don Pedro que hay que interiorizar lo suyo, las ideas. Pero debe respetar este señor que lo que él produce no son ideas, sino consignas. Las ideas se enlazan con argumentos y éstos con los hechos. Lo contrario es adoctrinamiento y es, sencillamente, brutal.
En la misma entrevista ofrecía nuestro personaje una lista de todas los asertos en los que se fundamentan las acciones progresistas a favor de los géneros –que no sexos, según el "zerolismo"- marginales y marginados, a saber, el género femenino, el neutro homosexual y el neutro lésbico, y a favor de otros seres dignos de apoyo como los terroristas de Hamás y Hizbulá. El listado era un continuo de afirmaciones sin enlazar los razonamientos y sin presentar realidades en los que basarlos. No fue capaz de dar una razón identificable como tal de por qué la familia heterosexual, biológicamente asentada en la ley natural de la reproducción de la especie humana y de los sub-grupos humanos, debía equipararse a la homosexual. Al igual que ocurre con la propuesta de los derechos de los simios donde se obvia el hecho radicalmente diferenciador de que los humanos han conseguido un desarrollo cultural y material abrumador debido justamente a los pocos genes que nos diferencian de aquellos, Zerolo obvia el hecho reproductor basándose, falazmente, en la libertad.
Y es que, si bien es cierto que los individuos son libres y han de respetarse sus decisiones también en las opciones amorosas y sexuales, han de asumir la consecuencia de que ésta pueden no ajustarse al modelo heterosexual natural imprescindible para la reproducción. Y si es así, tales decisiones deben respetarse pero no equipararse legalmente al modelo natural. Zerolo obvia los criterios objetivos y éste de la reproducción es un hecho objetivo. Y si lo es, las legislaciones humanas han de recogerlo. El individuo tiene derechos absolutos en cuanto a su pensamiento y su estilo de vida, pero sus elecciones no siempre han de tener el mismo grado de legitimidad que las basadas en necesidades objetivas. Y, sobre todo, cada uno ha de asumir las consecuencias de sus libres decisiones. La responsabilidad es el corolario de la libertad.
Del mismo modo, las opciones ideológicas y religiosas de los individuos han de ser respetadas, pero no es permisible que alguna de ellas conculque derechos básicos como el derecho a la vida, a la propiedad o al abandono sin amenazas de dichas opciones. Es decir, si un individuo occidental decide hacerse islamista, bienvenido sea, pero si pretende legalizar la poligamia como modelo familiar ha de recibir la negativa más rotunda.
Monogamia y heterosexualidad como ejes de la familia son conquistas irrenunciables de la civilización. Aquella porque establece un modelo de relación individualizada que beneficia la equiparación de derechos entre ambos cónyuges y facilita la extinción del abuso en mucho mayor grado que la poligamia. La segunda por lo dicho, porque legitima en alto grado lo que interesa como especie: la reproducción.
Pero, ya se sabe, el desarrollo razonado de las ideas y el respeto a los hechos y a la naturaleza no están entre las prácticas y consejos de Zerolo, sólo quiere que interioricemos acríticamente sus proclamas y utiliza al Estado para hacerlo.
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Comentarios:
¿De qué civilización?
"Y es que, si bien es cierto que los individuos son libres y han de respetarse sus decisiones también en las opciones amorosas y sexuales, han de asumir la consecuencia de que ésta pueden no ajustarse al modelo heterosexual natural imprescindible para la reproducción. Y si es así, tales decisiones deben respetarse pero no equipararse legalmente al modelo natural."
¿Por qué? ¿Porque tu lo dices?
La conclusión que pretendes sacar de la premisa (correcta aunque discutible) no es en absoluto evidente, lo único evidente de este escrito es tu destreza dialéctica y tu incapacidad para ser mínimamente objetivo.
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Joaquín Santiago Rubio
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