Registro Nacional de Asociaciones: un suspenso rotundo

JFD minEs un hecho que la Administración Electrónica en España falla más que una escopeta de feria. Si a ello añadimos que se sigue en la fea práctica de inventarse uno requisitos que no están amparados por norma alguna, y que no hay la más mínima consideración por el tiempo y el esfuerzo del ciudadano, tenemos aquello del “vuelva usted mañana” de Mariano José de Larra, es decir, no hemos avanzado nada.

El suspenso categórico lo recibe en este caso Doña Paloma López Ponce, Jefa del Área de Asociaciones, del Registro Nacional de Asociaciones, dependiente del Ministerio del Interior, en base a los siguientes hechos y fundamentos de derecho:

Primero. No funciona su página web en el sentido de que no es posible agregar documentos para enviarlos por vía telemática. Esta sencilla herramienta que se tiene en cualquier email o chat, no funciona en la página web del Ministerio del Interior. Vergonzoso.

Segundo. Se ha enviado certificación de dos Asambleas de una Asociación, celebradas en fechas muy próximas, y de las cuales resultan dos modificaciones: una de ellas en los Estatutos y otra en la Junta.

El funcionamiento del Registro Nacional de Asociaciones se rige por lo establecido en el Real Decreto 1497/2003, de 28 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento del Registro Nacional de Asociaciones y de sus relaciones con los restantes registros de asociaciones.

Bien, pues en ninguna parte de ese Real Decreto dice que haya que usar un certificado distinto para cada una de las modificaciones. Tampoco dice que modificaciones resultantes de Asambleas celebradas en fechas muy próximas hayan de certificarse por separado. Basta, como es lógico y natural, con certificar las cosas en plazo pudiendo un mismo certificado de un Acta de una Asamblea referirse a una o más cuestiones inscribibles. Considerando que inscribibles son cuatro cositas de una simpleza extraordinaria, no parece haber ninguna razón de orden superior que justifique que haya que hacer certificados separados, más allá del cómodo “no tener ni siquiera que pensar” del funcionariado español, cuya actitud de servicio público a veces es estupenda y ejemplar y otras… pues lo es menos.

Tercero. A los efectos de certificar se remiten dos ejemplos de certificado de técnica jurídica manifiestamente mejorable, empezando porque los miembros de las asociaciones no se llaman socios porque no es una sociedad, sino que se llaman asociados porque es una asociación; y siguiendo porque las asociaciones no tienen NIF sin CIF. Y esto sólo son dos detalles, lo demás dejaremos que se entretengan con ello los propios funcionarios.

Cuarto. En los escritos que rechazan la inscripción que se solicita porque deba hacerse constar en dos certificados distintos, dice además que la fecha al inicio de la certificación no coincide con otra que hay al final. Sí, suele ocurrir que cuando una Asamblea y otra se celebran en días que son diferentes, las fechas de celebración que figuren en el escrito que las certifique —en este caso los días 18 y 23 de septiembre de 2014—, no coincidan. Esto es normal: a días distintos corresponden fechas distintas.

Lo que no es normal es que el funcionario no haya visto unos hermosos números romanos en negrita y que obviamente hacen referencia a que son dos las Actas de reunión de una Asamblea de asociados, cuyos contenidos se certifican.

Quinto. Indebidamente, el Registro solicita toda una variedad de datos que ya obran en su poder (dirección, teléfono, web de la asociación, datos de los cargos inscritos…). ¿Por qué, si ya los tiene?

Sexto. Da un plazo de subsanación de defectos de quince días “hábiles”. No son quince sino diez días y en cómputo administrativo, es decir, el sábado es laborable. La palabra hábiles mejor la dejamos fuera, y si acaso introducimos una frasecita explicando el cómputo administrativo, que el saber no ocupa lugar y lo que abunda no daña. Pero “hábiles” lo primero que plantea es según quién y dónde.

Séptimo. En una de las comunicaciones ignora el domicilio a efectos de notificaciones que se le ha facilitado para el procedimiento y lo envía a otro domicilio. ¿Por qué?

Octavo. En una cosa que se tramita electrónicamente —suponiendo que la página web del ministerio funcione— pide que se le manden por duplicado los nuevos Estatutos. Bien pues se ha hecho un .pdf que se ha llamado primer ejemplar y un segundo .pdf idéntico al que hemos llamado segundo ejemplar.

Esto se comenta solo.

Noveno. No existe un trámite específico para interponer recursos de reposición contra sus resoluciones; pues muy mal.

Solución propuesta

Para hacer cambios en la Junta de una Asociación basta con comunicar nombres y DNI/NIE y algún dato más, por vía electrónica y con algún sistema de claves seguras. No hay en absoluto mayor seguridad con el actual sistema de envío de documentación. Lo mismo vale por los nuevos Estatutos que bastaría que cada asociación cargase en su “ficha”, verificándolo con las claves. De este modo el Registro estaría actualizado y cualquiera que quisiese consultar unos Estatutos en un momento dado podría hacerlo, sin necesidad de molestar a nadie en el Registro, que al fin y al cabo lo que revis a es la legalidad extrínseca de tales Estatutos (vamos, que aquello parece que es más o menos legal). Vaya lo mismo por quiénes en cada momento ocupan los cargos en una asociación: debe poder consultarse por internet sin necesidad de más trámites.

Un sistema muy sencillo es que cada asociación tenga un email y al domicilio de la asociación se envíe una clave para ingresar y otra por ejemplo para operar. Así funcionan miles de españoles a diario con sus bancos, por ejemplo, y no parece que haya mayores problemas.

Y de paso podríamos evitarnos la tasa que a buen seguro no cubre todo este despilfarro de medios humanos y materiales. Todos seríamos más felices y los funcionarios ahora empleados en hacer cosas relativamente inútiles y que hace una máquina enchufada a una base de datos, podrían ser puestos a hacer algo útil y productivo, dado que nos están costando los cuartos. Así, seguro que aumentaba también su satisfacción laboral.

El destino jamás premió la estupidez y los países que se dedican a hacer papelitos inútilmente lo único que hacen es despilfarrar recursos valiosos, sin la más mínima consideración por el tiempo de los ciudadanos quienes ya tiene que trabajar muchísimas horas para estar manteniendo estas pamplinas.

Gracias

 

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