Juzgado de Primera Instancia Número Cuatro de Marbella

Este post inicia una serie sobre el pésimo funcionamiento de los Juzgados de Marbella. Por supuesto no esperamos nada de un Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) inoperante, hasta el punto de ser una institución que los ciudadanos desprecian. Quejarse a él sólo sirve para ayudarles a que parezca que trabajan. No: merecen que todos les demos la espalda, que les ignoremos completamente.

Sin embargo no hay ninguna razón para callarse las cosas que ocurren. Con la suciedad sólo se acaba limpiado.

El origen de los dos pleitos que se van a comentar esta tarde es el robo a mansalva y consentido por la autoridad, en las comunidades de propietarios en toda la Costa del Sol. No da mala imagen del país, n: da una muy exacta.

Pleitos inventados que el Juzgado acepta

En el primer asunto, Doña Francisca Márquez Valadez, a la sazón Administradora de varias comunidades de propietarios en Marbella y Estepona, demandó indebidamente a un comunero, para lo cual falsificó los certificados tanto de acuerdo de Junta como de intento de notificación de supuesta deuda del comunero, ambos obligatorios para entablar juicio.

Ni corto ni perezoso el Letrado Don José Luis Carreño Muñoz, con su propio aderezo, presentó una demanda falsa. El Presidente de la Comunidad, Don John Heegaard, no tuvo reparo en firmar los certificados que venían a decir —y esto figuraba en números, comprensibles en cualquier idioma— que un señor era deudor, ¡de los recibos del año siguiente!

Un certificado no es un papel que ponga cualquier bobada, sino uno cuyo contenido y forma, presenta unos mínimos visos de veracidad. La admisión a trámite de un pleito exige que concurran los presupuestos procesales. Éstas son las condiciones mínimas para que se admita a trámite una demanda. Si esto no fuese así, cualquier persona podría molestar a otras, inventándose pleitos alocadamente.

En el caso que se relata, la entonces Secretaria Judicial, Doña Verónica Ezcurra Atayde —o el personal auxiliar que hiciese sus veces—, bien no se leyó la documentación que acompañaba a la demanda, bien no entendió lo que leía, porque el caso es que admitió a trámite la demanda, que era muy evidentemente falsa.

El pleito duró año y medio y pese a las numerosas advertencias que se hicieron tanto a los demandantes como al Juzgado, nadie hizo nada. ¿Ineptitud, mala idea, connivencia? No lo sabemos, lo que sabemos es que honradez y competencia profesional no fue precisamente lo que hubo.

D. Gonzalo Ónega Coladas-Guzmán, Magistrado-Juez del Juzgado de Primera Instancia Número Cuatro de Marbella, en el juicio confirmó que en efecto, el Juzgado se había equivocado, y que si este Letrado que escribe estas líneas quería, así lo haría constar en la sentencia. Habiendo presenciado la angustia personal por la cual había pasado el matrimonio octogenario el embargo de cuya casa se había pedido injustamente —única casa que tienen y que es su vivienda habitual—, se dijo que sí, que se quería esa línea de reconocimiento del error judicial.

Desafortunadamente, nada dijo la sentencia. No hubo ni un técnicamente más que procedente reconocimiento espontáneo del error judicial, ni la más somera disculpa por las molestias.

Es un hecho que, en esta vida, nos acordamos de las cosas que nos importan, y solemos olvidarnos de aquellas que nos dan igual.

Asunto 509.1/13 – pieza separada de medidas cautelares

Se trata de un pleito civil por derecho al honor, de un vecino contra otro, quien envió a toda la comunidad una carta ofensiva. El vecino ofendido había ofrecido pagar de su bolsillo una auditoría de la Comunidad, logrando reunir el apoyo del 27% de los vecinos, cosa que no es sencilla en urbanizaciones de casas de vacaciones.

Sendas cartas nerviosas y ofensivas, del Presidente y del ahora demandado miembro del Comité que se supone ayuda en la Administración de la Urbanización, se giraron a los demás comuneros, por la Administradora, señora que presenta facturas por obras al 300% de su coste estándar de edificación.

Hace bastante más de un año se admitió a trámite la demanda, solicitando la adopción de medidas cautelares consistentes en prohibir el envío de más misivas. Es un hecho que el vecino presunto ofensor no ha vuelto a enviar ninguna carta y que la Administradora ha enviado todo lo que le ha parecido, incluidas las de “cosecha propia”.

Esta señora acumula innumerables quejas por su estilo de Administración, que abarca entre otras delicias llamar a unos inquilinos “maricones de mierda, iros (sic) a tomar por culo, extranjeros de mierda, volveros (sic) a vuestro país“. La urbanización lo es de lujo, en plena Milla de Oro. Esta es la simpática, chispeante y glamourosa realidad marbellí, una ciudad que presenta aspectos muy desagradables de los cuales es hora de ir hablando ya sin complejos. 

Bien, pues tras posponerse CINCO veces la vista de las citadas mediadas cautelares, el pasado doce de junio se vuelve a marcar fecha para el uno de julio. De las cinco veces que la vista se ha suspendido, cuatro han sido por defectos en la tramitación, imputables al Juzgado, hasta el punto de que uno de los cambios se avisó el día anterior y del otro se tuvo noticia porque una misma llamó el día anterior, “por si acaso”. Para la quinta suspensión, la Fiscalía alegó “problemas de agenda“, sin más.

Este Letrado ha removido Roma con Santiago para estar en Marbella el uno de julio, pudiendo estar en cualquier fecha posterior al veintiuno pero tiempo atrás se comprometió a estar disponible en Madrid desde el 19 de junio al 18 de julio y me temo que en esta vida, lo prometido es deuda.

Dado que las medidas a buen seguro iban a ser inefectivas, que ha pasado más de un año y que por cinco veces se han pospuesto por razones de dudosa justificación, ante quien sí tiene una causa justificada que se sitúa a 750 km, la hoy Secretaria del Juzgado Doña María José Galera García opina que ha de mantenerse la vista, que no puede esperar tres semanas más. La exigencia tiene un coste completamente desproporcionado a su fin, lo que es expresivo de un preocupante desequilibrio, entre otras cosas que se comentan solas.

Como todo en esta vida vuelve, deseo fervientemente que esta señora tenga la oportunidad de disfrutar en sus propias carnes lo que yo he sentido esta tarde, algo que sin duda le ocurrirá, pues frente al desequilibrio humano, el equilibrio divino universal, existe.

La mastodóntica Administración tiene prácticas y actitudes de las cuales aborrecemos los administrados, por expresivo de una España periclitada con la que es urgente acabar. Su coste para la sociedad no es sólo inasumible: es que no tenemos por qué estarlo pagando mientras soportamos estoicamente sus muy gravosas consecuencias. Y además, es que como esa España que nos regalan los periódicos a diario, nos avergüenza.

En el siguiente post: Juzgado de Instancia Número Siete de Marbella. No se lo pierdan.

Sin categoría

Comentarios cerrados.