Barrio de la Concha

“Marbellas” hay muchas: desde el lujo de Sierra Blanca al encanto del Casco Antiguo pasando por zonas más normalitas. Una de ellas es el bien ubicado barrio de La Concha, uno de los primeros desarrollos urbanísticos en altura de la ciudad, algunos de cuyos edificios de arquitectura social se hallan catalogados. Como tantas cosas, en la zona se construyó según licencia contraria al PGOU, lo que produjo “un aumento de la densidad de población sin las dotaciones públicas requeridas” (página 44 del .pdf enlazado).

12El barrio lo forman las comunidades de Palmeras I, II y III, Sirena Blanca y La Concha. En total viven unas tres mil personas y aportan sobre los 525.000 euros al año en tributos locales. Me hacen llegar un resumen de la documentación que atestigua su lucha, iniciada el 19 de noviembre de 2007, hace ya más de seis años. En este tiempo, estos vecinos han aportado más de tres millones de euros a las arcas municipales.

Situado frente a los colegios públicos Juan Ramón Jiménez y Valdeolletas, la Concha no es sólo uno de los barrios más poblados de Marbella, sino también uno de los más transitados: por un lado linda con la Avenida Cánovas del Castillo —una de las arterias de la ciudad—, y por otro con la Calle las Palmeras, un popular atajo conocido como el “camino del Polideportivo”.

9Las peticiones de los vecinos son tan razonables y modestas, que uno no puede dejar de sentirse apurado viendo lo que el Ayuntamiento está tardando en acometerlas. La impresión de que se tiene a los vecinos mendigando por migajas parece una inversión de los términos: debería ser el Consistorio quien sintiese la urgencia de actuar ante la situación vergonzosa.

Alumbrar una escalera de uso público que evita a los viandantes un rodeo, parece algo lógico. La escalera de noche está completamente a oscuras, pues la farola que hay alumbra a otro lado. ¿Cómo es que el Ayuntamiento con sus tres mil empleados es incapaz de solucionar esto tan sencillo?

Más de seis años y cuarenta escritos, algunos sobre cuestiones elementales de salud pública como la infestación por cucarachas, han motivado que los vecinos cuestionen la competencia de los Delegados Don Javier Garcia (Obras), Don Eloy Ortega (Parques y Jardines y Limpieza) o de Doña Mónica Rendón (Barrios), u otras personalidades del Consistorio como Doña Amparo del Corral. Los escritos revelan descoordinación administrativa, desidia y una ineficacia tremenda.

Huelga decir que la pretendida organización municipal por Distritos ha sido un fracaso.

Algunos avances

Tras más de seis años de lucha se han logrado algunos avances: se ha pintado un muro que se caía de mugre y se han instalado elementos de seguridad vial importantes como un semáforo y un puente frente a los colegios. Asimismo se ha arreglado la acera de uno de los lados de la Avenida Cánovas del Castillo, colocando una valla de seguridad, si bien el otro lado y las farolas siguen pendientes.

16Es de lamentar empero que ninguno de los 200 operarios de oficios varios y aproximadamente 100 maestros albañiles que emplea el Ayuntamiento hayan sido capaces de poner más que unos pegotes de cemento blanco como manera de “arreglar” las múltiples rajas que hay en los muros de los colegios que dan a la Avenida, amén de otros peligros, evidentes. ¿Pura vagancia, falta de organización, incompetencia municipal? Gracias pero para estos arreglos no necesitamos ni al Ayuntamiento ni a sus cargos públicos y empelados. Nos podemos ahorrar esos sueldos y los tributos con que los pagamos.

14Las mismas preguntas valen para el estado en que se hallan las farolas de un municipio que emplea a sesenta electricistas: la impresión de tomadura de pelo al ciudadano es inevitable. Esta es la Marbella que no sale en los catálogos de viajes pero que es sumamente real (y no sólo en el barrio de la Concha).

No es de recibo que haya que estar durante muchos años mendigando lo que el Ayuntamiento debería tener en su lista de prioridades. En vez de atender lo necesario e ineludible, el Consistorio se dispersa en bobadas, mientras dedica abundantes recursos a la fotopolítica y el autobombo, caso de la cuestionable Radio Televisión Marbella, un gasto de 1.600.000 € al año que es perfectamente prescindible, todo él.

15Algunas de las zonas adyacentes al barrio de La Concha, mucho menos densamente pobladas, se han mejorado notablemente, añadiendo valor a los chalets que ahí se ubican y cuya contribución al presupuesto municipal es sin duda considerablemente inferior. Las actuaciones por supuesto que son deseables y se aplauden, pero el orden de asignación de recursos es cuestionable

Es llamativo además cómo cada grupo de calles tiene un pavimento distinto. Las compras por volumen suelen abaratar costes y un cierto orden estético parece deseable. Una revisión a fondo en los criterios de contratación revelarían las verdaderas causas para esta variedad de materiales, así como los remedios a que la ciudad parezca un muestrario.

La raya y otras tomaduras de pelo

13Año 2011, elecciones municipales: los días previos, algunos operarios acudieron al barrio de La Concha a realizar obras: después de todo viven unas 3.000 almas y se vota mayoritariamente al Partido Popular. Una de las actuaciones era pintar la raya que delimita el aparcamiento en la vía pública. No terminaron, se celebraron las elecciones y ganó el PP con mayoría absoluta. Los pintores no volvieron nunca más. La raya llegó hasta donde se ve en la fotografía.

Esta es la realidad del Excmo. Ayuntamiento de Marbella y es de temer que a izquierda, el tándem PSOE, IU-Los Verdes no vaya a ser mucho mejor, y a su ultracorrupta gestión en Andalucía, cabe remitirse. (Houston, tenemos un problema: ¿a quién votar?)

6 5El Ayuntamiento emplea, grosso modo (cifras de 2012): 25 fontaneros, 40 pintores, 60 electricistas, 100 maestros albañiles y 200 operarios varios, además de 120 jardineros y 200 operarios de limpieza (entre otros). Así las cosas, cuesta entender que el estado de las aceras, que son de hormigón compactado, sea en numerosos puntos el que se muestra, y que nadie, en muchos años, haya podido acometer un simple arreglo.

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3Frente a un jardín impoluto que mantiene el jardinero empleado por los vecinos de una de las comunidades de propietarios —si bien el suelo es de titularidad municipal al haberse entregado para compensar un exceso de edificación—, el aspecto que presentan las zonas cuyo mantenimiento depende del Ayuntamiento es el que se muestra. Esto se comenta solo.

Oscuridad e inseguridad 

4En la zona, oscura, céntrica, fácilmente accesible en coche y muy transitada por numerosas personas jóvenes, se trapichea regularmente con droga: las llamadas a la policía son frecuentes y la inseguridad ciudadana es patente. En su día hubo farolas, pero se quitaron… y no se volvieron a colocar. A ello se suma que en los puntos donde aún hay alumbrado público, la luz con frecuencia se va.

8Conceptos tan sencillos como luces de seguridad alimentadas principalmente con paneles solares o que los cableados tengan unas mínimas condiciones de aislamiento, parecen objetivos deseables, y más considerando el estado irregular de las aceras, y que presentan auténtico peligro para los viandantes, que fáclmente tropiezan.

7¿Por qué este desinterés en uno de los barrios más poblados de Marbella? En él, por ejemplo, las islas ecológicas no son un lujo, sino una necesidad. ¿Qué planes hay?

Otras cosas son mejoras, más que deseables: así en la señalización del tráfico, la instalación de pivotes metálicos que impidan aparcamientos inadecuados o la colocación de unos simples bancos donde los ciudadanos puedan sentarse.

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10Como ocurre con frecuencia, las obras se realizan con una limitada lógica y sin escuchar a quienes son sus destinatarios, que por cierto son quienes las están pagando. Sin volver sobre la cuestión de si era necesario contratar externamente la obra o no, —con la empresa de Paco Claro, a la que tan frecuentemente vemos por Marbella junto con la de Bonifacio Solís—, lo que parece subóptimo es el diseño de esta nueva acera, con un ángulo excesivamente protuberante justo donde han de girar los coches para aparcar. No es necesario ser ingeniero para atisbar que el diseño sea mejorable.

Por lo demás es bastante irrelevante que la contratista sea una empresa local o no, si no hay transparencia y verdadera libre concurrencia en la adjudicación de las obras, algo para lo cual está perfectamente facultada la Administración, pues la adjudicación por procedimientos directos (en las obras de menos de cincuenta mil euros) o negociados (en las de precio inferior al millón) es una opción que tiene el Ayuntamiento, pero sólo eso: una opción que es la que escoge, habiendo otras infinitamente más transparentes y que disiparían toda duda.

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Si a ello se suman la excesiva frecuencia con que se ven ciertos nombres y el hecho de que bajo la irrisoria excusa de la protección de datos el Ayuntamiento sólo publique las siglas de los adjudicatarios de las obras, la sensación de que el gilismo esté tan floreciente como siempre resulta inevitable.

Hay cosas que no son ni de derechas ni de izquierdas, sino de simple decoro municipal: una de ellas es arreglar el barrio de La Concha, claro exponente de un pésima, inaceptable gestión municipal.

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