Convención Europea del Paisaje

307-4.tifEl pasado jueves 27 de marzo de 2014 tuvo lugar en el Hotel San Cristóbal una más que interesante conferencia-coloquio organizada por el Ateneo de Marbella. El tema era el Convenio Europeo del Paisaje, un importantísimo tratado internacional, tutelado por el Consejo de Europa y sin precedentes en la historia.

Damos las gracias a Doña Sagrario Álvarez y a Don Rafael de la Fuente por esta iniciativa, en la cual participó como ponente Don José María Romero, profesor de la escuela de Arquitectura de la Universidad de Granada, así como a Doña Berta González de Vega, periodista de El Mundo, quien moderó el debate.

Don Rafael de la Fuente tuvo la ocasión de participar personalmente en la puesta en marcha de la Convención, como experto del sector privado en turismo. Relató cómo si bien la Convención se firmó en Florencia el 20 de octubre de 2000, no fue hasta su publicación en el BOE del martes 5 de febrero de 2008 que se incorporaría a Derecho español, una tardanza debida al desinterés —manifiesto y coincidente— de los partidos políticos y de los grandes grupos de interés económico.

Contra el interés particular inmediato, el general a largo plazo

En la acertadísima carta de Don Pablo Hohenlohe a la Alcaldesa de Marbella con ocasión de la construcción propuesta de rascacielos, al final decía:

<<Señora Alcaldesa, Marbella no se merece que su futuro quede hipotecado de por vida para satisfacer los bolsillos de unos pocos. Mantengámosla siendo un símbolo y la envidia de muchas otras ciudades y sigamos la filosofía del príncipe Alfonso de Hohenlohe que, a pesar de alguno que dice conocerla bien, no era la de “pan para hoy y hambre para mañana.”>>

Esa perspectiva de conservación, recuperación y creación de valor a largo plazo es la que sigue precisamente la Convención, un instrumento fabuloso de protección, gestión y ordenación de los paisajes que prevé expresamente la participación ciudadana activa.

El paisaje incluye las áreas naturales, rurales, urbanas y periurbanas, además de la zona terrestre, marítima y las aguas interiores, abarcando desde las de excepcional belleza hasta las degradadas.

El Convenio prevé se tengan en consideración aspectos que van desde la evolución de las técnicas de producción agrícola, forestal, industrial y minera, a las atinentes a la ordenación del territorio y urbanismo, transporte, infraestructura, turismo y ocio, sin olvidar la vida silvestre y la biodiversidad o las manifestaciones culturales: arqueología, historia y conservación del patrimonio arquitectónico.

Aparte de las tradicionales medidas de información, sensibilización, formación y educación, la Convención prevé que el paisaje se integre específicamente “en las políticas de ordenación territorial y urbanística y en sus políticas en materia cultural, medioambiental, agrícola, social y económica, así como en cualesquiera otras políticas que puedan tener un impacto directo o indirecto sobre el paisaje.” Un primer paso a estos efectos es el de identificación y calificación de los distintos paisajes, las fuerzas que influyen en ellos y las transformaciones a que los someten.

Plan del litoral: el ejemplo gallego

El ponente, Don José María Romero, trajo el ejemplo del magnífico Plan de Ordenación del Litoral Gallego. Uno de los aciertos del plan se halla en su propio punto de partida, que no es otro que la definición del paisaje litoral como todo aquél desde donde se pueda ver el mar. Con enorme lógica, se deja a un lado la división administrativa por municipios.

Del plan gallego conviene destacar otras dos notas:

  1. La primera de ellas es la de la amplia participación pública, que se logra tanto a través de la comunicación eficaz de que el plan se está tramitando como a base de facilitar esa tramitación: en efecto, todo se hallaba en internet y cualquiera podía realizar sus aportaciones a través de la web, con textos, mapas, fotografías…
  2. La segunda es la efectividad de la iniciativa ciudadana: con gran frecuencia, los ciudadanos tienen excelentes ideas que apenas cuestan dinero, y que resultan en mejoras notables: ésta ha sido una de las claves del éxito del Plan gallego. Está muy bien comentar, aportar y expresar opiniones, pero es bastante evidente que se hace porque se desea ver un resultado práctico.

Hay pues tres lecciones que se podrían haber tomado para el Plan de Protección del Corredor Litoral de Andalucía (PLA), actualmente en fase de resolución de alegaciones, empezando por la manera de definir el paisaje litoral, pues en el deslinde municipal hay tierras interiores desde las cuales no se ve el mar, y que sin embargo se han incluido en el Plan.

Transparencia y trandisciplinaridad

El Plan del Litoral se situaría medio camino entre el Plan de Ordenación Territorial de Andalucía (POTA) y los Planes Generales de Ordenación Urbana (PGOU). A diferencia de un PGOU, de negociación más bien opaca y centrada en calificar los usos y por ende el valor pecuniario del suelo, el PLA, en virtud de la Convención, prevé no sólo mucha más transparencia sino una transdisciplinaridad que hace enormemente divertida la participación: arqueólogos, historiadores, geógrafos arquitectos, biólogos, urbanistas, ingenieros… o simplemente ciudadanos interesados, están llamados a aportar sus conocimientos y sus ideas.

En una ciudad volcada sobre su litoral como es Marbella, es desafortunado que el debate social en orden al PLA no haya tenido mayor repercusión, pues no cabe duda de su importancia. Como puede leerse en la Memoria de Ordenación del Plan, éste tiene por objeto:

  • Preservar de la urbanización las zonas de los espacios litorales que tengan valores ambientales, naturales, paisajísticos, culturales, agrícolas y forestales; y en conexión con ello propiciar el mantenimiento del litoral como recurso turístico básico, evitando su consolidación con nuevos usos residenciales estacionales;
  • Evitar la consolidación de nuevas barreras urbanas entre los espacios interiores y los del sistema litoral: esto es algo tan interesante como la conservación y la recuperación de los corredores ecológicos, fundamentales para la preservación de la privilegiada biodiversidad mediterránea y que ya se planteó en alguno de los trabajos de los alumnos del profesor Romero que pudimos ver;
  • Armonizar la regulación del suelo no urbanizable en el ámbito del plan;

El PLA otorga singular importancia a una industria hoy muy relevante, cual es el turismo; sin embargo no sabemos qué nos deparará el futuro. No corresponde a esta generación dilapidar un recurso que pertenece a las generaciones futuras. Debemos saber ver más lejos y como bien se dijo en la conferencia, estamos ante cuestiones superiores y ajenas a los colores políticos concretos, se se darán hoy, pero probablemente, no mañana.

Somos todos quienes apostamos por la creación de valor a largo plazo, quienes estamos llamados a participar, en el marco de la Convención Europea del Paisaje. Está usted muy cordialmente invitado.

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