Marbella no quiere rascacielos

La cuestión de los rascacielos en Marbella es demasiado seria como para aceptar cualquier debate vacuo. Por si acaso alguien no se había dado cuenta, una de las cosas más mortíferas del régimen de Zapatero, fue introducir las palabras que no decían nada, mientras España se desmoronaba. Esto conviene recordarlo, tanto al hilo de las declaraciones del Concejal de Urbanismo Don Pablo Moro el pasado jueves 12 de diciembre de 2013 como el ilustrativo artículo de Don Héctor Barbotta del domingo día 15 en el Diario Sur.

El artículo de Barbotta es un acertado sondeo de opinión entre arquitectos. La balanza parece inclinarse claramente por el “NO” a los rascacielos.

Se ha realizado también una pequeña encuesta, cuya relevancia estadística quizá no permita extrapolar datos con una bajísima probabilidad en su variación, pero que desde luego parece clara: NO a los rascacielos: 86%; SÍ, 3%; SÍ con restricciones, 10%.

Si tomamos el pulso a las redes sociales, el anuncio de los rascacielos suscita un rechazo mayoritario que se resume en “no somos Benidorm” y en la sensación de corrupción. A una ciudadanía que vive auspada por la multitud de veces que se le ha engañado, lo sorpresivo del anuncio le llama muchísimo la atención.

También es del dominio común que participan en el proyecto algunos destacados promotores de la era Gil. ¿Más de lo mismo? Para algunos la impresión es que sí.

El urbanismo, cosa de todos

La planificación del espacio urbano tiene una incidencia muy directa en la vida de las personas. Por eso se prevé que ante la aprobación de cualquier Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU) o sus modificaciones, haya siempre un trámite de información pública. Su fin es dar audiencia a los ciudadanos.

En el caso de Marbella, se presentaron más de nueve mil alegaciones. ¿Cómo es posible que dos años y medio después, decidamos introducir cambios profundos, de espaldas a esa ciudadanía que tanto tuvo que decir?

Las manifestaciones del Concejal de Urbanismo, Don Pablo Moro, asegurando que el modelo urbanístico de Marbella no se alteraba, dejan descolocado. Es verdad que los rascacielos —a los que llama edificios singulares—, introducen una nueva tipología; y es cierto que ello no modifica los parámetros de edificabilidad en el resto de Marbella. Pero esta no la cuestión. El asunto es si se altera el paisaje de manera tan esencial que el modelo de ciudad —y por tanto de negocio—se vea fatalmente perjudicado.

Preocupa que pensemos que esto de los rascacielos sea ningún signo de modernidad. Los modelos urbanísticos más avanzados del mundo huyen de las alturas, entre otras razones por la insoportable presión que sobre el medio ambiente pone tanta demografía concentrada en un pequeño espacio.

La belleza es siempre útil

El diario Sur se hace eco de las manifestaciones del arquitecto marbellí Enrique Hidalgo: «Tenemos que huir de la idea de que lo pequeño es bello y lo grande es feo», afirmación muy cierta y que trae a primer plano el debate sobre lo bello y aquello que no lo es.

La belleza es cuestión de proporción, y no cabe duda que unos cuantos rascacielos, desproporcionados con el resto de la línea del horizonte, difícilmente apelen al sentido de la belleza de la mayoría de las personas. En este sentido, la Alcazaba de Málaga es grande, bien grade: pero maravillosamente bonita: es definitiva. Se erige sobre el paisaje, insertándose en él de manera casi orgánica, como si hubiese emergido mágicamente del monte.

El verdadero lujo no es un rascacielos: el verdadero lujo sería por ejemplo una Alcazaba, y quizá en Benahavís, que hay más espacio. Una Alcazaba perfectamente habitable por dentro, en sus diversas casas y apartamentos-dependencias, cada una de ellas distintas, compendio de la arquitectura andalusí.

Debe ser energéticamente supereficiente a la vez que reunir todas las artes y oficios imaginables: no debe haber dos elementos ni dos espacios iguales.

El verdadero lujo es la exclusividad, aquello de lo cual sólo hay uno en el mundo. El verdadero lujo es el conocimiento, la inteligencia y la capacidad para crear belleza. Eso siempre valdrá dinero, un montón de dinero. El rascacielos, no: pronto se depreciará, porque nada tiene ni de singular, ni de especial ni de bonito, y pronto otro lo superará.

Menos Benidorm, más Marbella

La arquitectura marbellí es un estilo ecléctico, pero que se ha empezado a reconocer como propio y distinto de otros. Es bellísimo y con un potencial inmenso.

Aquí la vida se hace tanto en los espacios interiores como los exteriores, y la jardinería es una parte fundamental. Lo marbellí se inserta maravillosamente en el paisaje. Basta seguir la sencilla regla apuntada por el gran arquitecto que fue Melvin de Villaroel: la altura de los edificios no debe exceder a la de los árboles del entorno.

Con enorme sensatez, el conocido arquitecto José Seguí incide en que el planeamiento regula el equilibrio en la ciudad. La altura constituye una excepcionalidad, reservada por tanto para usos excepcionales, debidamente justificados, que no lo está el uso residencial, que es el normal de la cuidad.

También con todo el sentido del mundo, Vargas recuerda que «se puede destrozar en altura, pero también en extensión». Esto no hay que olvidarlo. O como con una sinceridad que se suscribe, dice el arquitecto Salvador Moreno Peralta: hablar de rascacielos en Marbella «es una barbaridad y entra en el terreno de lo hortera».

Demagogia prohibida

Nos hallamos en una encrucijada, demasiado importante como para que las palabras vacuas formen parte del debate. Esta lectora desterraría frases como que si las torres en altura crean nuevos modelos de relación (ya, con el portero y la vecina del quinto); o como que si con ellas se opta a edificios ecológicos y tecnológicos. De ecológicos no tienen nada, aunque dejen suelo libre cuando llueve que tenemos agua para aburrir, gracias; y de tecnológicos hoy lo tendrán todo, porque para cobrar una millonada hay que poner toda la domótica posible, pero dentro de diez años estará desfasada.

Los rascacielos no son algo emblemático: los hay por todo el mundo. «Marbella no necesita un icono, y muchos menos una referencia en altura», asegura el arquitecto de Marbella, José Ignacio Domínguez Corrales, en lo que coincide con su compañero de profesión, Moreno Peralta.

Tampoco es cierto que Marbella carezca de arquitectos de referencia: tiene unos cuantos y un estilo propio que sólo un tonto dejaría de cultivar. Marbella si algo necesita es más arquitectura marbellí de primerísima calidad; necesita cuidar los conjuntos que aún quedan auténticos; y necesita ciertas infraestructuras, creadoras de un muy necesario empleo a largo plazo: pero eso ya se queda para otro post.

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9 comentarios


  1. AJ Linn

    No entiendo como se puede tomar una decisión tan importante como esa y no contar con la opinión del pueblo, arquitectos, urbanizadores, promotores, etc. A ver si alguien me explica como beneficiara Marbella convertiendose su contorno de pueblo marinero a otro como Dubai o Benidorm.

    Enhorabuena Rafael (de la Fuente) por tu acertadisima columna del sabado: http://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2013/12/14/marbella-irredenta/638936.html

    • Cristina Falkenberg

      Muchas gracias por tu comentario, Andrew. Sí, ciertamente cuesta entender cómo se pueda plantear esta decisión del modo que se ha hecho, como algo destinado a prosperar, necesariamente. Y en efecto, tratar de parecerse a Dubai que se ha inventado casi entero por falta de otro sustrato cultural, o peor, convertirse en un Benidorm es sencillamente suicida.

      Y en efecto, desde aquí también mi enhorabuena al indispensable artículo de Rafael.

  2. Victhor

    Demagogia prohibida? No quieres rascacielos en Marbella, porque no te gustan, y esa es la principal razón que deberías defender, porque es la más válida, o que no es el estilo adecuado para Marbella, como justificas con referencias, que no dejan de ser subjetivas, pero también muy válidas, pero no deberías dar más razones, porque te equivocas en todas las que intentan verlo desde un punto de vista objetivo.
    Benidorm tiene como 200 edificios de más de 20 plantas, muchos de ellos con más de 40 años, lo que se propone en Marbella son 6 rascacielos. NO son casos nada comparables.
    Pero lo que más me importa, aunque solo sea una parte muy pequeña de tu discurso y por tanto no lo inhabilita, es que te cargas de un plumazo toda lógica sobre la ecología en los rascacielos (en general, no necesariamente el caso de Marbella), y todo lo que dicen los que estudian esos temas, así, porque te da la gana.
    Ken Yeang en “El rascacielos ecologico”:
    -“Los puntos de vista que tachan al rascacielos de antiecológico acostumbran a desestimar el ciclo de vida completo del edificio y a la gran red de sistemas humanos y ambientes interrelacionados”.
    – “El error de no ver el conjunto y la totalidad del sistema de interacciones distorsiona las comparaciones y provoca que el rascacielos parezca peor de lo que realmente es”.
    – “El diseño ecológico es, generalmente, partidario de la concentración de la construcción y de la utilización de edificios de huella pequeña que reduzcan al máximo el uso del suelo disponible”.
    – “El planteamiento ecológico es mucho más riguroso y complejo de lo que popularmente se supone”.
    -“La adopción de una densidad más alta en los espacios residenciales y de trabajo tiende a reducir la necesidad de poseer coche; reduce el total de los desplazamientos urbanos; reduce la demanda de espacio de aparcamiento; y aumenta el empleo del transporte público”.
    -“El terreno puede quedar sin pavimentar, lo que supone un beneficio para la hidrología del lugar ya que aumenta la absorción del agua de lluvia y su infiltración en el terreno como agua freática”.
    -“Construyendo en altura, parte del terreno pasa a estar disponible para su recolonización por la naturaleza, supondrá un aumento de las zonas verdes, lo que contribuirá probablemente a incrementar la biodiversidad”.
    – “El consumo del suelo para urbanizaciones de poca altura conducirá a una disminución progresiva de los hábitats naturales”.
    -“El rascacielos ofrece unas oportunidades inmejorables de reciclaje de los recursos costosos”.

    • Cristina Falkenberg

      Muchas gracias por su comentario Victhor, pero apreciaría enormemente que prescindiese usted de observaciones como que nadie se cargue de un plumazo nada porque “le dé la gana”. Expreso también mi rechazo a su orden, imperativa, de qué razones deba defender nadie, ni la autora de este post ni ninguno de los muchos arquitectos de cuyas palabras se hace eco que son las personas más cualificadas para hablar de estos temas.

      Partiendo de ello y agradeciéndole de nuevo su participación, quisiera poner de manifiesto que tan respetable como subjetiva es la opinión de quienes defienden los rascacielos ecológicos como de aquellos que piensan que hay otras numerosas alternativas, infinitamente más respetuosas con toda otra serie de valores, además de la ecología, que también cuidan. Los rascacielos ecológicos son la solución a cuando no hay espacio, pero no son la solución ecológicamente mejor en absoluto: por eso los modelos urbanísticos más avanzados y que pueden (o procuran poder), huyen de ellos.

      Trae usted a colación una cuestión importante, la de los muchos rascacielos que hay en Benidorm. Querría pensar que son de la época del Marbella Club, ese hotel que tan fantásticamente bien está resistiendo el paso del tiempo. ¿Tendrá que ver con su arquitectura?

      En Benidorm empezaron por un rascacielos, y ya ve usted cómo ha terminado siendo. El problema es que si se permite a un promotor hacer un rascacielos, ¿por qué no a otro? Otro buen ejemplo se tiene en el Algarve portugués: ahí también empezaron por uno…

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  4. BArroyo

    Es una locura y una aberración.
    – Se van a cargar la identidad de Marbella , además de la contaminación visual y paisajística que ello va a suponer.
    -Mira como no se toca SAINT TROPEZ!! o cualquier pueblo se la COSTA NAPOLITANA O ITALIANA que conservan su esencia y no pierden por ello turistas. Nuestras costas ya están demasiado saturadas.
    – ES OBVIO QUE LES IMPORTA [MUY POCO] LA GENTE ,VAN A SACARSE SU DINERITO. COMO SIEMPRE HA SIDO.

    • Cristina Falkenberg

      Muchas gracias por su comentario BArroyo. La sensación que usted describe es exactamente la que reflejan las redes sociales. hay una inmensa mayoría de personas en contra de este proyecto y sí, en efecto, la impresión, tan personalísima (y falta de pruebas) como sin embargo indeleble, es que “van a sacarse su dinerito”, como siempre, construyendo en una finca de al parecer del Sr. Roca y promoviéndose uno de los rascacielos por Pedro Rodríguez.

      Tan sólo quisiera añadir que es frecuente que las compras se materialicen simplemente declarando las partes que el pago ya se hizo en el extranjero. Si esto es así, los indicios de se esté destrozando Marbella simplemente por ser una lavadora de dinero pueden llevar a surgir. Sería muy triste llegar a pensarlo, y aún más llegar a serlo.

  5. BArroyo

    Gracias a ti por el blog!!!
    – Para mí, personalmente, sería una pena muy grande si se hiciera , incluso fíjate ,no se si sería perjudicial…., para un sitio que tenemos un poco bonito pues eso… que envidia sana que tengo de la costa francesa y de la italiana!!!
    – Si quieren rascacielos que se vayan a BENIDORM.
    – Lo de este país con el urbanismo raya lo demencial ;pasa lo mismo con el patrimonio histórico de las ciudades, como en Málaga capital que se tiran casas de valor histórico y cultural del centro y se construyen modernidades horrorosas que no pegan con el entorno porque es mas barato y da mas beneficios. En Madrid igual.
    – En fin, que seguiré la noticia. Un abrazo a todos.

    • Cristina Falkenberg

      Pues sí, BArroyo, y porque se piensa que los gastos de conservación son menores, y otra serie de circunstancias. Lo de los rascacielos con media costa en venta es complicado de encajar desde el punto de vista estricto de la demanda. Y desde luego altera en profundidad el modelo de ciudad, algo que no me parece que deba hacerse de espaldas a la ciudadanía, de ninguna manera.

      Gracis a usted por sus comentarios y seguimos en contacto