La Trattoria de Marbella: genuinamente italiano

De Italia hay muchas cosas que nos entusiasman, y que quizá se resuman en una: tienen un culturón, y sin darse importancia. En efecto, Italia es un culturón, un país que lo ha hecho todo y que ha destacado en todos los campos: ciencia, arte, medicina, música, negocios, deportes… y por supuesto, cocina: una cocina que se ve favorecida por una inmensa variedad geográfica y climática, y por un ingenio que no para de inventar.

“La cucina è cultura” – y toda gran cultura tiene una gran cocina. Como todo lo que se expande por el mundo, a veces se mezcla con lo local y pierde algo de su autenticidad. Sin embargo cuando se va a un restaurante italiano, se va porque se quiere comer a la italiana y eso es algo muy específico, que si se desvirtúa, pierde su gracia.

Hay excelentes restaurantes italianos en Marbella, donde la comida es absolutamente italiana. Es el caso del más que conocido da Bruno… o de la supergenuina La Trattoria, que merece una reseña… y sobre todo unas cuantas visitas. No dejen de ir: vale la pena.

La comida en La Trattoria es italiana-italiana-italiana a más no poder. Todo es como debe ser, como sería en Italia, desde el Prosecco del aperitivo hasta los cantuccini que cierran el postre, hechos en casa, y que nada tienen que ver con esas galletas comerciales durísimas que o las mojas en vinsanto o no hay quien se las coma sin riesgo de perder una muela. No: estos cantuccini tienen esa textura crujiente pero desmigable, y el inconfundible sabor de lo que se hace sin recortar en la calidad del ingrediente.

Si no estuvieren en la carta, no dejen de pedir unos exquisitos buñuelos rellenos de queso de cabra con miel de caña: son sencillamente acertadísimos, como lo es el canapé de anchoa y tomate con un hilo de aceite —cuestión de pura calidad del ingrediente—, o unas pequeñas pizzas fatte sotilissime, o sea, ultrafinas y ultrabuenas. Si uno llama para reservar mesa, es una buena idea asegurarse de que estos entrantes “fuera de la carta” vayan a estar. Para acompañarlos nada mejor que un buen Prosecco que además no es excesivamente alcohólico.

Por supuesto la scamorza y el provolone, ahí están, esperando a todos quienes fuimos ratón en una vida pasada.

Aquí hay que hacer un paréntesis: si uno es capaz de empaquetarse un primer plato entre los entrantes y el segundo plato, adelante. Si no, consideremos que en un picotear de entrantes varios, hayamos cumplido con el primer plato y nuestra “obligación cultural”.

El placer de la comida no está en comer mucho un día y no volver en un mes (hasta que a uno se le pasa el mal recuerdo de una digestión pesadísima): está en disfrutar un poquito todos lo días, con “moderación sostenible” y enorme variedad, que es cosa divertida y muy formativa.

Las pastas y los risottos son 100% italianos, nada que ver con las imitaciones frecuentes de estos platos tan populares. El risotto de setas o con achicoria son dos apuestas seguras, como lo son los pappardelle con ragú de cordero, muy de este tiempo. Y si lo que apetece es pescado, la lubina con hierbas aromáticas es altamente recomendable.

Sin embargo, si hay algo que en estos días de frío (frío marbellí, entiéndase, suave primavera para otros), pero si hay algo, digo, que merezca el homenaje, es el ossobuco, esa cosa que es un rollazo de hacer en casa y que requiere mano experta, tiempo y una buena carnicería.

El ossobuco de La Trattoria de Marbella es un “must”. Pese a la habitual contundencia del plato, este no es pesado, con una carne tierna y sabrosísima, que se deshace ella sola en la boca. El día del ossobuco, menos entrantes. El día que toque lubina, se puede jugar más.

Déjense aconsejar en los vinos, elijan los que menos alcohol tienen o chicas: seguid con el Prosecco si veis que acompaña. Es curioso cómo los vinos vienen siendo una cuestión exclusivamente masculina. Error, tremendo error: la mitad de la clientela son mujeres y toleramos mucho menos el alcohol, dada la menor expresión de la deshidrogenasa en nuestro hígado y estómago (circunstancia que también afecta a los hombres originarios de Oriente y de América, por cierto).

La experiencia culinaria es una experiencia redonda y lo engloba todo: desde quedar con los amigos hasta la digestión que se haga luego. Por eso hay que huir de las pizzas con exceso de levadura que son un horror de “procesar” o los vinos con grados de alcohol excesivamente elevados, y cada vez más. No es infrecuente que un vino de los que ahora se llaman tranquilos, por ser los que acompañan a las comidas extendidas, alcance los 14 ó 15 grados. Para una mujer y en una comida de mediodía eso es una barbaridad.

Aumentar el grado alcohólico es de algún modo una manera fácil de dar más “garra” al vino, empero ese no es el reto: el reto es lograr la calidad con unos grados alcohólicos mucho más bajos. Eso es lo que resulta complicado de verdad, ese es el próximo reto de la viticultura española: lo otro es la salida fácil, pero es un error, porque no hay tanta demanda para un producto que a la mitad de la población no le sienta especialmente bien y menos a ciertas horas en que no resulta demasiado viable.

Pero vayan, vayan a La Trattoria de Marbella, hermana del excelente restaurante del mismo nombre que hay en Tarifa y que para algunos está entre los mejores restaurantes italianos de la provincia de Cádiz.

La Trattoria de Marbella no tiene una decoración maravillosa, ni unas vistas geniales, ni es demasiado grande. No es lujosa, pero la comida es excelente. El lugar es perfecto para quedar a mediodía y salir muy satisfecho. El servicio es amabilísimo, y es un lugar a tener marcado en la agenda siempre, que no fallará.

Tiene una pequeña terraza, se aparca justo delante y es facilísimo llegar: de las dos explanadas que tiene a cada lado el hotel H10 en Banús (donde está el Casino), está en la que cae más próxima a Marbella ciudad.

La Trattoria de Marbella está en Calle de Las Malvas, Ed. On Line, local 14 – Nueva Andalucia, 29660 Marbella. Abre desde la una de la tarde hasta las doce de la noche, todos los días excepto los miércoles, que está cerrada.

Teléfono 952 81 75 91 – correo electrónico info@latrattoriademarbella.com

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