¿Rascacielos? No, gracias

Al Partido Popular no es la primera vez que lo largan de algún Ayuntamiento con un puntapié en el trasero. Últimamente alguno de esos puntapiés están siendo inesperados, por quien nadie pensaba, léase Torrelodones.

Si algo se ha demostrado en Andalucía —y lo que no es Andalucía— es que es un “todos contra el PP”. O el PP saca mayoría absoluta, o lo desalojan de la poltrona: y “Houston, tenemos un problema”, porque la alternativa en Marbella es un mix peligroso entre nacionalismo separatista e izquierda de salón, incapaz de gestión (que además, rima).

¿Nacionalismo en Marbella? Si: se llama Opción Sampedreña (OSP), y son desde un punto de vista matemático (teoría de los juegos), un problema irresoluble, porque no importa cuánto se les dé, jamás estarán contentos.

Por supuesto que el lugar natural para que se desarrolle el turismo de cruceros es San Pedro Alcántara, de entrada porque es donde hay sitio para ello, con un espléndido paseo marítimo y de seguido por tener comunicación inmediata con la subida a Ronda, lugar de visita obligatorio para cualquier crucerista que se precie.

Por lo que respecta al tándem PSOE + IU, el problema es que después de haber ganado unas elecciones, hay que sentarse a gobernar, a gestionar las cosas simples del día a día, y hacerlo con eficacia: y para eso, me temo que no están preparados: ni lo están ni esa preparación se adquiere en dos días.

…de modo que sí, “Houston, tenemos un problema”.

Que al PP lo desalojan del poder sus propios  votantes como se les ocurra seguir con lo de los rascacielos es seguro. Y esto plantea si finalmente van a lograr nada o si se van a quedar compuestos y sin novia.

La izquierda es muy militante y ellos van a votar a los suyos. Y luego tenemos además la digresión sanpedreña. ¿Qué queda? Pues queda un PP en la cuerda floja a quien sus rascacielos acabarán dándole la puntilla.

El Partido Popular no es perfecto, pero de momento y por estos lares, es lo mejor que hay y con diferencia. Lo que no podemos permitir es que se desmanden.

La clave está en las personas

“Yo me debo a mis votantes” decía Mario de Utrilla, hoy dirigente de Partido Popular en Sevilla la Nueva, zona industrial de Madrid.

Mario era concejal de cultura en Pozuelo de Alarcón, también provincia de Madrid. De una ciudad-dormitorio francamente aburrida, supo hacer un sitio donde los ciudadanos participaban de la vida municipal desarrollando un ambientillo cultural de lo más apetecible, cosa que ya tiene mérito con la presión de los teatros de Madrid, que son muchos y excelentes.

Aparte de trabajar de sol a sol y desvivirse por Pozuelo, a Mario le importaban las personas. Hablaba con todos y atendía a todos por igual, le hubiesen votado o no: pero cuando se le planteaban reclamaciones absurdas, era un tipo que agarraba la publicidad electoral y decía “esto no estaba en el programa… y yo me debo a mis votantes”.

Eso, señores, es la democracia representativa. Cuando uno se sienta en el sillón, gobierna para todos: pero es evidente que el elector elige porque no es indiferente, y no es lo mismo hacer una cosa que otra, aunque dentro de lo decidido luego a todos haya que atender por igual, con eficacia, justicia y vocación de servicio público.

Sevilla la Nueva, zona obrera, siempre fue feudo rojo, pésimamente llevado, por cierto, y una pena de ver. Mario se fue casa por casa, hablando con la gente: escuchando sus problemas. Luego, les daba solución (muy importante esto), aunque ello supusiese trabajar hasta la una de la mañana.

En Sevilla la Nueva ganó las elecciones por goleada, y ahí sigue.

Bien, pues si esto algo demuestra, es que lo que importa son las personas, no las siglas; y que el votante es muy capaz de cambiar de bandera. En Marbella, se ha demostrado, además, que están abiertos a las formaciones alternativas, bien que hayan sido experiencias que mejor no recordar.

Matar la gallina  de los huevos de oro

Sólo un tonto se carga lo que le da de comer. Lo peor viene cuando cargarse el modelo estético que es esencial para el negocio de esta ciudad, pueda sospecharse que se esté haciendo para el enriquecimiento de unos pocos, sin mirar cómo vaya a acabar de hundir a todos.

Esa sospecha, al votante natural del PP, le aleja de la urna mucho más que al votante del PSOE, léase EREs.

Construir cinco rascacielos no es sólo cargarse la estética y un auténtico atentado contra el medio ambiente: es construir una mediocridad, una más, de las muchas mediocridades “moles de hormigón y cristal” que estamos hartos y aburridos de ver.

Cuando se hizo Banús, tenían licencia para torres tipo Benidorm. En vez de eso, optaron por un puertecillo de estilo mediterráneo en tres alturas: cal, mazarí y geranios. ¿Acaso esa no fue una decisión clave? ¿Alguien cree que de haberse hecho torres de pisos que hoy sólo serían unos apartamentos anticuados, Marbella sería la misma?

Yo creo que no.

Claro, que esos eran unos tipos que habían tenido muy buenos pañales y con la cabeza en su sitio: por eso fueron capaces de ver el negocio y efectivamente llevarlo a cabo, haciendo de la ciudad un lugar mundialmente conocido.

Aquí vendemos lujo, y eso requiere un mínimo “feeling” para el asunto. Marbella no puede permitirse más catetadas, ya tiene bastantes gracias. Es en lo excelente en lo que hay que empeñarse, si queremos sobrevivir.

Cuando tienes mucho dinero no quieres más oropel: muchas veces lo que quieres es volver a disfrutar de lo sencillo… con unas condiciones, claro, de belleza, tranquilidad, calidad y servicio.

La verdad es que el PP no parece muy orientado. Quizá se quieran dejar asesorar. Si no, no hay problema, que se lo van a decir sus propios votantes, con un puntapié en el trasero en las próximas elecciones. Pero entonces, señores, tenemos un problema, porque la opción-fusión “todos contra el PP”, simplemente no está preparada para gobernar.

Es lo que hay.

 

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4 comentarios


  1. AJ Linn

    Muy bien Cristina, siempre muy acertada. Si no recuerdo mal, fue Jesús Gil el primero en pronunciar que ‘una cuidad no es realmente una cuidad si no tiene rascacielos’. ¿Volvemos a la ideología Gil? Por favor……..

    • Cristina Falkenberg

      Muchísimas gracias, Andrew. Pues parece que el espíritu de Gil siguiese flotando en el ambiente, desde luego. Que su modo de ver las cosas y en particular su desordenado urbanismo fuese muy bueno para la ciudad, parece cuando menos dudoso.

      • Juan de Castilla

        No podemos esperar que el dinero a Marbella venga sólo de los ricos, educados y además con buen gusto. Con mis respetos, los rascacielos en Marbella, bien administrados pueden conseguir importantes ingresos además de darle un aire de ciudad turística del siglo XXI.

        • Cristina Falkenberg

          Yerra usted en una cosa fundamental: esto es pan para hoy y hambre para mañana. Esto a Marbella como ciudad no le deja nada, si acaso la hunde un poco más. Mata a la gallina de los huevos de oro, y sólo enriquece a unos pocos. ¿Qué empleo estable y de calidad crea esto? ¿Qué riqueza para la ciudad o la población? Dará, quizá, un poco de trabajo a agentes inmobiliarios, abogados, arquitectos que esperen poder participar… pero esto se carga el modelo de ciudad, que es precisamente una en pocas alturas.
          Ninguna. Ninguna, empezando porque la mitad de estos apartamentos se pagará fuera, declarando en el Notario haber recibido el dinero y a correr. Y lo único que hará será atraer cada vez a un público menos interesante, menos positivo. ¿Qué tal si hacemos las cosas bien y nos atraemos a un público cada vez mejor? ¿Qué le parece esto?
          Marbella fue lo que fue porque unos señores supieron traerse a una gente estupenda. Después, que viniesen algunos “menos estupendos” ya sabemos lo que dio de sí.