Algo más sobre el accidente de tren de Santiago (y que usted quizá quiera leer)

Nos llega esta información acerca de lo que podían, también, haber sido causas del accidente de tren de Santiago que costó la vida a 79 personas y heridas de diversa consideración a más de cien, algunos de ellos de extrema gravedad aunque otros vayan evolucionando positivamente. Los detalles técnicos no se han podido contrastar, de entrada por falta de la indispensable pericia en la materia. Sin embargo, por su interés, y a la espera de oír otros puntos de vista concurrentes, no queremos dejar de compartirla. Dice así:

<<El tren accidentado no es un ALVIA S-130 es un ALVIA S-730. Un S-130 habría pasado la curva sin ninguna dificultad, más allá de la incomodidad provocada en los viajeros a causa de la inercia. La locomotora, que en la serie original, la 130, es el vehículo de más peso, inicialmente no descarrila. Descarrila y se sale la segunda composición. Lo que diferencia la S-130 de la S-730. El furgón. La S-730 es una modificación híbrida de la original, a la cual se le ha añadido dicho furgón que aloja un motor diesel de grandes dimensiones, un alternador, también mayúsculo y un depósito de gas-oil para miles de litros. Este vagón tiene el centro de gravedad muy alto, al contrario que la locomotora, que lo tiene muy bajo, a la altura de los ejes de rodadura donde se alojan los motores eléctricos de tracción. Fue la solución política para inaugurar una supuesta línea de Alta Velocidad, que no lo es, ya que su límite está en 220 Km/h, y no toda está electrificada. Otra patochada de Pepe Blanco.

La serie 730, al no ser de Alta Velocidad, no lleva el equipo ERTMS ni lo necesita para esas velocidades. Lleva incorporado el sistema ASFA DIGITAL V2. Este sistema SI FRENA EL TREN POR DEBAJO DE 200 KM/H, al contrario de lo que se está diciendo, si algo se lo ordena al maquinista y este no responde a la orden. Concretamente y en ese caso, no más de 5000 € tienen la culpa. Una baliza PREVIA L1 de ANUNCIO DE PRECAUCIÓN, obliga al maquinista a poner el tren a 80 Km/h antes de llegar al SEMAFORO L1. Durante el trayecto de frenado, si el maquinista no procede a ello con la diligencia suficiente, el sistema le da dos avisos para que frene más y si no lo hace, superando entonces la velocidad de FRENADO AUTOMÁTICO que va reduciéndose a medida que se acerca al semáforo, detiene el tren automáticamente. Si pasa el semáforo L1 a más de 80 Km/h, se provoca el frenado automático.

Pero esas balizas no existían. ¿Por qué? Porque el REGLAMENTO GENERAL DE CIRCULACIÓN ferroviaria no obliga a balizar las reducciones de velocidad, salvo que sea por causas transitorias (mantenimiento, trayectos provisionales…etc). Está obsoleto y anticuado no habiéndose puesto al día para las nuevas realidades de la circulación ferroviaria y sus actuales velocidades. Pero el sentido común dice que dejar exclusivamente en manos del ser humano, sin medidas redundantes, una reducción de 200 Km/h a 80 Km/h en 4 km sobre vía ferroviaria, es una temeridad. No es el único trayecto que presenta esta deficiencia. Ahora, cuando han visto el resultado de su negligencia, van a balizar en toda la red dichos “puntos negros”.

¿Por qué nadie alertó de esta situación? […] ¿y los sindicatos, especialmente el de maquinistas? La media anual en las retribuciones de un ferroviario esta en el orden de 25000 €. La de un maquinista en 70000 €.

En algunos medios, […]  se ha dicho que en el sonido ambiente de la cabina, se oyen dos avisos acústicos alertando de la curva. Eso no existe. Ese “pitido” que se oye es el de un semáforo en verde, VÍA LIBRE. No superando los 200 Km/h, el tren entiende que no hay obstáculos o condiciones que modifiquen la situación del trayecto o “cantón” vigilado>>

Lo que el ciudadano pide es que se sepa la verdad, y que los fallos de seguridad que pueda haber se remedien. A la espera de contrastar estos datos y de poder oír otras opiniones de personas expertas, no se ha querido sin embargo dejar de compartir estas informaciones, que desde luego parecen veraces y de indudable interés para la opinión pública española.

Para ver el vídeo del accidente pinchar aquí:

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=-mRBgIZSv3k

Por si arroja algo de luz aquí hay una explicación acerca de cómo funcionan los trenes:

http://comofuncionanlostrenes.blogspot.com.es/2012/12/instalaciones-de-seguridad-asfa-digital.html

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3 comentarios


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  2. José Luis Piñeiro Vidal

    Exceso de los jueces (603). José Luis Piñeiro Vidal. Abogado.

    En los países democráticos las leyes, con el asesoramiento técnico y los condicionantes que corresponda, se discuten y se dictan en el Parlamento. Desde entonces obligan a todos, también a los jueces. He dicho “con los condicionantes” porque ningún parlamento puede ignorar que los recursos económicos siempre son escasos. Si así no fuero, no veo por qué no íbamos a tener los mejores médicos, los mejores hospitales, las mejores universidades y colegios, la mejor organización de la justicia, las mejores carreteras (sin curvas, por ejemplo) los mejores puertos, la mejor flota naval, los mejores edificios y puentes, las mejores armas defensivas, las mejores pensiones, etc.

    Los políticos que discuten a aprueban las leyes no son unos malvados. Legislan dentro de “lo que es posible” porque los recursos ni caen del Cielo ni la solución es el endeudamiento generalizado como parece que ahora descubrimos. Hay ecuaciones clásicas en la economía que, tarde o temprano, se cumplen: si se invierte más de lo que se ahorra, hay que endeudarse, es decir, hay que pagar intereses con lo que el endeudamiento generará la equivalente menor inversión futura.

    Puesto que la responsabilidad de los políticos es legislar y que no disponen de recursos ilimitados para hacer lo mejor, los jueces se han de limitar a interpretar y aplicar las leyes, sin que les sea dada la facultad de “ir más allá”. Lo digo a propósito de la decisión del Juez, Sr. Aláez, que entiendo que “va más allá”. Nadie duda que se puede construir una vía férrea de altísima velocidad de Santiago a Madrid sin una sola curva. ¿Aparte del sinsentido, tenemos recursos para pagar tal aberración?: No. La realidad es que todos los países del mundo tienen vías férreas y carreteras con muchas curvas, a veces peligrosas, con deficiente señalización, etc. Hay situaciones manifiestamente mejorables en sanidad, educación, justicia, seguridad, infraestructuras, en general pero sólo poco a poco se pueden ir corrigiendo en atención a los recursos económico – financieros disponibles. Lo demás son sueños.

    ¿Son sueños o son una de tantas manifestaciones de la pérdida del sentido común o de la negación de la responsabilidad individual como reminiscencia de las doctrinas de Sigmund Freud, de las ensoñaciones socialistas de abdicación de la responsabilidad, por las circunstancias del medio, cuyo exponente máximo ha sido, desde los años 50 del siglo pasado el famoso Dr. Spock, que con olvido de la ética y responsabilidad individual, o disfrazando su búsqueda, orientándola hacia los escalones superiores de la organización?

    Al parecer el tren accidentado ya había circulado por el lugar fatídico durante unos seis meses, sin incidentes. Sólo cuando la obligación -responsabilidad individual- no estuvo presente se produjo lo que ya sabemos. Hay miles de autobuses que circulan a diario por carreteras, a veces infernales, que sería suficiente con una brevísima distracción del conductor para que 40 – 50 personas perdieran la vida y no por ello tiene facultades ningún juez para imputar a los técnicos que proyectaron la carretera o los políticos que no tomaron decisiones para corregir todas las curvas, todos los puntos negros, todas las defectuosas señalizaciones, etc.

    No es posible disimular la responsabilidad individual, que es el fundamento ético de toda sociedad, y exigírsela a otros o compartirla con éstos, sean técnicos o políticos, porque es la individual, la básica, la de abajo, la primera, la que debe suplir las carencias de las otras ya que, si así no fuera, no habría progreso porque nunca habría suficientes cautelas precautorias para casos como el comentado.

    • Cristina Falkenberg

      Muchas gracias por su completo e interesante comentario al cual sólo quisiera añadir una reflexión. Creo que al final lo que se valora es:

      1º – Todos aquellos que tenían una responsabilidad, desde el Señor Maquinista hasta el Señor Ministro e incluso el Consejo de Ministros relevante, es evidente que deberán asumir la que les corresponda, sin exclusión alguna. Todos somos iguales ante la ley.

      2º – Por supuesto que el mundo no es perfecto y los recursos son limitados, y aunque no lo fueran, lo que ahora diré aún así aplicaría.

      Y es que en efecto, no se trata de que los recursos sean limitados, sino de que se haya procedido observando el deber de mínimo cuidado exigible a todos (esto en punto a la responsabilidad penal, y con matices atendidas las circunstancias de cada sujeto). Esto quiere decir que si aun siendo los recursos ilimitados se tomaron decisiones de diseño de los trenes, las vías y demás elementos, sin ponderar de manera suficiente las cuestiones de seguridad, del modo en que razonablemente cabría exigirle a cualquiera, entonces sí cabrá plantearse la cuestión de la responsabilidad, a todos los niveles, pues pueden resultar concurrentes.

      Así, si a sabiendas de que el diseño del convoy, de la vía o de lo que fuere no era seguro, empero no se alertó de ello debidamente, difícilmente cabrá entender que se haya salvado la propia responsabilidad; y al contrario, quien en lo que a él incumbiere hubiese alertado de manera clara y suficiente de los peligros detectados, sí la habría salvado, aunque el tren finalmente circulase sin la debida seguridad, pues es evidente que la decisión no suele depender de una sola persona y mucho menos cuando ésta carece de la potestad de tomar semejante decisión o de influir en ella de manera decisiva o condicionante.