Desde lo rural y con lo rural

¿Qué es ser cura? (y II)

22.06.17 | 20:54. Archivado en Acerca del autor

En castellano y a continuación en galego
Terminaba la primera entrega de este trabajito sobre mi visión de lo que puede significar ser cura, diciendo que este significado puede verse condicionado por la idea que tengamos de lo que en la vida de las personas debe entenderse que hace referencia a Dios, y decía que conforme al Evangelio, si encontramos a Dios en el Sacramento del Altar también podemos y debemos encontrarlo en el sacramento de los hermanos, especialmente en los más necesitados.

Pero no todos ni siempre lo entendieron así. Un venerable sacerdote me dijo al poco tiempo de ser yo ordenado hace 50 años, que la razón de ser de un cura estaba justificada por la misa de cada día y por el rezo del breviario. Ya entonces le respondí que entendía que celebrar en la misa la fracción del pan que alimenta a la comunidad y animar a la comunidad a compartir los diversos “panes” puede justificar una vida; pero que decir bien la misa y rezar bien el breviario no puede servir de disculpa para no llenar de dedicación a Dios y a los demás por lo menos el mismo tiempo de trabajo que se le pide a un trabajador normal. Ahora cambiaron tanto las cosas, que los curas jubilados tienen que permanecer tan activos o más que antes de la jubilación

De nuevo puede haber discrepancias en el modo de entender lo que es la dedicación a Dios y a los demás, ya que, mientras que algunos pueden entender que dedicar tiempo a rezar el breviario o lo que sea es una manera de perderlo, otros pensamos que orar por los que tienen menos tiempo a hacerlo y por el mundo en general no es uno derroche del tiempo, y también creemos que de la oración personal y de la comunitaria sale la fuerza, tanto pra poder apretar cariñosamente la mano de un moribundo a cualquier hora del día o de la noche, como para denunciar injusticias y luchar por la justicia, como para crear fraternidad entre unos jóvenes utilizando los medios más variados, como ensayar y representr obras de teatro, o como comerle terreno a la droga poniendo en marcha y acompañando un grupo folclórico. Y que me disculpen los curas de ciudad por citar experiencias más bien del rural, pero es lo que mejor conozco.

Echando mano de la carta a los Filipenses entiendo con Sano Paulo que: ”Todo lo que sea verdadero, digno, justo, puro, amable y honorable” también hace referencia a Dios y al mismo tiempo es bueno para los hombres y mujeres de aquí y de ahora.

En cuanto a la oración quiero recordar que también Jesús, modelo pra cualquier cristiano y no menos pra cualquier sacerdote, buscó fuerza en ella para acariciar a niños, ancianos y leprosos, pra ser comprensivo y perdonar, y hasta pra mezclarse y comer con gente de mal vivir sin importarle gran cosa lo que dijesen los que se consideraban a sí mismos muy buenos, puros y limpios y siempre fueron muy cuidadosos de no contaminarse. Estos pastores difícilmente podrán oler a oveja, como dijo el Papa Francisco. Claro que hoy con tantos adelantos ya hay pastores eléctricos que permiten pastorear desde un despacho sin bajar a los caminos polvorientos o a los lodazales y tener que arremangar las ropas talares; que no exclusiva de curas, frailes y monjas, no se vaya a pensar.

Una vez que en la parroquia rural de San Martiño de Gobierno, donde nací y tengo el privilegio de vivir, se hizo un magosto por la noche en el campo de la fiesta el propio día de San Martiño, 11 de noviembre, alguien me pidió que subiera al palco a hacer reír un poco a los vecinos contando algún cuento a mi manera. Subí (ya contaba con hacerlo, pero preferí que me lo pidiesen) y conseguí que riéramos juntos los que juntos lloramos a menudo por todos los vecinos que se van o por nueve vacas que mató un mal rayo en la cuadra atadas a la cuellera.

Cuando bajé del palco, la también vecina y amiga desde la infancia, Florentina, me cogió por el brazo y me dijo e voz bajita: “Vaya que te sentiste cura también ahora lo mismo que por la mañana en la misa”. Habrá quien se escandalice, pero mi respuesta fue: “Te agradezco que lo notaras y me lo digas”. Mientras tanto, otro venerable párroco me llamaba con desprecio “saltimbanqui y titiritero”. También se lo llamaron a Don Bosco; pero peor se la armaron a Jesús cuando quisieron darlo por loco. Pues, también El cumplía con su misión tanto multiplicando el pan en el descampado, como bendiciéndolo y partiéndolo en el Cenáculo, como convirtiendo el agua en vino.

Una de las definiciones de cura que se ha usado mucho es la de “Ministro del Señor”. Venía aceptándola cómo una más sin pararme mucho a pensar hasta que una vez allá en Madrid, concretamente en Boadilla del Monte, hace unos 15 años, en un homenaje al Padre Ángel de Mensajeros de la Paz, un señor con el que me tocó compartir mesa entre otras ocho personas, muy elegante y fino él, doctor en no sé cuantas disciplinas, haciéndose pasar por pobre ignorante al mismo tiempo que se mostraba muy superior humana y espiritualmente a un curita de aldea, porque él, además de los títulos académicos muy altisonantes, militaba en una asociación eclesiástica (no sé si eclesial) elitista, me dijo con retintín pra rebatir algo que yo acababa de decir y que ahora no viene al caso: “Bueno, creo que esas ideas no son pra exponer públicamente un ministro del Señor”. Entoces, procure pensar a prisa, porque quería quedar bien ante los otros ocho comensalos y comensalas, y respondí: “Yo no son ministro de nadie ni quiero serlo. En primero lugar, porque entre ministros también los hay que sólo buscan el poder y acaban siendo corruptos y en segundo, porque pobre de nuestro Señor sí tiene que depender de mi pra administrarle su infinita misericordia”. Después, para congratularse conmigo y que no olvidase con quién estuviera hablando, aquel señor doctor en no sé cuantas disciplinas me daba su tarjeta, pero no se la quise, porque yo no tiña ninguna mía pra intercambiar y si la tuviera, a lo mejor, tampoco se la daba por si el tenía influencias más arriba y podía emplearlas para traerme al buen camino o llevarme a su Camino.

Esto es casi todo lo que sé decir de ser cura después de cincuenta años siéndolo, pero, unidos a los hermanos en la vocación básica del sacerdocio bautismal y a los compañeros en la vocación al sacerdocio ministerial y en la obediencia al obispo diocesano, sin servilismos, ya que, si hay la promesa de obedecer, también hay el deber de saber mandar, y en la unión con él y con la comunidad diocesana, cada uno irá realizando la misión encomendada cómo Dios le dé a entender y sus “talentos” de adulto en la fe se lo permitan desde la fidelidad al Evangelio y a no Sacramento do Altar tamén podemos e debemos atopalo no sacramento dos irmáns, especialmente nos máis necesitados.
las mujeres y hombres de aquí y de ahora, sin ataduras indisolubles, agarrotantes y uniformantes la leyes transitorias y cambiantes.

En galego

Remataba a primeira entrega deste traballiño sobre a miña visión do que pode significar ser cura, dicindo que esta visión pode verse condicionada pola idea que teñamos do que na vida das persoas debe entenderse que fai referencia a Deus, e dicía que conforme ó Evanxeo, se atopamos a Deus no Sacramento do Altar tamén podemos e debemos atopalo no sacramento dos irmáns, especialmente nos máis necesitados.

Pero non todos nin sempre o entenderon así. Un venerable sacerdote díxome ó pouco de ser eu ordenado, que a razón de ser dun cura estaba xustificada pola misa de cada día e polo rezo do breviario. Xa daquela respondinlle que entendía que celebrar na misa a fracción do pan que alimenta á comunidade e animar á comunidade a compartir os diversos “pans” pode xustificar unha vida; pero que dicir ben a misa e rezar ben o breviario non pode servir de desculpa pra non encher de dedicación a Deus e ós demais polo menos o mesmo tempo de traballo que se lle pide a un traballador normal. Agora cambiaron tanto as cousas que curas xubilados teñen que permanecer tan activos ou máis ca antes de xubilarse.

De novo pode haber discrepancias no xeito de entender o que é a dedicación a Deus e ós demais, xa que, mentres que algúns poden entender que dedicar tempo a rezar o breviario ou o que sexa é un xeito de perdelo, outros pensamos que orar polos que teñen menos tempo a facelo e polo mundo en xeral non é un malgasto do tempo, e tamén cremos que da oración privada e da comunitaria sae a forza, tanto pra poder apertar agarimosamente a man dun moribundo a calquera hora do día ou da noite, como pra denunciar inxustizas e loitar pola xustiza, como pra crear fraternidade entre uns mozos utilizando os medios máis variados, coma ensaiar e facer obras de teatro, ou como comerlle terreo á droga poñendo en marcha e acompañando un grupo folclórico. E que me desculpen os curas de cidade por citar experiencias máis ben do rural, pero é o que mellor coñezo.

Botando man da carta ós Filipenses entendo con San Paulo que: “Todo o que sexa verdadeiro, digno, xusto, puro, amable e honorable” tamén fai referencia a Deus e ó mesmo tempo é bo prós homes e mulleres de aquí e de agora.

En canto á oración quero recordar que tamén Xesús, modelo pra calquera cristián e non menos pra calquera sacerdote, buscou forza nela pra acariñar a nenos, vellos e leprosos, pra ser comprensivo e perdoar, e ata pra mesturarse e comer con xente de mal vivir sen importarlle gran cousa o que dixesen os que se tiñan a si mesmos por moi bos, limpos e puros e sempre foron moi coidadosos de non contaminarse. Estes pastores dificilmente poderán ulir a avella, como dixo o Papa Francisco. Claro que hoxe con tantos adiantos xa hai pastores eléctricos que permiten pastorear desde un despacho sen baixar ós camiños e corredoiras e ter que arremangar as roupas talares; que non exclusiva de curas, frades e monxas, non se vaia pensar.

Unha vez que na parroquia rural de San Martiño de Goberno, onde nacín e teño o privilexio de vivir, se fixo un magosto pola noite no campo da festa o mesmo día de San Martiño, 11 de novembro, alguén me pediu que subise ó palco facer rir un chisquiño ós veciños contando algún conto á miña maneira. Subín (xa contaba con facelo, pero preferín que mo pedisen) e conseguín que rísemos xuntos os que xuntos choramos a miúdo por todos os veciños que se van ou por nove vacas que matou un mal raio nas “cuadras modernas” amarradas á “cuellera”.

Cando baixei do palco, a tamén veciña e amiga da infancia, Florentina, colleume polo brazo e díxome polo baixo: “Vaia que te sentiches cura tamén agora coma pola mañá na misa?”. Haberá quen se escandalice, pero a miña resposta foi: “Agradézoche que o notases e mo digas”. Mentres tanto outro venerable párroco chamábame con despezo “saltimbanqui e titiritero”. Tamén llo chamaron a Don Bosco; pero peor lla armaron a Xesús cando quixeron dalo por toliño da cabeza. Pois, tamén El cumpría coa súa misión tanto multiplicando o pan no descampado coma bendicíndoo e partíndoo no Cenáculo, coma convertendo a auga en viño.

Unha das definicións de cura que se ten usado moito é a de “Ministro del Señor”. Viña aceptándoa como una máis sen pararme moito a pensar ata que una vez aló en Madrid, concretamente en Boadilla del Monte, hai uns 15 anos, nunha homenaxe ó Padre Ángel de Mensajeros de la Paz, un señor co que me tocou compartir mesa entre outras oito persoas, moi elegante e fino el, doutor en non sei cantas disciplinas, facéndose pasar por pobre ignorante ó mesmo tempo que se mostraba moi superior humana e espiritualmente a un curiña de aldea, porque el, ademais dos títulos académicos moi altisonantes, militaba nunha asociación eclesiástica (non sei se eclesial) elitista, me dixo con retintín pra rebater algo que eu acababa de dicir e que agora non vén ó caso: Bueno, creo que esas ideas no son pra exponer publicamente un ministro del Señor”. Daquela pensei á presa, porque quería quedar ben ante os outros oito comensalos e comensalas, e respondín: “Yo no soy ministro de nadie ni quiero serlo. En primer lugar, porque entre ministros también los hai que sólo buscan el poder y acaban siendo corruptos y en segundo, porque pobre de nuestro Señor si tiene que depender de mi pra administrarle su infinita misericordia”. Despois, pra congratularse comigo e que non esquecese con quen estivera falando, aquel señor doutor en non sei cantas disciplinas dábame a súa tarxeta, pero non lla quixen, porque eu non tiña ningunha miña pra intercambiar e se a tivese, se cadra, tampouco lla daba por se tiña influenzas máis arriba e podía empregalas pra terme ó bo camiño, ou levarme ó seu Camino.

Isto é case todo o que sei dicir de ser cura despois de cincuenta anos séndoo, pero, unidos ós irmáns na vocación básica do sacerdocio bautismal e ós compañeiros na vocación ó sacerdocio ministerial e na obediencia ó bispo diocesano, sen servilismos, xa que, se hai a promesa de obedecer, tamén hai o deber de saber mandar; e na unión con el e coa comunidade diocesana, cada un irá realizando a misión encomendada como Deus lle dea a entender e os seus “talentos” de adulto na fe llo permitan desde a fidelidade ó Evanxeo e ás mulleres e homes de aquí e de agora, sen ataduras indisolubles, agarrotantes e uniformantes a leis transitorias e cambiantes.


¿Qué será ser cura?

16.06.17 | 20:55. Archivado en Acerca del autor

En castellano y a continuación en galego
En mi anterior artículo me refería a mis bodas de oro sacerdotales y lo hacía, no porque esa efemérides sea noticia transcendente. No lo es, y si lo fuera se vería diluida entre las celebraciones de cientos de sacerdotes que hasta ahora vinimos celebrando año a año los cincuenta de nuestra ordenación en España. Esos cientos van bajando conforme pasan los años hasta que pueda darse una recuperación, que no tendrá que ser tan numerosa como en tiempos pasados; ya que en la medida en que los seglares asuman la vocación y misión que les corresponden por el sacerdocio bautismal, serán menos necesarios los ministerios ordenados, con todo lo beneficioso que eso puede ser para una Iglesia más auténtica y menos clericalizada.

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¿Qué será ser cura?

16.06.17 | 20:45. Archivado en Acerca del autor

En castellano y a continuación en galego
En mi anterior artículo me refería a mis bodas de oro sacerdotales y lo hacía, no porque esa efemérides sea noticia transcendente. No lo es, y si lo fuera se vería diluida entre las celebraciones de cientos de sacerdotes que hasta ahora vinimos celebrando año a año los cincuenta de nuestra ordenación en España. Esos cientos van bajando conforme pasan los años hasta que pueda darse una recuperación, que no tendrá que ser tan numerosa como en tiempos pasados; ya que en la medida en que los seglares asuman la vocación y misión que les corresponden por el sacerdocio bautismal, serán menos necesarios los ministerios ordenados, con todo lo beneficioso que eso puede ser para una Iglesia más auténtica y menos clericalizada.

Hacía referencia, por si podía despertar algún interés, a lo que dije en el acto conmemorativo. Algún interés despertó a juzgar por las visitas a medios o blogs en que apareció publicado. Eso me anima a retomar algo relacionado con este tema que ya dije alguna vez, y que en su día también interesó a más de uno.

Se trata de mi respuesta a la hipotética pregunta: ¿Qué es un cura? Advierto que no es una respuesta elaborada desde grandes tratados teológicos sobre el sacerdocio o desde profundos estudios sobre el Sacramento del Orden. Ni siquiera estoy seguro de si esa respuesta mía resistiría el análisis de la Congregación de inspección de la Doctrina de la Fe. La recogeré en dos capítulos, porque para uno solo se hacía uno poco larga.

Ni hay una respuesta única ni sería fácil encontrarla, porque, por ejemplo: del Santo Cura de Ars a Sano Juan Bosco hay notables diferencias, como las hay también entre el Papa Francisco y su mismo predecesor, Benedicto XXVI.

Si la memoria no me falla mucho, creo que desde siempre vengo escuchando consideraciones contradictorias de este tipo: “El sitio de los curas es la sacristía”. “Los curas tienen que implicarse más en la sociedad y salir de las sacristías”. “Los curas no deben meterse en política”. “Un cura también puede ser alcalde o diputado, ¿por qué no?”. “El cura que atienda a decir misas y le deje al alcalde hacer caminos”. “Si el alcalde fuese algo más a misa, los caminos no beneficiarían siempre a los mismos”. “Me gustó él cura hoy. Aterrizó y tocó problemas reales”. “Él cura que atienda a predicar el evangelio, que ya somos mayorcitos para saber sí hemos de pedir para Cáritas con un traje de 1.400 euros o de 100”.

Como no creo que haya una única respuesta a las preguntas: ¿Qué es el matrimonio o qué es ser padres?, tampoco la hay a la pregunta sobre ser cura y el desarrollo de su función en los distintos tiempos y lugares. Como en todo, cada uno responderá desde sus experiencias, afectividad, conocimientos, ignorancia, objetividad, indiferencia o incluso desde el rechazo y resentimiento.

Decía con toda sinceridad en el discursito de la celebración de las bodas de oro, que aún estoy aprendiendo cada día a ser cura y eso que ya no estoy plenamente en activo, quizás por disponer de más tiempo, voy descubriendo la cantidad de gente necesitada de que alguien la escuche. Debería habar el oficio de escuchador. Por eso no pienso exactamente lo mimo hoy sobre lo que es ser cura que hace treinta años, o en algún aspecto, que el año pasado.

Entre lo mucho que se tiene escrito sobre la vocación, misión y función del sacerdote y sobre la naturaleza del ministerio sacerdotal, que no llego a abarcar en su totalidad, me contento con poco. Me es suficiente con lo que se dice en la Carta a los Hebreos, referido al sacerdote, que no es exactamente lo mismo que cura, porque cura es un sacerdote que está al cuidado de unas comunidades y sacerdote también lo es el que atiende un despacho sin “cura de almas”, que se solía decir . Incluso podría ser cura, y ya hay experiencias, alguien que no es sacerdote, quedando el sacerdote itinerante para la evangelización más directa y sacramentos.

En la citada Carta a los Hebreos , capítulo 5, se dice esto con pequeñas variantes según las traducciones: “Todo Sumo Sacerdote es tomado de entre los hombres y está puesto en favor de los hombres en lo que se refiere a Dios para ofrecer dones y sacrificios por los pecados; y puede sentir compasión hacia los ignorantes y extraviados, por estar también él envuelto en flaqueza. Y a causa de esa misma flaqueza debe ofrecer por los pecados propios igual que por los del pueblo. Y nadie se arroga tal dignidad, sino es llamado por Dios”. Cuando se escribió este texto sería impensable en el contexto en que se escribió, que se dijera que se escoge de entre los hombres y mujeres y para muchos, no para todos, sigue siendo impensable aún hoy.

La cuestión estará en cómo se entiende lo de la relación de los hombres y mujeres con Dios, o que es lo que hace referencia a Dios; pero en cualquier lectura completa del Evangelio, a Dios lo encontramos no sólo en el Sacramento de Altar, sino también y directamente en el sacramento de los hermanos, especialmente en los más necesitados.

Seguiré en el próximo capítulo, si no hay mala novedad.

En galego
Qué será ser cura?
No meu anterior artigo referíame ás miñas vodas de ouro sacerdotais e facíao, non porque esa efeméride sexa noticia transcendente. Non o é, e se o fose veríase diluída entre as celebracións de centos de sacerdotes que ata agora viñemos celebrando ano a ano os cincuenta da nosa ordenación en España. Eses centos van baixando conforme pasan os anos ata que poida darse unha recuperación, que non terá que ser tan numerosa coma en tempos pasados; xa que na medida en que os segrares asuman a vocación e a misión que lles corresponden polo sacerdocio bautismal, serán menos necesarios os ministerios ordenados, con todo o beneficioso que iso pode ser pra unha Igrexa máis auténtica e menos clericalizada.

Facía referencia, por se podía espertar algún interese, o que dixen no acto conmemorativo. Algún interese espertou a xulgar polas visitas a medios ou blogs en que apareceu publicado. Iso anímame a retomar algo relacionado con isto que xa dixen algunha vez, e que no seu día tamén interesou a máis de un.

Trátase da miña resposta á hipotética pregunta: Que é un cura? Advirto que non é una resposta elaborada desde grandes tratados teolóxicos sobre o sacerdocio ou desde profundos estudos sobre o Sacramento do Orde. Nin sequera estou seguro de se esa resposta miña resistiría a análise da Congregación de inspección da Doutrina da Fe. Recollereina en dos capítulos porque pra un só facíse un pouco loga.

Nin hai unha resposta única nin sería doado atopala, porque do Santo Cura de Ars a, poñamos por caso, San Xoán Bosco hai notables diferenzas, como as hai tamén entre o Papa Francisco e mesmamente o seu predecesor, Benedicto XXVI.

Se a memoria non me falla moito, creo que desde sempre veño escoitando consideracións contraditorias deste tipo: “O sitio dos curas é a sancristía”. “Os curas teñen que implicarse máis na sociedade e saír das sancristías”. “Os curas non deben meterse en política”. “Un cura tamén pode ser alcalde ou deputado, por que non?” “ O cura que atenda a dicir misas e lle deixe ó alcalde facer camiños,”. “Se o alcalde fora algo máis á misa, os camiños non beneficiarían sempre ós mesmos”. “Me gustó el cura hoy. Aterrizó y tocó problemas reales”. “El cura que atienda a predicar el evangelio, que ya somos mayorcitos para saber si hemos de pedir para Cáritas con un traje de 1.400 euros o de 100”.

Como non creo que haxa unha única resposta ás preguntas: Que é o matrimonio ou que é ser pais?, tampouco a hai á pregunta sobre ser cura e o desenvolvemento da súa función nos distintos tempos e lugares. Coma en todo, cada un responderá desde as súas experiencias, afectividade, coñecementos, ignorancia, obxectividade, indiferenza ou mesmo desde a xenreira e o resentimento

Dicía con toda verdade no discursiño da celebración das vodas de ouro, que aínda estou aprendendo cada día a ser cura e iso que xa non estou plenamente en activo, quizás por iso, por dispoñer e máis tempo, vou descubrindo a cantidade de xente necesitada de que alguén a escoite. Debera haber o oficio de escoitador. Polo mesmo, seguramente non pense o mesmo hoxe sobre o que é ser cura ca a hai trinta anos, ou nalgún aspecto, ca o ano pasado.

Entre o moito que se ten escrito sobre a vocación, misión e función do sacerdote e sobre a natureza do ministerio sacerdotal, que non chego a abarcar na súa totalidade, conténtome con pouco. Chégame co que se di na Carta ós Hebreos, referido ó sacerdote, que non é exactamente o mesmo ca cura, porque cura é un sacerdote que está ó coidado dunhas comunidades e sacerdote tamén o é o que atende un despacho sen “cura de almas”. Ata podería ser cura, e xa hai experiencias, alguén que non é sacerdote, quedando o sacerdote itinerante prá evanxelización e sacramentos.

Na citada Carta ós Hebreos, capítulo 5, dise isto con pequenas variantes segundo as traducións: “Todo sacerdote escóllese de entre os homes e constitúese sacerdote pra o ben dos homes nas súas relacións con Deus, a fin de que ofreza oblacións e sacrificios polos pecados. É capaz de tratar con indulxencia ós ignorantes e ós descarriados, porque tamén el está rodeado de fraquezas. Por mor destas fraquezas ten que ofrecer sacrificios polos pecados, tanto polos pecados do pobo coma polos seus propios. Ora, ninguén pode coller en por si este honor, senón que hai que ser chamado por Deus”. Cando se escribiu este texto sería impensable no contexto en que se escribiu, que se dixese que se escolle de entre os homes e mulleres e pra moitos, non pra todos, segue sendo impensable aínda hoxe.

A cuestión estará en como se entende o da relación dos homes e mulleres con Deus, ou que é o que fai referencia a Deus; pero en calquera lectura completa do Evanxeo, a Deus atopámolo non só no Sacramento de Altar, senón tamén e directamente no sacramento dos irmáns, especialmente nos máis necesitados.

Seguirei nos próximo capítulo, se non hai mala novidade


¿Qué será ser cura?

16.06.17 | 20:45. Archivado en Acerca del autor

En castellano y a continuación en galego
En mi anterior artículo me refería a mis bodas de oro sacerdotales y lo hacía, no porque esa efemérides sea noticia transcendente. No lo es, y si lo fuera se vería diluida entre las celebraciones de cientos de sacerdotes que hasta ahora vinimos celebrando año a año los cincuenta de nuestra ordenación en España. Esos cientos van bajando conforme pasan los años hasta que pueda darse una recuperación, que no tendrá que ser tan numerosa como en tiempos pasados; ya que en la medida en que los seglares asuman la vocación y misión que les corresponden por el sacerdocio bautismal, serán menos necesarios los ministerios ordenados, con todo lo beneficioso que eso puede ser para una Iglesia más auténtica y menos clericalizada.

Hacía referencia, por si podía despertar algún interés, a lo que dije en el acto conmemorativo. Algún interés despertó a juzgar por las visitas a medios o blogs en que apareció publicado. Eso me anima a retomar algo relacionado con este tema que ya dije alguna vez, y que en su día también interesó a más de uno.

Se trata de mi respuesta a la hipotética pregunta: ¿Qué es un cura? Advierto que no es una respuesta elaborada desde grandes tratados teológicos sobre el sacerdocio o desde profundos estudios sobre el Sacramento del Orden. Ni siquiera estoy seguro de si esa respuesta mía resistiría el análisis de la Congregación de inspección de la Doctrina de la Fe. La recogeré en dos capítulos, porque para uno solo se hacía uno poco larga.

Ni hay una respuesta única ni sería fácil encontrarla, porque, por ejemplo: del Santo Cura de Ars a Sano Juan Bosco hay notables diferencias, como las hay también entre el Papa Francisco y su mismo predecesor, Benedicto XXVI.

Si la memoria no me falla mucho, creo que desde siempre vengo escuchando consideraciones contradictorias de este tipo: “El sitio de los curas es la sacristía”. “Los curas tienen que implicarse más en la sociedad y salir de las sacristías”. “Los curas no deben meterse en política”. “Un cura también puede ser alcalde o diputado, ¿por qué no?”. “El cura que atienda a decir misas y le deje al alcalde hacer caminos”. “Si el alcalde fuese algo más a misa, los caminos no beneficiarían siempre a los mismos”. “Me gustó él cura hoy. Aterrizó y tocó problemas reales”. “Él cura que atienda a predicar el evangelio, que ya somos mayorcitos para saber sí hemos de pedir para Cáritas con un traje de 1.400 euros o de 100”.

Como no creo que haya una única respuesta a las preguntas: ¿Qué es el matrimonio o qué es ser padres?, tampoco la hay a la pregunta sobre ser cura y el desarrollo de su función en los distintos tiempos y lugares. Como en todo, cada uno responderá desde sus experiencias, afectividad, conocimientos, ignorancia, objetividad, indiferencia o incluso desde el rechazo y resentimiento.

Decía con toda sinceridad en el discursito de la celebración de las bodas de oro, que aún estoy aprendiendo cada día a ser cura y eso que ya no estoy plenamente en activo, quizás por disponer de más tiempo, voy descubriendo la cantidad de gente necesitada de que alguien la escuche. Debería habar el oficio de escuchador. Por eso no pienso exactamente lo mimo hoy sobre lo que es ser cura que hace treinta años, o en algún aspecto, que el año pasado.

Entre lo mucho que se tiene escrito sobre la vocación, misión y función del sacerdote y sobre la naturaleza del ministerio sacerdotal, que no llego a abarcar en su totalidad, me contento con poco. Me es suficiente con lo que se dice en la Carta a los Hebreos, referido al sacerdote, que no es exactamente lo mismo que cura, porque cura es un sacerdote que está al cuidado de unas comunidades y sacerdote también lo es el que atiende un despacho sin “cura de almas”, que se solía decir . Incluso podría ser cura, y ya hay experiencias, alguien que no es sacerdote, quedando el sacerdote itinerante para la evangelización más directa y sacramentos.

En la citada Carta a los Hebreos , capítulo 5, se dice esto con pequeñas variantes según las traducciones: “Todo Sumo Sacerdote es tomado de entre los hombres y está puesto en favor de los hombres en lo que se refiere a Dios para ofrecer dones y sacrificios por los pecados; y puede sentir compasión hacia los ignorantes y extraviados, por estar también él envuelto en flaqueza. Y a causa de esa misma flaqueza debe ofrecer por los pecados propios igual que por los del pueblo. Y nadie se arroga tal dignidad, sino es llamado por Dios”. Cuando se escribió este texto sería impensable en el contexto en que se escribió, que se dijera que se escoge de entre los hombres y mujeres y para muchos, no para todos, sigue siendo impensable aún hoy.

La cuestión estará en cómo se entiende lo de la relación de los hombres y mujeres con Dios, o que es lo que hace referencia a Dios; pero en cualquier lectura completa del Evangelio, a Dios lo encontramos no sólo en el Sacramento de Altar, sino también y directamente en el sacramento de los hermanos, especialmente en los más necesitados.

Seguiré en el próximo capítulo, si no hay mala novedad.

En galego
Qué será ser cura?
No meu anterior artigo referíame ás miñas vodas de ouro sacerdotais e facíao, non porque esa efeméride sexa noticia transcendente. Non o é, e se o fose veríase diluída entre as celebracións de centos de sacerdotes que ata agora viñemos celebrando ano a ano os cincuenta da nosa ordenación en España. Eses centos van baixando conforme pasan os anos ata que poida darse unha recuperación, que non terá que ser tan numerosa coma en tempos pasados; xa que na medida en que os segrares asuman a vocación e a misión que lles corresponden polo sacerdocio bautismal, serán menos necesarios os ministerios ordenados, con todo o beneficioso que iso pode ser pra unha Igrexa máis auténtica e menos clericalizada.

Facía referencia, por se podía espertar algún interese, o que dixen no acto conmemorativo. Algún interese espertou a xulgar polas visitas a medios ou blogs en que apareceu publicado. Iso anímame a retomar algo relacionado con isto que xa dixen algunha vez, e que no seu día tamén interesou a máis de un.

Trátase da miña resposta á hipotética pregunta: Que é un cura? Advirto que non é una resposta elaborada desde grandes tratados teolóxicos sobre o sacerdocio ou desde profundos estudos sobre o Sacramento do Orde. Nin sequera estou seguro de se esa resposta miña resistiría a análise da Congregación de inspección da Doutrina da Fe. Recollereina en dos capítulos porque pra un só facíse un pouco loga.

Nin hai unha resposta única nin sería doado atopala, porque do Santo Cura de Ars a, poñamos por caso, San Xoán Bosco hai notables diferenzas, como as hai tamén entre o Papa Francisco e mesmamente o seu predecesor, Benedicto XXVI.

Se a memoria non me falla moito, creo que desde sempre veño escoitando consideracións contraditorias deste tipo: “O sitio dos curas é a sancristía”. “Os curas teñen que implicarse máis na sociedade e saír das sancristías”. “Os curas non deben meterse en política”. “Un cura tamén pode ser alcalde ou deputado, por que non?” “ O cura que atenda a dicir misas e lle deixe ó alcalde facer camiños,”. “Se o alcalde fora algo máis á misa, os camiños non beneficiarían sempre ós mesmos”. “Me gustó el cura hoy. Aterrizó y tocó problemas reales”. “El cura que atienda a predicar el evangelio, que ya somos mayorcitos para saber si hemos de pedir para Cáritas con un traje de 1.400 euros o de 100”.

Como non creo que haxa unha única resposta ás preguntas: Que é o matrimonio ou que é ser pais?, tampouco a hai á pregunta sobre ser cura e o desenvolvemento da súa función nos distintos tempos e lugares. Coma en todo, cada un responderá desde as súas experiencias, afectividade, coñecementos, ignorancia, obxectividade, indiferenza ou mesmo desde a xenreira e o resentimento

Dicía con toda verdade no discursiño da celebración das vodas de ouro, que aínda estou aprendendo cada día a ser cura e iso que xa non estou plenamente en activo, quizás por iso, por dispoñer e máis tempo, vou descubrindo a cantidade de xente necesitada de que alguén a escoite. Debera haber o oficio de escoitador. Polo mesmo, seguramente non pense o mesmo hoxe sobre o que é ser cura ca a hai trinta anos, ou nalgún aspecto, ca o ano pasado.

Entre o moito que se ten escrito sobre a vocación, misión e función do sacerdote e sobre a natureza do ministerio sacerdotal, que non chego a abarcar na súa totalidade, conténtome con pouco. Chégame co que se di na Carta ós Hebreos, referido ó sacerdote, que non é exactamente o mesmo ca cura, porque cura é un sacerdote que está ó coidado dunhas comunidades e sacerdote tamén o é o que atende un despacho sen “cura de almas”. Ata podería ser cura, e xa hai experiencias, alguén que non é sacerdote, quedando o sacerdote itinerante prá evanxelización e sacramentos.

Na citada Carta ós Hebreos, capítulo 5, dise isto con pequenas variantes segundo as traducións: “Todo sacerdote escóllese de entre os homes e constitúese sacerdote pra o ben dos homes nas súas relacións con Deus, a fin de que ofreza oblacións e sacrificios polos pecados. É capaz de tratar con indulxencia ós ignorantes e ós descarriados, porque tamén el está rodeado de fraquezas. Por mor destas fraquezas ten que ofrecer sacrificios polos pecados, tanto polos pecados do pobo coma polos seus propios. Ora, ninguén pode coller en por si este honor, senón que hai que ser chamado por Deus”. Cando se escribiu este texto sería impensable no contexto en que se escribiu, que se dixese que se escolle de entre os homes e mulleres e pra moitos, non pra todos, segue sendo impensable aínda hoxe.

A cuestión estará en como se entende o da relación dos homes e mulleres con Deus, ou que é o que fai referencia a Deus; pero en calquera lectura completa do Evanxeo, a Deus atopámolo non só no Sacramento de Altar, senón tamén e directamente no sacramento dos irmáns, especialmente nos máis necesitados.

Seguirei nos próximo capítulo, se non hai mala novidade


Cincuenta años de un cura

09.06.17 | 21:31. Archivado en Acerca del autor

(En castellano. A continuacion en galego)

El día diez de mayo celebramos los católicos la festividade de San Juan de Ávila, patrón del clero diocesano, y en muchas diócesis se hace coincidir con ese día la celebración de las bodas de diamante, oro y plata de los sacerdotes a los que les corresponda cada año. Este año en Mondoñedo-Ferrol me tocó celebrar a mí, entre otros, las de oro. Ese día acostumbramos a juntarnos los sacerdotes que podemos y queremos con el obispo y hay algunos actos por la mañana, entre ellos un espacio dedicado a los homenajeados. No falta la misa ni la comida juntos para los que pueden quedarse la ella.

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Cae el telón del sainete en Friol

03.06.17 | 00:10. Archivado en Acerca del autor

En castellano. A continuación en galego

Desde el día 2 de febrero, día del primer comunicado atribuido a Don Ramón y de sus declaraciones en una breve entrevista en Cope Lugo contradiciendo lo dicho en el comunicado, vengo siguiendo por todos los medios posibles el mal llamado conflicto de Friol con el Obispo y Obispado de Lugo, surgido aparentemente por el intento de traslado de ese cura. Como aficionado al teatro creo que llega el final del sainete.

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Carta abierta a un compañero secularizado, pero compañero (y II).

24.05.17 | 22:23. Archivado en Acerca del autor

En castellano y a continuación en galego

De Xosé Manuel Carballo
A Don José María Rodríguez Díaz, en paradero materialmente imprecisable.

>Querido compañero y hermano por el bautismo, por el sacerdocio y porel cáncer, que a ti te llevó todo entero en unos pocos meses y a mí me llevó la voz va para cuatro años, creo que por fin me llegó la respuesta que quería dar a tu no poco angustioso pensar asociando irse de la casa del Padre y volver la vista atrás, con secularizarte y casar. No tiene por qué ser la única respuesta válida, pero a mí me pareció convincente y a ti parece que te sirvió. Te la pasé, porque para ti era, la última vez que nos vimos, aquel atardecer soleado de mediados de abril en la que me llevaron a visitarte Angelines y Fernando, matrimonio de gallegos residentes en Madrid que habían venido aquellos días dar una vuelta por la tierra de sus raíces, entrados en años como nosotros, con dolencias por el cuerpo como nosotros, pero con gran sensibilidad religiosa como tú y muy animosos cómo quisiera ser yo si no me faltase el aliento. Correspondiendo a la buena acogida que les dispensásteis Asunción y tú, se sintieron en vuestra casa como en la casa de unos amigos de toda la vida.

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Carta abierta a un compañero secularizado, pero compañero. (I)

20.05.17 | 16:31. Archivado en Acerca del autor

En castellano y a continuación en gallgo

De Xosé Manuel Carballo Ferreiro
A Don José María Rodríguez Díaz, en paradero materialmente imprecisable.

Querido José María, no es necesario que te pares ahora en estas cosas, pero te escribo más por mí que por ti, porque la memoria no me va a más, ¿sabes?. Ya lo leerás cuando estés acostumbrado a esa nueva vida y dispongas de tiempo. El 27 de abril, y te pongo la fecha porque yo todavía tengo que llevar la cuenta desde esta orilla, aunque bien sé que tú ya vives en otra dimensión en la que no acierto a pensar cómo se puede medir el tiempo, si lo hay; pero tampoco me voy a devanar los sesos en esas cosas, pues ya lo sabré cuando sea.

Te quería recordar que ese día, el 27, recibí tu último correo. Sólo dos líneas y media, más corto de lo habitual, pero se veía que lo habías escrito haciendo ya un gran esfuerzo. Decías: “Estoy mal, incluso perdí un oído... Bueno, paro porque estoy muy cansado. Un abrazo”. Si tuviese estas palabras tuyas escritas de tu puño y letra en papel, serían como una reliquia que besaría de vez en cuando. Como en el ordenador puede comerlas un virus o ser borradas sin querer, las imprimí en cursiva y así puedo besarlas, aunque no es lo mismo.

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20.05.17 | 16:08. Archivado en Acerca del autor


Días para todo. También sin tabaco

07.05.17 | 20:52. Archivado en Acerca del autor

Procuro aprecer los viernes, pero no me fue posible. Pido discupas.

En castellano y en galego

Los 365 o 366 días que puede tener cada año no son suficientes para las dedicatorias diarias, por eso sería recomendable tener por lo menos tres almanaques colgados juntos a ver si hay un hueco para tanta dedicatoria. Muchas tienen finalidades comerciales o consumistas, y da pena pensar que, por ejemplo: el día de la madre o del padre, pretendan que se mida el cariño, tomando como base el precio del regarlo que se les haga si viven. En esta dinámica y para estar al día no tardarán en instaurar el día del actual compañero de la madre, o de la compañera del padre, y después, el del compañero del padre y compañera de la madre, y así casi hasta el infinito. Para los que ya no tenemos los padres con nosotos, ni una pista de recordatorio.

No siempre es así. Casi todo lo que es algo relevante va teniendo su día y no deja de ser chocante que a la Paz sólo se le dedique uno, el 27 de septiembre, a mayores de que la Iglesia Católica le dedique también la jornada del 1 de enero.

Si no conté mal, al cáncer y sus distintas ramificaciones por el cuerpo humano se le dedican unos 11 días. Todo será poco si se cumplen los fatídicos pronósticos de que en un plazo corto lo padecerán uno de cada dos hombres y una y de cada tres mujeres. Ya hoy se habla de que es causa de la muerte de 6.000.000 de persona cada año.

La palabra cáncer aún sigue siendo tabú para muchos, a pesar de que ese bicho ya es nuestro compañero de camino inseparable. A mí ya me visitó también y llevó consigo la laringe con sus cuerdas bucales, dejándome a cambio una modificación radical en el organismo y en los hábitos de vida; pero, de momento, puedo decir que “tuve” cáncer. Mañana no sé si reaparecerá el mismo de segunda mano, o aparecerá otro nuevo a estrenar. Pero por pronunciar su nombre no vendrá ni dejará de venir, a no ser que demos por buena la tesis del gran Don Álvaro Cunqueiro de que “al pronunciar el nombre de una cosa ejercemos cierto poder de atracción sobre ella y por eso muchos granjeros gallegos no invocan el nombre del zorro, sino que le llaman: o golpe, o otro, o alfonso, como se llamaron también muchos reyes de Castilla”.

Bien, pues un día que, sin ser directamente contra el cáncer, lo es también, según dicen, contra unas de sus causas principales, tendrá lugar el próximo 31 de mayo. Día Mundial Contra el Tabaco, así decretado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el fin de poner de relieve los riesgos asociados con el tabaquismo y de abogar por políticas eficaces para reducir su consumo. La campaña para este año, 2017, se presenta con el lema: “El tabaco, una amenaza para el desarrollo”.

Después de leer lo que se dice “oficialmente” en relación con el tema y que cualquiera puede consultar en internet, volvió a venirme a la mente aquel principio por el que me regí durante muchos años y que era: “Prefiero equivocarme alguna vez por confiar, que acertar siempre por desconfiar”. Me parecía que vivir en permanente desconfianza tenía que ser uno vivir en angustia constante, mientras que equivocarse alguna vez era esporádico y transitorio. A los 41 años me rompió este principio un abogado del Estado, (del Estado contra mí), que además me amenazó con ejercer las acciones legales a que hubiera lugar en derecho… bla, bla, bla, por dar a entender en voz alta que me lo había roto, a causa de un accidente de circulación. Un tractorista me destrozó la pelvis, pero lo del letrado fue más doloroso en el alma.

Me vino a la mente aquel principio, pero fui incapaz de volver a él, de confiar, y, consecuentemente, me parece que detrás de este lema del día mundial sin tabaco de este año, como detrás de muchos otros lemas e instituciones también andan solapados intereses pecuniarios y no poca hipocresía.

Están muy documentados los ataques contra el tabaco y un poco más disimulados los que apuntan a los principales países productores: China, Brasil, India, Estados Unidos, Argentina, Indonesia, Turquía, México, y en décimo lugar Cuba, en contra de lo que muchos creen.

Ni una palabra referente a las familias que viven de la producción, recolección y elaboración del tabaco. Y sobre todo, absoluto silencio en lo referente a la ingente cantidad de productos cancerígenos y aditivos que las autoridades sanitarias nacionales e internacionales consienten que se mezclen con el tabaco elaborado para fumar, ni una palabra referente a las tenebrosas multinacionales tabaqueras que explotan a pobres trabajadores, envenenan la población y tienen gran influenza incluso en las campañas de elecciones de presidentes, caudillos, líderes y adalides que pregonan defensa y protección de todos los derechos en el mundo mundial y, por supuesto y por encima de todo, en los Estados Unidos de América del Norte.

Muy poco se dice de los impuestos directos e indirectos que sacan los Estados mediante la consentida violencia de la adicción, en algún caso superior a la heroína. Olvidando esos impuestos que pagamos al consumir veneno, sí, se habla de lo caro que resulta sostenernos después de consentir, mirando para otro lado, que fumemos podredumbre. Ni media palabra de un sitio que yo sé que incentiva a médicos de la Inseguridad Social si recetan poco y, pudiendo ser nada, y por el contrario, amonesta, reprende y castiga a los que recetan por encima del tope aconsejable y así se da el caso de un otorrino, sin un pelo de rubio, que se negó a cambiarme la prótesis fonatoria, a pesar de que no era de la medida adecuada, estaba rota y filtra líquidos para el pulmón con el correspondiente riesgo de neumonía y de la salud en general. O dicho de otro modo: Me estaba matando y se enfadó mucho porque no le daba las gracias, y se fue vociferando que parecía mentira con lo muchísimo que llevaba hecho por mí, a consultas de otros médicos, en un tono de voz que permitía ser escuchado por cuantos aguardaban en la amplia sala de espera. Curiosa manera de guardar el secreto profesional y de cumplir el Código Deontológico médico dimanante del Juramento Hipocrático. No es anécdota ni desahogo. Es una prueba más de que también en eso y para algún facultativo, no para todos, manda lo pecuniario sobre lo salutífero.

Ya puestos, me parece que cabe una preguntita: ¿Por qué en varias provincias, Lugo entre ellas, no tenemos los operados de laringe derecho a logopeda? ¿Por qué, como por ejemplo en la Coruña, tiene logopeda la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), y, lógicamente, lo primero que te insinúan es que debes hacerte socio con la correspondiente cuota?

Los viajes no se hacen gratis y sobre todo al principio en que tienen que ir por lo menos dos personas. Ya sé, o eso me dijeron, y si estoy equivocado que me desmientan, que la AECC percibe del Estado sólo el equivalente al 5 por cien de su presupuesto de funcionamiento. Barato paga los silencios el Estado para que las asociaciones no exijan, reclamen derechos y no defiendan contra injusticias.

Parece que es normal que haya rehabilitación gratuita para recuperar la funcionalidad de un brazo o de una pierna, pero para volver a hablar no, porque hablar mucho siempre fue peligroso, por eso, estoy dispuesto a pedir perdón, hacer penitencia y enmendarme si la palabra hipocresía que utilicé más arriba resulta desmesurada.

En galego
Días pra todo. Tamén sen tabaco.
Os 365 ou 366 días que pode ter cada ano non chegan prás dedicatorias deses días, por iso sería aconsellable ter polo menos tres almanaques colgados xuntos a ver se van cabendo as dedicatorias. Moitas desas dedicatorias teñen finalidades comerciais ou consumistas, e dá pena pensar que, por exemplo: o día da nai ou do pai, pretendan que se mida o cariño, en función do custo do regalo que se lles faga se viven. Nesta dinámica e pra estar ó día non tardarán en instaurar o día do actual compañeiro da nai, ou da compañeira do pai, e despois, o do compañeiro do pai e compañeira da nai, e así ata o infinito. Prós que xa non temos os pais con nós, nin unha pista de recordatorio.

Non sempre é así. Case todo o que é algo relevante vai tendo o seu día e non deixa de ser chocante que á Paz só se lle dedique un, o 27 de setembro, a maiores de que a Igrexa Católica lle dedique tamén a xornada do 1 de xaneiro.
Se non contei mal, ó cancro e as súas distintas ramificacións polo corpo humano dedícanselle uns 11 días. Todo será pouco se se cumpren os fatídicos prognósticos de que nun prazo curto padecerano un de cada dous homes e unha e de cada tres mulleres. Xa hoxe fálase de que é causa da morte de 6.000.000 de persoa cada ano.

A palabra cancro aínda segue sendo tabú pra moitos, e iso que ese bicho xa é noso compañeiro de camiño inseparable. A min xa me visitou tamén e levou consigo a larinxe coas súas cordas bucais, e deixoume a cambio unha modificación radical no organismo e nos hábitos de vida; pero, de momento, podo dicir que “tiven” cancro. Mañá non sei se reaparecerá o mesmo de segunda man, ou aparecerá outro novo a estrear. Pero por pronunciar o seu nome non virá nin deixará de vir, a non ser que deamos por boa a tese do gran Don Álvaro Cunqueiro de que “ó pronunciar o nome dunha cousa exercemos certo poder de atracción sobre ela e por iso, moitos granxeiros galegos non din raposo, senón que lle chaman: o golpe, o outro, ou alfonso, como se chamaron tamén moitos reis de Castela”.

Ben, pois un día que, sen ser directamente contra o cancro, éo tamén, segundo din, contra unhas das súas causas principais, terá lugar o próximo 31 de maio. Día Mundial Contra o Tabaco, así decretado pola Organización Mundial da Saúde (OMS), coa fin de poñer de releve os riscos asociados co tabaquismo e de avogar por políticas eficaces pra reducir o seu consumo. A campaña pra este ano, 2017, preséntase co lema: “O tabaco, unha ameaza pró desenvolvemento (desarrollo)”.

Despois de ler o que se di “oficialmente” en relación co tema e que calquera pode consultar en internet, volveu a virme á mente aquel principio polo que me rexín durante moitos anos e que era: “Prefiro equivocarme algunha vez por confiar, ca atinar sempre por desconfiar”. Parecíame que vivir en permanente desconfianza tiña que ser un vivir en angustia constante, mentres que equivocarse algunha vez era esporádico e transitorio. Ós 41 anos esnaquizoume este principio un avogado do Estado, (do Estado contra min), que ademais ameazoume con exercer as accións legais a que houbese lugar en dereito…, bla, bla, bla, por dar a entender en voz alta que mo esnaquizara, por mor dun accidente de circulación. Un tractorista esnaquizoume a pelve, pero o do letrado foi máis doloroso na alma.

Veume á mente aquel principio, pero fun incapaz de volver a el, de confiar, e, consecuentemente, paréceme que detrás deste lema do día mundial sen tabaco deste ano, coma detrás de moitos outros lemas e institución tamén andan solapados intereses pecuniarios w non pouca hipocrisía.

Están moi documentados os ataques contra o tabaco e un pouco máis disimulados os que apuntan ós principais países produtores: China, Brasil, India, Estados Unidos, Argentina, Indonesia, Turquía, México, e en décimo lugar Cuba, en contra do que moitos cren.

Nin unha palabra referente ás familias que viven da produción, recolección e elaboración do tabaco. E sobre todo, absoluto silencio no referente á inxente cantidade de produtos canceríxenos e aditivos que as autoridades sanitarias nacionais e internacionais consenten que se mesturen co tabaco elaborado pra fumar, nin unha palabra referente ás tenebrosas multinacionais tabaqueiras que explotan a pobres traballadores, envelenan a poboación e teñen gran influenza mesmo nas campañas de eleccións de presidentes, caudillos, líderes e adalides que pregoan defensa e protección de tódolos dereitos no mundo mundial e, por suposto e por riba de todo, nos Estados Unidos de América do Norte.

Moi pouco se di dos impostos directos e indirectos que sacan os Estados mediante a consentida violencia da adicción, nalgún caso superior á heroína. Esquecendo eses impostos que pagamos ó consumir veleno, si, se fala do caro que resulta sosternos despois de consentir, mirando pra outro lado, que nos apodrenten. Nin media palabra dun sitio que eu sei que incentiva a médicos da Inseguridade Social se receitar pouco e, podendo ser nada, e pola contra, amoesta, reprende e castiga ós que receitan por riba dun tope e así dáse o caso dun otorrino, sen un pelo de rubio, que se negou a cambiarme a prótese fonatoria, a pesar de que non era a da medida adecuada, estaba rota e filtra líquidos pró pulmón co correspondente risco de pneumonía e da saúde en xeral. Ou dito doutro xeito: Estábame matando e cabreouse moito porque non lle daba as grazas, e foise vociferando que parecía mentira co moitísimo que levaba feito por min, a consultas de outros médicos, nun son de voz que permitía ser escoitado por cantos agardaban na ampla sala de espera. Curioso xeito de gardar o secreto profesional e de cumprir o Código Deontolóxico médico dimanante do Xuramento Hipocrático. Non é anécdota nin desafogo. É unha proba máis de que tamén niso e pra algún facultativo, non pra todos, manda o pecuniario sobre o salutífero.

Xa postos, paréceme que cabe unha preguntiña: Por que en varias provincias, Lugo entre elas, non temos os operados de larinxe dereito a logopeda? Por que, por exemplo na Coruña ten logopeda a Asociación Española contra o Cancro (AECC), e loxicamente o primeiro que che insinúan é que debes facerte socio coa correspondente cota?

As viaxes non se fan gratis e sobre todo ó principio en que teñen que ir polo menos dúas persoas. Xa sei, ou iso me dixeron, e se estou equivocado que me desmintan, que a AECC percibe do Estado só o equivalente ó 5 por cen do seu presuposto de funcionamento. Barato paga os silencios o Estado pra que as asociacións non esixan, reclamen dereitos ou defendan contra inxustizas.

Parece que é normal que haxa rehabilitación gratuíta pra recuperar a funcionalidade dun brazo ou dunha perna, pero pra volver a falar non, porque falar moito sempre foi perigoso, por iso estou disposto a pedir perdón, facer penitencia e emendarme se a palabra hipocrisía que utilicei máis arriba resulta desmesurada.


¿Se equivocaría nuestro Señor?

29.04.17 | 01:12. Archivado en Acerca del autor

En castellano y a continuación en galego

Seré más breve de lo habitual, porque lo que voy a tratar está al alcance de todos por ser de gran actualidad en España y algo sonará también en el extranjero.

El domingo pasado, segundo de la Pascua, se leyó, como cada año, en el Evangelio de Juan un texto en el que parece ser protagonista el apóstol Tomás. Sólo parece, porque el verdadero protagonista es Jesucristo Resucitado, pero nos vamos a dejar llevar por lo de parece.

Algunos entendidos en estas cuestiones diferencian y, a mi corto entender, con razón, entre Jesús de Nazaret, el artesano de Galilea que se echó a predicador ambulante y fue crucificado en Judea, y el Cristo, que vine a significar, el Señor. Y sólo es Señor de la vida y de la muerte el Resucitado. La fusión de los dos nombres en Jesucristo quiere expresar la unión en la misma persona del hombre Jesús con el Señor -Kyrios en griego- término con el que en el campo religioso designamos a Dios.

>> Sigue...


¿Se equivocaría nuestro Señor?

29.04.17 | 01:12. Archivado en Acerca del autor

En castellano y a continuación en galego

Seré más breve de lo habitual, porque lo que voy a tratar está al alcance de todos por ser de gran actualidad en España y algo sonará también en el extranjero.

El domingo pasado, segundo de la Pascua, se leyó, como cada año, en el Evangelio de Juan un texto en el que parece ser protagonista el apóstol Tomás. Sólo parece, porque el verdadero protagonista es Jesucristo Resucitado, pero nos vamos a dejar llevar por lo de parece.

Algunos entendidos en estas cuestiones diferencian y, a mi corto entender, con razón, entre Jesús de Nazaret, el artesano de Galilea que se echó a predicador ambulante y fue crucificado en Judea, y el Cristo, que vine a significar, el Señor. Y sólo es Señor de la vida y de la muerte el Resucitado. La fusión de los dos nombres en Jesucristo quiere expresar la unión en la misma persona del hombre Jesús con el Señor -Kyrios en griego- término con el que en el campo religioso designamos a Dios.

Refrescando un poquito la memoria y al mismo tiempo llenando un poco más de espacio, Tomás fue el apóstol que no les creyó a los compañeros que habían visto al Señor resucitado y pidió una prueba de mucha envergadura, pero muy materialista: Además de ver, meter dedos y mano en las heridas.

Se dice que Tomás es el prototipo del hombre moderno que quiere experimentarlo todo para que no le den gato por liebre. Será cierto, pero el hombre y la mujer modernos también confunden pescado debidamente adobado y condimentado con carne sin hueso, sobre todo si se lo venden en un enfervorizado mitin de sus correligionarios. El Señor en aquella ocasión se prestó al experimento, pero advirtió al desconfiado Tomás diciéndole: “Creíste porque viste. Dichosos los que creen sin haber visto”

Pobre del que no crea nada de lo que no haya visto o experimentado, porque nunca tendrá la certeza de si su madre lo es verdaderamente, sobre todo si no le valen razones inmateriales o no físicas. Ni se subirá a un avión antes de comprobar si el piloto aterrizará sin mala novedad en ese viaje que proyecta hacer, ni comprará entradas para una corrida de toros, (y que no se me sobresalten los antiaurinos, que sólo es un ejemplo), sin saber cuántas orejas y rabos se cortarán esa tarde en esa plaza.

Con todo aunque puede escandalizar y sonar a irreverencia, o casi blasfemia, sobre todo venido de un cura, creo que nuestro Señor, -porque ya era el Jesús resucitado-, se equivocó algo en esa sentencia en la que nos anima a creer sin ver.

Y si no, a ver cómo me explican lo que viene a continuación tomado de una publicación muy seria: “Los casos judiciales relacionados con corrupción política en España, en 2015, suponen unas 1.700 causas y más de 500 imputados o investigados, pertenecientes a cerca de un ciento de partidos, de derecha, de izquierda, de centro y de la periferia y a federaciones u organizaciones de carácter político. De esos 500 sólo entraron 20 en prisión. En 2013, según el Consejo General del Poder Judicial, en España se investigaban 1.661 casos de corrupción”.

Que sólo 20 investigados, imputados, encausados y condenados fueran a prisión, demuestra sólo eso. No demuestra nada más que eso, porque muchos casos, la mayoría, aún están pendientes de resolución judicial y como la justicia, ademáis de lenta, por cojear, que en terminología técnica se dice claudicar, también es ciega, puede tropezar por el camino, y como tampoco oye siempre bien, puede confundirse y tomar la voz del fiscal por la del defensor, como pasó con Doña Urdangarina.

¿Para qué buscar más pruebas de que no siempre se pode creer sin ver? Bien claro lo dejó Doña Esperanza Aguirre, Grande de España y, al cambio, Más Pequeña de Alemania, y eso que, por ser mujer, es intuitiva y además, inteligente, experimentada y escarmentada.

Como no me resulta fácil creer que se equivoca nuestro Señor, y por otro lado, podrían llamarme a capítulo por decirlo, pienso que el problema viene de un recorte de tres palabritas en la traducción del Evangelio de Juan. Quizás el original dijera: “Dichosos los que creen sin necesidad de ver, excepto en política”.

No quiero que tampoco a esos servidores públicos, a los que parece perseguir la mala suerte, les falte mi oración, por decisión libre y personal, ni, por imperativo legal, mi ayuda económica tanto para desarrollarse en libertad como para disfrutar de un trato especial en prisión,

Esta es mi oración: “Que sean perdonados después de restituir, como Dios manda y la Iglesia nos enseña. Amén”. Y, como no me gusta confundir al personal, aclaro que esta oración no lleva aparejada la liberación del reato de culpa o “fomes pecati” ni indulgencias atenuantes de, malversación, blanqueo, tráfico de influencias, recalificación de terrenos, negocios con viviendas de protección oficial, etc., etc., etc.

En galego

Equivocaríase noso señor?

Serei máis breve do habitual, porque o que vou tratar está ó alcance de todos por ser moito de actualidade en españa e no é descoñencido fóra dela

O domingo pasado, segundo da Pascua, lese cada ano no Evanxeo de Xoán algo do que parece ser protagonista o apóstolo Tomás, ou Tomé. Só parece, porque o verdadeiro protagonista é Xesucristo Resucitado, pero imos deixarnos levar polo que parece.

Algúns entendidos nestas cuestións diferencian e, ó meu curto entender, con razón, entre Xesús de Nazaré, o artesán de Galilea que se botou a predicador ambulante e foi crucificado en Xudea, e o Cristo, que ven a significar, o Señor. E só é Señor da vida e da morte o Resucitado. A fusión dos dous nomes en Xesuscristo quere expresar a unión do home Xesús co Señor -Kyrios en grego- co que no eido relixioso designamos a Deus.

Refrescando un chisquiño a memoria e ó mesmo tempo enchendo algo de espazo, Tomé foi o apóstolo que non lles creu ós compañeiros que viran ó Señor resucitado e pediu unha proba de moita envergadura: Ademais de ver, meter dedos e man nas feridas.

Dise que é o prototipo do home moderno que quere experimentalo todo pra que non lle dean gato por lebre. Será certo, pero o home e muller modernos tamén confunden peixe debidamente adobiado e condimentado con carne sen óso, sobre todo se lle lo venden nun mitin dos seus correlixionarios. O Señor naquela ocasión prestouse ó experimento, pero advertiu ó desconfiado Tomé dicíndolle: “Criches porque viches. Ditosos os que cren sen necesidade de ver”.

Pobre do que non crea nada do que non teña visto ou experimentado, porque nunca terá a certeza de se súa nai o é verdadeiramente. Nin se subirá a un avión antes de comprobar se o piloto aterrou sen mala novidade nesa viaxe que proxecta facer, nin mercará entradas pra unha corrida de touros, (e que non se me salfurien os antitourinos, que só é un exemplo), sen saber cantas orellas e rabos se cortarán.

Con todo, aínda que pode escandalizar e soar a irreverencia, ou case blasfemia sobre todo vindo dun cura, creo que noso Señor, -porque xa estaba resucitado-, equivocouse algo nesa sentenza na que nos anima a crer sen ver.

E se non, a ver como me explican o que vén a continuación tomado dunha publicación moi seria: “Os casos xudiciais relacionados con corrupción política en España, en 2015, supoñen unhas 1.700 causas e máis de 500 imputados ou investigados, pertencentes a beiras dun cento de partidos, de dereita, de esquerda, de centro e da periferia e a federacións ou organizacións de carácter político. Deses 500 só entraron 20 en prisión. En 2013, segundo o Consello Xeral do Poder Xudicial, en España investigábanse 1.661 casos de corrupción”.

Que só 20 investigados, imputados, encausados e condenados fosen a prisión, demostra unicamente iso. Non demostra nada máis ca iso, porque moitos casos, a maioría, aínda están pendentes de resolución xudicial e como a xustiza, ademáis de lenta, por coxear, que en terminoloxía técnica dise claudicar, tamén é cega, pode tropezar polo camiño, e como tampouco non sempre oe ben, pode confundirse e tomar a voz do fiscal pola do defensor, como pasou con Dona Urdangarina.

Pra que buscar máis probas de que non sempre se pode crer sen ver? Ben claro o deixou Dona Esperanza Aguirre
, Grande de España e, ó cambio, Máis Pequena de Alemania, e iso que, por ser muller, é intuitiva e pra máis, intelixente, experimentada e escarmentada.

Como non me resulta fácil crer que se equivocase noso Señor Xesucrito, e ademais poderían chamarme a capítulo por dicilo, penso que o problema ven dun recorte de tres palabriña na tradución do Evanxeo de Xoán. Quizais o orixinal dixese: “Ditosos os que cren sen necesidade de ver, excepto en política”.

Non quero que tampouco a eses servidores públicos, ós que parece perseguir a mala fada, lles falte, a miña oración, por decisión libre e persoal, nin, por imperativo legal, a miña axuda económica tanto pra desenvolverse en liberdade como pra gozar dun trato especial en prisión.

Esta é a miña oración: “Que sexan perdoados despois de restituíren, como Dios manda e a Igrexa nos ensina. Amén”. E, como non me gusta confundir ó persoal, aclaro que esta oración non leva emparellada a liberación do reato de culpa ou “fomes pecati”, nin indulxencias atenuantes de, malversación, branqueo, tráfico de influenzas, recualificación de terreos, negocios con vivendas de protección oficial, etc., etc., etc.


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