Frente Atlántico, reinos de Taifas, carencia de peso político y atraso ancestral.

Cerrado el año, la Voz de Galicia publica en primera plana una noticia harto significativa, relativa a la mala política aeroportuaria de nuestra Comunidad Autónoma: “Oporto gana siete veces más pasajeros que los tres aeropuertos gallegos juntos”. En páginas interiores: “El aeropuerto de Oporto gana 7,4 millones de viajeros en diez años y Galicia solo un millón. Saa Carneiro absorbe ya el 70% de los pasajeros del noroeste peninsular y alcanza un nuevo récord con casi 12 millones. La red aeroportuaria gallega no sobrepasa los 5,2 millones”.

Al día siguiente, el periódico controlado por el alcalde de Vigo, contraataca a su manera con el siguiente titular: “Peinador sella el mejor diciembre desde 2007 y escala hasta 1,12 millones de viajeros anuales, Lavacolla rompe su techo con 2,72 y Alvedro con 1,22, roza su mejor marca”.

Como vemos, son dos formas muy distintas de afrontar los mismos hechos. En La Voz de Galicia poniendo en conocimiento una realidad frustrante para Galicia, que ha de encender todas las alarmas para corregir este despropósito y en Faro de Vigo todo parece una fiesta en la que todos crecemos desde la miseria y sin hacer mención alguna al auténtico crecimiento de nuestros competidores. Una prueba más de la situación de carencia informativa de calidad de la que han de alimentarse, y se alimentan, ajenos a su ignorancia en tantos otros campos los vigueses, debido al enfermizo poder de control que atesora el regidor máximo de la ciudad. 

Las cifras, no obstante, son abrumadoras. En 2007 los aeropuertos gallegos sumaban 4,7 millones de viajeros ante los 3,9 del aeropuerto portugués, para el siguiente año, hace ahora 10, superar Saa Carneiro por primera vez a los tres aeropuertos gallegos juntos.

Analizadas las cifras en su conjunto, vemos que hace ahora 11 años, entre los aeropuertos gallegos y el del norte de Portugal, el número de viajeros estaba en los 8,6 millones, mientras que en la actualidad suman 17,2, lo que supone un crecimiento del 100%, cuando en Vigo se ha pasado de 1,5 millones, a los actuales 1,12, lo que supone un retroceso de algo más del 25%. 

Si ello es espectacular en general, lo de Vigo es castrante, ya que por aquellas fechas y de la mano del gerente de la Fundación Provigo, Rubén López, a quien se había encargado la dinamización del aeropuerto vigués, se había llegado, como ya se ha expuesto, a un techo nunca superado de cerca de 1,5 millones de viajeros (cerca de 400.000 más que en la actualidad), tras toda una serie de gestiones con AENA, un manojo de compañías aéreas y el esfuerzo por involucrar a distintas ciudades en fructíferos intercambios, gestión que se vio cortada de súbito con la llegada de Abel Caballero a la alcaldía de Vigo, y su política de ir cargándose a toda institución o personaje que él crea que pueda hacerle sombra, y que llevase a cabo gestiones en pro de la ciudad que nada tengan que ver con sus ocurrencias (véase también el caso del Celta, entidad a la que perjudica sistemáticamente por temor al éxito y protagonismo de su presidente). 

Rubén López desapareció del mapa público vigués, a la vez que la Fundación ProVigo. Desde entonces, la cifra de pasajeros con salida desde Peinador ha ido decreciendo regularmente, pasando el aeropuerto de Vigo a ser el último de Galicia aun a pesar de ser Vigo la ciudad más poblada y de que primamos espléndidamente a las compañías que quieran operar en su aeropuerto. Todo ello gracias a esa política de enfrentamiento con todos y con todo, a no colaborar con nadie para crear sinérgias y a considerar a Galicia como algo ajeno, e incluso como enemiga de la ciudad. 

En la linea apuntada, se llegó a despreciar gravemente la oferta del alcalde de Santiago para luchar en conjunto por una linea ferroviaria de alta velocidad desde Santiago a su aeropuerto, consiguiendo con ello que el embarque y facturación desde Vigo se hiciese ya en el propio tren Vigo-Labacolla, lo que pondría a los vigueses al pie de un aeropuerto internacional en el mismo tiempo que utiliza para embarque en Peinador para ir a cuatro o cinco lugares, como mucho, algo rechazado de plano, a los únicos efectos de dar alas a un sentir aldeano y victimista en perjuicio no solo de la Comunidad, sino de la propia ciudad. 

Como resultado, Vigo está desperdiciando su infraestructura aeroportuaria, hoy sobre dimensionada, con una terminal semi vacía y un edificio de aparcamientos con dos de sus plantas absolutamente vacías desde su construcción, que ni siquiera son aprovechadas como aparcamiento disuasorio de entrada en Vigo. Ello sin duda podría liberar al Parque del Castro de ser el aparcamiento de todo el que, desde las afueras ha de trabajar en Vigo y que podría pagar unas tarifas de aparcamiento asequibles para toda la jornada laboral, hoy inexistentes en Vigo, solo con poner lanzaderas de autobuses cada 5 ó 10 minutos entre el centro de la ciudad y el aeropuerto, con tarifas reducidas para parking y transporte, aunque eso comportara hacer gestión y un trato adecuado para todos aquellos ciudadanos del área viguesa que vienen diariamente a la ciudad a contribuir a su progreso.

Hoy Oporto tiene rutas a 100 aeropuertos de 90 ciudades en 26 países europeos y por casi todo el mundo, mientras en Galicia un aeropuerto de tamaño medio como Santiago y dos de chicha y nabo como Alvedro y Peinador, se mantienen en una patética competencia, dilucidando quien es más cebollo, en una estúpida carrera hacia la nada, jaleada por lo más paleto de la ciudadanía. 

La realidad de los tres aeropuertos gallegos y del Saa Carneiro en Oporto, a unos 150 km. de Vigo, podría hacer del noroeste de la península, del frente Atlántico, un lugar privilegiado en cuanto a instalaciones aeroportuarias, con dos aeropuertos internacionales y otros dos de carga y de tráfico doméstico de pasajeros (Madrid y Barcelona principalmente) desde Vigo y La Coruña, cuando pronto (esperemos) se prevé completar la línea de alta velocidad entre La Coruña y Oporto, si además impulsamos un puente aéreo entre La Coruña y Lisboa con escalas en Vigo y Oporto, con lo que los vigueses tendrían acceso a casi cualquier aeropuerto de Europa y a mejores precios, bien desde Santiago, Oporto, o Lisboa, en menos de una hora.

Para ello sería preciso trabajar en sintonía con Santiago y La Coruña y un buen entendimiento con la Xunta, quien tendría que coordinar los acuerdos y liderar las negociaciones con Oporto y Lisboa sobre el particular, pues se trata de que ganen los ciudadanos, no de que Vigo, Santiago, La Coruña y Oporto se partan las muelas en una guerra absurda para ver quien la tiene más grande, quien es más víctima, o quien quiere más a su ciudad en un alarde de estupidez pueblerina muy propia de algunos.

En el transporte marítimo nos ocurre lo mismo, con un empeño en mantener tres autoridades portuarias (Vigo, Marín y Villagarcía), que además se hacen una competencia fratricida, en un espacio absolutamente reducido como es el de las rias baixas, y todo por mantener el prurito aldeano de un localismo obsoleto y contrario a cualquier lógica de competencia, en el mundo global en el que se mueve el comercio actualmente, cuando lo lógico sería refundir los puertos con tres terminales especializadas y una sola autoridad portuaria. 

Algo similar ocurre con el transporte turístico de pasajeros, con cuatro puertos en el frente Atlántico: Lisboa, Leixoes (Oporto), Vigo y La Coruña. 

Sabido es que los cruceros viajan de noche y que por tal circunstancia el barco que hace escala en Lisboa ha de hacerla en Vigo y el que la hace en Oporto debe hacerla en La Coruña, por puros efectos de distancia entre puertos. La realidad objetiva es que Vigo pierde tráficos y consecuencia de ello está arrastrando a Lisboa, ya que para los cruceristas tiene mayor interés la oferta Oporto-La Coruña que la Lisboa-Vigo, al crecer enormemente en calidad Oporto con grandes ofertas de visita, al igual que La Coruña con la cercanía de Santiago, cuando a la oferta de Lisboa, Vigo no aporta prácticamente nada, ya que la mayoría de los cruceristas se desplazan a Santiago, a mayor distancia de Vigo que de La Coruña, mientras que el propio Vigo (al no poder incluir la visita a Cies, prácticamente su único elemento turístico con tirón) no tiene demanda alguna. Si a ello añadimos que desde La Coruña, a una distancia de una noche de navegación está Europa, lo que no ocurre desde Vigo, el asunto aun se complica más.

Así las cosas ello requiere también de acuerdos ente las autoridades de Vigo, La Coruña, Oporto y Lisboa, con la Xunta por medio, para evitar esos enfrentamientos y ofrecer sinergías que beneficien a los cruceristas, promocionando más los alrededores cercanos de Vigo, como el norte de Portugal, la oferta gastronómica de verdad, no la ofrecida a los turistas para engañarlos con mariscos de las más variopintas procedencias a precios de la ria, el tirón del golf con buenos campos en la provincia, las bodegas, y en general todo aquello que demandan esos turistas generalmente del norte de Europa, para unas horas en la ciudad y alrededores.

En el capítulo de carreteras, la comunicación de Vigo con la meseta resulta lamentable. Si ha de ser por autopista, es preciso, bien cogerla camino ya de Bayona  por el monte, o bien ir hacia Redondela para volver a invertir la dirección y salir pasados varios kilómetros de Porriño, volver atrás y enlazar con la autovía a Orense.

Si se quiere ir por autovía, es preciso entonces hacerlo por la de mayores accidentes mortales de España, la autovía a Porriño, un engendro lleno de curvas, pendientes y limitaciones de !60 km/h!, con el mayor porcentaje de control por radar, construida siendo entonces Ministro del ramo Abel Caballero, actual alcalde de Vigo y Director General Emilio Pérez Touriño ex presidente de la Xunta de Galicia, dos gallegos causantes del mayor descalabro viario de España. 

La solución estaba contenida en el proyecto de Plan General de la ciudad aprobado inicialmente, que después el actual alcalde modificó y consiguió con ello que los tribunales lo anulasen por ilegal, y que consistía en un trazado en linea recta y sin pendientes hasta el encuentro con el rio Eifonso, para de ahí discurrir hasta Porriño en túnel, enlazando ya con la autovía a Orense, lo que pondría a Porriño en algo más de 5 minutos de Vigo, con absoluta seguridad y a velocidades de autopista. 

Un proyecto imprescindible para la ciudad que, una vez más, ante la absoluta incapacidad negociadora del actual alcalde de Vigo, hoy vuelve a no ser contemplado en los presupuestos del Estado, al igual que otras obras de interés para la ciudad, incluso por su propio partido en el gobierno, de la mano de Sánchez, quien al igual que hiciera Zapatero, vuelven a ignorar a la ciudad. 

Claro que si algo evidencia el proyecto de presupuestos de Sánchez para 2019 es que están confeccionados con el único objetivo de preservar sus intereses personales, ya que bajan para todas las comunidades administradas por la oposición y suben en las propias y en Cataluña, a los efectos de poner de su lado a los secesionistas, al tiempo que bajan para aquellas ciudades que en su día sus dirigentes apoyaron a su rival interno en el partido, como fue de forma harto explicita el caso de Vigo, cuyo dirigente ha tenido que pasar del digo al diego, sin el menor rubor.

En cuanto a la comunicación por el norte, falta por terminar la autopista de Santiago a Lugo, para enlazar ya por autopista con la frontera francesa.

Si nos referimos al ferrocarril, la única linea importante de comunicación con Vigo es la recientemente inaugurada de alta velocidad con La Coruña, una estación con una terminal mínima, a la espera del siempre prometido AVE a Madrid por Cerdedo, que realmente será el AVE Orense-Pontevedra si algún día llega a realizarse, cuando todo indica lo contrario, sobre todo tras este proyecto de presupuesto para 2019 citado, donde de nuevo se dedica una pequeña cantidad a los únicos efectos de mantener la llama de la eterna promesa incumplida, pues ahora para ir en AVE a Madrid es preciso ir en sentido contrario hasta Santiago, mientras la centenaria linea por el Miño, no sirve siquiera para el tráfico de mercancías, al no disponer de estaciones con vías muertas de espera de dimensiones adecuadas, lo que impide cualquier programación que garantice las llegadas de mercancías a destino en horarios establecidos (menos de un 1% por vía férrea, cuando para un funcionamiento adecuado, debería superar el 50%).

En cuanto a la comunicación con Portugal el asunto resulta tercermundista, con trenes de baja velocidad, a horarios pintorescos, con cambio de sentido en Guillarey y una eternidad para llegar a Oporto, trazado que vuelve a no contemplarse en el citado proyecto de presupuestos, donde solo se atiende a ciertas reparaciones en las vías y parte de electrificación, lo que no resuelve absolutamente nada en cuanto a la comunicación con Portugal.

Hoy las comunicaciones son la base de cualquier progreso, pues resulta  imposible ser competitivo si no se cuenta con los transportes adecuados por tierra, mar y aire, algo prioritario para la zona sur de Galicia, una necesidad que requiere gestión efectiva, crear sinergías y disponer de buenas relaciones, tanto con el resto del eje Atlántico como con los gobiernos gallego, portugués e incluso con el central, carencia que una vez más evidencia ese proyecto de presupuestos confeccionado por el mismo partido del alcalde vigués, quien ya se ve que no pinta absolutamente nada para el actual Dr. Okupa quien amparado en secesionistas, pro etarras, delincuentes encarcelados, y huidos de la justicia, que financiamos entre todos los demás, trata de llevar las riendas del pais. 

Vigo, la ciudad más poblada de Galicia se encuentra a años luz de contar con esos atributos enunciados de negociación, gestión e influencia en su máximo representante, quien ha preferido hacer de la mentira y del llanto permanente su bandera, enfrentarse a todo y a todos, enemistarse permanentemente con la Xunta, vaciar Vigo de instituciones ciudadanas que puedan hacerle sombra en su enfermizo protagonismo, y apostar, con presupuesto de ciudad, por una política de pueblo, renovando las aceras, remodelado las plazas en base a las mayores horteradas y apostando por la iluminación navideña como signo de identidad de la ciudad, algo que gran parte de los actuales vigueses, tan bien informados ellos, valoran sobremanera, mientras el esqueleto de la ciudad, su pulmón y su capacidad competitiva se debilitan a marchas forzadas.

Decididamente, no hay nada, absolutamente nada que hacer, con otros partidos incapaces de aportar candidatos de valía, prestigio y conocimientos y con un personal de a pie entregado a lo más intrascendente, superficial y paleto, absolutamente ajeno a aquel que hizo de la ciudad una de las mas pujantes y de mayor crecimiento de Europa, hace ya bastantes décadas.

Menos mal que nos queda Portugal.       

   

Sin categoría

La RAE y la política

En estos precisos instantes, está tomando posesión de su cargo el nuevo director de la Real Academia Española, Santiago Muñoz Machado, cargo obtenido por mayoría absoluta de los votos emitidos por los académicos en las recientes elecciones. Dos días antes era entrevistado por la periodista Susana Griso, en su programa de la mañana de Antena 3. 

De la interesante entrevista con uno de los personajes, a mi entender, más importantes del panorama actual, no solo por su valía personal sino por el cargo que ostenta, cabe destacar dos cuestiones de suma importancia. La primera, para mi un verdadero escándalo, absolutamente injustificable, es el haber conocido un dato desolador: La RAE se encuentra, desde hace ya tiempo, en una situación de penuria presupuestaria verdaderamente preocupante, ya que el Gobierno de España (este y el anterior), solo cubre alrededor del 20% de su presupuesto, debiendo recurrir para su subsistencia a ayudas de entidades privadas, que no llegan a alcanzar lo necesario para el correcto funcionamiento de la Institución, sino la más importante, una de las fundamentales del Estado español. Mi sorpresa devino en aumento cuando la entrevistadora recibió el dato sin apenas inmutarse, acostumbrada a indignarse con frecuencia ante hechos absolutamente intrascendentes que “ofenden” su concepto partidista de lo políticamente correcto, tan manifestado últimamente tras las elecciones andaluzas con determinado partido que no resulta de su agrado, partido que seguramente, si pudiera, no permitiría para nada, tamaña ofensa a uno de los principales tesoros de nuestro país, la lengua española.

Como ni siquiera se preocupó en ahondar en el asunto, he de  advertir que el presupuesto anual necesario para la supervivencia del Ente es de solo 7 millones de euros, de los que la ayuda que recibe del Estado es de solo 1,6, cuando no solo debería cubrir la totalidad del presupuesto, sino incluso mejorarlo, ya que se trata de una Institución ejemplar, regida por lo mejor de nuestra sociedad y encargada de una de las labores más nobles.

Si hoy trajéramos aquí las ayudas a todo tipo de entidades, asociaciones, saraos de todo pelaje y chorradas descomunales que nuestro gobierno y el de las comunidades autónomas ayudan con al menos 1,6 millones, no acabaríamos nunca y posiblemente la indignación entre quienes presumimos de cierto sentido común, amamos España y sentimos un profundo respeto por nuestro idioma, nos hiciera correrlos a gorrazos.

Valga como ejemplo lo que ocurre en Cataluña con su lengua, que solo se habla en Cataluña y en Andorra, una lengua de andar por casa, ya que no le digas a valencianos y mallorquines que hablan catalán, pues la ofensa podría indignarles. El equivalente a la Real Academia Española es el Institut d´Estudis Catalans, cuyo presupuesto para 2018 fue de 7,5 millones de euros, aproximadamente medio millón más que el de la Real Academia Española, quien limpia, fija y da esplendor a una lengua hablada por cerca de 580 millones de personas en el mundo, pero es que de esos 7,5, la Generalitat aporta 5 millones, el Estado español 0,3 y entre la Diputación de Barcelona y otras entidades oficiales catalanas, hacen que la total aportación pública sea de alrededor de los 7 millones de euros (datos recogidos de la propia página corporativa de la Institución en su apartado de transparencia). 

Consultada, por otra parte la página corporativa de la Coordinadora Feminista o Federación Estatal de Organizaciones Feministas, resulta imposible conocer su presupuesto, al igual que el de otras 5 organizaciones de ámbito nacional consultadas, cuyos apoyos a las posturas más extremas son allí patentes (ni una sola cifra), no obstante por estimaciones que llevan a cabo distintas publicaciones digitales, sus presupuestos superan, en algunas, con creces el de la Real Academia, con ayudas fundamentales del gobierno y de los gobiernos autonómicos, ayudas que finalmente solo llegan a las afectadas en aproximadamente un 20%.

En cuanto a colectivos feministas dedicadas a combatir la ablación que sufren tantas mujeres africanas radicadas ya en España, a la lucha contra las mafias de la trata de blancas, al mal trato y recorte de libertades a las mujeres musulmanas, a la elaboración de propuestas para la consecución de la conciliación familiar, etc., los verdaderos problemas en los que la mujer aun está a mucha distancia de conseguir, casi nada aparece, pues al parecer requiere mayor dedicación el reivindicar un lenguaje inclusivo, que toda esta serie de problemas de primer orden, ya que esto último no esta al alcance de cualquiera y requiere mayor conocimiento, valor y compromiso que el simple pancarteo callejero o de fácil tertulia.

Como apoyo a lo expuesto, y partiendo de los datos que ofrece la página corporativa de la Coordinadora Feminista, existen 47 categorías de asociaciones feministas, de ellas solo una hace referencia a las “inmigradas” en la que su actividad se limita a unas serie de conferencias, algunas de lo más pintoresco. Sobre la mujer musulmana, la única referencia es de una conferencia dada en Cataluña sobre la prohibición del burka, en !2013!, ni una sola referencia más.   

Confieso que según voy escribiendo, mi grado de indignación va en progresivo aumento, y no por el apoyo de los catalanes (y resto de españoles y españolas) al Institut d´Estudis Catalans, sino por la miserable “ayuda” de nuestro gobierno a nuestra máxima institución lingüística y el miserable respeto que sienten nuestros miserables políticos hacia la riqueza de todos, claro que para algunos y algunas, como la actual vicepresidente del gobierno y máxima paleta ilustrada oficial, Carmen Calvo (¿o calva?) “el dinero público no es de nadie”, o “de pequeña me hacían estudiar urbanismo” (realmente era urbanidad, pero parece ser que no se enteró demasiado), “yo he sido cocinera antes que fraila”, “deseo que la UNESCO legisle para todos los planetas”, etc., etc.

El segundo dato de importancia en la citada entrevista, es la mención al encargo hecho a la Academia por la ilustre paleta citada anteriormente, de un informe sobre la modificación de la Constitución para ser redactada con un lenguaje “inclusivo”, al parecer el principal problema de nuestra Constitución, momento en el que se ilustra el asunto con una entrevista al académico Arturo Pérez Reverte, a quien las feministas extremas han jurado odio eterno, en el que este asegura que si alguna vez sale adelante algo parecido se va de la Academia dando un portazo o portaza, con lo que no puedo estar más de acuerdo.

Desgraciadamente estamos llegando a determinados extremos de gilipollez integral en nuestro país de bobos con mando en plaza, que si queremos dar la vuelta con cordura a este sinsentido, arbitrando una solución dentro de la llamada democracia, no nos dejan otra salida que encomendarnos a quienes para esa parte de la sociedad políticamente correcta de balido y pastoreo, sin más criterio que el ajeno, no son otra cosa que aquello que en su ignorancia pregonan a bombo y platillo como extremos, pues hasta ahora ninguno de los partidos al uso ha hecho absolutamente nada por la defensa de nuestra máxima institución cultural.

En mi anterior artículo exponía que “En España, obviando partidos independentistas, regionalistas, animalistas y demás familia, existen actualmente cinco principales opciones políticas: la izquierda (Podemos-IU), el centro-izquierda (PSOE), el centro (Ciudadanos), el centro-derecha (PP) y la derecha (VOX), sin presencia de extremas izquierda ni derecha, por mucho que se empeñen la izquierda y la derecha en calificar como tal al adversario.”

De estos partidos podemos conocer cual es su programa en casi todo (al alcance de quien sepa, quiera leer y comprenda lo que lea), e incluso en las cosas mas chungas, pero desgraciadamente poco sabemos sobre su postura en asuntos de la lengua (me refiero al idioma), pues parece que poco les interesa, como ya han demostrado tanto el anterior gobierno del PP como el actual del PSOE, con esa mísera “ayuda” a nuestra Real Academia, pero ¿y los demás?. Absoluto silencio.

Hoy la Academia de la lengua tiene bastantes desafíos ante la proa, en su labor de limpiar, fijar y dar esplendor a nuestro idioma, pues sobre todo, debido a un sistema educativo desastroso dirigido a nuestros jóvenes en las últimas décadas, el mal uso del idioma se ha generalizado, pues la mayoría de la población no lee casi nada, no escribe casi nada, y lo que hace lo suele hacer muy mal, tampoco redactan y tienen bastantes dificultades de comprensión e incluso a veces de hacerse comprender, sin que además, les preocupe demasiado.

Por otra parte, la aplastante demagogia política de combate al llamado lenguaje sexista a través de querer cambiar el genero de las cosas, ignorando que el sexo es algo consustancial a las personas, ni a las cosas ni al lenguaje, del que se pueden anular (limpiar) ciertas acepciones como “zorro”: hombre astuto y “zorra”: mujer pública, y similares, el resto requiere de estudios más serios y en mayor profundidad, pues, entre otros errores generalizados, no podemos decir “la presidenta” en lugar de “la presidente” ya que la palabra presidente significa el o la que preside el “ente”, no existiendo la palabra “enta” que nada significa, así la presidente es aquella mujer que preside el ente de que se trate, pudiendo hablarse de presidencia cuando se trate de no citar explícitamente a un hombre o una mujer, etc.

Como a los políticos parece que les interesa más utilizar el idioma en función de sus propios intereses, explotando la ignorancia de esa mayoría que compone el censo electoral, que tratar de hacer llegar al ciudadano el buen uso de la lengua, y por tanto nada sabemos en cuanto a lo que proponen al respeto, vamos a hacer un ejercicio de libre suposición en función de las siglas expuestas y las manifestaciones más significativas de sus representantes, citando las ocho propuestas (pueden surgir más en cualquier momento ya que la estupidez suele tender al infinito) que hoy están sobre la mesa en cuanto a lo que ha de emprender nuestra Real Academia con el idioma y su supuesta transformación en referencia al supuesto mal llamado lenguaje sexista.

1º. Dejar todo tal cual está.

2º. Sustituir el genero concreto por la cualidad, cuando se trate de citas no personalizadas. Director, solo cuando se trate de alguien concreto del sexo masculino y directora cuando del femenino, hablando de “la dirección” cuando no se refiera a alguien en concreto.

3º. Eliminar la economía del lenguaje en aras de ese lenguaje inclusivo tan en boga entre la horterada política. Socios y socias. Fontaneros y fontaneras, etc.

4º. Una degeneración del lenguaje inclusivo producto de una mayor ignorancia, como la presidenta en lugar de la presidente, portavoza en lugar de la portavoz, etc. 

5º. Pasar el plural de su terminación en “o” cuando incluye a todos, a “a”. Así cuando nombramos a las ciudadanas incluimos a todos y todas. Tras la derrota los futbolistas se sintieron apesadumbradas.

6º. Utilizar para los plurales la letra “e” equidistante entre la a y la o para citar a todos y todas. Todes les mediques curan. ¿Homenaje al bable?

7º. Utilizar el signo @ para los plurales. Tod@s l@s medic@s curan. ¿Como se lee esto? ¿Con “o”, con “a”, o con “e”?, ¿Será todarrobas larrobas medicarrobas curan?

8º. El invento puro y duro de “palabros” como miembra, periodisto, cuerpa, libras (supuesto femenino de libros), etc.

Entre las dos primeras citadas podemos encontrarnos al grueso de VOX, PP y Ciudadanos, mientras que entre las siguientes nos encontramos con la masa menos ilustrada del PSOE, políticos incluidos, Podemos, y sobre todo las organizaciones de extremo feminismo, llamadas ya por muchos, feminazis.

Por hacer un paralelismo con la política, podríamos considerar de extrema derecha la opción, no apuntada, de volver al castellano antiguo, como origen del español, mientras en la extrema izquierda localizaríamos lo apuntado para las opciones de 5º a 8º.

¿Como diríamos, Juan y María están enfadados? ¿Enfadadas?, ¿Enfadades?, ¿Enfadad@s? ¿Juan está enfadado y Maria está enfadada, cada uno y cada una con el otro y la otra?. ¿Que tal: los españoles y las españolas eligen a sus diputados y diputadas y a sus senadores y senadoras para ser representados y representadas?

En el restaurante, el camarero o la camarera al cocinero o cocinera. Mesa 5: El señor, merluzo, y para la señora una polla y de primeros y primeras, una de mejillonas para él y de almejos para ella. De postre, una helada de turrona y un pastel de galleto. Al final: tráigame el cuento. ¿le pago en euras o con tarjeto? 

¿Se puede ser más gilipollas o gilipollos?

  Si consideramos que en España es la izquierda y la mayor parte de los medios quienes, al unísono, marcan lo considerado políticamente correcto, malos augurios le esperan a la RAE. Si además, quien la mantiene en la miseria pudiendo financiarla íntegramente sin el menor problema, le encarga por medio de la vicepresidente del gobierno un estudio sobre una modificación de la Constitución, para ser redactada con lenguaje inclusivo, lo que suena a chantaje de lo más rastrero, el futuro que le espera se antoja bastante complicado si decide mantener su dignidad y buen oficio, antes que sucumbir al vil metal que conduzca a su subsistencia. 

Sin categoría

Memoria histórica

Los españoles, y en general todos los pueblos de habla hispana, disponemos de una lengua (en el sentido más noble de la palabra) extraordinaria, de la que cuida la Real Academia Española, quien la limpia, fija y da esplendor. Una Institución que hoy en día, ante el ataque, intencionado o no, de esa gran parte de la sociedad que muestra públicamente, incluso de forma excelsa, su preocupante incultura, su ignorante desafío y su meditada demagogia hacia el correcto uso del idioma, adquiere un fuerte protagonismo a la hora de poner cada término en el lugar que le corresponde. 

La RAE pues, define la palabra “memoria” como la facultad psíquica por medio de la cual se retiene y recuerda el pasado. Si al concepto le añadimos el término “histórica”, el recuerdo hará entonces referencia a hechos históricos, es decir a hechos perfectamente documentados, probados, demostrables, ya que la historia no se nutre ni de fantasías ni de subjetividad, sino de hechos objetivos realmente ocurridos, aunque luego cada historiador pueda darle el matiz que crea conveniente, la explicación que considere adecuada, o el sesgo histórico que haga más comprensible el relato, pero siempre ateniéndose a los hechos probados.

Así las cosas, la historia tiene entre otras, y como misión preponderante, la del saber, el hecho cultural de conocer el devenir de acontecimientos pasados que han marcado, de alguna manera, nuestra existencia actual. La Historia pues, no entiende de revisiones subjetivas, sino de aquellas a las que un superior conocimiento sobre los hechos aconsejan revisar, y no para fomentar odios, resentimientos o venganzas, sino para una mayor información de quienes quieran acercarse culturalmente al proceso histórico.

Hoy asistimos a un despropósito institucionalizado convertido en ley, al que hemos bautizado de forma absolutamente absurda como “ley de la memoria histórica”, cuando si algo tiene la historia, por cambiante en cuanto a la apertura de su conocimiento a través de la investigación, como todo proceso cultural, es el de no poder estar sometida por tanto a algo tan cerrado como es una ley, que entre otras cosas exige su cumplimiento, su hecho punible y su correspondiente sanción, pues la historia no se impone, ni desde una dictadura de derechas ni de izquierdas, y menos desde una supuesta democracia como la nuestra, que desgraciadamente todo lo tergiversa en función de los intereses partidistas de quien corta el bacalao en cada momento, algo gravemente censurable, pero el querer hacer de su idea de memoria una ley, ya sobrepasa cualquier indicio de absoluta estupidez.

Hoy he recibido un correo que dice lo siguiente: “Hoy se cumplen 81 años del mayor atraco de la historia de la humanidad. Como suena. Sucedió en Madrid y aun así es desconocido en sus verdaderas dimensiones por la mayor parte de los españoles. Imagínate la de estudios, novelas históricas, películas, obras de teatro, operas, cuadros y esculturas se podrían hacer con semejante suceso. Pero no pasa nada de nada porque lo perpetraron gentes que tienen patente de corso aquí, allí y allá. 

Veamos: En la madrugada del 14 de septiembre de 1936, un grupo de cerrajeros, sindicalistas y pistoleros de la motorizada (la guardia personal del líder del PSOE Indalecio Prieto, quienes menos de dos meses antes habían asesinado a Calvo Sotelo) asaltaron el Banco de España, que estaba donde ahora, en la plaza de Cibeles. Los enviaba el ministro de Hacienda, del PSOE, Juan Negrín. El gobierno lo presidía Francisco Largo Caballero, también del PSOE. Arramplaron con la que era la cuarta reserva de oro del planeta. El cajero mayor se suicidó de un disparo en su despacho, abrumado por semejante expolio. El presidente de la república, Manuel Azaña, no fue informado y tampoco las Cortes, lo que despeja cualquier duda: no fue, en absoluto, una operación digamos económico-política, sino un atraco monstruoso. 

El 25 de octubre, los buques soviéticos, Kine, Kursk, Neva y Volgoles zarparon de Cartagena con el oro, rumbo a Odesa, donde Stalin se quedó con todo. Posteriormente le siguió el asalto a las cajas de seguridad de los bancos de Madrid.

Los mandarines de la memoria histórica callan. Pero es evidente que todo lo malo que hace la izquierda en este país no tiene importancia o carece de la difusión necesaria. Esto también es “memoria histórica”.

Es evidente que la “historia” se transmite siempre desde el poder y que la historia de una guerra civil tiene siempre en el bando vencedor la primera versión de “la historia”, de manera que esa historia es la que se transmite a las primeras generaciones. Cuando el bando perdedor recupera el poder, la versión de la historia es lo primero que cambia, y los buenos de entonces son los malos de ahora, pasando entonces a magnificar unos hechos y a ignorar otros. Esto es algo de lo que no podemos librarnos los verdaderos amantes de la historia con mayusculas, del relato de los hechos objetivos, aunque estemos estudiando hechos ocurridos siglos atrás, ya que siempre hay un componente en cualquier hecho histórico que gusta o no gusta al poder transitorio, y por ello dificulta o favorece su difusión. 

Antes los Reyes Católicos, Colón, Pizarro, etc., eran un ejemplo, y hoy son poco menos que unos miserables, hasta que vuelvan a dar la vuelta a la tortilla y recuperen su aprecio por un nuevo ciudadano a quien así se le trasmitan las cosas, de ahí que la historia requiera de tiempo, contraste de lecturas y mucha objetividad para seguirla adecuadamente.

Por mi edad, he tenido la ocasión de conocer, en cierta profundidad, por mi afición al asunto, los vaivenes de la transmisión histórica en estos tiempos en que me ha tocado vivir. He vivido 27 años la España de Franco y 43 la España contra Franco, y si se sabe y se quiere buscar, tanto en una época como en otra, una aproximación historia a la realidad y veracidad de los hechos, se encuentra. Por poner un ejemplo, si antes querías información contraria a la versión oficial sobre la España de Franco, había quien te facilitaba libros editados en Mejico o en Argentina, no sin cierto riesgo, donde podías obtener una versión muy distinta de la historia, lo cual no garantizaba que fuera la verdadera, pero si el contraste. Por otra parte, si hoy quieres información contraria a la versión oficial del 23-F, en la que se pone de manifiesto que el rey estaba implicado hasta las cejas, así como altos dirigentes de la “democracia”, también los consigues, aunque no es fácil.

Lo que si es cierto, es que si alguien hoy en día, y para conocimiento de lo que fue la guerra civil española, quiere información real, habrá de leer la “historia” de unos y otros, contrastar los hechos probados, y hacerlo desde la objetividad, el espíritu abierto, y nunca desde la fe o la militancia, ya que estos suelen negar los hechos, aunque se trate de los más evidentes, al igual que hoy hacen muchos nazis ante el holocausto. Desgraciadamente los que tendrán que esperar a una nueva generación, al igual que nos ocurrió a nosotros, son aquellos que hoy van al “colegio” donde tradicionalmente se les inculca la versión oficial, algo que suele suceder con la historia, la religión, la literatura, etc. algo de lo que no te libras hasta que tu afición a algo concreto te lleva a profundizar mas objetivamente en los temas de que se trate, como ha sido mi caso con la historia y con la religión.

Lo expuesto en el correo anterior, en lineas generales, es radicalmente cierto. Desde el poder, miembros del PSOE tan señalados como Indalecio Prieto, máximo líder del partido y ministro de Marina y Aire, Largo Caballero, presidente del gobierno de la República y Juan Negrín, ministro de Hacienda y futuro presidente del gobierno de la República, por medio de los asesinos de Calvo Sotelo (jefe de la oposición en el Parlamento), entre otros, asaltaron el Banco de España y dejaron a todos los españoles sin sus reservas de oro, para entregárselas a Stalin, comunista y el mayor asesino en serie de la historia de la humanidad.

Se trataba realmente de 3/4 parte de las reservas de oro, plata, monedas, joyas y metales preciosos de que disponía el Banco de España, mientras el cuarto restante era vendido a Francia para el financiamiento de la guerra, al menos teóricamente. 

En el momento en que Negrín decide el traslado, Stalin ordena a su embajador “Si los españoles le exigen un recibo por el cargamento, niéguese. Repito, niéguese a firmar nada y diga que el Banco del Estado preparará un recibo formal en Moscú”.

Para el traslado a Cartagena, Negrín, ante posibles problemas, extendió credenciales a los transportistas soviéticos como supuestos representantes del Banco de América, mientras que durante los tres días que duró el embarque del cargamento desaparecieron alrededor de 100 cajas de oro, de un oro que puesto en el suelo de la plaza Roja de Moscú hubiera ocupado la totalidad de la plaza.

Una vez el oro en Moscú, Stalin, en la cena de celebración, llegó a decir: “Los españoles no verán su oro nunca más, como tampoco ven sus orejas”. Mas tarde la URSS otorgaba formalmente la titularidad del “depósito” al Estado español republicano, no así verdadero dueño, el Banco de España.

Transcurrido el tiempo, Stalin fue liquidando a todos y cada uno de los testigos del expolio, al tiempo que en España, Largo Caballero culparía a Negrín de negarse siempre a dar explicaciones sobre el destino final del llamado “oro de Moscú”.   

A partir de ahí, desde la derecha incluso hincharán más, si cabe (casi no cabe) el asunto, y desde la izquierda, lo negarán o lo disculparán alegando que lo hacían para que no cayera en manos de los golpistas, como si estos se lo fueran a fundir, por lo que se lo “cedieron en custodia” al bueno de Stalin, quien una vez sometidos los golpistas, se lo devolvería a España, y olé.

Con el advenimiento de esta supuesta democracia que vivimos, tenía un amigo que leía habitualmente dos periódicos al tiempo, el País y Arriba, con lo que, unido a su prudencia objetiva, conseguía siempre ser el más y mejor informado de la peña, querencias particulares aparte. 

Si la guerra es el fracaso cruento de la política, es evidente que una posguerra beligerante sigue siendo un indicativo de fracaso incruento de la política, pero fracaso al fin, y en esas estamos. 

Acabemos con la “ley” de la memoria histórica, vivamos la historia en libertad, sin leyes, plácidamente y con criterios de conocimiento objetivo, olvidemos rencores, revisiones, venganzas, resentimientos, odios ancestrales y toda esa secuela de sentimientos negativos que tanto fracasado de la política, huérfano de ideas, nos quiere hacer vivir para beneficio exclusivo de una rentabilidad propia, incapaz de conseguirla por el camino de la generosidad, de la comprensión, del sacrificio en bien de todos los demás y de propuestas en consecuencia.

Ahora que afortunadamente nos hemos librado ya de ese coñazo de peces bebiendo en el rio, la burra que va a Belén, el Caballero haciendo el chorra (de esto va a ser difícil librarse) y de tanta campanada, trajecito y gilipolleces varias, hagamos el ejercicio de ser más objetivos, de opinar con criterios propios, de no dejarse mangonear y de poner un poco de nuestra parte en el deber, como ciudadanos, de estar bien informados. 

No es fácil… pero.      

      

     

Sin categoría

La manipulación y el fenómeno Vox

 

En España, obviando partidos independentistas, regionalistas, animalistas y demás familia, existen actualmente cinco principales opciones políticas: la izquierda (Podemos-IU), el centro-izquierda (PSOE), el centro (Ciudadanos), el centro-derecha (PP) y la derecha (VOX), sin presencia de extremas izquierda ni derecha, por mucho que se empeñen la izquierda y la derecha en calificar como tal al adversario. Las posturas extremas se caracterizan por pretender romper el sistema y por el uso de la violencia para imponer sus planteamientos (léase actualmente Venezuela, Nicaragua, etc.) y eso afortunadamente no se da en España, al menos todavía de forma institucional en ningún partido, con independencia de puntuales acciones personales que no representan a los partidos. Todos estos partidos, por tanto, son plenamente constitucionalistas, aunque en sus programas figuren modificaciones en profundidad de nuestra Constitución, lo cual no implica en ninguno de ellos la falta de acatamiento a nuestra ley principal. Son partidos consecuencia del embrutecimiento de los dos partidos predominantes hasta ahora, que personificaban la derecha y la izquierda sin otras opciones  de consideración.

En España, no obstante, se ha dado siempre una constante en los enfrentamientos entre las posturas extremas, así la derecha ha despreciado siempre a la izquierda, en tanto la izquierda ha odiado a la derecha, y ambas en grado sumo. Se trata de dos sentimientos de difícil conciliación, pero distintos en sus planteamientos y en sus acciones.

El desprecio ha llevado a la derecha a no dar explicaciones, a no importarle demasiado los medios, a creerse siempre muy superiores, a sentirse invulnerables, a la chulería y en general al menosprecio hacia todo lo que no fueran sus propias ocurrencias, etc. El odio, sin embargo ha llevado a la izquierda a la provocación, a la calumnia, a la persecución, a la manipulación de los hechos, a la demagogia, a cualquier tipo de alianza para la consecución del poder, a copar todo tipo de puestos en la administración, a manipular permanentemente a la prensa, etc.

Ambos, los tradicionales, han tenido en común un desvelo inusitado por la corrupción de sus partidos, de sus sobrecogedores (los que cogen el sobre) y sus repartos, del desprestigio de las instituciones, del mangoneo, y en general del empobrecimiento paulatino y constante del sistema democrático, hasta llevarlo a una situación crítica en beneficio de sus propios intereses. Precisamente de todo ese tipo de desmanes, actitudes y planteamientos han nacido las otras tres opciones que actualmente les disputan su menguante supremacía, y lo han hecho con una reacción de libro, con la aparición de una izquierda y una derecha más puras en sus planteamientos, y de un centro con ansias de apaciguar la política y encauzarla desde un sentido común, ajeno a ambos planteamientos, o en alianza con ellos a efectos de moderar el mensaje y hacerlo factible. 

El votante mayoritario en España, y de ello se han encargado con sumo acierto los dos partidos tradicionales, siempre ha estado pésimamente informado, desinteresado, pasivo, encauzado hacia todo tipo de naderías, sin cultivar lo más mínimo ni el derecho, pero sobre todo ni el deber, de estar plenamente informado para practicar con acierto su misión de otorgar un voto responsable, limitándose a ejercerlo como si de hooligans de cualquier club se tratase (yo soy socialista, o de derechas, de toda la vida y a eso me debo y a eso voto), en el cultivo del desprecio o del odio hacia el “contrario”, sin atender para nada a programa alguno de intenciones, ni siquiera sin valorar el grado de posibilidad o de garantías que tales programas pudieran ofrecer. Eso lo han tenido siempre presente los partidos y a eso han jugado desde una demagogia permanente en la que siempre ha ganado, y a veces por goleada, una izquierda que a base de acuñar términos aplicables a la derecha, políticamente incorrectos, e ir colocando en todos los medios, o al menos en la mayoría, a todos sus peones, ir haciéndose con el poder aunque sea a base de elevar al máximo a tarugos de la talla de Zapatero o actualmente Sánchez, “aciertos” que tampoco le van a la zaga en la derecha con personajes como Aznar, prototipo de chulería o Rajoy, prototipo de indecisión y cobardía.

Hoy el votante está ya bastante cansado de toda esa tropa y espera la llegada de nuevas caras, nuevos planteamientos, nuevas actitudes, y todo ello desde posturas más asumibles para sus propios intereses.

Los partidos que antes constituían la derecha y la izquierda, hoy podemos tildarlos de centro-derecha y centro-izquierda, al haberse desvirtuado sus planteamientos originales, tras tantas cesiones a partidos no constitucionalistas o tras tantas promesas incumplidas, tanta falsedad, tanto mamoneo y tanto desvirtuar la democracia. En el centro les ha salido un nuevo partido que pretende cosas de unos y de otros, pero desde una limpieza ejemplar que ya no encaja con ninguno de ellos, por mucho que renueven las caras y mucho propósito de la enmienda que postulen. Hoy del PSOE, la P de partido es casi lo único que queda, pero como auténticamente partidos, o sea resquebrajados, rotos, ya que lo de la S de socialista, parece una broma, lo de la O de obrero no digamos, y la E de español, cada vez menos. Por su parte, en el PP, a la P le ocurre lo mismo que a los socialistas y lo de la otra P, lo de popular, se le va escapando al ritmo de los continuos procesamientos de sus líderes.

Así las cosas, era de cajón que hiciesen su aparición la izquierda y la derecha más escoradas, más puras en sus identitarios planteamientos. La izquierda con Podemos lo ha hecho antes y la derecha con Vox lo hace ahora. Como corresponde a posturas más extremas, la guerra entre ambas opciones se ha desatado.

Por un lado, Podemos dispone de buena parte de la juventud ansiosa de cambios, poco o muy poco informada, belicosa, bastante fanatizada, sin la prudencia ni la experiencia que aconsejen un contraste de ideas, militante, y sobre todo con un apoyo mediático de primera linea, justo todo ello en franco retroceso tras toda una serie de fracasos personales de sus líderes, a la hora de ofrecer garantías del cambio propuesto, y sobre todo por el asomo cada vez más evidente de corruptelas, ajenas a toda una serie de teóricas posturas de extrema pureza, que han ido retratando una ambición personal tan propia de uno como de otro de los partidos tradicionales, pasando de criticar a la “casta” a ser ya parte de ella, al menos en la figura de su máximo dirigente, hoy cargado de mentiras, de incongruencias, y de posturas absolutamente ajenas a las originales.

Por otro y como última opción, como la gran esperanza para muchos, llega VOX, de momento sin la menor corrupción a sus espaldas y con un programa que arrastra a una gran parte de españoles absolutamente descontentos, hartos de mentiras, de cobardías, de cesiones indecorosas, de desprecios hacia todo lo español, etc. y empieza a triunfar, y con ello a levantar en la izquierda un llamamiento de nuevo al combate, un combate que comienza, no por la crítica razonada a su programa, que parece que nadie se ha leído, sino por la calumnia, por dibujar un supuesto programa al dictado de lo que esa izquierda quisiera que fuese, para cimentar más profundamente su odio, acuñando planteamientos inexistentes que le quieren suponer, y dándolos por hecho hasta el punto de que no solo sus militantes, sino la mayor parte de la prensa los suscribe, hasta el punto de ir de nuevo incluyendo a la nueva formación en el mayor pecado de estos tiempos, el ser políticamente incorrecto hablar con objetividad del nuevo partido, comprender sus planteamientos, justificarlos, votarles, y ya en el colmo de la descalificación el pertenecer al partido en cuestión, personajes a los que ven como fascistas, maltratadores, violentos, anti feministas, racistas y todo tipo de seres impresentables que pretenden lo más infame de la sociedad, y todo ello sin haberse leído su programa, pues solo ese pensamiento ya descalifica a cualquiera. Como resumen final, el llegar a la conclusión, que todo individuo no sospechoso debe considerar de extrema derecha a VOX, so pena de ser descalificado en cualquier tertulia, sarao, progresía, o reparto de mamandurria entre paniaguados del resto de los partidos.

Afortunadamente en España, algunos, cuando nos intentan llevar al redil, nos revelamos y nos cagamos en la madre de lo políticamente correcto y mandamos a tomar por la retaguardia a quienes desde la derecha o desde la izquierda nos pretenden manipular. 

En el sentido apuntado, recibo un correo que dice lo siguiente: “No soy racista, no soy homófobo, creo en la igualdad de hombres y mujeres (igualdad real), me la suda Franco y su puta madre, soy católico, no voy a la iglesia más que a celebraciones familiares (y si puedo quedarme en el bar de enfrente, lo hago). Y con eso presente, ¿porqué voto a VOX?. Estoy harto de que el resto de partidos me llamen maltratador por ser hombre. Estoy harto de que el resto de partidos me llamen facha por querer que se defienda la unidad de España. Estoy harto de que el resto de partidos me llamen racista por decir que la inmigración debe estar controlada. Estoy harto de que el resto de partidos quieran poner leyes en las que los hombres sean culpables solo por ser hombres. Estoy harto de que el resto de partidos aprueben leyes que bajan mi poder adquisitivo. Estoy harto de que el resto de partidos con esas leyes me quiten mi dinero para dárselo a vagos y maleantes (y aquí meto desde asociaciones feminazis, hasta inmigrantes que vienen y no aportan nada). Estoy harto de que el resto de partidos humillen a la religión católica mientras quieren meterme el Islam hasta en la sopa. Estoy harto de no poder poner la bandera de mi país en la ventana de casa o en el coche por si me tiran piedras o joden el coche. Estoy harto de tener que aguantar que la izquierda de este país no sea capaz de aceptar los resultados de unas elecciones y quiera quemar ciudades. Estoy harto de la politización de los medios de comunicación, que no hacen más que hablar de machismo y ultraderecha. Estoy harto de como están destrozando nuestro idioma, pilotos y pilotas, buzos y buzas, fachas y fachos, gilipollas y gilipollos. Joder, ya vale. Y podría seguir un rato, pero creo que son unas cuantas razones. La mayoría de gente que votamos a VOX no somos franquistas, machistas y homófobos, simplemente somos gente hasta los cojones de que nos insulten y nos tomen por tontos día tras día.”

De Vox se ha llegado a decir que odian a las mujeres, por querer derogar la ley de violencia de genero y sustituirla por otra que condene en igual medida, como pide la Constitución, la violencia venga de quien venga, sin discriminaciones llamadas absurdamente “positivas”, o que odian a los que no son españoles por pedir que la inmigración se regule legalmente, que son racistas cuando gran parte de su electorado reciente era de etnia gitana, que odian a los homosexuales cuando lo que piden es que a una pareja no se le llame matrimonio, pero que lo sean en plena libertad, etc.

!Menuda extrema derecha! 

En relación a ese potente lobby creado por la izquierda y secundado por la mayor parte de los medios afines, de hembristas, conocido por algunos como las “feminazis”, véase como ejemplo la felicitación navideña del ayuntamiento de la Coruña, perfectamente organizadas, con amplia financiación y cuyo objetivo, absolutamente discriminatorio, es magnificar los atentados considerados machistas y silenciar los cometidos por ciudadanos no españoles, así como los cometidos por mujeres, me pasan una información recién publicada en ABC en la que se dice que el violador de la estudiante americana en Aluche, tenía nueve antecedentes, un violador descrito como español en un principio, por haberse nacionalizado como tal, sin comprobación alguna de sus antecedentes para tal fin (aquí nos vale cualquiera). En realidad es argelino, musulmán, y se llama Abdel Hakim Soltane. De esto, la prensa de izquierdas, la inmensa mayoría, ni flores, como ni flores sobre los diez jóvenes musulmanes que, al tiempo de lo de la manada, secuestraron y violaron sucesivas veces a tres niñas en Alicante, por aquellos días. ¿Le suena a alguien?. 

No obstante, la publicidad dada a lo de la manada ha sido extraordinaria, los jueces descalificados y tildados con todo tipo de improperios, ya que para este colectivo hembrista, el asunto reunía las características más valoradas para su linchamiento, ya que se trata de un grupo de impresentables “cazadores” con antecedentes, españoles, militares algunos, machistas, sevillanos, amantes de los toros, etc., el cuadro perfecto. El problema con el que no contaban es que les falló la víctima, bien distinta a la típica esperada, ya que de las sentencias habidas (me las he leído todas desde el principio hasta el final) para nada se deduce que se trate de violación alguna, sino más bien de sexo consentido, de los miles que se producen anualmente durante los sanfermines (si miles, unos y unas), llegando incluso la víctima a disculparles durante el proceso, en el que ellos llegaron a manifestar que ante la observación de que si se atrevía a ir con todos, ella respondió que con ellos y unos cuantos más si hiciera falta, proceso en el que se puso de manifiesto además, que los llantos mostrados ante la pareja que la socorrió en primer lugar, eran debidos a que le habían robado el móvil, de manera que si no se hubiera dado ese caso, posiblemente nada hubiera trascendido, circunstancias, todas ellas, que reconocen ya al menos dos de los magistrados (uno de ellos una mujer), lo cual ha llevado a los colectivos que tratan de explotar la situación, a esconder a la víctima e impedir cualquier tipo de entrevista, fotografía, o dato que pudiera poner de manifiesto tal frustración en cuanto a sus objetivos, algo a lo que tanto partidos como medios afines han contribuido a una sola voz, alegando siempre el derecho a la intimidad, cuando para el resto de violaciones, con asesinatos incluidos, la publicidad y el conocimiento de la víctima, padres, familia, etc. es total y absoluta para la ciudadanía.

La manada, sin lugar a dudas es una panda de machistas asquerosos sin justificación alguna, pero el proceso de manipulación y linchamiento mediático levantado a su alrededor resulta de una demagogia aplastante, perfectamente orquestada, sin el menor interés por lo realmente ocurrido.

En relación a la complicidad de los medios, el periódico La Tribuna de España, que se hace conocer como el arma mediática contra el pensamiento único, publica una serie de estadísticas al respecto para el año recién terminado (no se hasta que punto fiables), en las que entre otros datos figura que han muerto asesinadas por sus parejas, 47 mujeres y !31! hombres, que se han suicidado unas 700 mujeres y cerca de 3.000 hombres, de los cuales unos 1.000 lo han hecho por las consecuencias habidas tras  denuncias falsas contra ellos, o por la separación de sus hijos, que de las 25.000 personas sin hogar, el 87,5% son hombres, la mayoría de ellos por haber quedado sin su vivienda tras una separación, que de los muertos por envenenamiento “accidental”, el 80% son hombres, y que a pesar de todo ello, España es el segundo país europeo con menos casos de violencia doméstica, y el primero si nos limitamos a los cometidos por españoles y españolas, considerando que el 60% de los presos en cárceles españolas, en la última década, son extranjeros (esto es información del periódico 20 minutos), lo que proporcionalmente nos da un número bastante bajo de presos españoles y altísimo de extranjeros.  

A estas alturas del artículo, si existe alguien que lo lee, pensará que quien escribe es votante, militante, o simpatizante de VOX y, francamente, tengo que romperle el encuadre, porque no lo soy, simplemente pretendo ser ecuánime y evitar disculpar el que una injusticia, como es el trato a la mujer durante siglos, se lave mediante el resentimiento y la venganza con otras injusticias e intolerancias de signo opuesto, descalificando a priori, sin escuchar sus razones, sin atender a quienes tienen encomendado el impartir justicia, y tomándosela siempre por su mano, desde una patente ignorancia en la materia, cuando el resultado es contrario a sus querencias o reivindicaciones, por el simple hecho de verse reflejado en las víctimas.

Por otra parte, y volviendo a la intolerancia política hacia Vox, si hay una postura con la que nunca podré estar de acuerdo, por muchas experiencias vividas, es con el comunismo, la ideología que más muertos ha causado a lo largo de la historia, pero España ha tenido un comunista que siempre me ha parecido un personaje honesto, cabal y respetable en sus planteamientos, se estuviera o no de acuerdo con él, y me refiero a Julio Anguita, del que siempre recordaré algo en lo que permanentemente insistía al hablar de entendimientos; “Programa, programa, programa”, de ahí que siendo como soy, votante de Ciudadanos, para nada puedo estar de acuerdo en que por postureo, se haya negado Ciudadanos a sentarse con VOX, a negociar simplemente un programa con el que consensuar lo esencial, lo común a ambos partidos, que seguramente es mucho (no hay más que leer el texto del correo expuesto), y que en su lugar hayan estado más preocupados por dar la talla considerada por la izquierda como políticamente correcta, que en llegar a un entendimiento fructífero para todos, comprometiendo con ello el gobierno de Andalucía y con ello la liquidación de la cueva de Alí Babá. 

Recomiendo leer el programa de VOX, no se comen a nadie y bastante poco tiene que ver con lo que les adjudica la izquierda y gran parte de los medios. Ya se que hoy en España pedirle a alguien que lea es exigir un esfuerzo para el que pocos están dispuestos, siendo más fácil tocar con partitura ajena, pero poder opinar con conocimiento de causa compensa cualquier esfuerzo, por propia dignidad personal.          

Sin categoría

Ni flores

En mi último artículo publicado, trataba de los distintos poderes como símbolo de la democracia, de su independencia, símbolo de la salud democrática, y de su control, símbolo de la estabilidad del sistema, y ahí cobraba gran protagonismo el llamado cuarto poder, el de la información, el más moderno y en definitiva el más efectivo, ya sea para bien o para mal, dependiendo de su verdadera independencia o de su sumisión al poder ejecutivo.

Cualquier medio, en el ejercicio de su misión informativa, ha de serlo de forma independiente, al igual que un juez a la hora de controlar el cumplimiento de la legalidad, algo que en el mundo actual resulta sumamente complicado, escaso en la aplicación y raramente practicado, pues en el fondo son seres humanos quienes están detrás, no exentos de sus propias opiniones o tendencias, pero aun cuando sometidos en general a su influencia, no por ello han de dejar de ser objetivos a la hora de utilizar todos los datos de que se disponga a la hora de ofrecer esa información que el ciudadano espera sea completa, y contenga todos los datos precisos para que pueda formarse una opinión y poder contrastarla.

El exceso de parcialidad suele llevar a la ocultación de los datos que favorecen a la opción contraria a la defendida por el medio, al igual que una interpretación demagogia en favor de sus intereses, ya que esos medios son conscientes de que el grado de profundidad del lector suele ser, y cada vez con mayor intensidad, de una superficialidad alarmante. Así las cosas, la inmensa mayor parte de los “lectores” lo son de portadas, titulares, entradillas, destacados y pies de foto, datos con los que elaborar sus propias opiniones.

Uno de los indicativos fundamentales a la hora de valorar la independencia de un medio es el conocimiento de sus recursos de subsistencia. Generalmente los medios suelen vivir de los anunciantes y de los compradores, y de entre ellos, en mayor medida de los primeros, lo cual suele llevar implícito un buen trato hacia los mismos y, en casos más extremos de sometimiento, un silencio o una tergiversación de todo aquello que pueda perjudicarles, de ahí que muchas veces hay que ver en los anuncios, no solo una labor divulgativa de los productos a anunciar, sino una “compra” intencionada de determinadas preferencias o silencios, lo que en el cuarto poder significa una mayor o menor corrupción del sistema.

Pero, ¿que puede estar comprando una empresa, un grupo empresarial, un grupo de presión, o ciertos inversores a la espera de suculentas rentabilidades que no sea la publicidad misma de un producto que despierte las ansias de compra de un consumidor?. La mayor parte de las veces un trato preferente, una adjudicación, la renovación de un contrato, una rectificación o cualquier decisión administrativa que ampare sus intereses, algo que, externamente no parece depender del medio, al menos de forma directa, pero que en el fondo tiene ahí su origen, cuando ello beneficia directamente al partido o al gobernante que ampara a ese medio y ese medio se ve amparado por tal partido o gobernante gracias a esos anunciantes.

En España existen varios grupos empresariales dedicados a los medios de comunicación, unos más fuertes y otros no tanto, los primeros presentes en las principales capitales y el resto principalmente en determinadas ciudades, por lo general de tipo medio, donde perviven de forma un tanto complicada, con profesionales mal pagados, con una economía de subsistencia, sin capacidad alguna de ejercer un control efectivo y que dependen en gran medida de “ayudas” externas, a veces demasiado vinculadas a poderes locales.

La corrupción, como todo en la vida, va evolucionando, y de formas primarias, hoy ya en desuso, como la de pagar un dinero directamente a un político, va pasando por otras formulas que dejan menor huella, o en la mayor parte de los casos ninguna, que puede ser conocida por algunos, pero de muy difícil prueba. Una de ellas es la de la publicidad a la que algunos medios se entregan como intermediarios entre corruptor y corrupto, y lo hacen a la vez de forma también corrupta, tomando partido de forma absolutamente parcial a favor del político o del partido, de manera que nadie pierde con ello, salvo el ingenuo ciudadano que se cree bien informado, en el fondo el auténtico pagano y perjudicado (como siempre), pues los otros tres protagonistas de la trama ganan todos ellos, sin dejar prueba, e incluso quedando todos ellos de maravilla ante la opinión pública. Evidentemente eso no ocurre con regularidad, pero en los casos en los que si ocurre, y no son pocos, suele ser muy efectivo. Me explico con un ejemplo:

Supongamos una ciudad media en la que existe prácticamente un único  periódico predominante y alguna otra publicación de pequeña influencia, una televisión local y algunas radios, lugares en los que el lector medio suele informarse de casi todo a través de su cadena favorita de televisión generalista, y leyendo en el periódico local lo ya expuesto en cuanto a portada, titulares, entradillas, destacados y pies de fotos (el español medio de cierta edad, pues los jóvenes, en general, ni eso) sobre la política local.

  Si un concesionario de un servicio público, una empresa que quiere establecerse en un lugar predominante, quien quiere una recalificación en el futuro Plan General, alguien ya establecido que quiere un trato preferente, o ahuyentar a una empresa enemiga en cuanto a su futuro emplazamiento, etc. pretende asegurar sus opciones, suele encontrarse con alguien que le ofrece el camino. Se trata de contratar con el periódico local, en general a través de una empresa de publicidad, una campaña de cierta entidad, del producto de que se trate para aparecer en prensa durante una larga temporada. Las condiciones suelen incorporar otra campaña, por supuesto que ni se cita, dedicada al alcalde, a su protagonismo, a ser bien tratado, a ahuyentar a la competencia, a darle portadas amables y la página 3, la que nada más abrir el periódico se ve a la derecha a la primera mirada del lector, a ofrecer la noticia con versiones que le favorezcan, a dar entrada a la competencia siempre con pequeñas columnas en paginas pares (las menos vistas), señalando su presencia en asuntos intrascendentes, etc. La empresa en cuestión habrá de pagar su campaña, inflada en algunos enteros para poder financiar ambas campañas, lo que no deja la menor huella, salvo el alto coste para la empresas de su campaña publicitaria, y como el único que podría quejarse de ello es esa misma empresa, todo resuelto.

Vigo es una ciudad de tamaño medio en la que existe un periódico predominante, que para el vigués es una especie de biblia a la que, en su ignorancia informativa, suele venerar y creer a pies juntillas lo que allí se publica. Aunque en Galicia exista otro periódico de mucha mayor tirada, el hecho de ser el periódico de La Coruña hace que para una mayoría de vigueses sea considerado poco menos que el enemigo, lo que convierte al periódico local en una especie de señal de identidad, a alguien a proteger y en quien creer por encima de todo. El periódico de la ciudad pertenece a un grupo tradicionalmente afín al Partido Socialista, partido del que es militante el alcalde de la ciudad. Ese periódico, hoy en día el decano de la prensa nacional, tiene una amplia trayectoria, muy honorable que no pretendo poner en duda, ni asegurar que puede ser ejemplo de lo que he expuesto en cuanto a ciertas prácticas absolutamente ajenas a la libertad e independencia que ha de suponérsele, pero existen ciertas coincidencias, que seguramente serán solo eso, coincidencias, que poco menos que sorprenden al lector habitual que suele analizar.

Volviendo a ese “lector” medio, suele ser los fines de semana los días en que pierde un tiempecito algo mayor en sentarse ante un periódico, de ahí que sean esos días los adecuados para ciertos mensajes.

Veamos un ejemplo: sábado 22 de diciembre, en portada, titular: “La curva de Los Molinos en la A-55, el monumento a la inoperancia política: 300 heridos en 7 años”. Entradilla: “El tramo de apenas un kilómetro repite por tercera vez como el más siniestro de España sin que nadie ataje su inseguridad”. En la página 2 y con el título de “Las carencias de la autovía entre Vigo y Porriño”, el titular: “La curva de Los Molinos, cada vez más peligrosa, se consolida como peor “punto negro” de España”. En otra entradilla: “Solo el año pasado anotó 35 siniestros con lesionados”. Al final de la página, otro titular: “Caballero culpa a Feijóo de obligar a los vigueses a pagar el bus a los de fuera” y como entradilla: “Responsabiliza al presidente de la Xunta de la sentencia sobre PassVigo”. 

Si ahora damos un paso más y hacemos lo que prácticamente no hace ya nadie, que es leer la totalidad del texto de la noticia, nos encontramos, en cuanto a la primera con párrafos como los siguientes: “Curiosamente, en 2014 y 2015 el ranking lo encabezaba otro kilometro no muy lejano de la misma A-55”. “En un tramo de apenas seis kilómetros la autovía concentra media docena de radares permanentes” (algunos con limitación a 60 Km/hora, !en una autovía!), etc.

Es evidente que ante tamaña miseria de autovía como única entrada en la ciudad desde la meseta, como tumba que ha sido de tantos automovilistas desde su inauguración, el lector medianamente interesado se pregunte: ¿Pero quien ha sido el bárbaro que construyó tamaño engendro?, ¿Quien fue el responsable? Si la única salida era llevar a cabo un túnel entre la parte más al sur de Vigo y las inmediaciones de Porriño,  ¿como se aprovechó la antigua carretera llena de curvas y pendientes para tal fin? ¿Porque primó la cutrez sobre la necesidad y sobre la seguridad?. ¿Se trata de una obra del vilipendiado franquismo?. ¿Quienes eran entonces el Ministro de Obras Públicas y el Director General de Carreteras?. Todo ello cuestiones que en la noticia deberían tener algún protagonismo, al menos en cuanto a exigencia de responsabilidades a titulo de inventario.

Pues bien, el Ministro de Obras Públicas de entonces, liquidado ya el franquismo, con un gobierno socialista presidido por Felipe González, a quien este liquidó a juicio del periódico El Pais, por ser el peor de todo su gobierno, era ni más ni menos que !!!Abel Caballero!!!, actual alcalde de Vigo, y su Director General !!!Emilio Pérez Touriño!!!, también socialista y ex presidente, posteriormente, de la Xunta de Galicia, como Diputado por La Coruña fue Caballero y más tarde candidato a presidente de la Xunta, también por La Coruña, obteniendo los peores resultados del PSOE en toda su historia, asignatura pendiente que no le perdona haberla aprobado, ni a Touriño ni a Feijóo, al que, como culpable de todo, tampoco lo considera ajeno a los males de la ya mencionada A-55, de cuya autoría escapa como de la peste. De esto, el periódico en cuestión, ni flores.

Por otra parte, el Plan General que en Vigo había confeccionado la derecha, contemplaba ya una nueva autovía a Porriño mediante el túnel necesario, túnel que se pretendía construir con la aprobación del Plan. El Plan finalmente fue aprobado por Caballero con modificaciones que anulaban prácticamente su operatividad, y mientras estuvo en vigor, antes de que fuera anulado por los tribunales debido a las modificaciones llevadas a cabo por Caballero (actualmente Vigo carece de Plan General), este señor no llevo a cabo obra alguna tendente a iniciar las obras de la nueva autovía, y solucionar con ello su anterior “desfeita”, ni entonces, ni ahora. 

¿Que lee el “lector” al uso, del periódico en cuestión?, lo de siempre: nos tienen abandonados, la derecha solo piensa en La Coruña y Santiago, menos mal que ahora con Caballero exigiendo y con un nuevo gobierno socialista en Madrid, todo se arreglará. De todo esto, el periódico en cuestión, ni flores.

Vayamos ahora a la noticia de la parte baja de la página analizada, en la que el presiente de la Xunta, el peor enemigo de Vigo según Caballero, es culpable de que los vigueses le tengan que pagar el autobús a los de fuera (!). Se trata de una sentencia del Tribunal de Xusticia de Galicia, a instancias del ayuntamiento de Redondela, en la que se desautoriza al ayuntamiento vigués a seguir con la ocurrencia del alcalde de obviar la Constitución y hacer un precio distinto en los autobuses de la ciudad para los empadronados en Vigo y para el resto, un acto inconstitucional de libro. Todo ello contra la ciudad, según él, por una ley propuesta por el Presidente de la Xunta “para perjudicar a Vigo”, y ello en perjuicio “del bolsillo de todos los vigueses”, y toda esta batalla por haberse negado el alcalde vigués a la constitución del área Metropolitana si no se le garantizaba la presidencia de la misma. De estas consideraciones, el periódico en cuestión, ni flores.

¿Que lee el “lector” al uso del periódico en cuestión?, lo de siempre: la derecha y Feijóo al frente, son los principales enemigos de Vigo, menos mal que está Caballero para defendernos.

Vayamos a la página 9, página señalada como de “publicidad”. En esta página el Real Club Celta de Vigo, pagando, publica una página en la que pone de manifiesto todos los incumplimientos del alcalde para con el Club de la ciudad, sus múltiples promesas fallidas, su negativa a la concesión de licencias para la ciudad deportiva, para la construcción de un nuevo estadio, y en general para todo lo que pudiera hacer del Celta y sobre todo de su presidente, alguien que pudiera hacerle sombra, pues un presidente que ha cogido al equipo en segunda división, lo ha puesto en lugares seguros en primera, lo ha saneado económicamente, quiere hacer un nuevo estadio y pretende construir una ciudad deportiva, con escuela de futbol etc. sin depender de la administración, podría ser un enemigo importante de cara a hacerle sombra en la ciudad. De la certeza de todas y cada una de las promesas incumplidas, el periódico en cuestión, ni flores.

Pasemos a la página 11, página señalada como de “publicidad”. En esta página, el Puerto de Vigo, pagando, al que el alcalde ha puesto todo tipo de impedimentos a su crecimiento, nos detalla las principales obras llevadas a cabo “creando futuro para la ciudad”. De la certeza de todos los impedimentos puestos por el alcalde al puerto para su crecimiento desde que ocupa la alcaldía, que han propiciado gran parte de la falta de competitividad de nuestro puerto, el periódico en cuestión, ni flores.

Vayamos ahora al domingo, 23 de diciembre, y dejemos atrás las 18 primeras páginas dedicadas a la lotería y sus consecuencias. En la página 19, primera de las destinadas a la ciudad, se vuelve a insistir, con otro capitulo sobre “Las carencias del vial entre Vigo y Porriño”, ahora abundando en el largo plazo de las labores de reparación y obras de ampliación por parte del ministerio para dulcificar la siniestralidad, en la culpa lógicamente achacarle a la derecha, por supuesto. De la necesidad inmediata de que el actual gobierno ponga en marcha el proyectado túnel de acceso a la ciudad, el periódico en cuestión, ni flores.

Finalmente la página de todos los fines de semana desde hace ya tiempo inmemorial, de “publicidad” soportada por varias empresas y por el propio ayuntamiento, es decir, pagada con nuestros impuestos, de “apoyo al deporte”, en el que el alcalde se fotografía con todo tipo de deportistas, desde equipos infantiles a solteros contra casados y todo tipo de saraos, siempre con el mismo protagonismo en primera fila y el centro de cada fotografía.

Curiosamente este fin de semana faltaba otra pagina recurrente de “publicidad” curiosa, pues la empresa anunciante nada vende al ciudadano, ya que el ayuntamiento se lo tiene todo “comprado” desde el inicio de la concesión, la limpieza. 

Regularmente se nos vende la ciudad como la más limpia del mundo mundial, cuando todos los vigueses sabemos que la ciudad, en nada se destaca por su limpieza, e incluso a veces se nos vende un “premio” que otorga anualmente una empresa privada, vilipendiada en todo el país por vender premios al mejor postor, que curiosamente nombra a la ciudad como la más, o una de las más limpias de España.

Evidentemente, de noticias o actividades de la oposición en esos días, nada de nada salvo una pequeñita reseña de Mareas de Vigo que pide la rescisión del contrato con Ryanair por continuos incumplimientos de contrato. Lógicamente la curiosidad del lector pide conocer el alcance de tales incumplimientos. El periódico en cuestión, ni flores.

Lo cierto es que solo le falta, al amado líder, un lugar en el periódico donde rendirle un homenaje, en las esquelas, y quizá ahí, el día que se produzca, que seriamente no se lo deseo, el periódico en cuestión tenga al menos la delicadeza de que, sin que sirva de precedente, al menos ese día, haya flores.

Francamente, sea o no sea, me parece un tipo de periodismo despreciable.      

Sin categoría

¿Democracia?, anda ya… a otro perro con ese hueso.

 

Parecemos henchidos de razón cuando sostenemos que España es una democracia, pero si hemos de ser fieles a la realidad, habremos de aceptar que hoy no existe prácticamente país alguno regido por un sistema democrático en puridad. 

Si planteamos que tal término significa que el poder reside en el pueblo, la tutela de los partidos políticos, y en estos, de las oligarquías dominantes, y en estas, del líder de cada facción, dejan huérfano de contenido el concepto, pues estaremos hablando ya de un poder absolutamente derivado, ajeno casi por completo a ese ejercicio de poder que se le supone a ese pueblo soberano, pues tener poder es tener capacidad de decisión absoluta, sin intermediarios que puedan condicionar, ni campos vetados a tal ejercicio. 

En la antigua Grecia, y debido a lo abarcable de la población, a las reducidas dimensiones de las ciudades, y a que el voto no era universal, las asambleas en el ágora para que el pueblo tomara decisiones, escuchadas las razones de los distintos líderes, tenían un fundamento democrático del que hoy carece el sistema, que ha debido involucionar a lo largo de los pocos años en los que ese Guadiana de la política, que son los sistemas democráticos, ha regido el futuro de aquellos pueblos en los que se aplica, y ello debido a que hoy ya no es posible tomar decisiones por parte de asambleas al efecto, debido a que la realidad ciudadana es radicalmente contraria a la expuesta para la Grecia de entonces, de manera que el llevar a la práctica tal “poder del pueblo” solo se ha concebido a partir de democracias derivadas, delegadas o indirectas, a través de partidos políticos, incontrolables en cuanto a su pureza democrática, al haberse convertid, por tanto, en auténticas mafias, tanto en sus formas como en sus objetivos más profundos.

Afortunadamente, como ya se decía en la Verbena de la Paloma, “hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad”, y la democracia directa ya es posible a través de la informática, con conocimiento directo y al instante de las decisiones del “pueblo”, si ello quisiese llevarse a la práctica a través de todo tipo de consultas, lo que supondría una crisis absoluta para el sistema de partidos, quienes desde siempre han secuestrado la posibilidad de la democracia en puridad, convenciendo al “pueblo” de que eso era lo ideal, lo único posible y el mejor de los sistemas, en beneficio exclusivo de sus partidarios intereses y su capacidad de manipulación, de ahí que resulta obvio que la democracia, con mayúsculas, no la cataremos, al menos en bastantes años si alguna vez llega a implantarse. De momento, hay lo que hay.

Y, ¿que es lo que hay?.

Para Montesquieu, lo más cercano al concepto era un sistema en el que existen tres poderes independientes unos de otros, con poder de control cruzado entre ellos. Con el devenir de los tiempos, un nuevo poder ha hecho su aparición y ha de sumarse a los clásicos ya conocidos, de manera que al poder ejecutivo, legislativo y judicial hemos de sumar el informativo. Así las cosas, el primer poder, el ejecutivo, el gubernamental, es el único que puede materializar el ejercicio del poder. El segundo poder, el legislativo, el único que puede ordenar la legalidad. El tercer poder, el judicial, el único que puede ejercer el control de legalidad. El cuarto poder, el informativo, los medios, el único que puede ejercer el control político.

Teóricamente, para que el sistema funcione, esos cuatro poderes han de ser independientes entre si, de manera que cada uno de ellos pueda estar sometido al control del resto y viceversa. Esa, y no otra, es la esencia de la democracia.

Hoy, las distintas tendencias en materia política en España, están perfectamente compartimentadas, con un partido de izquierdas como es Podemos, un centro izquierda como el PSOE, el centro representado por Ciudadanos, un centro derecha representado por el PP y una derecha en manos de Vox, tendencias que cubren perfectamente las distintas sensibilidades de los votantes, ya que por mucho que nos empeñemos y entre los distintos partidos se clasifiquen unos a otros, no existen partidos extremos, ya que según el estudio de sus respectivos programas, ni Podemos por parte de la izquierda, ni Vox por parte de la derecha, pueden considerarse partidos extremos (eso es otra cosa).

Por otra parte, entre la clase judicial, existen organizaciones suficientes que aglutinan las distintas tendencias en cuanto a la interpretación de la ley se refiere, así figuran actualmente cuatro principales asociaciones como son: Asociación Profesional de la Magistratura, Asociación Judicial Francisco de Victoria, Jueces para la Democracia y Foro Judicial Independiente.

Ya en el sector de la información, los medios en España son multitud y cualquiera puede sentirse representado por cualquier sensibilidad en este sentido.

Así las cosas, y si existiera una organización puramente democrática en el seno, tanto de partidos como de asociaciones judiciales, la oferta al ciudadano para su elección en listas abiertas sería plenamente factible, de manera que pudiera haber elecciones independientes tanto para el poder legislativo, el ejecutivo y el judicial, algo que actualmente para el informativo ya existe, pues cualquiera es libre de informarse y de ejercer el control político de los distintos poderes con el medio que considere más afín. Otra cosa es la independencia entre tales poderes. Veamos.

Comencemos por el último de los poderes llegados al concierto democrático, el llamado cuarto poder, el informativo, los medios. Se trata del poder más democrático, ya que todo ciudadano puede decantarse abiertamente y sin tener que optar por listas cerradas, a cualquier medio con el que informarse, ya sea en prensa, radio o televisión, pues aunque la mayor parte de los medios se decantan por una opción política u otra en su interpretación de los mensajes políticos, siempre habrá la contraria para optar a la diversidad, al menos en el ámbito nacional, lo que no ocurre con las mismas garantías en el ámbito local, donde las opciones se reducen, dándose el caso de que en algunas demarcaciones solo existe una opción, generalmente copada por un partido político o un cacique en su nombre, que mantiene a la prensa local secuestrada, como puede ser, entre otros, el actual caso de Vigo, donde su alcalde ejerce como dueño y señor del cuarto poder local, quien desde una independencia inexistente, pasta mansamente en su abrevadero, llevando al huerto a una amplia mayoría de crédulos ciudadanos de corta inquietud informativa.

El poder, no obstante, de la información, se pone cada vez más en evidencia como control político, hasta tal punto que gracias a él y a su labor de investigación, hoy vamos camino de sanear en gran medida a una clase política, y a unos partidos corruptos en franca recesión, debido al conocimiento que el ciudadano va teniendo de prácticas muy comunes, que hasta ahora habían campado a sus anchas sin las más mínimas consecuencias, salvo las que se siguen dando a través de los medios, de más difícil afloramiento, pues entre bomberos, no nos pisamos la manguera. 

Falta, no obstante, encontrar en los medios, en general, una actitud más decidida de denuncia, hacia aquellas vulneraciones del resto de poderes en materia de cumplimiento del mecanismo democrático, cuando esos poderes traspasan facultades que no son campo de su actuación, hurtándolas al resto, o bien actúan de espaldas a los principios democráticos. 

En cuanto al tercer poder, el judicial, el encargado de que todo se desarrolle en cumplimiento de la ley, tiene todavía un largo camino hasta poder considerase democrático en cuanto a la constitución de sus órganos representativos, pues se trata del más intervenido en ese sentido. 

Poder, significa tener un presupuesto absolutamente autónomo, que ha de estar implícito en el propio sistema, con independencia de cualquier otro poder, cuando en España el poder judicial depende exclusivamente en cuanto a su presupuesto de lo que decida el poder legislativo con la aprobación de los presupuestos generales, lo que de rebote significa lo que decida el ejecutivo en el caso de que este tenga mayoría absoluta o la pacte, y todos sabemos que una forma de someter, es asignar muy bajos presupuestos, manteniendo en el poder judicial una precariedad ajena a la misión propia de un poder que ha de velar por el cumplimiento de la ley, propiciando una lentitud exasperante en la justicia, fruto de una precariedad de medios materiales y humanos, perfectamente orquestada desde el poder único.

Y si un presupuesto autónomo es la señal más clara de la independencia, es fundamental para el poder judicial que un órgano imprescindible para su ejercicio, como es la Fiscalía, dependa exclusivamente de tal poder y no de un ejecutivo que incluso lo nombra, condicionando con ello su labor de persecución, en bien de todos, de la vulneración de la legalidad, sin tener que esperar a que sea un particular quien proceda ante delitos, o supuestos delitos, que pueda cometer el ejecutivo, porque eso también es la esencia del Estado de Derecho, de un Estado en el que el cumplimiento de la ley está por encima de todo y de todos. ¿Como se puede estar hablando de connotaciones negativas por la judicialización de la política, cuando el poder judicial actúa en el momento que el ejecutivo comete un delito?, pero si eso precisamente es la esencia de la democracia, el control entre poderes. 

Poder ejecutivo es el presidente del gobierno, el propio gobierno y sus instituciones, pero también lo es el presidente de una Comunidad Autónoma y su gobierno, o un alcalde y el suyo. ¿Como puede pedir un presidente de gobierno que no actué el poder judicial cuando un presidente de una Comunidad Autónoma y todo su equipo (Cataluña) vulneran con absoluta alevosía la Constitución a vista de todos, haciendo gala de ello, y despreciando a jueces y fiscales alegando que se trata de cuestiones puramente políticas?. Saltarse la Constitución y hacerlo de forma absolutamente voluntaria, es un delito perseguiste de oficio por la fiscalía, sean políticos o no quienes lo cometan.

La falta de independencia en la fiscalía es otra muestra más de las carencias democráticas en el poder judicial, pues también es poder ejecutivo un alcalde, y cuando el cuarto poder publica que en el famoso asunto del “marisquiño”, el alcalde de Vigo había ya recibido previamente por parte de la autoridad portuaria, 7 avisos en determinadas fechas, de la precariedad del lugar en el que ocurrieron los hechos y desaconseja la autorización que finalmente otorga el tal alcalde y que posteriormente llevaría al colapso ocurrido, eso entra inmediatamente en el campo de la fiscalía, en primer lugar para comprobar la realidad de lo denunciado por ese cuarto poder, y si es cierto lo denunciado, es preciso una rápida y eficaz judicialización sin tener que esperar a hipotéticos particulares que acaben demandando justicia por su cuenta, porque podemos encontrarnos frente a un claro delito de prevaricación (actuar injustamente a sabiendas), delito que lleva implícito la separación del cargo.

Los abusos de poder que presidentes, alcaldes y otras autoridades populistas cometen en la búsqueda descarada del voto fácil, del voto superficial, si pueden ser constitutivos de delito es preciso perseguirlos, por pura esencia democrática, y ello corre de cargo de la fiscalía, por propia definición.   

Sin ánimo de hacer demagogia, ya que las cosas no son nunca enteramente negras o blancas, si tras la última decisión del gobierno de invertir mas de 7.000 millones en reformar el armamento de nuestros ejércitos, se hiciese en modernizar nuestra justicia, generaríamos tantos puestos de trabajo como los pretendidos o incluso más, pero es que con ello conseguiríamos ser uno de los países más democráticos y más dotados del mundo en la posibilidad de impartir justicia de verdad, con lo que ello influye en la transformación de la sociedad, de una sociedad más justa y por tanto libre de corrupción, más responsable y mejor preparada, como si invertimos más en enseñanza o en investigación, pero eso no interesa al poder, en eso no hay comisiones, o al menos no en vergonzosas proporciones. 

Por otra parte, los órganos de gobierno del poder judicial, no tienen un origen en elecciones democráticas, que bien pudieran tener lugar en función del voto popular canalizado a través de las organizaciones judiciales, quienes harían campaña exponiendo sus distintas sensibilidades ante la interpretación de la ley y presentando listas abiertas donde los principales juristas pudieran optar a puestos de designación, provenientes de una voluntad popular bien informada que aupara a las más altas dignidades a los más preparados, y no a los más serviles. En su lugar, es el poder legislativo, a través de los intereses de partido, y a veces incluso el ejecutivo, quien nombra a los órganos de dirección de tal poder, garante de la idoneidad del Estado de Derecho como pilar fundamental. Todo ello absolutamente ajeno a cualquier garantía democrática de control de la legalidad.

Si ahora nos paramos en el poder legislativo, el Congreso de los Diputados y el Senado, los únicos en los que existe, al menos en apariencia, un cierto atisbo formal de origen democrático, ello se vacía de contenido cuando las listas a las que puede optar el votante son listas cerradas, blindadas y decididas por la cúpula de cada partido, sin que, en general, nada tenga que ver el ciudadano a la hora de poder optar por quien considere de su importancia, para formar parte de un Congreso que ha de elaborar las leyes que habrán de regir nuestra convivencia, un Congreso que debería estar formado por expertos en las distintas materias y al que, en realidad, no se llega por meritocracia alguna, sino simplemente por afinidad y sumisión al líder de la facción dominante de cada partido.

Ya finalmente, y en cuanto al poder ejecutivo, al gobierno, tampoco la democracia tiene mucho que ver en su formación ni en su constitución, ya que el presidente del gobierno, el presidente del poder ejecutivo, lo nombra el poder legislativo, y no precisamente en concordancia con la mayoría del voto popular, sino como fruto de alianzas, generalmente entre perdedores, de manera que, como es el caso actualmente, pase a ostentar la máxima autoridad del poder ejecutivo alguien que ningún ciudadano ha elegido para tal fin, alguien incluso con un bagaje ético deleznable, que por ocupar el puesto no duda en aliarse con lo más anti español de la sociedad, con los que aspiran a cargarse el país, al precio que sea a cambio de su ambición personal. Pero no acaba ahí el asunto, ya que la constitución de la totalidad del gobierno está formada por personajes que ni siquiera han sido elegidos para nada, sino que dependen exclusivamente de la arbitraria decisión de quien ha sido nombrado presidente del gobierno, que como queda dicho, tampoco lo ha sido para tal cargo.

Así las cosas, el “pueblo”, ni decide quien ha de ser su jefe del ejecutivo, ni su gobierno, ni sus jueces, ni directamente quienes han de elaborar sus leyes, quedándole como “poder”, únicamente su decisión de comprar un periódico u otro, escuchar la radio que le apetezca, o sentarse ante el televisor para drogarse con las bobadas que decida en cada momento el empresario del medio a la hora de hacer caja, y eso en el ámbito nacional, porque a nivel local, en general, habrá de someterse a la información que el cacique de turno decida, aunque eso si, cada cuatro años tendrá la compensación de meter en una urna una papeleta con nombres ya impresos que ni ha elegido, ni le interesan, ni confía, ni le merecen el menor respeto, en el orden que otros han decidido y ello para que en su nombre, durante ese tiempo, hagan lo que le salga de allí al “capo di tutti capi” del corrupto partido de que se trate, y por supuesto sin poder pedir explicaciones, ni responsabilidades de ningún tipo, con la única salida en que al cabo de otros cuatro años, si no te gusta el resultado, volver a repetir lo mismo con otra mafia de distinto signo. 

A eso aquí, le llamamos “democracia” y, !ay! de aquel que no se sienta demócrata, pues siempre habrá bobos de baba que lo descalifiquen para rápidamente recalificarlo de fascista o de cualquier otra ocurrencia.

¿Democracia?. Anda ya… a otro perro con ese hueso.    

Sin categoría

Cataluña, error tras error

 

Que tanto en Cataluña como en el Pais Vasco existe un sentimiento muy enraizado en gran parte de la población de considerarse mejores que el resto de los españoles (no distintos, pues distintos somos todos) y de ahí, en un actitud territorialmente clasista, rayana en el fascismo, pretender independizarse, es incuestionable desde hace, al menos, unas cuantas décadas.

En el País Vasco se intentó a través de la vía violenta con secuestros, extorsiones, muertes y todo tipo de agresiones que todos recordamos y que finalmente fue llevada a su invernación a través de la vía policial, consiguiendo que hoy se viva una externa paz sustentada en unas condiciones de privilegios económicos y sociales que España les ofrece, apoyándose en la tradicional existencia de unos Fueros, hoy absolutamente anacrónicos, pero que sustentan ese apacigüamiento, solo alterado, a efectos formales, por la celebración del día de la patria vasca u ocasiones similares, sin mayor trascendencia, aunque con las mismas pretensiones por una parte de la sociedad que no renuncia en un futuro a volver a intentar la secesión.

El caso de Cataluña es bien distinto al menos en las formas, entre otras consideraciones porque catalanes y vascos son muy distintos en sus planteamientos. Bien es cierto que en un principio la vía violenta también estuvo presente en Cataluña con la existencia de Terra Lliure, quien hoy vuelve a asomar su amenaza y que entonces llevó a cabo actos terroristas con resultados lamentables.

Cataluña recurrió a otras tácticas para la obtención de sus mismas ambiciones. La negociación, el llanto permanente, el aprovechamiento de las necesidades de los partidos de contar con diputados catalanes para poder gobernar, el ir arañando poco a poco parcelas de poder, una ley electoral lamentable, el temor de los partidos generalistas a su descalificación por la utilización de la Constitución, las cesiones cada vez más extensas de cotas de soberanía, el no cortar a tiempo el incremento de ese sentimiento independentista, etc., fueron todas consideraciones con las que jugar a la hora de aspirar a esa independencia que hoy nos tiene en una situación absolutamente lamentable y de cada vez más difícil solución.

Hoy los vascos, a la espera de acontecimientos, viven una situación de aparente calma, sosiego y tranquilidad que convence a una mayor parte del pueblo, pero en el que existe un porcentaje muy elevado de quienes no abandonan sus pretensiones independentistas, situación que en el mejor de los casos habría que conseguir para Cataluña, pues tal y como están las cosas, eso sería ya un gran éxito para quienes pretendemos una España unida y en paz.

Pero, ¿como hemos llegado hasta aquí?. Este es un ejemplo, de libro, de que quien ignora la historia está condenado a repetirla, y todo empieza hace ahora algo más de un siglo, pues todas las “historias” anteriores no dejan de ser inventos más o menos curiosos sobre hipotéticas independencias, nacionalidades o fantasiosas y románticas soberanías.

Con la renuncia al trono por parte de Amadeo de Saboya y el consiguiente advenimiento de la 1ª República (1873), se inicia tímidamente el movimiento independentista en Cataluña. No olvidemos que en este largo proceso, la monarquía borbónica ha incendiado siempre sentimientos adversos, la izquierda ha concedido todo tipo de prerrogativas y la derecha se ha marginado o dejado querer, sin que nadie, salvo las dictaduras de Primo de Rivera, de Franco y el gobierno de Leroux, le hayan puesto el cascabel al gato.

El nacimiento del catalanismo político, se va cimentando entre 1875 y 1905, con la restauración borbónica finalizada la 1ª República (1875), siendo Valentí Almirall quien en 1886 pone las bases para el objetivo independentista catalán. 

Es en 1898 con el desastre de la pérdida de las colonias y la consiguiente vulnerabilidad del Estado (siempre aprovechando las debilidades), cuando el catalanismo da un primer impulso importante. 

En 1901 la Lliga Regionalista consigue la alcaldía de Barcelona y es en 1905 cuando comienzan las insurrecciones, con ataques a los símbolos del Estado, que son apagadas por el ejército. 

En 1907, en las elecciones generales, Solidaritat Catalana obtuvo más del 90% de los votos. A partir de ahí, la “cuestión catalana” se convertiría en un problema constante en el convulso reinado de Alfonso XIII.

Finalmente, en 1909 tiene lugar la llamada “semana trágica” en la que el caos, el asalto a las iglesias y la anarquía generalizada, reinaba en Barcelona.

En 1917 se funda el Partit Republicá Catalá, al que se incorpora Lluis Companys, al tiempo que Cambó, con la Lliga, llegaría a pedir una independencia para todo aquello que suponga vida interior de Cataluña.

En 1926, Francesc Maciá organiza un golpe de Estado que es abortado y Maciá encarcelado, siendo posteriormente desterrado a Bélgica. Posteriormente y ya desde Cuba, en 1928 constituye la Asamblea Constituyente del Separatismo Catalán, de la que surgiría el Partit Separatista Revolucionario Catalán, con la bandera híbrida que hoy ondean los independentistas, partido que aprobó una Constitución para Cataluña. Fracasó de nuevo en otro golpe de Estado en 1929, abortado entonces por la insurrección desde el interior.

En 1931 se proclama la 2ª República, fundándose en Barcelona Esquerra Republicana de Catalunya, siendo su líder Francesc Maciá.

El 14 de abril, Lluis Companys, desde el balcón del Ayuntamiento de Barcelona proclama la República, e iza la bandera republicana, mientras Francesc Maciá proclama el Estado Catalán, con el objetivo de ser integrado en una hipotética Federación de Repúblicas Ibéricas, todo ello, poco antes de que en Madrid se constituya la República. Tras negociaciones con el Estado Central, Maciá cede, a cambio de la creación de la Generalitat.

En 1932 se establece el Estatuto de Autonomía, con importantes enfrentamientos con el gobierno central por sus múltiples atribuciones, como crear la ciudadanía catalana, declarar lengua oficial única el catalán, proponer la posibilidad de integrar a Valencia y Baleares en Cataluña, establecer las condiciones en las que los catalanes debían cumplir el servicio militar, etc. Finalmente se firmó un Estatuto consensuado, a medio camino entre las exigencias de unos y las concesiones de otros, que no satisfizo a nadie.

La primeras elecciones fueron ganadas por Esquerra Republicana de Catalunya, y Francesc Maciá declarado primer presidente de la Generalitat, a quien tres su fallecimiento habría de suceder Lluis Companys, quien tensó cada vez más la relaciones con el gobierno central, momento en el que el Partido Comunista de Cataluña reivindicó “la lucha por el ilimitado derecho de la nación catalana, de disponer por si misma, hasta su separación completa del Estado opresor español”.

Con la llegada de Leroux al poder, las relaciones se rompen, y con el golpe de Estado dado por la izquierda y bautizado como la revolución de octubre de 1934, Companys proclama el Estado Catalán, “como una medida contra las fuerzas monárquicas y fascistas que habían asaltado el poder”. Consecuentemente, el Presidente y todos los Consellers fueron encarcelados, y el Estatuto de Autonomía dejado sin efecto, sustituyéndose todos los órganos de la Administración por un control militar (!estamos en la República!). 

Tras las elecciones generales de febrero de 1936, con el triunfo del Frente Popular, Azaña toma el poder y concede la amnistía a todo el gobierno catalán. Se restituye a Companys, y se otorgaban de nuevo plenos poderes a la Generalitat. Companys diría entonces: “volveremos a luchar, volveremos a sufrir, volveremos a vencer”. Las consignas desde el gobierno eran del cariz que sigue: “Cataluña ha de luchar hasta conseguir constituirse políticamente como nación que es, en Estado independiente, que con toda libertad pueda hacer las alianzas y confederaciones que crea conveniente”, o “debemos luchar por la República Socialista Catalana, federada con la Unión de Repúblicas Socialistas Ibéricas y hermana de la URSS”.

Iniciada la guerra civil, Companys se alía con la CNT (anarquistas), los comunistas estalinistas del PSUC y los comunistas antistalinistas del POUM, mientras el orden público se deja en manos de los anarquistas de la Confederación Nacional de Trabajadores, CNT. Los enfrentamientos internos era constantes, abiertos  y con equilibradas víctimas, mientras la anarquía reinaba en Cataluña, hasta el punto en que el orden público tuvo que ser asumido por el gobierno central de Juan Negrín. La Generalitat perdió toda capacidad de gestión.

Finalizada la guerra civil, Cataluña perdió todas las prerrogativas de que hacía gala, y pasó a integrarse en igualdad de condiciones al resto del Estado español.

De entonces a hoy, casi todos sabemos la trayectoria hasta el punto en el que estamos, un punto absolutamente lleno de referencias prácticamente idénticas a gran parte de lo narrado.

Así las cosas, tras un presidente socialista que llegó a decir que aceptaría todo lo que viviera de los catalanes en la tramitación de su Estatuto, otro presidente, también socialista, tan “capacitado” o más que el anterior, aliado con los separatistas vascos y catalanes, tiene ahora la ocurrencia de programar un Consejo de Ministros en Barcelona para el próximo 21 de diciembre.

Soy catalán, pero he vivido la mayor parte de mi vida en Galicia, por lo que por una parte soy muy práctico, pero por otra desconfiado, depende…

Aquí caben dos posibilidades: que la convocatoria se deba a una incompetencia fuera de todo lo conocido, o que responda a una táctica de cuanto peor mejor, para justificar una intervención posterior.

La realidad de hoy, a una semana de la hecatombe, es la siguiente: la policía catalana, está en la calle haciendo una huelga reivindicando cuestiones salariales a la Generalitat. Nadie se fía de que tal policía pueda cumplir su misión el día D, bien por incapacidad, o por ordenes en contra de sus jefes políticos. El gobierno pretende desplazar a !9.000! efectivos entre policía nacional y guardia civil, la mayoría descontentos por su actuación anterior con el gobierno del PP en cuanto a su falta de atención en su cuidado personal. El lugar elegido para la celebración del Consejo de Ministros está situado en la parte baja del centro de Barcelona, a saber de los especialistas en seguridad, en el peor sitio para controlar cualquier tipo de manifestación. Los independentistas, la guerrilla urbana, llevan ya tiempo preparándose para un enfrentamiento directo con las fuerzas de orden público y han amenazado ya con hacerlo y cortar todas las vías de acceso al lugar. El día elegido es un viernes anterior a las principales fechas navideñas, el ideal para los que “vuelven a casa por Navidad”, tanto para salir como para entrar, se encuentren con aeropuerto, estaciones ferroviarias y carreteras intervenidas por las guerrillas. El comercio habrá de cerrar en el día más esperado por todos para hacer caja, al igual que taxis, restaurantes, etc. La fecha coincide con el aniversario de las anteriores elecciones a los que los independentistas fueron convocados, ajenos a su voluntad. Todo esto coincide además con los recientes altercados en Paris, donde el primer ministro ha tenido que rectificar y donde las pérdidas materiales han sido enormes. ¿Como piensan llegar los ministros, sus adjuntos, el presidente, y toda la tropa al lugar elegido?. ¿Van a ir todos juntos o cada uno por su cuenta?. ¿Llegarán a algún sitio?. ¿Como se puede comprometer, a sabiendas, y de forma tan irresponsable, a los cuerpos de seguridad del Estado?, ¿Hasta que punto han de aguantar sin necesidad de usar sus armas?. La vicepresidenta del gobierno, en su memez habitual, justifica la ocurrencia como si de una convocatoria programada en los Ancares se tratase, y espera que todo transcurra con “normalidad”. La posibilidad de que no solo 10.000 guerrilleros pongan la ciudad patas arriba es evidente, sino que incluso más de 100.000 personas pueden organizar una manifestación nacionalista, autorizada o no, para colapsar todas las vías del centro de Barcelona, etc.

Finalmente si, después de todo, el día acaba sin víctimas, creo que empezaré a creer en los milagros, pero si las hay, tienen dos claros responsables, los independentistas, y el tonto, pero no un rato, sino para siempre, que ha convocado tamaña ocurrencia.

El partido socialista, si no quiere desaparecer, tiene la obligación de ser más serio, menos personalista y más comprometido con la sensatez hacia el bien de España y de todos los españoles.

Con Zapatero parecía que la cuota se había ya cumplido pero, ¿se puede ser más bobo, más inútil y más irresponsable?.

Me temo que el futuro pueda depararnos, incluso, mayores sorpresas.    

 

Sin categoría

Limpiezas políticamente incorrectas

Hace escasamente unos días, un querido cuñado con el que me cruzo artículos que nos parecen interesantes, entretenidos o fundamentales, me remitía uno aparecido en el diario “El Mundo” con la firma de Fernando Aramburu, titulado “Gloria al papel higiénico”. En él se hace un pequeño repaso al devenir histórico de la limpieza de esas partes, por algunos llamadas nobles en cuanto a las delanteras se refiere, y tan denostadas históricamente, aunque en acelerado proceso de valoración, las traseras.Conviene precisar que la limpieza, en general, y la que nos ocupa en particular, nunca ha marchado en paralelo con los progresos de la ciencia, de la técnica o de la sabiduría a lo largo de la historia, pues hasta hace bien poco, incluso en las capas más formadas de la sociedad, brillaba (es un decir) bastante por su ausencia, algo que todavía sigue siendo, para muchos, una asignatura pendiente.

Nos ilustraba Aramburu con el conocimiento de los distintos utensilios utilizados en la mínima higiene que ha acompañado siempre a la llamada excreción, o  restos, tanto en forma liquida como sólida o gaseosa, que expulsa el cuerpo cuando decide prescindir de aquello que le sobra una vez procesada la nutrición. Nos hablaba del agua corriente, la no tan corriente, las piedras, las hojas, trapos, papeles, periódicos (ahí, en algunos casos, estoy bastante de acuerdo), instrumentos al uso, como la esponja sujeta a un palo, o incluso la palangana versallesca, activada por el niño del pis, quien se apañaba en limpiar las partes nobles y no tan nobles de los nobles guarros franchutes, que tenían a bien hacer todo tipo de necesidades en cualquier rincón de palacio o en una esquina de los extraordinarios jardines.

Al respecto, recuerdo haber escrito, hace unos quince años aproximadamente, una serie de pequeños artículos sobre la materia, que titulé “la higiene y los aparatos sanitarios” que, una vez unificados, paso a transcribir, al tratarse de algo intemporal, desgraciadamente de lento progreso.    

Por lo general, la lavandería corporal tiene lugar en dependencias que llamamos, por simplificar, cuartos de baño. El de una vivienda, suele constar de un lavabo (bajito), una bañera con ducha, un inodoro (alto) y opcionalmente un bidé, cuando lo lógico, hoy en día, en pleno siglo XXI, es que conste de dos lavabos (más altos), una ducha con zona de secado y, un inodoro (bajito) y bidé independientes de los primeros.

Por otro lado, los aseos públicos, que no servicios, suelen disponer, como mínimo, el de hombres, de un lavabo con un solo grifo de agua fria, un inodoro independiente, un urinario y puerta abierta desde donde se suele observar toda la maniobra. El de mujeres, otro lavabo, también solo con agua fria, un inodoro independiente, y una cola de mujeres afuera esperando, cuando el de hombres debería disponer de un par de lavabos con agua fria y caliente, así como de otro par de inodoros independientes, sin urinario alguno (una guarrada), siendo el de mujeres, al menos igual al anterior.  

¿A que han de obedecer esos cambios? Evidentemente a una mejor higiene personal, una más grata convivencia y una adecuación a los tiempos.

Analicemos la situación: En una vivienda, un cuarto de baño ha de posibilitar la higiene completa de dos personas al mismo tiempo, ya que hay que prever que  puedan utilizarlo a la misma hora. Como además hay que salvaguardar cierta intimidad para una mejor convivencia, el inodoro es necesario aislarlo, por mucha familiaridad que se tenga. 

En cuanto al bidé, llama la atención que alguien pueda considerarlo un aparato opcional, lo que denota una importante guarrería, cuando se trata de un sanitario absolutamente imprescindible para una correcta higiene de las partes. Tanto hombres como mujeres utilizan el inodoro y consecuentemente un papel que, al igual que para una sartén, se debe utilizar para llevar a cabo una limpieza previa aunque apurada, para después limpiar lo limpiable con jabón, y secarlo. Parece absurdo que pongamos más atención en la limpieza de una sartén que en ciertas partes, que incluso llamamos nobles, de nuestro propio cuerpo. El bidé es imprescindible para una higiene correcta, y más para usarlo antes de acostarse, para cambiar a un niño pequeño, o simplemente para sacarse las arenas de los pies al volver de la playa. Curiosamente, los americanos, que todo lo analizan, han descubierto que una parte importante de la falta de relaciones sexuales, e incluso de divorcios, se debe a la falta de higiene personal de unos y otras… y del bobo pudor que supone no hablarlo, por supuesto.

Otro aparato mal diseñado y utilizado es el inodoro, que se sitúa muy alto, de manera que la persona no puede tener las rodillas más altas que sus posaderas, posición indispensable para no forzar y consecuentemente para no ser acreedor a unas importantes hemorroides. En eso la placa turca, aunque bastante asquerosa e incómoda, ofrecía resultados mas saludables. El inodoro debe posibilitar que la persona pueda echarse hacia atrás, con los pies apoyados en el suelo, las rodillas altas, y siempre, se haga lo que se haga, tirar de la cadena, usar la escobilla, volver a tirar de la cadena (descarga corta) y bajar la tapa, a pesar de lo que diga el ministro inglés, de solo usar el agua para necesidades “mayores” (¡menudo guarro!).

En cuanto a los lavabos, antiguamente solían tener pie y la altura iba relacionada con la del individuo, de manera que no tuviera que doblar la columna excesivamente para lavarse. Han pasado gran cantidad de años, la raza ha crecido considerablemente, los libros de arquitectura al uso no han evolucionado y las alturas del aparato siguen manteniéndose, con lo cual ahora debemos agacharnos para usar el lavabo, otro contrasentido y otra oposición que hacemos a destrozarnos la columna vertebral, y no digamos ya la torsión e incomodidad que significa el uso de un único lavabo para dos personas.

Finalmente, la bañera, era un aparato usado cuando las costumbres higiénicas dejaban bastante que desear y el individuo se bañaba de vez en cuando, chapoteando en agua sucia y no era de ducha diaria como hoy. Actualmente, la bañera es una mala ducha, estrecha, resbaladiza, alta para entrar, incómoda, que por su ocupación, bien puede ser sustituida por una ducha que además incorpore una zona de secado, mucho más cómodo, higiénico y práctico para la tercera edad o para discapacitados.

En cuanto a los urinarios, parece mentira que aun se siga utilizando tamaña guarrería, en la que una serie de hombres se alinea para hacer sus necesidades “menores”, rodeados de colegas que suelen disimular miradas indiscretas, y que al terminar, sacuden sus partes nobles y tras una maniobra de culo hacia fuera, guardan en húmedas condiciones sus “atributos”, en situaciones de almacenaje nada recomendables.

Finalmente, a nadie debería ocurrírsele que antes de comer en un restaurante no podamos lavarnos las manos con agua caliente (¿vamos a restaurantes que no tienen agua caliente?) y tengamos que sentarnos a la mesa en invierno con las manos congeladas, porque da la sensación de que el gremio tiene a bien el negarnos un mínimo calorcito antes de disponernos a ingerir lo que finalmente, una vez procesado, tenga como destino el paso por otros sanitarios menos nobles que el lavabo, donde ya ni agua caliente, ni gaitas y en general en un estado bastante mejorable.  

Parece mentira que cosas tan tontas de resolver, pero tan convenientes, sigan sin preocupar a gran parte de una sociedad, que aunque bastante más limpia que la mayoría de las europeas (lo de los nórdicos es terrible), aun tenga la asignatura de la higiene personal pendiente de una nueva convocatoria, y sobre todo, muy abandonada a la hora de transmitirla a los hijos, tanto desde la escuela, como desde las propias familias.

Aparatos sanitarios aparte, resulta sorprendente la peculiar educación sanitario-corporal que atesora el personal. Esta es una materia que, curiosamente no se enseña en la escuela y que, para su formación, cada uno debe ir bebiendo en otras fuentes, empezando por la de su propia familia y terminando por la que ofrece la vida o el resultado de un proceso intelectual sobre el particular.

Curiosamente parece que existe una uniformidad a la hora de tratar a los bebes al respecto. Se tumba al bebe boca arriba sobre la mesa, se le levantan las piernecitas, se le pasa algo absorbente por sus partes hasta que aquello quede medianamente limpio, se termina la faena con un paño húmedo, se le echan unos polvitos, colonia o cualquier otro aditamento, se le pone el pañal y ya tenemos un bebe de anuncio. La decadencia comienza cuando empezamos a considerar la autonomía del chaval a la hora de hacer sus cosas, sin meternos en que ello comporta ya una postura en vertical y unas instrucciones, constatando en general que nadie se preocupa de enseñarle a utilizar adecuadamente unos aparatos sanitarios de los que quizá sus padres suelen hacer un uso bastante reprobable. Pero, ¿dónde la evidencia de tales insinuaciones es mas patente?, invariablemente en los aseos públicos. En una cafetería, en el aeropuerto, en un restaurante, en un centro comercial se certifica, sin lugar a dudas, el grado de guarrerío de un país, una autonomía, una ciudad, un barrio y en general de una sociedad a la que en este sentido aun le faltan bastantes hervores.

Lo normal es que entres en el aseo correspondiente y, aunque no voy a hablar del urinario al haberlo hecho anteriormente, nos metamos directamente en un “reservado” y comencemos por observar el panorama: De entrada la limpieza suele estar ausente y el suelo mojado, pues aunque allí en lugar de un urinario exista un inodoro, el machito de turno sigue usándolo como si de aquella guarrería se tratase y su masculino proceder le obligase a obrar de pie, pues existe la creencia que un hombre evidentemente dejaría de serlo si no adoptase tal postura para semejantes menesteres. Otra cosa es la puntería, habilidad para la que el genero masculino no parece estar especialmente dotado, al menos con el tipo de escopeta con que se practica en tales reductos. Visto el panorama, buscamos un colgador donde dejar la chaqueta, lo que como también suele resultar harto complicado, acabamos colgándola de la manilla de la puerta esperando que nadie trate de entrar, la gire (la manilla) y nos caiga al suelo. Medio solucionado el problema, se nos presenta la tarea de limpiar taza y alrededores antes de que al bajarnos el pantalón, este se nos moje con el riego por goteo con que se suelen cultivar los alrededores de las tazas. Por supuesto, antes de escoger un reservado u otro, conviene comprobar la existencia o no de papel, ya que de no advertir tal precaución, el problema puede agravarse de forma considerable. Terminada la faena, sea de menores o mayores esfuerzos, convendría advertir al personal que esas piezas llamadas inodoros disponen de un sistema por el cual, en caso de accionarse, emanan una cantidad de agua que suele dejar aquello bastante habilitado para una próxima ocupación, de forma y manera que si además se utilizan unas escobillas al efecto, y se vuelve a utilizar el mencionado mecanismo, el asunto queda finalmente rematado, ya que incomprensiblemente a nadie, absolutamente a nadie, se le ocurre proyectar un bidé donde poder limpiarse de forma mas efectiva.

Ah!, si alguien va a “menores” y decide hacerlo sentado y al finalizar limpiarse convenientemente y tirar de la cadena… aunque entonces ya no se deje impronta alguna, no se pierde la masculinidad, ni incluso bajando la tapa. Lo he comprobado.

Curiosamente, la “enfermedad” mas extendida en España son las hemorroides (dolencia vergonzante), también llamadas almorranas, con un 80% de paisanos y paisanas afectados por tamaña impertinencia situada allí, lo que nos lleva a proclamar la existencia de una relación inquebrantable entre dolencia tan innoble y su majestad el bidé y el uso correcto del llamado inodoro.

Pero, ¿que es un bidé?, ¿cuáles son sus orígenes?

Escudriñando en las fuentes, es de rigor traer aquí a La Trinca y sus investigaciones sobre el barón de Bidet, a saber:

En el siglo dieciocho en París hizo furor el Barón de Bidé, famosísimo inventor. El Barón especulaba con la posibilidad de tomar baños de asiento sin perder la dignidad. En las fuentes de Versalles contempló con estupor a unos patos arrimar el culo a un surtidor. Y exclamó el señor “Mesié”: ¡Eureka! Je le encontré Ohlalá! Oh! mondié! Je feré une filigrane que serà una palangane con el chorro incorporé! Con la excusa del diseño, el Barón el muy truhán se pegaba el gran filete con madame de Chateaubriand. La eficacia del invento alcanzó tal dimensión que en la corte del gabacho descendió la polución. Insaciable el populacho exigía su bidé para poderse lavar sentado y no de pie. Y salieron en cuadrilla y tomaron la Bastilla ¿Quesquesé se merdé??? preguntaba la nobleza, la revolución francesa, ¿Quesque vous avez pensé? Se instauró le egalité, liberté y fraternité y en París no quedó ni un trasero sin bidé. Y así gracias a Danton, a Marat y a Robespierre las madamas de la Francia, se lavan la “pomme de terre” y el Barón por este invento las naciones honrarán como al conde de Foi-gras y al Marqués de Croissant. Y este es el relato exacto del Barón y su artefacto. Y jamás hallarás sensación más refrescante por detrás y por delante, por delante y por detrás. ¿Algo que objetar?.

A partir de estos nobles orígenes, popular en ciertos países y desconocido en otros, se utiliza con cierta dedicación en el sur de Europa (Grecia, Italia, Portugal y España), mientras se venera en Argentina, Uruguay y Japón, siendo común en ciertas partes de oriente medio y Asia, así como poco usado por los guarros nórdicos y súbditos de su graciosa majestad, tan civilizados ellos, pero tan poco cuidadosos de sus partes. En España, desgraciadamente, solo algo menos del 25% de los tíos y algo más del 25% de las titis, lo usan regularmente para lo que es, para la higiene de las partes donde gran parte de los españoles hacemos residir alguno de nuestros atributos mas notables y juegos más divertidos. Los argentinos, los más expertos y limpios (¿no es sierto?), lo utilizan de chorro vertical de agua caliente, tras “ir de cuerpo” y al ir a acostarse, por detrás y por delante (choto y concha, viste). Como debe ser.

Volviendo a la prevención y cura de las hemorroides, un problema, principalmente de higiene (asignatura pendiente), donde la exigencia de bidés en los cuartos de baño es fundamental, un consejo conviene dar, ya que en buena parte también son causa de haber forzado los esfínteres, algo tremendamente contraproducente, de ahí que:  

Nunca hacer fuerza con el esfínter al defecar. Hacer fuerza con las manos o con los pies apoyados en algún objeto firme cercano, de ahí la importancia del diseño adecuado del inodoro en los cuartos de baño (esto lo ignoran la totalidad de los arquitectos), a poder ser con paredes laterales o enfrentadas cercanas, a nuestro alcance de manos o pies. A esos efectos (no a los higiénicos), lo mejor era la placa turca o la postura bucólica natural campestre con regato cercano, pues al tener el pompis por debajo de las rodillas, la natural evacuación fluye sin mayores dificultades.

Rematada la faena, una pasadita con papel higiénico suave para una primera limpieza (restregar los restos alrededor del ojete como misión final, será muy democrático pero, no deja de ser una guarrada) y proseguir mediante lavado con agua y jabón neutro en el bidé (como si limpiáramos una sartén), … y jamás hallarás sensación mas refrescante, por detrás y por delante, por delante y por detrás. Tu ropa interior no sea resentirá, tu convivencia se verá favorecida y en tu fuero interno te sentirás cada vez más alejado del común guarrerío, aun patente en nuestra culta, progresista e industrializada sociedad.

¿Porque será que tanto nos cuesta hablar desahogadamente de aquello de lo que ningún humano puede escapar, y que por eso lo hacemos tan rematadamente mal: morir, mear y cagar?.

Sin categoría

¿Democracia, o pura mafia?

 

Aseguraba Kiko Veneno que “la mafia española es mucho más potente que la italiana, no necesita matar. Tiene a los notarios, a los jueces, al Constitucional… Es más perfecta. Aquí, ¿hay un problema de corrupción en un partido? Se echa al juez. En Italia, tienen que llamar a unos sicarios, matar a Falcone, luego hacerle una estatua… En fin, más costoso y complicado.”

Hoy asistimos a ejemplos claros del pensamiento de Kiko Veneno. Que un presidente del gobierno, llegado al cargo por la puerta de atrás, asentado como okupa en la máxima poltrona de la mamandurria patria, pretende no desengancharse del poder aun a base de lo que sea, lo tiene bien fácil. Aprovechando la renovación del mal llamado poder judicial y su imperiosa necesidad de pagar la deuda impuesta por los independentistas para su okupación del poder, considerando que en España la llamada separación de poderes es una burda burla con la que engañar a un pueblo sin la menor formación democrática, pacta con la “familia” opuesta (entre bomberos no nos pisamos la manguera), aunque se hayan jurado odio eterno, la formación del poder judicial, un poder que lleva tragando indignamente lo que sea desde el advenimiento de la democracia, y lo hacen de la siguiente manera: Te cedo la presidencia del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo y tu me cedes la mayoría en esas instituciones, con la condición de que el capo de tales instituciones sea el juez que había de juzgar los delitos de sedición de los políticos catalanes, ya que así éste, con el nuevo cargo, habrá de abstenerse y en su lugar pasa a llevar el caso otro de mi cuerda, que no dudará en soltar a los presos en tanto no se lleva a cabo el juicio, cambiar la calificación del delito, alargar el proceso y acabar en una maquillada condena, para finalmente ser amnistiados por el okupa en cuestión, asegurándose así su permanencia en la poltrona. Si pasado el primer acto, en el segundo, la “familia” opuesta se ve en el paripé de tener que recurrir, de cara a su rebaño, aparecerá el Constitucional, quien dará todo por bueno y aquí, hasta la próxima, no ha pasado nada, se levantará acta del asunto, los medios se limitarán a dar la noticia con un ligero meneo en las tertulias y, hasta luego Lucas. !viva la democracia!.

La verdadera desgracia de los que, en nuestra juventud e inexperiencia, nos hemos creído la definición conceptual de las grandes cuestiones en materia política,  que con el advenimiento de la democracia se acabarían las corrupciones del sistema,  que la “sabiduría popular” conseguiría aupar a los más preparados a la dirección del país, que el llamado cuarto poder significaría la garantía del control externo al servicio del pueblo, que nuestros políticos serían gente honorable, nuestros partidos una garantía y que la democracia era la panacea para todas nuestras miserias, pasado el tiempo comprobamos, ante la indiferencia de los grandes rebaños que constituyen las amplias mayorías, que éramos unos ingenuos, que “todo está atado y bien atado”, y que las dictaduras, disfrazadas de “democracia”, siguen campando a sus anchas, amparadas en la estupidez de un pueblo que sigue sin querer enterarse de nada, y trabajando siempre a sueldo de los mismos.

Otra prueba más de lo mismo, de la estupidez popular y de la sinvergüencería de la particular mafia política al uso, lo constituye el asunto hipotecas. 

Hoy, alrededor del 40% de lo que pagamos por una vivienda, a la que según nos dice la Constitución todos tenemos derecho (el poder luchará para evitar la especulación… !que cara!), son impuestos, al suelo, a los materiales, a la construcción, al beneficio del promotor, a los documentos necesarios, honorarios,  tenencia de bienes inmuebles, etc., etc.

Los bancos te conceden un crédito hipotecario para comprar una vivienda, o lo que es lo mismo el 60% de lo palpable y el 40% de impuestos, crédito del que deberás devolver el principal y los correspondientes intereses a lo largo de una serie de años, que sumados a los impuestos citados harán que el verdadero valor de lo que compras sea prácticamente el 50%. 

Durante ese tiempo habrás de ser fiel al banco con tus depósitos, domiciliaciones, y demás “ofertas”, de lo que se cobrarán sus correspondientes comisiones, etc. A mayor abundamiento, al necesitar que establezcas las garantías que consideren suficientes, por interés del propio banco, deberás firmar toda una serie de documentos que llevan implícitos un impuesto llamado de actos jurídicos documentados, que pagarás sin rechistar. Como alguien consideró de interés del banco ese cargo, y tras el correspondiente recurso se le dio la razón, los capos del llamado poder judicial, en interés del propio gobierno y de la banca que le mantiene, pusieron en duda tal sentencia y la rectificaron, no solo para volver a la situación anterior, sino para que la banca y el gobierno aumentaran sus beneficios, a saber: Al tonto de turno, de entre el rebaño necesitado, se le dice que ahora ya no tendrá que pagar el impuesto debido a la formalización del documento, pues eso correrá de cuenta del banco (que menos en un gobierno socialista). 

Como eso supone que el banco verá incrementados sus costes en la operación, lógicamente acabará, de una forma u otra (ya lo han anunciado), recuperando el coste a través de un encarecimiento de la operación, para mantener al menos sus resultados. El gobierno, para contentar al rebaño, le dice al banco, vía decreto-ley (otra forma de pasarse al legislativo por el arco de triunfo), que ese coste no se lo puede deducir del impuesto de sociedades como un gasto más (25%), por lo que si quiere que tal operación acabe siendo neutra para sus intereses, te tiene que cobrar, por cada 100 euros, la cantidad de 133,3, para que al deducir el 25% (33,3) su cuenta quede como estaba, y como ya puestos, es fácil cuadrar los números, en el mejor de los casos incrementará el coste del impuesto de la hipoteca hasta los 135, o 150 que es un número más mono. El resultado será un incremento de beneficios para el banco, y corregido y aumentado otro, vía impuestos, para  el llamado socio tonto, que de tonto no tiene un pelo, el teórico Estado (somos todos) aunque en la practica se convierta en un arma electoral de disponibilidad del gobierno, que verá como el contribuyente le afloja la mosca de una mayor contribución, pero pensando que ahora ya no paga el impuesto, del que le ha librado el guapearas que okupa la máxima poltrona, pasando de recaudar unos 2.000 millones por este concepto, a cerca de 3.000 a mayor gloria de banca y gobierno, gracias a la actuación agradecida y reparadora de la “justicia”. 

John Locke fue quien planteó la división de poderes para el correcto funcionamiento de una democracia, pero fue Montesquieu, en 1748, con su obra “El espíritu de las leyes”, quien cimentó las bases de una correcta especialización en esa división para que pudiera ser efectiva, con la creación de unos poderes absolutamente independientes y sin preponderancia de ninguno, de manera que nadie pueda dominar ni ser dominado, y todo ello en beneficio del pueblo, que en democracia es, al menos teóricamente, quien ostenta el poder, que ve en la separación de poderes la garantía de su libertad, de manera que el poder pueda detener al poder cuando este se excede en sus atribuciones al sobrepasar la labor que a cada uno se encomienda, como es para el legislativo (las Cortes) el confeccionar las leyes por las que regirnos, para el ejecutivo (Gobierno) el hacer efectivas las decisiones de funcionamiento, y para el judicial (los jueces) el controlar que todo se hace de acuerdo a ley. Hasta aquí la teoría.

La llamada mafia, nace en Sicilia como necesidad de que ciertos terratenientes garanticen sus ingresos, hasta entonces muy burlados por sus deudores, entendido como “justicia vigilante” o ejercicio autónomo de la ley, lo que acabó constituyendo un poder que determinadas “familias”, según los distintos intereses en determinados campos, acabaron ejerciendo con total impunidad. Sus prácticas, en principio limitadas a actividades legales, se fueron imponiendo en aquellas ilegalizadas y con ello más rentables, que en principio abarcaban la droga, la prostitución, el alcohol, las armas, el tabaco, el contrabando en general (vulneración del negocio exclusivo del Estado), etc. para acabar derivando a la política como actividad legal, pero como compendio regulador de lo que interese a las distintas “familias”, o partidos políticos, en cada momento, siendo la llamada “democracia”, y su particular forma de entenderla, el resorte de legalidad en el que apoyarse, con la ayuda de los llamados “medios”, sostenidos por la propia política y en detrimento de un “pueblo” absolutamente anestesiado, que ha llegado a creerse lo de la bondad de la adulterada democracia, que se le vende como mejor o única forma de regirnos, de manera que el poner en duda la propia democracia pueda considerase un “pecado” políticamente incorrecto, de consecuencias demoledoras para el osado e ingenuo provocador. Así el mafioso era considerado como un hombre de honor y la ley del silencio (omertá) el principio por el que regirse en cualquier actividad.

En estos días, supuestos hombres de honor, capos de cada partido o “familia”, con el silencio por bandera y la complicidad de los medios, nada escandalizados por ello (ni un solo editorial denunciando el miserable atentado a la democracia), han cocinado desde el poder ejecutivo y legislativo, en un acto de vulneración absoluta del principio de separación de poderes, la constitución del poder que tiene como misión el vigilarles, controlarles y en su caso censurarles, negociando el liderazgo del capo que ha de “regir” supuestamente ese poder para, acto seguido, nombrar a todos los componentes del mismo, según sus distintas afinidades a cada “familia”, lease PP, PSOE (los de siempre, la casta…) y Podemos (lo de estos tiene tela…) y en la proporción que han considerado oportuna, quienes ahora habrán de llevar a cabo el paripé de votar al ya designado presidente, en interés de lo expuesto al principio, y ello llevado a cabo por aquellos notables togados que nuestra ingenua sociedad considera los más puros, garantes de su libertad, dignidad y seguridad.

En España, el poder legislativo, lo forman componentes de listas cerradas y blindadas (orden establecido) de las distintas familias, entre personas que no llegan ahí por su preparación, sino por el mérito de rendir pleitesía al capo de turno de cada familia o partido (solo alrededor del 1% de los españoles), para un periodo de 4 años en los que no tienen que dar cuentas a nadie más que a su propio capo, si no quieren caer en desgracia. El pueblo se limita por tanto a votar a una familia o a otra, sin opción alguna a hacerlo por alguien ajeno a tales preferencias del capo de cada familia, y sin poder pedir explicaciones o retirarles su confianza en ese periodo de tiempo donde habrán de consentirlo todo, asistiendo impertérritos a ver como las leyes las confeccionan y aprueban toda una serie de paniaguados, ajenos en su casi totalidad a la buena práctica de confeccionar unas leyes que habrán de regir nuestras vidas, ser la base de las actuaciones del ejecutivo y servir de cimiento para que el judicial imparta “justicia” y hacerlo votando lo que les ordena el capo de cada familia (algunos incluso se equivocan, a veces, de botón).

El poder ejecutivo ya no lo vota absolutamente nadie más que los “elegidos” para el poder legislativo, que debería suponerse independiente, y ello únicamente en la persona de su presidente, quien ya nombrado confecciona, a su digital dictado, toda la formación de un gobierno que habrá de regir nuestro devenir futuro, en personas que nadie ha elegido, en función únicamente, no de su especifica capacidad, sino de intereses propios internos de la familia en cuestión.

Finalmente el judicial, también supuestamente independiente, se acaba confeccionando en la forma ya expuesta, de manera que aquí acaba ostentando absolutamente todo el poder el “capo di tutti capi”, a veces de forma absoluta y a veces debiendo pagar el canon establecido por las distintas familias que lo sostienen, y como en el caso actual, mantienen en su okupación de regir legislativo, ejecutivo y judicial, a su antojo y en su única persona. Tres personas distintas y un solo dios verdadero… 

Diferencias con el concepto de democracia, todas. ¿Alguna diferencia con la mafia, salvando la apariencia señalada por KiKo Veneno en el ejercicio práctico de la autoridad de las mafias al uso?. Pocas.

Solo un partido, Ciudadanos (aun no han tocado poder), se ha negado al paripé de los jueces, en un acto de puridad que, de momento, le honra. Ya veremos, aunque actualmente mafia habemus, y santificada por los distintos rebaños de las distintas familias, pastores y perros guardianes incluidos que, en gran parte, aplauden con las orejas, al tiempo que nos venden todo este circo como si de una teórica democracia se tratase.

La filosofía propia de la mafia: Cárgatelo, pero haz que parezca un accidente.

¿Democracia, o pura mafia?    

     

 

Sin categoría

Soy español, ¿que pasa?.

 

Ultimamente parece estar de moda aparecer tras un periodista que en televisión retransmita cualquier acto, para desde ahí hacer el indio, reivindicar cualquier chorrada, o simplemente la gracieta similar a quien escribe en las puertas y paredes de los servicios públicos sus inteligentes mensajes, o incluso en cualquier monumento de mayor o menor entidad advirtiendo al personal que fulanito estuvo ahí, algo que suele calificarse desde gamberrada a obra de arte, según sea la sensibilidad del que opina.

Viene al caso la anécdota de un periodista de GOL TV, que retransmitía la crónica final de un encuentro en el Camp Nou entre el Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona, cuando de repente entra en pantalla, pasando por la retaguardia del periodista, un holligan que gritaba exaltado “Visca Catalunya Lliure”. El asunto no parecía tener mayor importancia, pero la recobró al momento cuando quienes estaban frente al televisor reconocieron al exaltado en cuestión, que no era otro que el tenor español, mundialmente conocido, José Carreras.

Ante el lío mediático que ello propiciaba, el tenor manifestó que lo hizo  debido a salir exaltado del campo, que ante un Barça-Madrid pierde los nervios y que estaba eufórico con la victoria de su equipo al que tanto se había perseguido desde el centralismo, por lo que la victoria ante el Real Madrid le había llevado a esos extremos, declaraciones que acompañaban a reivindicaciones más serias en pro del independentismo, de la república catalana y del rechazo del centralismo opresor español, etc., etc.

Una vez más, aquello ponía de manifiesto que se puede ser un fuera de serie en una actividad concreta y un absoluto palurdo en otras o en el resto, ya que es absolutamente incompatible ser un realizado independentista, con seguir viendo fútbol en “can Barça”, salvo que uno se conforme, en una Cataluña independiente, con asistir a un Barça sin ninguna de sus figuras, huidas en estampida, algunas fichadas por el Real Madrid entre otros equipos, contra el Gramanet, el Torroella, o el Ull de Cona, jugándose una especie de liga de solteros contra casados, en un campode tercera regional, pues el Barça desaparecería del mapa en segundos, la ruina sería monumental, las indemnizaciones que exigirían las figuras, de récord Guiness, el estadio para la piqueta y la ausencia de las competiciones, tanto nacionales como internacionales, en todas sus modalidades deportivas, absoluta, aunque le quedaría el consuelo al Sr. Carreras de ver por la televisión a Messi, a Suarez o a Piqué jugando acaso con la camiseta blanca.  

A la vista del asunto y como colaborador, hasta entonces, de la Fundación que preside, les envié una carta pidiéndoles que me dieran de baja en cuanto a mi aportación a la Fundación, recomendándoles que se dirigieran a los independentistas para tal fin, pues seguramente responderían con mayor ilusión a la que yo tenía tras los hechos enunciados.

Pasados unos días recibí respuesta de la Fundación a través de su gerente, quien lamentaba mi decisión, al tiempo que hacía un panegírico de la labor del tenor en cuanto a su generosidad, buenas obras y demás, a la que también a la mayor brevedad respondí, con la que paso copia a continuación:

Fundación Josep Carreras

Antoni García Prat

Gerente

Estimado Sr. García:

Antes de nada agradecerles su respuesta, su dedicación y labor en pro de los enfermos de leucemia y mi admiración por Josep Carreras como extraordinario cantante.

Me llamo Miguel Font Rosell, por lo que es fácil deducir que se trata de un catalán. A mayor abundamiento y hasta donde conozco, mis 16 primeros apellidos son: Font, Rosell, Mariol, Mariné, Riera, Brunet, Font, Clergas, Ros, Colomines, Casasayas, Soler, Puig, Lacoma, Soler, Grau… y seguramente así hasta aburrir, absolutamente todos catalanes, lo que hoy no pueden asegurar ni el 1% de nuestros paisanos más independentistas. Tengo 70 años y, aunque fuera de Cataluña, sigo hablando catalán sin problema alguno. Nacido en Barcelona, en la calle Muntaner,  la misma en la que reside su Fundación, aunque en los primeros números de la calle, no tan arriba, lo que pudiéramos considerar el centro de la ciudad, por lo que no soy para nada sospechoso de arribismo, ni de apóstol del centralismo, ni nada similar.

Vivo en Tui, un pueblo precioso de Galicia, frontera con Portugal, conozco prácticamente toda España y he viajado por cerca de 80 países, dicho todo ello con el único fin de evitar un encasillamiento que pudiera parecer contrario a mi amor por Cataluña, que también amamos a Cataluña los no independentistas. Ah!, también soy del Barça, de toda la vida.

También a mayor abundamiento le diré que el hecho de no residir en Cataluña se debe a que a mi padre (un ser excepcional), tras la guerra, su huida de un campo de concentración en Francia, el paso por los Pirineos perseguidos por perros varios días  (los franceses…) y su llegada al Ampurdán de donde era originario, para finalmente recalar en Barcelona donde por haber sido “rojo” le fue incautada su casa, requisado su dinero, perdido su importante puesto de trabajo y, pasados unos años malviviendo, aconsejado a huir de Cataluña, acabó recalando en Galicia. Estos hechos, para nada llevaron a educarme en el odio, el resentimiento o la venganza, sino todo lo contrario.

Ya ve, el pobre hombre, no se exilió a Mejico como le propusieron e hicieron tantos, pues mi madre estaba en Barcelona y prefirió arriesgarse a lo que fuera, en un momento en el que la recién estrenada dictadura estaba en plena enforia rebanchista, no como el cobarde y traidor Puigdemont, huido, no de una dictadura asesina, sino de la justicia de un Estado democrático de la actual Unión Europea, dejando colgados a los suyos y buscando justificación en un supuesto exilio, como mártir de la democracia y perseguido por un Estado opresor, enemigo de su país y bla, bla, bla.

Como catalán, no soy ajeno a la ruptura actual de nuestra sociedad, de nuestras familias y de nuestra propia identidad, pues tengo familia enfrentada por cuestiones de “nacionalidad”, como hoy desgraciadamente tenemos todos los catalanes.

Dicho esto, respeto profundamente la idea o ideología de cada cual, siempre que ese respeto sea mutuo y se contrasten las ideas civilizadamente y dentro de una legalidad establecida que nos garantiza nuestra pacifica convivencia.

Comprendo que el señor Carreras se sienta catalán (yo también), pero es incuestionable que además de catalán, el señor Carreras es español, lo quiera o no, como cuando uno quiere ser muy alto aunque solo mida metro y medio. Es bajito, lo quiera o no. Josep Carreras nació en Barcelona (como yo), es decir en una parte de España, que pertenece y ha pertenecido a España desde que esta nación se considera como tal, fantasías aparte.

Entre los múltiples reconocimientos otorgados al Sr. Carreras por el mundo adelante, España, que siempre le ha tratado con mucho cariño y reconocimiento, le ha otorgado la Medalla de Oro del Spanish Institute de NY, la Medalla de Oro de las Bellas Artes otorgada por nuestro rey, el Premio Principe de Asturias 1991, la Cruz de Oro del Orden Civil de la Solidaridad Social entregada por nuestra reina, es Doctor Honoris Causa por la Universidad de Elche, fue director musical de los juegos olímpicos de 1992, la ciudad de Fuenlabrada, en la Comunidad Autónoma de Madrid, le dio su nombre a un teatro, etc. De nada puede quejarse del comportamiento de España ni de los españoles hacia su persona, ni hacia su inestimable labor social.

No debemos olvidar que España es un Estado de Derecho, una monarquía parlamentaria (no una república), con una Constitución votada por todos los españoles, con un porcentaje demoledor en cuanto a su aprobación en Cataluña (superior al 90%), una Constitución que tiene como uno de sus principios la unidad de España y de todos los españoles, y que solo le permite llevar a cabo referéndums que afecten a principios constitucionales, al gobierno del país. De tal manera que para otros cometidos tiene la puerta abierta del Congreso para plantear cuestiones que afectan a todos los españoles. A mi también me gustaría que hubiese referéndums más a menudo, e incluso sobre cuestiones fundamentales, pero siempre que nos afecten a todos, que su ámbito sea nacional, y si no es así, que sea para cuestiones domésticas. Si mi mano se mueve al contrario de la voluntad de mi cerebro, no solo es un problema de mi mano, sino que afecta a todo mi cuerpo en general.

Lo que pretende Carreras con la independencia de Cataluña, expresada incluso furtivamente, aprovechando su proximidad a un locutor, por detrás, como si de un hooligan se tratase, sin que nadie se lo haya pedido, solo puede conseguirse, de momento, desde la más absoluta ilegalidad penal y constitucional, la falta de gratitud al país al que perteneces, sacrificando el bienestar y el prestigio de todos los catalanes, enfrentándoles socialmente y ello mientras sigue viajando por el mundo con pasaporte español, utilizando embajadas españolas, hablando en español, dirigiéndose en español a quienes pide ayuda, etc.

Créame señor García, si le digo que el fascismo, en nada se diferencia de un ultranacionalismo excluyente, impuesto desde la descalificación más radical de quien piensa desigual, pues esa es su esencia. ¿Como se puede militar a las ordenes, y luchar hombro con hombro con alguien como el actual presidente de la Generalitat, un fascista de libro, a quien el Sr. Carreras nunca ha descalificado, que piensa de la siguiente forma, y no se trata de un alegato de Hitler contra los judíos, es actual, solo basta con cambiar catalanes por alemanes y españoles por judios y el paralelismo está servido, al mas puro estilo Goebeliano. Veamos:

“Ahora miras a tu país y vuelves a ver hablar a las bestias. Pero son de otro tipo. Carroñeros, víboras, hienas. Bestias con forma humana, sin embargo, que destilan odio. Un odio perturbado, nauseabundo, como de dentadura postiza con moho, contra todo lo que representa la lengua. Están aquí, entre nosotros. Les repugna cualquier expresión de catalanidad. Es una fobia enfermiza. Hay algo freudiano en estas bestias. O un pequeño bache en su cadena de ADN. ¡Pobres individuos! Viven en un país del que lo desconocen todo: su cultura, sus tradiciones, su historia. Se pasean impermeables a cualquier evento que represente el hecho catalán. Les crea urticaria. Les rebota todo lo que no sea español y en castellano. Tienen nombre y apellidos las bestias. Todos conocemos alguna. Abundan las bestias. Viven, mueren y se multiplican. Una de ellas protagonizó el otro día un incidente que no ha llegado a Catalunya y merece ser explicado, como un ejemplo extraordinario de la bestialidad de estos seres. Pobres bestias, no pueden hacer más […] Pero ¿por qué hay que movilizarse cada vez? ¿Cuando acabarán los ataques de las bestias? ¿Cómo podemos en 2008 aguantar tanta vejación, tanta humillación y tanto desprecio?”.

Este mismo personaje, que sigue castigando a todo comerciante que no rotule su razón social en catalán, o en cualquier otro idioma que no sea el español (seguimos con los paralelismos), alineado con los mismos objetivos del Sr. Carreras, es autor también de las siguientes perlas:

“Los catalanes vamos en coches particulares y nos lo pagamos todo. No hacemos como los españoles.”

“Los españoles en Cataluña son como la energía: no desaparecen, se transforman”.

“Fuera bromas. Señores, si seguimos aquí algunos años más, corremos el riesgo de acabar tan locos como los españoles”.

“Sobre todo, lo que sorprende es el tono, la mala educación, la pijería española. Sensación de inmundicia. Horrible”.

“Vergüenza es una palabra que los españoles hace años que han eliminado de su vocabulario”.

“Los españoles solo saben expoliar”

“Los del PSC, pobres, hablan el español, como los españoles”.

Si todo esto no es racismo, odio, e incitación a la rebelión, ¿como calificarlo?.

¿Como calificar a quien en el entierro de la extraordinaria Montserrat Caballé, catalana y orgullosamente española, aprovecha la triste circunstancia para pedir menos español y más catalán?

¿No les parece una contradicción significativa el pedir “más catalán”, pero cuando se trata de pedir dinero llamarse Fundación y no “Fundació”?, ¿Se trata acaso del hecho diferencial en cuanto al culto a la pela por encima de cualquier otra reivindicación nacionalista?, ¿Se le puede pedir a alguien que muera en catalán mientras para pedir dinero se vive en español?

El nazismo tuvo también importantes músicos vinculados a su régimen, como fueron, entre otros, Karajan afiliado al partido, Strauss presidente del Consejo de Música del Reich, Carl Orff, Karl Böhm, etc. que también colaboraron muy activamente en obras de beneficencia y demás actividades sociales.

En su carta hace usted un alegato a la gran generosidad del Sr. Carreras, que no pongo en duda en absoluto, como tampoco lo hago de la extraordinaria labor que desarrolla la Fundación de la que usted, Sr. García, es gerente, pero comprenderá que, desde mi punto de vista, equivocado o no, rechace actitudes personales como la del Sr. Carreras y los que como el tienen ese concepto de mi patria y la suya, España. 

Precisamente por que yo me siento muy catalán y por ello muy español, he decidido que mi humildísima aportación a la Fundación que preside el cantante español Jose Carreras, vaya a parar a otras organizaciones también benéficas, capitaneadas por personas que no odien, insulten ni desprecien a mi país ni a mis paisanos, a todos mis paisanos, y esa y no otra, es la explicación a mi cese de colaboración con la Fundación a la que le deseo los mejores éxitos, que no dudo que procurarán los partidos independentistas, a mi entender genuinos representantes de un nazismo de corte light, de momento (ya veremos en que acaba), para suplir la falta de ayuda por parte de ciudadanos como es mi caso, que siguen estando orgullosos de ser catalanes y por ello españoles y ciudadanos de un país maravilloso que seguimos, de momento, llamando España.

Atentamente

Tui, a 8 de noviembre de 2018

Miguel Font Rosell

Catalán, y precisamente por ello, muy español

Tanto Cataluña como Euskadi, han sido desde el advenimiento de la llamada democracia en España, moneda de cambio para la clase política, quienes a rajatabla han usado las veleidades independentistas de algunos para echar cada vez más leña al fuego, facilitándoles sistemáticamente el ascenso, peldaño a peldaño, a las puertas de esa anhelada independencia que cada vez sienten más cerca, todo a cambio de sus ambiciones personales, de partido y de poder, a costa de lo que fuera. Unos políticos que venderían sin pestañear a su propia madre con tal de pisar moqueta, chupar de la teta, ejercer la mamandurria más rastrera y sentirse poderosos.

Ayer España tuvo un gobierno mangoneado por un cobarde que antes de dimitir prefirió dejar colgados a los suyos (hoy sería Soraya Saez de Santamaría presidenta del Gobierno), perder el poder y permitir que gobierne una tropa que día a día demuestra su absoluta incapacidad para nada que no sea la defensa de sus intereses, al mando de un mentiroso compulsivo, sin el menor escrúpulo ante aquello que haga peligrar sus logros de okupa de la presidencia, de manos de independentistas que no aspiran a otra cosa que romper España, algo a lo que accedería gustoso si no fuera porque los españoles, de momento, aun no aceptamos tamañas veleidades. ¿o si?.

Hemos llegado a tal grado de estupidez que, a más de uno, todas estas  manifestaciones, normales y admiradas en cualquier país democrático al uso, aquí le puedan parecer ultras, dado el punto de entreguismo patrio al que nos ha conducido esa dictadura de lo políticamente correcto en la que nos encontramos inmersos. 

Amar a España, sentirse orgulloso de ser español y proclamarlo, no solo no es ningún dislate, sino una manifestación debida de quien agradece al destino tamaña suerte.

!Que bien le vendría a España si la inmensa mayoría no se avergonzase de reconocer tal sentimiento!…

Si, soy español, ¿que pasa?.   

Sin categoría