La chacha y la premio nobel

Hoy me apetece meterme en un jardín, en mi jardín predilecto de lo políticamente correcto, esa dictadura actual que de una chorrada hace un mundo, que dilapida inmisericordemente a quien no pace en los mismos pastos, y que sin el menor análisis ni rubor, sienta cátedra de descalificación, con la aquiescencia de todo el rebaño, temeroso de ser incluido en esa lista de personajes malditos que un día osaron opinar sobre asuntos “delicados”, para acabar apartados de la sociedad.

El alcalde de Vilanova de Arousa, harto de ver marginado a su pueblo por parte de la Diputación de Pontevedra, por ser del partido enemigo de quien, desde el PSOE, pretende copar todos los resortes del poder en la provincia, el alcalde de Vigo, Abel Caballero, tuvo la temeraria ocurrencia de decir que quien ocupa la presidencia de la Diputación pontevedresa (Carmela Silva) era “la chacha para todo, del anciano Abel Caballero, alcalde de Vigo”.

Ni que decir tiene que a los pocos minutos, la supuesta “chacha”, incluía en la ofensa a todas las mujeres, la forma más demagogia de apartar las criticas a una misma y derivarlas al grueso de un colectivo especialmente “sensible”, calificando la opinión del alcalde en cuestión, de persecución machista, para que en tiempo récord, tanto desde su partido, de la extrema izquierda que le votó para el puesto, como en las redes, empezar la sesión de lapidación generalizada del poco prudente, pero absolutamente certero en su diagnóstico, regidor arousano.

Analicemos tanto las formas como el fondo de las manifestaciones objeto del linchamiento. Se supone que la monstruosa ofensa, esa por la que se pide la dimisión del autor, se culpa a su partido y, como no, al presidente de la Xunta, la bestia negra del capo Caballero, consiste en haber llamado “chacha” a la nunca bien ponderada, pozo de sabiduría, feminista de pro, independiente e intachable Carmela Silva.

En la forma, nada mejor que acudir a la Real Academia Española para valorar los significados de aquello que la dictadura de lo políticamente correcto va tergiversando en pro de lo más chungo de ese falso progresismo, acuñador de nuevos significados a su gusto, que supone el feminismo reinante, descafeinado en el fondo y feminazi en las formas, incapaz de levantar ni una sola palabra contra la barbarie extremista musulmana, vigente incluso en nuestro propio país, ese tan ajeno al que se la juega día a día en defensa de los verdaderos derechos de la mujer, en defensa de la igualdad, en contra de la intransigencia que sigue llevando a tantas mujeres a la muerte, a la prostitución no consentida, a violaciones, a torturas y toda clase de indignidades intolerables, una de cuyas víctimas ha sido galardonada recientemente con el premio Nobel de la paz, en la que se escudan, desde cargos de cuota, quienes desde mérito alguno se aprovechan de esa especial sensibilidad para su propia defensa, magnificando los hechos, cuando de auténticas gilipolleces se trata, en actos que menosprecian la causa de las que tanto han sacrificado en su defensa.

La RAE, da cuatro acepciones del término “chacha”. El primero “chacha y chacho” con el significado coloquial de muchacha y muchacho, de ahí su origen. El segundo nada tiene que ver con el asunto. El tercero lo identifica coloquialmente como sirvienta (la mujer que sirve como criada), la muchacha. El cuarto, también coloquialmente, como niñera o muchacha que se cuidaba de los niños, y a veces también de los ancianos, término que denota una edad que la mayoría de los autores localizan a partir de los 65-70 años (“chacha para todo, del anciano Abel Caballero”).

Hay que indicar aquí que la RAE especifica el tono y valoración de sus palabras, con términos como “coloquialmente” “despectivamente”, “insulto”, “malsonante”, etc. Así el término “maricón”, por poner un ejemplo, lo califica como despectivo, malsonante e insulto, cuando “chacha” lo considera simplemente coloquial, parte del lenguaje cotidiano, sin otra consideración alguna ni de desprecio, ni insulto, ni matiz ofensivo que pueda dañar a nadie, mas que a estas y estos bobos y bobas de baba, que siempre están a la que salta para hacer de ello el diluvio universal.

Si el término chacha, como término coloquial de muchacha, no significa otra cosa que “sirvienta”, sin más matices oficiales a los que agarrarse para montar bulla, o lame culos para utilizar un término más neutro y propio de la protagonista ofendida, ajeno a cualquier atisbo de machismo, alguien que conozca a la presidenta de la Diputación de Pontevedra, al alcalde de Vigo y a su relación entre ambos, ¿tiene acaso alguna duda de la principal tendencia y arrastrada sumisión de la ofendida hacia el dictador que ocupa la poltrona viguesa?. 

Si, chacha desde la Diputación, chacho desde la Zona Franca, como chacho intentó tener el dictador de Ponteareas en el partido, luchando contra su propio sobrino a quien se la tiene jurada, y todo ello por conseguir tener en sus manos todos los resortes cercanos a un poder omnímodo, al que aspira sin encomendarse a nada ni a nadie, desde la mentira, la demagogia y el pasar por encima de todo y de todos, al precio que sea.

El feminismo es algo mucho más serio que estas manifestaciones demagógicas  de chicha y nabo, de quienes quieren valerse de él para medrar en sus miserables aspiraciones, absolutamente ajenas a su valía.

Nadia Murad acaba de ser galardonada con el premio Nobel de la paz 2018, por su lucha contra la violencia sexual. Secuestrada y vendida como esclava sexual, en poder del Estado Islámico, con un largo curriculum de agresiones, violaciones, atentados a su dignidad y todo tipo de desprecios, ha conseguido escapar del infierno y ha recorrido y sigue recorriendo el mundo, denunciando los hechos en ayuda de otras que, como ella, siguen sufriendo ese machismo real, para desgracia de una civilización que no acaba de dar los pasos necesarios para erradicar tamañas agresiones. 

Carmela Silva, que fue concejala “no electa” del ayuntamiento de Vigo y a la que Caballero hizo responsable de “urbanismo” sin tener la mínima idea sobre el particular (para su sometimiento tampoco lo necesita), la nombró posteriormente 1ª teniente de alcalde, ocupando actualmente la presidencia de la Diputación de Pontevedra sin ser elegida por pueblo alguno para tal, entre otros cargos y siempre a las ordenes de su valedor, sin conocimiento especifico alguno que le faculte para la acumulación de los cargos ocupados, cobrando un pastón por ello, sin haber sido raptada, vendida, ni esclavizada, ni violada, invirtiendo los dineros de una Institución tan obsoleta como la Diputación, en general, en ayudas que poco tienen que ver con el fin último de la Institución, como es la ayuda a los municipios más desatendidos y con menos poder de inversión, en infraestructuras locales, etc. salvo que de Vigo se trate y de financiar las ocurrencias de su jefe. 

Mientras Nadia Murad sigue recorriendo el mundo en defensa de la mujer, de no ser raptada, esclavizada, violada, torturada o asesinada, Carmela Silva se toma el fin de semana para !pensar! (mas bien consultárselo al jefe), no en como ayudar a Nadia Murad y quienes como ella han sufrido todo tipo de agresiones machistas, sino en la posibilidad de denunciar al alcalde de Vilanova de Arousa, harto del desvío de los fondos de la Diputación a inversiones ajenas a su cometido, o al reparto entre amigos,  por haberla calificado de “chacha” y al otro de anciano, y lo hace, claro está, no en su propia defensa, sino en defensa de las mujeres, de media humanidad, de su integridad, etc., como corresponde al personaje.

Seguramente se puede ser más hipócrita, pues a estas alturas ya nada sorprende, pero esta ridícula pareja de chacha y anciano, Bonny and Clyde, o Mortadelo y Filemón, han superado ya la mayor parte de las marcas acuñadas hasta ahora.

Es preciso, indispensable y urgente, que todos rememos en la misma dirección en materia de igualdad de derechos humanos, del destierro de tanto canalla, de la lucha contra quienes entienden las religiones como instrumentos de poder, de intransigencia y de dominio, pero para ello es preciso antes erradicar de la vida pública a quienes valiéndose de metas tan loables, utilizan demagógicamente sus virtudes para sus particulares objetivos, magnificando gilipolleces, en detrimento de la consecución de los más nobles objetivos, causa para la que son incapaces de colaborar lo más mínimo.

Si, señora Carmela Silva, lo quiera o no, usted, por sus propias acciones, su trayectoria y sus cargos, es la protegida y la chacha (dicho coloquialmente) del anciano (dicho con absoluta propiedad) Abel Caballero, algo de absoluto y vergonzoso dominio público en la provincia, quien ejecuta sus ordenes, quien desatiende las inversiones que la Institución que preside debe a los ayuntamientos con insuficiente presupuesto y siglas contrarias a las suyas, en beneficio de los intereses de su jefe, y esto es algo dirigido exclusivamente a su persona, sin que nada tengan que ver en ello las mujeres en general, ni el machismo, ni gaita alguna que usted quiera tocar en su provecho. 

Espero que el alcalde de Vilanova de Arousa tenga la dignidad y la valentía de no solo no rectificar ni una coma, sino de ratificarse en todos y cada uno de los términos utilizados, pues no podía hacer mejor descripción de una realidad de escándalo, entre dos personajes representativos de lo más canalla de nuestra política, que tienen y han tenido siempre a la mentira, la demagogia y el desvío de sus responsabilidades, por bandera (lo del marisquiño, entre tantas otras, es de juzgado de guardia). Una buena ocasión para que el partido del certero alcalde arousano, de una vez por todas, abandone su proverbial cobardía y no salga con disculpas forzadas, al amparo de la descalificación por no haber actuado de forma políticamente correcta.    

 

  

 

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