Al revés te lo digo para que lo entiendas

 

Una de las cosas que más valora el gallego, en general, es el buen trato, la amabilidad, la ausencia de brusquedad en la expresión, el no decir “no” si puedes comunicarlo de otra forma y que tu interlocutor lo entienda, el quedar bien con todo el mundo (Deus e bo, pero o demo non e malo). No se trata de mentir, sino de comunicar las cosas de forma que puedan ser entendidas con otras palabras, con otros gestos, aun con sentidos opuestos si fuera menester (¿subir?, ¿bajar?…), quedando así de forma mas o menos bien: al revés te lo digo para que lo entiendas, un “arte” que cultiva regularmente Rajoy de forma habitual… o no, aunque vete a saber…
Por aquí circula un chiste que dice que la medida ambigüedad de Piugdemont no es nada, que cuando los gallegos nos independicemos se van a enterar. Lo cierto es que el “caganer” no solo habla otro idioma, sino que se ha expresado en raro, por otras cuestiones a considerar. Los que lo conocen dicen que se trata de un independentista de viejo cuño, un convencido, un talibán de barretina, un corredor de fondo, pero a la vez, y ahora, un golpista amenazado de largos años de cárcel, de seguir adelante con su órdago secesionista.
En esas condiciones, y siendo como la mayoría, un político que al verle las orejas al lobo antepone su interés personal al de todo el pueblo que representa, pero a la vez sin contradecirse, ¿como proclamar la independencia, tratando de salvar el culo, al mismo tiempo?. Me debo a mi pueblo, a las leyes de ese pueblo en las que se dice que si el resultado del referéndum es afirmativo, en dos días, en sesión parlamentaria, será declarada la independencia, de manera que si el sagrado pueblo ha decidido que seamos independientes en forma de república, yo me hago cargo de tal petición, pero pido, junto a mi gobierno, que sean otros quienes la paralicen para ofrecer una negociación. ¿Al revés te lo digo para que lo entiendas?. Pues no.
Analicemos sus palabras más significativas: “Llegados a este momento histórico, y como presidente de la Generalitat, asumo al presentar los resultados del referéndum ante el Parlamento y nuestros conciudadanos, el mandato del pueblo de que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república. Esto es lo que hoy corresponde hacer y hacemos con toda solemnidad. Por responsabilidad y por respeto. Y con la misma solemnidad, el Gobierno, y yo mismo, proponemos que el Parlamento suspenda los efectos de la declaración de independencia, para que en las próximas semanas emprendamos un diálogo, sin el cual no es posible llegar a una solución acordada”.
Francamente, resulta increíble la confusión creada alrededor de tales manifestaciones, salvo que el interés por no asumir lo declarado se haya adueñado de todo y de todos. Aquí no hay confusión de ningún tipo. El presidente de la Generalitat declara que asume el resultado de un mandato de su pueblo por el cual Cataluña se declara un Estado independiente en forma de república y lo hace además, y recalcándolo, con toda solemnidad. Acto seguido propone, junto con su gobierno, al Parlamento, que suspenda los efectos de tal declaración (no se puede suspender lo que no ha sido declarado) a los efectos de entrar en un periodo de negociación.
Así las cosas, aun cuando se le pretendan buscar otros planteamientos, a día de hoy, el presidente de la Generalitat ha declarado la independencia de la República de Cataluña, sin que todavía su Parlamento se haya manifestado, como pidió, en cuanto a la suspensión de tal declaración (nunca dijo ser él o su gobierno quien la suspendía). La pregunta ahora es la que nadie se hace: ¿porque no se reúne el Parlamento de Cataluña para tomar o no la decisión de suspender la declaración de independencia?. ¿Que pasaría de convocarse? Veamos: Los partidos constitucionalistas posiblemente se abstuvieran, ya que no se pueden manifestar sobre la suspensión en el tiempo, de algo que consideran ilegal. Si votasen que si a la suspensión temporal, estarían dando por bueno el pronunciamiento levantisco, mientras que si votasen que no a la suspensión estarían dando por buena la independencia. En cuanto a los independentistas, la suspensión parece que solo interesa al partido del propio Puigdemont y aun así, no a todos sus diputados, por lo que tendrían mayoría el resto y seguramente se votaría que no a la suspensión, afianzando con ello la proclamada independencia.
A mi entender, por tanto, no existe tal suspensión temporal y la independencia unilateral ha sido absolutamente declarada y “vigente”.
¿Que hace el ejecutivo de Mariano Rajoy?. Como es de rigor y en cumplimiento de nuestra Constitución, aplicar el abierto e indeterminado artículo 155, que debe iniciarse con un requerimiento al presidente de la Generalitat para que deponga su actitud, no para que al estilo Rajoy le pregunte otra cosa, tan en la linea de al revés te lo digo para que lo entiendas como ¿que pasa contigo tío?. ¿Que quisiste decir?. Cúbreme unas casillas para explicármelo (!).
La respuesta por parte de Puigdemont (a huevo) debería ser la de enviarle una copia de su discurso. Quise decir lo que dije. Si no quieres entenderlo es cosa tuya.
Mire usted señor Rajoy, mi pueblo, el catalán y por tanto tan español como el que más, en el que he pasado, en absoluta paz y tranquilidad, desde la proclama del 10-O hasta el día de la fiesta nacional, no se merece esa tropa de fulanos y fulanas que son mayoría en el Parlament, aun a pesar de ser minoría en votos, fruto de un sistema que ha podido cambiar usted en beneficio de todos los españoles y no lo ha hecho, pero tampoco se merece un Tancredo como usted, que ni sube ni baja, ni hace ni deshace, ni entiende ni ignora, ni habla ni calla… un coñazo permanente. Por otra parte, si hacemos bueno aquello del “piensa mal y acertarás”, ¿acaso su meditado tancredismo, su sempiterna apuesta por el paso del tiempo como actitud con que afrontar todos los problemas, ese irritante no hacer nada que ha hecho que finalmente se provoque la desbandada de las empresas catalanas, hartas de esperar su respuesta, no responderá a una política pensada para dejar a Cataluña en la miseria, esa región en la que usted políticamente no tiene futuro y a la que usted dice querer tanto (ya sabe, al revés te lo digo….)?.
Desde luego, si no es así, al menos lo está consiguiendo, ya que aun siendo los principales culpables de lo que pasa en Cataluña los miserables que la gobiernan, si su actitud hubiese sido otra puntualmente, deteniendo este sinsentido en lógica aplicación del 155 de la Constitución cuando se anunció un referéndum segregacionista, o cuando se aprobó una ley que implica la independencia en función del resultado de un referéndum de opereta, todo este éxodo no se habría producido.
¿A qué sino la rauda modificación hecha con nocturnidad y alevosía sobre la posibilidad del traslado de las empresas sin prácticamente trámite alguno, en los últimos momentos, cuando las empresas se veían ya acorraladas?.
Y lo peor no es el cambio de sede social de las empresas, que no significa gran cosa, pero si el de domicilio fiscal, como ya han hecho el Sabadell, Caixabank y otros que ya lo han anunciado en cascada, pues a nadie le interesa quedarse fuera del paraguas la UE. Al menos, la sonrisa de la presidenta de la Comunidad de Madrid, adonde han desembarcado más del 90% de las trasladadas, a quien casi se le desencaja la mandíbula, así lo atestigua, algo que, a poco que se haga, le permitirá al PP el recuperar también la alcaldía y conseguir la integridad perdida del territorio de Madrid. No obstante existe una abismal diferencia de la que aprovecharse aun a expensar de forzar la máquina de la desunión y el enfrentamiento: ellos juegan a remolque de un infantil y primitivo sentimentalismo patriotero y usted, Sr. Rajoy, al estilo plasma y sin comunicar nada a nadie como es habitual, en aras de una calculada estrategia de rapiña, de poder y de dominio, a costa de lo que sea. Una fantasía, por mi parte, que solo se apoya en algo tan malvado como en… pensar mal.
La aplicación del 155 implica la comunicación de petición de desistimiento de la actitud de sedición, para de no resultar, acto seguido la petición al Senado de una serie de medidas (indeterminadas) tendentes a regularizar la situación, Senado en el que usted tiene mayoría absoluta y por tanto se hará únicamente lo que usted proponga (al final acabará no proponiendo nada… o un poquito… o si… o no, aunque pudiera ser, no obstante, ya veremos).
Estamos ante un golpe de Estado perpetrado por un gobierno regional, por parte de un Parlamento autonómico, por algunos dirigentes de ciertas organizaciones oficiales catalanas y con la connivencia de la jefatura de una policía autonómica que se decanta del lado de los golpistas.
Se trata de uno de los mayores delitos contemplados, ya no solo en nuestra Constitución, sino tipificado y castigado seriamente en nuestro Código Penal.
En buena ley procede, por parte de la fiscalía, la detención de todos los citados a efectos de ser juzgados por ello, y en aplicación del mencionado articulo 155 de la Constitución, hacerse cargo provisionalmente el Estado del gobierno de la Comunidad, con la convocatoria inmediata de elecciones al Parlamento catalán, no sin antes desmontar la policía autonómica, por prudencia ante la seguridad del Estado ante posibles revueltas apoyadas por los mandos de tal Cuerpo, ofreciendo a sus números la integración en cualquier Cuerpo de la Seguridad Nacional y asegurando a todos los catalanes la más absoluta efectividad en todos los servicios en tanto dure la aplicación de tal artículo de la Constitución, y no exista un nuevo gobierno autonómico que se haga cargo de nuevo de Cataluña, pero sabiendo ya lo que vale un peine.
A partir de ahí, y por compromisos con el PSOE, es el momento en el que iniciar una reforma constitucional en profundidad en la que el Estado, sin excusas, en lugar de entregarse a nuevas servidumbres del PSOE para con los nacionalistas (ya veremos hasta que punto están dispuestos a seguir descuartizando España) , debería recuperar algunas de las atribuciones transferidas a las autonomías, entre las que han de estar sin duda, la educación, la sanidad y la seguridad, al menos, sino volver a convertirnos en un Estado unificado, la mejor opción, al estilo de nuestra vecina Francia, tan poco sospechosa de que con ello se cultive el absolutismo, la dictadura o una especie de fascismo encubierto, como argumentan todos los que han hecho de la mamandurria autonómica su modus vivendi en detrimento del resto de los españoles, quienes sin duda alguna viviríamos mejor y más barato, sin tener que multiplicar toda la inmensa burocracia administrativa por 17 inventados “hechos diferenciales” permanentes, consumidores de miles de sueldos, dignidades y prebendas de pasmosa inutilidad, que para lo único que han servido es para separarnos, para que nos diferenciemos, no para contemplar nuestras diferencias, que esas siempre existirán, incluso en las propias comunidades, provincias, ciudades, barrios, edificios y viviendas, para que los partidos al uso hayan colocado a toda su tropa en puestos de escandaloso mamoneo, a costa de nuestros impuestos y de la igualdad de oportunidades, pero eso no se dará con usted, conservador de lo más cutre, incapaz de reforma alguna, salvo para ceder a cambio de poltronas.
Para eso necesitamos líderes como Rivera (lo digo incluso habiendo sido expulsado del partido), líderes jóvenes, valientes, responsables, dispuestos a pensar en una España europea, de unión, no de divisiones, por encima de los intereses partidistas, distantes de los extremismos que nos arruinan y de los taimados y oportunistas, disfrazados de prudentes, que nos empobrecen.
¿Está claro, o hay que decirlo al revés?

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