¿Laicidad, aconfesionalidad, o… depende?

 

El artículo 16.3 de nuestra Constitución establece lo siguiente: “Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.”

¿Es entonces España un Estado laico, aconfesional, católico, apostólico y romano o … depende?.

Antes quizá convenga aclarar las diferencias entre un Estado laico y uno aconfesional. Un Estado laico es el que practica la neutralidad en materia religiosa, por lo que no ofrece apoyo ni oposición explícita o implícita a ninguna confesión religiosa, siendo aconfesional el que actúa de forma similar a como se expone en el mencionado artículo 16.3 de nuestra Constitución.

Así las cosas, claramente podemos asegurar que, al menos sobre el papel, España es un Estado aconfesional, aunque en realidad está mucho mas cerca de ser un Estado puramente confesional, exageradamente confesional, un Estado en el que rige un Concordato con la Santa Sede firmado en 1953, hace ahora la friolera de 63 años, modificado por acuerdos de 1976 y 1979 relativos a la enseñanza, asuntos económicos, militares, etc. y con la explícita mención constitucional de la aconfesionalidad, aunque sea tal el contenido del Concordato, que en la práctica el país se encuentra bastante lejos de la aconfesionalidad y mucho mas lejos de la deseable laicidad para un Estado moderno actual, propósito perseguido por más de un gobierno en democracia, pero que finalmente ni uno solo, por temor electoral, se ha atrevido a ponerle el cascabel al gato.

Hace unos días, publicaba en este mismo medio un par de artículos directamente relacionados con este que me propongo acometer. Al primero de ellos lo titulaba “Dignificar el calendario” y, “De reyes, reinas, reinonas y otras gilipolleces” al segundo. Ambos hacían referencia a algo que, afortunadamente, poco a poco la sociedad empieza a cuestionar, aunque como viene siendo habitual en esta sociedad de vacío intelectual que padecemos, de forma superficial, con resentimiento y sin alternativas razonables. Me refiero al cuestionamiento de unas fiestas de carácter religioso con apoyo oficial en un Estado tan aconfesional, como de España proclama nuestra Constitución.

En esta época del año, y en un intervalo de un par de semanas, se celebran tres fechas tradicionales en nuestra sociedad, dos de ellas religiosas (navidad y reyes) y la tercera puramente laica (cambio de año).

Lo curioso del caso es que ninguna de las tres responde al hecho en sí que pretende celebrar y que, sin embargo, con todas y cada una de ellas se ha estado engañando al personal desde siglos atrás, hasta el punto de formar incluso en ello a nuestros inocentes descendientes (el engaño y el adoctrinamiento siempre ha sido precoz en España), de tal forma que aun es mayoría el monte de ¡adultos! que sigue creyendo, a pies juntillas e incluso con intransigencia hacia posturas opuestas, en tales fantasías, por otra parte, sorprendentemente incuestionadas por parte de nuestros medios públicos de comunicación.

La primera, en la noche del 24 de diciembre y el siguiente día 25, conocida como la Navidad, celebra el supuesto nacimiento en Belén y en tal fecha de Jesús de Nazaret, ahora hace 2016 años.

Hoy sabemos, y podemos exponerlo sin riesgo de ser condenados a la hoguera, gracias a la independencia y la libertad de que goza la sociedad civil, que a ciencia cierta, casi nada se sabe sobre el personaje en cuestión y menos de su nacimiento, pues ni él mismo dejó nada escrito, ni existe historiografía sobre el particular, de manera que todo lo “conocido” es preciso beberlo en fuentes propias y parciales de sus discípulos, escritas cerca de un siglo después de acaecer, por quienes no conocieron de primera mano nada sobre el particular, en textos modificados, interpretados y reinterpretados con asiduidad a lo largo de los siglos, y siempre tras la obsesión judía de hacer coincidir todo lo remarcable con supuestas profecías a las que someterse, profecías que, por otra parte, regularmente solían fallar más que una escopeta de feria. Tal es así que de las investigaciones sobre el particular, podemos deducir con relativo rigor, que el personaje, realmente extraordinario e inimitable, no nació en Belén, sino en Nazaret y concretamente entre el año 4 al 7 a.C., con lo que hace 2016 años ya tendría alrededor de 6 años, que la época del año no parece ser esta, que no hubo ni burro ni buey (esto lo asegura incluso el propio Ratzinger), ni bastantes otras cosas, al parecer mas trascendentes para los creyentes, que configuran todas ellas el panorama navideño.

La siguiente de tales fechas es la que conmemora el final e inicio de año, esta ya de carácter laico pero también modificada y adulterada por la misma confesión religiosa, por su necesidad, a la hora de confeccionar el calendario gregoriano, de hacer que se cumplieran ciertas determinaciones de carácter religioso relacionadas con la pascua (ver de nuevo “dignificar el calendario”), cuando el inicio de año debería, a efectos astronómicos propios de un calendario, hacerse coincidir con el solsticio de invierno, unos 9 días antes, pues tal y como se regula no se corresponde con fenómeno astronómico alguno.

Finalmente, el tercero de esta tríada, lo constituye la celebración de la adoración de los reyes magos como cúlmen de la fantasía. Se trata quizá, sino del primero, si de los mas conocidos episodios de ciencia ficción jaleados a lo largo de la historia. Lo de una estrella iluminando un portal, es de una imaginación desbordante pero de una ignorancia alarmante, a la par que toda una serie de señores alados anunciando la buena nueva. Hoy sabemos, por otra parte, que no existe documentación histórica de visita alguna de reyes o magos al rey Herodes, y menos de una persecución de este a recién nacidos con su correspondiente matanza (la trascendencia del hecho hubiera sido objeto de cumplida documentación por parte de Flavio Josefo), ni de trayectoria con origen en oriente de tales personajes, cuyo proceder sitúa el propio Ratzinger sorprendentemente en la bética, en su pintoresco librito sobre la infancia de Jesús.

Es evidente que la religión católica ha tenido un protagonismo descomunal en nuestro pais, con una influencia absoluta sobre todo y sobre todos a lo largo de unos siglos en los que la intransigencia más absoluta ha presidido todo tipo de aleccionamientos, pero también lo es que el ciudadano ha evolucionado, que la fe, al cobrar menor efecto la amenaza de la Inquisición, el poder temporal de la Iglesia, los infiernos (negados por el propio Papa actual) e ir avanzando el conocimiento, va siendo ya algo residual e inversamente proporcional al propio conocimiento, pues ninguna fe se necesita en aquello de lo que ya se tiene certeza (nadie “cree” que dos y dos sean cuatro), por lo que ya no parece que proceda, al menos oficialmente, seguir con ese protagonismo de fantasía en un Estado aconfesional, y menos en uno laico, en una época en la que es harto conocida la irrealidad de tales efemérides.

Hoy estas fiestas se reducen a celebrar unos días de reunión y concentración familiar, de agasajos a los mas pequeños y de buenos deseos, algo que no precisa para nada de soporte religioso alguno, cuyas fantasías, no obstante, podrían perfectamente perdurar de ser tomadas como parte del recuerdo de una mitología histórico-religiosa, pero que son absolutamente impresentables en el momento en el que se les pretende dar autenticidad y transmitirlas como la celebración de algo real a nuestros hijos, en esos años de niñez en los que cualquier enseñanza cala y se asienta profundamente, con independencia de su valía o de su autenticidad. Nada tan fácil, por otra parte, de inventar o de sacarse de la manga de cara a los niños, y sin necesidad de engañarles, como cualquier motivo para seguir festejando algo que nos lleve a la alegría, la sorpresa, el regalo, la emoción, la solidaridad, los buenos deseos o la exaltación de cualquier otra virtud propia del ser humano, que nos invite a obsequiar a nuestros pequeños y a mantener la ilusión en unas fechas que para nada han de ser necesariamente dependientes de religión alguna. Tradiciones tan ajenas a las nuestras como Papá Noel, Halloween, o el recuperado Carnaval, producen similares motivos de alegría en nuestros menores sin necesidad de hacerles creer fantasía alguna.

No se trata de ridiculizar una creencia, mas o menos infantil, tal y como se ha empezado a manifestar con cabalgatas de reyes y reinas, o de reinas en exclusiva, disfrazadas de lagarterana de barra americana o de pitonisa televisiva nocturna. Estamos en un Estado aconfesional pero también democrático, en el que cualquier opinión, creencia o teoría, han de ser expresables, toleradas e incluso respetado su proceder, siempre y cuando no pretendan imponer tales creencias, sus consecuencias y manifestaciones a una colectividad, como ha venido siendo norma a lo largo de los siglos. Afortunadamente y gracias a la libertad que la sociedad se ha dado, las religiones disponen hoy en día en España de locales suficientes como para albergar en ellos todo tipo de manifestaciones propias de unas creencias que bien pueden sustentar sus destinatarios.

A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César, por lo que si ese es el camino, marcado sabiamente por el propio nazareno cuyo reino decía no ser de este mundo, caminemos, pero con el suficiente respeto y consideración, dejando que los creyentes practiquen su credo en sus casas y en sus instituciones y que la sociedad civil celebre con la misma alegría aquellas virtudes que nos lleven a vivir en paz, en tolerancia y sin enfrentamientos, respetándonos, bien si se practica una religión, otra o ninguna, pero dejemos ya de tratar creencias como si de verdades incuestionables se tratase, sobre todo de cara a los mas indefensos, a quienes se les incita a comulgar con historias mitológicas de dudoso fundamento.

Una cosa es ser un Estado aconfesional, en el que los medios públicos de comunicación informen sobre ser estas unas fiestas en las que los católicos celebran su creencia en el nacimiento de su Dios y en la adoración al mismo por parte de unos reyes magos, creencia que celebran con una cabalgata en la que escenifican los supuestos hechos, y otra muy distinta es asegurar en todos los medios el nacimiento del Dios hecho hombre, adorado por unos reyes magos en Belén, para lo que el ayuntamiento de que se trate ha organizado y pagado (con los impuestos de todos) una cabalgata para la celebración de tal acontecimiento, pues esta última información y sus correspondientes hechos, caracterizan claramente a un Estado confesional como lo es el nuestro en realidad.

Es evidente que un futuro gobierno ha de plantearse de una vez por todas la denuncia del Concordato, la modificación de la Constitución para, entre otras cosas, convertirnos en un Estado laico de verdad, como lo son actualmente los mas avanzados, garantizar la libertad de culto y establecer un acuerdo de Derecho Internacional con el Estado Vaticano en el que se puedan contemplar acuerdos económicos y de servicios perfectamente equilibrados en orden a compensar servicios sociales prestados por la Iglesia Católica (justo es reconocerlo) con la ayuda a la preservación del enorme, magnifico, e insustituible patrimonio digno de conservación con el que cuenta el Vaticano en España, dejando para las Iglesias y colegios asociados, la práctica de sus creencias en plena libertad de culto.

De momento, España en materia religiosa… depende.

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10 comentarios


  1. José Manuel

    Opinar, se puede opinar de todo, pero no debemos faltar a la verdad: afirmar “un futuro gobierno ha de plantearse de una vez por todas la denuncia del Concordato, la modificación de la Constitución para, entre otras cosas, convertirnos en un Estado laico de verdad, como lo son actualmente los mas avanzados” además de mentira, es una demostración de ignorancia supina. Mentira, porque Alemania, Francia, Italia y muchísimos otros países avanzados también tienen concordato; ignorancia supina, porque un concordato no es otra cosa que el nombre dado a los acuerdos internacionales firmados con el Vaticano. Por cierto, denunciar el concordato, significaría ponernos a la altura de Corea del Norte, Laos, Afganistán y Arabia Saudi, que son los países que no han firmado ningún tratado o concordato con el Vaticano. Le ruego que se documente mejor y no mienta. Gracias.

    • Miguel Font Rosell

      José Manuel:
      Estoy totalmente de acuerdo con usted en cuanto manifiesta que “no debemos faltar a la verdad”. Me acusa usted de mentiroso y supino ignorante, por sostener que la mayor parte de los Estados mas avanzados son actualmente laicos. Sepa usted que en Europa únicamente se declaran Estados confesionales, la minoría formada por: Inglaterra, Dinamarca, Islandia, Malta, Mónaco, San Marino y la dictadura teocrática del Vaticano, los tres primeros protestantes y los cuatro mini Estados últimos, católicos. El resto, entre los que se incluyen (a pesar de su observación) Alemania, Francia e Italia, son Estados que oficialmente se declaran a si mismos, bien laicos o aconfesionales, todos ellos con sus correspondientes matices, al igual que sucede con España. Por supuesto EEUU, Estado que me permitirá considerar de avanzado, es el paradigma del laicismo aun cuando la religión está muy presente en todo el país, siendo también laicos Canadá o Rusia, todos ellos bastante mas avanzados en todos los aspectos que Malta, Mónaco, San Marino y por supuesto que el último bastión de una dictadura en Europa, el Estado Vaticano.
      En cuanto al Concordato con la Santa Sede, únicamente están en vigor en Europa el de España, Polonia, Portugal, Italia (ya con poco contenido) y Francia, Alemania y Rusia, estos tres últimos de nula vigencia actual y para cuestiones menores, ninguno más.
      Por otra parte, denunciar el concordato, únicamente supone revisar un convenio internacional, asunto que a diario tiene lugar entre todos los países, para ser sustituido por otro, del que propongo en mi articulo algunas materias. Nada tiene eso que ver con parecernos por ello a Corea del Norte, Laos, Afganistán y Arabia Saudí, como usted alega, paises por otra parte, que al igual que Vaticano están regidos por una dictadura, algo que afortunadamente España pudo abandonar hace ya algunos años, tras la cruzada por Dios y por España emprendida por Francisco Franco y los suyos, con la inestimable ayuda del propio Vaticano.
      Como verá, en cuanto a la mentira, a la ignorancia, añado el falso testimonio y la tergiversación de las palabras, mas valiera que se mirara usted al espejo.
      A su disposición y un saludo.
      Miguel Font

  2. Ramón Iglesias

    Querido Señor Font:
    Vd. debe vivir en otro mundo diferente al resto de los mortales, ya que aporta una información muy “rara”. El único estado laico de todos los que recoge, el único, es Francia (y tiene un Concordato). Absolutamente todos los demás países citados son bien aconfesionales, como el nuestro, o tienen una o varias religiones oficiales, como Inglaterra, Suecia, Alemania, Noruega, Dinamarca, etc.
    Coincido con José Manuel en que debe documentarse mejor.
    Saludos.

    • Miguel Font Rosell

      Ramón Iglesias:

      Me parece que usted ni ha leido bien el articulo, ni el comentario de José Manuel, ni por supuesto el mio. Lo que si es seguro es que ni usted ni su admirado José Manuel se han documentado lo mas mínimo sobre el particular, pues no aportan dato alguno que justifique sus posturas, algo por otra parte muy habitual en este tipo de comentarios propios de creyentes que no consideran necesario documentarse cuando de algo que por la fe les llega se trata, y que debido a ello viven en su pequeño mundo donde estas cuestiones ni se ponen en duda, confundiendo deseos con realidades.
      Asegura usted que paises como Inglaterra, Suecia, Alemania, Noruega y Dinamarca (dejemos el etc.) tienen religiones oficiales. Como expresaba ya en mi respuesta a Jose Manuel, de los países que usted cita como confesionales solo lo son Inglaterra y Dinamarca (se olvida de Islandia, que yo citaba), pues tanto Suecia y Finlandia como Noruega van por otros caminos. Concretamente Noruega, en diciembre de 2012, por acuerdo de su Parlamento, abandono la confesionalidad declarándose Estado laico, mientras tanto en Suecia como en Finlandia, de confesión luterana, desde 2000 han iniciado el proceso constitucional de desoficialidad confesional para declararse, al igual que la vecina Noruega, un Estado laico.
      En cuanto al concordato con Francia al que alude, la ley de Separación de 1905 prohibió la ratificación de Concordatos, permitiendo en 1921 y 1926 acuerdos parciales con la Santa Sede, rigiendo actualmente el acuerdo de diciembre de 2008 que recoge únicamente el intercambio de reconocimiento de diplomas y títulos de enseñanzas superiores entre las universidades francesas y las dependientes del Estado Vaticano, algo que recogía ya en mi respuesta anterior a José Manuel, cuando hacia referencia a los supuestos concordatos con Francia, Alemania y Rusia (“estos tres últimos de nula vigencia actual y para cuestiones menores”).
      No tengo inconveniente alguno en profundizar hasta donde quiera sobre el particular, pero creo que ante quien no se documenta lo mas mínimo y tiene además la desfachatez de pedirme a mi que lo haga (llevo publicados mas de un centenar de artículos sobre materia religiosa) es una perdida de tiempo por mi parte, y por la suya de respeto hacia quienes si lo hacemos.
      A su disposición y un saludo
      Miguel Font

  3. juanjo

    Se le olvida a usted algo muy importante. La voluntad de los españoles.
    Ustedes quieren imponer sus ideas aunque sean minoría. Porque sus ideas son las buenas.
    Los sentimientos, creencias e ideas de los demás (mayoría) son despreciables.
    Los miles de católicos asesinados por el Frente popular (la inquisición a su lado fue un juego de niños) no tienen importancia o fue de justicia. ¿verdad Sr. Font?
    Porqué no se enseña eso en las escuelas. ¿Y todos los crímenes de Estados “ateos” o laicos contra la humanidad?.
    Habla usted de intolerancia de los católicos. Aplíquese las palabras de “ese personaje” como usted le llama: ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.
    Y lo que le mueve no es la justicia o el derecho. Es el odio. Porque de lo que hay en el corazón habla la boca.

    • Miguel Font Rosell

      Juanjo:

      Antes de nada decirle que contestaré en esta respuesta tanto a Juanjo como a José, ya que sus comentarios proceden ambos del mismo correo.
      Aunque en distintas versiones, uno escueto y el otro algo mas extenso, ambos comentarios responden a un cliché conocido y muy extendido, de religioso indignado cuando alguien cuestiona sus “verdades” eternas, lo que suelen hacer sin argumentos, adjudicando al autor palabras y supuestas militancias que no se contienen en el artículo, con insultos, descalificaciones etc. pero absolutamente vacíos de contenido.
      El comentario de Jose casi no requiere respuesta alguna, ya que califica al artículo de asqueroso y que destila odio, un sentimiento que no he sentido en mi vida. Me acusa también de mala educación, lo cual indica que no ha leido el artículo o que lo ha leido anteponiendo sus propios prejuicios, pues en ningún momento he faltado a la educación, de hecho no cita para nada la causa de sus gratuitas sensaciones. Lo que es peor es la acusación de contener mentiras o verdades a medias, sin citar siquiera una sola que justifique tales afirmaciones. En resumen nada que decir, pues nada contiene de interés objetivo el comentario.
      En cuanto al de Juanjo, vayamos por partes y siguiendo su guión.
      Comienza acusándome de olvidarme de la voluntad de los españoles y supongo que se refiere a algo relacionado con la religión, pues no concreta a que voluntad se refiere. En primer lugar he de decirle que según el Centro de Investigaciones Sociológicas en su informe de 2015, en España el 70,6% de los españoles se considera católico, proporción que va decreciendo considerablemente. De ellos el 61% manifiestan no ir casi nunca a Misa. El 13,9% manifiestan ir varias veces al año. El 12,1% van casi todos los domingos, mientras el 1,9% manifiestan ir varias veces a la semana, admitiendo por otra parte todos ellos que si suelen hacerlo con motivo de algún acto religioso-social, como puede ser una boda o un entierro. Por otra parte, entre no religiosos y ateos el porcentaje de españoles ya es del 24,8% y creciendo. Considerando las cifras escrutadas, el porcentaje de españoles que cumplen el precepto católico de asistir a Misa todos los domingos, está por debajo del 10% de los que se consideran católicos, lo cual supone entre un 6-7% de los españoles, quienes cumplen con los preceptos religiosos de su confesión, algo que responde claramente a la evidencia del vacío generalizado de las iglesias en general, y de la edad media de las personas que asisten, la mayoría ya en la tercera edad. Son datos, no sensaciones.
      De todas formas, le diré que las razones o no de las cosas, no siempre pertenecen a la mayoría y en una democracia es fundamental el respeto a las minorías, respeto que yo si tengo por ese mínimo porcentaje de creyentes que cumplen con sus preceptos, aunque no tanto por esa enorme mayoría que no los cumplen.
      Dice después que “ustedes quieren imponer sus ideas”. ¿A quien se refiere con ustedes?. Yo voy por libre en mis observaciones, no pertenezco a grupo alguno y no pretendo imponer idea alguna, al menos en la forma que su credo lo ha hecho a lo largo de los siglos con millones de personas en el mundo. Simplemente me limito a exponer mis ideas sobre el particular, de forma razonada y con datos que sustentan mis afirmaciones, sin despreciar ni sentimientos ni creencias, por mucho que no las comparta y me parezcan infantiles (es mi opinión).
      Pasa ya a asuntos de la guerra civil española, que tampoco se muy bien a que viene, asegurando que el Frente Popular asesinó a miles de católicos, lo cual es absolutamente cierto. Mire usted, yo nada tengo que ver con el Frente Popular, ni en mis escritos (mas de un millar publicados) habrá visto usted nunca defensa alguna de tal coalición de extrema izquierda, sino todo lo contrario, al igual que los asesinatos cometidos por el bando nacional en cantidad de pueblos y ciudades a la “caza del rojo” (¿le suena Federico García Lorca?), muchas de tales “expediciones” al mando de algunos curas de pueblo, bendecidos por el obispo y con cardenales flanqueando al dictador. Una guerra es una barbaridad que se retroalimenta y llega a producir monstruos, tanto de un bando como del otro y sobre este particular existe literatura en abundancia sobre las barbaridades en ambos bandos.
      En cuanto a la Inquisición, el Santo Oficio, existe también larga documentación de sus barbaridades a lo largo de sus siglos de existencia y no consecuencia de una guerra, sino friamente, casa por casa, con asesinatos gratuitos de todo tipo tras las mas aberrantes torturas (le recomiendo una visita al museo itinerante internacional de la tortura, la mayor parte dedicado a la inquisición), llevadas a cabo por una institución exclusivamente propia de la religión católica (esto no es odio, son datos).
      Habla usted de crímenes contra la humanidad cometidos por Estados ateos o laicos, cuando el ateismo o la laicidad no son creencias ni militancias. No se milita en el ateismo o en el laicismo. Una persona es atea porque no cree en ningún dios, un agnóstico, como yo mismo, es una persona que reconoce que sobre la materia, al igual que toda persona en el mundo, nada sabemos a ciencia cierta y ante la ignorancia prefiero profundizar en el conocimiento antes de entregarme a una creencia sin fundamento científico alguno, sin pretender atraer a nadie a mis planteamientos, ni decir que quien así no piensa se habrá de condenar, ni amenazas de tipo alguno. ¿Quien puede cometer crímenes en nombre de eso?. Los crímenes a los que usted se refiere supongo que son los cometidos por regímenes comunistas y lo son por la propia doctrina comunista de persecución del capital, no por ser mas o menos laicas. Conviene no confundir.
      En cuanto a la intolerancia de los católicos, no hay mas que repasar la historia desde que Constantino hizo oficial la religión que montaron Pablo y los suyos, bajo planteamientos proselitistas y dirigida a los gentiles cuando Jesús era un judío sin otra pretensión que la de convencer a su pueblo del arrepentimiento ante un inmediato final del mundo (le aseguro que si decide usted informarse, de verdad, le será reconfortante). No solo podríamos hablar de la Inquisición, sino también de las Cruzadas, de la Contrarreforma, etc. La historia rebosa ejemplos sobre el particular.
      Finalmente se escandaliza de que en un momento de mi artículo le llame “personaje” a Jesús de Nazaret, por el que tengo una gran admiración (lo expongo en mi artículo), quizá inversamente proporcional a la que tengo por su iglesia y por sus seguidores en general (a él le pasaba lo mismo). Mire usted y para dejar las cosas en su sitio, la Real Academia de la Lengua Española define “personaje” como persona de distinción, calidad o representación en la vida pública. ¿Acaso niega usted que Jesús de Nazaret, al menos según la imagen transmitida por sus evangelistas, no era una persona distinguida y de calidad?.
      A su disposición y un saludo
      Miguel Font

  4. paco

    ¿porqué se llaman laicistas cuando son anticristianos?
    El demonio es el padre de la mentira.

    • Miguel Font Rosell

      Paco (al parecer, tercera persona de berkutmadrid):

      Ya que no parece usted muy bien distiguir los conceptos, según usted mismo expone, le aclararé en que consiste el laicismo.
      Laicismo, es la corriente de pensamiento, ideología, movimiento político, legislación o política de gobierno que defiende o favorece la existencia de una sociedad organizada aconfesionalmente, es decir, de forma independiente, o en su caso ajena a las confesiones religiosas. Su ejemplo más representativo es el “Estado laico” o “no confesional”.
      El concepto de “Estado laico”, opuesto al de “Estado confesional”, surgió históricamente de la Separación Iglesia-Estado que tuvo lugar en Francia a finales del siglo XIX, aunque la separación entre las instituciones del estado y las iglesias u organizaciones religiosas se ha producido, en mayor o menor medida, en otros momentos y lugares, normalmente vinculada a la Ilustración y a la Revolución liberal.
      Los laicistas consideran que su postura garantiza la libertad de conciencia además de la no imposición de las normas y valores morales particulares de ninguna religión o de la irreligión. El laicismo persigue la secularización del Estado,1aunque se distingue del anticlericalismo radical ateo en cuanto no condena la existencia de dichos valores religiosos.
      Como verá, el laicismo no tiene nada que ver con condena alguna de ninguna religión.
      En cuanto a lo del demonio, para mi es un personaje de ficción que no me interesa lo más mínimo y por tanto no voy a entrar en la paternidad que usted le asigna.
      Finalmente permitame una pregunta ya que mis mas encarnizados detractores utilizan todos el mismo correo, ¿qué es berkutmadrid?. ¿A que se dedican ustedes?
      A su disposición y un saludo
      Miguel Font

  5. jose

    Sometamoslo a referéndum a ver que quiere el pueblo español.
    Y deje ese tono inquisitorial y no vea fantasmas dónde sólo hay cabreo porque siempre que llega la navidad o la semana santa salen ustedes dando la matraca en plan cansinos aguafiestas.
    Que yo sepa, a nadie se le impone nada hoy día.
    ¿Le. Molesta la manifestación pública de la fe?

    • Miguel Font Rosell

      José:

      Reconozco que esto empieza a interesarme. ¡La famosa carta de Lorca desde Nueva York!. ¿Sabía que una de las características mas señaladas de Lorca eran sus eternas contradicciones?. ¿Ha leído el poema Grito para Roma, donde pone a caer de un burro al Papa y a toda la organización eclesiástica?. Lorca fue asesinado por católicos fascistas, por intolerantes que no toleraban su homosexualidad y que pretendían escarmentar a quien no participaba de su mundo oscuro de ignorancia, imposición y tente tieso.
      En cuanto a su siguiente correo (parece que ya se erige usted en portavoz de berkutmadrid) la idea de someter algo a referéndum (usted no especifica de que se trata) me parece bien pero, diera el resultado que diera, la verdad no siempre está del lado de la mayoría, por lo que tal consulta no nos llevaría a nada. Tampoco se de donde saca usted mi supuesto tono inquisitorial (de eso saben ustedes mucho mas) ni se a que se refiere con lo de los fantasmas (como siempre no concreta absolutamente nada). Lo del “salen” tampoco se a que se refiere, ya que yo no soy la trinidad de ustedes con lo de berkutmadrid, sino yo solo con mis propias opiniones, sin importarme demasiado lo que otros opinen ni en esas fechas que usted menciona ni en otras.
      En cuanto a la manifestación pública de la fe, al igual que cualquier otra manifestación pública, me molesta igual que cualquier otra. Lo que, sin embargo me molesta como ciudadano, es que tales manifestaciones tengan que ser costeadas por las arcas públicas, con los impuestos de todos y que ustedes no solo sigan gorroneándonos a todos, sino contando absurdas fantasías a nuestros niños, aprovechándose de su candidez.
      No estoy en contra de que ustedes manifiesten lo que sea, pero háganlo en sus instalaciones, páguenlo de sus bolsillos y con aquellos que quieran escucharles y participar de sus creencias, no impongan al resto su presencia, ni sus ritos, ni sus costes.
      Siguen sin aclararme de que va eso de berkutmadrid ¿será una sociedad secreta, un parapeto donde esconderse?. Por otra parte, y esto se da casi siempre, puede ser natural en quien firma sin usar sus apellidos.
      Por mi parte no hay problema en continuar con la polémica, pero creo que si ustedes no aportan mas que fe y sensaciones, la cosa empieza a aburrir un poco, por lo que no estaría mal dar por zanjado el asunto.
      De todas formas…
      A su disposición y un saludo

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