Política urbanística. El aparcamiento

 

¿Quen son os ricos?. Os politicos
¿Quen son os politicos?. Os que jobiernan
¿Quen nos mete tanta vijilansia?. O jobierno
¿Quenes comen os persebes? Eles.
Antón Reixa, con Os resentidos, en su álbum “Fai un sol de carallo”, comenzaba así, con ese gallego “popular”, uno de sus primeros éxitos: Galicia sitio distinto, al ritmo de !lume forestal!, tacón, punta tacón, baila do dereito e do revés, para terminar con un solemne !Aupa Camerún!.
Evidentemente, en Galicia, el “hecho diferencial” en el que se apoyan tantos independentistas de otros lares para disimular su auténtica razón de creerse mejores y con ello mostrar su insolidaridad, o fascismo (¿porqué no hablamos claro?), pidiendo la independencia, es evidente, aunque afortunadamente para nada conduce a tales muestras de desprecio por el foráneo, muy al contrario, aquí todo el mundo es bienvenido, pero si algo tiene mejor el gallego que nadie, es que es honrado y trabajador a carta cabal. Así, Vigo llora pero trabaja, La Coruña se divierte y “nadie es forastero”, Pontevedra duerme pero “da de comer a quen pasa”, Santiago reza y vive del cuento de lo del apóstol, mientras para comer: Lugo, al tiempo que Ourense puebla el mundo, y así cada uno a su aire…, otra cosa es encontrar aparcamiento.
Pontevedra, la provincia marítima más al sur, dispone de tres ciudades que en su día fueron capital, en las que el preciado espacio de ubicación y descanso de nuestro vehículo en la vía pública, se administra de muy distinta manera, pues en esa Galicia sitio distinto, también se contempla el que aquí cada uno va a lo suyo, el de fuera vete a saber, y el vecino para que te cuento, no obstante es posible, pudiera ser, o depende, aunque quizá, pero quien sabe, pois Deus e bo, pero o demo non e malo. Vamos, que al revés te lo digo para que lo entiendas, pero si a mi vecino le vas a dar el doble, entonces sácame un ojo. Bueno… vamos a llevarnos bien, ya que sino, como diría Manquiña, va a haber hondonadas de hostias, pues el conceto es el conceto, y que sepan los “turcos” que con el céltiña ni una coña, ¿eh?.
Pontevedra es la capital, Vigo la ciudad más poblada de Galicia, también fue capital, y Tui fue de una de las siete capitales gallegas. La primera tiene hoy 83.000 habitantes, la segunda 293.000 y la tercera 17.000. Se trata por tanto de tres ciudades con realidades y problemas urbanísticos muy distintos sobre el papel. Pero, ¿como soluciona cada uno el eterno problema del aparcamiento?. Veamos en primer lugar de quienes hablamos.
Pontevedra, la única de las grandes ciudades gallegas regida por el BNG, lleva ya muchos años con el mismo alcalde al frente, siendo hoy premiada en buena parte de Europa y del mundo por sus ideas y decisiones urbanísticas de éxito, entre las que figura su política de tráfico, de peatonalización y de aparcamiento. Cuenta además Pontevedra con un Casco Histórico sobresaliente, en general bien conservado, poblado y con un importante atractivo.
Vigo, por el contrario, carece de política urbanística en todas y cada una de sus facetas, sin política de vivienda, ni industrial, ni comercial, ni de infraestructuras, ni de dotaciones, ni de peatonalizaciones, ni menos de aparcamiento, con un Plan General anulado debido a la “trampa” que, con su alcalde al frente, se articuló para apuntarse cuanto antes, de cualquier manera y a costa de todos los vigueses, la aprobación de su controvertido Plan General, un alcalde que es el prototipo más evolucionado de la demagogia, la mentira permanente, el fomento más abominable de su proverbial victimismo, del enfrentamiento con todo y con todos, y en definitiva el adalid del paulatino empobrecimiento competencial de la ciudad, con todo aquello que pudiera hacerle seguir su otrora exitoso crecimiento, aun cuando tiene embobado a una buena parte del personal, generalmente con origen en la Galicia rural, asombrosamente crédulos, en los que las fiestas, festejos, actos, hechos, horteradas y promesas pueblerinas de dudoso gusto y efecto, calan con cierta intensidad. Cuenta con un Casco Viejo no demasiado importante, prolongación de un pasado de puerto pesquero y poco más, pues los edificios de cierto porte y consideración arquitectónica, se encuentran en el ensanche de la ciudad.
Tui, por otra parte, perdido su protagonismo comercial, religioso y fronterizo, languidece sin saber a que dedicarse, con un Casco Histórico que siendo el segundo de Galicia, tras Santiago, se encuentra en un estado de abandono bastante lamentable, con una ensalada de partidillos políticos al frente, incapaces de articular propuesta mínimamente razonable alguna para la ciudad.
En estas condiciones, Pontevedra dispone de una política de aparcamientos bastante razonable, Vigo inexistente y Tui equivocada. Tres políticas muy habituales por estos y otros lares, con aciertos y errores de libro, sobre todo en las dos últimas, que muy bien hubieran podido servir de ejemplo en los cursos de especialización sobre tratamiento de Cascos Históricos que he tenido la ocasión y acierto de cursar y conocer a lo largo de una vida dedicada al urbanismo. Me explicaré.
Pontevedra se plantea llevar a cabo una política paulatina de peatonalizaciones y ofertas simultáneas de aparcamientos, con la llegada de su actual alcalde, justo en 1999. Actualmente la ciudad se encuentra casi toda ella peatonalizada o con circulación restringida en la zona central y Casco Histórico, con una oferta de 6 aparcamientos disuasorios gratuitos a lo largo de su perímetro, comunicados con el centro, 15 aparcamientos privados de bajo coste en la zona central de la ciudad, con distintas ofertas para residentes o usuarios regulares, complementados con algunos aparcamientos de superficie, limitados a 15 minutos para particulares y a 30 minutos para carga y descarga, habiendo reducido hasta la casi total desaparición los accidentes de tráfico, y limitada la velocidad a 30 Km/h.
Vigo, con anterioridad a la llegada del actual alcalde, se planteó una tímida política de peatonalizaciones y de oferta de aparcamientos privados, aunque muy mal ubicados y a precios poco accesibles, pues la mayoría se construyeron bajo las principales vías de la ciudad, anulando con ello el posible trazado de vías subterráneas de comunicación para la peatonalización en superficie. Con la llegada del actual alcalde, nunca se ha planteado política alguna de peatonalización, ni de aparcamientos disuasorios a la entrada de la ciudad, ni asequibles en el centro, limitándose al cambio de material de sus aceras (ahora de piedra), a la ampliación de algunas de tales aceras, sin haber aprovechado la circunstancia para la conducción de todas las infraestructuras a través de galerías de servicios (las tapas de todo tipo de servicios son protagonistas en la ciudad), y a la creación de nuevas rotondas, rematadas con un catalogo de las muestras más variopintas de horteradas varias, desde un barco enorme en una de ellas, tras suprimir una de las más logradas y adecuadas composiciones vegetales con que contaba la plaza, a la última anunciada, con una pantalla luminosa giratoria donde distraer a los automovilistas y proyectar los partidos del Celta. Es tal la inexistencia de tal política, que la enorme cantidad de vehículos que llegan a diario a Vigo acaba aparcando en el parque del Castro, el principal parque y mirador de la ciudad, absolutamente colapsado de coches aparcados por los sitios más inverosímiles. Tal es así que mientras Pontevedra, con una población casi cuatro veces menor, ofrece 6 aparcamientos disuasorios gratuitos, Vigo no ofrece ninguno, cuando uno de ellos lo tiene ya construido y ni siquiera se ha enterado ni gestiona su utilización, como es el excesivamente dimensionado del aeropuerto, en el que existen varias plantas vacías desde su construcción, y en el que una gestión con aeropuertos del Estado y con la compañía viguesa de autobuses, podría ofrecer a bajo precio una solución al menos a uno de los accesos más demandados de entrada en la ciudad, pero es que incluso el hasta ahora hospital principal, al carecer de aparcamiento, ha propiciado que todos los campos de alrededor sean utilizados por sus propietarios para habilitarlos como aparcamientos de pago, en una imagen deplorable de cientos de coches repartidos por los campos adyacentes, lo que no ha impedido el que al alcalde le declare la guerra al recién construido mejor hospital de Galicia y uno de los mejores de Europa, construido por la Xunta y con un amplio aparcamiento, alegando que no lo habían hecho gratuito y alentando a enfermos y visitantes a que colasen las calles de acceso al hospital, aparcando en ellas, e incluso en los campos vecinos, aunque eso si, prometiendo un aparcamiento gratuito en los alrededores, que como todo lo que promete, ni se ha construido, ni se le espera.
En resumidas cuentas, política inexistente de peatonalizaciones y de aparcamientos que, al ni siquiera haberse planteado, y con un Plan General que tampoco se lo planteaba, hará que al menos en unos 20 años, Vigo carezca de zonas peatonalizadas con sus correspondientes aparcamientos disuasorios, asequibles y efectivos, para el buen funcionamiento de una hipotética peatonalización.
El caso de Tui es bien distinto. Por su tamaño no precisa de aparcamientos disuasorios en su perímetro, pero si de aparcamientos asequibles de centralidad, sobre todo en los alrededores de su Casco Histórico, único atractivo actual de la ciudad. Tui cuenta actualmente con un único aparcamiento público, gratuito y provisional en el centro, en una explanada de tierra, actualmente sin edificar, alejada del Casco Histórico, contando además, con la clásica oferta de aparcamientos de superficie, en prácticamente todas sus calzadas.
En cuanto a su Casco Histórico, la solución es la peor que se podía haber adoptado, solución archiconocida de cascos intervenidos por “responsables” que de estos asuntos no saben absolutamente nada y cometen siempre los mismos errores.
Como ya se ha apuntado, el Casco tudense es el segundo en extensión de Galicia tras el de Santiago, situado entre el Miño y la parte alta y central de la ciudad, con una disposición alargada paralela al rio y un trazado transversal en fuerte pendiente, lo que unido a las estrechas dimensiones de su trazado viario, la hacen de difícil tránsito y de natural uso peatonal. A ello hay que sumar su secular abandono por parte del Ayuntamiento y sus “responsables”, lo que hace que paulatinamente se vaya despoblando, que solo exista actividad comercial en sus bordes, concretamente en la parte alta o en los alrededores de la Catedral y siempre con predominio de cafeterías y algún restaurante como únicas muestras de comercio, para no contar con local comercial alguno en el resto del Casco. La situación es la clásica, de libro, de un Casco Histórico en pleno proceso degenerativo, que pasa inexorablemente por la ruina paulatina de gran parte de su edificación, el envejecimiento de la población y su crecimiento negativo, la incipiente ubicación de “locales de copas”, la suciedad y el vandalismo, al que contribuye muy eficazmente la falta de vigilancia y sanciones por parte del ayuntamiento, en definitiva la archiconocida trayectoria hacia su absoluta ruina, sin posibilidad alguna de revitalización si no se toman medidas radicalmente distintas y tendentes a las necesarias intervenciones que pongan fin a ese proceso degenerativo, medidas que algunos hemos apuntado sin el más mínimo éxito, entre concejales, alcalde (un personaje “ido” cuando le hablan de tales asuntos) y demás “personajes” a los que se les supone su interés por la ciudad.
Hay que señalar aquí que la desidia municipal, aun tratándose de la joya de la ciudad, llega a tal punto que no solo los “municipales” se niegan a bajar al Casco a llevar a cabo su labor de vigilancia, sino que desde siempre existen unos letreros en sus accesos en los que se indica que la circulación por el Casco está limitada unidamente a residentes, letreros que nadie respeta, que entra todo ser ajeno en sus calles, aparcando en cualquier parte y que nunca nadie es multado por ello, cuando la “peatonalización”, con cierto grado de tolerancia a residentes, estaría más que lograda con hacer efectiva la prohibición de circular a no residentes pues, entre otras particularidades, los vehículos de residentes lo son en una densidad ínfima.
En estas circunstancias, a la actual Corporación municipal, compuesta por una ensalada de partidillos de perdedores en las últimas elecciones, sin la menor preparación en la materia y asesorados por los más fundamentalistas del lugar, no se les ocurre otra cosa que declarar la zona peatonalizada, sin ofrecer solución de aparcamiento alguna a los residentes, más que indicarles que aparquen en las calles de borde, donde ya han puesto otros letreros en los que se especifica que se trata de aparcamientos de residentes, letreros que como los anteriores ya nadie cumple, ni la policía municipal vigila, agravando más si cabe la cada vez más difícil labor de revitalización del Casco Histórico y todo a “mayor gloria” de unos corporativos que se creen que con ello han hecho un gran servicio a la ciudad y a un Casco que de cuidarlo adecuadamente podría vivir Tui de su explotación turística, en lugar de echar cada vez más a sus residentes, contribuir a la degeneración del botellón y sus consecuencias (tras eso suele venir la venta de droga, que al parecer ya ha dado comienzo), impedir nuevos asentamientos poblacionales, la apertura de negocios “sanos” y la visita de turistas, quienes no solo no conocen el Casco, sino a quienes les resulta casi imposible aparcar en sus cercanías por falta de gestión municipal y de conocimientos a la hora de conseguir llevar a cabo aparcamientos de proximidad.
En resumidas cuentas, en una misma provincia de Galicia sitio distinto, la ciudad de tamaño medio actúa de forma adecuada, la de gran tamaño ni actúa, y la pequeña lo hace de forma penosa. Como consecuencia de ello, Pontevedra tiene un Casco Histórico revitalizado, precioso, cuidado y en el que da gusto hacer vida. Vigo tiene su Casco Histórico más conocido, el Berbés, abandonado, al igual que el colindante al ayuntamiento, cuya fachada posterior, la que da a la ria y a la ciudad es un auténtico despropósito de ruina, suciedad y necedad, y donde solo las zonas de bares tiene una cierta vida, ajena totalmente a lo que de revitalización debería tratarse. Finalmente el Casco Histórico de Tui camina inexorablemente hacia la ruina, tanto en cuanto a sus edificios, como a su actividad comercial, como a su necesaria revitalización, con un Casco sin objetivos, ni actividad, ni cuidado alguno por parte de su ayuntamiento, algo que esta´pidiendo nuevos planteamientos, altas dosis de gestión y plena dedicación desde un ayuntamiento a años luz de tales planteamientos.
Fai un sol de carallo pero, … ¿donde aparco?
¿Quen sije comendo os persebes? Eles.
!Aupa Camerún!

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¿De que orgullo hablamos?

 

Hace unos días se ha celebrado en Madrid el día del orgullo, antes gay, y hoy LGBT (lesbianas, gais, bisexuales y transexuales), o en plan chiste, catalán, de leridanos (L), gerundenses (G), barceloneses (B) y tarraconenses (T).
Pero ¿en que consiste el “orgullo”?.
Curiosamente, el termino orgullo es uno de aquellos en los que filosofía y religión más difieren, pues en general, para la filosofía, quien deposita su protagonismo en el hombre, el orgullo suele tener connotaciones positivas, mientras las tiene negativas para la religión, quien asimila el término a la soberbia, un pecado capital casi imperdonable, ya que empuja al hombre a revelarse ante su condición de oveja a la que la religión en general le tiene condenado en vida, mientras que para la filosofía no pasa de considerarse autoestima, autoconfianza o sentimiento satisfactorio del que vanagloriarse.
Veamos que acepciones tiene el término según nuestro diccionario de la lengua: 1. exceso de estimación hacia uno mismo y hacia los propios méritos por los cuales la persona se cree superior a los demás. 2. sentimiento de satisfacción hacia algo propio o cercano a uno que se considera meritorio.
Vemos pues que el término tiene mucho que ver con algo conseguido por el individuo en función del desarrollo de un proyecto, actividad o dedicación, o del trabajo meritorio con el que ensalza su persona o sus capacidades, algo fruto de un esfuerzo que le hace sentirse superior o en un plano de protagonismo en la sociedad. Así uno se siente orgulloso cuando ha conseguido algo meritorio, como acabar una carrera, conseguir un récord, o vencer una dificultad, cuestiones todas ellas que no están al alcance de cualquiera.
El orgullo, no consiste pues en pertenecer a un grupo, raza, país o condición por puro nacimiento, por herencia, o por cuestiones ajenas a nuestros propios méritos, sino a algo conseguido con nuestro propio esfuerzo, o con un esfuerzo colectivo en el que participamos, pues aquello que nos pueda parecer un orgullo de pertenencia a cualquier grupo, actividad, país de origen o circunstancia, en positivo, no es más que una suerte, una ilusión, una alegría, o la satisfacción que produce tal circunstancia, como en negativo, no se trata de ningún demérito.
Ha sido la sociedad, y sobre todo las religiones con su proverbial ignorancia, intolerancia y bajeza moral, a lo largo de los siglos, y en función de ciertos prejuicios, quienes han hecho de ciertas circunstancias ajenas a los propios valores del individuo, su asimilación a un orgullo, o a una calamidad.
A lo largo de la historia, para muchos, el ser hombre, blanco, católico, adinerado y aristócrata, ha sido un orgullo, contrario a la condición de ser mujer, negra, atea, pobre y sirvienta o incluso esclava, algo que hoy sabemos que nada tiene que ver con el orgullo, sino con una valoración que hace la sociedad de aquellos más afortunados en el orden social establecido, pues seguramente podrá sentirse más orgullosa esa mujer negra, atea, pobre, y de una clase social desfavorecida, si por si sola y con su esfuerzo, ha conseguido ir adelante en la vida con la mayor dignidad, que el consabido heredero favorecido por la suerte y que en su mediocridad lo ha perdido todo en aras de su solemne estupidez.
Así las cosas, ¿que orgullo hay en ser homosexual o heterosexual?, ¿que orgullo puede haber en nuestra proporción hormonal de uno u otro signo?
No se trata de la condición lo que proporciona o no un cierto orgullo, sino la capacidad de aceptar en sociedad una condición natural que tal sociedad en sus prejuicios ha tenido como maldita a lo largo de los siglos. Es la valentía de “salir del armario” lo que puede comportar un cierto orgullo, de vivir de forma natural una condición sexual que la sociedad ha condenado a lo largo de su historia, da dar la cara y de luchar por desterrar de esa sociedad tales prejuicios, de pelear por vivir en igualdad de condiciones desde el desprecio que aun perdura en grandes capas de la sociedad, y de hacerlo con dignidad.
Y si el orgullo comporta una cierta lucha desde la seriedad de valorar los propios logros y la no descalificación de toda persona capaz como el que más, de llegar a las más altas cotas de todo aquello que la sociedad valora positivamente, ¿que pintan todas esas “locas del tinte” pasando como representantes del colectivo afectado, cuando para nada representan a esa parte de la sociedad con valores firmes de esfuerzo y preparación, desde la ciencia, la universidad, el arte, la profesionalidad, el trabajo, y en definitiva el mundo normal de una sociedad civilizada? ¿Como puede sentirse representado en su lucha, un catedrático de universidad, por un par de horteras peludos y en tanga, desfilando medio desnudos y pintarrajeados por la Castellana, esgrimiendo locamente todo tipo de posturas de casposo sexo de baja estopa?. ¿Acaso si algún día acabáramos por tener que luchar por el orgullo hetero, deberíamos salir todos a la calle en plan Nacho Vidal, esgrimiendo material, lanza en ristre y con un par, para ser considerados?
Sinceramente, creo que tales manifestaciones del “orgullo” son un error descomunal, que perjudica seriamente a todos aquellos homosexuales que nada tienen que ver con tamañas horteradas y que desean seguir luchando seriamente contra una sociedad intolerante que, cada vez, y debido a tamaños desatinos, vuelve a identificar a homosexual con la clásica loca de turno. Un paso atrás.
Ni una sola manifestación con un cierto trasfondo de seriedad en este día del “orgullo”. ¿Es ese el camino que se pretende?. ¿De que orgullo hablamos?.

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Dios le ampare, imbécil.

 

Como los lectores recordarán, Alvaro de la Iglesia fué durante años director de “La Codorniz” (la revista más audaz para el lector más inteligente), en la que, en plena España franquista, publicaba todo tipo de alegatos humorísticos en los que criticaba veladamente al régimen, desafiando incluso las decisiones de la censura en cuanto al cierre de la propia revista “Bombín es a bombón como cojín es a X, y me importa tres X que me cierren la edición”. Alvaro de la Iglesia fue también un afamado humorista, autor de múltiples novelas, fábulas y cuentos, entre cuya obra se encuentra “Dios le ampare, imbécil”, frase que en forma de corolario atribuía a “Rabodegath Tambore” (pensador bastante indio), a quien atribuía una de sus máximas: “Hay millares de amargados que sufren el verte sonreír y que te detienen en tu alegre paso por la vida para arrancarte con su amargura una gota de bilis. Pero no hagas caso si alguno de ellos pretende interrumpirte durante la lectura de este libro y aléjale de ti diciendo con voz caritativa: Dios le ampare, imbécil”.
El asunto de la amnistía fiscal, el ver como tanto Rajoy, como Montoro, como Hernando, y todos los que viven de su mamandurria, se lo toman a chirigota, alegando que se trata simplemente de un defecto de forma, confieso que ha arrancado de mi más de una gota de bilis, al comprobar que su sentimiento hacia todos los contribuyentes honrados no pasaba del Dios le ampare, imbécil.
Con la indignación a flor de piel pero sin perder nunca la prudencia que aconseja la búsqueda de información fidedigna, entro en Internet tecleando “sentencia contra la amnistía fiscal” y me encuentro, entre otras noticias, con las siguientes: “Rajoy trata de juicios de valor los argumentos del Tribunal.” (el Mundo). “Rajoy y Montoro desprecian la sentencia del Constitucional.” (el Pais). “Hacienda afirma que la sentencia no tiene ningún tipo de consecuencia”. (el Diario). Como mi indignación va en aumento, decido encontrar, y leerme, el contenido literal de la sentencia, lo que finalmente encuentro en la publicación “20 minutos”.
Se trata de una sentencia de más de 20 folios en la que, lógicamente, tras analizar los argumentos de las partes, el tribunal lleva a cabo sus propias valoraciones al respecto para emitir un fallo, !trás cinco años de espera aunque el asunto no revista especial complicación!, y en el que da la razón (teórica) a la parte demandante.
En primer lugar destacar que el recurso fue interpuesto por el Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados. Lo recurrido es un Real Decreto-ley del gobierno, en el que se articula una amnistía fiscal en toda regla, a los teóricos efectos de reducir el déficit público (no de proteger a nadie, por supuesto), con el que el partido popular pretendía una recaudación de alrededor de los 40.000 millones, acabando por recaudar con ello alrededor de 1.200.
En el apartado de antecedentes y trasladando parte de la demanda, en su segundo párrafo, se indica que basta con acudir a la doctrina constitucional para comprobar como a través de un decreto-ley no se puede afectar al deber de contribuir, lo que se pretende sustituyendo los impuestos que gravan la renta por el pago de una prestación única del 10% del valor de los bienes o derechos declarados, con exclusión de intereses, recargos o multas, quebrando con ello los principios de generalidad, de igualdad, de capacidad económica y de progresividad.
Se adjunta en la propia demanda un ejemplo ilustrativo sobre el caso de un contribuyente que debería declarar una renta de un millón de euros en su declaración anual. Su coste fiscal (el 43%), le llevaría a pagar por ello a Hacienda la cantidad de 430.000 euros. Si hubiese regularizado fuera de plazo, pero antes de ser requerido por la administración, la cantidad, con un recargo del 20%, se elevaría a la cifra de 516.000 euros. Si en su lugar hubiese sido objeto de una regularización administrativa, con intereses de demora y sanciones correspondientes, la cifra se elevaría a 715.874 euros. Pues bien, aplicando la amnistía concedida por el gobierno a quien ni declaró en tiempo y forma, ni lo hizo posteriormente, ni fue objeto de inspección, ni fue requerido para ello por Hacienda, consiguiendo por tanto evadir la totalidad del correspondiente impuesto, el asunto se resuelve finalmente con una sanción por valor de 100.000 euros y una absoluta inmunidad, lo que constituye un premio extraordinario por defraudarnos a todos y por no contribuir a los costes del mantenimiento del Estado, a los servicios públicos y al bienestar social. Y eso en el más desafortunado de los casos, ya que si de 40.000 se recaudaron únicamente 1.200, ello supone que más del 95% se fueron de rositas.
Ante esta denuncia, el Abogado del Estado recurrente, esgrime como defensa la situación de especial necesidad que presentaba entonces el Estado español, sometido a una crisis económica importante, por lo que necesitaba de una rápida y sustanciosa recaudación, lo que a su juicio se lleva a cabo en otros países con similar problemática y todo ello, a su juicio, siguiendo las recomendaciones de la OCDE.
En resumidas cuentas, el conocido argumento del robo o la vulneración de la ley por necesidad, ya sea de tierras, de viviendas, o de supermercados, o la concesión de favores a cambio de dinero, bien para el partido o para el sobrecogedor (el que recoge el sobre), algo en lo que los impulsores de la medida tienen, al parecer, sobrada y contrastada experiencia.
Expuestos los argumentos de las partes, el tribunal se cuestiona en primer lugar la capacidad del gobierno para regular tal medida a través de un Decreto-ley, o bien la necesidad de hacerlo a partir de una ley que a los efectos deba aprobar el Parlamento, donde posiblemente el gobierno no contase con la mayoría necesaria para tal aprobación, ya que se trata, ni más ni menos, de tres de los impuestos más importantes a la hora de la recaudación pública, como son el IRPF o renta de las personas físicas, que supone aproximadamente el 42% de la recaudación, el IS o impuesto de sociedades (personas jurídicas), que supone alrededor del 10%, y el IRNR o impuesto de la renta de no residentes con el 1,5% aproximadamente.
Ante esto, manifiesta el Tribunal que: “Debe concluirse, en suma, que con esta medida normativa se ha afectado a la esencia misma del deber de contribuir al sostenimiento de los gastos públicos que enuncia el artículo 31.1. CE, al haberse alterado el modo de reparto de las cargas tributarias que deben sobrellevar la generalidad de los contribuyentes, en unos términos que resultan prohibidos por el artículo 86.1. CE.” Especifica también que la situación de crisis e incluso las recomendaciones de la OCDE, no justifican la vulneración de los principios constitucionales contenidos en el artículo 31.1. CE. Señala el tribunal, por otra parte, que este tipo de medidas puede exonerar las sanciones penales correspondientes, pero no las tributarias.
La medida, según se dicta, “supone la abdicación del Estado ante su obligación de hacer efectivo el deber de todos de concurrir al sostenimiento de los gastos públicos. Viene así a legitimar como una opción válida la conducta de quienes, de forma insolidaria, incumplen su deber de tributar de acuerdo con su capacidad económica, colocándola finalmente en una situación más favorable que la de aquellos que cumplen voluntariamente, y en plazo, su obligación de contribuir. El objetivo de conseguir una recaudación que se considera imprescindible, no puede ser, por si solo, causa suficiente que legitime la quiebra del objetivo de contribuir al que debe tender, en todo caso, el sistema tributario, en general, y las concretas medidas que lo integran, en particular.”
Continúa el tribunal con que “ello conduce necesariamente a declarar la disposición impugnada inconstitucional y nula, por contradecir la prohibición presente en este precepto constitucional.
Finaliza con una declaración en la que especifica lo siguiente: “En último término y para precisar el alcance de la presente sentencia, deben declarar no susceptibles de ser revisados como consecuencia de la nulidad de la disposición adicional primera del Real Decreto-ley 12/2012 la situaciones jurídico-tributarias firmes producidas a su amparo, por exigencias del principio constitucional de seguridad jurídica del artículo 9.3 CE.
Finalmente el FALLO estima el recurso y en consecuencia declara la inconstitucionalidad y nulidad de la disposición dictada por tal Real Decreto-ley.
Conviene señalar que esta es la cuarta amnistía fiscal de la “democracia”, aunque la primera producida a través de un Decreto-ley en lugar de por una ley al respecto. La primera tuvo lugar en el gobierno de Adolfo Suarez, siendo ministro de Hacienda, Francisco Fernandez Ordoñez, en 1977. La segunda y tercera con gobiernos de Felipe González, siendo ministros de Hacienda, Miguel Boyer en 1984 y Carlos Solchaga en 1991.
La cuestión entre otras, y de significada gravedad, es la desfachatez de recurrir a algo tan indignante, discriminatorio e inconstitucional, como primera medida, cuando se podría haber recaudado mucho más cumpliendo y haciendo cumplir la legalidad, revisando las situaciones de los lobbies, partidos políticos, sindicatos, asociaciones empresariales, fundaciones y demás receptores de fondos del Estado, grandes fortunas, situaciones fiscales excepcionales, y sobre todo abriendo expedientes a todos aquellos de los que la propia Hacienda tenía pruebas o indicios suficientes como para investigar.
Resulta finalmente curioso que el colectivo de Técnicos del Ministerio de Hacienda, haya celebrado explícitamente la sentencia, con sus términos, del Tribunal Constitucional contra el gobierno, del que de alguna manera dependen y de quienes al parecer están hartos de aguantar medidas absolutamente contrarias a las que desde su profesionalidad proponen.
Si por una parte resulta descorazonador el que el gobierno que la mayoría de los españoles han votado, se tome a chirigota una sentencia que no solo da cuenta de un “fallo” garrafal, como es el haber utilizado la figura del Decreto-ley para modificar algo esencial en el contenido de la Constitución, sino que además acusa firmemente a tal gobierno de abierta vulneraciones en el contenido de fondo de la propia Constitución, para mí todavía lo es más el resultado de tal sentencia a efectos prácticos, motivo fundamental de la burla descarada del propio gobierno.
La sentencia resulta demoledora ante las posturas del gobierno, dando la razón en su totalidad a la demanda, pero por otra parte exime a todo el mundo de cualquier tipo de castigo, ya sea penal, civil, o administrativo, se trate tanto del gobierno como de los defraudadores, a quienes protege de forma explícita, alegando el principio de “seguridad jurídica” del artículo 9.3 de la Constitución, pues la sentencia tiene por supuesto otra lectura: Si usted no declara, defrauda y Hacienda no le investiga, existe, en el peor de los casos, un 5% de posibilidades de que arregle pagando cerca de 8 veces menos de lo que le correspondería, y un 95% de que no tenga que pagar absolutamente nada, sin consecuencias ni penales, ni civiles, ni administrativas e incluso esté usted protegido por el anonimato, por el principio de “seguridad jurídica” y por el TC, y todo ello gracias a quienes tendrían que velar por todo lo contrario, quienes también se libran de todo tipo de consecuencias.
Un gobierno que vulnera la Constitución, que hace dejación de sus funciones con resultado de atropellar los derechos de la mayoría de los españoles, en beneficio de una larga lista de defraudadores, ajenos al cumplimiento de los deberes de contribuir, que lo hace con alevosía, amparando además el anonimato de los delincuentes, en un claro atentado discriminatorio hacia todos los ciudadanos de bien, sin que ello tenga consecuencias penales, ni civiles, ni administrativas, ni siquiera políticas, cuando ahora todos se empeñan en cesar a todo aquel que haya sido simplemente investigado, cuando esto no solo es el resultado de una investigación y un proceso, sino el de una condena en toda regla, no parece dar satisfacción alguna a quienes esperaban de la justicia la reparación de sus intereses y de su dignidad como ciudadanos.
Como contrapartida, a cualquier profesional, por una equivocación, un olvido o por no seguir los criterios cambiantes de Hacienda (!viva la seguridad jurídica!), como ha pasado últimamente, lo funden o lo llevan a la ruina. Esto es exactamente igual que lo que sucede cuando se produce una muerte al catalogar al culpable de asesinato y condenarlo a cadena perpetua o a muerte, mientas que si hubiera matado a 20 seguramente hablaríamos de un enfermo mental, para ser recluido en un centro especial, o de un patriota para salir al cabo de poco tiempo entre abrazos de sus partidarios, mientras que si en su lugar hablamos de la muerte de miles o de cientos de miles de personas ya nos encontraríamos ante un héroe, que podría ser nombrado presidente, o alabado por todos como padre de la patria.
Por otra parte, si un decreto se declara inconstitucional y nulos sus efectos, ¿como se puede apoyar el Constitucional en el principio de seguridad jurídica para defender de forma tan efectiva a los delincuentes en perjuicio de la propia Constitución, de todos los españoles e incluso de la propia justicia?. ¿Donde está la seguridad jurídica de los demás, de los que cumplen y ahora ven que han hecho el primo ante quienes no solo no contribuyen, sino que además les ampara el principio de seguridad jurídica que a ellos se les niega?
Los principios jurídicos siempre acaban siendo interpretables y no siempre lo establecido por aquellos a los que se les supone mayores conocimientos, o sentido jurídico, acaban acertando a la hora de impartir justicia, ni de usar los resortes adecuadamente.
Veamos el contenido del artículo 9 de la Constitución.
1 Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico.
2 Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.
3 La Constitución garantiza el principio de legalidad, la jerarquía normativa, la publicidad de las normas, la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos individuales, la seguridad jurídica, la responsabilidad y la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos.
Si antes de analizar el apartado 3º, nos centramos en el mandato del apartado 2º, parece evidente que aplicar a los delincuentes y defraudadores, ajenos a la obligación de todos a contribuir al bien común, cualquier principio que impida el cumplimiento de tal mandato, no parece lo más adecuado ni constitucional.
Por otra parte el apartado 3º, cuando garantiza el principio de legalidad, la responsabilidad y la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos, no antepone un criterio de interpretación de la seguridad jurídica por encima de los citados, cuando la seguridad jurídica no es precisamente el respeto para los beneficios de una disposición inconstitucional y anulada por el máximo tribunal, sino el garantizar al ciudadano el que las normas han de ser claras y seguras en su aplicación, para garantizar al individuo el que no se le va a aplicar una interpretación distinta y ajena a la que de forma clara segura y constante le garantiza su pacifica aplicación. No se trata, a mi entender, de que deba sentirse seguro al amparo de una norma declarada inconstitucional con efectos de nulidad, como la que nos ocupa, sino de sentirse seguro haciendo lo contrario.
En resumidas cuentas: Teórica bronca monumental al gobierno, pero sin resultados positivos de ningún genero para el ciudadano, quedando impunes a todos los efectos tanto unos como otros, defraudadores y cómplices necesarios, quienes no solo no tienen la menor dignidad para dimitir de sus cargos, sino que incluso se ríen de todo y de todos, desde los ciudadanos, pasando por la prensa, los representantes del resto de los distintos partidos políticos, hasta los miembros del Tribunal Constitucional.
Ante esto, cabe preguntarse, ¿Realmente el Tribunal Constitucional ha puesto las cosas en su sitio, o le ha hecho un inmenso favor al gobierno?. Los resultados, de absoluta impunidad, sin duda, avalan esto último.
Sí, somos realmente imbéciles, y si el amparo ha de venir de Dios (pero, ¿hay alguien más?… que decía Eugenio) arreglados estamos…
Pero, no se preocupen ustedes, señores Rajoy, Montoro, Hernandez, etc., este pueblo de imbéciles os seguirá votando, aunque vulneréis la Constitución, os toméis las sentencias a chirigota, seais los más corruptos de la clase, no tengais la menor decencia política, y cuando penséis en el ciudadano, ahora más que nunca, solo os venga a la mente aquello de … Dios le ampare, imbécil.
Es el resultado de un pueblo que ha perdido la dignidad y que en un proceso de constante histórica, acaba casando al explotador con el explotado, quien se limita a agacharse, culo en pompa y … ancha es Castilla.

 

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Felipe VI, ¿o Pepiño Blanco?

 

Mientras el Estado somos todos, el Gobierno (poder ejecutivo) son unos pocos que se encargan de ejecutar las decisiones tomadas por el Parlamento (poder legislativo) para que el Estado funcione sometido a unas leyes y bajo el control de la Justicia (poder judicial). Al menos, esa es la teoría.
En España, a la jefatura del Estado, en la figura del rey Felipe VI, le corresponde constitucionalmente, la misión de arbitrar y moderar el funcionamiento regular de las instituciones, asumiendo la más alta representatividad del Estado, aunque sus actos han de ser refrendados por el presidente del Gobierno, siendo éste el responsable de ellos, lo que se traduce en ausencia absoluta de iniciativa política y de poder ejecutivo por parte del rey, quedando en la práctica relegado únicamente al dominio de su Casa Real y a ostentar la representación del Estado.
Por el contrario, la figura del presidente del Gobierno en España, en la práctica, saltándose todo tipo de mandatos constitucionales y la esencia pura de la democracia, se ejerce desde posturas absolutamente dictatoriales. Me explico.
Hemos de partir de la base de que la democracia consiste en un sistema en el que el poder reside en el pueblo, lo que implica que sea el pueblo quien tome las decisiones, algo que hoy en día solo ocurre en el mundo en los Cantones suizos y, para algunas materias, en muy pocos Estados norteamericanos, lo que ya resulta perfectamente factible actualmente en cualquier ámbito, gracias a los avances actuales en materia informática, que permiten conocer al momento el parecer de cualquier consulta popular, por muy extenso que sea su ámbito, la llamada democracia directa o simplemente Democracia, sin más.
Las recientes elecciones internas a secretario general del partido socialista en España, así lo corroboran, aunque en ese caso siguiese utilizándose el viejo sistema de urnas con presencia física del votante, un procedimiento hoy superado por la informática, al posibilitar el voto a través de un teléfono móvil, un ordenador o la propia televisión. Otra cuestión es que ello guste o no a las fuerzas vivas, al poder establecido, a los medios, o a cualquier otra entidad o institución acostumbrada a la consabida manipulación ciudadana, a los efectos de lograr los resultados previstos por quienes realmente ostentan o disponen de los resortes del poder.
En aras de lograr ese control, y amparándose en la dificultad técnica de llegar a conocer la voluntad popular, pero sin prescindir del prestigio que supone el hacer ver que se actúa de forma democrática, adjetivamos el concepto, inventándonos en primer lugar, en el franquismo, aquello de la democracia orgánica, para pasar ya en el periodo denominado enfáticamente democrático, a lo de representativa, indirecta, delegada, o como queramos llamarle al hecho de hurtarle al pueblo su capacidad de decisión, su poder, y ello haciendo residir en organizaciones que llamamos partidos políticos, el órgano de manifestación popular de tal supuesta democracia, convirtiendo el sistema en una partitocracia oligárquica, en la que la voluntad popular queda relegada a manifestarse, no para cada cuestión trascendente en materia política (poder), sino para delegar, cada cuatro años, en aquellos personajes que nos son impuestos desde cada partido, no por ser los mejores, ni los más preparados, ni siquiera los elegidos por las bases de tales partidos, sino por quienes conviene a los grupos de dominio interno de tales organizaciones, quienes habrán de decidir por nosotros todo aquello que, en puridad democrática, le corresponde a nuestra santa voluntad.
Ni que decir tiene que, teóricamente, la labor de los partidos debería ser la de informar puntualmente y en profundidad al ciudadano sobre como afrontar, según sus criterios ideológicos, las distintas cuestiones a considerar, para que finalmente sea ese ciudadano quien, escuchando a unos y otros, optase por aquellas decisiones que tras conocer sus pros, sus contras, los distintas puntos de vista y las posibilidades reales de llevar a cabo cualquier propuesta, optase por aquella más cercana a sus ideas, conveniencias o necesidades ciudadanas. Hoy el ciudadano ni decide absolutamente nada, ni recibe información objetiva alguna, ni tiene más opción que el pataleo y una espera de cuatro años para contemplar como dejan de tomarle el pelo unos, para pasar a tomárselo otros, aunque eso si, todo a través del consenso entre quienes viven de ello, de que de tal manera todos actuamos de forma absolutamente democrática, lo que por otra parte suele calar en profundidad en el grueso del rebaño.
Pero no acaba ahí la cosa, pues una vez votamos cada cuatro años a esas listas cerradas, blindadas y plagadas de embutidos de todo tipo, que elaboran los distintos partidos para que ”contratemos” (con nuestros impuestos) a los más fieles a la oligarquía dominante de cada tribu, para que opinen por nosotros, aunque no los conozcamos de nada, o los conozcamos ya demasiado, aunque no valgan ni para tomar por ningún lado, sean los más catetos de cada casa, o los chorizos más significados de cada demarcación, estos, ya parlamentarios, los que habrán de elaborar las leyes (poder legislativo), acabarán nombrando entre ellos al presidente del gobierno (poder ejecutivo), aunque este sea alguien perteneciente a un partido que haya perdido las elecciones, pero también acabarán nombrando al órgano superior de gobierno de los jueces (poder judicial) en función, no de la capacidad o prestigio contrastado, sino de las tendencias ideológicas de cada juez a considerar, echando con ello por tierra uno de los pilares fundamentales de la democracia, la independencia de los distintos poderes y la capacidad de control, que no de decisión, de cada uno sobre los demás.
Aunque sigamos, porque el asunto aun tiene más recorrido. El presidente del gobierno, sobre cuya decisión de ser nombrado para el cargo ningún ciudadano de a pie ha intervenido directamente, ni ha consentido explícitamente para que nadie lo haga por él, nombra directamente a todo el gobierno, aunque tampoco en base a que cada designado lo sea por sus conocimientos en la materia, sea el mejor, o quien más preparado se encuentra para el cometido de sus funciones, sino en base a afianzar sus poderes dentro de su propia organización de partido, y ello entre personas que, o bien ni se han presentado a elección alguna, o incluso han perdido en sus propias demarcaciones. Pero, ¿funciona el consejo de ministros internamente de forma democrática?. Pues va a ser que no, ya que si a alguien se le ocurre convertirse en la mosca cajonera de las ocurrencias del “presidente”, puede ser cesado por este sin mayores explicaciones (lo de la moto franquista, o similar).
Ya tenemos a un presidente al que ningún ciudadano ha elegido directamente para tal cargo, que dispone de mayoría absoluta en el Parlamento, o bien de mayoría simple a través de pactos forjados en base a otorgar mayores presupuestos a quienes le han dado sus votos, para retirárselos en caso de mayores discrepancias y ofrecérselos a otros, etc.
El presidente pues, decide como gobernar y ostenta de forma absoluta el poder ejecutivo, pero también a través de un Parlamento en el que dispone de mayoría, elabora las leyes, para en caso de no obtener mayoría en alguna cuestión concreta, imponerla a base de decretos, tener además mayoría en el poder judicial y todo ello con el beneplácito de una sociedad adormecida y de unos medios que suelen hacer la ola a esta caricatura de sistema, esperando las migas del banquete en forma de ayudas, anuncios de la administración, o cualquier consideración al respecto que cada partido, cada poder local, o cada institución le ofrezca.
¿Alguien podrá argumentar racionalmente que eso no es una dictadura? ¿Depende el que lo sea del talante del dictador, o bien de la corrupción sistemática e institucional de los resortes del poder?. Personalmente el talante de Donald Trump puede acercarse más que el de Rajoy al concepto de dictador, pero la corrupción institucional nuestra es muy superior a la norteamericana y aquel podrá ser carne de cañón de la prensa (prueba evidente) y un azote para el resto del mundo pero interiormente está sometido a muchos más controles que Rajoy, simplemente porque la democracia americana (que no es perfecta) goza de mucha mejor salud que la nuestra. Hoy Rajoy puede tomar en España casi cualquier tipo de decisión política impunemente, algo que para Trump resulta mucho más complicado ejercer en su país.
Pues bien, llegamos a la conclusión de que formalmente disponemos de un Jefe del Estado que ha llegado al cargo por herencia, aunque nada puede decidir (carece de poder), de un pueblo al que en teoría le corresponde el poder, pero que por si mismo no ejerce poder alguno, aunque cree, en linea generales, vivir en democracia, y de un presidente del Gobierno que ha llegado a partir de una democracia delegada, indirecta y teóricamente representativa, pero disponiendo de un poder absoluto.
El bueno, el feo y el malo. Veamos.
El bueno: El rey ha llegado a su cargo por herencia, cierto. Evidentemente se trata de una forma absolutamente obsoleta de ostentar cargo alguno, pero aquí se dan circunstancia que conviene señalar y valorar a la hora de juzgar lo bueno o malo que ello pueda ser para el ciudadano. Enterrado afortunadamente el “juancarlismo”, nos encontramos con un rey que desde su nacimiento ha sido preparado para la labor constitucional que tenía asignada. No solo su preparación ha sido exquisitamente cuidada en todos los aspectos, sino que hoy nuestro jefe del Estado es la figura mejor considerada en el mundo para tal puesto, disponiendo de la mejor agenda que un dignatario político pueda disponer, al que se le abren todas las puertas, dándose la circunstancia insólita de que hoy en el mundo, es más conocido y sobre todo valorado, nuestro jefe de Estado que nuestro jefe de Gobierno, aun cuando el primero no tenga más misión que la puramente representativa, ejercida desde una profesionalidad, un equilibrio y una neutralidad intachables.
El feo: El pueblo español es un auténtico desastre en materia política. Si el valor de la persona se mide por una formula en la que existen dos sumandos (conocimiento + habilidad) multiplicados por la actitud, en nuestro pueblo, por múltiples razones, no existe, en proporción aceptable, ninguno de los tres factores. Los conocimientos políticos del ciudadano, en general, no solo dejan mucho que desear, sino que incluso las nuevas generaciones, salvo en determinados ambientes, aun están peor preparadas en tal materia. La habilidad política por otra parte, resulta ampliamente peligrosa, ya que los resortes que mueven al cuidado medio, en general en cuanto a la consecución del voto, son de lo más primario, y en cuanto a la actitud, hasta cierto punto lo fundamental, el asunto resulta preocupante, pues con un conocimiento y una habilidad bastante penosa, el no hacer absolutamente nada para salir de tal situación y creerse, a más inri, que vivimos en una democracia y que nuestro sistema, tal y como se ha tergiversado es el correcto, nos lleva a una situación bastante desesperante.
El malo: La figura del presidente del Gobierno, ejercida desde un poder absolutamente dictatorial, encarna el resultado de un proceso continuado de empobrecimiento de nuestra no nata democracia, en la que hemos corrompido todo tipo de instituciones, órganos del Estado y garantías, convirtiendo a los partidos políticos en auténticas mafias de manipulación del poder, hurtado arteramente a un pueblo adormecido, al que se ha engañado y se sigue engañando miserablemente fomentando su incultura, su desidia y su falta absoluta de criterio racional a la hora de tomar consciencia de su deber en la sociedad, algo con lo que se ha alimentado a todo tipo de poderes en la sombra, mantenedores de la política al uso.
Así las cosas, ¿Felipe VI o Pepiño Blanco?, ¿Monarquía o república?.
Hace unos años, en la debacle Zapatero, un tipo peculiar, pintoresco y hasta cierto punto gracioso, llamado Pepiño Blanco, se había convertido en el principal muñidor interno del entonces partido en el gobierno (el nº 2), “cargo” al que había llegado tras toda una vida en los pasillos del partido, sin que se le conociera profesión alguna, pero si un chalet impresionante en una de las urbanizaciones más prestigiosas de los alrededores de Madrid (¿herencia a lo Pujol?). Una especie de Alfonso Guerra en paleto, pues no dispone de carrera alguna, ni habla otra cosa que español (no demasiado bien por cierto), que al igual que el primero ejercía en aquello de que el que se mueve no sale en la foto. Poco después, y tras caer en teórica desgracia por cuestiones de supuestos sobornos no probados, el “gasolineras” como el llamaban algunos, fue premiado con aquello con lo que nuestros ejemplares partidos premian a quienes, por sus “conocimientos” sobre la vida interna de los partidos, conviene que no se cabreen y sigan cobrando sueldos absolutamente desproporcionados a su autentica valía, con el cargo de parlamentario europeo, para representar en Europa al socialismo hispano.
¿Alguien se imagina a España convertida en una república en la que el presidente de gobierno fuese Zapatero (no es ciencia ficción, fue realidad) y el jefe del Estado (su nº 2), Pepiño Blanco, ambos sin puñetera idea de idioma alguno y pariendo jilipolleces un día si y otro también?. Hoy Pepiño nos representa en Europa, que tiene tela, pero hubiera podido convertirse en nuestro principal representante en todo el mundo mundial, nuestra enseña nacional, la persona a la que nuestra democracia “representativa”, tal y como la entendemos, y seguimos entendiendo, nos habría conducido para ser nuestro estandarte.
Los conceptos, tarde o temprano se encarga la historia de manipularlos y hoy aquellos conceptos aplicables a la Grecia antigua de la democracia, como el de aristocracia, no son más que puras excusas para definir las más dispares manipulaciones. La democracia ya vemos en que la hemos convertido, pero no le va a la zaga la aristocracia, hoy entendida como una caterva de vividores, de gente que siguen chupando del bote de antiguos antepasados de dudoso mérito, tocados por los favores de monarquías que nada tenían que ver con lo que hoy conforma una monarquía moderna, cuando el concepto “aristocracia”, el gobierno de los mejores, es el ideal al que todo pueblo debe aspirar, algo que ya afirmaba Platón: Si en busca de la salud de tu hijo buscas a los mejores, ¿porqué no haces lo mismo en busca de la salud de tu pueblo?.
Francamente, monarquías, democracias o aristocracias aparte, me quedo mil veces, para representar a mi país, con Felipe VI que con Pepiño Blanco. ¿O no?.

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Islas Cíes

Confieso ser un enamorado irredento de las islas Cíes, lugar al que acudo con cierta regularidad a lo largo de todo el año y del que, modestamente, me declaro conocedor de su geografía, su historia y sus vicisitudes en mayor medida de la que pueda tener incluso sobre mi lugar de residencia, de nacimiento, o de convivencia diaria, de ahí que ante el protagonismo que hoy vuelven a tener en la ya aburrida batalla constante entre el alcalde de Vigo y la Xunta de Galicia, me permito precisar algunas consideraciones históricas sobre tan paradisíaco lugar.
Para ello voy a utilizar un artículo que escribí en 2010 para la revista del puerto de Vigo “Viento en popa”, una revista extraordinaria, con mucho la mejor y más documentada de entre las que editan en España las distintas autoridades portuarias, creada en la época en la que presidía el puerto Corina Porro y enterrada inexplicablemente con la llegada de su sucesor, incapaz de ver la inversión que tal revista suponía para el progreso del puerto, confundiéndola con un gasto, a su entender innecesario, como prueba una vez más, de la desgracia que en general suele tener la ciudad de Vigo con sus gobernantes o responsables de sus principales instituciones. El artículo forma parte del contenido del número 1 de tal publicación, acompañando al texto un reportaje fotográfico de una calidad pocas veces contemplada, como divulgación de las islas.
“Creo de rigor comenzar por agradecer la labor de investigación llevada a cabo por los pocos estudiosos que nos han dejado testimonio escrito de las islas, de su controvertida historia y de sus particularidades, de los que quiero destacar a Juan Miguel González-Alemparte Fernández (Crónicas históricas de las islas Cíes: De mitos, ermitaños, piratas y mar por medio) un boucense, doctor en Historia, a quien debemos el documento de referencia como libro de cabecera de todos los que amamos las islas, Xavier Luaces Anca y Cristina Toscano Novella (Illas Cíes), Estanislao Fernández de la Cigoña (Islas Cíes: historia, etnografía, geografía, flora y fauna), Pedro Diaz Alvarez (Las islas de los Dioses), Ramón Patiño (Historia de las Islas Cíes) y muchos otros que con su dedicación a las islas, nos han facilitado el modesto trabajo que aquí les ofrecemos en el que reproducimos parte de sus aportaciones. Valga mi reconocimiento.
Comenzaremos por decir que las islas Cíes (Monte Agudo o Norte, Faro o de Enmedio, y San Martiño o Sur) forman parte del ámbito territorial del Ayuntamiento de Vigo desde 1840, que son de titularidad de la Xunta de Galicia desde 1984 y que desde julio de 2002, a iniciativa del Parlamento de Galicia, forman parte del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas, junto a Sálvora, Ons y Cortegada.
Su actual nombre de Cíes, viene de Siccae al tratarse de islas secas, áridas, estériles, desoladas (la actual e impuesta vegetación arbórea data únicamente de hace no mas de 60 años), posteriormente Sias, Cicas, y finalmente, perdiendo su seseo original, castellanizadas como Cíes en el siglo XIX, aunque también fueron conocidas como islas de Bayona, de los Dioses y erróneamente confundidas con las llamadas Casitérides, a las que los romanos acudían en busca del estaño.
Si nos retrotraemos a la Edad de Piedra, y considerando que el nivel de las aguas ha sufrido grandes variaciones a lo largo de la historia, nos encontramos con momentos de glaciación (hace 18.000 años) en los que el nivel mencionado estaba unos 120 metros por debajo del actual. Así las cosas, las actuales islas no eran más que un monte como continuación de la sierra de la Groba que casi cerraba el valle fluvial que hoy es la ría de Vigo (actualmente con unos 50 metros de profundidad), siguiendo por Ons, Sálvora y la costa norte, de manera que el mar se encontraba a unos kilómetros de la ladera oeste de las islas y estas no eran más que tierra adentro.
Ya superado el tramo final de la Edad del Bronce, aproximadamente alrededor del año 1000 a.C. y, por supuesto ya como islas, encontramos el primer asentamiento humano en ellas.
Tras el paso de fenicios, griegos y romanos, poco fiable nos queda para la crónica histórica, salvo el mito de las Casitérides, el hallazgo de restos marinos y poco más.
Es en el año 911 cuando aparece un primer documento constatable sobre algo relacionado con las islas, concretamente la donación otorgada por Ordoño II, rey de Galicia, a favor de la Catedral de Santiago y de su obispo Sisnando I. A partir de ahí las referencias a piratas musulmanes y vikingos se multiplican, lo que origina el primer despoblamiento de las islas, hasta entonces pobladas por pocas familias.
Es entre los siglos XI y XII cuando se establecen los primeros eremitorios, principalmente el antiguo monasterio de San Esteban, cerca de la actual playa de Rodas, al pie del camino al Faro.
En 1228 Alfonso IX de León hace donación de la isla de San Martín (sur) al maese Pedro, con la condición de que a su muerte revierta en el monasterio de Oia, quien posteriormente dispondría del trabajo de varios colonos en la isla, e incluso autorizaba la pesca a los marineros de Bayona a cambio de un determinado número de merluzas.
Pasado el año 1300, los frailes de Oia cedieron la isla a la orden franciscana para que fundasen allí un convento de mendicantes, habiéndose erigido, al parecer, un monasterio para religiosas. Todo ello parece dar certeza a que por aquel entonces tanto la isla de en medio, como la sur, disponían de asentamientos religiosos de difícil supervivencia, debido a la constante rapiña de todo tipo de piratas que surcaban estos mares en esa época, especialmente franceses e ingleses.
En 1565 tiene lugar un sonado pleito ante la Audiencia de Galicia, entre el Concejo de Bayona, que era jurisdicción propia del Rey, y el poderoso arzobispo de Santiago, como señor de la villa de Cangas, por la pertenencia de las Cíes, que finalmente se decantaría a favor de Bayona, municipio que para asentar su propiedad mandó construir una horca (símbolo de autoridad) que más tarde sería retirada por gente de Cangas, municipio que sigue ostentando su poder jurisdiccional a efectos religiosos.
Entre los siglos XVI y XVIII la presencia de piratas, corsarios y armadas enemigas, ingleses y berberiscos del norte de África, principalmente debido a la falta de protección armada en la zona, fue constante en las islas Cicas o de Bayona, al amparo de obtener un formidable refugio, caza y agua, utilizando las islas de base para sus correrías por los pueblos cercanos, condenándolas de nuevo al despoblamiento.
El 6 de octubre de 1585, la escuadra inglesa al mando de Drake, fondea en Cíes, frustrando el estado del mar su ataque a Bayona, entonces el principal emplazamiento en la ría. Cerca de 4 años mas tarde, concretamente el 29 de junio de 1589, después de fracasar en su intento de tomar Lisboa, Drake, de nuevo desde Cíes, ataca esta vez Vigo, saqueándola por completo, quemando iglesias y monasterios y llevándose las campanas.
Firmada la paz con ingleses y holandeses en 1609, estos dejaron el lugar a los piratas berberiscos, momento en el que se inicia una tímida defensa costera por parte de Bayona, con vigilancia en las playas de Panjón y Sayanes, los lugares habituales de desembarco de piratas, así como la creación de puestos de vigilancia, “fachos”, desde donde mediante hogueras se avisaba a la población de la presencia de naves sospechosas. Por aquel entonces, las islas Cíes eran el lugar ideal para toda flota del atlántico, ya que disponían de abundante caza, mucha agua, playas seguras a cubierto del mar y de los vientos y pueblos desprotegidos en las costas cercanas, donde abastecerse.
En el siglo XVII se había fortificado tímidamente la villa de Vigo, con una endeble muralla y dos torres en lo alto, siendo entonces cuando se abre el debate sobre la protección de las costas y la dotación de guardacostas permanente, con fortificaciones en las islas, lo que finalmente no tendría lugar, aun a pesar de la desastrosa experiencia de la batalla de Rande de 1702, cuyas consecuencias únicamente movieron a la vigilancia por mar de grupos de marineros de la zona.
En el siglo XVIII desaparece la piratería clásica, pasando a ser las islas la base de las distintas armadas que navegan por la zona, sobre todo ingleses, pensándose de nuevo en la conveniencia de levantar un arsenal para la marina en las islas, de lo que únicamente quedó el almacén de artillería construido en 1810 sobre el antiguo monasterio de San Esteban, donde finalmente un destacamento de artilleros pasó a vigilar más el contrabando que otra cosa. Es entonces cuando comienzan a desplazarse hasta nuestras costas los llamados “fomentadores de la pesca” de origen catalán, quienes transforman el sector, gracias a una tecnología mas competitiva, convirtiendo a gran parte de los marineros gallegos en asalariados y asentándose paulatinamente, ocupando principalmente el barrio del Arenal en Vigo, propiciando una etapa de bonanza económica allá por la década iniciada en 1830.
Cuando se establecieron los municipios de “nueva planta”, las Cíes se asignaron primero al ayuntamiento de Bayona, que contaba con el apoyo de la Diputación, no sin preocupación por parte de la Corporación bayonesa, quien manifestaba lo siguiente, refiriéndose a sus habitantes: “… si se les deja en abandono compondrán una sociedad brutal y se desmoralizarán, olvidando las leyes que contienen y sujetan los crímenes, por lo que procede nombrar al más hábil, más juicioso y más prudente por Juez Pedáneo, que les servirá de fiscal y secundará las ordenes de la municipalidad”.
Comunicada la decisión al ayuntamiento de Vigo, este, ignorando las competencias de la Diputación a la que no reconocía de buen grado, ya que aun no se apagaran las suspicacias derivadas del pleito por la capitalizad, se dirige directamente a la regente Mª Cristina para que dejase la resolución sin efecto, alegando que desde hacía ya tiempo era este municipio el que se había encargado de ciertas inversiones en las islas, de su cuidado y su explotación, salvamento y defensa. Finalmente y tras todo tipo de recursos y contra recursos, entre Bayona y Vigo, la reina Mª Cristina promulga la Real Orden de 20 de julio de 1840 en la que declara que las mencionadas islas Síes están comprendidas en la jurisdicción y términos del Ayuntamiento de Vigo.
Ello propicia que se establezcan dos factorías en Cíes, una en la isla norte, entre la playa de Rodas y la de Figueiras (actual restaurante) para D. Francisco Gil, fomentador y empresario de la pesca de salazón, y otra en la isla sur, actualmente en ruinas, para D. Ramón Buch, vecino del Arenal, por una pensión anual de 29 reales. De esta factoría, escribía el cronista vigués Taboada Leal lo siguiente: “En la isla sur, se ha construido recientemente una gran fábrica de sardina de la propiedad de un vecino de este puerto, con un almacén que se haya provisto de toda clase de comestibles, vinos del país y otros artículos, y además un estanco de tabacos, de que pueden aprovisionarse no solo las lanchas que se ejercitan en la pesca, sino también las otras embarcaciones que cruzan por aquel rumbo”. Ramón Buch Díaz, oriundo de Calella, era miembro de la alta burguesía local y prototipo de personaje romántico y revolucionario de la época isabelina, convirtiéndose en líder del sector Progresista del liberalismo, elegido Diputado provincial y Alcalde de Vigo en 1843, cediendo la fabrica entonces a otro catalán, Juan Martí, a quien el gobierno moderado nombraría Alcalde de Bouzas. Finalmente, esta fabrica y ya en 1900, habría de quedar reducida a almacén, al no poder competir con las fábricas de conservas, para finalmente ser abandonada, al igual que la situada en la isla norte, sobre cuyos restos hoy se levanta un restaurante de temporada que, por cierto, no contribuye para nada a potenciar la belleza de la isla.
Los industriales buscaban situar sus fabricas en los puntos mas avanzados de las rías y en las islas para así sustraerse de la vigilancia del resguardo de la sal, e introducir, sin casi riesgos, la sal portuguesa de contrabando, a precios bastante más bajos de los que imponía la administración española. También servían las islas para embarcar desde allí a los mozos, que de forma ilegal, para evitar servir en quintas, tomaban los grandes vapores con destino a América.
Por otra parte, en el primer tercio del siglo XIX confluyen una serie de circunstancias favorables que pondrán las bases del futuro poblamiento de las islas Cíes. En primer término, España, convertida en una potencia de muy segundo orden en el concierto internacional y casi sin armada, deja de constituir una amenaza para la pujante Gran Bretaña, inaugurándose una larga relación de paz; por otra parte, desaparece para siempre la temida amenaza de la piratería en estos mares y, por último, se desmilitarizan definitivamente las islas, una vez liquidadas las guerras napoleónicas. Es en esta época, en la que el cultivo de la tierra y la pesca cercana, siempre bajo unas condiciones ambientales poco favorables, propician una nueva repoblación de las islas.
El Ayuntamiento de Vigo, en visita llevada a cabo en 1850 hace una descripción de las islas en las que se dice que carecen de toda clase de arbolado, no obstante, en 1854, el estudioso tudense Avila y Lacueva, al referirse a la isla sur, señala que era muy propia para dar frutos y tenía agua dulce y buenos pastos. Ya en otra visita efectuada en 1867, desde el Ayuntamiento de Vigo, se dice que allí residían 56 personas pertenecientes a 16 familias, que se encontraban en un estado tal de abandono, “viviendo y muriendo como beduinos y musulmanes, que hasta lo preciso para salvarse ignoran”. Posteriormente, en 1883, otro informe del historiador José de Santiago, incide en que apenas hay cultivo ni vegetación, con alguna raquítica higuera y pequeñas porciones de tierra en que se cultivan patatas para los escasos colonos que la habitan.
Precisamente en cuanto al número de habitantes, de hecho, de las islas, la mayor población se establece en 1888, con 56 personas (19 en la isla sur y el resto en la del Faro), bajando hasta 26 en 1910 y volviendo a subir hasta 42 en 1930, para ya ir bajando hasta 1 en 1996 y los 0 actuales, si a habitantes permanentes nos referimos, ya que en época estival, son varios los que residen en la isla del Faro, 0 en la norte y 1 en la sur. Curiosamente, el mayor número de viviendas se produjo en 1991, año en el que no residía nadie en las islas, aunque ya la afluencia de gente en los veranos era evidente. La decadencia poblacional tiene lugar entre 1960 y 1970 cuando el “desarrollismo” económico franquista, aumenta el empleo en los sectores de la industria y los servicios, generando un mayor nivel de vida y una migración interna del campo a la ciudad, siendo Vigo uno de los casos de crecimiento urbano más significativos en toda Europa.
La mayoría de los varones establecidos en las islas eran conocidos más por sus motes que por su verdadero nombre. El “Realista”, el “Chuco” (Francisco Pena Sotelo, isleño asentado en el promontorio sobre la playa, hoy conocida por “la del Chuco”, donde tenía una tienda-tasca absolutamente heterogénea), el “Amiguiño”, el “Cañabarro”, el “Pelado”, “O Coxo” (personaje de leyenda, propietario del merendero “La isleña”), el “Pichoucho”, etc. Fue precisamente este último, el “Pichoucho” (Antonio Sotelo Herbello), el último morador de las islas, en donde había nacido en 1931, subsistiendo en una chavola de madera construida por él, al lado del restaurante, viviendo de la pesca, el marisco y de una pequeña huerta donde cultivaba patatas y verduras abonadas con erizos, canjeando con los turistas (entre los que me cuento) marisco por tabaco o alguna otra necesidad. Curiosamente, antes de pasar a ser el único habitante de las islas, convivió (es un decir, ya que no se hablaban, lo que puedo atestiguar) con su hermano Benedicto y familia, guarda de la isla y propietario de otra de las tascas que funcionaban como negocio de temporada.
En 1961, al cumplirse el 25 aniversario de la llegada de Franco al poder, en un tiempo record de 37 días, una brigada compuesta por los mejores profesionales de las empresas constructoras, “Obrascon” y “Granitos de Galicia”, levantaron un obelisco de 21 m. de altura, como monumento a los 330 “caídos” vigueses del bando nacional, en el Campo de Granada, obra del escultor Piñeiro, del arquitecto municipal Emilio Bugallo y de los talleres metalúrgicos Alfredo Iglesias, monumento que inauguraría el propio Franco, desplazado al efecto a bordo del yate “Azor”, ceremonia, como no, bendecida por el conocido obispo Fray José López Ortiz, con las siguiente inscripción en su cara norte: “Español: en piedra noble como la perennidad de su ejemplo, los pontevedreses rinden esta homenaje a Francisco Franco Bahamonde. Nos devolvió la Patria. Con su invencible espada modeló una España nueva. Su mano llegó a lugares como este, siempre olvidados. Une tu corazón al nuestro en gratitud al caudillo de España”. En la pared sur, bajo un “víctor” con el familiar acróstico de Cristo Rey, se inscribió: “Al Caudillo de España, Francisco Franco Bahamonde, en el XXV aniversario de su glorioso mandato. La provincia de Pontevedra”.
A mediados del año 2008, cuarenta y siete años después, y en ejecución de la llamada “ley de la memoria histórica”, el Ministerio de Medio Ambiente, en vísperas de ceder su jurisdicción sobre tal hito histórico a la Xunta de Galicia, derribaría finalmente el monumento. Ante tal hecho, Juan Miguel González-Alemparte, el historiador experto en las islas, con quien estoy totalmente de acuerdo, criticó tal derribo en base al siguiente argumento: ”La historia no debe ocultarse nunca, ya que así corremos el riesgo de manipularla, aunque sea por simple omisión”.
Hoy, una polémica absurda vuelve a salpicar a las islas Cíes.
Por un lado el alcalde de Vigo, impulsando la declaración de las islas Cíes como Patrimonio de la Humanidad, a través de varios actos propagandísticos, pero sin haber iniciado tramitación alguna al respecto, y por otro, la Xunta de Galicia, tratando de llegar al mismo destino, pero incluyendo en la pretendida declaración al resto de las islas que conforman el Parque Nacional Islas Atlánticas, como son Ons, Salvora y Cortegada, pero habiendo presentado ya la documentación correspondiente en la institución europea que tramita la posible declaración.
La guerra está servida con actitudes y argumentos más o menos chungos, por uno u otro bando.
El demagogo, localista y populista Abel Caballero, pretendiendo una vez más enfrentar a los vigueses con la Xunta y dejar fuera de la distinción a todo aquello que no sea “Vigo”, se opone a que la Xunta haya plasmado tal solicitud, amenazando ahora con presentar otra solicitud paralela, pero solo en beneficio de las Islas Cíes, al entender que el resto de las islas no merecen tal mención, lo que parece una barbaridad, aunque no le falte razón en esto último, pues de lejos las Islas Cíes atesoran por si mismas unas virtudes de todo tipo de las que carecen el resto de las islas que conforman el Parque Natural.
Por parte de la Xunta, se justifica su pretensión en que en nada daña a Vigo su solicitud, pues de ser considerado Patrimonio de la Humanidad el Parque Islas Atlánticas, también lo serían las islas Cíes, pero consiguiendo con ello que fuera todo el Parque el incluido, y no solamente las islas de la ria de Vigo, algo que parece también lógico, pero para nada la manera en que se ha procedido a su solicitud, de espaldas a la ciudad y sin contar con nadie, algo por otra parte, en alguna manera entendible, si se considera la sempiterna actitud del mandatario local de oponerse, por sistema, a todo aquello que pueda proponer la Xunta y que afecte de alguna manera a Vigo, aunque sea bueno para Vigo y aunque con ello se beneficie también a Galicia.
Afortunadamente, las islas Cíes están y han estado siempre, por sin mismas, muy por encima de todo tipo de políticos buscando protagonismos inmerecidos, y sean de Cangas, de Bayona, de Vigo, de la Xunta, o Patrimonio de la Humanidad, los que las vivimos sabemos que son de la mar, del viento, de la bruma, las olas, la arena, las rocas, de un norte ventoso, un poniente rompedor y de un sur de temporal, o de tantos que frente a sus costas pensamos y pensaron que era su barco su tesoro, su dios la libertad, su ley la fuerza y el viento y su única patria la mar, de nadie más.

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Pavor a la democracia

Continuando con mi anterior artículo, “de masacres y carroñeros”, publicado con anterioridad a las elecciones internas del partido socialista, a la vista de los resultados, cabe hoy reflexionar sobre algo fundamental para nuestra sociedad, algo ya tratado con cierta profundidad, pero en definitiva el verdadero sentido de la democracia, el voto popular.
La democracia, lo hemos dicho muchas veces, es el poder del pueblo, la toma de decisiones por voluntad popular, por el poder de la mayoría, nada que ver con la llamada democracia representativa, un invento en el que el pueblo únicamente participa de forma absolutamente indirecta, limitada y por delegación, lo que resulta absolutamente manipulable por parte de minorías oligárquicas que ocupan y someten a unos organismos, ya de por si bastante alejados del concepto de democracia en puridad, los partidos políticos, como órganos de participación popular en la política.
Democratizar esos partidos es no solo una necesidad para poder aproximarnos al concepto de que tratamos, sino un mandato constitucional que sistemáticamente se ha incumplido en España por parte de esos partidos, quienes más deberían velar por todo lo contrario a lo que hasta ahora han sido sus decisiones de cara a sus afiliados.
Centrándonos en los dos tradicionales partidos que se han ido alternando en el poder, hay que concluir que la democracia interna no solo ha sido siempre inexistente en el caso del partido popular, sino perseguida, y frustrante en el partido socialista las veces que lo ha intentado, al menos hasta ahora, pues siempre que se le ha dado protagonismo a sus bases y ellas han tomado decisiones, los órganos internos del partido le han dado la vuelta para imponer su santa voluntad (se cargaron a Josep Borrell, su mejor activo), hasta el punto en que se han atrevido incluso a materializar un golpe de estado interno, desbancar a su secretario general, quien finalmente y para recuperar el poder tuvo que empezar por dimitir de todos sus cargos (algo impensable en un político), soportar como sus más directos colaboradores le abandonaban y se entregaban a los golpistas, y a base de una voluntad férrea y partiendo de la nada, recuperar su puesto a través de las bases, en un ejercicio de libro de democracia contra todo y contra todos. Gustará o no, le faltará un hervor, tendrá que cambiar parte de su discurso, profundizar más en las ideas, pero eso es un líder.
Pedro Sánchez ha tenido que luchar contra la cúpula de su propio partido, contra una gestora fruto de un golpe de estado, contra barones, ex presidentes, dinosaurios del socialismo de todo tipo, jefes, jefecitos y conseguidores de la práctica totalidad de las autonomías, partidos contrarios, prensa, radio y televisión, empresarios, banca y todo tipo de poderes fácticos, locales y no tan locales y al final ha salido vencedor por una clara diferencia, con el único apoyo de la mayor parte de las bases del partido, habiendo perdido en avales, controlados por las oligarquías del partido, con sus amenazas consiguientes para quien quisiera tomar caminos distintos por los marcados por el “poder”, y ello en base a utilizar únicamente las características propias del voto: su carácter personal, directo y secreto.
A los partidos en general se les ha llenado la boca de democracia cada vez que afrontaban cualquier consulta popular para ocupar poder en las instituciones, siempre de forma absolutamente indirecta, delegada, manipulable, ante un pueblo que siempre ha esgrimido una ignorancia preocupante, un pueblo que vota con las entrañas, con los sentimientos, visceralmente antes de cualquier esfuerzo por informarse, por imprimir razón a su futuro, o por poner a las claras el fondo de todos aquellos asuntos que tanto han de influir en su calidad de vida y en el mundo que dejar a sus hijos.
Pero, algo distinto ocurre cuando se trata de utilizar la democracia en el interior de los partidos, pues ahí ni existe la distracción de otras ofertas partidarias, ni la absoluta ignorancia sobre los asuntos a dirimir, ni el desconocimiento de con quien se juegan las perras, pues ahí suelen conocerse todos, entre otras cosas porque al estar en el interés de las cúpulas el cerrar los partidos a nuevos asociados que no sepan de entrada que son de su cuerda, la participación ciudadana, como afiliados a los partidos en España, es absolutamente ridícula, del orden del 1% de los españoles, lo que hace que cualquier consulta pueda llevarse a cabo de forma directa en cada agrupación, conociendo a la perfección aquello sobre lo que se discute: la auténtica democracia, algo que produce absoluto pavor en las oligarquías de cada partido, de ahí que ninguna de las mafias que ocupan los cargos de poder en los partidos quiera oír hablar para nada de democracia interna, salvo cuando cree que va a ganar, de calle, cualquier consulta.
El partido socialista, que prolongó el poder de la gestora durante plazos injustificables, que no propició congreso interno alguno en todo ese tiempo de teórico vacío de poder, ni elecciones, hasta llegar a una mínima certeza de que todo estaba atado y bien atado, finalmente consintió en unas elecciones en las que todo había sido tocado: la banca, la empresa, las instituciones, otros partidos, todo tipo de prensa, la Iglesia, las embajadas y en general todo lo establecido para que el resultado final fuese el entierro definitivo del guaperas, y el entronamiento de la andaluza, de la jefa visible del complot, de quien habría de perpetuar esa forma de actuar tan propia de los partidos tradicionales, de aquello de que quien se mueva no sale en la foto, de que cualquiera puede trincar, sin salpicar y dejando lo gordo en caja, pero teniendo en claro que si te cogen, el libro de estilo del partido dice que a partir de ahí, nadie te va a conocer siquiera, serás tratado como un caco, un traidor y un apestado, lo cual, a que negarlo, contribuye a una mayor y mejor formación en el arte del trinque, no vaya a ser…
No se trata solamente de unas elecciones internas a un partido, se trata de que por primera vez en España ha hecho su aparición la democracia directa, la única válida como tal, la que no gusta lo más mínimo a los manipuladores, a los caciques, a los que detentan el poder establecido, a los que les pueden mover la silla, a quienes el arma del mamoneo se les viene abajo para medrar, la que da el poder al pueblo, se equivoque o no, que de tal concepto subjetivo habría mucho que hablar.
Ni soy sociata ni pepero, y menos podemita aunque coincida con algunos de sus diagnósticos y de sus denuncias, más no con sus propuestas, pero creo que se trata de un primer paso importante si algún día queremos que llegue la democracia de verdad a nuestro pais, algo que no es la panacea, pues el pueblo también se equivoca y mucho, aunque menos cuando dispone de todos los datos para opinar y puede hacerlo con pleno conocimiento de causa, aunque también entren en su toma de decisiones planteamientos viscerales, subjetivos y sentimentales, pero no ajenos al conocimiento sobre quienes les pueden engañar más que otros y como vigilarlos.
Lo que venga de aquí en adelante ya es otra cuestión, en la que jugará mucho la capacidad de los vencedores en rectificar errores pasados, pero también la valentía de acabar con viejas prácticas y viejos practicantes.
Hoy en el socialismo español sobra mucho canalla, mucho okupa disfrazado de lagarterana, mucho carroñero, oportunista y demagogo, algo que los gallegos y sobre todo los vigueses tenemos muy presente, algo que debería extirpase cuanto antes, recuperando a una gran cantidad de afiliados que, aun votantes de otras opciones, pueden ofrecer todo tipo de ayudas a la refundación de un partido que necesita repensarse, que necesita dar nuevas respuestas a nuevos problemas, a una nueva sociedad que ni se siente representada por un partido popular impresentable, ni por unos extremistas de salón, sin más ideas que las del “que”, pero sin idea absoluta del “como”, capaces de llevar al pais a la bancarrota más impensable.
Es evidente que el PSOE necesita recuperar a gran parte de su electorado escorado hacia posturas extremas, que necesita enamorarlos y volverlos a su redil para transformarse en el partido referencia de la izquierda civilizada en España, tanto como Ciudadanos convertirse en la referencia liberal que aglutine a buena parte de un centro que no encuentra acomodo, también decepcionado con la derecha oficial, un partido que solo le pide a uno que no huela, no mire y no oiga, que sea el fiel reflejo de los típicos y tópicos monitos que, al igual que con la religión, apaciente a los mansos corderillos de esa especie de bobalicona, paleta y primitiva “felicidad” que tanto propagan sus líderes, amparados en permanentes mentiras.
Allá cada partido con sus demagógias y con sus complicidades, pues para ellos, entre bomberos lo primero es no pisarse la manguera, pero hoy buena parte del personal de a pie, empieza a no querer comulgar con ruedas de molino. Al igual que con la religión, cuanto más mientas, cuanto más miedo metas en las entrañas del votante y cuantas más soluciones de absoluta fantasía esgrimas, más te seguirá el mayoritario ejercito de rebaños de indocumentados, que pasan de hacer el esfuerzo de informarse en profundidad sobre aquello de lo que, lo quieran o no, también son responsables. No obstante, hoy empieza a asomar la cabeza una sociedad que no está dispuesta a seguir tragando, que empieza a no creerse las sempiternas “sagradas” mentiras de unos y otros, un inicio que puede prosperar, o quedar en nada.
Veremos

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De masacres y carroñeros

 

Ahora, que resulta que somos una nación de naciones, salvo en Bilbao, que son el universo, lo de los tópicos, en función de aquello del hecho diferencial, parece que cada día se hace más patente, cuando pocos más argumentos se justifican ante lo no demasiado justificable.
En Galicia sigue vigente aquello del encuentro en medio de una escalera y no saber si se sube o se baja, o lo de “al revés te lo digo para que lo entiendas”, lo de “Deus e bo, pero o demo non e malo”, o lo de Pio Cabanillas tras una elecciones al decir que “hemos ganado, no se quien, pero hemos ganado”, asegurando con ello la capacidad de adaptación del gallego, por decirlo suavemente, o aquello de no ser nunca claro, de no definirse, o depende…, no vaya a ser…, salvo que ya parezca ser evidente, momento en el que el apoyo no solo se hace palpable, sino exageradamente manifiesto, no vaya a ser.…
Con las elecciones a secretario general del partido socialista, el tópico alcanza sus mayores cotas en la figura de Carmela Silva, acumuladora de todo tipo de cargos “de genero”, la permanente sucursal del absoluto rey de la demagogia, el alcalde de Vigo, presidente de la Federación de municipios y provincias, del Area metropolitana de Vigo y de la asociación mundial de dinosetos, Abel Caballero. Como prueba de ello, circula por las redes un video-montaje impagable, sobre la capacidad inenarrable de travestismo político interno, sin el menor atisbo de justificación, ni de vergüenza, ni de dignidad política alguna. Un video digno de pasar a la historia como el más vivo ejemplo de la deleznable calidad política, personal y ética, de buena parte de nuestros “representantes”.
El video, con una introducción fotográfica en la que Abel y Carmela, Carmela y Abel, se abrazan y rien desmelenados con el apolinio Pedro, continua con la misma actitud con Susana, a quien abrazan desaforadamente, titulándose “La Yenka”, y en él se alternan dos mítines del partido socialista en Vigo. En el primero, la individua en cuestión, con su valedor en primera fila, poco menos que da la vida por Pedro Sánchez, y en el segundo, pocos meses después, y también con el sumo controlador de protagonista, hace lo propio por Susana Diaz. De Pedro Sánchez dice lo siguiente: “Hoy llovía, vino Pedro y salió el sol, y el sol va a llegar a España, contigo Pedro, la luz, la luz de un hombre comprometido, lo mejor del partido socialista, quien representa nuestros principios y nuestros valores. Te necesitamos, con todo el apoyo de Vigo y de Galicia”. De Susana Diaz, “Valiente, grande y comprometida. Susana os levanta. Contigo, con la razón, con el corazón y con una enorme pasión. Solo hay una líder”, etc. Pero donde ya resulta el acabose, es con la perla con la que se retrata y que cierra el documento: “No creo en los líderes de paja que un día dicen una cosa y otro día otra” (sic).
Pedro Sanchez apoyó en su día (julio de 2015) el nombramiento de Carmela Silva para presidenta de la Diputación de Pontevedra, pues antes la había designado “miembra” del Comité Federal del POSE, similar apoyo prestado a su valedor Abel Caballero para el cargo de presidente de la Federación de municipios y provincias. La explicación al movimiento pendular de la voluble y ambiciosa pareja, evidentemente está en las puertas que Pedro les cerró a ambos cuando, conocedor ya de la calidad personal de la parejita, pretendían el control absoluto del socialismo gallego, algo que ahora esperan conseguir con su apoyo descarado a la ambiciosa andaluza, quien, por otra parte, también se caracteriza por no cultivar demasiado aquello de que de bien nacidos es ser agradecido. Veremos.
Lo que si parece evidente, es que estas elecciones, lo quieras o no, seas socialista o no, te condicionan de alguna manera, pues no solo en el fondo, sino incluso en la forma, y sin disimulo alguno, lo que al menos Susana como Pedro pretenden, no es la secretaría del partido, sin más, sino la candidatura a presidente del gobierno por su partido, ya que los pírricos programas presentados por tales enemigos irreconciliables, para nada tratan de la organización interna del partido, sino de esbozar unas mínimas ideas u ocurrencias de programa de gobierno.
De momento, los argumentos más repetidos (aquí no hay ideas) son, por el lado de quien muchos de sus correligionarios llaman “gusana”, el carácter perdedor que atribuyen a su contrincante, su carácter voluble, su posible entrega a los podemitas, a los independentistas y a la desmembración del partido, mientras que el guaperas atribuye a sus adversarios la más absoluta traición personal, la entrega del gobierno a Rajoy, el haber creado una gestora tras un golpe de estado interno, la manipulación desde el aparato del partido, el no aportar idea alguna y el abandono de las bases, entre otras consideraciones. Finalmente, el tercero en discordia, apuesta por una utópica unidad y por una reforma interna en profundidad, por un replantearse gran parte de la base de las convicciones socialistas al amparo de una nueva sociedad, que exige una modernización del partido de la que todavía se encuentran a bastante distancia. Una postura de “centro”, quizá la más lógica, aplastada por unas relativas, derecha (Susana) e izquierda (Pedro), en las que nadie cede y en las que ceder parece, tanto para unos como para otros, renunciar a las más puras esencias de sus propias convicciones, algo puramente carpetobetónico, y en donde coincidir que tanto el mensaje de uno a otra y viceversa, son absolutamente ciertos en lo negativo, pero desgraciadamente sin aportes positivos que compensen elección alguna entre ambos extremos, ni esperanza en renovación ideológica alguna.
No se quien ganará, pero si que quien lo haga llegará, al igual que el perdedor, con enormes cicatrices que dejarán huella y con un campo de batalla absolutamente desolador, a merced de todo tipo de carroñeros, pero también de quienes con la caña en ristre, se apresten a ganar en rio revuelto, lo que ahora cultivan a base de lamer hasta el desgaste las posaderas de quienes consideran que mejor puede atender sus ambiciones, realidades de las que el video comentado es vergonzosamente la prueba más evidente del deterioro de esa forma tan lamentable de hacer política.
Al tiempo.

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¿De qué va el gobierno portugués?. El Estado Vaticano.

 

Portugal, una república laica, está a punto de recibir al líder de un Estado singular europeo, un Estado ajeno a la Unión Europea, la única dictadura teocrática que queda en Europa. Para ello ha incurrido en un precedente en la Unión, como es el cierre de la mayor parte de sus fronteras y la dificultad programada de acceso a través del resto, propiciando en la semana en curso, todo tipo de incomodidades, pérdidas materiales incalculables, esperas injustificables y afrentas de todo tipo hacia quienes de un lado u otro de la frontera, utilizan libremente el paso que permite a todos los europeos los acuerdos Schengen, de libre tránsito, firmados entre todos los Estados miembros de la Unión Europea, y ello sin justificación alguna, hecha pública, que exija tan drásticas medidas.
Lo curioso del caso, es que tal jefe de Estado no visita el pais para reunión alguna con sus máximos dirigentes, o en beneficio de acuerdos que puedan beneficiar al pueblo portugués, sino simplemente para renovar la creencia en una fantasía supuestamente ocurrida a unos niños de entre 6 y 10 años, hace ahora concretamente 100 años, en un Portugal en el que la inmensa mayoría de la población era absolutamente analfabeta (entre ellos esos niños y sus padres) y tras haber conocido, hace ya años, los “trascendentes” mensajes secretos de tales niños, celosamente guardados, alimentando temores y credulidades y que finalmente resultaron ser tres solemnes majaderías, a las que hubo que interpretar fantasiosamente, para que pudieran dar un cierto sentido a la multitud de masas dispuestas a creer lo que fuera, una vez ya habían rentado a la organización multimillonarios beneficios, lo que hoy se pretende renovar, !en pleno siglo XXI!, con las mismas intenciones.
Lo que ningún país de la Unión Europea ha hecho con nadie, valoremos por quien lo hace hoy el Estado portugués: El Estado de la Ciudad del Vaticano
Pero, veamos toda una serie de particularidades, contrastadas, de tal Estado.

*Se trata de un Estado, sede de una religión, cuyo supuesto Dios, al parecer, consideraba entre otras cuestiones, que su reino no era de este mundo, que para seguirle había que venderlo todo, entregárselo a los pobres, vivir humildemente, y que ante una agresión, la respuesta era el poner la otra mejilla, aunque la emprendiera a gorrazos con todos aquellos que mercadeaban en el Templo, etc.
*Se constituye como Estado independiente por el llamado Pacto de Letrán, firmado en 1929 entre Pio XI y el dictador fascista Benito Mussolini, a quien debe su condición de tal Estado.
*Es el país más pequeño del mundo, con 44 hectáreas (la superficie de un campo de golf) y poblado por 800 habitantes, aun cuando vive de la rentabilidad de la sumisión de 1.200 millones de creyentes repartidos por todo el mundo.
*Dispone además, bajo su soberanía, de propiedades extraterritoriales vinculadas a su propio Estado, como la impresionante residencia de verano de su gobernante, en Castel Gandolfo, cercano a Roma, construido por Urbano VIII en 1626, sobre la antigua residencia del emperador Domiciano, en una colina a orillas de un lago, de 55 hectáreas de extensión, un 10% mayor que el propio Estado, entre otras grandes propiedades situadas en la ciudad de Roma.
*Es el más pequeño de los diminutos Estados europeos (Mónaco, Malta, Andorra, Liechtenstein y San Marino).
*Se trata de una de las pocas Ciudades-Estado que quedan en el mundo, con Mónaco, una monarquía de opereta que vive del juego y de ser paraíso fiscal y Singapur, hoy una de las ciudades más adelantadas del mundo.
*Dispone de bandera, himno, idioma propio (latín), pero no de moneda.
*Solo 300 personas tienen la nacionalidad vaticana, nacionalidad que se obtiene por concesión. Prácticamente no existen nacidos vaticanos, siendo operativamente nulo el indice de natalidad.
*En el Vaticano reside el Papa, 73 cardenales, el Papa dimisionario, 306 miembros del Cuerpo Diplomático, 49 sacerdotes, 1 religiosa, 83 guardias suizos (el resto en Castel Gandolfo), 25 hombres seglares y 31 mujeres, en su mayoría empleadas del Estado, con sus cónyuges e hijos.
*Todo su suelo es urbano, no disponiendo ni de suelo rústico, ni salida al mar, ni aeropuerto, aunque si de varios helipuertos.
*Su dictador (Papa), es elegido de por vida, por una oligarquía de hombres, quienes al hacerlo, dicen estar “iluminados” por el Espíritu Santo.
*Se define como “monarquía absoluta”, aunque se trate realmente de una dictadura teocrática (la única en Europa).
*Su gobernante, acumula en si mismo los poderes legislativo, ejecutivo, y judicial.
*Carece de prensa independiente.
*Las mujeres no solo no tienen derecho al voto, sino que no ocupan ningún órgano de gobierno, ni misión alguna de responsabilidad corporativa.
*En algunos aspectos se trata de un Estado ficción, pues ha delegado parte de su soberanía en el Estado italiano.
*Tiene una larga historia de gobernantes, en la que destacan, al lado de una mayoría de buenas personas, gran cantidad de delincuentes de todo tipo, tanto en materia de sexo, dinero, asesinatos, torturas, guerras, etc.
*Juan Pablo II, tuvo que pedir perdón por atrocidades cometidas con anterioridad por la Inquisición, las cruzadas, la guerra santa, la judeofobia, la pedofilia (actual), etc.
*Dispone de un pequeño ejercito, la Guardia Suiza, compuesta por 100 soldados, todos varones, encargados de la seguridad particular del jefe del Estado.
*Para pertenecer a la Guardia Suiza es preciso ser soltero, católico y de entre 18 y 30 años.
*Existen 130 policías, cedidos por el Estado italiano, aparte de la guardia suiza.
*Tiene la tasa de delincuencia mayor del mundo (más de 1.000 delitos al año), aunque no sean cometidos por sus nacionales.
*Existe cárcel, donde recientemente cumplió condena el ex mayordomo del Papa dimisionario.
*Los vendedores ambulantes pueden ser castigados a 3 meses de cárcel.
*Dispone de la edad más baja para el consentimiento sexual de toda Europa (12 años), al igual que Angola, siendo ambos los únicos dos países en el mundo en que se da esa circunstancia.
*La pena de muerte fue abolida hace menos de 50 años, en 1969, por Pablo VI.
*En materia legal, está regido por 425 leyes, entre las que llaman la atención la prohibición de circular en bicicleta, ir en automóvil a más de 30 km./hora, la prohibición de militar en partidos políticos para la guardia suiza o para un seglar con responsabilidades en la institución religiosa, la pérdida de la nacionalidad vaticana para separados o divorciados, etc.
*La jornada laboral es de 33 horas semanales y de 39 para los subalternos.
*Es la mayor renta per cápita del mundo (no existen pobres).
*Dispone del mayor patrimonio artístico del mundo, valorado muy por encima de cualquier otro conocido.
*No produce mercancías, ni agricultura, ni ganadería.
*La gasolina cuesta la mitad que en Italia al no haber impuestos a su consumo.
*La corrupción es absoluta en gran parte de materias, algo con lo que se propuso acabar Juan Pablo I, antes de fallecer, al poco de ser elegido, en extrañas y no aclaradas circunstancias, o Benedicto XVI antes de dimitir del cargo, también por circunstancias nada claras.
*El Estado se financia por instituciones de católicos de todo el mundo, beneficios de la banca, donaciones, herencias fraudulentas o forzadas, turismo, venta de publicaciones, explotación comercial de milagros, santuarios, adoraciones, beatificaciones (hacer un santo cuesta entre 200.000 y 500.000 euros), anulaciones matrimoniales, etc.
*Acopia el segundo tesoro en oro mayor del mundo.
*La fortuna de la Iglesia se estima en dos veces la capacidad de acabar con la pobreza en el mundo.
*Solo en España, la Iglesia cuenta con más de 100.000 propiedades inmobiliarias. En la ciudad de Toledo, el 70% de su casco antiguo pertenece a la Iglesia.
*Solo la archidiócesis alemana de Colonia tiene una fortuna declarada de más de 3.400 millones de euros.
*En Italia es dueña del 22% de todo su patrimonio inmobiliario.
*Entre las revelaciones de “Vatileaks” está el que varios papas, ya fallecidos, tenían cuentas a su nombre.
*Dispone de una banca nacional, el Instituto para la Obra de Religión (IOR), prácticamente no sometido a control internacional alguno.
*El IOR, en un Estado de 800 habitantes, dispone de más de 35.000 cuentas abiertas, con activos cercanos a los 10.000 millones de euros.
*Entre las inversiones de la Banca vaticana, figuran inversiones financieras en sectores inmobiliarios, acciones de compañías multinacionales como la petrolera Exxon, la química Dow Chemical, General Motors, IBM, Disney, e incluso una TV porno en Eslovenia, entre multitud de ellas más.
*Se estima que la fortuna conocida no es más que la punta del iceberg, pues es de todo punto imposible el conocer fidedignamente el alcance de todo su capital, en su mayor parte opaco y de variopintas procedencias.
*En 1979 quiebra el Banco Ambrosiano, quien llevaba las finanzas internacionales del Vaticano, siendo asesinado su director Roberto Calvi. El banco se dedicaba entre otras actividades probadas, al blanqueo de dinero de la mafia.
*No posee impuesto sobre la renta, pero no hay limitación ni a la importación, ni a la exportación de dinero, de ahí su vinculación con la mafia, el blanqueo y la evasión de capitales.
*Hoy la Banca Vaticana, no sometida a organismo de control alguno, es directamente gestionada por cinco cardenales.
*Se trata del único país del mundo en el que no hay hoteles, pero cuenta con el mayor número de helicópteros y cadenas de TV per cápita del mundo.
*Es el único pais en el mundo que no ha participado nunca en los juegos olímpicos.
*Es visitado por alrededor de 15 millones de turistas al año.
Como podríamos seguir dando infinidad de datos, a cada cual más contradictorio, solo queda recomendar dos libros de reciente publicación, entre otros tantos, que contienen muchos más datos sobre el particular: “Vaticano S.A”, de Gianluigi Nuzzi y “Avaricia”, de Emiliano Fittipaldi.
Definitivamente, vivimos en un mundo absolutamente enloquecido, con inmensos rebaños a los que nada les importa, ni saben ni quieren saber, y se aferran desesperadamente a sus propios prejuicios, a sus fanatismos y a un temor obsesivo a conocer y tener que admitir la verdad, dispuestos a negarla aunque se manifieste ante sus propias narices, confundiendo sus creencias con quienes no solo las pisotean día a día, sino que incluso han vivido y viven opíparamente de tanto crédulo. En la vida siempre ha habido timados, que incluso darían la vida por seguir alimentando a sus timadores. Definitivamente, vivimos en un mundo absolutamente enloquecido.
¿Que queda de aquello de que su reino no era de este mundo, que para seguirle había que venderlo todo, entregárselo a los pobres, vivir humildemente, y que ante una agresión, la respuesta era el poner la otra mejilla?
¿Que tiene que ver el Galileo, incluso el orquestado de las versiones canónicas, con toda esta tropa? ¿Como se pueden abrazar dos mensajes tan absolutamente contradictorios y quedarse tan frescos?.
Aquí no vale dar la espalda, negarlo todo, alegar supuestas persecuciones, e ignorar verdades absolutamente contrastadas y a la vista de todos. Aquí, si de verdad se pretende seguir al Galileo y no seguir engañándose, habría que correrlos a gorrazos, pasar de temores y miedos infundados e interesadas e ingenuas promesas de compensaciones en supuestos mundos mejores, de los que nadie sabe absolutamente nada, con el único objeto de seguir viviendo del cuento, vender todo este inmenso imperio y erradicar del mundo la pobreza, la enfermedad, la ignorancia, y tantas guerras a causa de las religiones, esos cuatro jinetes apocalípticos de nuestros días, lo demás es pura irracionalidad, ignorancia, ingenuidad e hipocresía.
¿De qué va el gobierno portugués?

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Con la democracia hemos topado

 

Sobre el concepto de democracia podríamos teorizar largamente, desde sesudos tratados hasta demagógicos panfletos, en los que afrontar la cuestión de forma más o menos subjetiva, en función de la defensa de nuestros particulares intereses.
En teoría, la democracia es un sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho de ese pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes. Como consecuencia de ello, la democracia atribuye el poder al conjunto de la ciudadanía y no a sus gobernantes, quienes únicamente tienen la misión de materializar ese poder y el deber de someterse al control ciudadano en su actividad.
Hablamos de democracia en puridad, cuando las decisiones son tomadas directamente por el pueblo, algo que ocurrió de inicio en la antigua Grecia y que hoy se mantiene únicamente en los cantones suizos y en algunos estados norteamericanos, aunque en estos, solo para determinadas decisiones.
Debido al crecimiento de los pueblos y a su incapacidad para ejercer la democracia directa, el concepto no solo empezó a adjetivarse (orgánica, indirecta, representativa, delegada, líquida, etc.) en función de las distintas formas de su ejercicio delegado, sino que su aplicación fué relegada cada vez más, hasta llegar a la pantomima de utilizarla, y de forma indirecta, únicamente para la elección de parlamentos y por el tiempo que dura una legislatura (poder legislativo), sin más consultas, de manera que el pueblo acaba cada cuatro años, en nuestro caso, eligiendo a los ciudadanos contenidos en una lista elaborada por las cúpulas de los distintos partidos políticos, parlamentos que luego elegirán a sus presidentes de gobierno, quien a su vez elegirá a sus ministros (poder ejecutivo) y que incluso nombrarán a los órganos de control, quienes teóricamente habrán de controlarlos (poder judicial), siendo así que el ciudadano, teóricamente soberano, ni tiene derecho a elegir a quienes han de elaborar las leyes, ni a su contenido, pues ha de optar únicamente por aquellos que proponen los partidos y en el orden que aquellos proponen, ni a quien ha de ejercer el poder que le corresponde, pues este lo nombran los parlamentarios, ni al equipo de gobierno, nombrado por un presidente que no ha votado para ello, ni a quienes han de controlar, para su bien, a esos gobernantes, con lo que su teórico poder queda, en la práctica, absolutamente en nada.
Como vemos, pues, el concepto abarca desde el blanco al negro pasando por muy pocos matices, aunque casi todos ellos de una negritud alarmante para el propio significado del concepto en cuestión. Desde una democracia directa, pasando por la llamada democracia líquida, en la que el ciudadano tiene la opción de votarlo todo directamente o delegar para ciertas cuestiones en quien considere mas preparado para que le represente, hasta la democracia indirecta, donde prácticamente no pinta absolutamente nada, las opciones son múltiples, dándose la circunstancia de que en nuestro caso, el panorama en partida es de un oscuro altamente destacable.
¿Cuales son las dificultades para la implantación de la democracia directa?. En principio, y a grandes rasgos, tres a saber: Dificultad técnica, voluntad política y formación ciudadana.
De las citadas, hoy en día se puede decir que la que en su día la imposibilitó, está ya resuelta, cual es la de la dificultad técnica. Hoy los avances en la electrónica permiten ya conocer la voluntad popular, de todo el pueblo, de forma inmediata a través de la informática. Hoy si se quisiera, cualquier consulta ciudadana podría tener respuesta en el mismo día. Ese ya no es por tanto el problema.
Hoy la democracia sigue teniendo dos enormes inconvenientes a la hora de dar resultados satisfactorios, la falta de voluntad política y la falta de formación ciudadana, nutriendo esta última a la primera, en una especie de pescadilla que se muerde la cola, de manera que cuanta mayor falta de formación ciudadana, más voluntad política existe en no ejercer la democracia directa para los grandes partidos, convertidos en auténticas mafias de manipulación política, de desinformación y de anulación de la voluntad popular. Un pueblo sin un mínimo de formación política ciudadana, ni interés en adquirirla, ni equilibrio entre sus derechos y deberes al respecto, es absolutamente manipulable y carne de cañón para los partidos políticos. Sin lugar a dudas, hoy en día, se trata de nuestro caso concreto, de España.
No existe ni un solo político en nuestro pais y en ningún partido al uso, que no se proclame, antes que nada demócrata, y la mayoría “de toda la vida”, como tampoco ningún partido que no le tenga un miedo cerval a la democracia, a la autentica democracia, a la que otorga el poder de decisión y de control al pueblo, y se ejerce desde el conocimiento.
Es evidente que la inmensa mayoría de los españoles, y esto no es exclusivamente nuestro, de política en general, no tiene ni la más remota idea, ejerciendo la miseria democrática que le conceden cada cuatro años, de forma absolutamente deleznable, en función de los valores y las querencias mas variopintas, tras impresentables campañas demagógicas plagadas de obviedades, mentiras, vacío de ideas y presencia permanente de lo más mediocre del pais prometiendo bobadas.
Sin embargo, cuando se trata de la democracia interna en los partidos, aunque prácticamente inexistente para casi todo, el asunto cambia en gran medida, ya que por un lado el enemigo está en casa y por otro los votantes ya no están tan desinformados, ya conocen un poco mejor aquello sobre lo que se juegan su participación, siendo ahí donde las cúpulas asentadas adquieren una mayor fobia y terror a la democracia directa, en caso de que algún partido esté dispuesta a implantarla, sobre todo cuando la dictadura interna no está suficientemente impuesta.
Actualmente, la dictadura interna está perfectamente asentada en Podemos (ya definitivamente) y Ciudadanos, donde nadie discute a sus líderes y sobre todo en el PP, un partido en el que nunca ha habido democracia interna y en el que el dictador controla absolutamente todo, salvo la corrupción, sus finanzas y su procedencia, algo que al parecer le es totalmente ajeno, un partido en que nunca habrá, por principio, “previas” de ningún tipo pues el poder se hereda por designación.
Pero, ¿que pasa con el PSOE?. El partido socialista es actualmente un partido roto, un partido que aun no se ha repuesto de las heridas mortales sufridas tras el paso de Zapatero por su liderazgo y por la presidencia del gobierno, un partido que desde entonces, no solo no levanta cabeza, sino que sigue cayendo en intención de voto popular y que finalmente ha optado por llevar a cabo unas previas, hacerlo mediante el voto de sus militantes, y adoptando para ello el procedimiento de la democracia directa.
Por un lado, se enfrenta la candidata oficial de quienes “okupan” el poder tras un golpe de estado interno, de la mano de lo más casposo del partido, de los dinosaurios de toda la vida, quienes han entregado el poder a los conservadores alegando una supuesta necesidad de gobierno, por patriotismo y justificaciones que nadie medianamente normal se cree, sin programa conocido, sin que de su cosecha haya salido nunca ni una sola idea que no sean descalificaciones o inconcreciones, nombrada por los andaluces para su gobierno que ahora abandona dedicándose plenamente a su candidatura, para en el caso de salir elegida, abandonarlos tras obtener allí su mayor cosecha de avales (hay que ser tonto para avalar a quien te deja en la estacada).
Por otra parte, la víctima del golpe de estado, a quien han desbancado por seguir las directrices de los órganos de entonces en el partido, por el conocido “No es NO”, un líder que había sido elegido, que ha sido traicionado por los suyos, y que apoya claramente la militancia por coherencia ideológica.
Como tercero en discordia, y a mucha distancia de las querencias de unos y otros, alguien que ha traicionado al anterior y que juega a la conciliación, sin mayores posibilidades que sacar tajada de una situación intermedia.
Si, con la democracia hemos topado, o al menos eso es lo que piensan, sin expresarlo claramente (anatema), toda la vieja guardia socialista que apoya a la insulsa andaluza: lo de las primarias es un error, pues a ver si en lugar de salir quien nosotros queremos va a salir quien quiere la militancia, y tenemos que optar, de nuevo, por otro golpe más como ya hicimos con Borrell en su momento.
Argumentaba Rodriguez Ibarra, para mi junto con Borrell lo más sensato del partido, en defensa de esa teoría, que el candidato debería salir de un Congreso en el que se eligieran no candidatos, sino política a seguir, programas que proponerse, soluciones a los problemas reales actuales de la sociedad, de la política y de la economía, para luego designar al político que mejor pudiera llevar a cabo ese mandato a través de una democracia delegada, y no peleas internas entre unos y otros en las que no se expone ni una sola idea, ni un programa para afrontar los problemas reales de los ciudadanos. Aseguraba finalmente que ni siquiera votaría, ya que él no estaba en el partido para colocar líderes, sino para ejercer la política a base de ideas, de soluciones y de recetas estudiadas para mejorar la vida de las personas, en un mundo absolutamente cambiante donde ya de nada valen planteamientos ancestrales ni enfrentamientos personales.
Evidentemente lo que Rodriguez Ibarra plantea es una espacie de aristocracia en el sentido político de la palabra, de gobierno de los mejores, o al menos en cuanto a que estos sean quienes decidan finalmente quien ha de ser el líder que ejecute la decisión democrática de valoración de unas ponencias congresales en las que se fije la política del parido en todos los sectores, ya que esperar que salga de la valoración que hacen unos militantes, absolutamente manipulables y en función de valorar exclusivamente cuestiones personales, querencias, odios y rencores, sin idea alguna que valorar, no parece de recibo, ni habrá de aportar nada buen al partido y en definitiva a la sociedad.

Apuntaba con razón Rodriguez Ibarra que lo que hoy necesita el PSOE es actualizar su mensaje, anclado en planteamientos ya my caducos convertidos en tópicos inconcretos del orden de somos el pueblo, amparamos a los más débiles, etc. ¿Que piensan los socialistas en cuanto a soluciones para una economía global, para una industria robotizada, para una regulación del trabajo adaptada a la actividad laboral actual, para una nueva medicina de prevención, para unos hábitos de consumo cambiantes, etc.?
Si, con la democracia hemos topado porque ese es el meollo del asunto cuando con un pueblo, absolutamente manipulable y sin formación política alguna, nos encontramos.
Defiendo la democracia, en teoría, cuando se dan los tres requisitos apuntados para la implantación de una democracia directa, como son sus posibilidades técnicas, su voluntad política y su preparación ciudadana, pero cuando no se dan esas circunstancias, la solución Rodriguez Ibarra me parece mucho más sensata, pues siempre he defendido el gobierno de los mejores, la antigua aristocracia helena, el de los más preparados, lo que todos buscamos en todos los ordenas de la vida, para formar a nuestros hijos, para curarlos, para cuidarlos, para alimentarnos, para todo en general salvo en la política y en los políticos que habrán de posibilitar su campo de actuación, donde vale cualquiera apuntado en una lista y cuya única virtud está en reiré las gracias al capo de turno, por que así lo han querido los más mediocres, los que tienen en sus manos los resortes de la manipulación, los que siempre acabarán mandando, ostentando el poder y haciendo creer al ciudadano que el poder reside en el pueblo, al tiempo que le niegan la información veraz, la cultura y el acceso al cultivo de la inteligencia porque ello es la más pura expresión de la democracia.
Si, con la democracia hemos topado.

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El resultado de nuestros votos

 

En España, en general, ajenos todavía a vivir en ejercicio pleno y real de la democracia, solemos identificar, de forma exclusiva, la corrupción con el dinero. Parece que solo es corrupto quien se lucra para si, para sus intereses o los de los suyos, con el vil metal, lo cual es un signo evidente de corrupción en quien ejerce tales prácticas, pero si lo analizamos en clave de instituciones, en lugar de para con el dinero, la corrupción no solo es mayor al afectar a los derechos de todos, pasando no solo desapercibida, sino que es contemplada como algo natural, e incluso disfrazada de necesaria para el bien común, en función de quien lo proponga.
Hoy el gobierno de la nación lo ejerce por consentimiento de Ciudadanos y del PSOE, el partido más corrupto de nuestra democracia, el PP de Mariano Rajoy, aunque todos sepamos que el único que no se ha enterado de ello todavía es el propio presidente del gobierno, personaje al que todo le resbala y que asegura no enterarse de estas cosas de la corrupción, aunque todo lo demás en su partido tenga que pasar por él, ya se trate de dar caza a una mosca o de dar las disculpas más peregrinas, y por supuesto a la hora de otorgar todo tipo de cargos, carguitos y carguetes.
En este país en el que la teoría y la práctica suelen ser enemigos irreconciliables, en el que legislamos más que nadie para luego delinquir como posesos, con consecuencias o sin ellas en función de múltiples avatares, disponemos de una Constitución que los conservadores se empeñan en mantener intocable aunque haya cantidad de contenido que ni se cumple, ni se espera que la cumplan quienes mas debieran. Entre esos incumplimientos se encuentra, por obra y gracia de mantener ciertos intereses políticos, todo lo referente a la solidaridad, los repartos equitativos regionales, la igualdad de derechos, la organización democrática de los partidos, la magnificación del “hecho diferencial”, la independencia de la justicia, etc.
Hoy, las distintas “nacionalidades”, término absolutamente absurdo pero políticamente correcto, siguen siendo incapaces de encontrar esa solidaridad proclamada, esa igualdad de trato y esa consecución de aquello de que los españoles somos iguales ante la ley, pues según vivas en la Comunidad de Madrid, en Andalucía, Cataluña, el Pais Vasco, Galicia o cualquier otra, serás tratado de forma diametralmente opuesta en cantidad de materias, ya sean fiscales, comerciales, educativas, culturales, etc.
En materia económica y fiscal, resulta que tanto Navarra como el Pais Vasco, desde siempre, son tratados con unas prerrogativas de las que no gozan el resto de los españoles, por mor de unos arcaicos Fueros que los partidos que se han ido turnando en el poder no se han atrevido a suprimir, debido a que siempre los han necesitado para sus alternativas mayorías, en detrimento del resto de los españoles, que hemos tenido que pagar el pato de tamaña afrenta, pues si por un lado nuestros “representantes” los necesitaban para sus mayorías, por otra se nos decía que si no consentimos, o bien volverían con la matraca del independentismo, o con la amenaza etarra del garrote y tente tieso.
Hoy, de nuevo, el PP vuelve a necesitar de los vascos para aprobar sus presupuestos, con lo que se ha vuelto a abrir el mercado del voto y la entrega incondicional. ¿Cuanto hemos de pagarle el resto de los españoles a los vascos para que estos consigan que el PP apruebe sus presupuestos y sigan con ello en el poder?. ¿En cuanto tenemos que seguir profundizando en la brecha de la desigualdad y mandando a la mierda a la Constitución, en beneficio de quienes siempre acaban manifestando que se quieren ir, y por otra parte para seguir manteniendo en el poder a los de siempre?, ¿Cuanto hemos de seguir pagando cada uno y destinando nuestros impuestos a otras tierras para que el PP mantenga el poder?
El gobierno vasco, que ya había anunciado su oposición “a la totalidad” de los presupuestos peperos, (señora, si no le gustan mis principios…, tengo otros: Groucho Marx) ahora anuncia haberse vendido por una sustanciosisima cantidad que hemos de pagar entre todos, no solo para seguir chuleándonos con sus Fueros, sino para incrementar la chulería consiguiente, y todo en beneficio, claro está, de todos los españoles, de “nuestra” gobernabilidad, de la solidaridad que ello representa, de la responsabilidad y… dos huevos duros.
Mientras sigamos creyendo que este tipo de cosas se hacen por el bien del pais, seguiremos sin entender nada de toda esta mandanga, porque somos nosotros los auténticos culpables de toda esta corrupción de las instituciones, de la existencia de estas mafias y de estos ladrones a manos llenas, porque no solo lo consentimos, sino que les apoyamos con nuestros votos, con nuestra indiferencia y con nuestras estúpidas militancias en supuestas ideas ya muertas, enterradas y masacradas por aquellos que aun viven de ellas y de los paletos que aun se lo siguen creyendo.
Hoy, al capo supremo del partido más corrupto le sigue trayendo todo sin cuidado, pues si hay que pactar se pacta, le llega con la comparsa de Ciudadanos, la ambigüedad de los golpistas del aparato socialista con la insulsa andaluza al frente y la compra a nuestra costa de voluntades vascas o canarias, y si hay que ir a nuevas elecciones se ganan por mayoría absoluta, o compartida con Ciudadanos y se acabó la pantomima de los pactos, y todo ello aunque cada día vayan entrando en prisión todos y cada uno de los cargos de su confianza, pues al parecer, y según rezan las encuestas más recientes, al españolito medio, a la hora de echar su voto en la urna, la corrupción, aunque en la taberna se le llene la boca de improperios hacia la clase política, le trae bastante sin cuidado, algo solo medianamente entendible si se analiza con un mínimo de profundidad la oferta alternativa en el mercado, de la que únicamente parecería salvarse razonablemente Ciudadanos, pero siempre y cuando fuesen valientes y se desmarcasen del apoyo a toda esta caterva de corruptos y corruptores de las instituciones, a los que inexplicablemente siguen dando soporte aun cuando continúen incumpliendo toda la serie de medidas pactadas para la recuperación de la credibilidad ciudadana.
La política de un pais la marcan sus presupuestos y los que ahora discutimos, no son otra cosa que más de lo mismo, más de olvidarse de la reforma de la educación, de la reforma de la justicia, de arreglar la losa de la seguridad social, de la investigación, de la juventud y su futuro, de una reforma laboral en profundidad, del problema de la vivienda y de tantos otros que desde hace ya lustros nos tienen atenazados. No existe ni un solo capitulo que ilusione a nadie, ni uno solo que ponga remedio a nuestros anhelos sociales de vivir mejor y ser mas felices, ni uno solo que nos haga abrigar esperanzas, ninguno que no sea repetir nuestros errores, algo que corrobora el tener al ministro mas triste y menos ilusionante cuidando una caja de la que ya nadie espera que pueda salir nada que no sea caspa, moho, herrumbre y más de lo mismo. Es el conservadurismo en su más genuina expresión, aderezado con todo tipo de corruptelas consentidas unas e ignoradas otras, la rama más inmovilista del partido conservador, un partido que como único balance, se atreve a asignarse el ligero repunte económico que no otros, sino nuestras empresas y nuestra paz social laboral, han conseguido.
El resultado de nuestros votos.

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