Sin lugar a dudas, y en general, tenemos lo que nos merecemos

 

Hace unos días, un lord inglés dimitía de su cargo por haber fallado a sus representados, al llegar !dos minutos! tarde al Parlamento y no atender puntualmente con ello sus obligaciones. Aquí solo se dimite cuando no queda más remedio, nunca por iniciativa propia y siempre por imposiciones del partido, y no por ética, sino por  puro cálculo electoral.

Por no dimitir a tiempo, por vanidoso y prepotente, un presidente del gobierno como Rajoy, cuya consecuencia, de anteponer su responsabilidad a sus ambiciones personales, hubiera sido mantener a su partido en el poder con la vicepresidenta Soraya Sáez de Santamaría en la presidencia, hoy tenemos un gobierno que nadie ha elegido, mezcla de lo más impresentable de la sociedad española, preso de sus deudas políticas y poblado ya de dimisionables, empezando por el presidente del gobierno, otro envanecido, lo que también ocurre con el líder de la oposición, antes gobierno, una situación que escandaliza a toda Europa (todo eso nos lo silencian), quien cada vez se va creyendo más a los fascistas catalanes, especialistas en vender su desgraciada situación de perseguidos por la justicia española, de tratarse de presos políticos, de ser víctimas de la libertad, y todo por querer votar, por seguir la voluntad de su pueblo, mientras los partidos nacionales que necesitan su voto se callan y consienten que ese fascismo de nuevo cuño vaya ganado enteros, disfrazado de lagarterana, y todo en una Europa que cada vez nos cree menos serios y más indeseables, al menos en materia política.

El bipartidismo español ha estado lustros sumergiéndonos en lo más corrupto de la política, en un constante robo a la sociedad a cargo de sus partidos y sus recaudadores, consintiendo los mayores actos de insolidaridad a las empresas que los han mantenido y los siguen manteniendo, sin que aquí pasase nada y teniendo que tragar con que los menos enterados de todo eran sus máximos dirigentes, quienes por otra parte actuaban, y actúan, como auténticos dictadores en el interior de sus partidos, hasta acabar, en su retiro, ocupando puestos altamente remunerados en las empresas a las que se han sometido desde el poder. 

El concepto de democracia ha sido sistemáticamente masacrado a cargo de las mafias imperantes en los partidos gobernantes. Partidos como Podemos, la nueva esperanza de la juventud de izquierdas, se van apagando a base de carecer de ideas más allá de la constante crítica a los demás y de alguna que otra temible ocurrencia, de recibir dinero de los regímenes más impresentables del planeta y de lo más inconsecuente de sus máximos dirigentes, antes defendiendo la mugre del barrio y la “cultura” okupa, y hoy instalados en chalets de lujo a costa de generosos sueldos salidos de nuestros impuestos, y con todo tipo de vigilancia, no vaya a ser que el movimiento okupa se haya cansado de sus incoherencias.

Alguien, desde la seriedad y desde un examen de conciencia objetivo, ¿se atreve a decir que gran parte de la sociedad española no es así, que la corrupción no forma parte de nuestros genes, que ante la ocasión y el blindaje no aprovecharía circunstancias muy favorables para sus propios intereses?, ¿Cuantos tratamos de ahorrarnos el IVA si podemos?, ¿Cuantos nos valemos de nuestras influencias para colarnos en cualquier sitio?, ¿Cuantos usamos situaciones privilegiadas para enriquecernos?, etc., etc.

Hoy la corrupción política ha dado un salto cualitativo, pues el perder el culo por el dinero está dando paso a perderlo por la perpetuación en el cargo, a costa de lo que sea y siempre de magnificar lo más mediocre y miserable de la población, explotando sus carencias, su poca formación, su analfabetismo funcional, su falta de exigencia y sobre todo su paletez, su progresivamente ínfimo nivel cultural, su falta de formación en general, de sensibilidad y de cultura política, confundida con un navajeo atroz de canallas enfrentados en la perpetuación de un cargo ganado a pulso de demagogia, de mentiras y de mediocridad sin fin.

Alguien, desde la seriedad y desde un examen de conciencia objetivo, ¿se atreve a decir que gran parte de la sociedad española no es así, que vota en conciencia a quien puede darle al país lo que este necesita para su progreso y para que nuestros hijos reciban una mejor herencia, aun a costa de sus propias querencias, o acaso vota al que le cae mejor o en contra del que le cae peor, al que le presenta su partido por muy imbécil que sea, a quien le arregla particularmente una mínima carencia, o por despecho, por odio, por desprecio o simplemente por fastidiar?

Hoy leía en un periódico local tres noticias absolutamente penosas, celebradas como un éxito de la población, de quien sus gobernantes se hacían eco y potenciaban, en esa carrera de mantenerse en el machito a base de contentar a lo más obtuso de la ciudadanía, a lo más retrógrado y carpetobetónico de una sociedad que a pasos agigantados va conformándose con lo más mediocre que se le va ofreciendo desde quienes dicen representarnos.

Se cumplía un año desde el rechazo de la parroquia de Baredo al campo de golf que el ayuntamiento de Bayona pretendía construir para potenciar la villa, buscar su absolutamente necesaria desestacionalización y captar un turismo de calidad, a la vez que puestos de trabajo, un mayor aporte económico al comercio local y ayudando a consolidar a Bayona en el mapa. El fatal planteamiento por parte del ayuntamiento, con un desconocimiento absoluto sobre el particular, su adjudicación a la baja a un equipo redactor que de golf no tenía ni la menor idea, y la falta de previsión sobre los problemas que un planteamiento mal enfocado podían provocar, añadido a la proverbial actitud negativa hacia cualquier tipo de progreso, disfrazado de defensa de las virtudes locales por parte de lo más cerrado del aldeanismo, acabaron por echar por tierra la iniciativa.

Por otra parte, la afortunada necesidad de ampliación del puerto de Vigo para dar cabida a sus exigencia comerciales y de oferta de muelles de atraque, localizaba, por parte de la Autoridad Portuaria, el lugar idóneo para llevar a cabo tales ampliaciones y aspiraciones, en el antiguo cargadero de mineral en el término de Redondela, consiguiendo con ello revitalizar la zona, solucionar un abandono penoso que ya dura cerca de un siglo y también crear nuevos puestos de trabajo, al tiempo que conseguiría que la ciudad de Redondela dispusiera de un puerto, algo de lo que aun dando a la ria, carece. Incomprensiblemente para cualquier mente preocupada por el progreso de la zona, el alcalde de Redondela rechazaba la propuesta, al creer que esa zona debe ser revitalizada para el turismo (¿que turismo?), algo que en su ya largo mandato ni siquiera ha planteado, teniendo toda esa amplia zona de la costa en un absoluto abandono y ello, al parecer, lo dice siguiendo el querer popular.

Ya finalmente, y como no, en Vigo, donde su pintoresco alcalde ha empezado ya a construir la modificación de la ciudad !para las fiestas de fin de año y reyes!, con las mejores luces del mundo mundial, amenazando con ello a Nueva York, Paris, Londres o Tokio, “cuyos alcaldes ya saben que al lado de Vigo nada tienen que hacer” y prometiendo al pueblo un referéndum para ver !cuando han de encenderse las luces!, y mientras tanto y según el último informe “Ardan” de actividad económica, la primera empresa viguesa se sitúa ya en el puesto número !24! de Galicia, las calles están llenas de locales vacíos y las principales industrias y cadenas comerciales siguen a las puertas de la ciudad sin poder establecerse, entre otras cosas por el Plan General de Ordenación Municipal paralizado por su única y absoluta culpa de querer aprobarlo a toda prisa para su rentabilización política, cuando aun carecía de los documentos necesarios para ello.

Pues bien, esas tres desgracias se le presentan al pueblo, por unos medios absolutamente serviles, como tres logros: la paralización del campo de golf en Bayona, la paralización del posible puerto de Redondela y la quema del presupuesto de Vigo en gilipolleces, mientras la ciudad no dispone de los instrumentos necesarios para avivar su crecimiento y su progreso, y todo ello … porque el “pueblo“ lo pide. 

Por otra parte, se están continuamente alimentando diferencias en pro de enfrentamientos, de blindar como propio y exclusivo, cualquier diversidad que pudiera enriquecernos. Los fascistas catalanes, alimentados por el ansia de poder de los partidos nacionales y sus continuas dejaciones, han ido avanzando inexorablemente hacia la rotura interna de su sociedad, como larvadamente sigue sucediendo en el país vasco y ya entre el resto de España y quienes se quieren ir por sentirse superiores (no distintos, pues distintos somos todos).

Ocurre algo similar con el resucitado Francisco Franco, un instrumento de la extrema izquierda, que como socios del gobierno hoy piden utilizar de nuevo para enfrentar a una sociedad que ya había superado las consecuencias de una guerra, en la que tantos buenos y malos hubo por ambos bandos, y ello por personajes que hoy pisan Parlamento, que para nada conocieron ni la guerra, ni la posguerra, ni siquiera directamente al personaje, ni vivieron la llamada dictablanda, que hoy intentan confundir con la España en guerra y las barbaridades de solo una parte de la contienda, transmitiendo una “historia” tan falsa como la que en principio transmitió la parte que acabó con una república, que tampoco tenía nada de ejemplar.

Algo similar ocurre, en menor escala entre ayuntamientos, o entre estos y sus comunidades, véase el caso de Vigo con la Xunta, donde el pintoresco y demagogo alcalde vigués ha escogido a su Comunidad y a su presidente para enemistarlos con Vigo, haciéndoles los causantes de todos los males a sus solos efectos electorales, algo que también practica con la perla de la ria viguesa, las islas Cies, a quienes enfrenta con el resto del Parque de las Islas Atlánticas, por considerar mejores las “suyas” que el resto, aspirando a privar a las demás de la consideración pretendida por todos de que nuestras islas sean declaradas Patrimonio de la Humanidad. Lo mismo practica en el afán por menospreciar el recientemente creado nuevo hospital, uno de los más modernos de Europa construidos por la Xunta en Vigo, pretendiendo crear un amplio aparcamiento en sus inmediaciones exclusivamente para vigueses,  todo ello desde una postura que rezuma un localismo fascista y pueblerino por todas partes, y que al final acaba por ser jaleado por un pueblo tremendamente modelable y sumiso ante una demagogia cateta y de corte aldeano.

¿Tenemos o no lo que nos merecemos?

Y aquí viene una de las principales reflexiones sobre la idoneidad o no de la democracia. ¿Debemos darle al pueblo lo que pide, o lo que necesita?. La distancia entre lo que se quiere y lo que se necesita, en pueblos poco manipulables, adultos, cultivados, conscientes de sus necesidades, generosos y con una clara idea del bien común, suele ser corta y ahí la democracia suele ser medianamente efectiva, pero cuando tratamos de pueblos enormemente manipulables, de lo más infantil, sin cultura política, económica, comercial, social y sin demasiada querencia por el bien común, la distancia suele ser abismal, como la relación entre lo que el niño exige y lo que le conviene, lugares en los que la demagogia se apodera con suma facilidad de cualquier atisbo de democracia, lo que desgraciadamente ocurre invariablemente en nuestras inmediaciones.

¿Como podemos pensar que los políticos han de ser el reflejo del pueblo? Desgraciadamente y con la organización al uso de la democracia, acaban siéndolo, pero eso para nada es lo deseable en una sociedad como la nuestra, a la que le queda tanto camino para dejar de ser tan absolutamente manipulable.

Decía Alfonso Rojo a la vuelta de una de sus incursiones periodísticas en Afganistán, que si allí se implantase la democracia, el pueblo votaría al más bruto, al que cortase más cabezas y al que “democráticamente”, al igual que ocurría con los piratas, u hoy mismo con las tribus urbanas más aberrantes, al más bárbaro, más salvaje, más intransigente y más manipulador de la tribu.

Pueblos que jalean el inmovilismo en pro de lo más cutre y casposo de la sociedad, mal pueden conciliar con una auténtica democracia, acabando finalmente  por encumbrar a lo más canalla de la política, e incluso sentirlo como algo suyo.

Solo podremos mejorar, avanzar y dejar un mundo mejor a nuestros hijos si llevamos al poder, al gobierno, a la confección de nuestras leyes, a los más preparados, a los mejores, a los más generosos, a los más honrados, a los que mejor saben, no lo que queremos, sino lo que realmente necesitamos, desde la ética y desde la consecución del bien común, utilizando las diferencias, no para separarnos, sino para enriquecernos trabajando en equipo, y eso ni lo ha conseguido ni lo conseguirá nunca la democracia aplicada a pueblos que distan siglos de practicar tales valores individualmente, pueblos que coronan a quienes son como ellos.  

Democracia si, pero antes hay que aprobar la asignatura de ser ciudadanos responsables, algo que aun nos queda bastante lejos.

De momento, y en general, tenemos lo que nos merecemos, ¿o no?.   

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El marisquiño y la canalla política (II)

 

Hace unos días, publicaba un artículo sobre el famoso asunto del “marisquiño”, su esperado largo futuro en los tribunales, el escaqueo político habitual, la tradicional cara dura del actual alcalde de Vigo que, como nos tiene acostumbrados, pasa ya de verdugo a víctima sin el menor sonrojo, al saberse creído por una legión de cretinos, y en definitiva los distintos avatares de un asunto al que ya todos intentan echar tierra de por medio. Como creo que ese no debe ser el destino de este cúmulo de canalladas, de único origen político, de quienes huyen de la conservación y el mantenimiento del patrimonio, al considerar que no les beneficia personalmente, y si el acometer las mayores horteradas para fomento de la mediocridad de un pueblo del que interesa valerse, voy a seguir aportando más datos y más argumentos a quien pudiera interesarle.

Remataba el artículo anterior con los siguientes párrafos:    

“De momento, y a mi entender, con los datos actuales, alcalde de Vigo sobre todo, presidente de la Autoridad Portuaria y posibles hipotéticos técnicos implicados, los primeros responsables. Habrá que ver, por otra parte, la responsabilidad de autores del proyecto, directores de obra y empresa constructora, así como de los presidentes de la Zona Franca y del Puerto cuando fue construida la plataforma, sin descartar aquellos ciudadanos que ahora manifiestan su conocimiento sobre el estado ruinoso de dicha plataforma, sabiendo que se iba a llevar a cabo el evento en cuestión, y sin que hubieran denunciado nada al respecto. 

De momento, ni un solo culpable,… aunque casi todos lo parezcan.”

Pasados unos días, de esto último apuntado, cabe corregir, al parecer, el que si existe constancia por escrito de la denuncia de varios ciudadanos poniendo en conocimiento de la autoridad el estado de la plataforma, y sin que “responsable” alguno hiciese nada al respeto. Me temo que tales denuncias habrán desaparecido convenientemente

También ha quedado constancia, como era de esperar, que el alcalde ha vuelto a mentir, aunque ello no sea ya noticia desde hace lustros, cuando aseguraba disponer de todos los informes necesarios para dar su autorización, informes que han sido reclamados por todos los partidos de la oposición sin resultado alguno en cuanto a su conocimiento y que lógicamente nadie (supongo) querrá redactar a toro pasado, lo que nos lleva a pensar que la autorización, sin los informes necesarios, ha sido otra de sus ocurrencias cuando se trata de rentabilizar un evento como es el “marisquiño”, de tanto éxito en la ciudad.

Al parecer, la estructura de ambas plataformas, tanto la colapsada como la perpendicular a ella y paralela a la calle, todavía en pie, fueron construidas entre 1987 y 1988, financiadas por la Caja de Ahorros Municipal de Vigo y utilizadas en principio por el Náutico como aparcamiento para sus socios. El presidente de la Autoridad Portuaria de entonces (1983 a 1988) era José Martínez Torea (PSOE) a quien sucedió (1988 a 1993) Elena Espinosa, también del PSOE, quienes recepcionaron las obras, y a cuyo proyecto tuvo que dar su visto bueno el Ministerio de Fomento, a la sazón a cargo de !!!Abel Caballero!!! (PSOE), quien aunque para el periódico El Pais resultó ser el peor ministro de Felipe Gonzalez, era de quien dependía la Autoridad Portuaria de Vigo, por lo que no procede, por su parte, alegar ningún tipo de desconocimiento sobre el particular, ni sobre su inadecuación para usos de afluencia masiva (saltos incluidos) y en ausencia de mantenimiento desde entonces, algo similar, como ya apuntamos, a sus actuaciones con la autovía de la muerte (de su autoría), o con la cubierta de Balaidos (de su abandono).

Posteriormente a su construcción, y ya en 1992, el Náutico renuncia a la concesión en tierra y el ayuntamiento, por medio de un convenio ya comentado, se hace cargo del uso y mantenimiento de TODA la instalación, lo que incluye pavimento e infraestructura, salvo que la palabra “toda” ahora tenga otro significado.

Desde 2005 a 2007, Abel Caballero ocupa la presidencia de la Autoridad Portuaria, entidad que según ahora manifiesta (se trata del mayor especialista del mundo mundial en echar balones fuera) es a quien le corresponde tal mantenimiento, aunque siendo presidente nada hubiera hecho al respecto, lo que no le exime de su deber de conocer el estado de los muelles.

Con el proyecto “abrir Vigo al mar”, no obstante y aunque ahora su arquitecto haya hecho unas declaraciones alegando estar harto de avisar, sin éxito, sobre el mal estado de las infraestructuras, la sobrecarga de la infraestructura se aumentó, ya que, al parecer, se recreció el pavimento inicial y sobre él se colocaron los travesaños de madera que constituyen su actual pavimento, cambiando además el uso, de aparcamiento a paseo de uso público.

Otra entidad a la que los políticos, en su afán de librarse de responsabilidades, han echado la culpa, la organización del marisquiño, debe garantizar la seguridad de “sus” estructuras, pero evidentemente no de aquellas ajenas en la que sus propietarios autorizan a celebrar el evento, y menos cuando quien, por convenio, ha de garantizar su idoneidad, e incluso tiene además la obligación de emitir informes técnicos que garanticen la estabilidad del lugar en el que han de autorizar la fiesta.

Para rematar la inexcusable culpa del actual alcalde en todo este asunto, ahora resulta que dos días antes de la tragedia, este, al parecer, en un programa de la cadena SER, alertó del mal estado de la plataforma. Es de suponer que dos días antes, la instalación de toda la infraestructura necesaria para la celebración estaba prácticamente concluida y que contaba con la autorización que él mismo había firmado, “a sabiendas” de su mal estado, afirmación que no se debe a especulación alguna, sino a sus propias manifestaciones, lo que a mi entender y creo que al de cualquiera supone una prevaricación de libro. Recordemos que la prevaricación es un delito claramente tipificado, que consiste en cometer una ilegalidad a sabiendas, que lo difícil de probar en tal delito es el “a sabiendas”, pero cuando es el propio implicado quien declara que conoce el mal estado de la infraestructura, el delito parece más que evidente, sobre todo cuando se trata de una ilegalidad como es el autorizar algo sin los preceptivos informes. ¿Caben mayores pruebas de maldad, de culpabilidad y de irresponsabilidad en un mandatario público?

Cualquier persona con un mínimo de dignidad, con conciencia y responsable, habría ya dimitido de sus cargos, pedido perdón públicamente y ofrecerse al sometimiento de las decisiones de la justicia. Este, aun va a pretender que le hagan una estatua en el lugar de los hechos, alegando ser el salvador  de todo, el causante de que nadie falleciera, el socorredor de infortunados y el defensor último de la ciudad, para lo que ya ha empezado a acusar a todos y como no, y aunque nada tenga que ver, al presidente de la Xunta, el culpable de todo lo que ocurre en todo el orbe terrestre y posiblemente incluso del universo universal.

Lo de la cretinez de una mayoría de vigueses apoyando a este espécimen no tiene límites.  

  

 

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Las islas Cies y la navegación

 

La perla de la ria de Vigo, las islas Cies, ¿otra maravilla presta a morir de éxito?. Los que ya desde bien pequeños tuvimos la suerte de disfrutar de las islas allá por los años 50, en los barcos de la compañía Vapores de Pasajes, “Morrazo” o “Ciudad de Vigo”, y posteriormente en nuestra propia embarcación, hasta haber completado un conocimiento bastante aceptable sobre su morfología, su historia y sus características, hemos asistido a un cambio sustancial en cuanto a la confluencia masiva del turismo, y no siempre en las condiciones que su propia esencia requieren.

No voy a entrar aquí en los abusos cometidos, la sobre explotación y la dejadez de un Patronato que ni siquiera se reúne con regularidad para tratar de sus múltiples necesidades, de su correcta regulación y de más allá de aplicar, muy de vez en cuando y entonces a lo bestia, la legislación de su regulación al respecto, lo típico de quienes no tienen una visión global y una constancia sobre lo que implica un control efectivo sobre aquello de lo que, al menos teóricamente, son responsables. Hoy ya resulta complicado obtener un permiso para visitar las islas en el transporte público, pero como en todo… siempre queda la privada.

Vayamos pues a un viaje en barco particular entre Bayona y la isla sur de Cies.

Antes conviene indicar, entre otras consideraciones, que el concepto de peligro asignado a la velocidad en tierra y en mar son radicalmente distintos. En tierra, la regulación de la velocidad se ha convertido en un instrumento recaudatorio para los gobiernos. Al llamado “exceso” de velocidad se le asignan todos los males, cuando ni de lejos es esa la causa de la mayor parte de los accidentes si se revisan unas estadísticas que, casualmente, nunca llegan al conocimiento del rebaño, a quien sistemáticamente se convence de que la velocidad es el demonio a condenar. Causas como el exceso de confianza, las distracciones, la negligencia, la inexperiencia, o el mal estado, trazado y diseño de las carreteras, dan resultados más alarmantes que la llamada velocidad inadecuada que, también en algunos casos, es la causante de ciertos accidentes, pero generalmente causados por lo apuntado anteriormente.

Desde hace ya ciertos años los coches han ganado una barbaridad en seguridad, potencia al freno y todo tipo de elementos de que antes no disponían, mientras las limitaciones de velocidad en carretera siguen siendo las mismas y aplicadas por igual a todo tipo de vehículos, desde un Marbella a un Ferrari quien, a la misma velocidad puede frenar en diez veces menor espacio. Si la justicia nada tiene que ver con tratar a todos por igual, sino en dar a cada cual lo suyo, y de ahí los ricos pagan más impuestos que los pobres, pues de pagar igual y por lo bajo los ricos no aportarían prácticamente nada, o de hacerlo por lo alto los pobres podrían morirse de hambre, al igual cabría hacer con el “problema” de la velocidad pues actualmente existen medios para lograrlo, pero eso es otra batalla. 

En el mar sucede algo muy distinto, pues si en tierra un adelantamiento a menos de dos metros de otro coche que duplica nuestra velocidad no nos acarrea problema alguno, en el mar puede hacernos volcar, producir destrozos importantes o simplemente hacer perder el equilibrio de los tripulantes, etc., de ahí que el “exceso” de velocidad, en cuanto al problema entre buques, es mucho más importante que en tierra, pues el no cumplir las limitaciones (más lógicas y mejor estudiadas) perjudica seriamente a los demás.

De Bayona a Cies existen varias limitaciones a la velocidad. En el interior del puerto deportivo, la velocidad está limitada a 2 nudos (algo más de 3,5 Km/h.), ya que mayores velocidades levantan olas que ocasionan golpes entre los buques y los pantalanes, que pueden producir algún destrozo debido a la cadencia de oleaje que provoca. 

Desde el puerto hasta la escollera de la dársena del puerto, el límite es de 3 nudos, por los mismos motivos. Desde ahí hasta las inmediaciones del estrecho que forman Monteferro y la Estela de Tierra, no existe límite de velocidad, salvo en alcances a otros navíos, dependiendo entonces de la distancia de respeto hacia el otro buque alcanzado, que en caso de no bajar la velocidad, ha de ser de varias esloras. 

Ya en el estrecho, se debe reducir la velocidad a 3 nudos y no adelantar hasta pasado el mismo, salvo que el buque que alcance solicite paso al alcanzado con dos pitadas largas y una corta y siempre dejándolo por su costado de babor, en caso de que el alcanzado lo consienta, emitiendo una pitada larga, una corta, otra larga y otra corta, para pasado el caso volver a regir lo ya indicado, que también es de aplicación en el estrecho para naves encontradas, donde la distancia de cruce entre navíos, siempre cayendo a estribor, ha de ser de varias esloras. A mitad del recorrido rumbo a Cies, al encontrarnos con el canal de entrada y salida del puerto de Vigo, aun cuando tuviéramos preferencia si navegamos en dirección a Cies sobre los que entran en puerto, debemos aminorar la marcha y dejarles paso en caso de aproximarnos al rumbo de colisión, pues generalmente se tratará de buques de mucho mayor tonelaje que siempre tienen preferencia sobre nosotros, por su mayor dificultad en enmendar el rumbo, incluso en estos casos para los barcos de vela que puedan cruzar su rumbo. Ya cerca de las islas entramos en el ámbito del Parque Natural Islas Atlánticas, donde la velocidad está limitada a 4 nudos, para ya próximos al fondeadero de Cies, reducir de nuevo la velocidad a 2 nudos, al navegar entre otras embarcaciones fondeadas.

La realidad es que ni en el interior del puerto deportivo, ni hasta el espigón del puerto, prácticamente nadie respeta los limites de velocidad, y los que menos lo hacen son los pescadores profesionales y los de los barcos que hacen la linea regular entre Bayona y Cies, amen de algunos propietarios de grandes embarcaciones sobradamente conocidos por su mala educación, su vanidad o su falta de consideración hacia los demás, duplicando o triplicando la velocidad la mayoría de las veces, no siendo raro el que desde el momento de soltar amarras ya pone la embarcación al máximo de velocidad, perjudicando claramente a todo el resto de las embarcaciones atracadas, mandándote a hacer puñetas en el mejor de los casos, si les llamas la atención, normas que por otra parte casi todos desconocen, aunque figuren anunciadas en el borde del espigón del puerto y todos naveguen con algún titulo o titulín habilitante.

Entre el espigón del muelle y el canal de Estelas, todo el mundo suele seguir el mismo rumbo, y los alcances suelen hacerse sin cumplir las oportunas distancias de respeto, a cualquier velocidad, distancia, e indistintamente pasándote por babor o por estribor (el barco alcanzado debe quedar a babor del barco que alcanza). 

Ya en el canal, el punto más delicado, el caos es absoluto, con un desconocimiento alarmante de los fondos y de las normas más elementales de navegación, de educación y de respeto hacia los demás.

Hay que empezar por asegurar que las cartas náuticas, y todas sus variantes, parten en este caso de un único levantamiento batimétrico llevado a cabo hace ya muchos años y que a día de hoy contienen errores y concretamente uno de ellos fundamental, errores que, al parecer, tras un reciente levantamiento habrán de ser corregidos. En el estrecho en cuestión, figuran en la carta dos piedras que suponen un grave peligro para la navegación, una de ellas en el centro de la canal y de muy poco calado (0,90 m.) en la bajamar máxima escorada, piedra existente a tener en cuenta, mientras que la otra, situada cerca de la salida de la Estela, una piedra que asoma en baja mar según la carta, no existe. Como casi siempre, en los lugares de peligro, marinos poco experimentados suelen navegar “de oido”, siguiendo consejos que el tiempo se encarga de difundir y que en gran medida son falsos, algo muy asentado en la zona, donde la mayoría de los barcos tratan de pasar lo más cerca de la Estela, cuando ese para nada es el lugar más seguro, ni cerca de la Estela, ni menos de Monte Ferro. 

El paso más indicado del estrecho requiere de tres referencias: las restingas de Monte Ferro al este, la piedra situada en el centro del canal y las rocas de la Estela al oeste. Para una buena navegación por el estrecho, debería usarse, de salida, la parte situada entre Monte Ferro y la piedra, aproximadamente en su punto medio, donde existe profundidad suficiente, al igual que en el punto medio entre la piedra y la Estela para la entrada, estableciendo así dos canales de paso, uno de entrada y otro de salida sin necesidad de solaparse entrando y saliendo todos por el mismo lugar, unos encima de otros a distintas velocidades, sin guardar distancia de respeto alguno y alcanzando unos buques a otros, sin avisos previos ni consentimientos, en una ensalada de ilegalidades clamorosas.

Ya salvado el estrecho y en aguas más abiertas, se suele navegar en un mismo rumbo como si se tratase de un angosto pasillo, sin respeto alguno a las distancias entre buques y debiendo sortear la multitud de nasas que se reparten a lo largo del trayecto, nasas mal identificadas, mal señaladas, poco visibles, con cabos de nylon que a veces afloran en amplios círculos y que, de pasar sobre ellos, lo más probable es el quedar enganchado, la rotura de una hélice, de un arbotante o la torcedura de un eje, etc. Por supuesto los barcos que hacen la travesía en linea regular, a los que ahora hay que sumar una nueva compañía de taxis del mar de alta velocidad, no se apartan de su trayectoria pase lo que pase, tengan o no preferencia… y se llaman “profesionales”.

Salvado ese tramo y una vez entrado ya en aguas del Parque, no conozco a nadie que haya aminorado la velocidad hasta los 4 nudos establecidos, manteniendo la generalidad de los barcos la misma velocidad a la que venían en aguas en las que no existía tal limitación.

La entrada en los fondeaderos existentes, ya sea en Rodas, Chuco o isla sur, suele ser otro caos, con barcos navegando a altas velocidades hasta casi el emplazamiento de otros barcos fondeados, levantando las consiguientes olas de cadencia que, de estar las embarcaciones fondeadas en orientación paralela a la playa, causan constantes e incomodos balances, con las consiguientes molestias, caídas, etc.

Cuando llegamos al capitulo del fondeo, el asunto ya puede ser inquietante, y aquí habrá que aclarar ciertos conceptos: En el caso que nos ocupa, los tres fondeaderos autorizados son buenos fondeaderos, de arena, sin la presencia de rocas ni obstáculos importantes. Legalmente no es preciso la utilización de un orinque para fondear, pero a mi entender debería serlo y es de suma utilidad, tanto para indicar la vertical de nuestra ancla e informar con ello a otros barcos de su lugar, y en menor medida de la longitud de cadena utilizada, como para poder zafarnos en caso de haber fondeado sobre un obstáculo que haya inmovilizado el ancla. 

Hay que tener presente que si existe algo de viento, ello contribuirá a indicarnos mejor los lugares libres de fondeo, ya que los barcos se orientarán todos ellos en la dirección del viento dejando prueba de la orientación de su proa con el ancla, lo que no ocurrirá en la misma medida en los días de calma, donde es posible que cada proa busque una orientación distinta, días en los que escoger fondeadero resulta más complicado por falta de orientación de los lugares en los que descansan las anclas, al no usar orinques la mayoría. Es muy común, al mismo tiempo, el que calme el viento y que finalmente al orientarse los barcos, incluso con proas encontradas, las distancias de borneo puedan solaparse.

Teniendo en cuenta esas indicaciones, habremos de conocer el calado existente en el lugar que de principio pueda parecernos indicado, y en caso de que durante nuestra estancia tenga influencia la marea, calcular la altura que tendría en marea alta. Una vez conocida esa altura y si nuestra embarcación tiene bien dimensionada su ancla, por diseño y peso, y sobre todo su cadena por peso de eslabones, lo ideal, siempre que no se levante un viento fuerte, es el de fondear con cadena de longitud entre 3 y 4 veces el calado máximo esperado. En el caso de la isla sur y cerca de las boyas de prohibición de fondeo, calculando unos 6 metros de calado, largaremos entre 20 y 25 metros de cadena. Si suponemos que el resto de las embarcaciones hace lo mismo, debemos fondear en un lugar que se sitúe al menos a 40 metros de cualquier otra embarcación, parar el barco en el lugar indicado, largar cadena y acto seguido dar atrás ligeramente hasta que el ancla se asiente, notando que lo hace antes de apagar motores y siempre a poder ser (es facilísimo) empleando orinque.

¿Que sucede pues habitualmente en lugares de afluencia de fondeos?. Lo normal sería fondear en condiciones, pero suelen existir tres errores fundamentales: mala elección del lugar de fondeo, corto dimensionado de largo de cadena y excesivo dimensionado de largo de cadena. En el primero de los casos los barcos suelen irse encima de otros a la mínima calma, generalmente por falta de datos y de conocimientos a la hora de fondear. En el segundo de los casos, cualquier racha de viento inesperada, el empeoramiento de la mar o el alto de marea, pueden soltar el ancla y el barco ir a la deriva. Finalmente en el tercero de los casos, el de exceso de cadena, puede ser un seguro para el que lo practica, pero generalmente se suele dar en veleros con cadenas de grilletes mal dimensionados y en patrones ajenos a los problemas en comunidad, ya que si se trata de largar 50 metros de cadena en un lugar de fuerte densidad de fondeos, el radio de borneo acaba siendo enorme y esos barcos suelen echarse sobre los demás, aunque aquellos estén bien fondeados. 

Hace unos días tuve la experiencia de vivir en primera persona el resultado de tal practica, a los mandos de un bobo ilustrado, hijo menor de una familia muy conocida en Vigo, que además se dedica a la venta de embarcaciones, que con una chulería insultante y alegando que él había llegado primero, iba echando barcos a su alrededor al producirse una encalmada y recorrer su barco todo su radio de borneo que estimo que sería de mas del doble del que disponía el resto de los perjudicados por su chulesca ignorancia.

De todas formas, la carrera por situarse en primera linea de playa acaba resultando absurda, e incluso peligrosa cuando de fondeos se trata, pues nada ocurre con separase más de la costa o alejarse de la mayor densidad de fondeo.

Una vez fondeados y con los motores apagados empieza otra retahíla de barbaridades (estamos en un Parque Natural), terminantemente prohibidas en el Parque. Las playas adyacentes a los fondeaderos están cercadas por una linea de boyas amarillas en las que no está permitido el paso a motor, salvo por los lugares de desembarco indicados, lo que no parece importar demasiado a tantos usuarios que desembarcan por cualquier lado en sus auxiliares a motor, así como algunas motos acuáticas a las que lo de los 4 nudos de limitación de velocidad en las aguas del Parque les trae absolutamente sin cuidado, o al niño que se dedica a hacer el bárbaro con la auxiliar alrededor de otros barcos. También está prohibido abarloarse y por lo general no suelen ser dos ni tres los barcos abarloados, sino a veces algunos más. Las radios de algunas embarcaciones, sobre todo ocupadas por gente joven, a veces parecen auténticas discotecas. Si ya pasamos a la playa, las zonas reservadas a la protección dunar son permanentemente invadidas, algunos desperdicios abandonados, etc.

Finalizado el día, como todos solemos volver a las mismas horas, el asunto ya descrito de la ida se repite en sentido contrario, y todos, se supone que con su titulito habilitante para navegar en condiciones, algo que no es de extrañar cuando las materias cursadas para la obtención de tal habilitación nada tienen que ver ni con la lógica de la navegación, ni con la educación, ni con la consideración hacia los demás, ni con la buena práctica de ciertas habilidades náuticas, ni con atracar y desatracar en condiciones, ni con fondear, ni con la utilización de instrumentos, aunque a todos ellos se les ha pedido que solucionen ubicaciones a través de marcaciones, demoras, con datos sobre observaciones astronómicas y en general asuntos absolutamente obsoletos e impropios, que nunca habrán ya de utilizar, prescindiendo de lo habitual, del navegar de cada día y de hacerlo con respeto hacia los demás, materias que desgraciadamente, y cada vez con mayor intensidad, suelen brillar por su ausencia.

La masificación tiene sus riesgos, pero para nada debería ser tan complicado controlarlos, sin tener que aplicar unas multas desorbitadas por infracciones menores, permitiendo no obstante el más absoluto caos en la navegación, caos de improductiva denuncia, ya que lo hagas o no el resultado va a ser el mismo, por inacción de las autoridades competentes, que al igual que con el tráfico en tierra solo están pendientes de la rentabilidad de la multa fácil, por cuestiones de menor trascendencia.                

       

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Vigo: ni un solo culpable y… va para largo

De nuevo, la negligencia de muchos, la irresponsabilidad de todos y el escaqueo universal, serán los protagonistas habituales de un nuevo culebrón en los tribunales, a la hora de repartir responsabilidades, indemnizaciones, culpabilidades y rentabilidades políticas, a costa de cerca de 500 víctimas de un sarao veraniego.

De momento, lo habitual: nadie tiene la culpa o la tiene el otro, ya que la autocrítica y la responsabilidad, en nuestra vergonzosa clase política, brillan por su ausencia en tales avatares.

Con lo que de momento sabemos, y sabremos mucho más, los protagonistas, por ahora son siete, a saber: las víctimas, los conocedores de la situación, la empresa organizadora, la Zona Franca, la empresa constructora que ejecutó la plataforma, la Autoridad Portuaria y el Ayuntamiento de Vigo. 

Las víctimas no parecen demasiado culpables de nada, aunque ya alguno ha insinuado que si no hubieran saltado…

Al poco de producirse la catástrofe, nos enteramos por declaraciones de entrevistados, que al parecer la situación de ruina inminente de la plataforma era conocida desde hace mucho tiempo por usuarios de la zona, por los propios marineros del Náutico y quizá incluso por el propio personal del puerto, sin que nadie, o casi nadie, que se sepa, hubiera dado cuenta de ello a quien corresponda.

La empresa organizadora podría tener cierta responsabilidad en cuestión de vulneración de aforos, si estos hubieran sido fijados por zonas, ya que es evidente que sobre tierra firma pudieran haber ocurrido otros destrozos, pero no el hundimiento producido.

La Zona Franca, al parecer fue la redactora del proyecto de la plataforma hundida, proyecto que habrá que poner en entredicho al igual que la dirección de obra, pues aunque la plataforma en cuestión hubiese sido diseñada únicamente como paseo con una sobrecarga baja, es evidente que el estado de deterioro, con solo cerca de 40 años de existencia, denota una falta absoluta de profesionalidad, que bien pudiera ser achacable a los autores del proyecto, a los directores de obra o a la empresa constructora, pero a los directores de la obra y a los de su ejecución material, parece incuestionable, pues entre otras cuestiones, en ambientes marinos, tanto el hormigón como los recubrimientos de las armaduras deben ser otros que los no afectados por tales agresivos ambientes. En este sentido hoy se asegura que la plataforma fue calculada para una sobrecarga de 1.000 kg/m2, lo cual y con todas las reservas, pongo muy en entredicho, sin conocer el proyecto.

La empresa constructora, también parece evidente que ejecutó la obra negligentemente, con independencia de que el proyecto fuese concebido solo para bajas cargas, o no, pues el hecho de que los recubrimientos de las armaduras del hormigón hubiesen saltado desde hace ya mucho tiempo, que dicha armadura colgara del forjado y en un estado de oxidación lamentable, de haberse acometido la obra con responsabilidad no hubiese sucedido, ya que el hormigón armado aun en una situación de proximidad a un ambiente marino, de estar bien ejecutado no tiene porque llegar a tal estado de deterioro.

La Autoridad Portuaria es la dueña de la plataforma y por tanto, en el caso de no existir un convenio que indique lo contrario, como es el caso, la responsable primera de mantener la propiedad en perfectas condiciones de mantenimiento y seguridad. La lógica del convenio, debería asignar al ayuntamiento el mantenimiento y conservación del pavimento, sobre todo cuando ha de ser de uso público, dejando al Puerto la infraestructura, aunque conociendo ya las determinaciones de tal convenio y que este, en cuanto a lo que nos ocupa, únicamente especifica que es el ayuntamiento quien se hará cargo del mantenimiento de la plataforma, habrá que suponer que se refiere a toda la plataforma y no solamente a la parte superior, la que pisan los ciudadanos, y ello en base a que si el redactor del convenio hubiera querido que así fuese, así lo hubiese redactado, ya que de pretender que solo se tratase del pavimento así se hubiese especificado, algo que no solo no hace, sino que cita textualmente que la actuación del ayuntamiento ha de ser para “todo”. 

De todas formas, el Puerto, como propietario de la plataforma, ha de saber inexcusablemente la carga que puede soportar su instalación y que esta, sin lugar a dudas, no fue confeccionada para una aglomeración de jóvenes que además del peso propio suelen saltar al unísono, como ocurre ya en tantos conciertos, lo que agrava considerablemente la cuestión. También, y aunque no fuese su competencia la autorización de la ocupación, como conocedora de la celebración del evento en sus propiedad, debería haber avisado al ayuntamiento del riesgo de utilizar la plataforma para otros usos que no sean los de paseo.

Finalmente el Ayuntamiento parece el principal responsable, pues se trata de quien autoriza la ocupación, siendo perfecto conocedor de los aforos que esas celebraciones traen consigo, del peso y sobrepeso que los conciertos provocan, y de que tiene como misión, con anterioridad a dar la autorización, de proceder a una inspección del recinto, inspección que simplemente con observar la parte baja de la plataforma, separada del mar varios metros y a la vista simplemente con agacharse o verla desde los pantalanes, como al parecer hacen los usuarios del náutico y el personal de marinería, ya se hubiese puesto de manifiesto su estado de ruina inminente. ¿Donde están esos informes, necesarios para poder autorizar el evento?. ¿Habrá que convencer acaso a algún pardillo para que haga un informe más o menos ambiguo, a toro pasado, que pueda exonerar al alcalde de su responsabilidad?

Analizado el asunto desde la perspectiva de 40 años de técnico de la construcción, hay que descartar absolutamente protagonismo alguno al pavimento de madera, ya que aunque en un estado bastante lamentable de conservación, al parecer debido a la ya tradicional irresponsabilidad municipal cuando no se trata de una obra nueva que coseche rentabilidad en las urnas, nada aporta a la falta de apoyo o al colapso de la estructura. Se ha hablado también del posible colapso de algún pilote, algo que no habría que desechar pero que no parece muy probable, entre otras cosas porque el estado del forjado, su escasa entidad, su falta de soporte para la carga sometida y su rotura cortante en las entregas, hacen del forjado en cuestión el posiblemente único responsable de la caída.

Pasando al aspecto político, hay que manifestar que hoy en día, tanto Ayuntamiento, como Zona Franca, como Autoridad Portuaria, dependen del PSOE, aunque este último organismo está regido por un militante del PP, ya que tradicionalmente es la Xunta quien propone el cargo al gobierno de la nación y actualmente aun sigue la misma Autoridad que lo llevaba antes del cambio de gobierno.

Veamos, no obstante, el origen de todo este embrollo: Corría el año 1992, concretamente el 2 de noviembre, en el que Ayuntamiento de Vigo, cuyo alcalde era a la sazón Carlos González Príncipe (PSOE), siendo presidente de la Zona Franca, Francisco López Peña (PSOE), presidenta del Puerto, Elena Espinosa (PSOE) y Director General de Puertos del Estado, Fernando Palao (PSOE), firman un convenio en el ámbito de la actuación “abrir Vigo al mar”, en el que Zona Franca se compromete a ejecutar el proyecto, el Puerto a pagarlo y supervisarlo y el Ayuntamiento al “mantenimiento de TODA la actuación en perfecto estado de conservación (apartado VI del convenio)”. En aquel momento, Abel Caballero era diputado por la provincia de Pontevedra y, como tal, perfectamente conocedor del mencionado convenio, que tuvo además una importante repercusión mediática.

Como al parecer la discusión en la actualidad versa sobre quien tenía la responsabilidad del mantenimiento de la plataforma en cuestión y concretamente de la estructura de hormigón armado de soporte del pavimento, la lectura del apartado VI del convenio nos lo deja absolutamente claro, al manifestar que el ayuntamiento es el responsable del mantenimiento de TODA la actuación, en perfecto estado de conservación, no únicamente del pavimento, lo que no se expresa en ningún apartado del convenio, sino de TODA la plataforma, y en el término “toda” se entiende también la estructura de soporte que finalmente, tras 26 años de abandono por parte del ayuntamiento, acabó colapsando, dándose la circunstancia que ni siquiera el pavimento fué mantenido por el ayuntamiento, lo que debería haber tenido lugar si el propio ayuntamiento se sintiera únicamente responsable del pavimento, como argumenta su alcalde, quien como único argumento se dedica a mostrar planos en los que figura que la zona se trata de un área reservada al puerto, lo cual no tiene nada que ver con quien ha de conservarla, en función de un convenio de plena vigencia.  

De momento no tengo todavía noticias de quien era la empresa constructora que lo construyó, pero si es evidente que Abel Caballero, responsable de la Autoridad Portuaria desde septiembre de 2005 hasta junio de 2007 (periodo en el que tampoco llevó a cabo mantenimiento alguno, si como dice ahora opinaba que era el Puerto quien debía mantener la estructura) y alcalde de Vigo desde entonces hasta ahora, no solo fue el máximo responsable del puerto durante 2 años, cuando al parecer, y por manifestaciones de usuarios, la plataforma en cuestión ya se manifestaba dañada en su casi totalidad, sino que desde hace 11 años viene autorizando la celebración que nos ocupa, hasta su total colapso, sin que hasta ahora, se haya inspeccionado el estado de tal elemento de uso público, al parecer de total conocimiento por parte de los usuarios del náutico, o bien conociéndolo (esperemos que no sea así) hizo caso omiso al peligro que ello habría de suponer, en aras de no suspender un evento que siempre ha pretendido rentabilizar políticamente (desde el primer momento ha sostenido que todos los informes eran positivos. ¿Donde están esos informes?). 

De hecho, este personaje tiene sobre sus espaldas el ser el autor de la autovía que ha causado más muertes y accidentes en España desde su construcción hasta hoy, algo de lo que nunca se ha arrepentido, ni reconocido su error, llegando incluso a culpar, en un alarde de hipocresía muy propio de su persona, al gobierno central, de que Vigo disponga de tales accesos. 

Otro tanto ha hecho con la grada de rio del estadio municipal de Balaidos, que durante años ha dejado que se arruinara sin llevar a cabo obra alguna de mantenimiento, para luego, cuando la ruina era inminente y ya caían las chapas de cubierta, ponerse las medallas de remodelar un estadio que para nada necesitaba tal remodelación, de haber llevado a cabo el mantenimiento adecuado en cada momento, aunque ello diera menos votos a la hora de recoger los frutos de una política de pueblo con presupuesto de ciudad, de mentir permanentemente, de culpar siempre de todo a los demás, de no invertir absolutamente nada en el mantenimiento de obra alguna de autoría ajena a la suya, y de llevar al huerto a un pueblo al que ha enfrentado a todo y a todos y al que se convence con cuatro chucherías y demagógicas exaltaciones de rancio localismo, todo ello desde la ayuda incondicional de unos medios que siempre han respondido a sus propios intereses de supervivencia, a ocultar cualquier argumento en su contra, a magnificar sus ocurrencias y a no dar cancha a adversario alguno por encima de su deber de imparcialidad y de mantener informado verazmente al pueblo al que se dirigen. ¿Se puede entender que todavía hoy no hayan publicado ni el convenio, ni la parte del convenio que adjudica “toda” la conservación y mantenimiento de la plataforma al ayuntamiento, y por tanto de responsabilidad plena del alcalde?

Hoy, tanto el Presidente de la Autoridad Portuaria como el alcalde de Vigo echan balones fuera y ninguno se siente responsable de nada.

Iniciada la via judicial, que con toda seguridad habrán de emprender algunos o la mayoría de los afectados, quizá los siete protagonistas mencionados aumenten considerablemente, ya que los máximos “responsables” enunciados, culparán evidentemente a sus técnicos, a algunos funcionarios, saldrán a relucir ciertas corruptelas, adjudicaciones fraudulentas, financiación de partidos, etc., y me temo que al final el culpable de todo acabará siendo cualquier “pringao” al que colgarle el muerto (afortunadamente no ha habido muertos, que se sepa), pero dadas las circunstancias bien pudiera haberlos.

Es evidente que según vayan pasando los días, se sepan más cosas, tanto las aquí enunciadas como otras de nuevo cuño, la carga de culpabilidad sobre la mayor parte de los agentes enunciados se irá haciendo mayor, en paralelo a la caradura, la irresponsabilidad y la falta de entrañas de buena parte del personal implicado.

A mi particularmente me escandaliza el pensar que vivimos en un país en el que ante esta catástrofe, existan multitud de ciudadanos conocedores del estado lamentable de la plataforma y que ninguno, o casi ninguno, manifestara por escrito su preocupación por el riesgo eminente que conocían, así como que ese conocimiento no llevara a conclusiones de evitación de riesgos. En este sentido, he de decir que en un club náutico al que pertenezco, ocurrió una situación similar y procedí a notificar por escrito al club el estado de ruina de un muelle, sin resultado alguno a la primera carta, lo mismo ocurrió con la segunda, y al amenazar en la tercera con dar conocimiento sobre el particular en el juzgado de guardia, rápidamente se llevaron a cabo las obras de construcción de un nuevo muelle, hoy perfectamente rematado y en perfecto estado de conservación. 

Desgraciadamente, no somos un país en el que lo público sea lo que implique mayor respeto y consideración por encima de intereses privados, bien economices o de poder, dándose el caso de que hoy tenemos una vicepresidenta del gobierno (PSOE) que manifestó en su día, que el dinero público no era de nadie, en lugar de aceptar que es de todos, y que todos debemos tener la conciencia de cuidarlo, de su importancia y de velar por su mejor aprovechamiento. Si absolutamente increíble resulta el que personajes de estas cataduras puedan ostentar cargo alguno, lo que ya clama al cielo es que uno sea Presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias y la otra (ambos cargos, a dedo) Vicepresidenta del Gobierno de la nación.

De momento, y a mi entender, con los datos actuales, alcalde de Vigo sobre todo, presidente de la Autoridad Portuaria y posibles técnicos implicados, los primeros responsables. Habrá que ver, por otra parte, la responsabilidad de autores del proyecto, directores de obra y empresa constructora, así como de los presidentes de la Zona Franca y del Puerto cuando fue construida la plataforma, sin descartar aquellos ciudadanos que ahora manifiestan su conocimiento sobre el estado ruinoso de la plataforma, sabiendo que se iba a llevar a cabo el evento en cuestión, y sin que hubieran denunciado nada al respecto.

De momento, ni un solo culpable,… aunque casi todos lo parezcan.      

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La democracia, enferma terminal

Siempre se ha dicho que la democracia era el menos malo de los sistemas, lo cual seguramente es cierto, o lo ha sido en algún momento de la historia. Hoy he de confesar que tengo grandes dudas sobre el particular, debido a su enorme fragilidad, a la inmensa facilidad de algunos en convertirla en demagogia, en manipularla, en valerse de ella para fines perversos, engañando al pueblo con suma facilidad, sobre todo cuando ese pueblo no tiene cultura política alguna, o la tiene en dosis extremadamente primitivas, faltos de información y movidos más por asuntos puramente viscerales o pueblerinos que por la toma de decisiones basadas en el estudio, la seriedad, y la responsabilidad, desde una correcta y contrastada información.

Hoy creo que la democracia es un arma extraordinaria en manos de cualquier personaje, o grupo interesado en ostentar el poder desde el más absoluto engaño al ciudadano, una constante ya entre los partidos políticos, sus líderes, y en general aquellos que viven de ostentar el poder, cualquier tipo de poder, y siempre con la ayuda de medios que subsisten gracias a las dádivas de tales demagogos, ya sean económicas o políticas, con dineros públicos o privados.

La ciudad de Vigo es un claro ejemplo de lo expuesto, un ejemplo de libro de la manipulación más burda y del uso de la democracia en favor de la ambición política de un dictador, en el sentido más absoluto de la palabra, con independencia de que su llegada al poder fuese a través de resortes “democráticos”, algo que también le sucedió a Hitler, pues la democracia no infunde carácter. A lo largo de los últimos años, la ciudad se ha quedado huérfana de instituciones, colectivos o asociaciones que ejerzan la menor actitud crítica hacia el poder, al haber sido eliminadas poco a poco todas ellas en beneficio del pensamiento único, con la ayuda de los medios locales, absolutamente entregados a las ayudas de ese propio pensamiento único.

En pocos años, el dictador se ha hecho con todos los medios de la ciudad, ha neutralizado, a base de subvenciones que pagan todos los vigueses, a las asociaciones vecinales, colectivos de todo tipo, y en general todo grupo que precise de “ayudas” para su subsistencia, al tiempo que colocaba a sus peones en la presidencia de la Diputación Provincial y en la presidencia de la Zona Franca, manteniendo la distancia con la Autoridad Portuaria, en una especie de pacto de no agresión, enfrentando a la ciudad con todo y con todos, y sobre todo con la Xunta y su presidente, a quien personaliza constante y gratuitamente, como causante de todos los males y miserias de la ciudad, aunque a la Xunta se deban todas las inversiones importante acometidas en la ciudad en estos años, salvo el cambio de material en aceras y dotación de horteradas en las glorietas, únicos “logros” de política de pueblo, acometidas con presupuesto de ciudad, por el nunca bien ponderado amado líder.

Es evidente que cuando ocurre algo similar en una ciudad, neutralizada férreamente en su capacidad crítica, al carecer ya de resortes de oposición, con unos partidos sin el menor peso político en sus líderes, y unos medios vergonzosamente entregados, ejercer la dictadura desde una demagogia insultante, una manipulación rampante y todo ello desde una impunidad absoluta, resulta no solo sencillo, sino revestido de una normalidad verdaderamente triste, y máximo cuando quien ejerce de pregonero del pensamiento único, es un medio que siempre ha identificado el vigués como un símbolo y emblema de su ciudad, una especie de bíblia de la que no dudar, pues siempre se han valido de tal pregón para estar “informados”, o al menos para creérselo.

El pasado jueves 19 de julio, las páginas 2 y 3 de la conocida, por sus detractores, como “hoja parroquial”, eran un auténtico escándalo de entreguismo, manipulación y ausencia absoluta de dignidad profesional en cuanto a la información.  El día anterior, 18 de julio (!día del alzamiento nacional!) el presidente de la Xunta de Galicia (Alberto Núñez Feijoo) se había reunido con el nuevo presidente del Gobierno (Pedro Sánchez), a los efectos de solicitar del actual gobierno, una implicación en las demandas de los gallegos que asegurase, o al menos comprometiese, los logros que desde hace ya tiempo se consideraban fundamentales o prioritarios, que para el caso de Vigo se concretaban en la conexión del AVE con la meseta a través de Cerdedo (realmente AVE a Pontevedra), a los efectos de evitar dar un importante rodeo al tener que pasar por Santiago, al trasvase de agua del rio Miño a Vigo, a la supresión del peaje de la autopista a Redondela y a la supresión de las llamadas curvas de Tameiga en la autovía de Vigo a Porriño. Tras una reunión de más de dos horas entre ambos dirigentes, el resultado final fue el compromiso (uno más) del presidente del Gobierno (ya veremos…), de atender a las demandas planteadas por el presidente de la Xunta.

Pues bien, en su constante y diaria dedicación de las principales páginas del periódico al máximo regidor de la ciudad, el medio en cuestión, en absoluta falta de contraste ni de labor critica alguna, como viene siendo habitual, recoge las manifestaciones del personaje, quien en un cinismo, una manipulación y una demagogia escandalosa, da la vuelta a todo, ignora por completo al presidente de la Xunta, su gestión y sus éxitos en el empeño, y tras atribuir los “logros” a su jefe de filas (él y los suyos apostaron en sus momento, de forma harto ruidosa, en su contra), como si espontáneamente se hubiera acordado de Vigo, y sin que nadie se lo pidiese hubiere empezado a ”regalar” promesas de todo tipo, muy al estilo del propio regidor de la ciudad, da por hecho ya todo lo futurible y acaba por considerar que gran parte de todo ello se debe a su propia gestión, cuando nunca llevó a cabo gestión alguna ni con el gobierno de la nación y menos con a Xunta, limitándose a utilizar su medio para “exigir”, desde sus páginas, acciones de las que nunca nada ha conseguido.

Pero veamos cada una de las promesas que da ya por hechas.

La conexión del AVE por Cerdedo, de la que el presidente al parecer solo se comprometió a impulsar el estudio medioambiental, un compromiso asumido siempre por los anteriores gobiernos, fue una condición que el propio regidor de la ciudad, hace ahora unos 10 años, puso como condición para dejar la política en caso de que no se rematase la obra antes de 2012 (hace 6 años) ya que él personalmente se iba a encargar de que ello sucediese, como es habitual, faltando luego a su palabra y sin haber hecho gestión alguna, ya que en este tiempo estuvo de presidente del gobierno Zapatero, también de su cuerda, sin el menor resultado, aunque ahora acaba adjudicándose el éxito del compromiso, cuando desde que tenemos nuevo presidente, y de su partido, ni siquiera ha solicitado entrevista alguna para tratar los asuntos de Vigo (¿será porque en su momento apoyó de forma harto explícita a la candidata rival?).

En cuanto al trasvase del rio Miño a la ciudad, ni siquiera lo planteó nunca, y ahora pretende, como no, apuntarse el tanto, ya que en su día habló de un posible trasvase del rio Verdugo (una ocurrencia más), un rio con muchísimo menos caudal, incapaz de ofrecer una solución aceptable sin perder la casi totalidad de su entidad.

La supresión del peaje a Redondela, que no deja de ser una promesa, sin fechas sin solución concreta y sin negociación previa con la concesionaria, ya también lo da por hecho, como consecuencia poco menos que de sus demandas.

Finalmente y ya como guinda del pastel, la supresión de las curvas de Tameiga en el municipio de Mos, en la autovía de Vigo a Porriño, la considera de capital importancia, ya que “Vigo es la única gran ciudad con unos accesos por carretera tercermundistas. La autovía en Puxeiros es extremadamente peligrosa e indigna, un parche impresentable”. Hay que reconocer que en eso tiene toda la razón del mundo pero, hay que tener una caradura extrema, para tratar de culpar a otros de una obra que la hizo él mismo, cuando siendo ministro del ramo y con Touriño (ex presidente socialista de la Xunta) de director general, entre ambos parieron la autovía con más muertes y mayores limitaciones de velocidad de toda la geografía nacional, una absoluta barbaridad, por supuesto extremadamente peligrosa, indigna y tercermundista. Esto último (lo de la autoría), por supuesto, el periódico amigo, ni lo menciona.

Si esto es el contenido de la página 2, el de la 3 no le anda a la zaga. El titular es el siguiente: “El Pleno reactiva el urbanismo de la cuarta parte de Vigo con la ordenación provisional”, cuando la realidad es otra, ya que lo único que ha hecho el Pleno es dar una aprobación inicial (faltan la provisional y la definitiva) a un documento provisional, al amparo de una disposición aprobada por la Xunta para sacar a Vigo de la paralización a la que está abocada, tras la anulación del PGOM aprobado ilegalmente por el regidor y por la entonces conselleira de la Xunta y hoy concejala de urbanismo de Vigo, todo ello debido a una sentencia que anulaba el Plan de la ciudad, dejando a esta en el más absoluto desamparo, sin que en estos años desde entonces (2015) nada se haya hecho desde el ayuntamiento, por contar con un nuevo Plan de Ordenación de la ciudad, lo que, en el mejor de los casos, no será posible hasta pasado al menos un lustro en el caso de ponerse manos a la obra (aun no se ha adjudicado a nadie la ejecución del Plan).

Como puede deducirse, algo parecido a lo de las curvas de Tameiga, adjudicando culpas a errores propios, situación esta que tampoco pone de manifiesto el decano de la prensa nacional, algo que, con el paso del tiempo, desconocen la mayoría de ciudadanos convenientemente desinformados.

Volviendo a la tesis expuesta de inicio, ejerciendo los resortes de este tipo de “democracias”, el sistema no solo está enfermo, sino gravemente enfermo y sin visos de curación de ningún tipo. 

¿Que control puede ejercer el pueblo con este tipo de “información”, con estas manipulaciones, con esta demagogia, con estas permanentes mentiras, con esta corrupción ejercida con todo tipo de instituciones y con la descuartización sistemática de todo indicio de crítica veraz y documentada hacia el poder, ejercido desde la más absoluta dictadura?. Control evidentemente ninguno, aunque lo realmente grave, y eso cualquier dictador que cuente con los medios lo sabe, es que a ese pueblo le trae sin cuidado el ejercicio del control político, se limita a creer en lo que le apetece, por pura comodidad o por despecho hacia el contrario y … pelillos a la mar.         

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País…

España no es un país de términos medios. Aquí las cosas han de ser blancas o negras, con escaso éxito para los grises y sus diversas tonalidades, salvo que uno sea gallego, sepa ver la oportunidad en los matices y convivir con los extremos (Deus e bo pero…, o demo non e malo).

Dispuesto a entrar en arenas movedizas, en zona minada y en un campo de tiro al blanco políticamente correcto, voy a tratar, desde mi vocacional incorrección política y de remar a contracorriente, de expresar mi parecer sobre un asunto en el que gran parte de la sociedad es incapaz de ver grises mas allá de sus propios prejuicios. 

Hombres y mujeres pertenecemos ambos al llamado genero humano, aunque afortunadamente, somos muy distintos en muchos aspectos. A lo largo de la historia, la misión de hombres y mujeres ha sido claramente diferenciada, no entrando los hombres en tareas que consideraban propias de la mujer y vedando la entrada a ellas en otros que se consideraban estrictamente masculinos, quedándose casi siempre el hombre con la principal parte de la tarta, un mundo que sigue vigente sobre todo en lugares en donde las religiones tienen aun un importante protagonismo: musulmanes, judíos, católicos y protestantes, por este orden. 

En nuestro mundo occidental, y coincidiendo con la paulatina pérdida de poder de nuestras religiones, y el mayor protagonismo del laicismo, se ha ido produciendo un cambio fundamental en aquellos planteamientos seculares, de manera que la lucha de la mujer por ir ocupando parcelas ancestralmente reservadas a los hombres, se ha ido imponiendo, al tiempo que misiones únicamente en manos de mujeres han sido “impuestas” al hombre desde un raciocinio de compensación, ante la evidencia de una igualdad que poco a poco se va imponiendo en la sociedad.

Lógicamente, una transformación de tanto calado, como todas las que a lo largo de la historia se han producido, no se produce de forma instantánea ni pacifica, pues su acomodación requiere de un tiempo considerable para ser asimilada. 

Hoy, el grueso de la igualdad en nuestra sociedad occidental está cumplido en su mayor parte, reduciendo la “lucha”, en general, a lo que casi siempre suele generar mayores tensiones al tratarse de cuestiones de menor calado, como son los flecos. Aquí ya sé que empiezo a meterme en un charco, ya que siempre las posturas más extremas, generalmente provocadas por jóvenes militantes de partidos ultras que nunca han conocido el auténtico machismo en sus carnes, que desconocen la historia y que viven en un mundo propio de intolerancia hacia lo que no son sus posturas, empiezan a ver “machismo” en este tipo de afirmaciones.

Desgraciadamente, conseguido lo esencial, quienes han ejercido un feminismo militante de lucha para llegar a conseguir sus metas, llegadas a ese punto, suelen pasar a la “reserva”, y aun manteniendo sus posturas en pro de una absoluta igualdad, abandonan el campo de los “flecos” en beneficio de quienes, desde posturas extremas, acaban convirtiendo lo que fue una larga lucha de raciocinio y constancia, en una especie de tumulto del corto plazo, intolerancia, chapuza y desconocimiento.

Vivimos en una sociedad en la que quienes dominan los medios acaban ostentando el poder, bien desde quienes utilizándolo ya en la sombra, no les interesa para nada su protagonismo, ni el de sus “cosas” en los medios, o desde quienes, con planteamientos opuestos, les interesa estar todos los días en candelero para vender su producto, ya sea económico, cultural o sobre todo político, estableciendo lo que en cada momento consideran que debe ser lo políticamente correcto. 

Desde los medios, quienes los dominan establecen cuales son los temas a tratar y con que criterios, de que va a hablar la ciudadanía y desde que planteamientos, que noticias maximizar para ahogar otras que no interesan y con que duración, a quienes ensalzar y a quienes vilipendiar, todo ello en una manipulación de la opinión pública, a veces muy refinada, que supera ya todo lo conocido.

Veamos un ejemplo: España tiene actualmente un grave problema cual es un crecimiento negativo considerable, llegando a convertirnos en el país europeo con menor tasa de natalidad, que solo sabemos compensar con una inmigración de gente que no solo son ajenos a nuestras costumbres, sino en gran parte de los casos absolutamente contrarios, con criterios medievales y opuestos a cualquier tipo de evolución, sobre todo en la mujer. Una medida que es absolutamente necesaria, que ya han acometido en otros países, y que aquí nadie quiere acometer, es la conciliación laboral y la reforma de la legislación correspondiente en beneficio de facilitar el crecimiento del indice de natalidad, algo fundamental para hombres y mujeres, pero sobre todo para ellas y sus posibilidades de gestación. Estos son asuntos “que no interesa” tratar al poder, aun cuando afectan a toda la sociedad, a todos los españoles y españolas que ejercen laboralmente, que si lo localizamos únicamente en las mujeres supone aproximadamente un 35%. ¿Como taparlos y monopolizar la atención de la mujer?. Con un asunto grave que, al menos mentalmente, a todas afecta, que genera amplia repercusión en los medios (negocio), que produce enfrentamientos y que mantiene viva la llama de la “información”: la inseguridad de la mujer en forma de violación.

Veamos datos. Los estudiosos sobre el particular dan las siguientes cifras: En España se registran 4 violaciones diarias, siendo el país europeo con menor número de violaciones registradas. Se sostiene que ese número representa únicamente el 20% de las que realmente se producen, con lo que podríamos decir que se materializan unas 20 violaciones diarias, lo que supone una cifra de alrededor de 7.000 violaciones al año en toda España, un país con 24 millones de mujeres, de las que 7.000 representa el 0,00035%. 

Sin menospreciar para nada la gravedad de cualquier violación, un asunto del que depende el futuro del país y que afecta al 35% de las mujeres, “no interesa” al poder, y ni siquiera a las feministas más concienciadas, y sin embargo otro que afecta al 0,00035%, una proporción parecida a que te toque uno de los primeros premios de la lotería, ocupa las paginas de los periódicos permanentemente durante meses y parece ser el motivo fundamental de ese feminismo de nuevo cuño y punto de mira errático en España.

Veamos ahora como escoger la noticia, para desde ahí ir tirando del hilo. Es necesario, en primer lugar, encontrar el caso que produzca mayor indignación y no necesariamente a partir del mal causado a la víctima, pues cualquier violación por si misma ya produce un mal irreparable, sino desde las posibilidades que ofrece el agresor o agresores de mover masas en su contra o de generar polémica.

Una vez más, entramos en el caso de la “manada”, un caso que no se escoge al azar, pues curiosamente en las mismas fechas, otra “manada”, pero esta vez de musulmanes, en la región valenciana, violaron sin ningún genero de dudas, sin consentimiento y con lesiones importantes, sucesivas veces a una menor, un caso de muchísima más gravedad que el escogido, pero que al no generar dudas ni polémica, y además tratarse de musulmanes que pudieran atentar contra los medios, acusarnos a todos de racistas, o atentar contra ese buenísimo bobalicón acuñado, se dejó aparcado, en “beneficio” del de los sevillanos.

En teoría se trata de unos jóvenes en plena festividad de los sanfermines, donde cinco energúmenos meten en un portal a una joven y la violan entre todos y sucesivamente. Se trata de sevillanos a los que les va la marcha, que solo ven en la mujer un objeto de deseo, que uno de ellos es militar, otro guardia civil y los otros conocidos amantes de los toros y juerguistas  de acoso y derribo. Lo tienen todo para el triunfo de los medios. De ella nada se sabe, pero eso poco importa ya que la violación se da por supuesta. Si ello fuera poco, tras el juicio las cosas ya no están tan claras, y de los tres magistrados, uno de ellos (ahora ya son dos y uno de ellos es mujer) emite un voto en contra, razonado con una “sentencia” paralela de mucho más entidad jurídica que la propia sentencia oficial (me he leído ambas íntegramente), pues de las pruebas y de las manifestaciones de todos los protagonistas, parece deducirse más un consentimiento por parte de una víctima que no responde demasiado con lo esperado, que otra cosa, de manera que la polémica mediática está servida, y máxime cuando a ella no se le entrevista en medio alguno (no vaya a ser…), a efecto de seguir manteniendo la tensión y el enfrentamiento entre quienes piensan que es la justicia quien debe hacerlo, y quienes entrando al trapo de los medios, políticos incluidos, no tienen ningún cuidado en criminalizar a los jueces (el propio ministro de “justicia”) y siguen el dictado de linchamiento que su veredicto particular les dicta y los medios alientan y recogen.

Francamente, si yo fuera mujer, informada y concienciada de la necesidad de aplicar un feminismo responsable, estaría indignada de la manipulación a que estamos todos sometidos, del uso partidario y partidista de los políticos y del comercial de los medios para asuntos tan serios, abanderando casos que solo contribuyen a confundir y que en nada favorecen a la solución seria sobre el particular.

La violación, una modalidad de tortura, es una de las peores lacras de la sociedad, algo a abolir y que solo se consigue con educación desde la cuna, con ejemplo de respeto en el domicilio de cada uno y con la consideración hacia los demás, afrontando seriamente el problema, pero nunca desde una prensa o de unos políticos capaces de valerse de ello para sus propios intereses, regulando seriamente el delito, con armas suficientes y claras para que la víctima pueda defenderse o al menos exigir reparación, garantizando a todos unos procesos justos sin prejuicios alentados que entorpezcan la solución real y efectiva que ha de dar la justicia al problema, responda o no a nuestras querencias.

Lo que no puede ser es que los medios nos manejen de forma tan interesada y descarada (lo hacen con todo tipo de sucesos), ni que los políticos sean tan torpes y oportunistas cuando tratan de estos asuntos, y ahí quisiera detenerme en la torpeza de la actual vicepresidenta del gobierno, cuya ocurrencia, en detrimento de la solución al problema, no ha hecho más que arrancar todo tipo de cachondeos, burlas y chistes de todo tipo en los correos que todos recibimos a diario, algo que también ocurre por una mal entendida medida de defensa de la mujer, al establecer “cuotas y paridades” a la hora de otorgar puestos de alta responsabilidad, habiendo otras mujeres tan altamente preparadas en la sociedad, aunque quizá contrarias al besamanos que cualquier político con poder exige para otorgar un cargo.

Se trata de la actual vicepresidenta, del gobierno que hoy okupa la Moncloa, sin que nadie los haya elegido para tal cometido (como aviso a los etiquetadores, nada tengo que ver con los populares), quien es además ministra de la Presidencia, de Relaciones con las Cortes, de Igualdad (¿o de igual da?), que lo fue de Cultura, con Zapatero y consejera de Cultura con Chaves (una profesional de la política), doctora en Derecho Constitucional (en España es suficiente con ser chapón) e hija predilecta de Cabra. 

Entre sus “perlas” en el ejercicio de la política, podríamos destacar, entre otras muchas, las siguientes, donde cobra protagonismo la señalada en primer lugar, algo que entienden demasiados políticos en los principales partidos, y así nos va, cuando trincan a “fartar”, al confundir dinero de todos con dinero de nadie.

“Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie” (entrevista en ABC, el 24 de mayo de 2004).

“La lengua española está llena de anglicanismos (en lugar de anglicismos)”.

“Yo he sido cocinera antes que fraila (no existe tal término)”

“Las señoras tienen que ser caballeras andantes, quijotas manchegas.

“El Rocío (Huelva está en el Atlántico) es la expresión de la primavera en el Mediterráneo”.

“Me gusta madrugar para poder pasar más rato en el baño: allí leo el periódico, oigo la radio, oigo música y hablo por teléfono con alcaldes en bragas”.

“Yo transmito que soy muy yo, y que voy de yo por la vida. Soy una tía a la que no doblan. Yo no renuncio a mis vaqueros ni a nada. Cuando deje de ser ministra seguiré siendo yo, que es mi verdadero cargo.”

“Un concierto de rock en español hace más por el castellano que el Instituto Cervantes” (número 58 de Rolling Stone para España, 1 de diciembre de 2004).

“Los niños van acostumbrando su mirada a ver piezas inmensas de escultura”.

“Esperemos que el libro se abarate entre que llega la gratuidad”.

“Deseo que la UNESCO legisle para todos los planetas” (encuentro mundial de ministros de Cultura a favor de la diversidad cultural, el 11 de junio de 2005).

“Yo he ido al colegio cuando nos enseñaban labores, cocina, manualidades y urbanismo (en lugar de urbanidad)”.

Las tres últimas ocurrencias de esta okupa de la cultura, y ya como ministra plenipotenciaria, consisten en llevar la “paridad” a las empresas privadas, donde es de suponer que en aplicación de la medida, a aquellas en que trabajan mayoritariamente mujeres, sean desalojadas en beneficio de hombres que ocupen su plaza. También está entre sus futuros logros, el renovar “la” Constitución porque está escrita en masculino, se supone que tras aplicar un porrón de patadas al diccionario, ya que ello en nada depende de la propia Constitución y si de la RAE. Finalmente el criminalizar el españolísimo piropo, por considerarlo “ofensivo”, así tal cual, indiscriminadamente, se trate de una zafiedad, o de un cumplido poético de los que tanto abundan en nuestra lírica más valorada.

Como íbamos a lo que íbamos, nos queda por comentar su propuesta en la lucha contra las violaciones, debiendo entenderse como tal, cuando la mujer no ha manifestado claramente su conformidad con un SI, pues en ese caso hay que entender que NO y esto lo dice, sin rubor, una catedrática de Derecho Constitucional.

Evidentemente, tanto juristas de todo tipo y condición como personas con dos dedos de frente se han escandalizado ante tamaña chuminada, y las bromas y chistes referentes a cualquier posibilidad de ligue se han hecho patentes. Si ya ante la inminencia del “acto”, a ambas partes la líbido les rebosa y en esos momentos, tener que ponerse un condón contribuye a bajar lo que antes había subido, conseguir, en la intimidad del asunto, un SI fehaciente (los mudos lo tienen crudo), bien mediante una visita al notario o la redacción de una declaración jurada, supone inexorablemente la renuncia a cualquier aventura (podemos llevar un condón en el bolsillo, pero difícilmente un impreso de consentimiento), lo que nos volverá a aquella idea ya superada de la consecución del sexo vía matrimonio, como única salida (no me refiero a ninguna “salida” en particular), pues confiar en un SI de boquilla, que siempre puede mudar en un NO por puro revanchismo, mal resultado de la operación, o simplemente “por joder”, resulta una operación de alto riesgo.

Francamente, si se trata de conseguir la igualdad verdadera en la sociedad, bueno será que vuelvan las antiguas feministas, las que luchaban por cosas serias, con armas eficientes y sin decir bobadas elevadas al rango de propuestas de ley, o empezar por la lucha necesaria de tanta mujer que llega a nuestro país desde el Africa negra con costumbres ancestrales de mutilaciones de sus órganos genitales, o desde países musulmanes con todo tipo de humillaciones, castigos y agresiones (madres de futuros españoles), mujeres que hoy contribuyen a normalizar nuestro indice de natalidad, que a las actuales activistas nativas parece no importarles ni lo uno ni lo otro, más preocupadas por regular el articulado de cosas, oficios, cargos, e incluso cosas serias,  con propuestas de chicha y nabo (perdón).

Si el respeto hacia la mujer y sus derechos depende de la educación, la cultura y nuestro propio ejemplo, existe un amplísimo campo, ya no solo entre nuestros nativos, sino principalmente entre quienes acogemos, con eso que llamamos sus culturas y que tanto hacemos por respetar, cuando en el alma de tales ”culturas” está todavía el menosprecio, la humillación y la agresión a la mujer, un campo en el que prácticamente nadie hace nada determinante, ni desde esas organizaciones seudo feministas, ni desde los medios, ni desde la política, sometidos todos a lo políticamente correcto que dictan quienes quieren que solo algo cambie, para que todo siga igual.   

Sin categoría

País…

España no es un país de términos medios. Aquí las cosas han de ser blancas o negras, con escaso éxito para los grises y sus diversas tonalidades, salvo que uno sea gallego, sepa ver la oportunidad en los matices y convivir con los extremos (Deus e bo pero…, o demo non e malo).

Dispuesto a entrar en arenas movedizas, en zona minada y en un campo de tiro al blanco políticamente correcto, voy a tratar, desde mi vocacional incorrección política y de remar a contracorriente, de expresar mi parecer sobre un asunto en el que gran parte de la sociedad es incapaz de ver grises mas allá de sus propios prejuicios. 

Hombres y mujeres pertenecemos ambos al llamado genero humano, aunque afortunadamente, somos muy distintos en muchos aspectos. A lo largo de la historia, la misión de hombres y mujeres ha sido claramente diferenciada, no entrando los hombres en tareas que consideraban propias de la mujer y vedando la entrada a ellas en otros que se consideraban estrictamente masculinos, quedándose casi siempre el hombre con la principal parte de la tarta, un mundo que sigue vigente sobre todo en lugares en donde las religiones tienen aun un importante protagonismo: musulmanes, judíos, católicos y protestantes, por este orden. 

En nuestro mundo occidental, y coincidiendo con la paulatina pérdida de poder de nuestras religiones, y el mayor protagonismo del laicismo, se ha ido produciendo un cambio fundamental en aquellos planteamientos seculares, de manera que la lucha de la mujer por ir ocupando parcelas ancestralmente reservadas a los hombres, se ha ido imponiendo, al tiempo que misiones únicamente en manos de mujeres han sido “impuestas” al hombre desde un raciocinio de compensación, ante la evidencia de una igualdad que poco a poco se va imponiendo en la sociedad.

Lógicamente, una transformación de tanto calado, como todas las que a lo largo de la historia se han producido, no se produce de forma instantánea ni pacifica, pues su acomodación requiere de un tiempo considerable para ser asimilada. 

Hoy, el grueso de la igualdad en nuestra sociedad occidental está cumplido en su mayor parte, reduciendo la “lucha”, en general, a lo que casi siempre suele generar mayores tensiones al tratarse de cuestiones de menor calado, como son los flecos. Aquí ya sé que empiezo a meterme en un charco, ya que siempre las posturas más extremas, generalmente provocadas por jóvenes militantes de partidos ultras que nunca han conocido el auténtico machismo en sus carnes, que desconocen la historia y que viven en un mundo propio de intolerancia hacia lo que no son sus posturas, empiezan a ver “machismo” en este tipo de afirmaciones.

Desgraciadamente, conseguido lo esencial, quienes han ejercido un feminismo militante de lucha para llegar a conseguir sus metas, llegadas a ese punto, suelen pasar a la “reserva”, y aun manteniendo sus posturas en pro de una absoluta igualdad, abandonan el campo de los “flecos” en beneficio de quienes, desde posturas extremas, acaban convirtiendo lo que fue una larga lucha de raciocinio y constancia, en una especie de tumulto del corto plazo, intolerancia, chapuza y desconocimiento.

Vivimos en una sociedad en la que quienes dominan los medios acaban ostentando el poder, bien desde quienes utilizándolo ya en la sombra, no les interesa para nada su protagonismo, ni el de sus “cosas” en los medios, o desde quienes, con planteamientos opuestos, les interesa estar todos los días en candelero para vender su producto, ya sea económico, cultural o sobre todo político, estableciendo lo que en cada momento consideran que debe ser lo políticamente correcto. 

Desde los medios, quienes los dominan establecen cuales son los temas a tratar y con que criterios, de que va a hablar la ciudadanía y desde que planteamientos, que noticias maximizar para ahogar otras que no interesan y con que duración, a quienes ensalzar y a quienes vilipendiar, todo ello en una manipulación de la opinión pública, a veces muy refinada, que supera ya todo lo conocido.

Veamos un ejemplo: España tiene actualmente un grave problema cual es un crecimiento negativo considerable, llegando a convertirnos en el país europeo con menor tasa de natalidad, que solo sabemos compensar con una inmigración de gente que no solo son ajenos a nuestras costumbres, sino en gran parte de los casos absolutamente contrarios, con criterios medievales y opuestos a cualquier tipo de evolución, sobre todo en la mujer. Una medida que es absolutamente necesaria, que ya han acometido en otros países, y que aquí nadie quiere acometer, es la conciliación laboral y la reforma de la legislación correspondiente en beneficio de facilitar el crecimiento del indice de natalidad, algo fundamental para hombres y mujeres, pero sobre todo para ellas y sus posibilidades de gestación. Estos son asuntos “que no interesa” tratar al poder, aun cuando afectan a toda la sociedad, a todos los españoles y españolas que ejercen laboralmente, que si lo localizamos únicamente en las mujeres supone aproximadamente un 35%. ¿Como taparlos y monopolizar la atención de la mujer?. Con un asunto grave que, al menos mentalmente, a todas afecta, que genera amplia repercusión en los medios (negocio), que produce enfrentamientos y que mantiene viva la llama de la “información”: la inseguridad de la mujer en forma de violación.

Veamos datos. Los estudiosos sobre el particular dan las siguientes cifras: En España se registran 4 violaciones diarias, siendo el país europeo con menor número de violaciones registradas. Se sostiene que ese número representa únicamente el 20% de las que realmente se producen, con lo que podríamos decir que se materializan unas 20 violaciones diarias, lo que supone una cifra de alrededor de 7.000 violaciones al año en toda España, un país con 24 millones de mujeres, de las que 7.000 representa el 0,00035%. 

Sin menospreciar para nada la gravedad de cualquier violación, un asunto del que depende el futuro del país y que afecta al 35% de las mujeres, “no interesa” al poder, y ni siquiera a las feministas más concienciadas, y sin embargo otro que afecta al 0,00035%, una proporción parecida a que te toque uno de los primeros premios de la lotería, ocupa las paginas de los periódicos permanentemente durante meses y parece ser el motivo fundamental de ese feminismo de nuevo cuño y punto de mira errático en España.

Veamos ahora como escoger la noticia, para desde ahí ir tirando del hilo. Es necesario, en primer lugar, encontrar el caso que produzca mayor indignación y no necesariamente a partir del mal causado a la víctima, pues cualquier violación por si misma ya produce un mal irreparable, sino desde las posibilidades que ofrece el agresor o agresores de mover masas en su contra o de generar polémica.

Una vez más, entramos en el caso de la “manada”, un caso que no se escoge al azar, pues curiosamente en las mismas fechas, otra “manada”, pero esta vez de musulmanes, en la región valenciana, violaron sin ningún genero de dudas, sin consentimiento y con lesiones importantes, sucesivas veces a una menor, un caso de muchísima más gravedad que el escogido, pero que al no generar dudas ni polémica, y además tratarse de musulmanes que pudieran atentar contra los medios, acusarnos a todos de racistas, o atentar contra ese buenísimo bobalicón acuñado, se dejó aparcado, en “beneficio” del de los sevillanos.

En teoría se trata de unos jóvenes en plena festividad de los sanfermines, donde cinco energúmenos meten en un portal a una joven y la violan entre todos y sucesivamente. Se trata de sevillanos a los que les va la marcha, que solo ven en la mujer un objeto de deseo, que uno de ellos es militar, otro guardia civil y los otros conocidos amantes de los toros y juerguistas  de acoso y derribo. Lo tienen todo para el triunfo de los medios. De ella nada se sabe, pero eso poco importa ya que la violación se da por supuesta. Si ello fuera poco, tras el juicio las cosas ya no están tan claras, y de los tres magistrados, uno de ellos (ahora ya son dos y uno de ellos es mujer) emite un voto en contra, razonado con una “sentencia” paralela de mucho más entidad jurídica que la propia sentencia oficial (me he leído ambas íntegramente), pues de las pruebas y de las manifestaciones de todos los protagonistas, parece deducirse más un consentimiento por parte de una víctima que no responde demasiado con lo esperado, que otra cosa, de manera que la polémica mediática está servida, y máxime cuando a ella no se le entrevista en medio alguno (no vaya a ser…), a efecto de seguir manteniendo la tensión y el enfrentamiento entre quienes piensan que es la justicia quien debe hacerlo, y quienes entrando al trapo de los medios, políticos incluidos, no tienen ningún cuidado en criminalizar a los jueces (el propio ministro de “justicia”) y siguen el dictado de linchamiento que su veredicto particular les dicta y los medios alientan y recogen.

Francamente, si yo fuera mujer, informada y concienciada de la necesidad de aplicar un feminismo responsable, estaría indignada de la manipulación a que estamos todos sometidos, del uso partidario y partidista de los políticos y del comercial de los medios para asuntos tan serios, abanderando casos que solo contribuyen a confundir y que en nada favorecen a la solución seria sobre el particular.

La violación, una modalidad de tortura, es una de las peores lacras de la sociedad, algo a abolir y que solo se consigue con educación desde la cuna, con ejemplo de respeto en el domicilio de cada uno y con la consideración hacia los demás, afrontando seriamente el problema, pero nunca desde una prensa o de unos políticos capaces de valerse de ello para sus propios intereses, regulando seriamente el delito, con armas suficientes y claras para que la víctima pueda defenderse o al menos exigir reparación, garantizando a todos unos procesos justos sin prejuicios alentados que entorpezcan la solución real y efectiva que ha de dar la justicia al problema, responda o no a nuestras querencias.

Lo que no puede ser es que los medios nos manejen de forma tan interesada y descarada (lo hacen con todo tipo de sucesos), ni que los políticos sean tan torpes y oportunistas cuando tratan de estos asuntos, y ahí quisiera detenerme en la torpeza de la actual vicepresidenta del gobierno, cuya ocurrencia, en detrimento de la solución al problema, no ha hecho más que arrancar todo tipo de cachondeos, burlas y chistes de todo tipo en los correos que todos recibimos a diario, algo que también ocurre por una mal entendida medida de defensa de la mujer, al establecer “cuotas y paridades” a la hora de otorgar puestos de alta responsabilidad, habiendo otras mujeres tan altamente preparadas en la sociedad, aunque quizá contrarias al besamanos que cualquier político con poder exige para otorgar un cargo.

Se trata de la actual vicepresidenta, del gobierno que hoy okupa la Moncloa, sin que nadie los haya elegido para tal cometido (como aviso a los etiquetadores, nada tengo que ver con los populares), quien es además ministra de la Presidencia, de Relaciones con las Cortes, de Igualdad (¿o de igual da?), que lo fue de Cultura, con Zapatero y consejera de Cultura con Chaves (una profesional de la política), doctora en Derecho Constitucional (en España es suficiente con ser chapón) e hija predilecta de Cabra. 

Entre sus “perlas” en el ejercicio de la política, podríamos destacar, entre otras muchas, las siguientes, donde cobra protagonismo la señalada en primer lugar, algo que entienden demasiados políticos en los principales partidos, y así nos va, cuando trincan a “fartar”, al confundir dinero de todos con dinero de nadie.

“Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie” (entrevista en ABC, el 24 de mayo de 2004).

“La lengua española está llena de anglicanismos (en lugar de anglicismos)”.

“Yo he sido cocinera antes que fraila (no existe tal término)”

“Las señoras tienen que ser caballeras andantes, quijotas manchegas.

“El Rocío (Huelva está en el Atlántico) es la expresión de la primavera en el Mediterráneo”.

“Me gusta madrugar para poder pasar más rato en el baño: allí leo el periódico, oigo la radio, oigo música y hablo por teléfono con alcaldes en bragas”.

“Yo transmito que soy muy yo, y que voy de yo por la vida. Soy una tía a la que no doblan. Yo no renuncio a mis vaqueros ni a nada. Cuando deje de ser ministra seguiré siendo yo, que es mi verdadero cargo.”

“Un concierto de rock en español hace más por el castellano que el Instituto Cervantes” (número 58 de Rolling Stone para España, 1 de diciembre de 2004).

“Los niños van acostumbrando su mirada a ver piezas inmensas de escultura”.

“Esperemos que el libro se abarate entre que llega la gratuidad”.

“Deseo que la UNESCO legisle para todos los planetas” (encuentro mundial de ministros de Cultura a favor de la diversidad cultural, el 11 de junio de 2005).

“Yo he ido al colegio cuando nos enseñaban labores, cocina, manualidades y urbanismo (en lugar de urbanidad)”.

Las tres últimas ocurrencias de esta okupa de la cultura, y ya como ministra plenipotenciaria, consisten en llevar la “paridad” a las empresas privadas, donde es de suponer que en aplicación de la medida, a aquellas en que trabajan mayoritariamente mujeres, sean desalojadas en beneficio de hombres que ocupen su plaza. También está entre sus futuros logros, el renovar “la” Constitución porque está escrita en masculino, se supone que tras aplicar un porrón de patadas al diccionario, ya que ello en nada depende de la propia Constitución y si de la RAE. Finalmente el criminalizar el españolísimo piropo, por considerarlo “ofensivo”, así tal cual, indiscriminadamente, se trate de una zafiedad, o de un cumplido poético de los que tanto abundan en nuestra lírica más valorada.

Como íbamos a lo que íbamos, nos queda por comentar su propuesta en la lucha contra las violaciones, debiendo entenderse como tal, cuando la mujer no ha manifestado claramente su conformidad con un SI, pues en ese caso hay que entender que NO y esto lo dice, sin rubor, una catedrática de Derecho Constitucional.

Evidentemente, tanto juristas de todo tipo y condición como personas con dos dedos de frente se han escandalizado ante tamaña chuminada, y las bromas y chistes referentes a cualquier posibilidad de ligue se han hecho patentes. Si ya ante la inminencia del “acto”, a ambas partes la líbido les rebosa y en esos momentos, tener que ponerse un condón contribuye a bajar lo que antes había subido, conseguir, en la intimidad del asunto, un SI fehaciente (los mudos lo tienen crudo), bien mediante una visita al notario o la redacción de una declaración jurada, supone inexorablemente la renuncia a cualquier aventura (podemos llevar un condón en el bolsillo, pero difícilmente un impreso de consentimiento), lo que nos volverá a aquella idea ya superada de la consecución del sexo vía matrimonio, como única salida (no me refiero a ninguna “salida” en particular), pues confiar en un SI de boquilla, que siempre puede mudar en un NO por puro revanchismo, mal resultado de la operación, o simplemente “por joder”, resulta una operación de alto riesgo.

Francamente, si se trata de conseguir la igualdad verdadera en la sociedad, bueno será que vuelvan las antiguas feministas, las que luchaban por cosas serias, con armas eficientes y sin decir bobadas elevadas al rango de propuestas de ley, o empezar por la lucha necesaria de tanta mujer que llega a nuestro país desde el Africa negra con costumbres ancestrales de mutilaciones de sus órganos genitales, o desde países musulmanes con todo tipo de humillaciones, castigos y agresiones (madres de futuros españoles), mujeres que hoy contribuyen a normalizar nuestro indice de natalidad, que a las actuales activistas nativas parece no importarles ni lo uno ni lo otro, más preocupadas por regular el articulado de cosas, oficios, cargos, e incluso cosas serias,  con propuestas de chicha y nabo (perdón).

Si el respeto hacia la mujer y sus derechos depende de la educación, la cultura y nuestro propio ejemplo, existe un amplísimo campo, ya no solo entre nuestros nativos, sino principalmente entre quienes acogemos, con eso que llamamos sus culturas y que tanto hacemos por respetar, cuando en el alma de tales ”culturas” está todavía el menosprecio, la humillación y la agresión a la mujer, un campo en el que prácticamente nadie hace nada determinante, ni desde esas organizaciones seudo feministas, ni desde los medios, ni desde la política, sometidos todos a lo políticamente correcto que dictan quienes quieren que solo algo cambie, para que todo siga igual.   

Sin categoría

País…

 

España no es un país de términos medios. Aquí las cosas han de ser blancas o negras, con escaso éxito para los grises y sus diversas tonalidades, salvo que uno sea gallego, sepa ver la oportunidad en los matices y convivir con los extremos (Deus e bo pero…, o demo non e malo).

Dispuesto a entrar en arenas movedizas, en zona minada y en un campo de tiro al blanco políticamente correcto, voy a tratar, desde mi vocacional incorrección política y de remar a contracorriente, de expresar mi parecer sobre un asunto en el que gran parte de la sociedad es incapaz de ver grises mas allá de sus propios prejuicios. 

Hombres y mujeres pertenecemos ambos al llamado genero humano, aunque afortunadamente, somos muy distintos en muchos aspectos. A lo largo de la historia, la misión de hombres y mujeres ha sido claramente diferenciada, no entrando los hombres en tareas que consideraban propias de la mujer y vedando la entrada a ellas en otros que se consideraban estrictamente masculinos, quedándose casi siempre el hombre con la principal parte de la tarta, un mundo que sigue vigente sobre todo en lugares en donde las religiones tienen aun un importante protagonismo: musulmanes, judíos, católicos y protestantes, por este orden. 

En nuestro mundo occidental, y coincidiendo con la paulatina pérdida de poder de nuestras religiones, y el mayor protagonismo del laicismo, se ha ido produciendo un cambio fundamental en aquellos planteamientos seculares, de manera que la lucha de la mujer por ir ocupando parcelas ancestralmente reservadas a los hombres, se ha ido imponiendo, al tiempo que misiones únicamente en manos de mujeres han sido “impuestas” al hombre desde un raciocinio de compensación, ante la evidencia de una igualdad que poco a poco se va imponiendo en la sociedad.

Lógicamente, una transformación de tanto calado, como todas las que a lo largo de la historia se han producido, no se produce de forma instantánea ni pacifica, pues su acomodación requiere de un tiempo considerable para ser asimilada. 

Hoy, el grueso de la igualdad en nuestra sociedad occidental está cumplido en su mayor parte, reduciendo la “lucha”, en general, a lo que casi siempre suele generar mayores tensiones al tratarse de cuestiones de menor calado, como son los flecos. Aquí ya sé que empiezo a meterme en un charco, ya que siempre las posturas más extremas, generalmente provocadas por jóvenes militantes de partidos ultras que nunca han conocido el auténtico machismo en sus carnes, que desconocen la historia y que viven en un mundo propio de intolerancia hacia lo que no son sus posturas, empiezan a ver “machismo” en este tipo de afirmaciones.

Desgraciadamente, conseguido lo esencial, quienes han ejercido un feminismo militante de lucha para llegar a conseguir sus metas, llegadas a ese punto, suelen pasar a la “reserva”, y aun manteniendo sus posturas en pro de una absoluta igualdad, abandonan el campo de los “flecos” en beneficio de quienes, desde posturas extremas, acaban convirtiendo lo que fue una larga lucha de raciocinio y constancia, en una especie de tumulto del corto plazo, intolerancia, chapuza y desconocimiento.

Vivimos en una sociedad en la que quienes dominan los medios acaban ostentando el poder, bien desde quienes utilizándolo ya en la sombra, no les interesa para nada su protagonismo, ni el de sus “cosas” en los medios, o desde quienes, con planteamientos opuestos, les interesa estar todos los días en candelero para vender su producto, ya sea económico, cultural o sobre todo político, estableciendo lo que en cada momento consideran que debe ser lo políticamente correcto. 

Desde los medios, quienes los dominan establecen cuales son los temas a tratar y con que criterios, de que va a hablar la ciudadanía y desde que planteamientos, que noticias maximizar para ahogar otras que no interesan y con que duración, a quienes ensalzar y a quienes vilipendiar, todo ello en una manipulación de la opinión pública, a veces muy refinada, que supera ya todo lo conocido.

Veamos un ejemplo: España tiene actualmente un grave problema cual es un crecimiento negativo considerable, llegando a convertirnos en el país europeo con menor tasa de natalidad, que solo sabemos compensar con una inmigración de gente que no solo son ajenos a nuestras costumbres, sino en gran parte de los casos absolutamente contrarios, con criterios medievales y opuestos a cualquier tipo de evolución, sobre todo en la mujer. Una medida que es absolutamente necesaria, que ya han acometido en otros países, y que aquí nadie quiere acometer, es la conciliación laboral y la reforma de la legislación correspondiente en beneficio de facilitar el crecimiento del indice de natalidad, algo fundamental para hombres y mujeres, pero sobre todo para ellas y sus posibilidades de gestación. Estos son asuntos “que no interesa” tratar al poder, aun cuando afectan a toda la sociedad, a todos los españoles y españolas que ejercen laboralmente, que si lo localizamos únicamente en las mujeres supone aproximadamente un 35%. ¿Como taparlos y monopolizar la atención de la mujer?. Con un asunto grave que, al menos mentalmente, a todas afecta, que genera amplia repercusión en los medios (negocio), que produce enfrentamientos y que mantiene viva la llama de la “información”: la inseguridad de la mujer en forma de violación.

Veamos datos. Los estudiosos sobre el particular dan las siguientes cifras: En España se registran 4 violaciones diarias, siendo el país europeo con menor número de violaciones registradas. Se sostiene que ese número representa únicamente el 20% de las que realmente se producen, con lo que podríamos decir que se materializan unas 20 violaciones diarias, lo que supone una cifra de alrededor de 7.000 violaciones al año en toda España, un país con 24 millones de mujeres, de las que 7.000 representa el 0,00035%. 

Sin menospreciar para nada la gravedad de cualquier violación, un asunto del que depende el futuro del país y que afecta al 35% de las mujeres, “no interesa” al poder, y ni siquiera a las feministas más concienciadas, y sin embargo otro que afecta al 0,00035%, una proporción parecida a que te toque uno de los primeros premios de la lotería, ocupa las paginas de los periódicos permanentemente durante meses y parece ser el motivo fundamental de ese feminismo de nuevo cuño y punto de mira errático en España.

Veamos ahora como escoger la noticia, para desde ahí ir tirando del hilo. Es necesario, en primer lugar, encontrar el caso que produzca mayor indignación y no necesariamente a partir del mal causado a la víctima, pues cualquier violación por si misma ya produce un mal irreparable, sino desde las posibilidades que ofrece el agresor o agresores de mover masas en su contra o de generar polémica.

Una vez más, entramos en el caso de la “manada”, un caso que no se escoge al azar, pues curiosamente en las mismas fechas, otra “manada”, pero esta vez de musulmanes, en la región valenciana, violaron sin ningún genero de dudas, sin consentimiento y con lesiones importantes, sucesivas veces a una menor, un caso de muchísima más gravedad que el escogido, pero que al no generar dudas ni polémica, y además tratarse de musulmanes que pudieran atentar contra los medios, acusarnos a todos de racistas, o atentar contra ese buenísimo bobalicón acuñado, se dejó aparcado, en “beneficio” del de los sevillanos.

En teoría se trata de unos jóvenes en plena festividad de los sanfermines, donde cinco energúmenos meten en un portal a una joven y la violan entre todos y sucesivamente. Se trata de sevillanos a los que les va la marcha, que solo ven en la mujer un objeto de deseo, que uno de ellos es militar, otro guardia civil y los otros conocidos amantes de los toros y juerguistas  de acoso y derribo. Lo tienen todo para el triunfo de los medios. De ella nada se sabe, pero eso poco importa ya que la violación se da por supuesta. Si ello fuera poco, tras el juicio las cosas ya no están tan claras, y de los tres magistrados, uno de ellos (ahora ya son dos y uno de ellos es mujer) emite un voto en contra, razonado con una “sentencia” paralela de mucho más entidad jurídica que la propia sentencia oficial (me he leído ambas íntegramente), pues de las pruebas y de las manifestaciones de todos los protagonistas, parece deducirse más un consentimiento por parte de una víctima que no responde demasiado con lo esperado, que otra cosa, de manera que la polémica mediática está servida, y máxime cuando a ella no se le entrevista en medio alguno (no vaya a ser…), a efecto de seguir manteniendo la tensión y el enfrentamiento entre quienes piensan que es la justicia quien debe hacerlo, y quienes entrando al trapo de los medios, políticos incluidos, no tienen ningún cuidado en criminalizar a los jueces (el propio ministro de “justicia”) y siguen el dictado de linchamiento que su veredicto particular les dicta y los medios alientan y recogen.

Francamente, si yo fuera mujer, informada y concienciada de la necesidad de aplicar un feminismo responsable, estaría indignada de la manipulación a que estamos todos sometidos, del uso partidario y partidista de los políticos y del comercial de los medios para asuntos tan serios, abanderando casos que solo contribuyen a confundir y que en nada favorecen a la solución seria sobre el particular.

La violación, una modalidad de tortura, es una de las peores lacras de la sociedad, algo a abolir y que solo se consigue con educación desde la cuna, con ejemplo de respeto en el domicilio de cada uno y con la consideración hacia los demás, afrontando seriamente el problema, pero nunca desde una prensa o de unos políticos capaces de valerse de ello para sus propios intereses, regulando seriamente el delito, con armas suficientes y claras para que la víctima pueda defenderse o al menos exigir reparación, garantizando a todos unos procesos justos sin prejuicios alentados que entorpezcan la solución real y efectiva que ha de dar la justicia al problema, responda o no a nuestras querencias.

Lo que no puede ser es que los medios nos manejen de forma tan interesada y descarada (lo hacen con todo tipo de sucesos), ni que los políticos sean tan torpes y oportunistas cuando tratan de estos asuntos, y ahí quisiera detenerme en la torpeza de la actual vicepresidenta del gobierno, cuya ocurrencia, en detrimento de la solución al problema, no ha hecho más que arrancar todo tipo de cachondeos, burlas y chistes de todo tipo en los correos que todos recibimos a diario, algo que también ocurre por una mal entendida medida de defensa de la mujer, al establecer “cuotas y paridades” a la hora de otorgar puestos de alta responsabilidad, habiendo otras mujeres tan altamente preparadas en la sociedad, aunque quizá contrarias al besamanos que cualquier político con poder exige para otorgar un cargo.

Se trata de la actual vicepresidenta, del gobierno que hoy okupa la Moncloa, sin que nadie los haya elegido para tal cometido (como aviso a los etiquetadores, nada tengo que ver con los populares), quien es además ministra de la Presidencia, de Relaciones con las Cortes, de Igualdad (¿o de igual da?), que lo fue de Cultura, con Zapatero y consejera de Cultura con Chaves (una profesional de la política), doctora en Derecho Constitucional (en España es suficiente con ser chapón) e hija predilecta de Cabra. 

Entre sus “perlas” en el ejercicio de la política, podríamos destacar, entre otras muchas, las siguientes, donde cobra protagonismo la señalada en primer lugar, algo que entienden demasiados políticos en los principales partidos, y así nos va, cuando trincan a “fartar”, al confundir dinero de todos con dinero de nadie.

“Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie” (entrevista en ABC, el 24 de mayo de 2004).

“La lengua española está llena de anglicanismos (en lugar de anglicismos)”.

“Yo he sido cocinera antes que fraila (no existe tal término)”

“Las señoras tienen que ser caballeras andantes, quijotas manchegas.

“El Rocío (Huelva está en el Atlántico) es la expresión de la primavera en el Mediterráneo”.

“Me gusta madrugar para poder pasar más rato en el baño: allí leo el periódico, oigo la radio, oigo música y hablo por teléfono con alcaldes en bragas”.

“Yo transmito que soy muy yo, y que voy de yo por la vida. Soy una tía a la que no doblan. Yo no renuncio a mis vaqueros ni a nada. Cuando deje de ser ministra seguiré siendo yo, que es mi verdadero cargo.”

“Un concierto de rock en español hace más por el castellano que el Instituto Cervantes” (número 58 de Rolling Stone para España, 1 de diciembre de 2004).

“Los niños van acostumbrando su mirada a ver piezas inmensas de escultura”.

“Esperemos que el libro se abarate entre que llega la gratuidad”.

“Deseo que la UNESCO legisle para todos los planetas” (encuentro mundial de ministros de Cultura a favor de la diversidad cultural, el 11 de junio de 2005).

“Yo he ido al colegio cuando nos enseñaban labores, cocina, manualidades y urbanismo (en lugar de urbanidad)”.

Las tres últimas ocurrencias de esta okupa de la cultura, y ya como ministra plenipotenciaria, consisten en llevar la “paridad” a las empresas privadas, donde es de suponer que en aplicación de la medida, a aquellas en que trabajan mayoritariamente mujeres, sean desalojadas en beneficio de hombres que ocupen su plaza. También está entre sus futuros logros, el renovar “la” Constitución porque está escrita en masculino, se supone que tras aplicar un porrón de patadas al diccionario, ya que ello en nada depende de la propia Constitución y si de la RAE. Finalmente el criminalizar el españolísimo piropo, por considerarlo “ofensivo”, así tal cual, indiscriminadamente, se trate de una zafiedad, o de un cumplido poético de los que tanto abundan en nuestra lírica más valorada.

Como íbamos a lo que íbamos, nos queda por comentar su propuesta en la lucha contra las violaciones, debiendo entenderse como tal, cuando la mujer no ha manifestado claramente su conformidad con un SI, pues en ese caso hay que entender que NO y esto lo dice, sin rubor, una catedrática de Derecho Constitucional.

Evidentemente, tanto juristas de todo tipo y condición como personas con dos dedos de frente se han escandalizado ante tamaña chuminada, y las bromas y chistes referentes a cualquier posibilidad de ligue se han hecho patentes. Si ya ante la inminencia del “acto”, a ambas partes la líbido les rebosa y en esos momentos, tener que ponerse un condón contribuye a bajar lo que antes había subido, conseguir, en la intimidad del asunto, un SI fehaciente (los mudos lo tienen crudo), bien mediante una visita al notario o la redacción de una declaración jurada, supone inexorablemente la renuncia a cualquier aventura (podemos llevar un condón en el bolsillo, pero difícilmente un impreso de consentimiento), lo que nos volverá a aquella idea ya superada de la consecución del sexo vía matrimonio, como única salida (no me refiero a ninguna “salida” en particular), pues confiar en un SI de boquilla, que siempre puede mudar en un NO por puro revanchismo, mal resultado de la operación, o simplemente “por joder”, resulta una operación de alto riesgo.

Francamente, si se trata de conseguir la igualdad verdadera en la sociedad, bueno será que vuelvan las antiguas feministas, las que luchaban por cosas serias, con armas eficientes y sin decir bobadas elevadas al rango de propuestas de ley, o empezar por la lucha necesaria de tanta mujer que llega a nuestro país desde el Africa negra con costumbres ancestrales de mutilaciones de sus órganos genitales, o desde países musulmanes con todo tipo de humillaciones, castigos y agresiones (madres de futuros españoles), mujeres que hoy contribuyen a normalizar nuestro indice de natalidad, que a las actuales activistas nativas parece no importarles ni lo uno ni lo otro, más preocupadas por regular el articulado de cosas, oficios, cargos, e incluso cosas serias,  con propuestas de chicha y nabo (perdón).

Si el respeto hacia la mujer y sus derechos depende de la educación, la cultura y nuestro propio ejemplo, existe un amplísimo campo, ya no solo entre nuestros nativos, sino principalmente entre quienes acogemos, con eso que llamamos sus culturas y que tanto hacemos por respetar, cuando en el alma de tales ”culturas” está todavía el menosprecio, la humillación y la agresión a la mujer, un campo en el que prácticamente nadie hace nada determinante, ni desde esas organizaciones seudo feministas, ni desde los medios, ni desde la política, sometidos todos a lo políticamente correcto que dictan quienes quieren que solo algo cambie, para que todo siga igual.   

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¿Hay alguien más?

 

Hoy los conceptos derecha e izquierda, en política, ya no responden estrictamente, a su primitivo significado. 

Recordemos el nacimiento del término. Poco antes de la revolución francesa, se discutía en su Asamblea Nacional las pretensiones de una nueva Constitución que pretendía acabar con el Absolutismo y regular el poder de la monarquía entre otras consideraciones. A efectos de un mejor recuento de los votos, se sentaron a derecha e izquierda del presidente de la Asamblea los grupos distantes y homogéneos en su pensamiento, mientras que los que pretendían una comunión entre ambas ideas lo hicieron en el centro.

Los defensores del poder real y por tanto a favor de que el monarca pudiera vetar las decisiones de la Asamblea, conocidos por “Girondinos”, formaban un grupo provenientes en mayor medida del sur de Francia y compuestos por absolutistas, nobleza, burguesía y el clero, se sentaron a la derecha, mientras que los que abogaban por eliminar el control real, partidarios de una nueva Constitución que impidiera al rey ostentar el poder y que este fuera encomendado al pueblo mediante el sufragio universal, conocidos por “Jacobinos”, se sentaron a la izquierda. Definitivamente, el triunfo de los Girondinos, no fue aceptado por los Jacobinos, quienes acabaron propiciando finalmente la Revolución que acabaría de forma cruenta con el absolutismo. 

Posteriormente, y ya de cara a la regulación de la economía, se discutiría sobre el mayor o menor protagonismo del Estado en la vida pública, y mientras unos defendían la necesidad del protagonismo de la presencia del Estado en la regulación de la mayor parte de todo aquello que influía en la economía del país (izquierda), otros abogaban por una mayor libertad en todo tipo de regulaciones, dejando que fuese el mercado quien regulase realmente la economía (derecha).

Como la mayor libertad suponía una mayor desprotección social para quienes no llegaban a cubrir sus necesidades económicas, y un mayor enriquecimiento en quienes mejor se adaptaban a las exigencias del mercado, pronto empezó a identificarse a los pobres, o aquellos que necesitaban ayuda, con la izquierda, mientras que en la derecha se ubicaba a los ricos, o a quienes disfrutaban de una vida próspera, con todo lo que aquello representaba.

La idea, por otra parte, de que había una “justicia social” que debía equiparar  a los distintos sectores de la sociedad, prosperó por tanto en la llamada izquierda, fortaleciendo con ello al Estado, quien en teoría debía hacerse cargo de proteger a los más desfavorecidos, lo que dio paso al socialismo y en su versión más extrema al comunismo como reparto equitativo de la riqueza, con independencia de acciones, valías, conocimiento, patrimonio, o cualquier otra consideración que en libertad pudiese hacer prosperar a nadie, desposeyendo para ello a la derecha de sus riquezas para repartirlas entre la izquierda, y así partir todos desde los mismos puntos de partida, algo que solo tenía y tiene dos salidas: o volver al poco tiempo a producirse las diferencias (factor humano), o a que los más preparados, quienes realmente pueden generar riqueza, dejen de actuar y se instale la pobreza generalizada, ya que la producción a través del Estado, no ilusiona a los más preparados por falta de compensación, ni mueve a los menos por exceso de compensación.

Vencida la idea del comunismo, los conceptos derecha e izquierda pasaron a identificarse con conservadores y progresistas, abogando los primeros por un mantenimiento de las reglas, usos y costumbres que rigen habitualmente en todos sus aspectos en la sociedad, mientras que los progresistas apuestan por un cambio que lleve a la sociedad a progresar a través de una compensación regulada de la riqueza, de los avances sociales y de las oportunidades.

Finalmente, a día de hoy podríamos resumir las diferencias entre la derecha y la izquierda económicas en las distintas posturas relacionadas principalmente con los impuestos, los monopolios, el mercado, el sector público, los ingresos, y la libertad del consumidor, de manera que la izquierda propone mayores impuestos, mayor intervención en el mercado, mayor número de monopolios aunque más regulados, mayor intervención del sector público, una regulación y control de los ingresos de los ciudadanos y de los derechos y deberes del consumidor, mientras la derecha apuesta por lo contrario, y siempre, por supuesto con matices.

Todo ello dentro de un marco cuyos paréntesis van desde un fascismo excluyente de exaltación absoluta e intolerante de costumbres y “virtudes patrias”, en la extrema derecha, hasta un comunismo de odio y resentimiento hacia quien ostenta un mínimo de riqueza, de conocimientos o de aptitudes inalcanzables para quienes así militan, en la extrema izquierda.

Así las cosas, hoy cohabitan en España 5 posturas claramente diferenciadas, enfrentadas entre ellas y siguiendo una tradición histórica irreconciliable, desde el odio como bandera en la extrema izquierda, hasta el más absoluto desprecio hacia el resto en la extrema derecha, en general, y en ambos casos, hacia quienes no piensen como ellos.

La extrema izquierda, hoy representada principalmente por Podemos y por sus “sucursales” en las principales autonomías, además de por Bildu en Euskadi, por la CUP en Cataluña y por el Bloque en Galicia, proclamadas nacionalistas las últimas, aunque realmente independentistas excluyentes y todas, por ello, muy cercanas a actitudes filo fascistas, sobre todo Bildu y la CUP, con claros orígenes en grupos terroristas (ETA, Terra Lliure y Grapo), y todos ellos muy próximos al comunismo, pretendiendo, en lineas generales, cambiar la sociedad en sus bases, con diagnósticos en buena parte aceptables sobre los fracasos de la sociedad actual, pero con soluciones absolutamente arcaicas, primitivas, precipitadas y carentes de cualquier lógica de progreso y conocimiento. 

Ya en la izquierda, la que se considera progresista, concretamente el PSOE, el panorama es enormemente variado, pues comparten tal filiación una gama amplia de “sensibilidades”, desde restos del partido comunista hasta votantes o afiliados que se sienten de aquello que llaman centro-izquierda, lo que les lleva a veces a políticas contradictorias, a tensiones internas y a abundantes crisis, algo natural entre quienes pretenden actuar de forma “progresista”, propiciando cambios más o menos continuos y contradictorios en la sociedad, a efectos de distanciarse claramente de los conservadores.

En el centro, antes ocupado por parte del PSOE y de lo más “progresista” del PP, hoy nos encontramos con un nuevo partido que ha sabido aglutinar ambas posturas, cual es Ciudadanos, un partido joven, de gente bien preparada, limpios de momento, en general, con un buen análisis de la situación y con soluciones elaboradas por buenos profesionales, que constituye la esperanza de quienes, desde actitudes “civilizadas”, pretenden un cambio importante pero pacifico para la sociedad.

Ya en la derecha, nos encontramos con un partido, el PP, que ha aglutinado a lo largo de los años, al igual que le ocurre al PSOE, a distintas corrientes de la derecha, desde los que se consideran a si mismo “progresistas” de derechas, a los más ultra conservadores e intolerantes.

Como extrema derecha, existen algunos pequeños partidos sin presencia en las instituciones, aunque los más numerosos están en el propio PP, en facciones altamente conservadoras que, al igual que con la extrema izquierda, rozan posturas eminentemente fascistas, y donde se congrega lo más radical de la, todavía poderosa  iglesia católica, junto a nostálgicos del franquismo.

En resumidas cuentas, la extrema izquierda quiere hacer de España un reducto comunista “moderno”, con un cambio radical de la sociedad, con un Estado absolutamente controlador (daría lo que fuera por controlar los medios oficiales), con un proteccionismo absoluto, algo enormemente parecido a lo que pretende la extrema derecha, aunque de otro signo, pues estos pretenden recuperar la España franquista, también desde un Estado absolutamente controlador.

Así las cosas, tras unos años de gobierno de la derecha con parte de la extrema derecha y con el apoyo del centro, hemos pasado, sin intervención alguna de la ciudadanía, a un gobierno de la izquierda con apoyo de toda la extrema izquierda y la derecha del PNV, un partido habituado a la traición, que históricamente siempre se ha aliado con el que más le ofreciera, fuese quien fuese, pues ya lo hizo con Franco durante la guerra y ahora con un Sánchez, más próximo al “todo a 1 €” que a posturas posibles de prudencia política.

Lo curioso de todo este proceso, es que se llega a él por la vanidad y la falta de generosidad del hasta entonces presidente del gobierno, Mariano Rajoy, quien tenía en sus manos la continuidad del gobierno de haber dimitido antes de la moción de censura, pasando entonces la presidencia a la entonces vicepresidenta y conservando el PP el poder hasta el fin de la legislatura, algo que se niegan a querer reconocer los dirigentes del partido, pero que fue la causa de pérdida del poder, al pensar el presidente que la moción no prosperaría (¿como va a liquidarme !a mi! ese guaperas de cabeza hueca?), poniéndose de manifiesto una vez más las características propias de cada tendencia, el odio de la izquierda y el desprecio de la derecha.

Como suele ser habitual, los recién llegados al poder, tras prometer unas elecciones a la mayor brevedad, ahora aseguran, mientras se reparten la tarta, que agotarán la legislatura, algo que es de suponer que durará el tiempo que necesiten para ”okupar” todo tipo de instituciones y poder condicionar así esas prometidas elecciones, algo típico en la canalla política española, al igual que ir desmontando todo aquello que pueda ser de interés al adversario, con independencia o no de que se trate de un clamor popular, o que al pueblo le traiga al pairo.

De momento, la principal medida tomada por el gobierno, algo que pasados 43 años a casi nadie le interesa lo más mínimo, es desalojar los restos de Franco del Valle de los Caídos y, al parecer, el traslado de los de José Antonio Primo de Rivera, en un país en el que tal medida no provoca otra cosa que volver a remover odios, intolerancias, venganzas y enfrentamientos, y todo ello por personas que por su edad nada vivieron de una guerra que deberíamos olvidar entre todos, pues de ambos bandos se produjeron las mayores barbaridades, aunque como siempre ocurre fueran finalmente los vencedores los únicos que pudieron llevar a cabo sus venganzas, algo que pasado el tiempo suelen acometer los perdedores, atrayendo la historia a sus versiones, acciones que la generosidad de la transición no ha podido terminar, ya que lo impide el resentimiento y el deseo de venganza de quienes, desde una España no vivida, quieren ahora imponer una historia labrada a golpe de deseos, de que volvamos a una única “verdad” oficial, de la que casi todo ignoran.

Si hemos pasado de un gobierno con una pequeña parte de sensibilidades de extrema derecha que despreciaba a quienes no fueran de su cuerda, a otro con otra gran parte de extrema izquierda que odia a sus oponentes, ni me interesaba aquel gobierno, ni me interesa este, ni me interesa que se pase de un extremo a otro sin que nada podamos opinar los ciudadanos.

¿Algún día podremos tener un gobierno en el que no existan las posturas extremas, que escojamos los ciudadanos libremente y con plena conciencia de sus objetivos, sin que nos cuenten unas historias que al llegar al poder cambian radicalmente y sin tener que ser puramente espectadores?

Como diría Eugenio, ¿hay alguien más?     

 

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¿Falló el fútbol o la política?

 

Llegan los rojos, y la roja (denominación acuñada por la izquierda) se va a tomar por … ahí.

El fútbol es un estado de ánimo, pero también algo más.

En un mundial, no siempre gana el mejor, pero si el que mejor se adapta a las condiciones que le toca vivir, como en la vida, el que se adapta mejor a las circunstancias y aquel al que la suerte elige.

Se dice que el fútbol es un deporte que inventaron los ingleses pero que siempre ganan los alemanes, pero este mundial es otra cosa, un mundial en el que los “coreanos” enviaron a los alemanes a casa, en el que ha caído Portugal la campeona de Europa, la campeonísima y siempre presente Argentina, también España, que a punto ha estado Bélgica a manos de Japón e Inglaterra a manos de Colombia y que nada me extrañaría que lo hiciese Brasil, sin haberse clasificado ni Holanda, ni Italia. El mundo al revés.

Un mundial en el que la mejor selección es Francia, un equipo en el que hace pocos años había un negro y el resto franceses de cuna, mientras hoy se han invertido los términos, tratándose de un equipo de origen africano en casi su totalidad, con sorpresas en el juego de equipos asiáticos y africanos en los que la forma física juega un papel primordial, incluso con selecciones como Islandia, de la que nada se esperaba pero que trabajando en equipo, y desde una fortaleza envidiable, casi consiguen pasar la fase previa.

Las grandes selecciones, repletas de fenómenos con sueldos y yoismos estratosféricos, con visiones de juego muy distintas según sus equipos donde son protagonistas, con poco tiempo dedicado a sus selecciones y sin clara tendencia a jugar para el equipo, en una competición del KO acaban sucumbiendo al menor de sus errores, generalmente propiciado por seleccionadores muy presionados, mientras aquellas selecciones más modestas, más disciplinadas, con jugadores de mayor presencia física que técnica y buenos seleccionadores, con una acusada posición de sacrificio y una conciencia de equipo distinta, militando en ligas más modestas, acaban dándolo todo y evidenciando los defectos de los favoritos.

Quiero dar mi versión sobre lo ocurrido con España, pero antes no me resisto a decir cuatro cosas sobre Argentina.

Hoy, para admitir ser el seleccionador nacional argentino, en un país donde el fútbol se vive como algo a vida o muerte, en casi toda sudamérica, hay que estar loco o valientemente cuerdo, lo que no es el caso, para admitir el cargo. En este mundial, al menos tres de sus mejores jugadores se pasaron los partidos en el banquillo, de forma que si prescindimos del mejor jugador del mundo, y a mi juicio de todos los tiempos, como es Messi, el resto no pasaban de una panda de amigos con una calidad discutible para jugar un mundial. Si a ello unimos el que ese equipo prescindió e ignoró a Messi, con el que no contaron para nada, en lugar de jugar casi exclusivamente para él, el destino estaba escrito.

El Barça es muchísimo más equipo que la selección argentina. Messi, desde muy pequeñito, se formó en las escuelas del Barça y lo hizo con los jugadores que hoy juegan para él, que lo conocen a la perfección, que lo tienen como un líder indiscutible, un líder que conoce y practica el esquema de juego del equipo desde siempre. Messi en la selección argentina es un extraño, porque no tiene a nadie a su alrededor que juegue para él, ni de la calidad de quienes le acompañan en su equipo, porque para que le llegue un balón en condiciones ha de trabajárselos todos, pues ahí cada uno va a su aire, y así, con un equipito detrás que no hace otra cosa que ignorarle, el mejor jugador del mundo, no puede hacer mucho más y menos ante una selección como Francia.

En cuanto a España, mejor equipo que Argentina, creo que se ha desaprovechado miserablemente. Jugamos con un portero muy bueno, que hoy es el mejor pagado del mundo, y que aunque tuvo actuaciones bastante lamentables en la fase previa, al menos conseguimos pasar. En el partido contra Rusia, los 5 goles encajados fueron todos de penalti, y dos de ellos no los paró por los pelos. Para mi no es el culpable, aunque pudo jugar mucho mejor. En cuanto a los dos jugadores que fallaron los penaltis (Koke y Aspas), ninguna culpa tienen en nuestra derrota, ya que un penalti no deja de ser una lotería. Perdimos porque el equipo no jugó como ha de hacerlo un aspirante a ganar un mundial, y ahí tampoco considero culpable a los jugadores, que pusieron todo de su parte. Se ha perdido por tirar solo 2 veces a gol, y eso gracias a contar ya con Aspas y Rodrigo en el campo, en lugar de 15 veces en todo el partido, la estadística normal de Lopetegui, con tiqui-taca incluido. 

Para mi, gran parte de la culpa la tiene un seleccionador inadecuado, que fue un gran central, tanto para su equipo como para la selección, pero que le viene muy grande el cargo de seleccionador nacional, sin experiencia de éxitos, sin saber plantear un partido, sin saber alinear a los adecuados en cada momento y sin saber reaccionar según discurre el partido. No es un problema tampoco del “tiqui-taca”, pues es el esquema del Barça y acaba la liga con una ventaja escandalosa sobre el segundo, y no digamos sobre el tercero, el todopoderoso Real Madrid. Es un problema de ausencia absoluta de delantera, de no haber contado ahí con los jugadores adecuados para rentabilizar ese “tiqui-taca” que tantos se olvidan que fue con lo que ganamos en Europa y un mundial. Hemos jugado siempre con un solo referente en el área contraria, un jugador torpón, estático, que juega en un equipo donde se practica todo lo contrario, en un equipo de trabajo, tosco, de fuerza, cuando en el banquillo teníamos un genio como Yago Aspas o un gran delantero como Rodrigo. Si a ello añadimos el dejar en el banquillo al jugador más creativo, a un Iniesta que podía abrir esa defensa a ultranza del mediocre equipo ruso y nutrir a Aspas y a Rodrigo, habrá que concluir que se lo pusimos muy fácil a los locales, quienes solo debían aguantar, cerrase y echar mano de su condición física para impedir que España disparase prácticamente solo un par de veces a puerta.

Fallamos por el seleccionador, pero sobre todo por no contar con el primer seleccionador, quien si que tenía experiencia de éxitos, había sabido reaccionar en otras ocasiones y plantear los partidos en función de sus circunstancias y necesidades.

Pero, ¿donde estuvo el problema entonces?. A mi entender claramente en el nuevo presidente de la Federación Española de Fútbol, quien por su propia vanidad tomó una decisión fatal para los intereses de España.

Poniendo por delante que soy barcelonista por encima de todo, he de decir que Julen Lopetegui, como profesional, tiene todo el derecho del mundo en querer fichar como próximo entrenador del Real Madrid. No lo tendría en abandonar a la selección al inicio del torneo, pero si en hacerlo una vez terminado este. En nada influye tal decisión para el buen funcionamiento de la selección, pues Lopetegui estaba dispuesto a dedicarse plenamente a la selección hasta el final del mundial y así lo querían, lo consideraban y lo entienden sus jugadores y la inmensa mayor parte de los aficionados. Mal hizo el presidente del Real Madrid en anunciar su fichaje en esos momentos, debiendo callar, al igual que Lopetegui, hasta el final, pero eso no es motivo alguno para la destitución de un seleccionador experimentado que lo dió y lo hubiera dado todo por el equipo nacional.

A mi entender esa destitución ha sido el fracaso de la selección española, cuyo único responsable es el presidente de la Federación, su vanidad y el anteponer su orgullo a los intereses de nuestro fútbol, algo que a mi entender requiere su reconocimiento y consecuente dimisión, en lugar de encastillarse en tener razón y repetir que volvería a hacerlo alegando unos “valores” que no acabo de entender a que se refieren, pues la “traición” nada tiene que ver con quien es fiel hasta el final y anuncia incluso, con anterioridad, su marcha para cuando todo termine.

Si Lopetegui hubiese seguido, hubiese leído el partido como debiera, con Iniesta, Aspas e incluso Rodrigo desde el principio, para que encontrasen en el área aquellos balones que el tiqui-taca de los Iniesta, Isco y Silva les hiciesen llegar y  hubiésemos eliminado a los petardos rusos y tras cargarnos a los croatas nos plantásemos en las semifinales ante Inglaterra, en un cuadro enormemente beneficiado, con una hipotética final contra Francia, y pasase lo que pasase, tras haberlo dado todo, ¿que valores hubiésemos sacrificado por ello, marchándose posteriormente Lopetegui a entrenar al Real Madrid? ¿Acaso los jugadores del Barça, que lo dieron todo, se hubiesen ido de la selección?, ¿Pero que tontería es esa?.

Como barcelonista me duele que quien fue portero del Barça, aunque también lo fue del Madrid, se marche a entrenar a mi rival, pero no veo en ello, ni en la oportunidad de anunciar su fichaje, atentado alguno a la vulneración de supuestos valores que, al parecer, solo perjudican al amor propio, la vanidad y el orgullo del presidente de la Federación. 

Seguimos teniendo equipo, seguimos teniendo sistema y seguramente seguiremos teniendo buenos seleccionares, pero aquí fallan los de siempre, los que viven de sus puestos político-deportivos, de la mamandurria, de su corte de enchufados y, al igual que con el nuevo gobierno, de la necesidad de tener que pagar favores, de hacer política miserable a costa de todos, al precio que sea, y aunque sea para contentar a los más canallas, aunque se trate de mamones a sueldo de mi propio equipo, que hoy incluso son capaces de celebrarlo viendo a España en la calle, de manos de un madridista, y tras haberse cargado al futuro entrenador de los madridistas.

Ahora nos quedan los cuartos (6 europeos y dos sudamericanos), con una parte del cuadro con los mejores y en la otra los más flojos, donde lo hubiéramos tenido todo de cara, pues Inglaterra, en teoría la más fuerte de nuestro cuadro, tampoco ha demostrado nada del otro mundo.

Curiosamente, si finalmente el titulo se decide entre Francia e Inglaterra, asistiremos realmente a una final puramente africana en su mayor parte, una selección de grandes jugadores de la mayor parte de países colonizados por franceses e ingleses que hoy escapan de sus países, esparciendo cadáveres por el Mediterráneo, para acabar representando a quienes han propiciado en el fondo, un éxodo que no ha hecho más que empezar y que nadie sabe en que acabará. 

Pasará mucho tiempo en volver a tener España una oportunidad tan favorable, pero seguramente contaremos entonces con el mismo presidente de la federación, ya que estos llegan al cargo con lotite en el culo. Solo queda esperar entonces a que no se le ocurra otra jaimitada, para mayor gloria de su ego y alegando alguna que otra defensa de sus “virtudes”.   

 

      

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