Ama al prójimo como a ti mismo. Reflexiones de un agnóstico militante

 

De Jesús de Nazaret, no existe prácticamente dato histórico alguno constatable, fidedigno e indubitable, de avatar alguno de su existencia, salvo algunas citas de su muerte en la cruz a manos de los romanos. 

Los historiadores de la época, tanto los que documentaban históricamente los hechos del pueblo judío, del que Flavio Josefo  (antigüedades judías 93 d.C.) era su principal representante, al igual que quienes relacionaban hechos del judaísmo en relación al poder del pueblo romano, como pudieran ser Plinio el joven (112 d.C.), Tácito (116 d.C.), Suetonio (120 d.C.), Luciano (165 d.C.) o Celso (175 d.C.), nada apuntan de forma directa sobre las actuaciones de Jesús.

Si algo medianamente probado queremos conocer acerca del galileo, tenemos que buscarlo en algunas citas indirectas sobre el personaje, que muy poco aportan en cuanto a poder responder a un conocimiento, al menos somero, sobre su persona, su pensamiento y sus acciones.

Por otra parte, el personaje en cuestión no dejo absolutamente nada escrito de su mensaje (difícil pensar en ello cuando anunciaba un inminente fin de los tiempos y solo se dirigía al pueblo judío, a su alcance) ni nada se conoce formalmente sobre su persona por personajes contemporáneos de su entorno, que relataran hecho alguno al tiempo de suceder, que además pudiera ser constatable históricamente.

Toda la literatura existente sobre Jesús proviene de tradiciones orales  puramente subjetivas, recogidas por enardecidos seguidores suyos, comenzando por los primeros escritos suscritos por Pablo de Tarso, quien no conoció a Jesús, para seguir con toda una serie de llamados evangelios, o recolecciones de supuestas actuaciones suyas, suscritas a lo largo de muchos años tras su muerte, lo que no aporta al rigor histórico prácticamente nada, o muy poco que pueda ser realmente fiable, con multitud de versiones diferentes, contradictorias muchas y de una fantasía desbordante otras, pues las transmisiones orales, que a veces no aguantan ni un día, cuanto más, plasmadas por escrito pasadas varias décadas.

De toda la multitud de evangelios conocidos, recopiladores de las transmisiones orales citadas, finalmente son aceptados como “verdaderos” cuatro de ellos, escritos pasados unos 35 años desde su muerte el primero, atribuido a Marcos, aunque se desconoce realmente la identidad de sus autores, para ya seguirle en el tiempo los adjudicados a Mateo, Lucas y finalmente y más tarde a Juan, aunque también, según los distintos historiadores independientes, de autores desconocidos, datando este último de alrededor de un siglo tras la muerte del protagonista de los relatos. A ello añadir los retoques que la Iglesia oficial ha venido haciendo a lo largo de los siglos hasta llegar a lo que hoy se nos transmite.

Consecuencia de ello, los datos de que disponemos a cerca de Jesús, carecen absolutamente de fiabilidad histórica alguna, salvo detalles que puedan avalar los relatos históricos de la época y algunas narraciones de los propios evangelios, relativos al suceder del mundo judio y su relación con el Imperio, y eso en referencia a los dos últimos años de su vida, pues el resto, o es pura fantasía, o carece de toda fiabilidad histórica. Muy recomendable al respecto, entre otros, el libro del mayor experto español en el siglo I, en Pablo y en tantas otras materias en relación a lo expuesto, el profesor Antonio Piñero (Aproximación al Jesús histórico), del que conviene repasar toda su extensa creación, fruto de una larga investigación seria y rigurosa  sobre el particular.

Así las cosas, lo único que sabemos, sin demasiada certeza, pero con cierta probabilidad, es que nos hallamos ante un posible rabino judío, predicador y sanador, obsesionado por un fin de los tiempos muy cercano, prácticamente inminente, y que por ello persigue concienciar a los judíos de que es preciso arrepentirse y prepararse para esa venida inmediata del Padre. Hasta cierto punto, un revolucionario que pretende librar a su pueblo del pecado, hacerlo mejor y convencerles de ello. Sabemos también que formó un grupo de apoyo que le acompañaba en su labor, que algunos creían ver en él a quien habría de liberarlos de los romanos, que su mensaje alteraba a la cúpula de su religión y que finalmente, acusado de sedición, fue juzgado y condenado a muerte por los romanos, quienes, como colofón lo crucificarían, para acto seguido hacerse cargo de sus seguidores, uno de sus hermanos, concretamente el llamado Santiago el Justo, quien sería el conductor en Jerusalén de la secta judía que entonces no debía superar los 50 seguidores.

Lo que vino posteriormente, sobre todo de la mano de Saulo de Tarso y sus discípulos, quienes alteran sustancialmente el mensaje de Jesús y lo elevan a los gentiles, ajenos al mundo judío del galileo, no es más que el principio de una historia en la que todo se interpreta, hasta el punto en el que la actual doctrina, ritos, mandatos de la Iglesia, etc. perece ser que poco o casi nada tienen que ver con el auténtico mensaje de Jesús, quien si hoy levantara la cabeza, para nada reconocería en esa iglesia ni su propio mensaje, ni sus pretensiones de cara a la salvación de nadie.

Si Jesús fue un auténtico revolucionario, no lo fue por ninguno de los inventos sobre su persona que posteriormente ha ido maquinando la iglesia oficial, en el afán de dominio que hoy todos conocemos, ejercido y ejerciente, ni por su supuesto e imaginativo nacimiento, ni por su supuesta y angélica filiación, ni por su fantasiosa resurrección, ni por sus supuestos milagros, ni por nada de lo que hoy se ensalza desde la oficialidad de quien lleva viviendo de explotar su persona durante siglos, sino por algo extraordinario que prácticamente nadie es capaz de cumplir y de lo que todos escapan: “ama al prójimo, como a ti mismo”. Se trata del más importante mensaje dado por nadie que conozcamos, un mensaje que de seguirse cambiaría el mundo radicalmente, un mensaje que acabaría con las guerras, con la miseria, la injusticia, que nada tiene que ver con cielos o infiernos, con orígenes o finales de mundo alguno, el único mensaje que puede salvar a la humanidad, el único que puede hacernos grandes.

Cumple señalar, que precisamente el enorme crecimiento de seguidores que tuvo el galileo a partir de su muerte (entonces nadie se planteaba virginidades ni asuntos de semejante enjundia), se debe precisamente al seguimiento que hacían los que le acompañaban del mensaje en cuestión, tratando de comportarse como una familia, ayudándose unos a otros, formando una especie de seguridad social o de cooperativa en la que aportaban sus posibilidades para el socorro de viudas, huérfanos y necesitados, algo que sin duda tenía un atractivo mayor que cualquier oferta de ayuda en otra vida. Fue precisamente cuando el crecimiento impuso una organización de mayor relieve, que una vez desaparecido el pastor los perros se hicieran cargo del rebaño y acabaran repartiéndose el botín, dejando al rebaño la capacidad de orar, de ser pacientes, de aceptar todos los males y de esperar su recompensa en otra vida de contemplación.  

El mensaje está muy por encima de que alguien haya querido fabricar un dios, de que nos impongan obediencias, virginidades, resurrecciones, milagros y fantasías de todo tipo, ajenas a nuestro propio compromiso, de que nos engañen con el pretexto de que neguemos nuestra propia toma de decisiones, en beneficio de la sumisión a lo que llaman fe, tratando incluso de que pensemos que ello se trata de un don, en lugar de una treta para anularnos y tenernos siempre sometidos con cuestiones menores y marginales, porque saben que prácticamente nadie es capaz de seguir el mensaje, de amar al prójimo en la misma medida que nos amamos a nosotros mismos, no a nuestros seres más queridos, sino a todos, de ofrecer la otra mejilla al enemigo, de ayudarle, de vender todo lo que nos pertenece y dárselo a los pobres. Nadie es capaz de seguir el mensaje de Jesús, por eso se nos exigen otras servidumbres mucho más llevaderas y de mucha mayor conveniencia para el sanedrín, para quienes secularmente han vivido de explotar la ignorancia, el miedo, la desesperanza, la pobreza y el desamparo y nos venden una “salvación” a través de otros caminos.

Ese es el verdadero mensaje de Jesús, el único mensaje salvador, el de un reino que no es de este mundo pero, veamos en qué se ha convertido el mensaje de la mano de una institución creada a su sombra y mantenida por quienes dicen descarada y miserablemente representarle.

¿Quienes son?, ¿Qué hacen?, ¿Donde viven?, ¿De qué viven?.

Se llaman Iglesia, aunque ellos pretendan amparase en el rebaño haciéndoles creer que Iglesia son todos. Viven en un Estado propio, de un patrimonio acrecentado a lo largo de los siglos en los que han ido transformando el mensaje a su conveniencia, al efecto de ir creciendo en poder, riqueza y sumisión de sus seguidores, a cambio de recompensarles en otra supuesta vida tras la muerte. 

Siendo su cúpula los proclamados representantes de su dios en la Tierra, ¿Aman a sus semejantes como a ellos mismos?, ¿venden todo lo que tienen para dárselo a los pobres? ¿su reino es de otro mundo?

          Que cada cual en conciencia crea lo que estime más oportuno, pero esta es la cruda realidad de su situación actual, hasta cierto punto menos alejada del mensaje que lo fue en otras épocas en las que la intransigencia, el dominio, la crueldad y la ambición eran incuestionables, pero suficientemente descriptiva.

Veamos.           

Estado de la Ciudad del Vaticano 

*El reino de este mundo, el reino de los representantes de quien su reino no era de este mundo. Se entiende,  ¿no?.

*Se trata de un Estado, sede de una religión, cuyo supuesto Dios, al parecer, consideraba entre otras cuestiones, que para seguirle había que venderlo todo, entregárselo a los pobres y vivir humildemente.

*Se constituye, no obstante, como Estado independiente por el llamado Pacto de Letrán, firmado en 1929 entre Pio XI y el dictador fascista Benito Mussolini, a quien debe su condición de tal Estado. 

*Es el país más pequeño del mundo (0,44 Ha.), aun cuando vive de la rentabilidad de la sumisión de 1.200 millones de creyentes repartidos por todo el mundo.

*Dispone además, bajo su soberanía, de propiedades extraterritoriales vinculadas a su propio Estado, como la impresionante residencia de verano de su gobernante, en Castel Gandolfo, cercano a Roma, construido por Urbano VIII en 1626, sobre la antigua residencia del emperador Domiciano, en una colina a orillas de un lago, de 55 hectáreas de extensión, un 10% mayor que el propio Estado, entre otras grandes propiedades situadas en la ciudad de Roma.

*Se trata de una de las pocas Ciudades-Estado que quedan en el mundo.

*Dispone de bandera, himno, idioma propio (latín), pero no de moneda.

*Solo 300 personas tienen la nacionalidad vaticana, nacionalidad que se obtiene por concesión. 

*Prácticamente no existen nacidos vaticanos, siendo operativamente nulo el indice de natalidad.

*En el Vaticano reside el Papa en ejercicio, el Papa dimisionario, 73 cardenales, 306 miembros del Cuerpo Diplomático, 49 sacerdotes, 1 religiosa, 83 guardias suizos (el resto en Castel Gandolfo), 25 hombres seglares y 31 mujeres, en su mayoría empleadas del Estado, con sus cónyuges e hijos. 

*Todo su suelo es urbano, no disponiendo ni de suelo rústico, ni salida al mar, ni aeropuerto, aunque si de varios helipuertos.

*Su dictador (Papa), es elegido de por vida, por una oligarquía de hombres, quienes al hacerlo, dicen estar “iluminados” por el Espíritu Santo.

*Se define como “monarquía absoluta”, aunque se trate realmente de una dictadura teocrática (la única en Europa).

*Su gobernante, acumula en si mismo los poderes legislativo, ejecutivo, y judicial.

*Carece de prensa independiente.

*Las mujeres no solo no tienen derecho al voto, sino que no ocupan ningún órgano de gobierno, ni misión alguna de responsabilidad corporativa.

*En algunos aspectos se trata de un Estado ficción, pues ha delegado parte de su soberanía en el Estado italiano.

*Tiene una larga historia de gobernantes, en la que destacan, al lado de una mayoría de buenas personas, gran cantidad de delincuentes de todo tipo, tanto en materia de sexo, dinero, asesinatos, torturas, guerras, etc.

*Juan Pablo II, tuvo que pedir perdón por atrocidades cometidas con anterioridad por la Inquisición, las cruzadas, la guerra santa, la judeofobia, la pedofilia (actual), etc.

*Dispone de un pequeño ejercito, la Guardia Suiza, compuesta por 100 soldados, todos varones, encargados de la seguridad particular del jefe del Estado.

*Para pertenecer a la Guardia Suiza es preciso ser soltero, católico y de entre 18 y 30 años, con exclusión de los bajitos.

*Existen 130 policías, cedidos por el Estado italiano, aparte de la guardia suiza.

*Tiene la tasa de delincuencia mayor del mundo (más de 1.000 delitos al año), aunque no sean cometidos por sus nacionales.

*Existe cárcel, donde recientemente cumplió condena el ex mayordomo del Papa dimisionario. 

*Los vendedores ambulantes pueden ser castigados a 3 meses de cárcel. 

*Dispone de la edad más baja para el consentimiento sexual de toda Europa (12 años), al igual que Angola, siendo ambos los únicos dos países en el mundo en que se da esa circunstancia.

*La pena de muerte fue abolida hace menos de 50 años, en 1969, por Pablo VI.

*En materia legal, está regido por 425 leyes, entre las que llaman la atención la prohibición de circular en bicicleta, ir en automóvil a más de 30 km./hora, la prohibición de militar en partidos políticos para la guardia suiza o para un seglar con responsabilidades en la institución religiosa, la pérdida de la nacionalidad vaticana para separados o divorciados, etc.

*La jornada laboral es de 33 horas semanales y de 39 para los subalternos.

*Es la mayor renta per cápita del mundo (no existen pobres).

*Dispone del mayor patrimonio artístico del mundo, valorado muy por encima de cualquier otro conocido.

*No produce mercancías, ni agricultura, ni ganadería. 

*La gasolina cuesta la mitad que en Italia al no haber impuestos a su consumo.

*La corrupción es absoluta en gran parte de materias, algo con lo que se propuso acabar Juan Pablo I, al poco de ser elegido, antes de fallecer en extrañas y no aclaradas circunstancias, o Benedicto XVI antes de dimitir del cargo, también por circunstancias nada claras.

*El Estado se financia  por instituciones de católicos de todo el mundo, beneficios de la banca, donaciones, herencias, muchas de ellas fraudulentas o forzadas, turismo, venta de publicaciones, explotación comercial de milagros, santuarios, adoraciones, beatificaciones (hacer un santo cuesta entre 200.000 y 500.000 euros), anulaciones matrimoniales, etc.

*Acopia el segundo tesoro en oro mayor del mundo.

*La fortuna de la Iglesia se estima en dos veces la capacidad de acabar con la pobreza en el mundo.

*Solo en España, la Iglesia cuenta con más de 100.000 propiedades inmobiliarias. En la ciudad de Toledo, el 70% de su casco antiguo pertenece a la Iglesia. 

*Solo la archidiócesis alemana de Colonia tiene una fortuna declarada de más de 3.400 millones de euros.

*En Italia es dueña del 22% de todo su patrimonio inmobiliario. 

*Entre las revelaciones de “Vatileaks” está el que varios papas, ya fallecidos, tenían cuentas a su nombre.

*Dispone de una banca nacional, el Instituto para la Obra de Religión (IOR), prácticamente no sometido a control internacional alguno.

*El IOR, en un Estado de 800 habitantes, dispone de más de 35.000 cuentas abiertas, con activos cercanos a los 10.000 millones de euros.

*Según sus propios datos: “hasta el 31 de diciembre 2017 el patrimonio del Instituto al neto de la distribución de las ganancias equivale a 627,2 millones de Euros, correspondiente a un capital Tier 1 del 68,26%, (64,53% en el 2016),  que evidencia la elevada solvencia del Instituto y el perfil de bajo riesgo”.

*Entre las inversiones de la Banca vaticana, figuran inversiones financieras en sectores inmobiliarios, acciones de compañías multinacionales como la petrolera Exxon, la química Dow Chemical, General Motors, IBM, Disney, e incluso una TV porno en Eslovenia, entre multitud de ellas más.

*Se estima que la fortuna conocida no es más que la punta del iceberg, pues es de todo punto imposible el conocer fidedignamente el alcance de todo su capital, en su mayor parte opaco y de variopintas procedencias.

*En 1979 quiebra el Banco Ambrosiano, quien llevaba las finanzas internacionales del Vaticano, siendo asesinado su director Roberto Calvi. El banco se dedicaba entre otras actividades probadas, al blanqueo de dinero de la mafia. 

*No posee impuesto sobre la renta, pero no hay limitación ni a la importación, ni a la exportación de dinero, de ahí su vinculación con la mafia, el blanqueo y la evasión de capitales.

*Hoy la Banca Vaticana, no sometida a organismo de control alguno, es directamente gestionada por cinco cardenales.

*Se trata del único país del mundo en el que no hay hoteles, pero cuenta con el mayor número de helicópteros y cadenas de TV per cápita del mundo.

*Es el único pais en el mundo que no ha participado  nunca en los juegos olímpicos.

*No existe libertad de culto.

*Es visitado por alrededor de 15 millones de turistas al año.

*Carece de Constitución, pero se puede asegurar que su ley suprema es la Biblia.

Aceptando que se encuentran en las antípodas de considerar que su reino no es de este mundo y que lo de vender todo cuando se tenga y dárselo a los pobres no va con ellos, con este panorama, ¿serán capaces de llevar a buen término el mensaje de Jesús de amar al prójimo como a uno mismo?. Pongamos para ello un sencillo caso de rabiosa actualidad, la inmigración ilegal, el éxodo de multitud de desheredados que llaman a nuestra puerta en demanda de auxilio, de no morirse de hambre, de buscar la esperanza, de una dignidad perdida.

En materia de inmigración, aun cuando se trata del país con mayor renta per cápita del mundo, capaz de acabar con la pobreza y que su “Constitución” es quizá la única que cita la necesidad de acoger al necesitado, considerarlos como hermanos y quererlos como a uno mismo, etc., no solo carece de refugiados, sino que ni ha hecho actitud alguna de acogerlos, ni se espera que la haga, a pesar del escándalo que supone para su regidor, quien se escandaliza urbe et orbe, lo que está sucediendo en el Mediterráneo, y con los muros existentes en determinados países para frenar la inmigración ilegal, aunque él no se comprometa a nada. Tampoco se espera, por parte de la banca vaticana, inversión alguna en los países productores de dicha inmigración para solventar ese éxodo de miseria y muerte cotidiana, y mira que caben desheredados de la Tierra en el interior de San Pedro de 2,3 hectáreas (mayor que un portaviones), y mira que sobra tela en la banca Vaticana para acogerlos, darles de comer, vestirlos, formarlos profesionalmente y finalmente darles trabajo en los miles, millones de propiedades que le pertenece a la magna institución, salpicados por todo el planeta (no le des un pez, enséñale a pescar).

Ante el claramente diáfano mensaje de Jesus de amar al prójimo como a uno mismo y de vender todo lo que se tiene y dárselo a los pobres, ¿qué es lo que cuesta entender?. ¿Qué importan supuestas resurrecciones, virginidades, santidades y demás fantasías ante una realidad tan cruda y desesperada cuya salida vio bien clara aquel hombre que fracasó en su empeño, abandonado incluso en sus últimos momentos por quien consideraba su dios, pero que nos dejó el mensaje más grande que jamás nadie ha tenido la osadía de endosarnos (ese fue su triunfo), un mensaje al que estos embaucadores, pretendidos sucesores de quien han conseguido convertir en su primera víctima, tratan de dar la espalda y distraernos con todo tipo de idolatrías (que su propio Antiguo Testamento condena) que rivalizan en una especie de aquelarre (la llamada semana santa) de la incongruencia y del papanatismo de un pueblo que sigue con sus temores, con sus sumisiones y sus irracionalidades pero que, del mensaje de Jesús, incluso de su indignación ante los mercaderes, sigue sin querer saber lo más mínimo, ni las ovejas, ni desgraciadamente, muerto el pastor, los perros, quienes se lucran de ello.

Es la reflexión de un agnóstico, que es plenamente consciente que del origen y del fin de todo nada sabemos, y que no pasa nada por ello, a quien la existencia de los dioses le trae sin cuidado, que por un lado le sulfura el engaño bobalicón y constante de quienes viven de ello con insultante descaro, pero que a ello casi le supera el papanatismo de quienes son incapaces de atesorar criterios propios de pensamiento y se entregan mansamente a tales manipulaciones, mirando siempre hacia otro lado, desoyendo conciencias y haciendo oídos sordos, amparados en el rebaño, incapaces de practicar un mensaje tan claro como: vende lo que tienes, dáselo a los pobres y ama a tu prójimo como a ti mismo. Si no eres capaz de eso, ni el resto de todo aquello a lo que te entregas vale lo más mínimo, ni te llames seguidor de Jesús, pues no estas siguiendo al pastor, sino a los perros. Así de claro, que le vamos a hacer…

De todas formas, puedes seguir engañándote, mirar hacia otro lado, buscarte mil disculpas, emplear todo tipo de interpretaciones, etc. lo hacemos todos… incluso cuando un pobre hombre en la calle, ese al que tienes que amar como a ti mismo, te pide un mísero euro, porque tiene hambre. Ni le das el euro, ni menos te lo llevas a tu casa y lo sientas a tu mesa para que coma, aunque, eso si, cuando tu te sientas, en un acto de vanidad, insolidaridad e hipocresía, agradeces a tu dios los alimentos que te vas a jamar, aun sabiendo que ese dios, que al parecer a ti te los proporciona, en su infinita bondad, permite que otros, a millones, se mueran de hambre, en una muerte espantosa que generalmente alcanza a más niños que mayores. Pero el pobre (lo que hagais a los pobres me lo haceis a mi), seguro que me quiere engañar, lo que sucede es que es un vago, va sucio, huele mal, o quizá peor, un maleante que si me descuido me roba… ¿a ese voy a amarle, tanto como me amo a mi mismo?.

Aunque eso si, mañana hay procesión, y en un Estado no confesional como el nuestro, es preciso poner la calle a disposición de una religión y desalojarla de vehículos, llegar a tu casa dando todo tipo de vueltas, aparcar en casa de…, vengas o no cargado, lleves a un impedido, o lo seas tu mismo, pues lo primero es el culto a la idolatría que han de presidir nuestras teóricas aconfesionales autoridades, quienes de profesar tal religión deberían ir entre el público, y no presidir un acto ajeno al interés general, que además viene acompañado de la orfandad de la comunicación escrita el siguiente día, pues en un Estado laico todavía arrastramos esa ancestral costumbre, íntimamente ligada a un planteamiento religioso, que todavía sigue imponiendo su forma de ver las cosas, ocupando nuestros espacios, nuestros tiempos y nuestras necesidades. Por cierto, como hay tantos y tantas donde escoger, militar en su cofradía y defender a capa y espada, ¿tu de qué virgen o de qué cristo eres?.

Si, se trata de rebaño y de pastores a los que poner en entredicho, pero ¿que otra cosa hizo Moises con quienes hicieron su causa en la idolatría, o Jesús con los mercaderes del templo por la misma cuestión, o Mahoma con los animistas africanos?. Al menos judíos y musulmanes, seguidores del Padre, tomaron nota, no veneran imágenes y siguen el mensaje de sus profetas.

Ya sé que la pregunta, tras este homenaje al mensaje de Jesús en forma de censurar a su pueblo, es la lógica en quien se siente atacado: Y tú, ¿de qué vas?.

Pues de nada, ya anuncié mi militancia en el agnosticismo, en confesar que al igual que todos, nada sé de un hipotético mas allá, con la diferencia en que lo reconozco y no me altera demasiado, pero es que mi reino sí es de este mundo, por lo que me traen al pairo las creencias en Moises, Jesús, Mahoma y no digamos Abraham, y otros tantos que nada me aportan. No necesito creer ni tener ningún dios a mi lado, soy como soy, lo soy por mi mismo y en caso de que tras este mundo nuestro exista otra existencia, iré encantado donde ello me lleve, asumiendo gustosamente mi bagaje, por lo que no espero llegar habiendo cumplido indicaciones de nadie, ni sometido por panda alguna de vividores, y si respondiendo de mis actos, mis decisiones y a donde mi raciocinio me haya llevado. 

En este mundo, en el que todos estamos y al que pertenecemos, me importan quienes han aportado tanto al progreso, al conocimiento, a la ciencia, a la certeza, a ser mejores, y no a las creencias, a las intransigencias y a las guerras por su causa. Me importan personajes como Einstein, Darwin, Fleming, Leonardo, Newton, Ghandi, Galileo, Edison, Velázquez, Miguel Angel, Bill Gates, y tantos otros, pero si sé reconocer que el mensaje del galileo: “ama al prójimo como a ti mismo” es el único que puede cambiar el mundo, aunque sus destinatarios ni hayan sabido ni querido seguirlo, perdidos en liturgias, idolatrías, fantasías y absurdas creencias que les imponen los perros guardianes del rebaño.

Curiosamente, del galimatías de las tres personas y un solo dios, por supuesto “verdadero”, las dos primeras personas, el Padre (judío), el Hijo (judio) y el Espiritu Santo (convertido al cristianismo y muñidor del reino terrenal), los dos primeros consideran la idolatría como una de las mayores perversidades, mientras el Espíritu Santo, esa persona que prácticamente la casi totalidad de cristianos no sabrían ubicar, ni explicarte racionalmente en que consiste, salvo el justificar a la Iglesia en todos sus ocurrencias, ni qué tiene que ver en todo esto, salvo lo de iluminar a los cardenales a la hora de elegir Papa, lo que a lo largo de la historia digamos que no le ha salido demasiado bien en muy señalados momentos, no solo no considera la idolatría una perversidad, sino que la ha fomentado, la fomenta y posiblemente la seguirá fomentando. Pues bien, considerando que el Padre es la única persona común a las tres religiones monoteístas  y tan dios como el Espíritu Santo. ¿A quien creer?.

Jesús no precisa ser parte de dios alguno, donde las otras partes van cada uno a su aire, solo que le sigan y asuman su mensaje, absolutamente ajeno a la adoración y veneración de enriquecidas y enjoyadas supuestas imágenes de su persona y de su madre, desfilando por las calles en un apoteosis de desbordada idolatría. 

No obstante, el año que viene… más.

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La izquierda sublime, altanera, intolerante y vacía

 

Confieso que ni la derecha ni la izquierda de este, nuestro país, me mueven lo más mínimo a nada positivo, sino más bien a mandarlos a tomar por la retaguardia, mucho y fuerte, no se si uno tras otro o al unísono, aunque hoy, que le vamos a hacer, le toca a la izquierda como elemento de reflexión.

La izquierda en España suele presentar una composición variopinta, desde la clase de tropa, hasta los auto considerados élite de la sociedad, pasando por la tardía adolescencia, los idealistas, los eternos odiadores, los paletos (comunes a la mayoría de los partidos), los políticamente correctos, gilipollas y gilipollos (estos los hay en la mayoría de partidos), militantes incondicionales, zurdos tradicionales, anti todo, anti sistema, apóstoles del “no”, resentidos unidos jamás serán vencidos, feministas de chicha y nabo o naba, carpetovetónicos, aprovechados (estos son comunes a todos los partidos), etc., etc., pero he de confesar que, respetando a gran parte de su colectivo, hay una clase que no soporto, y son aquellos que se consideran a si mismos la élite, la reserva ética de la sociedad, los sublimes, altaneros, intolerantes, descodificadores por sistema, encasilladores, adjetivadores compulsivos, y en general vacíos de contenido, a quienes la contemplación de su ombligo, el auto bombo, la ostentación y el colegueo intelectualoide, les pone, por encima de cualquier actitud pragmática a la hora de proponer nada y ser coherentes con lo que la izquierda, en general, se supone que pretende.

Hace un tiempo, un amigo me propuso entrar en un foro, al parecer de debate sobre asuntos relacionados con el pensamiento, las ideas, etc. que, quizá de forma algo pretenciosa, había sido bautizado como “foro de filosofía”. Accedí a la espera de encontrarme con debates interesantes sobre cuestiones de actualidad, sobre los que “filosofar” desde la exclusiva neutralidad del uso del pensamiento propio, de nuestras ideas y de enriquecernos con ello, sin tener que tocar de oido, necesariamente. 

Ya desde el principio mi decepción iba en aumento con cada sonidito del teléfono que anunciaba un regalo filosófico en forma de “guasa” de algún participante, seguido de aleluyas de aprobación por parte de los más receptivos del grupo, que coreaban entusiasmados las exhibiciones de pesadísimos alardes de cultureta filosófica, que invariablemente hacían referencia a citas y consideraciones de afamados filósofos que en el mundo han sido, pero con una ausencia absoluta de aportación de ideas, pensamientos y propuestas originales sobre asunto alguno de actualidad, de trascendencia, o simplemente de entretenimiento.

Un poco hartito de tanta ostentación, de tanta vanidad y auto complacencia por parte de los gurús de tan pretenciosa cuna filosófica, decidí enviar “guasas” ajenos a toda esa monserga de profunda cultureta, con la esperanza de que el grupo entrase en algo actual, cotidiano, vivo, sobre lo que “filosofar”, en general sin resultado positivo alguno, pues seguían empeñados en su filosofía de manual y tente tieso.

En esas estábamos cuando mi amigo me propone que le envíe mis artículos a los filósofos, a lo que me resistí, pero ante su insistencia les comuniqué que si me remitían sus correos, a sugerencia de nuestro común amigo, les enviaría mis artículos para poder ver si con ello se suscitaba alguna controversia actual sobre el particular. La respuesta recibida de uno de los líderes, fue la de recomendar al resto que si alguno pudiera estar interesado, era una opción preferible entrar en el periódico que tiene a bien publicármelos y listo. Ante tamaño fracaso, que yo ya esperaba, dejé abierta al resto la posibilidad de que si alguno estaba interesado, amablemente se los remitiría, cosechando, como también era de esperar, un nuevo fracaso, al que sumar el que al parecer tampoco para ninguno fue el periódico una ventana a tal ofrecimiento, con lo que comuniqué a mi amigo que “estos prefieren darse clases unos a otros sobre los clásicos y jalearse mutuamente, por lo que no te preocupes, tampoco me interesa demasiado, por lo que es preferible desistir de tal objetivo”.

Pasados unos días y ante la sempiterna colección de citas por parte de los gurús  de turno, y aprovechando que alguien me envió un correo que entendí que podría levantar algún interés, ya que los retrataba en profundidad, pasé a reenviárselo a los filósofos, a ver si con ello se abría un debate sobre el particular, una cierta autocrítica, algo en definitiva. El debate fue el siguiente:

Mi correo: “El presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, se enfrentó con políticos de izquierda similares a los nuestros. A continuación, lo que les dijo después de una votación que le fue favorable: Hoy hemos derrotado la frivolidad y la hipocresía de los intelectuales progresistas. De esos que el pensamiento único es el del que todo lo sabe, y que condena la política mientras la practica. Desde hoy no permitiremos mercantilizar un mundo en el que no quede lugar para la cultura: desde 1968 no se podía hablar de moral. Nos impusieron el relativismo: la idea de que todo es igual, lo verdadero y lo falso, lo bello y lo feo, que el alumno vale tanto como el maestro, que no hay que poner notas para no traumatizar a los malos estudiantes. Nos hicieron creer que la víctima cuenta menos que el delincuente. Que la autoridad estaba muerta, que las buenas maneras habían terminado, que no había nada sagrado, nada admirable. El slogan era “vivir sin obligaciones y gozar sin trabas…”. Quisieron terminar con la escuela de excelencia y del civismo. Asesinaron los escrúpulos y la ética. Una izquierda hipócrita que permitía indemnizaciones millonarias a los grandes directivos y el triunfo del depredador sobre el emprendedor. Esa izquierda está en la política, en los medios de comunicación, en la economía. Le ha tomado el gusto al poder. La crisis de la cultura del trabajo es una crisis moral. Hay que rehabilitar la cultura del trabajo. Dejaron sin poder a las fuerzas del orden y crearon una frase: se ha abierto una fosa entre la policía y la juventud. Los vándalos son buenos y la policía es mala. Como si la sociedad fuera siempre culpable y el delincuente inocente. Defienden los servicios públicos pero jamás usan el transporte colectivo. Aman mucho a la escuela pública pero mandan a sus hijos a colegios privados. Adoran la periferia pero jamás viven en ella, a no ser que sea en caras urbanizaciones. Firman peticiones cuando se expulsa a algún invasor, pero no aceptan que se instalen en sus casas. Son esos que han renunciado al mérito y al esfuerzo y que atizan el odio a la familia, a la sociedad y a la república. Hoy debemos volver a los antiguos valores del respeto, de la educación, de la cultura y de las obligaciones antes que los derechos. Estos se ganan haciendo valer y respetar los anteriores.”

Respuesta del filosofo de turno: “No me parece bueno. Un apunte solo: el relativismo moderno lo introdujo la ciencia, un monje matemático: Copérnico. Eso dividió el ámbito del conocimiento, los valores. No fueron los del 68.”

Mi respuesta: “Bueno pero, concretamente, ¿en que no te parece bueno?, ¿que parte del texto no te parece bueno?”.

De nuevo el filosofo: “Entiendo que lo que se dice depende de lo que entiende por relativismo de antiguos valores, por cierto, de valores solo se habla en la modernidad, y si eso lo mal entiende, entonces, creo, que en el mejor de los casos es un discurso meramente retórico”.

De nuevo el que suscribe: “Pero, concretado, del texto en concreto, ¿en qué no estas de acuerdo?.

El filósofo: “Creo que ya he contestado. Aunque sea un comentario político creo que debería respetar el viejo valor de decir la verdad. En todos los párrafos hay afirmaciones falsas o extravagantes. Así en el primero la única afirmación contrastable, la de que desde el 68 no se podía hablar de moral, es falsa. En y a partir de los sesenta, tiene lugar un enorme debate sobre cuestiones éticas. De hecho se puso de moda la filosofía moral con autores como Rawls y Habermas. Por cierto, en ese debate se coló un gran filosofo andaluz, Javier Muguerza, recientemente fallecido.

Mi respuesta: “O sea, nada en concreto”.

La suya: “Bueno, me temía esta respuesta.”

Yo: “Cuando no se concreta cuesta dar otra respuesta.”

Él: “Bien. ¿Qué hay de concreto en el discurso de Sarkozy?”

Yo, de nuevo: “Es solo cuestión de leerlo”

Pues anda que no contiene concreciones el discurso del francés…

Su conclusión: Gracias. Salud y república.

La mía: Gracias. Salud y contraste de pareceres…, cuando se pueda. Hasta siempre.

Su final: Hasta siempre.

Evidentemente y tras el saludo deseándome “república”, preferí desearle “contraste de pareceres”, ya que esto último se echaba de menos y lo de la república, francamente no estoy muy por la labor, pues estos son capaces de hacer presidente de la república a Pepiño Blanco, o en caso de necesitar alianzas, visto lo visto en cuanto a la ausencia absoluta de escrúpulos, repartirse el poder entre Sánchez y el coletas, uno al gobierno y el de “unidas podemos”, el que prefería vivir en un barrio, cerca del panadero al que saludar todas la mañanas y no ser casta, aunque ahora lo haga en un casoplón con policía a la puerta para cuidar de que no se le cuele ningún okupa, con referéndum aprobatorio incluido por parte de los suyos (que tiene tela), representando a España mundo adelante. O si la poltrona depende de los republicanos catalanes, poner al frente de la presidencia de esa supuesta república, a un republicano de pro, experto en profesión alguna pero si en todo tipo de insultos, que al menos hace honor a su apellido, el provocador Rufian. O si también de catalanes depende, pero de independentistas, ya puestos, a Puigdemont, que ya está en Europa y ya lo van conociendo. O si de los pro etarras vascos dependiera, ver en ese cargo, representando a España por el mundo, al dirigente de asesinos Arnaldo Otegui, y todo en lugar de quien mejor que nadie puede ejercer el cargo de representar a España en el mundo, Felipe VI, algo de lo que afortunadamente gozamos, y no por ser un monarca, que ya lo era su padre y estaba a años luz en honorabilidad, honradez, decencia y unas cuantas cosas más, sino por haber sido muy bien preparado para ello desde su nacimiento, disponiendo de la mejor agenda de contactos del mundo, según se reconoce Urbi et orbe, de un prestigio sin discusión, de una independencia y de una preparación intachable, etc.

Francamente, si la calidad de salud deseada tiene algo que ver con los hipotéticos resultados de una república manejada por esa izquierda y su decencia a la hora de buscar aliados, quizá habría que ir encargando la morada postrera, la cajita de madera, la misma que contuviera lapicitos de color…

No demasiado contentos con el dialogo para besugos habido entre un servidor y el filosofo 1, entra en escena ahora el otro gurú que, como no, suelta su perorata.

Filósofo 2: “Las tesis de Sarkozy coinciden con el diagnostico de Ratzinger, quien acaba de publicar un documento sobre abusos sexuales en la iglesia y busca la etiología en la revolución sexual del 68 y culpa también al Vaticano II, por dejarse contaminar por la moral laxista, de origen secular. Olvida que los abusos vienen de muy atrás y que él tapó al depredador Maciel y otros múltiples casos cuando ejercía como cancerbero de la ortodoxia con el papa polaco. El conservador Ratzinger es además uno de los inspiradores de Rod Dreyer, en su ultraconservador libro “la opción benedictina”, quien busca las causas del ocaso de la moral cristiana en la revolución sexual de los 60 y en el veneno laicista y nihilista que viene de la anticristiana ilustración”. 

Toma ya… Olé tus congojos.

Mi corta respuesta: “Muy bien, pero… concretamente, ¿en que no estáis de acuerdo?.

Fin. A partir de ahí, silencio filosófico total.

La izquierda “intelectual”, de libro. 

No están de acuerdo con un discurso, ligeramente de derechas, pero que suscribiríamos todos aquellos que, habiendo vivido lo expuesto, no somos prisioneros de una ideología totalitaria, y no lo están, no por su contenido, que incapaces de rebatirlo pretenden ignorarlo, sino por el origen político del que lo pronuncia, viéndose entonces abocados a descargar su perorata filosófica de distracción, antes de aceptar o simplemente debatir lo expuesto, en una actitud muy propia del fanático político o religioso, que cuando algo no le gusta, acaba por matar al mensajero, por negar la controversia, o por mandarlo a la hoguera si tal poder hubiera.

Si, no son precisamente los culpables de esa perdida de valores los militantes de base, ni la clase de tropa, ni los ingenuos idealistas, ni siquiera los gilipollas o los paletos, los culpables de esta inversión social que nada aporta al logro de una sociedad mejor, sino todo lo contrario, son esta clase de supuestos intelectuales, filósofos de chicha y nabo, que incapaces de sostener su propio mensaje, no hacen otra cosa que nutrirse de munición ajena, inspiradores del desequilibrio entre derechos y deberes, gurús del zurdo atontamiento de una sociedad condenada a tener que redescubrir que hay otras formas de convivir en comunidad con unos valores, ya conocidos, pero que, por su influencia, les han sido negados de experimentar a unas cuantas generaciones, por toda esa ralea de filósofos de paupérrima progresía, incapaces de ver más allá de sus propios ombligos y de creerse la reserva ética, filosófica y de conocimientos de un mundo que solo ellos, y los políticos que tontamente les siguen, han contribuido a su mediocridad.

Una izquierda vacía, incapaz de cualquier debate pragmático que justifique sus prejuicios, de respetar a quien les pide explicaciones, de dar portazo a quien no piensa como ellos, depositarios de la única verdad, intolerantes en su altanería.

Sarkozy, nunca fuiste santo de mi devoción, pero que razón tenías…     

       

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Corrupción institucional

 

Según el diccionario de la Real Academia Española, corrupción es la práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de las organizaciones, especialmente las públicas, en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores.

En España, pasados casi cuarenta años de dictadura y otros tantos de partitocracia oligárquica, es fácil concluir que prácticamente no existen españoles formados en una auténtica democracia que vele, por encima de todo, por la pureza de las instituciones, la base fundamental de una vida en democracia.

Como consecuencia de ello, seguimos valorando negativamente, muy por encima, cualquier grado de corrupción económica, que otra, infinitamente más trascendente, que malogre, menosprecie o anule, el poder de las instituciones.

Si un político utiliza una institución al servicio de todos, en beneficio de sus intereses políticos hasta anular su independencia, siempre será menos censurado que si roba abiertamente, en su propio beneficio, aun cuando con esto último se pierda únicamente su consideración ante la sociedad, y algún damnificado, pero sigan intactas las instituciones.

La cultura de lo común, ya sea material o inmaterial, es algo que en España se encuentra aun en un estado de implantación absolutamente primario, hasta el punto en el que una ministra que llegó a decir que lo público no era de nadie, cuando precisamente se trata de todo lo contrario, hoy es vicepresidenta del gobierno, sin que ello la inhabilite para un cargo que se supone en beneficio de todos, de lo público.

Si algo nos enriquece, no obstante, como ciudadanos, es la defensa, el respeto y la dedicación a lo público, a lo de todos, a aquello que somos incapaces de alcanzar por nosotros mismos y sin embargo todos tenemos derecho a disfrutar, en beneficio de nuestra salud, de nuestra educación, ocio o esparcimiento, transporte, comunicación, etc., algo a lo que contribuimos, proporcionalmente a nuestros ingresos, con los impuestos, con una parte de nuestro trabajo, para que podamos disponer de hospitales, universidades, autopistas, etc.

Ese patrimonio, que es de todos y por tanto también nuestro, tenemos la obligación de velar por su conservación y por su engrandecimiento, en una actitud radicalmente contraria a la que se deduce de la destacada política en ejercicio, socialista para mayor escarnio, que supone que como público, no es de nadie, y por tanto… ancha es Castilla.

Hoy es habitual añadir a los tradicionales tres poderes del Estado (legislativo, ejecutivo y judicial), un cuarto que podemos llamar mediático, el poder informativo.

La calidad democrática de un país, se mide en cuanto a sus instituciones por la independencia de cada uno de tales poderes y el poder de control de cada uno sobre el resto, lo demás es puro escenario.

Los Estados pueden autotitularse en su sistema político, formalmente como quieran, pero en aquellos en los que el poder ejecutivo (el gobierno) controla y menoscaba la independencia del resto de los poderes, se transforman en dictaduras, aun cuando se hagan llamar democracias, o para llegar a tal poder hayan pasado por

unas urnas de cuyo resultado cabe seriamente dudar, por cuanto los beneficiados hayan llegado a través de todo tipo de atropellos a las instituciones, fraudes de ley o de engaños de todo tipo y condición, demagogia y populismo, pues la prueba de fuego de toda vida en democracia no la marcan únicamente la presencia de las urnas, sino principalmente la pureza e independencia de sus instituciones y la firmeza del Estado de Derecho, amén de la calidad política de sus ciudadanos.

Así las cosas, hoy España se va alejando cada vez más de la pureza democrática que nunca llegó realmente a catar de cerca, pero que en sus principios estuvo más próxima a conseguir.

En la política siempre han existido individuos sin escrúpulos, capaces de lo que sea por ostentar el poder, hasta el punto que ya resulta imposible llegar si antes no se han llevado a cabo todo tipo de tropelías, bien en forma de traiciones, robos, mentiras, atropellos y todo lo necesario para ir dejando en el camino a posibles adversarios, internos primero y externos después, algo que generalmente acaban pagando las instituciones, las garantías de nuestra vida en democracia y lo que marca la calidad de nuestro Estado de Derecho.

Voy a poner cuatro ejemplos representativos de la más alta corrupción, cada uno de ellos en distinto grado de representación territorial (estatal, autonómica, provincial y local), que al igual que pudieran militar en las filas conservadoras lo hacen en las llamadas progresistas, en esta izquierda que se siente intocable por creer representar el bien, la pureza, la progresía y todo lo que consideran políticamente correcto, y que en aras de ello es capaz de atropellar cualquier institución que se cruce en su camino.

Gobierno del Estado: nuestro presidente, el socialista Sánchez, a quien ningún ciudadano votó para tal cargo (en España ningún ciudadano vota el cargo político más importante del pais), aupado a la mayor dignidad, tras una moción de censura, por la extrema izquierda y los separatistas vascos y catalanes, entre otros, a parte de mentiras constantes de todo tipo, auto alabanzas, utilizaciones suntuarias del cargo para saraos personales, y purgas internas de opositores, sin las menores contemplaciones, está llevando a cabo, por puro interés personal de poder, una de las mayores corrupciones que pueda soportar la democracia, la división de poderes y el Estado de Derecho, al gobernar, en pleno periodo electoral, a través de decretos, una figura que constitucionalmente tiene la exclusiva misión de sustituir temporalmente al poder legislativo, por parte del ejecutivo, para casos excepcionales de extrema urgencia y necesidad, lo que hace, en fraude de ley, para todo tipo de ocurrencias de su programa electoral, aun a sabiendas de que carece de apoyo presupuestario y de que cualquier ley posterior de un futuro gobierno puede dar al traste con sus ocurrencias, por muy loables que estas puedan parecerle a su electorado. Ello además del absoluto poder dictatorial que ejerce en su propio partido, de las prebendas que reparte entre sus inconstitucionales aliados separatistas, del dominio de cierto poder informativo, del mangoneo de un sinfín de instituciones, del control mediante nombramientos del poder judicial, etc.

Gobierno de una autonomía: Andalucía, lleva toda su existencia autonómica en manos de un único partido, un partido que ha creado tal grado de pesebrismo oficial, primando todo tipo de fidelidades compradas a base de subvenciones, que han

llegado a creer que su gobierno y el partido en el machito eran la misma cosa, de tal forma que el grado de corrupción institucional ha sido ya una constante, corrompiendo un sinfín de instituciones en las que saquear todo tipo de presupuestos, ya sean para instituciones de beneficencia, como culturales, o de cualquier otro tipo, con el penúltimo y antepenúltimo de sus presidentes sentados en el banquillo de los acusados, en una trama que ha supuesto la mayor corrupción institucional en España, y una presidenta, sucesora de aquellos, que ha limitado su vida profesional a no ser otra cosa que la escudero de los procesados, conviviendo con sus gobiernos durante todo su ejercicio de poder, en el que la demagogia y el populismo han sido los eternos protagonistas.

Gobierno de una provincia: Aquí conviene señalar que las Diputaciones, como gobiernos provinciales, tienen la misión de apoyar las necesidades de aquellos pequeños ayuntamientos, en la provincia, que por sus escasas dimensiones y economías carecen de algunos servicios esenciales, que pueden mancomunar con otros limítrofes o conseguirlos a través de las ayudas al respecto por parte de tal gobierno provincial. También es preciso señalar que a estos “gobernadores” no los elige directamente ciudadano alguno y, como queda expuesto, sus inversiones tienen que ir encaminadas a los fines enunciados. En la provincia de Pontevedra, el dictador vigués, ha colocado a su lugarteniente, la socialista Carmela Silva, siempre a su servicio, para la colaboración en la ciudad que gobierna de todo tipo de inversiones ajenas a los cometidos de ayuda a las necesidades de aquellos municipios más necesitados, cuando la Diputación prácticamente no debería tener protagonismo alguno, ni en Vigo ni en su capital, Pontevedra, corrompiendo con ello una institución que desde la oposición siempre pidieron su abolición, pero que ahora, desde la poltrona, utilizan de forma absolutamente desnortada.

Gobierno de una ciudad: Así como en los tres casos anteriores, el ámbito de actuación comprende, en el primero toda una nación, en el segundo una región y en el tercero una provincia, lo que lleva aparejado un mayor contraste de procederes, y una mayor dificultad a la hora de copar las distintas instituciones, aquí el grado de corrupción institucional puede llegar a extremos altamente preocupantes, rayanos con las auténticas dictaduras. Si a ello unimos una mayoría absoluta y un talante en el gobernante de turno puramente dictatorial, el asunto está servido: hablamos de Abel Caballero, demagogo, mentiroso compulsivo, populista en extremo, exterminador absoluto de todo y de todos aquellos que considera que puedan hacerle sombra, que discrepen o simplemente que no le alaben constantemente, localista, pueblerino y, como no, verdugo de cualquier institución más o menos independiente con que pudiera contar la ciudad de Vigo (fundación Provigo, federación de asociaciones de vecinos, confederación de empresarios, etc.) donde no hay medio de comunicación, que no toque a su ritmo, equipos, equipitos, corales, asociaciones de chicha y nabo, todo tipo de manifestaciones infantiles, saraos, peñas y demás músicas a quien repartir monedas, con quien hacerse fotos y a quien dorar la píldora, todo ello con plena constancia en una página del periódico oficial los fines de semana, financiada por el propio ayuntamiento y unas cuantas empresas, mientras otras, concesionarias de servicios se anuncian (no han de vender nada a nadie), a mayor gloria de un regidor que presume de lo mejor del mundo mundial en todo lo que se le ocurre, e

incluso de limpieza cuando la ciudad está hecha unos zorros, mientras nada absolutamente determinante para el progreso de Vigo se gestiona en bien de la industria local, de su capacidad de ser competitivos y de un liderazgo que va perdiendo a pasos agigantados.

De Vigo siempre se ha dicho que era una ciudad muy independiente, contestataria, difícil de gobernar, pero muy dinámica, pues tenía siete poderes fundamentales: El Ayuntamiento, la Caja de Ahorros, el Celta, el Cristo de la Victoria, la Zona Franca, el Puerto, y el Faro de Vigo.

De los siete poderes de Vigo, la Caja de Ahorros, la entidad que más invertía en Vigo, ha desaparecido y ha sido vergonzosamente “entregada” a una banca privada venezolana, por cuatro duros, con todo su patrimonio usufructuado por la ciudad, hoy en manos privadas y con sus antiguas inversiones paralizadas en su práctica totalidad.

El Cristo de la Victoria no molesta demasiado, no obstante, el máximo regidor, antiguamente comunista de pro, hoy es un pio cabecilla de su emblemática procesión, quien ha obrado el milagro de su conversión.

Con el Celta mantiene una enconada lucha en aras de desprestigiar a su presidente, a quien intuye un posible enemigo en popularidad, por lo que le priva de todas las inversiones previstas por el equipo en la ciudad.

En el Puerto, del que fue presidente y desde donde prometía todo tipo de ocurrencias que luego, como todo lo importante, no se llevaban a cabo, hubo que poner a un presidente que se limitara exclusivamente a la actividad portuaria sin aportar nada a la ciudad, ya que entonces volvería a entrar nuevamente en guerra, una guerra de la que ha brotado una pequeña escaramuza con ocasión de la catástrofe del “marisquiño”, por falta del mantenimiento que legalmente corresponde al ayuntamiento y que, como siempre elude, en base a falacias de distracción con las que confundir al adormecido pueblo, ahora renuncia a reconocer.

Solo queda pues, el Ayuntamiento, la Zona Franca y el Faro de Vigo, todos ellos tocando al son que marca a diario.

El Faro, de forma escandalosa, entregado a magnificar sus ocurrencias, chorradas, horteradas, fantasías y encumbrando unas obras de pueblo ejecutadas con presupuesto de ciudad que el pueblo, a falta de todo tipo de visión crítica, acaba exaltando y adorando como todo pueblo poco informado y manipulado por el dictador de turno.

En cuanto a la zona Franca, al igual que lo expuesto para la Diputación, está ahora regida por un obediente personaje a su servicio, con quien junto a la presidenta de la Diputación se fotografía en todas partes, uno a cada lado, para que todos tengan claro que Ayuntamiento, Diputación y Zona Franca están en sus manos absolutamente, y lo grave de la Zona Franca es similar a lo que ocurre con la Diputación, la corrupción institucional de un privilegio tan grande para Vigo como es la Zona Franca, de la que solo hay siete en España (Barcelona, Santander, Cádiz, Sevilla, Las Palmas, Tenerife y Vigo).

Recordemos pues en qué consiste una institución como la Zona Franca, absolutamente ajena a la misión de invertir en Vigo en cuestiones que nada tienen que ver con su cometido, corrompiendo con ello la institución.

Las zonas francas son espacios especiales dentro de algunas ciudades en cuyo ámbito, las mercancías que allí se depositan están exentas de impuestos de importación y exportación en su trafico comercial, por lo que para el tráfico marítimo son lugares de llamada, privilegio para la ciudad y fuente de progreso, da ahí que la misión de tales zonas es la de fomentar y proteger el crecimiento de las industrias en esas ciudades, por tanto sus inversiones han de ir encaminadas a la creación de infraestructuras que potencien el puerto, la industria y el crecimiento del interland al que sirven, no para ayudar a reformar un campo de fútbol, o a cualquier otra de las inversiones u ocurrencias que ahora promete la institución, a mayor gloria del dictador.

Como consecuencia de todo ello, este pueblo, manifiestamente manipulado, vive pensando que como según sus datos y los que le llegan, ni Sanchez, ni los andaluces citados, ni los gallegos de referencia se llevan un duro a su bolsillo, aunque por ocupar sus poltronas son capaces de todo lo expuesto, y algo más, se trata de personajes absolutamente ajenos a la corrupción, cuando practican, sistemáticamente, y son maestros en ello, la peor de las corrupciones que puedan practicarse en un Estado de Derecho, la corrupción institucional.

En resumidas cuentas, nuestra ciudadanía aun esta muy lejos de comprender el daño que hace la corrupción institucional a nuestra democracia, a nuestra independencia y control de poderes y a nuestro Estado de Derecho, cuando no solo no se aprestan a correr a gorrazos a estos corruptos que a su interés juegan con nuestras instituciones, sino que incluso los votan y los elevan a unas mayorías que solo hacen que poner en evidencia una minoría de edad de la que somos incapaces de salir, aun después de cerca de medio siglo de supuesta democracia.

¿Algún día seremos capaces de ver más allá de nuestras propias narices, creceremos, seremos responsables, buscaremos información fidedigna, veremos con nitidez por lo poco que nos compran, separaremos el polvo de la paja, identificaremos a los canallas y actuaremos en consecuencia?.

¿Algún día, de una puñetera vez, seremos dignos de llamarnos ciudadanos?

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!Viva San José!

Cuando el predicador judío Jesús de Nazaret, tras anunciar la inminente llegada del fin del mundo, es condenado a muerte por Roma por el delito de sedición, en una Galilea convulsa y sometida, quien esperaba al líder que la liberase del Imperio, apenas tenía más allá de una cincuentena de seguidores, temerosos de ser identificados con el crucificado y con su mensaje liberador, un grupo al que aglutina posteriormente en Jerusalén su hermano Santiago el Justo, a quienes debemos sus primeras manifestaciones en pro del maestro, en una tradición oral que poco a poco se iría extendiendo, tanto en Galilea como en Judea y en Asía Menor.

Es la puesta en escena de Saulo de Tarso, quien no conoció a Jesús, el primero que escribe, no sobre el Jesús histórico, sino sobre el Cristo de la fe, con quien se da un salto definitivo en la expansión de sus teorías, en una consideración del personaje ya muy próxima a la de divinidad, de la que hasta entonces carecía. Sus cartas a los distintos pueblos por los que va fundando iglesias atraen a toda una serie de seguidores, quienes recogen la tradición oral que sobre el personaje se iba formando y transmitiendo, de quienes con él convivieron a quienes iban aceptándolo, magnificando en cada transmisión la talla del personaje, paralelamente a la institucionalización de una nueva religión que partiendo del más absoluto judaísmo en sus inicios, y extendida por Pablo a los gentiles, habría de expandirse y de necesitar por ello de testimonios escritos de los que hasta entonces carecía, testimonios escritos decenios después de los supuestos hechos, cuando es sabido que cualquier testimonio transmitido oralmente, y más por personas interesadas en matices muy concretos, no aguanta ni una semana sin perder la mayor parte de su certeza. Hoy, las versiones de los distintos periódicos sobre cualquier hecho acaecido el día anterior, difieren notablemente e incluso con cierta regularidad se contradicen.

Por otra parte, para el pueblo romano, la consideración de la mujer era paralela a la del esclavo, al servicio del hombre y sin que su protagonismo pasase de las labores propias del hogar, de la maternidad y del trabajo, lo que paralelamente ocurría también con el pueblo judío, algo que, por otra parte, tampoco ha cambiado demasiado en las tres religiones monoteístas que comparten el Antiguo Testamento.

Por aquel entonces, se creía, en el área de influencia greco-romana, e incluso en muchas otras civilizaciones, que los grandes personajes tenían un origen divino, aun nacidos de mujer, así Alejandro Magno, Platón, Aquiles, Perseo, Rómulo y Remo, etc. Todos ellos hijos más o menos directos de distintos dioses y a los que el pueblo, por ello, tenía en mayor consideración.

Por otra parte, el pueblo judío, tenía en la tradición y en sus múltiples profecías, el norte de su existencia, aunque finalmente el cumplimiento de tales profecías raramente llegaba a plasmarse en palpables realidades.

Tan pronto la figura de Jesús iba creciendo y sus acciones cobrando mayor protagonismo en la sociedad, la necesidad de su deificación era evidente, así como el contar con un curriculum de cuna que lo acercase a dicha divinidad, por lo que su origen davídico y su concepción a través de una virgen y por origen divino, fue cobrando cuerpo poco a poco, y aunque todavía no en las epístolas de Pablo ni en el primer evangelio de Marcos, si aparece ya con Mateo y Lucas.

Hasta entonces, ni la figura de María ni la de José, ni las de los hermanos de Jesús, tenían el protagonismo contradictorio que fueron cobrando a partir de su deificación.

Hoy, aun cuando con rigor histórico sabemos poquísimo de la figura de Jesús y de uno de sus hermanos, Santiago el Justo, nada se sabe ni de sus padres, ni del resto de sus hermanos, “conocimiento” que nos viene dado  a través de la visión que fueron transmitiendo oralmente sus discípulos por medio de la existencia de bastantes más de doscientos evangelios con textos de lo más variopintos, de los que finalmente cuatro, también contradictorios en gran parte y con no pocas modificaciones, fueron reconocidos oficialmente por la Iglesia.

También desconocemos la autoría de los cuatro evangelios, que atribuimos a discípulos de Marcos (el primero), de Mateo y Lucas poco después, y finalmente y ya más distanciado en el tiempo y con otra estructura muy distinta, el de Juan.

Para los primeros judeocristianos, Jesús y sus hermanos Jacobo o Santiago, José, Simón, Judas y al menos dos hermanas más, eran hijos del matrimonio constituido por José y María, residentes en Nazaret, de profesión el padre carpintero, lo que abarcaba buena parte de oficios de la construcción y María inequívocamente, como mujer judía de entonces, “sus labores”. Sabemos también que Nazaret era un pueblo minúsculo (hay quien niega su existencia) y que Galilea vivía momentos muy delicados, tanto políticamente como en materia religiosa, pues se creía muy cercano el fin del mundo, entre los judíos.

La necesaria divinidad de Jesús, su conveniente nacimiento de una virgen a través de la figura de un ángel enviado de Dios y el cumplimiento de la profecía de Isaias que lo anunciaba, dieron un vuelco absoluto a todo lo aceptado hasta entonces.

La traducción al griego del texto en hebreo de Isaias (7,14), donde anuncia que el Mesías nacerá de una mujer joven “almah o almâ” al que pondrá por nombre Enmanuel, es traducido por una mujer virgen (lo de Enmanuel mejor lo olvidamos), algo que de forma inmediata elevaba la categoría del personaje a la divinidad. El problema es que el evangelista toma como referencia la traducción alejandrina de la Biblia hebrea al griego, donde aparece el error de traducción. 

A partir de ahí, Mateo y Lucas se encargan de dar cuerpo a la teoría en cuestión. Lucas lo construye a partir de María, mientras Mateo nos da la versión de José, aunque para ambas es necesario desmontar el lógico devenir del origen de Jesús, pasando el pobre José a no ser el padre de Jesús, a ser un viejo viudo que traía ya unos hijos de un anterior matrimonio, o bien había adoptado a unos sobrinos, primos entonces de Jesús que vivían con ellos, debiendo soportar que su prometida (desposada) apareciera embarazada sin su participación y callárselo, pues en la Galilea de entonces suponía la muerte por lapidación inmediata, un precio altísimo.

Hoy, desde la ciencia, afortunadamente sabemos ya que los milagros no existen, y que la calificación como tales se da a aquellas manifestaciones de las que se desconocía su procedencia, que entonces eran la mayoría de los considerados extraños y que era bastante natural el aceptarlos a partir de innumerables creencias. Hoy también sabemos que se puede ser madre siendo virgen, pero ello requiere de una operación de inseminación artificial, desconocida entonces y que sin la intervención de un espermatozoide no existe maternidad, creencias aparte.

El montaje podía tener su sentido entonces ante el grado de conocimientos de la época, pero hoy aparece como algo de un infantilismo enternecedor.

Para el texto atribuido a Lucas, escrito alrededor de unos 90 años después de los acontecimientos, María, desposada con José (prometida en espera de convivencia), en su soledad, recibe la visita de “un ángel”, una figura mitológica del credo judío que forma parte de los ejércitos de Yahvé, concretamente el arcángel (mayor graduación) San Gabriel, quien le anuncia que dará a luz un niño, sin intervención de ser humano alguno. Al respecto, en Italia, concretamente en la iglesia de la Madonna di Loreto, se conserva una “pluma” del ala (no sabemos si derecha o izquierda) del arcángel San Gabriel cuando visitó a María, acompañada de la “ventana” por la que se introdujo Gabriel cuando lo de la anunciación. También en la catedral de Meinz, en Alemania, su arzobispo mantenía que dos plumas allí guardadas, !y un huevo!, pertenecían al Espíritu Santo cuando se transformó en paloma. 

Por su parte, para el texto atribuido a Mateo, escrito unos pocos años antes, es José a quien, en sueños, se le anuncia que no debe alterarse por el embarazo de María, pues es voluntad del Señor y que a su intervención se debe. Al respecto, el actual Papa, el argentino Francisco, ha dicho lo siguiente: “yo quiero mucho a San José porque es un hombre fuerte y de silencio, y en mi escritorio tengo una imagen de San José durmiendo y durmiendo cuida de la Iglesia. De hecho cuando la Iglesia tiene importantes problemas yo le dejo una notita por debajo para que nos ayude”.

Ello sin embargo, en un mundo infinitamente más machista que el actual, donde el adulterio se pagaba con la lapidación, parece aceptarse sin más, y todo tras la aparición a una mujer, sin testigo alguno, de un señor vestido de blanco y con alas, que le cuenta lo del embarazo sin espermatoziode alguno por en medio, y a un sueño que tiene el desposado, hechos cuya razón entonces era más que suficiente para romper el compromiso de llevar a cabo los correspondientes esponsales, de los que tampoco nada se sabe. Luego vendría lo de Belén, los santos inocentes, lo de los magos, la estrella y toda una serie de invenciones de novela de ciencia ficción, sin el menor rigor histórico, que entonces engrandecían la figura de Jesús, aunque ahora se nos antoje de una fantasía desbordante y produzca entre gente no fanatizada el efecto contrario. Tal es así que algunos judíos acusaron entonces a Jesús de ser hijo de la prostitución, e incluso en el siglo II, una pagano de nombre Celso, afirmaba que José expulsó a María de casa por haber cometido adulterio con un soldado romano llamado Pantera, y que tiempo después nacería Jesús. También, y con origen judío, circulaba que los relatos de Mateo y Lucas eran para borrar los orígenes, que eran de dominio público, de Jesús como nacido de una relación anterior al matrimonio con José, algo que a ciencia cierta, posiblemente nunca lleguemos a conocer.

Según el teólogo holandés Edward Schillebeck “nada de lo que los evangelios cuentan es historia, sino expresión de su fe en Jesús”.  

De la figura histórica de Jesús poco podemos hablar ya que prácticamente nada se sabe (Flavio Josefo, el principal historiador judío de le época, lo cita únicamente de soslayo), pues entre otras consideraciones no dejó mensaje alguno por escrito, aunque se le supone su conocimiento tanto de la lectura como de la escritura, y ello, lo de no dejar escrito alguno, quizá debido a que su labor pública se basaba en la preparación del mundo judío para un inminente fin de los tiempos, lo que tampoco precisaba de dejar escrito alguno para una posteridad no esperada y menos cuando su audiencia se limitaba al pueblo judío. Lo que si es absolutamente novedoso, y con un peso descomunal, es su mensaje del perdón, el devolver el bien por mal y el amar al prójimo como a uno mismo, su principal legado, aunque prácticamente no ejercido por casi nadie.

Volviendo a la figura de María y bebiendo en las fuentes de una autoridad como Antonio Piñero, quizá el mayor experto en el siglo I (recomiendo, entre muchos otros, su último libro “aproximación al Jesús histórico”, “en la iglesia primitiva, nadie defendió la virginidad de María (ver Marcos 3-20 a 23)”. Pablo, el auténtico creador del cristianismo, quien convirtió a un judío que predicaba solo para judíos en un predicador universal, no solo no menciona a María, sino que dice que Jesús era nacido de mujer, sin mayor consideración.

Hasta el siglo III la devoción a María no existía, empezando a tomar cuerpo a finales del siglo IV con San Jerónimo, consolidándose ya hacia los siglos VI-VII y llegando con los siglos posteriores hasta el paroxismo con todo tipo de devociones donde la tradicional idolatría católica es más patente, con todo tipo de vírgenes a las que adorar, unas más milagrosas que otras, con peleas incluso entre partidarios de una o de otra y competiciones sobre cual es la imagen mas enjoyada, más guapa o más triste, pero en todas ellas preponderando su calidad de virgen, como si la virginidad fuera una virtud a la que rendir culto, en lugar de la mayor exaltación de un machismo necesitado de que la mujer se le ofrezca con su precinto intacto, único y lamentable sentido de la virginidad.

A partir de ahí, la explotación de ese error inicial de traducción ha sido llevado hasta lo más alto, en cuanto a su aprovechamiento en lo que hoy constituye la llamada “Mariología”, en donde no hay teólogo que no lo sepa todo sobre lo ocurrido con María hace ahora más de veinte siglos en una aldea de Galilea, a partir de la aparición de un ángel y el sueño de un pobre hombre sacrificado, al que hoy llaman “San José”, cuya santidad parece deberse a su innegable capacidad de encaje. Evidentemente si mañana tu prometida se te aparece embarazada sin saber tu nada sobre el particular y diciéndote que fue el Espiritu Santo, y tu simplemente te molestas, pero luego sueñas que es cierto y entonces ya todo vale, no puedes por menos que ser o un santo, quizá el mas santo de todos los santos, o…

En 107 Ignacio de Antioquía defiende ya, sin ningún genero de dudas, la virginidad de María. En el tercer concilio de Efeso, en 431, se declara dogma. En 553 durante el segundo concilio de Constantinopla se acepta la perpetua virginidad de María, virgen antes, durante y después del parto, sin descendencia posterior (siempre virgen). Sixto IV, en 1476 declara la condición de inmaculada, nacida por tanto sin pecado original. Santo Tomás de Aquino (tiene perlas extraordinarias sobre la mujer), llega a decir que María parió sin abertura del útero y sin perjuicio para el himen. El Papa Pablo IV confirma la absoluta virginidad en el concilio de Trento de 1555. Ya en 1854, Pio IX lo declara como una verdad infalible revelada por el Espíritu Santo, para finalmente, hace menos de un siglo, concretamente en 1950, Pio XII considera como dogma la asunción de María a los cielos (no se sabe si en vida, ya muerta, o en partes, pues son multitud las reliquias que se exponen en iglesias de partes de la virgen), y todo ello aderezado con múltiples apariciones, curiosamente solo observables en todo el mundo católico y, en general, manifestada a los más simples del lugar.

¿Y San José? ¿Que le queda al pobre?. Salvo su curioso sueño, nada sabemos ni de su vida ni de su muerte, ni de su relación con Jesús, ni siquiera le dejan ser padre de ninguno de sus hijos, incluso le hacen transmisor de la descendencia de la casa de David sin tener nada que ver en la paternidad transmitida, ni asoma la cabeza en la poquísimas citas en las que en los evangelios aparecen Maria y los hermanos de Jesús. ¿Donde estaba José?. Jesús asciende, María es ascendida, ¿y José?.

Ay María si vieras, estos vividores, a lo que han reducido al pobre pepiño… 

!Viva San José!        

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¿Decretazo o democracia?

Si hay algo en política que resulta evidente, es que el camino hacia un liderazgo está plagado de puñaladas, mentiras, traiciones y todo tipo de intrigas hasta alcanzar la meta ambicionada, y que cuando se llega a ella, lo que más se esquiva, desprecia y teme, es la propia democracia, aunque de cara a la galería haya que defenderla por encima de todo y uno se proclame un demócrata “de toda la vida”.

En la trayectoria del líder, todo tiende a la dictadura, al ejercicio del poder absoluto, al criterio único, al ordeno y mando hasta el punto de eliminar la discrepancia, la controversia, el contraste de pareceres y todo aquello que pueda poner en duda nuestras ordenes, nuestra autoridad y nuestro liderazgo, por el que todos deben trabajar si esperan algún cargo, carguito, carguete, o simplemente están fanatizados en el seguimiento tribal.

Esto ocurre invariablemente, se trate de una dictadura (más rápido), de una democracia (más lento), o de cualquier sistema más o menos mixto en apariencia.

El líder, tanto en la derecha como en la izquierda, si puede, lo acaba siendo en el partido, en el poder ejecutivo (Gobierno), y si dispone de mayorías suficientes, en el poder legislativo (Congreso y Senado) y en el poder judicial, evitando todo tipo de controles (el espíritu de la democracia) que los distintos poderes teóricos puedan ejercer sobre sus decisiones, rodeándose de los más serviles, de quienes no puedan hacerle sombra, y defenestrando a todos aquellos, propios y extraños, que puedan ser mínimamente sospechosos de no rendirle pleitesía: la tiranía, con origen teórico en la democracia o en una formal dictadura. 

Sería absurdo poner ejemplos cercanos, pues en España, desde el advenimiento de la llamada democracia, todos los presidentes del gobierno han actuado así, y no solo los del gobierno, sino también, gran parte de los de las comunidades autónomas, diputaciones, e incluso los alcaldes de la inmensa mayoría de las ciudades. 

Aquí el líder ha de ser un caudillo, y si no es así pronto acaba defenestrado. La única diferencia, en “democracia”, es que hay que someterse formalmente a unas ciertas reglas para que parezca que todo discurre por las vías correctas de la participación y control, pero a efectos prácticos, el carácter deliberativo y democráticamente decisorio por parte de las instituciones y sus representantes, no es otra cosa que una fachada, una burla hacia quien, en una auténtica democracia, ha de ostentar el poder: el pueblo.

En otros países el diputado, aun perteneciendo a un partido, se debe prioritariamente a los ciudadanos de la circunscripción que lo ha votado y a su mandato adapta el voto, mientras aquí todos votan lo mismo, sean dos o doscientos, representen a la provincia que representen. Todos votan lo que dice el partido, es decir, el líder, en un acto absolutamente dictatorial.

A todo ello contribuyen los distintos partidos de uno y otro signo (entre bomberos no se pisan la manguera) y lo que es más triste, el llamado cuarto poder, los medios, quienes también acaban viviendo de las carencias de un sistema que aceptan sin mayor denuncia que la de algún que otro provocador.

Salvo con la UCD de Adolfo Suarez, en donde el partido estaba formado por multitud de siglas, más o menos representativas de las nuevas corrientes de entonces, y por tanto ostentar un liderazgo firme era tremendamente complicado, y así le fué, el resto de los liderazgos correspondió siempre hasta hoy al PP o al PSOE, cuyos líderes han seguido siempre la trayectoria indicada, con matices, pero en igualdad de desprecio hacia la auténtica democracia, con vanidad y adoración a su persona, por encima de cualquier consideración, todos ellos.

Ayer le tocó al PP y hoy le toca al PSOE, o a lo que queda de él, quien gobierna por medio de otro sectario y narcisista ambicioso, guaperas, mentiroso, acomodaticio y sin escrúpulos, que responde al pie de la letra a las características enunciadas como líder decisor de prebendas o de indignidades.

Superando ya todo lo conocido, el actual presidente del gobierno, perdedor en las últimas elecciones, ha conseguido llegar al cargo, aliándose para ello con la extrema izquierda (hoy, Unidas Podemos) y con los independentistas radicales, siendo, a pesar de ello, incapaz de aprobar los Presupuestos Generales del Estado para el año en curso, lo que le ha llevado a la necesidad de clausurar las Cortes y convocar elecciones.

Esto en democracia no tendría más consecuencia que iniciar la campaña electoral y … a quien Dios se le dé, san Pedro se la bendiga pero, ¿que sucede sin que nadie se escandalice demasiado, en este sucedáneo de democracia en que vivimos?.

La ley de Presupuestos del Estado es la base de toda política, ya que contiene los medios para llevar a cabo cualquier programa que se pretenda, y sin su aprobación, lo que supone la voluntad de la mayoría de las fuerzas representadas en el Congreso, en teoría la voluntad de la mayoría del pueblo, quien también en teoría ostenta el poder, ninguna política de reformas es factible, ya que las leyes, quien las aprueba es el poder legislativo, a efectos de que el ejecutivo pueda llevar a cabo la política que de tales presupuestos se desprenda. Saltarse el poder legislativo, a esos efectos, es saltarse la democracia y el Estado de Derecho.

Existe, no obstante, una excepción para cuando haya que saltarse el presupuesto, debido a causas de absoluta  e incontestable urgencia, para que entonces, y por medio de decretos, sea el ejecutivo quien disponga de un cierto poder legislativo, que posteriormente habrá de confirmar el propio poder legislativo, tratándose de excepciones propias, en general, de la necesidad de atención a catástrofes naturales o de situaciones que no admiten demora, so pena de perder algo de importancia fundamental para el país, por cuestiones de plazos, etc., no de asuntos a justificar porque puedan ser favorables para el ciudadano, ni buenos para el país, ni adecuados etc., pues esos tienen ya un camino como proyectos de ley a tramitar por la vía del legislativo, sino de muy excepcional urgencia, o necesidad, que de no hacerlo así impediría afrontar el problema a resolver.

La decisión de llevar a cabo estas excepciones a las facultades del poder legislativo, corresponde al ejecutivo, al gobierno, pero siempre amparándose en las razones expuestas, no en fraude de ley utilizando el procedimiento para dar salida a programas propios de interés de partido, por muy buenas que parezcan hacia la ciudadanía, sino solo si se trata de urgencias excepcionales.

El actual presidente del gobierno, ya asentado en las características propias del líder incuestionable, ha decidido finalmente que todo aquello de su programa político que no ha encontrado aprobación en la mayoría de la cámara, lo va a ir sacando adelante, de espaldas a esa mayoría, en fraude de ley utilizando un sistema ajeno a su finalidad legal, cual es el decreto, teniendo incluso la desfachatez y chulería de llegar  a comunicarnos a todos que lo va a seguir utilizando en el tiempo que dure la campaña electoral y hasta el fin de la legislatura, pues no existe mejor publicidad y efectividad para sus intereses, que ir sacando leyes ejecutivas, al menos hasta que la Diputación Permanente del Congreso lo apruebe o lo rechace, con independencia de que haya o no dinero para hacerlas efectivas, si son de un contenido demagógico y de un populismo aplastante, pues esas leyes, en tanto no sean rechazadas son ejecutivas y tienen plena vigencia.

Como la batería de decretos ya ha empezado a ser ejecutiva, el cariz resulta de influencia absolutamente marxista, pero no del señor Karl, sino del admirado Groucho,  quien ante las peticiones más apetecibles, remataba con aquello de… y un huevo duro. Todas ellas encomiables, muy poco meditadas, irresponsables e imposibles económicamente, so pena de no cumplir en nada las previsiones de gasto, ni de endeudamiento que nos marca la Unión Europea, sobre todo cuando las de ingresos que contenían los presupuestos rechazados, o se basaban en nuevas subidas de los impuestos más variopintos, o en recaudaciones por inspecciones de Hacienda de imposible ejecutoriedad.

¿Qué gobierno que salga de las urnas va a tener el valor de negar al ciudadano los regalos en campaña, en forma de decreto, del irresponsable Sanchez, sabiendo que con ello perderá el voto del pésimamente informado pueblo si, a la vez, quiere converger con las imposiciones presupuestarias europeas?

¿Qué pasará si al rey mago Sánchez le sale bien la jugada del fraude de ley y finalmente es el elegido en las urnas, o de nuevo, por alianzas entre perdedores, vuelve a la poltrona, sabiendo que no cuadran las cuentas de sus ocurrencias?.

Zapatero, otro personaje de similar calaña salido de la cuadra socialista de nuevo cuño, también acabó aprobando leyes de tómbola que luego no pudieron ser ejecutadas por falta de liquidez presupuestaria, aunque al líder eso parece importarle poco si el objetivo de obtención del voto ingenuo está ya conseguido.

¿Decretazo o democracia?. Evidentemente decretazo… faltaría más. El poder legislativo ni está ni se le espera en estos meses, el judicial está secuestrado y pasa de todo, los medios siguen sobreviviendo a costa de estas cosas y del pastoreo de la política, y el pueblo, ese teórico depositario del poder democrático, ni se entera, ni le hace asco alguno a los regalos aunque tengan su origen en una ilegalidad manifiesta y finalmente ni puedan materializarse, pues al final volverán a convencerlo de que los malos son otros y … a empezar de nuevo. 

Si, gobernar por decreto, con disposiciones demagógicas, nos acerca cada vez más a las dictaduras, a las repúblicas bananeras, a las ideologías extremas, a los independentismos fascistas, a la categoría de pueblos sometidos, a la ignorancia, y hacerlo desde el acatamiento y la indiferencia nos sitúa, engañados, en las antípodas del progreso y a años luz de vivir en democracia. 

¿Decretazo o democracia?      

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La insufrible, mediocre y castrante dictadura de lo políticamente correcto

Hoy vivimos inmersos en una especie de dictadura, capaz de borrar de la militancia social, en un instante, a cualquier ciudadano que no se someta a lo que determinados grupos han impuesto como el pensamiento correcto, con el agravante de que para nada se le considere a ese ciudadano ningún mérito que haya atesorado a lo largo de su vida, ya sea un eminente científico, literato, investigador, etc., si sus opiniones sobre la materia que sea, no coinciden con las de aquellos que imponen el canon de lo correcto. Se prescinde de su protagonismo social y… a continuar buscando entre aquellos, sospechosos de no gustarnos, por medio de todo tipo de procedimientos inquisitoriales, nuevas víctimas a las que inmolar en aras de la solemne estupidez imperante.

Como ya tengo muchos años, siempre he sido un díscolo, solo me importa la opinión de mis amigos, y esa sé que puedo discutirla en armonía (son amigos, ¿no?) voy a seguir opinando. 

Como todos los movimientos extremos, estos colectivos que imponen sus “verdades” a golpe de descalificación mediática, ya sea a través de periódicos, radio, televisión, redes sociales, en tertulias de todo tipo con tertulianos a sueldo, manifestaciones de parte, o en grupos organizados, siempre en actitudes corales, la mayor parte de las veces de una crueldad inmisericorde, con datos parciales, fuera de contexto, verdades a medias, mentiras en buena parte de los casos, y siempre sin contar para nada con el inmolado, lo hacen a golpe de timón, pasándose al otro extremo, aunque sea casi siempre como reacción a anteriores situaciones de manifiesta injusticia.

Como no podía ser de otra forma, los partidos políticos, siempre a la que salta al oler la sangre, acaban traduciendo a votos el éxito de tales imposiciones y en consecuencia apadrinando tales posturas reivindicativas, lo que no estaría para nada mal sino es por hacerlo con el mismo grado de intolerancia que los inquisidores a los que acaban apoyando.

De entre todos esos grupos de imposición de lo “políticamente correcto”, incapaces de defender sus justas reivindicaciones de forma inteligente a través de un correcto y equilibrado conocimiento de hechos y situaciones, se encuentran cantidad de grupos que se hacen llamar feministas (un insulto a las auténticas feministas) que realmente lo que defienden es un “hembrismo” cada vez más irracional y que, quienes se sitúan en el otro extremo les conocen ya como “feminazis”.

El mundo que conocemos, a lo largo de los siglos, ha sido permanentemente machista, desde la política, la religión (sobre todo), y la propia sociedad, en la que la mujer, en general, era relegada a determinadas misiones consideradas necesarias, pero de exigua significación.

Hace escasamente un par de siglos, y en países considerados civilizados, la mujer empezó a reivindicar su papel en la sociedad, un papel de exigencia de igualdad de derechos que hiciera de la mujer una ciudadana de igual consideración a todos los efectos que la que le era asignada al hombre, y lo hizo a través de un movimiento conocido como feminismo, organizándose en grupos de lucha en pos de los objetivos propuestos. 

Gracias a esa lucha y a esos grupos que pretendían la igualdad, hoy la mayor parte de los países democráticos disponen en su legislación de leyes que han hecho realidad ese objetivo. Así las cosas, hoy la sociedad en general ha evolucionado hacia realidades mucho más igualitarias, situaciones en las que, como en todos los ordenes de la vida, sigue habiendo un porcentaje de ciudadanos a los que les cuesta aceptarlo, no solo en sus planteamientos, sino en sus propios actos, buena parte de ellos situados en la empresa, en el mundo conservador, y sobre todo en la religiones, que siguen considerando a la mujer un ser relegado a misiones de absoluto sometimiento.

Considerando que la igualdad conseguida en gran parte ya, y desde planteamientos teóricos, no se encuentra en su totalidad asentada, la solución pasa evidentemente por dos caminos, por un lado el jurídico de denuncia de las vulneraciones legales que se cometan, y por otro el del convencimiento a través de la razón para aquellos colectivos o grupos sociales menos sensibilizados, pero nunca por la imposición hacia posturas que pretendan inclinar la balanza hacia otro lado, a los efectos de sustituir machismo por hembrismo, y convertir tales actitudes en “políticamente correctas”.

Curiosamente, en mi linea políticamente incorrecta, quiero señalar que estos movimientos hembristas, nunca organizan expediciones a países en los que la mujer no solo es discriminada, sino perseguida, esclavizada, torturada, o asesinada por querer reivindicar sus derechos, abandonándolas a su suerte mientras aquí discuten como si les fuera la vida, si son miembros o miembras de la sociedad, de una sociedad en la que al haber recibido multitud de inmigrantes, ya se dan aquí mismo esas situaciones sin necesidad alguna de viajar a otros países, pero ni con esas, no vaya a ser que le parezca mal al moro y la liemos, las mismas que defienden a capa y espada a los “sin papeles” y okupas, pero que no albergan a ninguno de ellos en sus casas, o que en nada se oponen a que la Iglesia siga negándole el menor protagonismo a la mujer, relegada a los conventos, a cuidar enfermos, o a labores domésticas en las iglesias, mientras ellos son los únicos que pintan algo en todo el negocio, violaciones incluidas, o que el Papa acabe de declarar que “todo” feminismo acaba convirtiéndose en machismo, cuando el auténtico feminismo, no las gilipolleces actuales, ha sido en buena parte la causa de los principales avances sociales en los últimos siglos. 

De entre los múltiples ejemplos que se dan a diario sobre el particular, como las “cuotas”, algo que no deja de ser un insulto a la mujer y su capacidad, el burdo y paleto atropello al lenguaje, el insulto a la inteligencia que supone la llamada “discriminación positiva”, etc., me ha llamado la atención en estos días algo relacionado con el deporte.

Partía el asunto de unas declaraciones de la que fue una eminente tenista, concretamente Martina Navrátilová, quien ya en su día, y desde su posición de mujer, se declaró públicamente lesviana, situación que ha vivido hasta ahora con absoluta integración en la sociedad, como no podía ser menos en el país en el que reside. Como amante del tenis, el deporte de su vida, pone ahora de manifiesto, de nuevo con valentía, una situación que cada vez se da con mayor asiduidad en el mundo del deporte y que considera inadecuada, cual es la de que deportistas nacidos hombres, se transformen en mujeres, y a partir de ahí se inscriban en competiciones femeninas acaparando trofeos con suma facilidad y desvirtuando las competiciones.

La reacción de los grupos hembristas no se hizo esperar. El simplista razonamiento, de libro, consiste en que si alguien es ya mujer u hombre, ha de serlo con todas sus consecuencias, lo cual, como la mayor parte de los razonamientos simplistas, parece tener cierta base lógica, pero para ello es preciso, como ya apuntamos, tener un conocimiento del campo que juzgamos, que en este caso se ha obviado radicalmente, antes de poner el lugar en el que debería estar el cerebro, muy difícil de ubicar en algunos y algunas, a pasear.

Partimos de la base de que el hombre y la mujer tienen los mismos derechos. Partimos de la base también, aunque discutida por unos y otras, de que ambos disponen de las mismas capacidades mentales, intelectivas, racionales, etc. Pero hay algo, a parte de determinadas características propias de cada sexo, en lo que en nada somos iguales, como son las condiciones físicas, en las que, en general, el hombre es más alto, más corpulento, más fuerte, más rápido, más ágil, más musculoso, dispone de mayor capacidad pulmonar y cardíaca, etc. 

Tal es así que no existe prácticamente deporte alguno en el que hombres y mujeres compitan en la misma categoría, ni equipos mixtos, dándose el caso de que en los pocos en los que ocurre el hecho de competir en la misma categoría, como puede ser automovilismo, motociclismo, o algún otro, prácticamente en la totalidad de los casos los campeones son siempre hombres.

Admitido eso como un planteamiento objetivo, el deporte se lleva practicando, de forma aceptada por todos, a través de unas competiciones para hombres y otras para mujeres (al contrario de los colegios mixtos), mientras que en la práctica de determinados deportes, cuando quienes los practican no son profesionales, como en el caso del golf, pueden competir hombres con mujeres, pero en esos casos la mujer ha de jugar siempre, para competir en igualdad, desde posiciones más adelantadas, más cercanas al hoyo en cada calle, no así entre profesionales en donde los hombres compiten entre si, al igual que lo hacen las mujeres entre ellas.

No se trata de discriminación alguna, ni de menosprecio, sino simplemente de poder competir en igualdad de condiciones, debido a diferencias puramente naturales.

La solución que se propone, desde posturas hembristas, es que si un hombre “se siente” mujer, que compita con las mujeres y si una mujer “se siente” hombre, que compita con los hombres.

Evidentemente, por desconocimiento y por puro fanatismo, la solución es absolutamente de una torpeza, por ser suave, preocupante.

La persona que nace hombre, en general dispone de las características ya enunciadas, propias de la condición física del hombre, con independencia de que se haya cambiado el sexo y su identificación le lleve a sentirse mujer, por lo que de participar en una competición femenina, con mujeres de menor altura, peso, envergadura, condición muscular, etc., su ventaja es enorme, distorsionando por completo la competición, por muy mujer que se sienta. El ejemplo más claro se puede dar en el boxeo. En ese deporte, en competición femenina, la categoría reina, el peso pesado, se practica a partir de los 80 kg. aproximadamente, y en el masculino a partir de los 90 Kg. Por la propia constitución física de hombre y mujer, si enfrentamos a dos individuos de 100 Kg., ella generalmente será más baja y por su constitución muscular, los kilos no residirán en sus musculatura, sino en otras partes del cuerpo, al tiempo que será más estrecha de hombros y su fuerza será mucho menor. Lo normal, en ese caso, será que la mujer no llegue ni siquiera a terminar el primer asalto. Si ahora particularizamos el ejemplo, y el famoso Mike Tysson que, el muy bruto, ha llegado a pedir que le dejen encerrarse en una jaula con un gorila, de la noche a la mañana dice que se siente muy mujer, y que quiere volver al boxeo, no solo se acabó la competición del peso pesado en el boxeo femenino, sino que si llega a los cien años puede seguir siendo “campeona” del mundo de boxeo.

Curiosamente la tontería está repartida por igual y, gracias a la dictadura de lo políticamente correcto, a la propuesta hembrista descrita se han sumado ya una proporción similar de hombres y mujeres, quienes se apuran ya en elaborar la propuesta resultado de su mediocre inteligencia, para que las categorías masculina y femenina en el deporte no dependan de la constitución física natural de cada uno, sino de como se sientan, con independencia de que ese sentimiento pueda ser voluble (hoy mujer, mañana hombre y pasado nuevamente mujer: transgéneros reversibles) o de que deportivamente les interese más una u otra condición, de manera que los controles anti dopoing sigan practicándose exhaustivamente como hoy se hace para no adulterar la competición, pero esta pueda ser adulterada perfectamente y sin problema, dependiendo de como se sientan los participantes.Todo ello sin pensar que, con tamañas ocurrencias, a quien perjudican realmente son a las mujeres.

Tontos, es que sois tontos, pero no para un rato, tooooontos para siempre, aunque eso si, políticamente correctos… y correctas.

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Ese controvertido e incierto concepto de democracia

En la actual y mediocre dictadura de lo políticamente correcto, no se permite abjurar de la llamada democracia, so pena de ser adjetivado de cualquier herejía política, o abanderado de cualquier posición extrema, ajena a la condición muelle de la manada al uso.

Democracia ha pasado a ser un término determinante a la hora de abordar cualquier cuestión política que requiera de análisis medianamente aceptables. No obstante, y como suele ser habitual en múltiples materias, nada más lejos de la realidad cuando de enfrentar la puridad del concepto con la praxis en la vida real se trata, y ello en abierta contradicción entre la imposibilidad de su ejercicio en tiempos pretéritos y las posibilidades actuales que da la tecnología, de lograrlo en la actualidad.

En democracia, el poder reside en el pueblo, es la voluntad, la decisión, el poder del pueblo para ese pueblo, algo que fue medianamente posible en sus inicios, cuando las decisiones del pueblo eran posibles en el ámbito del ágora, donde el pueblo intervenía y cada cual daba sus argumentos, todos los escuchaban y finalmente decidían para que otros, el gobierno de turno, las ejecutasen. En el momento en el que las ciudades crecen y ello ya no es posible, la democracia auténtica se va sustituyendo por otra clase de sistemas a los que se les mantiene el concepto formal de democracia añadiéndoles el adjetivo de derivada, indirecta, orgánica, etc. pues ya no era posible ni conocer la voluntad de ese pueblo, ni exponer a todos las ideas, o debatirlas, naciendo entonces los partidos como agrupaciones de las distintas ideologías o militancias en ideas, lo que hacía que el individuo delegase no solo su voluntad, sino incluso su capacidad de información, participación y demás virtudes inherentes al propio criterio.

Hoy, sin embargo, y debido al progreso de la tecnología, aquellos viejos problemas de incapacidad de conocimiento de la información, de debate y de toma de decisiones por multitudes no abarcarles, han sido fácilmente vencidos a través de la informática, y el ejercicio de la democracia real y en puridad, vuelven a ser posibles, siendo precisamente los partidos políticos, en teoría los mayores defensores de la “democracia”, los que se cierran a cal y canto a reconocer y aplicar tales avances, so pena de su propia desaparición y de la posibilidad de “colocar” a los suyos.

A través de la informática, el ciudadano puede estar perfectamente informado de cualquier materia, de sus múltiples puntos de vista, de sus pros y contras, y de todo lo que precise para su toma de decisión. Al mismo tiempo su voluntad puede ser transmitida al momento, computadorizada, procesada, y dar como resultado instantáneamente una decisión que ponga de manifiesto, sin margen de error, esa voluntad popular que constituye la propia esencia de la democracia.

Por otra parte, la democracia, como arma enormemente potente, resulta sumamente delicada, pues para su correcto ejercicio debe ser aplicada desde un conocimiento en profundidad de los temas a tratar, y desde posturas prudentes, comedidas, y responsables, absolutamente ajenas a la frivolidad, por parte de quienes la practican pasivamente a la hora de tomar las personales decisiones, que a todos y cada uno competen, pues sus enemigos, como la demagogia, el populismo y la mentira, resultan estar siempre presentes como instrumento enormemente efectivo por quienes aspiran, activamente, a valerse de ella para la consecución de su propios intereses, ya sean personales o en grupo (partidos).

Así las cosas, y aun debiendo ser todos demócratas “de toda la vida” para prosperar en la manada, la democracia en puridad no se practica todavía en ninguna parte del mundo, salvo en determinados asuntos en Suiza y en el Estado de California, poco más.

Otro sistema que hoy pudiera dar buenos resultados es la aristocracia como gobierno de los mejores, aunque la palabra que lo define y por un deterioro sufrido durante siglos al adjudicársele a quienes desde monarquías absolutas eran premiados como mejores servidores, haya oscurecido el verdadero significado, llevaría al poder no a quienes el pueblo decidiese, sino a quienes mejor preparados estuviesen para llevar a cabo su labor de gobierno, lo que desde la iniciativa privada suele practicarse cuando de ejercer responsabilidades determinantes se trata y lo que ya Platón defendía en contra de la democracia si se trataba de la salud de un hijo, la búsqueda del mejor a la hora de pretender su curación, en oposición al criterio de la masa.

El problema de la aristocracia es la dificultad de determinación de los mejores, de quien ha de tomar tales decisiones y de la dificultad de precisar esa excelencia.

Curiosamente, la medicina solo pueden ejercerla los médicos, la arquitectura los arquitectos, la ingeniería los ingenieros, la abogacía los abogados, etc., y sin embargo, no son los politólogos los encargados de ejercer en exclusiva la política, sino que para eso, para definir nuestros destinos, sorprendentemente, vale cualquiera. 

Hoy, de todas formas, ni disponemos de democracia ni de aristocracia, pues ni el pueblo decide nada directamente, ni los nombrados son los mejores en nada.

La democracia por tanto solo puede ser efectiva con pueblos bien informados, responsables, con sentido de Estado, con un cierto nivel cultural, con sentido del medio y el largo plazo y con la generosidad suficiente como para anteponer los intereses generales, es decir, una auténtica utopía.

Por otra parte, afirmativamente existe un concepto que mantiene a los Estados como garantes de paz entre sus ciudadanos, el Estado de Derecho, o comunidad en la que impera el ejercicio de la ley, donde nada es factible fuera de su cumplimiento, de una ley elaborada y aprobada por el Parlamento de cada nación como voluntad del pueblo en cuanto a la forma de regular los distintos problemas a considerar, aunque ese Parlamento no esté formado por otra cosa que no sean las listas definidas por los distintos partidos, y no aquellas personas que hubiese designado el pueblo de poder hacerlo, o consecuencia de un proceso aristocrático previo, que con toda seguridad nada tendrían que ver con las que hoy son “elegidas”.

Es primero por tanto el Estado de Derecho, es decir, el imperio de la ley, y tras este, el sistema político que nos conduzca a su formación.

La “muy honorable” gilipollez del fascista Torra, asegurando que primero es la democracia y luego la ley, es la prueba más evidente de lo expuesto, ya que con el sistema imperante, cualquier imbécil puede llegar a presidente de un gobierno, algo de lo que estamos sobrados últimamente.

Mire usted, “president”, como anda usted cortito de entendederas, mejor lo entenderá con un ejemplo. Hoy el hombre más rico de España es el gallego Amancio Ortega, a quien se le supone una fortuna de unos 67.000 millones de euros. El pueblo español, a quien incluyo aunque le moleste, alcanza la cifra cercana a los 47 millones de personas. Si pusiéramos a votación, todo lo democrática que usted quiera, el repartirnos la fortuna del “pobre” Amancio, lo que nos tocaría a cerca de 1.500 euros a cada uno, catalanes incluidos, le aseguro que es enormemente probable que democráticamente lo dejásemos en la ruina, algo que precisamente impide la ley, que le garantiza a este señor pacíficamente, el poder seguir creando puestos de trabajo, pagar sus impuestos y seguir contribuyendo a importantes obras de beneficencia, beneficios particulares aparte. Lo mismo ocurre si democráticamente decidimos el no pagar impuestos, algo que la ley impide para poder seguir teniendo colegios, hospitales, carreteras, pagarle a usted un sueldo de casi el doble que al presidente del gobierno español, o que no haya multas, etc. La voluntad popular, no es la panacea, por eso tiene algo que le supera, controla, e impide ser utilizada al margen de otros afectados, algo a lo que todos nos debemos: la ley.

Esa misma ley es la que se les debe aplicar a ustedes cuando cometen un delito, no por sus ideas pues, de hecho, usted, el presidente de su Parlamento y demás colegas, tienen las mismas ideas que los encarcelados y sin embargo están libres, lo que prueba que eso de la persecución por las ideas no es más que una pajichuela mental que ustedes se montan, a mayor gloria de los patanes que les rien las gracias. Si España persiguiera a quienes, como usted, pueden expresarse libremente, aunque digan las gilipolleces de las que usted alardea cada día, hoy estaría sentado al lado del meapilas del Oriol, o huido cobardemente de la justicia como el “muy honorable” Puigdemont, vagabundeando e implorando un estrado para alardear su fascismo de barretina, tras dejar en la estacada a quienes se la jugaron y aguantaron el tirón.

Si ustedes quieren votar sobre la querencia o no de los catalanes a ser independientes, precisamente por ser España un Estado de Derecho y no permitir su Constitución ese tipo de votaciones al afectar a todos y no solo a ustedes, deberán recurrir precisamente a ese Parlamento para que mediante una modificación de la Constitución, y argumentando sus razones, se pueda llevar a cabo ese tipo de referéndums, como expresión genuina de la democracia, con lo que particularmente estoy perfectamente de acuerdo en cuanto a su carácter consultivo.

Una vez conseguido, partidarios y no partidarios habrán de argumentar sus razones para, finalmente, tomar la decisión de sentirse o no independientes, para a partir de ahí y en caso de resultar apoyados sus planteamientos, tomar la decisión de solicitar del pueblo español su pretendida independencia, para que sea ese pueblo, al que ustedes también pertenecen, y al que afecta en gran manera la ocurrencia, quien tome la correspondiente decisión. Esa es la ley, les guste o no, por mucho que su fanatismo, pasión o su sentido fascista del Estado les imponga otros caminos.

Finalmente, si el pueblo español se lo consiente, bien porque les convencen sus argumentos o por perderlos de vista, y consiguen por tanto su pretendida independencia, podrán finalmente irse de España, aunque también de Europa, de la ONU, de la UNESCO, de la OTAN, de toda una serie de organismos internacionales, sin ejercito, sin moneda, con fronteras, en la ruina, con un idioma de andar por casa, o bien utilizando el español mal que les pese, con su Barça desaparecido, etc., aunque eso si, con el “caganer” como signo identitario, pues serán los únicos en el mundo que tienen a un tío que va a cagar de monte, como seña de identidad.

Como catalán, me pone de los nervios tanta estupidez, tanta paletada y tanto imbécil con barretina y “hecho diferencial”, pretendiendo representar a mi pueblo.          

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Propuestas para un futuro más justo: La regulación del tiempo y el trabajo (I) El Tiempo

Miguel Font Rosell

Hace ahora unos tres años escribía un artículo que titulaba “Propuestas para un futuro más justo: la regulación del tiempo y del trabajo”, evidentemente sin la menor repercusión, pues se trata de algo puramente utópico que exigiría un consenso internacional de muy difícil implantación, pero…por algo hay que empezar.

Como sigue teniendo plena vigencia, lo retomo con algunas correcciones en el ánimo de llevar al lector a recapacitar sobre algo que a todos nos afecta, que a día de hoy tiene una regulación obsoleta, y que su modificación ayudaría en gran manera a simplificar algo tan a la orden del día como el convencionalismo sobre la medida y la regulación del tiempo. 

LO CONVENCIONAL

Lo relativo y convencional son la base de nuestro marco tribal de organización. Nuestras organizaciones en las que nos integramos, se enmarcan en parámetros relativos y puramente convencionales en los que organizar la convivencia, sin que nos preocupe demasiado la certeza de nuestros principios de base.

Una cuerda horizontal limitada, formando una línea, la recorremos de principio a fin en un tiempo determinado, pero si a la misma cuerda, con la misma medida, le unimos sus extremos convirtiéndola en una circunferencia, sin principio ni fin, podemos seguir camino infinitamente. Es la visión occidental de nacimiento y muerte y la oriental de las reencarnaciones sucesivas, lo finito y lo infinito en el mismo objeto, lo diametralmente opuesto, según sea su posición relativa.

Hoy centramos la expansión del universo en una extraordinaria explosión acaecida hace algo más de unos 14.000 millones de años, llegando hasta el ser humano (hace aproximadamente 1,5 millones de años) a través de una evolución constante de aclimatación a circunstancias cambiantes, e incluso se piensa que tal expansión pueda detenerse y volver atrás hasta fundirse de nuevo en un único cuerpo super denso que vuelva a explosionar de nuevo y volver a expandirse, teorías a las que nos lleva un creciente conocimiento, todavía incompleto, pero en constante evolución. No obstante seguimos “instruyendo” a nuestros cachorros en absurdas fantasías absolutamente superadas, a partir de vetustos y primitivos dioses creadores, que no soportan el menor análisis actual medianamente serio. 

Si hoy y aquí, aseguramos que estamos en 2019 y que 5+5 es igual a 10, no solo todos asentimos, ya que nuestro calendario gregoriano referencia el tiempo al nacimiento de Cristo, aunque éste realmente nació alrededor de unos cuatro años antes del año 1. Pero si estuviésemos en Tel Aviv, en un congreso de informáticos, y les dijese que estamos en 5779 y que 1+1 es igual a 10 en su sistema binario, tampoco nadie se extrañaría lo más mínimo, ya que ese es el año judío actual desde la mítica creación del mundo según la Biblia, un domingo 7 de octubre (palabra de Dios). Aunque si estuviésemos en Roma, en un ciclo sobre Julio Cesar, mencionar el año 2065 como actual del calendario Juliano, y que X es la suma de V+V pasaría lo mismo. O en Damasco, en un congreso de matemáticos estudiosos del sistema de base 4, tampoco extrañaría a nadie el decir que estamos en 1497 y que 2+2 es igual a 10. En Shangai mencionar el 4716 como el año actual chino y el signo + como 10 es lo normal. En Cancún, ante antropólogos mayas, mencionar el 5133 y llegar a 10 por medio de dos palos verticales, es algo absolutamente aceptado, etc. 

Ello puede llevarnos a múltiples conclusiones, pero entre ellas hay una que me interesa destacar, y es que el ser humano precisa de amplias referencias en las que integrarse como grupo, referencias relativas y convencionales, tan admitidas por la práctica totalidad del grupo que, aun no siendo reales, se tomen como tales en nuestro imaginario colectivo, ya sea en cuanto al origen del mundo, al tiempo, al espacio, la forma de comunicarnos o de calcular, las virtudes sociales, la religión, la política, las relaciones personales, en general un micro mundo donde sentirnos cómodos y en el que nos protegemos de cualquier agresión externa, aun a costa de matar la verdad, lo absoluto y casi siempre la libertad.

Los europeos vivimos en un microcosmos distinto al de los orientales, o al de los yankis, o al del Africa negra, o al musulmán, o judío, nos regimos por distintos planteamientos ya sea en el habla, en las costumbres, religión o política, hasta el punto de matarnos unos a otros a lo largo de la historia por la prevalencia de alguno de nuestros convencionalismos, principalmente políticos, religiosos, económicos, sociales o culturales, por supuesto ninguno de ellos objetivamente verdaderos ni absolutos, y siempre en detrimento de la libertad de los demás.

La idea de Dios parte de un convencionalismo ancestral, particular en cada grupo concreto, basado en el temor y en las limitaciones conscientes del ser humano. Objetivamente, Dios no es más que un concepto en el que contener toda una serie de incógnitas y a la vez de cuestiones de poder, tanto anteriores a la vida, como posteriores a la muerte y de control terreno en el transcurso entre ambos extremos, mientras subjetivamente ha sido secularmente personalizado por los distintos grupos, hasta el punto de haber existido miles de dioses a lo largo de los siglos, por supuesto, todos ellos verdaderos para cada grupo, aunque no exista prueba alguna de la existencia de uno solo de tales creadores. 

En cuanto a lo del mas acá, a la política, las cosas, aunque no tan extremas, también tienen su grado de convencionalismo, dependiendo principalmente del lugar y del tiempo. Nuestro mundo occidental más cercano, curiosamente, tiene localizados muy próximos sus orígenes, pues nos movemos en torno a unos principios judíos para la fantasía, la especulación y la tradición, griegos para la ciencia la filosofía y la razón, y romanos para la comunicación, y el derecho.

EL TIEMPO

Judíos, Cristianos y Musulmanes, con sus múltiples escisiones, sectas, sensibilidades o interpretaciones, tienen todos ellos el mismo origen. Un origen que al correr de los años ha dado lugar a todo tipo de encuentros y desencuentros, donde generalmente estos últimos han sido y siguen siendo los causantes de las mayores desgracias sufridas a lo largo de la historia por la solemne estupidez del género humano. Tal es así que incluso, con un dios común, no han sido capaces de ponerse de acuerdo a la hora de controlar el tiempo a través de un calendario (calendas, o primer día del mes) y todo por la prevalencia de sus dioses, o de las interpretaciones que de ellos han hecho sus seguidores a la hora de asentar sus convencionalismos.

El mundo de influencia cristiana se encuentra, como hemos expuesto, a mediados de su año de 2019, cuando para los hebreos transcurre el 5779 y para los musulmanes el 1497, chinos y otros aparte. Pero analicemos diferencias.

En cuanto al comienzo, para los hebreos, se debe a la génesis del mundo según la Biblia, concretamente el 7 de octubre de 3760 a.C. referido a nuestro calendario, lo que para ellos fue el 1 de Tishrei del año 1, con lo que el próximo 5 de septiembre comenzará su año 5779, desde el origen del mundo, la creación. Evidentemente ningún dato histórico sostiene tal acontecimiento, pues en esas fechas en Mesopotamia, la zona más próspera del mundo de entonces, se conocía ya incluso la rueda, amén de la primera revolución agrícola y ganadera, etc. 

Para los cristianos, el comienzo de su calendario es el nacimiento de Cristo, teóricamente hace ahora 2019 años, fecha absolutamente errónea, ya que su cálculo se debe a un monje rumano, Dionisio el Exiguo (año 607), que fijó tal fecha como el 25 de diciembre del 753 del calendario Juliano (Julio César), basado a su vez en los orígenes de Roma y sacado del calendario egipcio, incurriendo el Exiguo en graves errores al situarse el nacimiento real aproximadamente a mediados del año 4 a.C., lo que tampoco es comprobable, al no existir datos históricos sobre tal nacimiento, ni del año, ni del día, aunque del mes se estima que pudiera haber tenido lugar en verano, en contra de lo convencional.

Para los musulmanes, su origen tiene lugar al inicio de la Hégira de Mahoma, concretamente el 16 de julio de 622 relacionado con nuestro calendario, de manera que pronto tendrá lugar el año nuevo de 1497. En este caso, sí existen datos históricos sobre el particular.

En cuanto a influencias, mientras el calendario hebreo es de una complicada determinación a base de combinar sol y luna, el cristiano (Gregoriano) es de influencia únicamente solar, mientras el musulmán es puramente lunar.

Para hebreos y cristianos, el año coincide con el ciclo de la Tierra alrededor del sol, mientras para musulmanes se basa en ciclos lunares de 30 años, de manera que hay 19 años (simples) de 354 días y 11 años (intercalares) de 355 días. De esta forma cada 33 años musulmanes, de distinta duración, coinciden con cada 32 de hebreos y cristianos.

En cuanto a los meses, para los hebreos y musulmanes coinciden con el ciclo lunar alrededor de la tierra, aproximadamente de 29 días y medio, de manera que para los hebreos el mes termina con la luna nueva, y el medio mes con la luna llena, situación que desplazan en muy poco los musulmanes, que empiezan el mes con el comienzo del creciente lunar, mientras que en el calendario gregoriano los meses nada tienen que ver con la luna, siendo su duración y determinación puramente convencional, equivalente aproximadamente a una doceava parte de la duración anual.

Si nos referimos a los nombres de los meses, para los judíos son de origen babilónico, para los cristianos de origen pagano, y para musulmanes, salvo el viernes y el sábado, de origen numeral.

Las semanas, son de siete días para todos ellos, no obstante su festivo es el viernes para musulmanes, el sábado para judíos y el domingo para cristianos (ni en eso se han puesto de acuerdo).

También existen diferencia para con el día, pues para los hebreos este comienza con la salida de las tres primeras estrellas en el ocaso, culminando en el ocaso del día siguiente, mientras para musulmanes comienza el día una vez caído el sol. En cuanto al calendario gregoriano el comienzo y final del día es puramente convencional, al empezar el día pasadas las 12 de la noche.

En relación a asumir las diferencias que provoca el ciclo real y el resultante del calendario, los judíos lo llevan a cabo con un sistema complicadísimo en el que intervienen años llamados bisiestos (años de 13 meses), a los únicos efectos de hacer coincidir la pascua judía. Los musulmanes a base de los ciclos lunares de 30 años ya apuntados, y los cristianos con la introducción de meses de 30 y 31 días con uno de ellos de 28, y utilizando meses bisiestos cada cuatro años, con ciertas excepciones.

Evidentemente existen otros calendarios, algunos anteriores, pero el mas antiguo de los conocidos fue descubierto en Escocia y data de hace unos 10.000 años, unos 5 siglos antes de que el dios de los judíos llevase a cabo su pintoresca creación del universo, tierra, luz, agua, plantas, animales, hombre etc. todo en una semanita.

Considerado lo expuesto, hace unos pocos años, la mayor parte de los medios se hacían eco de una noticia tratada en general de forma un tanto superficial, y como un enfrentamiento entre laicos y católicos, al declarar la alcaldesa de Barcelona, que ese año en su ciudad, iban a impulsar la celebración del solsticio de invierno coincidiendo con la Navidad (en realidad coincide más acertadamente con el día de la lotería nacional, hoy en día quizá la única salida que le queda a la maltrecha economía de su autonomía). Si somos capaces de abstraernos de costumbres, tradiciones y querencias, el asunto tiene la suficiente enjundia como para un interesante debate.

El calendario es un instrumento que regula el transcurrir del tiempo, de los años, sus meses, semanas y demás efemérides de orden astronómico, en base a la duración del transcurso de la Tierra alrededor del sol. En occidente, rige nuestro calendario, el llamado Gregoriano, introducido por el papa Gregorio XIII, que sustituyó en 1582 al Juliano instaurado por Julio Cesar en 46 a.C. La reforma nace de llevar a la práctica uno de los acuerdos del Concilio de Trento relacionado con el momento en el que debería celebrarse la Pascua y demás festividades religiosas, una solemne chapuza científica, de un calibre que, a estas alturas, deberíamos modificar a efectos de aproximarlo, con mucha más precisión lógica, a su propio origen de instrumento de regulación astronómica. El cese de un convencionalismo absolutamente ajeno a la lógica y al conocimiento astronómico que debe regir estos planteamientos.

La Tierra, en su eclíptica alrededor del Sol, pasa por cuatro momentos de singular importancia para nosotros, los solsticios y los equinoccios, momentos en los que nos distanciamos más o menos de nuestra estrella, con las consecuencias, de todo tipo, que ello supone para todos. La propia Tierra, en su giro interno nos proporciona el día y la noche en un periodo de 24 horas. La luna, por otra parte, en ese transcurso anual de su planeta, gira 13 veces alrededor de la Tierra, dándonos en cada giro otras cuatro fases de singular importancia para cuestiones astronómicas de menor calado, como pueden ser las mareas y en general todo lo que depende de una mayor o menor atracción, pero en definitiva hechos importantes al fin.

El problema de cambiar el calendario a día de hoy, es el de su universalidad, el consenso que exigiría y la adecuación que requeriría en todo tipo de instrumentos ajustados a nuestro actual calendario, aunque ya a corto, y sobre todo a medio y largo plazo, los beneficios serían mucho mayores, desvinculando además al calendario, como instrumento astronómico, de connotaciones absolutamente ajenas a su cometido, generalmente de orden religioso que nada aportan a una determinación racional al transcurso del tiempo.

EL CALENDARIO

En ese orden de cosas, me permito proponer un calendario, infinitamente más sencillo, lógico, e identificable ante cualquier circunstancia, basado exclusivamente en razones astronómicas. 

Hemos de partir del dato de que la eclíptica tiene una duración aproximada de 365 días y cerca de un cuarto, que en ese periodo de tiempo la luna gira alrededor de la Tierra 13 veces, y que cada periodo de giro sobre si misma dura aproximadamente 28 días, trasladándose alrededor de la Tierra en el mismo periodo de ahí que solo veamos siempre una de sus caras. 

Si dividiéramos el año en 13 meses (con anterioridad al 700 a.C. eran únicamente 10), uno por cada luna, cada mes tendría una duración de 28 días, o cuatro semanas exactas, lo que haría un total de 364 días a los que añadir (convencionalmente) uno más a final de año, para completar los 365 y otro en el medio del año en los años bisiestos, para los 366. A esos días, que serían festivos (fin de año y medio año), a efectos de evitar alteraciones, no les correspondería señalamiento de día de la semana (al ser festivos no lo necesitan). 

Así las cosas, el arranque se produciría, en el momento del cambio, trasladando la fecha actual del solsticio de invierno, 21 ó 22 de diciembre, al 1º de enero del año en el que el cambio tuviera lugar (con el cambio del juliano también se perdieron 10 días), fecha en la que se iniciaría el año con el ciclo solar en el que la Tierra está más próxima al Sol, pero con una incidencia angular bastante abierta a causa de la longitud de la noche y de la menor potencia de los rayos solares sobre la Tierra, momento en el que los días empiezan a crecer. 

El primero de mes sería siempre un lunes y el último un domingo. Todos los meses tendían 28 días salvo las excepciones señaladas. El solsticio de invierno, como se ha expuesto, tendría lugar el lunes 1º de enero. El equinoccio de primavera tendría lugar el lunes 8 de abril, el solsticio de verano, la mitad del año, el lunes 15 del nuevo mes (medio), el equinoccio de otoño el lunes 22 de septiembre y de nuevo el solsticio de invierno el lunes 1º de enero, con lo que el calendario sería igual para todos los años (salvo la excepción de los bisiestos, que no lo alteraría) y cualquier fecha de cualquier año sería perfectamente identificable en cuanto a día de la semana, fase de la luna y posición solar, durando cada estación 3 meses y una semana. 

A efectos laborales, actualmente contamos con 52 fines de semana, lo que suponen 104 días festivos que se mantendrían, coincidiendo invariablemente con los días 6 y 7 en la primera semana, 13 y 14 en la segunda, 20 y 21 en la tercera y, siempre además, con los dos últimos días de mes, días 27 y 28, a los que habría que añadir los 12 que en España componen el calendario laboral de festivos, que serían los siguientes: los 4 lunes señalados (solsticios y equinoccios), fin de año (día añadido sin señalamiento semanal, tras el domingo 28 de diciembre), 3 festivos de señalamiento nacional, coincidiendo con los viernes día 5 de los meses de marzo, agosto y diciembre, 1 europeo, concretamente el viernes 5 de junio, 2 de señalamiento autonómico (uno en cada mitad de año), concretamente los viernes 5 de mayo y julio, y 1 de señalamiento local, el viernes 5 de octubre, al que añadir en los años bisiestos, el del medio año, como día sin señalamiento semanal, inmediato anterior al lunes 15 del solsticio de verano del nuevo mes. El principal periodo vacacional tendría lugar a lo largo del nuevo mes, principalmente para la administración, alrededor del solsticio de verano, cuando los días son mas largos, coincidentes con la actual segunda quincena de junio y primera de julio.

A los efectos de no variar el número de días de vacaciones, al mes que se disfrute se añadirían los días 25 y 26 de diciembre, a los efectos de prolongar los días no laborables a final de año, y dar opción a quienes profesan una religión a celebrar la navidad.

Por otra parte, la coincidencia de los lunes en solsticios y equinoccios y de los viernes en festivos haría que a lo largo del año se dieran 3 festivos seguidos en 10 ocasiones y que al formar parte de las vacaciones los días 25 y 26 de diciembre hiciera que se dispusiera a fin de año de 6 días seguidos, de manera que únicamente en dos meses (febrero y noviembre) no hubiera 3 fechas seguidas no laborables.

Se trataría pues de un auténtico calendario astronómico, sin más connotaciones que las propias que corresponden a un calendario, con la libertad tanto para el gobierno de la nación, como para los autonómicos y locales, de introducir los festivos que les corresponden, ya sean de orden religioso, deportivo, lúdico, comercial, o de cualquier otra índole, en función de la demanda ciudadana al respecto, siendo evidente que si alguna festividad tradicional supone para el ciudadano algo digno de tener en cuenta, como puede ser la semana santa en determinadas autonomías o localidades, la navidad, carnaval, o cualquier otro evento a considerar, tendrían cabida en el calendario dentro de las festividades señaladas en las fechas citadas, lo que en el fondo nada altera, ya que toda celebración responde a cuestiones puramente convencionales perfectamente modificables. 

En cuanto a las fechas inamovibles, como onomásticas públicas o privadas, seguirían manteniéndose en cuanto al ordinal anual, de manera que para una conmemoración personal de alguien nacido, por ejemplo el 30 de mayo, fecha que se corresponde con el ordinal 150 del año, con el nuevo calendario correspondería al miércoles 10 de junio.

El que vivamos en un estado laico, no quiere decir que no se celebran festividades religiosas si ello supone el sentir de una amplia mayoría (laico y democrático), pero lo que tampoco puede ser, a estas alturas, es el seguir contando con un calendario absurdo como instrumento astronómico, al servicio de una concreta religión, por mucho protagonismo e imposición de la que haya dispuesto en tiempos pasados, religión por otra parte, a la que nadie le niega su capacidad interna de llevar a cabo en sus instalaciones, todas las celebraciones que pretendan y que sus seguidores estén dispuestos a sostener.

No creo por tanto que la “ocurrencia” de la alcaldesa de Barcelona haya que tomarla como tal, sino profundizar en ello, pues quizá lo que le faltó a su propuesta fue el venir apoyada en un estudio más serio sobre el particular y el no haber contrastado la voluntad popular tras hacerles partícipes de sus razonamientos al respecto (vicio demasiado extendido, por todos, a la hora de ocupar poder).

Poder contar con un instrumento de regulación del tiempo puramente astronómico, con la lógica y la exactitud que de ello se desprende y de conocimiento inmediato de todos a la hora de localizar cualquier día en cuanto a su día de la semana, posición lunar, duración solar y demás efemérides, es evidente que facilitaría en gran manera cualquier determinación a la hora de concretar cualquier actividad.

Pienso que si el Parlamento Europeo se lo plantease, se lo propusiese a la Organización de las Naciones Unidas, y un grupo de expertos buscase la mejor manera de implantarlo, en pocos años podríamos gozar de sus ventajas y perder de una vez todos sus inconvenientes, sus incongruencias, complicaciones y razones fantasiosas de su implantación.

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Relatooooo de la pradera

A

Miguel Font Rosell

No se trata de un personaje de la cuadra de Chiquito de la Calzada, sino de una nueva ocurrencia de lo más chungo de nuestra política y a la vez los más demagogos y mentirosos: por un lado el guaperas que okupa la Moncloa, y por otro los fascistas catalanes que okupan la Generalitat.

Se trata de una ocurrencia si, pero para nada inocente, ya que las palabras, aunque a veces se utilizan inconscientemente, siempre quieren significar algo, a veces muy claro y a veces muy ambiguo, para que cada uno haga de ellas su lectura interesada.

Por un lado, si acudimos a la RAE, se trata de alguien que relata o refiere alguna cosa o hace relación de asuntos tratados, pero si acudimos a la ONU, se trata de una figura nombrada por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, para examinar e informar sobre la situación del país, o sobre un determinado asunto de Derechos Humanos.

Por otra parte, si la democracia es el poder del pueblo y nuestros políticos son nuestros representantes, ellos se deben a quienes ostentan el poder, y nada pueden acordar a nuestras espaldas, pues para ello existen unas instituciones publicas en las que debatir, con luz y taquígrafos, para que nosotros (el poder) podamos estar informados en cada momento de peticiones, argumentos y posibles acuerdos, y exijamos una vez informados directamente, de nuestros representantes, una actitud o otra, so pena de retirarles nuestra confianza.

En los casos en los que un partido tiene mayoría absoluta, esto suele no producir problemas, pero cuando eso no es así y el poder se ostenta con el apoyo, no ya de otro partido, sino de un puñado de ellos a cada cual mas heterogéneo y pintoresco, las negociaciones previas para llegar a las instituciones con una única postura, pierden para el pueblo (el poder) todo tipo de garantías de transparencia.

El caso del gobierno actual de España es un ejemplo claro de lo que como acepción negativa definimos como una “república”, o también calificable, con otro talante, como una “casa de putas”, o un arca de Noé, donde para cada cuestión hay que pasar por la “caja” del gobierno para, en forma de decreto-ley, es decir, sin pasar previamente por el Parlamento, ir cobrando los apoyos, unos en forma de más dinero, otros de parcelas de poder, otros de mayores atribuciones, y todos con la esperanza cierta de salir con el billete premiado, ya que el okupa de la Moncloa, por no perder su residencia presidencial, es capaz de vender lo que sea.

Entre toda esta pandilla de perdedores que cada uno chantajea a su antojo, los fascistas catalanes son quienes mayor tajada pretenden, pero no en forma de un favoritismo que pudiera ser asumible dentro de la legalidad, aun a costa de todos los demás, sino que pretenden un imposible, una ilegalidad manifiesta como es el cumplimiento último de sus objetivos, la independencia de Cataluña por un lado, y la renuncia de la fiscalía a las acusaciones a sus fascistas encarcelados, así como la amnistía para todos ellos en caso contrario, y la impune vuelta de los fugados de la justicia, que disfrazan como exiliados.

Como tales objetivos son innegociables con luz y taquígrafos, ya que al Parlamento no se puede ir a negociar ilegalidades, se han inventado una ocurrencia insultante, a la que sin embargo el guaperas está dispuesto a acceder, pues hay que seguir dando la imagen de preferir la negociación antes que la aplicación de la ley, no vaya a ser que se le tache de represor (hoy aplicar la ley es ser un represor, franquista o de extrema derecha), aunque en el fondo no haya nada que negociar, pues al menos cuando era Pujol el negociador ya se sabía que lo que quería era dinero, dinero y más dinero para Cataluña, y para él, pero a los de ahora, a los fascistas del lacito, les trae sin cuidado que las infraestructuras sociales en Cataluña estén dejando de funcionar por inanición, porque todo se lo pulen en aras del independentismo y abandonan lo esencial para el bienestar de su pueblo, un pueblo al que han enfrentado entre si, partido las familias, y desterrado a sus inversores con sus imposiciones. 

Acudiendo a un símil muy gráfico, es como si ahora un grupo de moteros dijera que ellos no querían respetar los stop en las carreteras aunque ello sea una ilegalidad sancionable legalmente, y que tampoco admitían que se les multase, en una actitud que consideran represora, por lo que exigían una negociación con la Dirección General de Carreteras, sin aceptar siquiera el sustituir algunos stop por ceda el paso, o por un semáforo. O fuera los stop o montamos el pollo, ante lo que la Dirección General de Trafico estuviera dispuesta a negociar, en lo que sería un atentado al Estado de Derecho, que nadie entendería.

Por otra parte, como cuando se está en una casa de locos, cada uno cuenta luego lo que le parece y que mejor puede vender a los suyos, no se les ocurre otra cosa, al ya considerarse a si mismos como unos mentirosos compulsivos, que nombrar un neutral, al que llamarle “relator”, para que sea este quien comunique los acuerdos alcanzados, ya que así siempre se podrá decir que quien se ha equivocado al transmitir la noticia es el relator, quien se callará lo fundamental de la “negociación” para transmitir finalmente, y de forma endulzada, solo los acuerdos que convenga que nosotros (el poder) nos enteremos, obviando los acuerdos inconfesables a los que se ha llegado, para tener que vender los que transmite el relator.

Por si ello ya fuera una burla a la democracia, al Estado de Derecho, y a la decencia, a esa mesa solo se invitará a los partidos que estén dispuestos a llegar a un acuerdo, de manera que aquellos que aboguen por la aplicación de la ley con luz y taquígrafos sean marginados (PP, Ciudadanos y Vox, por supuesto), ya que no se prestan al dialogo, a la libertad de opinión, y al consenso, aunque sobre lo que se está dialogando libremente y llegando a un consenso sea una ilegalidad contra la propia Constitución, nuestro ordenamiento jurídico, y la voluntad del pueblo español (el poder).

Pero volvamos al principio. Si nos atenemos a que tal figura ha de actuar siguiendo el cometido que le asigna la RAE y en la linea que ha marcado la vicepresidenta del gobierno, esa inteligente para quien el dinero público no es de nadie, la figura a encontrar deberá fijar un orden del día, ser catalán y conocedor de la política catalana, un hombre o mujer de consenso, que sepa transmitir los acuerdos, etc. Una figura que políticamente no interesa identificar con un mediador o un negociador, ya que entonces se complicaría la cosa al pasar de los matices a la aceptación de un dialogo de iguales para solucionar un conflicto del que la legislación aplicable no tiene respuesta, o sea, nada más lejano a lo pretendido, pues en nuestra ordenación jurídica lo que se pretende tiene cumplida respuesta en la pura y dura ilegalidad y sus consecuencias, tal y como ya han aplicado nuestros tribunales, estando parte de los fascistas del separatismo huidos de la justicia y otros en prisión preventiva ante el riesgo de huida, presunción nada gratuita, ante el ejemplo dado por sus cobardes compañeros, huidos con el rabo entre las piernas a la hora de defender con hidalguía sus patrióticos planteamientos, haciendo gala con ello de su condición de “caganers” con barretina, lacito y hecho diferencial.

Por otra parte y si nos atenemos al significado que tiene la figura del relator para la ONU, el asunto aun se complica más, ya que el fascismo catalán lo que más valora es la internacionalización del “conflicto”, para venderlo como un ataque que hace España a la libertad de un pueblo, vulnerando los derechos humanos, con lo que una mesa de negociación con un relator tiene una lectura internacional extraordinaria para los intereses del secesionismo, como una claudicación del gobierno de España, que de hecho estaría reconociendo que se trata de una vulneración de los derechos humanos hacia Cataluña.

¿Se puede ser más tonto por parte de Sánchez?. La respuesta es que si se puede, cuando como en el caso, su inmensa ambición, su vanidad y la adoración hacia su propia persona, superan todo atisbo de sentido común y sobre todo de patriotismo y de la defensa de los intereses de todos.

No obstante, y dadas las circunstancias, si hay que proponer un relator, y dado el caso, abogo por nombrarlo entre Pozi, Carlos Jesús, Cañita Brava, risitas, Pocholo, Leonardo Dantés, el padre Apeles, Leticia Sabater, la veneno o…Carmen de Mairena, catalana, conocedora de la noche barcelonesa, mujer de consenso, independiente y capaz de “relatar” como nadie.

Es lo que hay.   

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Venezuela, ¿un pais maduro?

En el mundo, en general, los países suelen regirse bien por regímenes más o menos democráticos o por medio de dictaduras, ya sean militares, paramilitares, civiles, monarquías o teocracias, y alguna que otra excepción por medio de particulares sistemas tribales.

En el caso de las democracias, salvo para los cantones suizos y el Estado de California, donde para buena parte de las cuestiones a considerar se practica la democracia directa a través de referéndums al efecto, en el resto de los países, la democracia en puridad (el gobierno del pueblo), no existe, matizándose de forma más o menos representativa, indirecta, delegada, orgánica o como queramos adjetivarla, y casi siempre a través de partidos políticos, en los que se afilia aproximadamente alrededor de un 1% de la población, que cubren, en buena medida, el número de cargos, carguitos y carguetes a repartir en caso de tocar poder, obteniendo resultados a veces, en el mejor de los casos, cercanos a una democracia y las más de las veces bastante alejados, aunque prevalezca el engaño general de que nos regimos por sistemas democráticos, algo que le interesa, con éxito, a todos los partidos que viven de ello, pues la democracia en puridad, para que funcione, es preciso contar con un pueblo muy bien informado, serio, consciente y responsable, y eso, aparte de que no existe en casi ningún país en el mundo, es una característica que jamás le ha interesado al poder establecido, ya sea político, social o económico.

En el campo de las dictaduras, el asunto tampoco es uniforme, pues según las distintas organizaciones humanitarias existen actualmente en el mundo 48 dictaduras, la mayoría de corte socialista. En un análisis superficial, subjetivo y bastante infantil, podríamos decir que existen dictaduras buenas y malas, dependiendo de juicios particulares de quienes son perjudicados, o viven de ellas o en consonancia con sus planteamientos. Ya si nos atenemos a una calificación algo más seria, las dictaduras suelen ser militares, teocráticas, tribales, civiles, o seudo-democráticas, aunque todas ellas suelen necesitar del apoyo del ejercito para sostenerse. Aquí no obstante prolifera el fenómeno de conversión de una teórica democracia en dictadura, algo que suele suceder dependiendo en buena parte de las características propias del líder en cuestión, aunque su llegada al poder hubiera sido por resortes más o menos democráticos, o bien por disponer de mayorías absolutas, por falta de garantías políticas en el pais de que se trate, o por una oposición mermada por sus persecuciones e imposibilidades de subsistencia. No debemos olvidar que Hitler (nacionalsocialista) llegó al poder tras unas elecciones, al igual que han hecho Putin (comunista, socialista y ex director de la KGB) o Maduro (socialista), sin hacer hincapié en China y Corea del Norte, que también practican una democracia a su maneras. Generalmente, cuanta menos democracia, por miedo, por demagogia o por falta de oposición, mayores porcentajes de éxito en unas elecciones.

Están también las dictaduras teocráticas o según establece la RAE, “sociedades en las que la autoridad política a considerar, emana de Dios”, siendo las principales, el Estado Vaticano, Irán, y en menor medida, Sudán, Pakistán y Marruecos.

Sin entrar en otras consideraciones y ciñéndonos en las llamadas democracias, dictaduras y regímenes intermedios, que tanto se pueden considerar de una u otra forma, a las democracias se llega al poder a través de un sistema de elecciones más o menos justo, equitativo y representativo, aunque posteriormente y por medio de dinámicas derivadas o indirectas, acaben obteniendo el poder ejecutivo quienes no fueron votados para ello en las urnas, como es el caso actual en España y algún que otro país de la considerada órbita democrática, no digamos ya quienes forman el gobierno, máximos responsables de cada sección de poder, a los que nadie ha votado.

A las dictaduras suele llegarse a través de golpes de Estado o de sistemas de partidos únicos, limitados, o bien por apaños electorales de coacción.

Si nos atenemos al caso candente de Venezuela, hemos de convenir que se trata de una dictadura ejercida a través de un sistema simulado de democracia, amañada a base de establecer limitaciones de todo tipo a la oposición y tras unos resultados electorales sobre los que pesan serias sospechas de fraude electoral. 

Aquí no obstante se da el caso, no habitual, en el que la legislación aplicable justifica que el legislativo, en caso de llegada al poder de forma fraudulenta por parte del ejecutivo, pueda inhabilitarlo para convocar de nuevo elecciones al poder ejecutivo, pues en Venezuela se vota cada poder, como es lógico en un sistema democrático, el poder legislativo y el ejecutivo, no como en España que el ejecutivo lo nombra el legislativo, e incluso el judicial, vulnerando escandalosamente la independencia de poderes y el control correspondiente.

El problema no existiría en aplicación de la ley venezolana, si el poder ejecutivo lo ejerciera alguien con talante y actitudes democráticas que aceptase la práctica de la ley, de manera que una vez interviniese el poder legislativo y se hiciese cargo del ejecutivo provisionalmente, en tanto no saliera de las urnas un nuevo presidente de la república, el derrocado aceptara tal aplicación de la ley, aunque luego volviera a presentarse en una convocatoria que garantizase la legalidad democrática.

El carácter dictatorial de Maduro, le impide aceptar esa aplicación de la ley y no someterse a ella, atrincherándose en el ejercicio del poder y amparándose en la protección del estamento militar y de los grupos paramilitares a sus ordenes. Ello impide el cumplimiento de la ley y en consecuencia el ejercicio del poder ejecutivo por parte del presidente de la Asamblea Nacional, quien no dispone de los instrumentos de poder, ni del normal funcionamiento de la Administración para su ejercicio. 

En esas condiciones y por mucho que la mayor parte de países reconozcan a la Asamblea Nacional en la figura de su presidente, como máxima autoridad, de nada sirve si ello no es ejecutivo, siendo así imposible, no solo la convocatoria de nuevas elecciones, sino el nombrar representantes legales en esos países, y menos en los que aun no reconocen la nueva situación. Evidentemente, cuando el nuevo embajador en España llame a la puerta de la embajada, posiblemente ni le abran la puerta al no ser reconocido como tal por el embajador de Maduro, y aun en el caso de establecer la embajada en una nueva sede, carecerá de los resortes de la administración para resolver cualquier asunto.

Como un dictador sostenido por las fuerzas armadas es imposible derrocarlo, por muy legal que ello fuera, solo existen tres modos de lograrlo, bien por una intervención militar exterior, por una revuelta interna, o mediante negociaciones con los militares que sostienen al dictador. El poder legislativo venezolano está intentando esta última vía, la que sin duda también aplica EEUU, aunque este amenace, por otra parte al dictador, con llevárselo a Guantanamo, solución muy al estilo yanki y que desautoriza drásticamente, al menos en teoría, la Unión Europea, pues ver a Maduro en Guantánamo, como hicieron en su momento con el narco-presidente panameño, a la mayoría nos encantaría, y para Venezuela sería un regalo impagable, aunque formalmente tuviéramos que mirar hacia otro lado. 

Evidentemente las negociaciones con la cúpula militar pasan por una amnistía a sus múltiples corruptelas de todo tipo, pero también con apoyar cualquier revuelta interna por parte de los militares de segundo orden con ambición de escalar en el escalafón, a base de disparar al alza, aunque escupir hacia arriba siempre tiene sus riesgos.

Maduro, perfecto conocedor de la situación, procura por todos los medios tener a su lado a los militares de toda graduación y a los grupos paramilitares, a los que ya ha armado, sabiendo que si caen, y por mucha promesa que pueda hacer el presidente provisional, el poder judicial puede ejercer todo su poder y cargar con toda dureza contra la galopante corrupción que pende sobre el estamento militar venezolano y los grupos de narcotraficantes que amparan a Maduro.

La solución no parece sencilla ni a corto plazo, ya que resulta insólita la derogación de un dictador que aun cuenta con gran parte de la ciudadanía y con la mayor parte del estamento militar, aunque algunos admitan ahora pasarse a la nueva legalidad, posiblemente en espera de nuevas prerrogativas con el posible nuevo gobierno.

Hoy en política, no obstante, se ha impuesto el corto, o muy corto plazo para tomar decisiones, así como la ambigüedad de poder estar a un lado u otro según las conveniencias, el soplar del viento, o los intereses huérfanos de ideología.

Alfonso Guerra, pasados los años, pasada su euforia socialista y su intransigencia política (quien se mueva no sale en la foto), ahora admite que partiendo de la base de que cualquier dictadura es no deseable, en el Chile de Pinochet no había hambre ni carencias de todo tipo, mientras que en esas dictaduras de izquierda sudamericana, donde la corrupción es galopante, como Venezuela, Nicaragua o Cuba, las dictaduras no han traído otra cosa que miseria generalizada.

No se que puede ocurrir, pero si afortunadamente Maduro acaba cayendo, el resultado de nuevas elecciones, con una oposición a Maduro bastante fraccionada,  una corrupción generalizada, una sociedad dividida y una demagogia muy asentada, tampoco promete demasiadas garantías de estabilidad, sobre todo si pensamos que Venezuela es uno de los países mas ricos del mundo en cuanto a sus riquezas naturales, no solo de petróleo, de ahí el interés actual por parte de EEUU, Rusia y China, buscando un nuevo reparto en el que situarse adecuadamente, no precisamente por cuestiones humanitarias, pues si por ello fuera, con girar la vista hacia el continente africano, hay multitud de lugares donde intervenir impartiendo “justicia”, en lugar de estar esquilmando sus riquezas con nocturnidad y alevosía y sin levantar la voz, no vaya a ser que nos enteremos de todas las tropelías que allí practican y las barbaridades que consienten o alientan. Curiosamente, las colonizaciones en Africa de hace aproximadamente un siglo lo eran económicas, pero también sociales y de progreso, salvo bochornosas excepciones, pero ahora solo lo son económicas, esquilmando sus riquezas y llevándolas a cabo por compañías multinacionales al amparo de las principales potencias.

A todo ello, ver al guaperas en el poder, gracias a secesionistas, independentistas, terroristas, extrema izquierda, comunistas, encarcelados, huidos de la justicia, pactando dar pasos hacia la desmembración de España en su propio provecho, a la vez que, faltando a su palabra, da lecciones y plazos a otros para convocar elecciones… tiene tela.

No quiero extenderme demasiado pero esta es, entre otras, la diferencia entre Gobierno, encabezado por un dirigente de partido y Estado a cargo de alguien independiente como en este caso es Felipe VI, lo que posiblemente no ocurriera ni se establecerían esas diferencias, en el caso de que quien ostentase la presidencia del Estado perteneciese a un partido político y buscase, como hace Sánchez, la defensa de sus intereses y los de su partido sobre los de España, en la que cabemos todos.

 

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