País…

España no es un país de términos medios. Aquí las cosas han de ser blancas o negras, con escaso éxito para los grises y sus diversas tonalidades, salvo que uno sea gallego, sepa ver la oportunidad en los matices y convivir con los extremos (Deus e bo pero…, o demo non e malo).

Dispuesto a entrar en arenas movedizas, en zona minada y en un campo de tiro al blanco políticamente correcto, voy a tratar, desde mi vocacional incorrección política y de remar a contracorriente, de expresar mi parecer sobre un asunto en el que gran parte de la sociedad es incapaz de ver grises mas allá de sus propios prejuicios. 

Hombres y mujeres pertenecemos ambos al llamado genero humano, aunque afortunadamente, somos muy distintos en muchos aspectos. A lo largo de la historia, la misión de hombres y mujeres ha sido claramente diferenciada, no entrando los hombres en tareas que consideraban propias de la mujer y vedando la entrada a ellas en otros que se consideraban estrictamente masculinos, quedándose casi siempre el hombre con la principal parte de la tarta, un mundo que sigue vigente sobre todo en lugares en donde las religiones tienen aun un importante protagonismo: musulmanes, judíos, católicos y protestantes, por este orden. 

En nuestro mundo occidental, y coincidiendo con la paulatina pérdida de poder de nuestras religiones, y el mayor protagonismo del laicismo, se ha ido produciendo un cambio fundamental en aquellos planteamientos seculares, de manera que la lucha de la mujer por ir ocupando parcelas ancestralmente reservadas a los hombres, se ha ido imponiendo, al tiempo que misiones únicamente en manos de mujeres han sido “impuestas” al hombre desde un raciocinio de compensación, ante la evidencia de una igualdad que poco a poco se va imponiendo en la sociedad.

Lógicamente, una transformación de tanto calado, como todas las que a lo largo de la historia se han producido, no se produce de forma instantánea ni pacifica, pues su acomodación requiere de un tiempo considerable para ser asimilada. 

Hoy, el grueso de la igualdad en nuestra sociedad occidental está cumplido en su mayor parte, reduciendo la “lucha”, en general, a lo que casi siempre suele generar mayores tensiones al tratarse de cuestiones de menor calado, como son los flecos. Aquí ya sé que empiezo a meterme en un charco, ya que siempre las posturas más extremas, generalmente provocadas por jóvenes militantes de partidos ultras que nunca han conocido el auténtico machismo en sus carnes, que desconocen la historia y que viven en un mundo propio de intolerancia hacia lo que no son sus posturas, empiezan a ver “machismo” en este tipo de afirmaciones.

Desgraciadamente, conseguido lo esencial, quienes han ejercido un feminismo militante de lucha para llegar a conseguir sus metas, llegadas a ese punto, suelen pasar a la “reserva”, y aun manteniendo sus posturas en pro de una absoluta igualdad, abandonan el campo de los “flecos” en beneficio de quienes, desde posturas extremas, acaban convirtiendo lo que fue una larga lucha de raciocinio y constancia, en una especie de tumulto del corto plazo, intolerancia, chapuza y desconocimiento.

Vivimos en una sociedad en la que quienes dominan los medios acaban ostentando el poder, bien desde quienes utilizándolo ya en la sombra, no les interesa para nada su protagonismo, ni el de sus “cosas” en los medios, o desde quienes, con planteamientos opuestos, les interesa estar todos los días en candelero para vender su producto, ya sea económico, cultural o sobre todo político, estableciendo lo que en cada momento consideran que debe ser lo políticamente correcto. 

Desde los medios, quienes los dominan establecen cuales son los temas a tratar y con que criterios, de que va a hablar la ciudadanía y desde que planteamientos, que noticias maximizar para ahogar otras que no interesan y con que duración, a quienes ensalzar y a quienes vilipendiar, todo ello en una manipulación de la opinión pública, a veces muy refinada, que supera ya todo lo conocido.

Veamos un ejemplo: España tiene actualmente un grave problema cual es un crecimiento negativo considerable, llegando a convertirnos en el país europeo con menor tasa de natalidad, que solo sabemos compensar con una inmigración de gente que no solo son ajenos a nuestras costumbres, sino en gran parte de los casos absolutamente contrarios, con criterios medievales y opuestos a cualquier tipo de evolución, sobre todo en la mujer. Una medida que es absolutamente necesaria, que ya han acometido en otros países, y que aquí nadie quiere acometer, es la conciliación laboral y la reforma de la legislación correspondiente en beneficio de facilitar el crecimiento del indice de natalidad, algo fundamental para hombres y mujeres, pero sobre todo para ellas y sus posibilidades de gestación. Estos son asuntos “que no interesa” tratar al poder, aun cuando afectan a toda la sociedad, a todos los españoles y españolas que ejercen laboralmente, que si lo localizamos únicamente en las mujeres supone aproximadamente un 35%. ¿Como taparlos y monopolizar la atención de la mujer?. Con un asunto grave que, al menos mentalmente, a todas afecta, que genera amplia repercusión en los medios (negocio), que produce enfrentamientos y que mantiene viva la llama de la “información”: la inseguridad de la mujer en forma de violación.

Veamos datos. Los estudiosos sobre el particular dan las siguientes cifras: En España se registran 4 violaciones diarias, siendo el país europeo con menor número de violaciones registradas. Se sostiene que ese número representa únicamente el 20% de las que realmente se producen, con lo que podríamos decir que se materializan unas 20 violaciones diarias, lo que supone una cifra de alrededor de 7.000 violaciones al año en toda España, un país con 24 millones de mujeres, de las que 7.000 representa el 0,00035%. 

Sin menospreciar para nada la gravedad de cualquier violación, un asunto del que depende el futuro del país y que afecta al 35% de las mujeres, “no interesa” al poder, y ni siquiera a las feministas más concienciadas, y sin embargo otro que afecta al 0,00035%, una proporción parecida a que te toque uno de los primeros premios de la lotería, ocupa las paginas de los periódicos permanentemente durante meses y parece ser el motivo fundamental de ese feminismo de nuevo cuño y punto de mira errático en España.

Veamos ahora como escoger la noticia, para desde ahí ir tirando del hilo. Es necesario, en primer lugar, encontrar el caso que produzca mayor indignación y no necesariamente a partir del mal causado a la víctima, pues cualquier violación por si misma ya produce un mal irreparable, sino desde las posibilidades que ofrece el agresor o agresores de mover masas en su contra o de generar polémica.

Una vez más, entramos en el caso de la “manada”, un caso que no se escoge al azar, pues curiosamente en las mismas fechas, otra “manada”, pero esta vez de musulmanes, en la región valenciana, violaron sin ningún genero de dudas, sin consentimiento y con lesiones importantes, sucesivas veces a una menor, un caso de muchísima más gravedad que el escogido, pero que al no generar dudas ni polémica, y además tratarse de musulmanes que pudieran atentar contra los medios, acusarnos a todos de racistas, o atentar contra ese buenísimo bobalicón acuñado, se dejó aparcado, en “beneficio” del de los sevillanos.

En teoría se trata de unos jóvenes en plena festividad de los sanfermines, donde cinco energúmenos meten en un portal a una joven y la violan entre todos y sucesivamente. Se trata de sevillanos a los que les va la marcha, que solo ven en la mujer un objeto de deseo, que uno de ellos es militar, otro guardia civil y los otros conocidos amantes de los toros y juerguistas  de acoso y derribo. Lo tienen todo para el triunfo de los medios. De ella nada se sabe, pero eso poco importa ya que la violación se da por supuesta. Si ello fuera poco, tras el juicio las cosas ya no están tan claras, y de los tres magistrados, uno de ellos (ahora ya son dos y uno de ellos es mujer) emite un voto en contra, razonado con una “sentencia” paralela de mucho más entidad jurídica que la propia sentencia oficial (me he leído ambas íntegramente), pues de las pruebas y de las manifestaciones de todos los protagonistas, parece deducirse más un consentimiento por parte de una víctima que no responde demasiado con lo esperado, que otra cosa, de manera que la polémica mediática está servida, y máxime cuando a ella no se le entrevista en medio alguno (no vaya a ser…), a efecto de seguir manteniendo la tensión y el enfrentamiento entre quienes piensan que es la justicia quien debe hacerlo, y quienes entrando al trapo de los medios, políticos incluidos, no tienen ningún cuidado en criminalizar a los jueces (el propio ministro de “justicia”) y siguen el dictado de linchamiento que su veredicto particular les dicta y los medios alientan y recogen.

Francamente, si yo fuera mujer, informada y concienciada de la necesidad de aplicar un feminismo responsable, estaría indignada de la manipulación a que estamos todos sometidos, del uso partidario y partidista de los políticos y del comercial de los medios para asuntos tan serios, abanderando casos que solo contribuyen a confundir y que en nada favorecen a la solución seria sobre el particular.

La violación, una modalidad de tortura, es una de las peores lacras de la sociedad, algo a abolir y que solo se consigue con educación desde la cuna, con ejemplo de respeto en el domicilio de cada uno y con la consideración hacia los demás, afrontando seriamente el problema, pero nunca desde una prensa o de unos políticos capaces de valerse de ello para sus propios intereses, regulando seriamente el delito, con armas suficientes y claras para que la víctima pueda defenderse o al menos exigir reparación, garantizando a todos unos procesos justos sin prejuicios alentados que entorpezcan la solución real y efectiva que ha de dar la justicia al problema, responda o no a nuestras querencias.

Lo que no puede ser es que los medios nos manejen de forma tan interesada y descarada (lo hacen con todo tipo de sucesos), ni que los políticos sean tan torpes y oportunistas cuando tratan de estos asuntos, y ahí quisiera detenerme en la torpeza de la actual vicepresidenta del gobierno, cuya ocurrencia, en detrimento de la solución al problema, no ha hecho más que arrancar todo tipo de cachondeos, burlas y chistes de todo tipo en los correos que todos recibimos a diario, algo que también ocurre por una mal entendida medida de defensa de la mujer, al establecer “cuotas y paridades” a la hora de otorgar puestos de alta responsabilidad, habiendo otras mujeres tan altamente preparadas en la sociedad, aunque quizá contrarias al besamanos que cualquier político con poder exige para otorgar un cargo.

Se trata de la actual vicepresidenta, del gobierno que hoy okupa la Moncloa, sin que nadie los haya elegido para tal cometido (como aviso a los etiquetadores, nada tengo que ver con los populares), quien es además ministra de la Presidencia, de Relaciones con las Cortes, de Igualdad (¿o de igual da?), que lo fue de Cultura, con Zapatero y consejera de Cultura con Chaves (una profesional de la política), doctora en Derecho Constitucional (en España es suficiente con ser chapón) e hija predilecta de Cabra. 

Entre sus “perlas” en el ejercicio de la política, podríamos destacar, entre otras muchas, las siguientes, donde cobra protagonismo la señalada en primer lugar, algo que entienden demasiados políticos en los principales partidos, y así nos va, cuando trincan a “fartar”, al confundir dinero de todos con dinero de nadie.

“Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie” (entrevista en ABC, el 24 de mayo de 2004).

“La lengua española está llena de anglicanismos (en lugar de anglicismos)”.

“Yo he sido cocinera antes que fraila (no existe tal término)”

“Las señoras tienen que ser caballeras andantes, quijotas manchegas.

“El Rocío (Huelva está en el Atlántico) es la expresión de la primavera en el Mediterráneo”.

“Me gusta madrugar para poder pasar más rato en el baño: allí leo el periódico, oigo la radio, oigo música y hablo por teléfono con alcaldes en bragas”.

“Yo transmito que soy muy yo, y que voy de yo por la vida. Soy una tía a la que no doblan. Yo no renuncio a mis vaqueros ni a nada. Cuando deje de ser ministra seguiré siendo yo, que es mi verdadero cargo.”

“Un concierto de rock en español hace más por el castellano que el Instituto Cervantes” (número 58 de Rolling Stone para España, 1 de diciembre de 2004).

“Los niños van acostumbrando su mirada a ver piezas inmensas de escultura”.

“Esperemos que el libro se abarate entre que llega la gratuidad”.

“Deseo que la UNESCO legisle para todos los planetas” (encuentro mundial de ministros de Cultura a favor de la diversidad cultural, el 11 de junio de 2005).

“Yo he ido al colegio cuando nos enseñaban labores, cocina, manualidades y urbanismo (en lugar de urbanidad)”.

Las tres últimas ocurrencias de esta okupa de la cultura, y ya como ministra plenipotenciaria, consisten en llevar la “paridad” a las empresas privadas, donde es de suponer que en aplicación de la medida, a aquellas en que trabajan mayoritariamente mujeres, sean desalojadas en beneficio de hombres que ocupen su plaza. También está entre sus futuros logros, el renovar “la” Constitución porque está escrita en masculino, se supone que tras aplicar un porrón de patadas al diccionario, ya que ello en nada depende de la propia Constitución y si de la RAE. Finalmente el criminalizar el españolísimo piropo, por considerarlo “ofensivo”, así tal cual, indiscriminadamente, se trate de una zafiedad, o de un cumplido poético de los que tanto abundan en nuestra lírica más valorada.

Como íbamos a lo que íbamos, nos queda por comentar su propuesta en la lucha contra las violaciones, debiendo entenderse como tal, cuando la mujer no ha manifestado claramente su conformidad con un SI, pues en ese caso hay que entender que NO y esto lo dice, sin rubor, una catedrática de Derecho Constitucional.

Evidentemente, tanto juristas de todo tipo y condición como personas con dos dedos de frente se han escandalizado ante tamaña chuminada, y las bromas y chistes referentes a cualquier posibilidad de ligue se han hecho patentes. Si ya ante la inminencia del “acto”, a ambas partes la líbido les rebosa y en esos momentos, tener que ponerse un condón contribuye a bajar lo que antes había subido, conseguir, en la intimidad del asunto, un SI fehaciente (los mudos lo tienen crudo), bien mediante una visita al notario o la redacción de una declaración jurada, supone inexorablemente la renuncia a cualquier aventura (podemos llevar un condón en el bolsillo, pero difícilmente un impreso de consentimiento), lo que nos volverá a aquella idea ya superada de la consecución del sexo vía matrimonio, como única salida (no me refiero a ninguna “salida” en particular), pues confiar en un SI de boquilla, que siempre puede mudar en un NO por puro revanchismo, mal resultado de la operación, o simplemente “por joder”, resulta una operación de alto riesgo.

Francamente, si se trata de conseguir la igualdad verdadera en la sociedad, bueno será que vuelvan las antiguas feministas, las que luchaban por cosas serias, con armas eficientes y sin decir bobadas elevadas al rango de propuestas de ley, o empezar por la lucha necesaria de tanta mujer que llega a nuestro país desde el Africa negra con costumbres ancestrales de mutilaciones de sus órganos genitales, o desde países musulmanes con todo tipo de humillaciones, castigos y agresiones (madres de futuros españoles), mujeres que hoy contribuyen a normalizar nuestro indice de natalidad, que a las actuales activistas nativas parece no importarles ni lo uno ni lo otro, más preocupadas por regular el articulado de cosas, oficios, cargos, e incluso cosas serias,  con propuestas de chicha y nabo (perdón).

Si el respeto hacia la mujer y sus derechos depende de la educación, la cultura y nuestro propio ejemplo, existe un amplísimo campo, ya no solo entre nuestros nativos, sino principalmente entre quienes acogemos, con eso que llamamos sus culturas y que tanto hacemos por respetar, cuando en el alma de tales ”culturas” está todavía el menosprecio, la humillación y la agresión a la mujer, un campo en el que prácticamente nadie hace nada determinante, ni desde esas organizaciones seudo feministas, ni desde los medios, ni desde la política, sometidos todos a lo políticamente correcto que dictan quienes quieren que solo algo cambie, para que todo siga igual.   

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País…

 

España no es un país de términos medios. Aquí las cosas han de ser blancas o negras, con escaso éxito para los grises y sus diversas tonalidades, salvo que uno sea gallego, sepa ver la oportunidad en los matices y convivir con los extremos (Deus e bo pero…, o demo non e malo).

Dispuesto a entrar en arenas movedizas, en zona minada y en un campo de tiro al blanco políticamente correcto, voy a tratar, desde mi vocacional incorrección política y de remar a contracorriente, de expresar mi parecer sobre un asunto en el que gran parte de la sociedad es incapaz de ver grises mas allá de sus propios prejuicios. 

Hombres y mujeres pertenecemos ambos al llamado genero humano, aunque afortunadamente, somos muy distintos en muchos aspectos. A lo largo de la historia, la misión de hombres y mujeres ha sido claramente diferenciada, no entrando los hombres en tareas que consideraban propias de la mujer y vedando la entrada a ellas en otros que se consideraban estrictamente masculinos, quedándose casi siempre el hombre con la principal parte de la tarta, un mundo que sigue vigente sobre todo en lugares en donde las religiones tienen aun un importante protagonismo: musulmanes, judíos, católicos y protestantes, por este orden. 

En nuestro mundo occidental, y coincidiendo con la paulatina pérdida de poder de nuestras religiones, y el mayor protagonismo del laicismo, se ha ido produciendo un cambio fundamental en aquellos planteamientos seculares, de manera que la lucha de la mujer por ir ocupando parcelas ancestralmente reservadas a los hombres, se ha ido imponiendo, al tiempo que misiones únicamente en manos de mujeres han sido “impuestas” al hombre desde un raciocinio de compensación, ante la evidencia de una igualdad que poco a poco se va imponiendo en la sociedad.

Lógicamente, una transformación de tanto calado, como todas las que a lo largo de la historia se han producido, no se produce de forma instantánea ni pacifica, pues su acomodación requiere de un tiempo considerable para ser asimilada. 

Hoy, el grueso de la igualdad en nuestra sociedad occidental está cumplido en su mayor parte, reduciendo la “lucha”, en general, a lo que casi siempre suele generar mayores tensiones al tratarse de cuestiones de menor calado, como son los flecos. Aquí ya sé que empiezo a meterme en un charco, ya que siempre las posturas más extremas, generalmente provocadas por jóvenes militantes de partidos ultras que nunca han conocido el auténtico machismo en sus carnes, que desconocen la historia y que viven en un mundo propio de intolerancia hacia lo que no son sus posturas, empiezan a ver “machismo” en este tipo de afirmaciones.

Desgraciadamente, conseguido lo esencial, quienes han ejercido un feminismo militante de lucha para llegar a conseguir sus metas, llegadas a ese punto, suelen pasar a la “reserva”, y aun manteniendo sus posturas en pro de una absoluta igualdad, abandonan el campo de los “flecos” en beneficio de quienes, desde posturas extremas, acaban convirtiendo lo que fue una larga lucha de raciocinio y constancia, en una especie de tumulto del corto plazo, intolerancia, chapuza y desconocimiento.

Vivimos en una sociedad en la que quienes dominan los medios acaban ostentando el poder, bien desde quienes utilizándolo ya en la sombra, no les interesa para nada su protagonismo, ni el de sus “cosas” en los medios, o desde quienes, con planteamientos opuestos, les interesa estar todos los días en candelero para vender su producto, ya sea económico, cultural o sobre todo político, estableciendo lo que en cada momento consideran que debe ser lo políticamente correcto. 

Desde los medios, quienes los dominan establecen cuales son los temas a tratar y con que criterios, de que va a hablar la ciudadanía y desde que planteamientos, que noticias maximizar para ahogar otras que no interesan y con que duración, a quienes ensalzar y a quienes vilipendiar, todo ello en una manipulación de la opinión pública, a veces muy refinada, que supera ya todo lo conocido.

Veamos un ejemplo: España tiene actualmente un grave problema cual es un crecimiento negativo considerable, llegando a convertirnos en el país europeo con menor tasa de natalidad, que solo sabemos compensar con una inmigración de gente que no solo son ajenos a nuestras costumbres, sino en gran parte de los casos absolutamente contrarios, con criterios medievales y opuestos a cualquier tipo de evolución, sobre todo en la mujer. Una medida que es absolutamente necesaria, que ya han acometido en otros países, y que aquí nadie quiere acometer, es la conciliación laboral y la reforma de la legislación correspondiente en beneficio de facilitar el crecimiento del indice de natalidad, algo fundamental para hombres y mujeres, pero sobre todo para ellas y sus posibilidades de gestación. Estos son asuntos “que no interesa” tratar al poder, aun cuando afectan a toda la sociedad, a todos los españoles y españolas que ejercen laboralmente, que si lo localizamos únicamente en las mujeres supone aproximadamente un 35%. ¿Como taparlos y monopolizar la atención de la mujer?. Con un asunto grave que, al menos mentalmente, a todas afecta, que genera amplia repercusión en los medios (negocio), que produce enfrentamientos y que mantiene viva la llama de la “información”: la inseguridad de la mujer en forma de violación.

Veamos datos. Los estudiosos sobre el particular dan las siguientes cifras: En España se registran 4 violaciones diarias, siendo el país europeo con menor número de violaciones registradas. Se sostiene que ese número representa únicamente el 20% de las que realmente se producen, con lo que podríamos decir que se materializan unas 20 violaciones diarias, lo que supone una cifra de alrededor de 7.000 violaciones al año en toda España, un país con 24 millones de mujeres, de las que 7.000 representa el 0,00035%. 

Sin menospreciar para nada la gravedad de cualquier violación, un asunto del que depende el futuro del país y que afecta al 35% de las mujeres, “no interesa” al poder, y ni siquiera a las feministas más concienciadas, y sin embargo otro que afecta al 0,00035%, una proporción parecida a que te toque uno de los primeros premios de la lotería, ocupa las paginas de los periódicos permanentemente durante meses y parece ser el motivo fundamental de ese feminismo de nuevo cuño y punto de mira errático en España.

Veamos ahora como escoger la noticia, para desde ahí ir tirando del hilo. Es necesario, en primer lugar, encontrar el caso que produzca mayor indignación y no necesariamente a partir del mal causado a la víctima, pues cualquier violación por si misma ya produce un mal irreparable, sino desde las posibilidades que ofrece el agresor o agresores de mover masas en su contra o de generar polémica.

Una vez más, entramos en el caso de la “manada”, un caso que no se escoge al azar, pues curiosamente en las mismas fechas, otra “manada”, pero esta vez de musulmanes, en la región valenciana, violaron sin ningún genero de dudas, sin consentimiento y con lesiones importantes, sucesivas veces a una menor, un caso de muchísima más gravedad que el escogido, pero que al no generar dudas ni polémica, y además tratarse de musulmanes que pudieran atentar contra los medios, acusarnos a todos de racistas, o atentar contra ese buenísimo bobalicón acuñado, se dejó aparcado, en “beneficio” del de los sevillanos.

En teoría se trata de unos jóvenes en plena festividad de los sanfermines, donde cinco energúmenos meten en un portal a una joven y la violan entre todos y sucesivamente. Se trata de sevillanos a los que les va la marcha, que solo ven en la mujer un objeto de deseo, que uno de ellos es militar, otro guardia civil y los otros conocidos amantes de los toros y juerguistas  de acoso y derribo. Lo tienen todo para el triunfo de los medios. De ella nada se sabe, pero eso poco importa ya que la violación se da por supuesta. Si ello fuera poco, tras el juicio las cosas ya no están tan claras, y de los tres magistrados, uno de ellos (ahora ya son dos y uno de ellos es mujer) emite un voto en contra, razonado con una “sentencia” paralela de mucho más entidad jurídica que la propia sentencia oficial (me he leído ambas íntegramente), pues de las pruebas y de las manifestaciones de todos los protagonistas, parece deducirse más un consentimiento por parte de una víctima que no responde demasiado con lo esperado, que otra cosa, de manera que la polémica mediática está servida, y máxime cuando a ella no se le entrevista en medio alguno (no vaya a ser…), a efecto de seguir manteniendo la tensión y el enfrentamiento entre quienes piensan que es la justicia quien debe hacerlo, y quienes entrando al trapo de los medios, políticos incluidos, no tienen ningún cuidado en criminalizar a los jueces (el propio ministro de “justicia”) y siguen el dictado de linchamiento que su veredicto particular les dicta y los medios alientan y recogen.

Francamente, si yo fuera mujer, informada y concienciada de la necesidad de aplicar un feminismo responsable, estaría indignada de la manipulación a que estamos todos sometidos, del uso partidario y partidista de los políticos y del comercial de los medios para asuntos tan serios, abanderando casos que solo contribuyen a confundir y que en nada favorecen a la solución seria sobre el particular.

La violación, una modalidad de tortura, es una de las peores lacras de la sociedad, algo a abolir y que solo se consigue con educación desde la cuna, con ejemplo de respeto en el domicilio de cada uno y con la consideración hacia los demás, afrontando seriamente el problema, pero nunca desde una prensa o de unos políticos capaces de valerse de ello para sus propios intereses, regulando seriamente el delito, con armas suficientes y claras para que la víctima pueda defenderse o al menos exigir reparación, garantizando a todos unos procesos justos sin prejuicios alentados que entorpezcan la solución real y efectiva que ha de dar la justicia al problema, responda o no a nuestras querencias.

Lo que no puede ser es que los medios nos manejen de forma tan interesada y descarada (lo hacen con todo tipo de sucesos), ni que los políticos sean tan torpes y oportunistas cuando tratan de estos asuntos, y ahí quisiera detenerme en la torpeza de la actual vicepresidenta del gobierno, cuya ocurrencia, en detrimento de la solución al problema, no ha hecho más que arrancar todo tipo de cachondeos, burlas y chistes de todo tipo en los correos que todos recibimos a diario, algo que también ocurre por una mal entendida medida de defensa de la mujer, al establecer “cuotas y paridades” a la hora de otorgar puestos de alta responsabilidad, habiendo otras mujeres tan altamente preparadas en la sociedad, aunque quizá contrarias al besamanos que cualquier político con poder exige para otorgar un cargo.

Se trata de la actual vicepresidenta, del gobierno que hoy okupa la Moncloa, sin que nadie los haya elegido para tal cometido (como aviso a los etiquetadores, nada tengo que ver con los populares), quien es además ministra de la Presidencia, de Relaciones con las Cortes, de Igualdad (¿o de igual da?), que lo fue de Cultura, con Zapatero y consejera de Cultura con Chaves (una profesional de la política), doctora en Derecho Constitucional (en España es suficiente con ser chapón) e hija predilecta de Cabra. 

Entre sus “perlas” en el ejercicio de la política, podríamos destacar, entre otras muchas, las siguientes, donde cobra protagonismo la señalada en primer lugar, algo que entienden demasiados políticos en los principales partidos, y así nos va, cuando trincan a “fartar”, al confundir dinero de todos con dinero de nadie.

“Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie” (entrevista en ABC, el 24 de mayo de 2004).

“La lengua española está llena de anglicanismos (en lugar de anglicismos)”.

“Yo he sido cocinera antes que fraila (no existe tal término)”

“Las señoras tienen que ser caballeras andantes, quijotas manchegas.

“El Rocío (Huelva está en el Atlántico) es la expresión de la primavera en el Mediterráneo”.

“Me gusta madrugar para poder pasar más rato en el baño: allí leo el periódico, oigo la radio, oigo música y hablo por teléfono con alcaldes en bragas”.

“Yo transmito que soy muy yo, y que voy de yo por la vida. Soy una tía a la que no doblan. Yo no renuncio a mis vaqueros ni a nada. Cuando deje de ser ministra seguiré siendo yo, que es mi verdadero cargo.”

“Un concierto de rock en español hace más por el castellano que el Instituto Cervantes” (número 58 de Rolling Stone para España, 1 de diciembre de 2004).

“Los niños van acostumbrando su mirada a ver piezas inmensas de escultura”.

“Esperemos que el libro se abarate entre que llega la gratuidad”.

“Deseo que la UNESCO legisle para todos los planetas” (encuentro mundial de ministros de Cultura a favor de la diversidad cultural, el 11 de junio de 2005).

“Yo he ido al colegio cuando nos enseñaban labores, cocina, manualidades y urbanismo (en lugar de urbanidad)”.

Las tres últimas ocurrencias de esta okupa de la cultura, y ya como ministra plenipotenciaria, consisten en llevar la “paridad” a las empresas privadas, donde es de suponer que en aplicación de la medida, a aquellas en que trabajan mayoritariamente mujeres, sean desalojadas en beneficio de hombres que ocupen su plaza. También está entre sus futuros logros, el renovar “la” Constitución porque está escrita en masculino, se supone que tras aplicar un porrón de patadas al diccionario, ya que ello en nada depende de la propia Constitución y si de la RAE. Finalmente el criminalizar el españolísimo piropo, por considerarlo “ofensivo”, así tal cual, indiscriminadamente, se trate de una zafiedad, o de un cumplido poético de los que tanto abundan en nuestra lírica más valorada.

Como íbamos a lo que íbamos, nos queda por comentar su propuesta en la lucha contra las violaciones, debiendo entenderse como tal, cuando la mujer no ha manifestado claramente su conformidad con un SI, pues en ese caso hay que entender que NO y esto lo dice, sin rubor, una catedrática de Derecho Constitucional.

Evidentemente, tanto juristas de todo tipo y condición como personas con dos dedos de frente se han escandalizado ante tamaña chuminada, y las bromas y chistes referentes a cualquier posibilidad de ligue se han hecho patentes. Si ya ante la inminencia del “acto”, a ambas partes la líbido les rebosa y en esos momentos, tener que ponerse un condón contribuye a bajar lo que antes había subido, conseguir, en la intimidad del asunto, un SI fehaciente (los mudos lo tienen crudo), bien mediante una visita al notario o la redacción de una declaración jurada, supone inexorablemente la renuncia a cualquier aventura (podemos llevar un condón en el bolsillo, pero difícilmente un impreso de consentimiento), lo que nos volverá a aquella idea ya superada de la consecución del sexo vía matrimonio, como única salida (no me refiero a ninguna “salida” en particular), pues confiar en un SI de boquilla, que siempre puede mudar en un NO por puro revanchismo, mal resultado de la operación, o simplemente “por joder”, resulta una operación de alto riesgo.

Francamente, si se trata de conseguir la igualdad verdadera en la sociedad, bueno será que vuelvan las antiguas feministas, las que luchaban por cosas serias, con armas eficientes y sin decir bobadas elevadas al rango de propuestas de ley, o empezar por la lucha necesaria de tanta mujer que llega a nuestro país desde el Africa negra con costumbres ancestrales de mutilaciones de sus órganos genitales, o desde países musulmanes con todo tipo de humillaciones, castigos y agresiones (madres de futuros españoles), mujeres que hoy contribuyen a normalizar nuestro indice de natalidad, que a las actuales activistas nativas parece no importarles ni lo uno ni lo otro, más preocupadas por regular el articulado de cosas, oficios, cargos, e incluso cosas serias,  con propuestas de chicha y nabo (perdón).

Si el respeto hacia la mujer y sus derechos depende de la educación, la cultura y nuestro propio ejemplo, existe un amplísimo campo, ya no solo entre nuestros nativos, sino principalmente entre quienes acogemos, con eso que llamamos sus culturas y que tanto hacemos por respetar, cuando en el alma de tales ”culturas” está todavía el menosprecio, la humillación y la agresión a la mujer, un campo en el que prácticamente nadie hace nada determinante, ni desde esas organizaciones seudo feministas, ni desde los medios, ni desde la política, sometidos todos a lo políticamente correcto que dictan quienes quieren que solo algo cambie, para que todo siga igual.   

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¿Hay alguien más?

 

Hoy los conceptos derecha e izquierda, en política, ya no responden estrictamente, a su primitivo significado. 

Recordemos el nacimiento del término. Poco antes de la revolución francesa, se discutía en su Asamblea Nacional las pretensiones de una nueva Constitución que pretendía acabar con el Absolutismo y regular el poder de la monarquía entre otras consideraciones. A efectos de un mejor recuento de los votos, se sentaron a derecha e izquierda del presidente de la Asamblea los grupos distantes y homogéneos en su pensamiento, mientras que los que pretendían una comunión entre ambas ideas lo hicieron en el centro.

Los defensores del poder real y por tanto a favor de que el monarca pudiera vetar las decisiones de la Asamblea, conocidos por “Girondinos”, formaban un grupo provenientes en mayor medida del sur de Francia y compuestos por absolutistas, nobleza, burguesía y el clero, se sentaron a la derecha, mientras que los que abogaban por eliminar el control real, partidarios de una nueva Constitución que impidiera al rey ostentar el poder y que este fuera encomendado al pueblo mediante el sufragio universal, conocidos por “Jacobinos”, se sentaron a la izquierda. Definitivamente, el triunfo de los Girondinos, no fue aceptado por los Jacobinos, quienes acabaron propiciando finalmente la Revolución que acabaría de forma cruenta con el absolutismo. 

Posteriormente, y ya de cara a la regulación de la economía, se discutiría sobre el mayor o menor protagonismo del Estado en la vida pública, y mientras unos defendían la necesidad del protagonismo de la presencia del Estado en la regulación de la mayor parte de todo aquello que influía en la economía del país (izquierda), otros abogaban por una mayor libertad en todo tipo de regulaciones, dejando que fuese el mercado quien regulase realmente la economía (derecha).

Como la mayor libertad suponía una mayor desprotección social para quienes no llegaban a cubrir sus necesidades económicas, y un mayor enriquecimiento en quienes mejor se adaptaban a las exigencias del mercado, pronto empezó a identificarse a los pobres, o aquellos que necesitaban ayuda, con la izquierda, mientras que en la derecha se ubicaba a los ricos, o a quienes disfrutaban de una vida próspera, con todo lo que aquello representaba.

La idea, por otra parte, de que había una “justicia social” que debía equiparar  a los distintos sectores de la sociedad, prosperó por tanto en la llamada izquierda, fortaleciendo con ello al Estado, quien en teoría debía hacerse cargo de proteger a los más desfavorecidos, lo que dio paso al socialismo y en su versión más extrema al comunismo como reparto equitativo de la riqueza, con independencia de acciones, valías, conocimiento, patrimonio, o cualquier otra consideración que en libertad pudiese hacer prosperar a nadie, desposeyendo para ello a la derecha de sus riquezas para repartirlas entre la izquierda, y así partir todos desde los mismos puntos de partida, algo que solo tenía y tiene dos salidas: o volver al poco tiempo a producirse las diferencias (factor humano), o a que los más preparados, quienes realmente pueden generar riqueza, dejen de actuar y se instale la pobreza generalizada, ya que la producción a través del Estado, no ilusiona a los más preparados por falta de compensación, ni mueve a los menos por exceso de compensación.

Vencida la idea del comunismo, los conceptos derecha e izquierda pasaron a identificarse con conservadores y progresistas, abogando los primeros por un mantenimiento de las reglas, usos y costumbres que rigen habitualmente en todos sus aspectos en la sociedad, mientras que los progresistas apuestan por un cambio que lleve a la sociedad a progresar a través de una compensación regulada de la riqueza, de los avances sociales y de las oportunidades.

Finalmente, a día de hoy podríamos resumir las diferencias entre la derecha y la izquierda económicas en las distintas posturas relacionadas principalmente con los impuestos, los monopolios, el mercado, el sector público, los ingresos, y la libertad del consumidor, de manera que la izquierda propone mayores impuestos, mayor intervención en el mercado, mayor número de monopolios aunque más regulados, mayor intervención del sector público, una regulación y control de los ingresos de los ciudadanos y de los derechos y deberes del consumidor, mientras la derecha apuesta por lo contrario, y siempre, por supuesto con matices.

Todo ello dentro de un marco cuyos paréntesis van desde un fascismo excluyente de exaltación absoluta e intolerante de costumbres y “virtudes patrias”, en la extrema derecha, hasta un comunismo de odio y resentimiento hacia quien ostenta un mínimo de riqueza, de conocimientos o de aptitudes inalcanzables para quienes así militan, en la extrema izquierda.

Así las cosas, hoy cohabitan en España 5 posturas claramente diferenciadas, enfrentadas entre ellas y siguiendo una tradición histórica irreconciliable, desde el odio como bandera en la extrema izquierda, hasta el más absoluto desprecio hacia el resto en la extrema derecha, en general, y en ambos casos, hacia quienes no piensen como ellos.

La extrema izquierda, hoy representada principalmente por Podemos y por sus “sucursales” en las principales autonomías, además de por Bildu en Euskadi, por la CUP en Cataluña y por el Bloque en Galicia, proclamadas nacionalistas las últimas, aunque realmente independentistas excluyentes y todas, por ello, muy cercanas a actitudes filo fascistas, sobre todo Bildu y la CUP, con claros orígenes en grupos terroristas (ETA, Terra Lliure y Grapo), y todos ellos muy próximos al comunismo, pretendiendo, en lineas generales, cambiar la sociedad en sus bases, con diagnósticos en buena parte aceptables sobre los fracasos de la sociedad actual, pero con soluciones absolutamente arcaicas, primitivas, precipitadas y carentes de cualquier lógica de progreso y conocimiento. 

Ya en la izquierda, la que se considera progresista, concretamente el PSOE, el panorama es enormemente variado, pues comparten tal filiación una gama amplia de “sensibilidades”, desde restos del partido comunista hasta votantes o afiliados que se sienten de aquello que llaman centro-izquierda, lo que les lleva a veces a políticas contradictorias, a tensiones internas y a abundantes crisis, algo natural entre quienes pretenden actuar de forma “progresista”, propiciando cambios más o menos continuos y contradictorios en la sociedad, a efectos de distanciarse claramente de los conservadores.

En el centro, antes ocupado por parte del PSOE y de lo más “progresista” del PP, hoy nos encontramos con un nuevo partido que ha sabido aglutinar ambas posturas, cual es Ciudadanos, un partido joven, de gente bien preparada, limpios de momento, en general, con un buen análisis de la situación y con soluciones elaboradas por buenos profesionales, que constituye la esperanza de quienes, desde actitudes “civilizadas”, pretenden un cambio importante pero pacifico para la sociedad.

Ya en la derecha, nos encontramos con un partido, el PP, que ha aglutinado a lo largo de los años, al igual que le ocurre al PSOE, a distintas corrientes de la derecha, desde los que se consideran a si mismo “progresistas” de derechas, a los más ultra conservadores e intolerantes.

Como extrema derecha, existen algunos pequeños partidos sin presencia en las instituciones, aunque los más numerosos están en el propio PP, en facciones altamente conservadoras que, al igual que con la extrema izquierda, rozan posturas eminentemente fascistas, y donde se congrega lo más radical de la, todavía poderosa  iglesia católica, junto a nostálgicos del franquismo.

En resumidas cuentas, la extrema izquierda quiere hacer de España un reducto comunista “moderno”, con un cambio radical de la sociedad, con un Estado absolutamente controlador (daría lo que fuera por controlar los medios oficiales), con un proteccionismo absoluto, algo enormemente parecido a lo que pretende la extrema derecha, aunque de otro signo, pues estos pretenden recuperar la España franquista, también desde un Estado absolutamente controlador.

Así las cosas, tras unos años de gobierno de la derecha con parte de la extrema derecha y con el apoyo del centro, hemos pasado, sin intervención alguna de la ciudadanía, a un gobierno de la izquierda con apoyo de toda la extrema izquierda y la derecha del PNV, un partido habituado a la traición, que históricamente siempre se ha aliado con el que más le ofreciera, fuese quien fuese, pues ya lo hizo con Franco durante la guerra y ahora con un Sánchez, más próximo al “todo a 1 €” que a posturas posibles de prudencia política.

Lo curioso de todo este proceso, es que se llega a él por la vanidad y la falta de generosidad del hasta entonces presidente del gobierno, Mariano Rajoy, quien tenía en sus manos la continuidad del gobierno de haber dimitido antes de la moción de censura, pasando entonces la presidencia a la entonces vicepresidenta y conservando el PP el poder hasta el fin de la legislatura, algo que se niegan a querer reconocer los dirigentes del partido, pero que fue la causa de pérdida del poder, al pensar el presidente que la moción no prosperaría (¿como va a liquidarme !a mi! ese guaperas de cabeza hueca?), poniéndose de manifiesto una vez más las características propias de cada tendencia, el odio de la izquierda y el desprecio de la derecha.

Como suele ser habitual, los recién llegados al poder, tras prometer unas elecciones a la mayor brevedad, ahora aseguran, mientras se reparten la tarta, que agotarán la legislatura, algo que es de suponer que durará el tiempo que necesiten para ”okupar” todo tipo de instituciones y poder condicionar así esas prometidas elecciones, algo típico en la canalla política española, al igual que ir desmontando todo aquello que pueda ser de interés al adversario, con independencia o no de que se trate de un clamor popular, o que al pueblo le traiga al pairo.

De momento, la principal medida tomada por el gobierno, algo que pasados 43 años a casi nadie le interesa lo más mínimo, es desalojar los restos de Franco del Valle de los Caídos y, al parecer, el traslado de los de José Antonio Primo de Rivera, en un país en el que tal medida no provoca otra cosa que volver a remover odios, intolerancias, venganzas y enfrentamientos, y todo ello por personas que por su edad nada vivieron de una guerra que deberíamos olvidar entre todos, pues de ambos bandos se produjeron las mayores barbaridades, aunque como siempre ocurre fueran finalmente los vencedores los únicos que pudieron llevar a cabo sus venganzas, algo que pasado el tiempo suelen acometer los perdedores, atrayendo la historia a sus versiones, acciones que la generosidad de la transición no ha podido terminar, ya que lo impide el resentimiento y el deseo de venganza de quienes, desde una España no vivida, quieren ahora imponer una historia labrada a golpe de deseos, de que volvamos a una única “verdad” oficial, de la que casi todo ignoran.

Si hemos pasado de un gobierno con una pequeña parte de sensibilidades de extrema derecha que despreciaba a quienes no fueran de su cuerda, a otro con otra gran parte de extrema izquierda que odia a sus oponentes, ni me interesaba aquel gobierno, ni me interesa este, ni me interesa que se pase de un extremo a otro sin que nada podamos opinar los ciudadanos.

¿Algún día podremos tener un gobierno en el que no existan las posturas extremas, que escojamos los ciudadanos libremente y con plena conciencia de sus objetivos, sin que nos cuenten unas historias que al llegar al poder cambian radicalmente y sin tener que ser puramente espectadores?

Como diría Eugenio, ¿hay alguien más?     

 

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¿Falló el fútbol o la política?

 

Llegan los rojos, y la roja (denominación acuñada por la izquierda) se va a tomar por … ahí.

El fútbol es un estado de ánimo, pero también algo más.

En un mundial, no siempre gana el mejor, pero si el que mejor se adapta a las condiciones que le toca vivir, como en la vida, el que se adapta mejor a las circunstancias y aquel al que la suerte elige.

Se dice que el fútbol es un deporte que inventaron los ingleses pero que siempre ganan los alemanes, pero este mundial es otra cosa, un mundial en el que los “coreanos” enviaron a los alemanes a casa, en el que ha caído Portugal la campeona de Europa, la campeonísima y siempre presente Argentina, también España, que a punto ha estado Bélgica a manos de Japón e Inglaterra a manos de Colombia y que nada me extrañaría que lo hiciese Brasil, sin haberse clasificado ni Holanda, ni Italia. El mundo al revés.

Un mundial en el que la mejor selección es Francia, un equipo en el que hace pocos años había un negro y el resto franceses de cuna, mientras hoy se han invertido los términos, tratándose de un equipo de origen africano en casi su totalidad, con sorpresas en el juego de equipos asiáticos y africanos en los que la forma física juega un papel primordial, incluso con selecciones como Islandia, de la que nada se esperaba pero que trabajando en equipo, y desde una fortaleza envidiable, casi consiguen pasar la fase previa.

Las grandes selecciones, repletas de fenómenos con sueldos y yoismos estratosféricos, con visiones de juego muy distintas según sus equipos donde son protagonistas, con poco tiempo dedicado a sus selecciones y sin clara tendencia a jugar para el equipo, en una competición del KO acaban sucumbiendo al menor de sus errores, generalmente propiciado por seleccionadores muy presionados, mientras aquellas selecciones más modestas, más disciplinadas, con jugadores de mayor presencia física que técnica y buenos seleccionadores, con una acusada posición de sacrificio y una conciencia de equipo distinta, militando en ligas más modestas, acaban dándolo todo y evidenciando los defectos de los favoritos.

Quiero dar mi versión sobre lo ocurrido con España, pero antes no me resisto a decir cuatro cosas sobre Argentina.

Hoy, para admitir ser el seleccionador nacional argentino, en un país donde el fútbol se vive como algo a vida o muerte, en casi toda sudamérica, hay que estar loco o valientemente cuerdo, lo que no es el caso, para admitir el cargo. En este mundial, al menos tres de sus mejores jugadores se pasaron los partidos en el banquillo, de forma que si prescindimos del mejor jugador del mundo, y a mi juicio de todos los tiempos, como es Messi, el resto no pasaban de una panda de amigos con una calidad discutible para jugar un mundial. Si a ello unimos el que ese equipo prescindió e ignoró a Messi, con el que no contaron para nada, en lugar de jugar casi exclusivamente para él, el destino estaba escrito.

El Barça es muchísimo más equipo que la selección argentina. Messi, desde muy pequeñito, se formó en las escuelas del Barça y lo hizo con los jugadores que hoy juegan para él, que lo conocen a la perfección, que lo tienen como un líder indiscutible, un líder que conoce y practica el esquema de juego del equipo desde siempre. Messi en la selección argentina es un extraño, porque no tiene a nadie a su alrededor que juegue para él, ni de la calidad de quienes le acompañan en su equipo, porque para que le llegue un balón en condiciones ha de trabajárselos todos, pues ahí cada uno va a su aire, y así, con un equipito detrás que no hace otra cosa que ignorarle, el mejor jugador del mundo, no puede hacer mucho más y menos ante una selección como Francia.

En cuanto a España, mejor equipo que Argentina, creo que se ha desaprovechado miserablemente. Jugamos con un portero muy bueno, que hoy es el mejor pagado del mundo, y que aunque tuvo actuaciones bastante lamentables en la fase previa, al menos conseguimos pasar. En el partido contra Rusia, los 5 goles encajados fueron todos de penalti, y dos de ellos no los paró por los pelos. Para mi no es el culpable, aunque pudo jugar mucho mejor. En cuanto a los dos jugadores que fallaron los penaltis (Koke y Aspas), ninguna culpa tienen en nuestra derrota, ya que un penalti no deja de ser una lotería. Perdimos porque el equipo no jugó como ha de hacerlo un aspirante a ganar un mundial, y ahí tampoco considero culpable a los jugadores, que pusieron todo de su parte. Se ha perdido por tirar solo 2 veces a gol, y eso gracias a contar ya con Aspas y Rodrigo en el campo, en lugar de 15 veces en todo el partido, la estadística normal de Lopetegui, con tiqui-taca incluido. 

Para mi, gran parte de la culpa la tiene un seleccionador inadecuado, que fue un gran central, tanto para su equipo como para la selección, pero que le viene muy grande el cargo de seleccionador nacional, sin experiencia de éxitos, sin saber plantear un partido, sin saber alinear a los adecuados en cada momento y sin saber reaccionar según discurre el partido. No es un problema tampoco del “tiqui-taca”, pues es el esquema del Barça y acaba la liga con una ventaja escandalosa sobre el segundo, y no digamos sobre el tercero, el todopoderoso Real Madrid. Es un problema de ausencia absoluta de delantera, de no haber contado ahí con los jugadores adecuados para rentabilizar ese “tiqui-taca” que tantos se olvidan que fue con lo que ganamos en Europa y un mundial. Hemos jugado siempre con un solo referente en el área contraria, un jugador torpón, estático, que juega en un equipo donde se practica todo lo contrario, en un equipo de trabajo, tosco, de fuerza, cuando en el banquillo teníamos un genio como Yago Aspas o un gran delantero como Rodrigo. Si a ello añadimos el dejar en el banquillo al jugador más creativo, a un Iniesta que podía abrir esa defensa a ultranza del mediocre equipo ruso y nutrir a Aspas y a Rodrigo, habrá que concluir que se lo pusimos muy fácil a los locales, quienes solo debían aguantar, cerrase y echar mano de su condición física para impedir que España disparase prácticamente solo un par de veces a puerta.

Fallamos por el seleccionador, pero sobre todo por no contar con el primer seleccionador, quien si que tenía experiencia de éxitos, había sabido reaccionar en otras ocasiones y plantear los partidos en función de sus circunstancias y necesidades.

Pero, ¿donde estuvo el problema entonces?. A mi entender claramente en el nuevo presidente de la Federación Española de Fútbol, quien por su propia vanidad tomó una decisión fatal para los intereses de España.

Poniendo por delante que soy barcelonista por encima de todo, he de decir que Julen Lopetegui, como profesional, tiene todo el derecho del mundo en querer fichar como próximo entrenador del Real Madrid. No lo tendría en abandonar a la selección al inicio del torneo, pero si en hacerlo una vez terminado este. En nada influye tal decisión para el buen funcionamiento de la selección, pues Lopetegui estaba dispuesto a dedicarse plenamente a la selección hasta el final del mundial y así lo querían, lo consideraban y lo entienden sus jugadores y la inmensa mayor parte de los aficionados. Mal hizo el presidente del Real Madrid en anunciar su fichaje en esos momentos, debiendo callar, al igual que Lopetegui, hasta el final, pero eso no es motivo alguno para la destitución de un seleccionador experimentado que lo dió y lo hubiera dado todo por el equipo nacional.

A mi entender esa destitución ha sido el fracaso de la selección española, cuyo único responsable es el presidente de la Federación, su vanidad y el anteponer su orgullo a los intereses de nuestro fútbol, algo que a mi entender requiere su reconocimiento y consecuente dimisión, en lugar de encastillarse en tener razón y repetir que volvería a hacerlo alegando unos “valores” que no acabo de entender a que se refieren, pues la “traición” nada tiene que ver con quien es fiel hasta el final y anuncia incluso, con anterioridad, su marcha para cuando todo termine.

Si Lopetegui hubiese seguido, hubiese leído el partido como debiera, con Iniesta, Aspas e incluso Rodrigo desde el principio, para que encontrasen en el área aquellos balones que el tiqui-taca de los Iniesta, Isco y Silva les hiciesen llegar y  hubiésemos eliminado a los petardos rusos y tras cargarnos a los croatas nos plantásemos en las semifinales ante Inglaterra, en un cuadro enormemente beneficiado, con una hipotética final contra Francia, y pasase lo que pasase, tras haberlo dado todo, ¿que valores hubiésemos sacrificado por ello, marchándose posteriormente Lopetegui a entrenar al Real Madrid? ¿Acaso los jugadores del Barça, que lo dieron todo, se hubiesen ido de la selección?, ¿Pero que tontería es esa?.

Como barcelonista me duele que quien fue portero del Barça, aunque también lo fue del Madrid, se marche a entrenar a mi rival, pero no veo en ello, ni en la oportunidad de anunciar su fichaje, atentado alguno a la vulneración de supuestos valores que, al parecer, solo perjudican al amor propio, la vanidad y el orgullo del presidente de la Federación. 

Seguimos teniendo equipo, seguimos teniendo sistema y seguramente seguiremos teniendo buenos seleccionares, pero aquí fallan los de siempre, los que viven de sus puestos político-deportivos, de la mamandurria, de su corte de enchufados y, al igual que con el nuevo gobierno, de la necesidad de tener que pagar favores, de hacer política miserable a costa de todos, al precio que sea, y aunque sea para contentar a los más canallas, aunque se trate de mamones a sueldo de mi propio equipo, que hoy incluso son capaces de celebrarlo viendo a España en la calle, de manos de un madridista, y tras haberse cargado al futuro entrenador de los madridistas.

Ahora nos quedan los cuartos (6 europeos y dos sudamericanos), con una parte del cuadro con los mejores y en la otra los más flojos, donde lo hubiéramos tenido todo de cara, pues Inglaterra, en teoría la más fuerte de nuestro cuadro, tampoco ha demostrado nada del otro mundo.

Curiosamente, si finalmente el titulo se decide entre Francia e Inglaterra, asistiremos realmente a una final puramente africana en su mayor parte, una selección de grandes jugadores de la mayor parte de países colonizados por franceses e ingleses que hoy escapan de sus países, esparciendo cadáveres por el Mediterráneo, para acabar representando a quienes han propiciado en el fondo, un éxodo que no ha hecho más que empezar y que nadie sabe en que acabará. 

Pasará mucho tiempo en volver a tener España una oportunidad tan favorable, pero seguramente contaremos entonces con el mismo presidente de la federación, ya que estos llegan al cargo con lotite en el culo. Solo queda esperar entonces a que no se le ocurra otra jaimitada, para mayor gloria de su ego y alegando alguna que otra defensa de sus “virtudes”.   

 

      

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¿Anárquica y humanitaria generosidad irresponsable?

 

Hoy, una vez más, un barco cargado de personas desesperadas, navega erráticamente por el Mediterráneo en busca de un puerto que les acoja. Nada nuevo, aunque quizá demasiado viejo en la historia de una humanidad que siempre ha visto y vivido estos sucesos, desde visiones excesivamente encontradas.

Un gobierno “conservador” italiano les niega sus puertos para el desembarco, mientras que uno “progresista” español anuncia su acogimiento, cuando los primeros reciben diariamente un número de inmigrantes que multiplica !por 10! los recibidos en España.

Las razones son siempre similares. Desde los “conservadores” se esgrimen argumentos tales como que ello en nada nos favorece, que nosotros con nuestro trabajo, nuestros impuestos y nuestro modo de vida hemos conseguido a lo largo de duros años de sacrificios, el llegar a atesorar un estado de bienestar que sus países han sido incapaces de conseguirles, que vienen con otras costumbres, muchas veces contrarias a las nuestras y a nuestros intereses, que no son pacíficos, que viene lo peor de cada casa, que no están formados ni conocen el idioma, que si no hay trabajo para buena parte de nuestros nacionales menos debería haber para ellos, que hay que atenderles gratuitamente cuando nosotros pagamos tales atenciones, que con ellos aumenta considerablemente la delincuencia, que sobre todo, en el caso de los musulmanes, se van imponiendo poco a poco a través de un indice de natalidad que pronto hará que vayan alcanzando unas mayorías que harán que impongan unas exigencias que para nada debemos soportar, que son tratados mejor en cuanto a atenciones sanitarias y de escolarización que nuestros nacionales, que nuestras complacencias provocan un progresivo efecto llamada etc., etc.

Por parte de los “progresistas”, las razones también se repiten invariablemente, como que es una labor humanitaria, que hay que integrarlos, que nosotros también hemos sido un pueblo emigrante, que vienen a ayudarnos, que pronto cotizarán a la seguridad social y con ello pueden ayudarnos a todos, que la diversidad de culturas nos enriquece, que ayudan a conseguir una mano de obra en labores que los españoles no quieren, que es de justicia, que si globalizamos la economía, también debemos hacerlo socialmente, etc., etc.

No cabe duda que ambas posturas disponen de razones suficientes como para ser mezcladas y con ello sumirnos en un conflicto que hasta ahora aun nadie, irresponsablemente, ha resuelto satisfactoriamente. 

Lo que si es cierto es que también hasta ahora, nadie que represente a tales posturas encontradas ha hecho nada eficiente como para solucionar el problema. De momento, en España, tanto con gobiernos conservadores como progresistas, la solución ha sido la misma. En primer lugar tratar de evitar la entrada, bien repatriándolos cuando se conoce su país de origen y no se trata de perseguidos políticos, levantando muros, alambradas o cierres de fronteras, y si aun a pesar de ello consiguen entrar y son capturados, repartirlos por el país por medio de autobuses y abrirles las puertas aleatoriamente, para que al que dios se la dé, san Pedro se la bendiga, entregándose con ello a las mafias del “barato, barato”, de la falsificación y de la ilegalidad unos, de la prostitución otras y de la delincuencia organizada los que van formando bandas urbanas, para ir integrándose, a su aire, el resto que quiere hacerlo desde una legalidad a la que les resulta casi imposible acogerse, aunque eso si, ofreciéndoles todo tipo de logros que no se les ofrecen a los nativos.

Si ello ocurre desde los gobiernos, por parte del “pueblo” las cosas no cambian demasiado, pues desde quienes pueden contratarlos para algún trabajo, pretenden no hacerlo, salvo que sea a muy bajo coste y para trabajos por los que puedan despedirlos en cualquier momento y sin indemnización de ningún tipo, mientras que los que exigen que se les ayude, no conozco a ninguno que albergue en su propia casa y ayude desinteresadamente a ninguno, limitándose a pedir que el país les ampare, pero desde la perspectiva de que su casa y sus cosas no pertenecen a ese país que ha de acogerlos, pero si todo tipo de logros sociales conquistados por todos, tras largos años de sacrificio.

Como ejemplo, y no demasiado exagerado sino bastante común, sobre todo en la comunidad andaluza, voy a transcribir un correo que circula en estos días y que es representativo del sentir de la gran parte de nuestra ciudadanía que ha podido comprobar su realidad. Se trata del contraste de trato entre un matrimonio de jubilados españoles y otro de jóvenes marroquíes.

Por un lado, Juan, español de 68 años y María, también española de 65 años. Juan y María se compraron su humilde casa con mucho esfuerzo, Juan 45 años cotizando. Ambos reciben una pensión de 580 € para los dos y para toda la vida, debiendo limitarse en todos sus gastos. Juan padeció cáncer, le dieron cita para una resonancia con 3 meses, por ser español y con papeles. En el hospital tuvo que comer carne en cuaresma no respetando su condición de católico. Ambos fueron una semana hace tres años a veranear a Benidorm con el Imserso.

Por otro lado, Hassan, marroquí, saltó la valla en 2015. Aasiyah, su mujer, también marroquí, saltó la valla semanas después. Ambos ocuparon una casa vacía al llegar. Hassan no ha cotizado jamás a la seguridad social, aunque ambos reciben en ayudas más de 1.400 € al mes, para toda la vida. Hassan se rompió un tobillo, le hiciera la resonancia en dos días después, por no tener papeles y ser tramitado de urgencias. Hassan tuvo un menú especial en el hospital por su condición de musulmán. Ahora ambos residen en Marruecos 6 meses al año, donde siguen cobrando las ayudas que les enviamos y que allí representan una enorme cantidad de dinero.

Esto viene siendo lo habitual, no como un camino de integración, sino de entrega de privilegios absolutamente injustos, que en nada contribuyen a solucionar realmente el problema, mas que a ofender a quienes, por españoles, han cotizado toda su vida para ver ahora como unos recién llegados que nada aportan ni han aportado, sin preparación alguna, sin la cultura del país y ajenos a sus costumbres y deberes, obtienen unos privilegios muy superiores a nosotros. 

Hoy la sociedad española vuelve a sumirse, con este asunto, en la eterna confrontación de las dos españas, esas que acaban helándose el corazón mutuamente hasta el punto de odiarse por sus encontradas y enconadas ideas.

Una vez más, no obstante, las soluciones vuelven a estar ausentes, pues nadie ha dicho nada sobre el futuro de los desesperados del barco en cuestión y las ofertas vuelven a incidir en lo mismo, repartiendo por autonomías las iniciativas de acogerlos y ahora todo ello “coordinado” por el mayor demagogo del reino, el alcalde de Vigo y presidente de la federación de municipios y provincias, quien se apresura ya a ponerse otra medalla sin haber dado solución efectiva de ningún tipo, ni siquiera a base de ocurrencia alguna de iluminado a que nos tiene tan acostumbrados. ¿Los pondrá a cambiar aceras, a hacer dinosetos, a parir horteradas?. ¿Lo hará a costa de prescindir del trabajo de los trabajadores locales que venían haciendo esos trabajos? ¿Lo hará de forma ajena a la legislación laboral? ¿Creará nuevos puestos de trabajo a los que no puedan presentarse los trabajadores locales en el paro?… dudo que, salvo para su propio provecho, tenga idea alguna de como solucionar el asunto de forma efectiva para todos ellos y sus familias, salvo la de esa injusta y espléndida caridad sin contraprestación alguna, practicada a costa del sacrificio de todos y en oposición al trato que damos a los nuestros.

Desgraciadamente y tal y como se presenta la falta de ideas al respecto, me parece que las salidas volverán a ser las mismas (ojalá me equivoque): “barato barato”, manta, ilegalidad, competencia desleal a los comerciantes establecidos, ferias de tres al cuarto, más delincuencia, más prostitución, más droga, más pobreza, y más chuleo asistencial por parte de quienes así se lo montan, y eso que en Galicia prácticamente no nos enteramos de la realidad a la que día a día condenamos u obsequiamos a estos desesperados de la vida, algo cotidiano en Cataluña, Valencia, Madrid y Andalucía sobre todo, donde al tiempo que a muchos nada se les ofrece,  otros se lo montan chuleándonos a todos, con el beneplácito de los apóstoles de la alianza de las civilizaciones, fanáticos islamistas incluidos.

A estas alturas de lo expuesto, he de declarar que estoy de acuerdo en que se les ayude a llegar a España y no se les abandone a su suerte, pero una vez aquí, la ausencia de alternativas serias me parece patético.  

Evidentemente la solución, demagogia y demagogos aparte, ni es fácil ni resoluble en el corto plazo, pero se trata de un problema político de primer orden que es preciso solucionar, y la solución ha de afrontarse universalmente, con el concurso de todos los países y al menos, en cuanto al mediterráneo, con el concurso de la Unión Europea, que de nada nos vale si no encuentra remedio a estos problemas, que evidentemente no pasa por contemplar una sangría permanente e ir repartiéndoselos para luego abandonarlos a su suerte, sino por afrontar el problema valientemente, pasa por evitar las dictaduras en los países de origen, por elevar en ellos el nivel de vida repartido con mayor ecuanimidad, por crear en los lugares de origen las infraestructuras necesarias para que no se produzcan tales éxodos incontrolados, por la creación de gran número de puestos de trabajo en origen, por la enseñanza, y por ir regulando poco a poco la emigración en función de necesidades y aptitudes. 

Y si esto es lo procedente a medio y largo plazo, en el corto y para los que ya están aquí, al menos que las ayudas que se les ofrezcan sean a cambio de un trabajo que nadie hace y a nadie se le hurta, como es el de servicios sociales del tipo de atender la limpieza de los montes, de los rios, la vigilancia contra incendios y en general aquello que hoy no cuidamos y que bien podrían hacerlo ellos en tanto no encuentran un trabajo privado remunerado que les permita vivir en condiciones y cotizar como el resto de los españoles. 

Hoy lo políticamente correcto es poner a caer de un burro a los italianos por cerrar sus fronteras, hartos de recibir una sangría sin freno y constante de inmigrantes con los que ya no sabe que hacer, mientras se alaba la actitud hipócrita de España que los acoge sin tener la menor idea de que hacer con ellos, salvo ir abandonándolos a su suerte por ciudades, pueblos, pueblecitos, o asignarles sin más, todo tipo de atenciones sociales sin límite, como si esa fuese una solución digna, humana y socialmente aceptable.

Recientemente, en un rápido viaje al Pais Vasco y Cataluña, he podido observar como, en ambas zonas, la escolarización, en vasco y catalán, por supuesto, alcanzaba a gran cantidad de inmigrantes, generalmente africanos y sudamericanos en el Pais Vasco, y también musulmanes en Cataluña, quienes habrán de compensar el bajo indice de natalidad de ambas regiones, pero ya muy aleccionados desde su más tierna infancia en el “hecho diferencial”, que hará de lo español algo cada vez más ajeno para toda esa serie de emigrantes forzosos, quienes finalmente habrán de integrarse en las futuras repúblicas catalanas y vascas, a efectos de perpetuar una especie elegida por los dioses en la que integrarse, mientras en el resto de España  los abandonamos a su aire y en Andalucía, por evitar problemas y por proximidad (allí casi todos son musulmanes) los mantenemos a base de “todo gratis” sin mayores logros de integración.

Francamente, me da la sensación que ni conservadores ni progresistas están haciendo las cosas bien, sino todo lo contrario. Así como en Estados Unidos la invasión es mayoritariamente mejicana, en Europa procede casi en su totalidad de Africa, y de ese continente prácticamente de menos de una decena de países, casi todos ellos regidos por intratables dictaduras que tienen sumido al pueblo en un estado de impotencia, pobreza y desesperanza absoluta, algo que a pesar de que teóricamente se atente contra la soberanía de ciertas naciones, debería pasar por ciertas imposiciones por parte de occidente a algunos de tales países, que no son para nada pobres, y por al ayuda a otros que lo son en grado sumo, y ello aunque hubiera que hacerlo despojando del poder a tales dictadores e interviniendo hasta restablecer una solución de vida aceptable para todos, que les evitase tener que abandonar sus países para poder vivir dignamente en ellos, sin necesidad de jugarse la vida en las peores condiciones para, tras todo tipo de penurias, tener que ser abandonados a su suerte en países como la políticamente correcta España, que ahora se cuelga la medalla de una anárquica generosidad sin respuesta, que nadie sabe como acabará.

La intervención por parte de la comunidad internacional en ciertos países está más que justificada. Una guerra es siempre el fracaso de la política, el fracaso de la diplomacia o el capricho de la vanidad de un dictador. A las guerras se llega porque alguien considera que la vida de sus enemigos o la de los ciudadanos propios a los que se les pide la muerte a cambio de una victoria que solo satisface al dictador que la sostiene, es causa suficiente para la barbarie. ¿Existe mejor causa que una intervención internacional para otorgar al pueblo un mínimo de dignidad, educación, comida, vestido y esperanza en un futuro mejor, interviniendo en esos gobiernos causantes del desamparo que ofrecen a los suyos?.

Esta bien el acoger a los desesperados, pero la solución a medio o largo plazo no puede ser esa, sino una actitud de todos que nos lleve finalmente a solucionar el problema, y a recuperar para esos desesperados el bienestar y la dignidad perdida, aunque nunca la hayan conocido.

La anárquica y humanitaria generosidad irresponsable está bien puntualmente, pero no deja de ser una demagogia insultante, digna de quienes (sobradamente conocidos) se apresuran a valerse de sus frutos electorales.       

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Su majestad el cortoplacismo

 

Hoy el mundo se inclina por el cortoplacismo. Nadie se acuerda ni practica la consecución de objetivos a largo plazo, de esos objetivos que por su seriedad requieren de acuerdos de Estado, de una planificación estudiada durante años para ser efectiva en el largo plazo, para asentarse y formar parte de las infraestructuras esenciales de un país.

España lleva ya años harta del “problema” catalán. Por parte del gobierno, hoy fenecido, nada se ha hecho por evitarlo, por evitar toda una cadena de pequeños objetivos de corto plazo, fijados por los separatistas, con los que ir hacia una consecución final. Cada día se producía un acontecimiento que se cambiaba, completaba o remataba al día siguiente, en una especie de escalada de peldaños hacia la “república catalana”, que nunca se atajaba en orden a abortar el objetivo último, sino que se intentaba combatir peldaño a peldaño, árbol a árbol, sin querer asumir que se trata de un bosque, algo que afrontar con una visión mas amplia y de conjunto.

En orden a asentar esta guerra de guerrillas en la que hemos convertido la política, en la que todos y cada uno se fijan como objetivos la toma, casa por casa, del terreno enemigo, sin estrategia alguna ni para ganar la batalla y menos la guerra, el destino lo va marcando ese día a día de luchas fratricidas ajenas a los intereses de todos los ciudadanos, luchas en las que vale todo, y más si se trata de los más cercanos, en donde el fuego amigo resulta cotidiano. Ahí, de todas formas, no solo son culpables una clase y generación política ajena a las altas miras, a la generosidad y al sacrificio en bien de todos, sino también, y ya sobre todo, el cuarto poder de unos medios que cada día necesitan de nuevas, impactantes y demoledoras noticias para su supervivencia, aunque no se atengan a la realidad o fabriquen escándalos por tratamientos fuera de contexto o acontecimientos supuestos.

Acabo de llegar de unas cortas vacaciones fuera del país y a la vuelta me he sentido atropellado por los efectos del cortoplacismo, como si hubiese pasado un largo tiempo desde mi marcha. En esos 10 días, un juez ha puesto de manifiesto la corrupción institucional del partido en el poder, ha caído el gobierno y no por un acto de responsabilidad, sino como consecuencia de una moción de censura, hay nuevo presidente, cae el 155 y hay nuevo gobierno en Cataluña que se dispone a “negociar” de tu a tu con España. El PNV, el partido históricamente traidor por naturaleza, se pasa de sostener al gobierno a derribarlo, en ambos casos exclusivamente por dinero, se ha ido Zidane, hasta los huevos de aguantar a Ronaldo y sus caprichos disimulando sistemáticamente, y estamos a la espera de la configuración de un nuevo gobierno a cargo de un partido perdedor en las elecciones, que ocupa el poder gracias a un acuerdo entre representantes de todo el arco político, desde los de la derechona catalana del PdeCat, hasta los ultra izquierdosos de Podemos, y no para hacer algo en positivo e importante para el país, en un acto de generosidad y de sacrificio de todos, sino simplemente para derribar al jefe del gobierno elegido, con el que yo tampoco estaba de acuerdo, pero que en definitiva era el más votado por todos los ciudadanos.

Por otra parte, el espectáculo que ha ofrecido Rajoy estos días es es de una falta de responsabilidad absoluta. Tras el fallo de una sentencia que condena claramente por corrupción a su partido, un partido en el que no se mueve ni una mota de polvo sin que lo conozca y decida su líder, y que en este asunto, tras lustros dirigiéndolo como único responsable, o colegiadamente, decide no solamente hacerse el loco y no dimitir, sino que ante la oferta del PSOE de retirar la moción si renuncia al cargo, para dar paso a la vicepresidenta, sigue adelante y le cierra el paso a las posibilidades de que su partido acabe la legislatura, abandonando con ello no solo a su partido y a todos los que ejercen la mamandurria partidaria sin otra materia que llevarse al cuerpo, sino también, lo que es peor, a sus votantes, que ahora por su falta de responsabilidad han de ver como se entrega el gobierno en manos de una ensalada de partidos, intereses y conflictos de incierto y preocupante futuro. Aferrado a su protección parlamentaria, en evitación de futuros y muy probables procesamientos, pretende amarrarse a un liderazgo absolutamente penoso, hasta el punto de posibilitar la desaparición del partido como mayoritario. Yo por encima de todo.

Siempre he mantenido que en política, España es un país absolutamente cainita. Aquí a nadie le importan las idas, sino de quien proceden, para ser derribadas por el enemigo en consecuencia, ya sean buenas o malas, procedan de la bancada opuesta o de la propia. En esa tesitura, la todavía persistente división decimonónica de derechas e izquierdas, se sigue caracterizando en lo negativo, en que mientras que la izquierda odia profundamente, la derecha desprecia insultantemente. Se le pueden buscar todo tipo de motivos a la moción de censura a Rajoy, que los hay y en cantidad, pero la causa última es la de un odio profundamente cimentado en un hartazgo de desprecios del presidente y de los suyos a todo lo que les es ajeno, desde todo el resto del arco político, a los medios (la inmensa mayoría de izquierda), una asignatura permanentemente pendiente de la derecha española, quien nunca ha querido ni sabido transmitir, ya que no está en su ADN el dar explicaciones, y finalmente al ciudadano de a pie, a quien en el fondo se ha ignorado olímpicamente, de ahí que Fuenteovejuna haya hecho de nuevo su aparición.

No se trata de corrupción, algo inherente a la política y en definitiva a la práctica totalidad de los partidos en España. De una u otra forma, algo consentido por los españoles escandalosamente, con casos como los Pujol, entre otros muchos, que aun siguen en la calle y aquí no pasa nada. El español tolera mejor la corrupción y la mentira que la prepotencia y la cobardía, y Rajoy ha sido prepotente, ajeno con los débiles y cobarde con los fuertes, además de mentiroso, impreciso y absolutamente falto de decisión en los momentos mas delicados. 

La recuperación de la macroeconomía en nada se debe a decisión política alguna, sino a que tanto empresa como trabajadores supieron capear el temporal, los primeros exportando y abriendo nuevos mercados, vendiendo más barato y reteniendo márgenes, y los segundos sabiendo ajustarse el cinturón sin comprometer la paz laboral, mientras el gobierno restaba cantidad de logros sociales conseguidos por todos, al tiempo que no adelgazaba ni un ápice el escandaloso cuerpo administrativo de cargos, carguetes y carguitos, adjudicándose el mérito de tal pretendida recuperación, mientras la deuda externa crecía hasta límites insospechados superando ya el 100% del presupuesto nacional, cargándonos además la reserva de las pensiones, mientras nuestros jóvenes emigraban o se veían abocados a aceptar puestos de trabajo miserables, precarios y sin perspectiva alguna, al tiempo que nada se hacía para combatir el fraude fiscal, sino incluso todo lo contrario, con amnistías vergonzosas a quienes evadían capitales. Y esto es solo una muestra del campo en el que más pecho sacaba Rajoy, Montero y Hernández, el portavoz mas “sobrado”, despreciativo y chulesco de la tribu.

Si, un PP con poder venía sobrando ya desde hace tiempo, pero lo mismo le ocurre al PSOE, y no digamos a Podemos, que solo han sabido denunciar lo mal que iba todo, pero sin dar opciones medianamente serias y creíbles, dándose el curioso caso que la formación política más limpia y en auge, como es el caso de Ciudadanos, ha de quedarse en la sombra cuando todas las encuestas le dan ganador en unas hipotéticas elecciones y artífice de buena parte de la catarsis que la política española necesita, una esperanza que habrá de aguardar al termino de la legislatura, ya que el PSOE lo ultimo que hará, en espera de hacerse con todos los resortes del Estado y situar a los suyos, es convocar elecciones, con el fin último de llegar a ellas en una situación, ya conocida y practicada con anterioridad, de sujeción de todo lo que sea comunicación y poder de convicción del ciudadano al precio que sea, con lo que hoy, lo que el pueblo desea, una vez más, habrá de esperar.

Mientras, los gobernantes catalanes, en la directa hacia la república de Cataluña, los del PNV regresan a casa forrados a costa del resto, Pedro tiene lo que ambicionaba, Pablo se ha hecho burgués, que en realidad es a lo único que aspiraba, y Mariano se protege de futuras tormentas con su estatus de parlamentario. 

¿Y mañana?. Mañana, en este estado de cortoplacismo, todo puede suceder, salvo que alguien piense en el país, en España, en el ciudadano, en su progreso…    

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Estúpida y bobalicona tolerancia

 

Son muchos, y lo han sido a lo largo de los siglos, los campos en los que los españoles podemos estar orgullosos de serlo y de mantenernos como un país en el que la diversidad nos ha enriquecido hasta convertirnos, a pesar de nuestros incomprensibles complejos,  en uno de los países mas admirados del mundo. 

Hoy, con independencia de progresar en aquellos campos en los que podemos ser cada vez más competitivos y de ofrecer al mundo un sistema de vida envidiable, existen dos cánceres que atentan contra todo lo que a lo largo de los siglos nos ha hecho grandes y contra los que no se puede ser flojo, ni débil, ni ingenuo, ni tolerante: el fascismo y el fundamentalismo. En definitiva, lo de siempre: la política y la religión, dos asuntos que en España siempre han sido los lastres que le han impedido progresar al ritmo que lo hacía Europa.

En cuanto al fundamentalismo religioso, protagonizado largos siglos por la religión católica, finalmente nos hemos conseguido librar de sus intolerancias, sus barbaridades y su lucha contra la libertad, la ciencia y la cultura, al quedar de ello solo pequeñas muestras de ese fundamentalismo, hoy en día afortunadamente sin poder para con la ciudadanía, libre ya de su históricas e histéricas imposiciones.

Hoy, un nuevo, para nosotros, fundamentalismo religioso, nos amenaza a medio y largo plazo no solo con la intolerancia, la imposición y la ruina mental, sino con la desaparición como pueblo en un par de generaciones, y me refiero al fundamentalismo islámico, un sistema de vida medieval de incultura, y de retroceso histórico altamente alarmante, que se va imponiendo poco a poco aprovechándose de nuestra desidia, confianza, ignorancia, buenismo bobalicón e irresponsabilidad.

Para nada debe ser una disculpa el que también ocurra en Europa y que países como Francia, Bélgica, Holanda, e incluso Inglaterra y Alemania, lo sufran ya con mayor intensidad que nosotros, para actuar ya y de forma dura y terminante, si queremos no desaparecer y defender nuestros principios, nuestros logros y nuestra forma de vida. 

La invasión no ha comenzado recientemente, sino que ya lleva años en marcha, siendo ya más de 2 millones los musulmanes residentes en España, lo que supone ya alrededor del 5%. Por comunidades autónomas, las cinco primeras en cuanto a receptores son: Cataluña con unos 525.000, seguida de Andalucía con unos 320.000, Madrid con unos 285.000, Comunidad Valenciana con 210.000 y Murciana con unos 102.000. Salvo en el caso de Madrid, la población en su mayoría reside en el Mediterráneo, de manera que las comunidades con menor población musulmana son Galicia, Asturias y Cantabria, zonas con menor tradición en cuanto a sus aspiraciones.

El problema no es tanto la existencia de diversas comunidades en una España que siempre ha sido un crisol de pueblos y civilizaciones, sino el deseo de estos grupos de hacerse con el país, algo ya manifestado sucesivas veces, aunque miremos hacia otro lado, por la parte más fundamentalista de su población, sino su alarmante indice de natalidad (2,49 en Marruecos y con el Africa negra que emigra supone un indice de alrededor de 4) que, en contraposición al nuestro en este momento (1,34), supone una proporción aproximada de 3 a 1, y siguen entrando en el país en altas proporciones. 

En la proporción expuesta, en tres generaciones (75 años) nos superan fácilmente, lo cual significa que entonces, si nada cambia, habrá en el país más musulmanes que cualquier otro colectivo en España, llegando a hacerse con el poder sin tener que cambiar el sistema, por pura aplicación democrática en cualquier comicio que se organice. Consecuencia de ello y si la esperanza de vida en España siguiese siendo la actual de 83,5 años (80 hombres y 86 mujeres), todos los que hoy tengan menos de 8 años, acabarán viviendo en un país islámico, con las consecuencias que de ello se deriven.

Si esto es una amenaza brutal y real para España como tal, no lo es menos el fascismo catalán y vasco, del que también huimos en reconocer, nos ponemos de perfil, y al igual que con la religión, nos engañamos infantilmente, llamándole de formas mas discretas, suaves, o bobaliconamente estúpidas.

Los fascistas vascos, en colaboración con los “nacionalistas” mas blanditos (dejad que ellos muevan el árbol y yo recogeré los frutos, que decía Arzallus), tras comprobar que por la vía de la violencia no han conseguido sus objetivos, han retrocedido a la espera de ver que hacen los catalanes por la vía de la no violencia.

El fascismo, como tal, no tiene prácticamente ni un siglo de existencia, pero ya ha dado origen a dos guerras mundiales (nacionalistas servios en la primera y alemanes en la segunda) y aunque nace en Italia con Mussolini, tiene en consonancia con el otro látigo del pasado siglo, el comunismo, un origen socialista que derivó posteriormente en un nacionalismo excluyente y de exaltación de la raza y sus supuestos valores, superiores al resto de los pueblos con los que se convive.

Hoy, sobre todo la juventud mal informada y algo fanatizada, le adjudica todos los males, sean cuales sean sus orígenes: si alguien es autoritario es un fascista, si aplica la ley con rigor es un fascista, si es de derechas es un fascista, si opina de forma distinta es un fascista, etc., ya no digamos si se habla de Franco, un personaje que ya considera un fascista la mayoría de un país como el nuestro, cada vez menos interesado en el análisis histórico de nuestros hechos, ni siquiera de los más recientes. Fascistas fueron Benito Mussolini, Adolf Hitler y José Antonio Primo de Rivera, entre otros franceses, austriacos húngaros, etc. Franco fue simplemente un militar cuartelero sin mas ideología que la castrense, convertido en un dictador, mezcla de gallego, bananero y norte africano, sin demasiados escrúpulos, con una larga lista de asesinatos en pro del “orden” como máxima virtud política, protegido y protector de la iglesia católica, en lo que se llamó un nacional-catolicismo absolutamente castrante, aburrido, gris y desesperanzador, pero poco más, ni menos.

El fascismo, que se alimenta casi exclusivamente del nacionalismo, tiene otros fines, y aquí no hago distinciones entre tipos de nacionalismo, pues con independencia de los métodos o del carácter de cada uno, un nacionalista, no es alguien que quiere a su tierra, sin más, pues eso nos pasa a todos, sino que no solo la quiere por encima de todas las demás, del país y de cualquier otra cosa, sino que la quiere solo para él, para los que considera suyos y en exclusividad, dispuesto a matar por la “patria” si es preciso, o a huir disfrazándolo de acto heroico. Un nacionalista siempre quiere ir por libre, son los elegidos, no los distintos (todos lo somos) sino los mejores, y no verlo así creo sinceramente que es engañarse o no querer verlo.

Hoy en Cataluña existe una sociedad profundamente dividida, en la que una parte representa un fascismo moderno, de diseño, de “cultureta”, progre, de exaltación rural, de sus “sagradas” tradiciones, que acusa sintomáticamente al resto de fascistas, pero que son el más vivo retrato de las “virtudes” de un fascismo puro y duro, del que el nuevo presidente de la Generalitat es el más vivo retrato, pues no es preciso otra cosa que leer sus manifestaciones, incluso publicadas, para imposibilitar el negarlo.

Curiosamente mantienen una estética algo similar al fascismo vasco, donde el  aro como pendiente era un lugar común entre los etarras y el peinado a rastrillo entre las etarras, algo que mantienen, con ciertas diferencias, los nacionalistas antisistema en Cataluña, mientras los teóricamente más moderados apuestan por una estética “Guardiola”, de negro, más apretaditos y con modos de intelectualoide.

Su objetivo es el de independizarse a la mayor brevedad, arrastrando a toda la sociedad catalana a la que durante años han estado mintiendo, aleccionando, presionando y chantajeando con el idioma, con su versión de la historia, con la rivalidad con Madrid, con la idea imperial de España y haciendo de nuestro país (que es el suyo aunque no quieran) su enemigo, como enemigo de Cataluña y de su historia.

Siendo así las cosas, ¿que es en definitiva lo más preocupante en cuanto a esos dos peligros de la talla del fascismo y del fundamentalismo?. A mi entender la exasperante inmovilidad, dejadez, hipocresía y falta de responsabilidad de un gobierno que no solo pasa de todo, sino que, en el mejor de los casos, se pone de perfil permanentemente ante estos problemas, cuando no se vale de ellos para su propio interés y supuesta supervivencia.

En esa linea, la política de hoy del gobierno Rajoy, consiste en anular cuanto antes el famoso 155, a efectos de que la condición impuesta por los vascos para votar los presupuestos del gobierno, tengan su efecto, poder aprobarlos, pagándole a los vascos un precio insultante para el resto del país y alimentando con ello de nuevo los nacionalismos, a los únicos efectos de arrimar el ascua a la sardina rajoyana en su pretendida permanencia.

Ustedes no quieren arreglar el problema, sino valerse de él para sus propios intereses. Una vez aprobados los presupuestos y empecinados los independentistas en lo suyo, volver al 155 si fuera necesario y continuar con el problema.

Mire Sr. Rajoy, si usted no quiere arreglar el problema, su política de no hacer nada es la correcta, pero si realmente le preocupa la extensión del fascismo en España, ese no es el camino. 

Las cosas hay dos maneras de afrontarlas: venciendo o convenciendo (venceréis pero no convenceréis, según dijo Unamuno, aunque hay teorías al respecto). Si usted quiere vencer al independentismo, pero no a medias, en un voy o vengo, subo o bajo, y al revés te lo digo para que lo entiendas, muy propio de su proceder, aplique la Constitución, el Código Penal, el Civil y el catecismo del Padre Astete si hace falta y acabe con ellos, o al menos con sus líderes, a la alemana, a la inglesa o a la judía, pero con contundencia, con todos en chirona, suspendiendo la autonomía y haciéndose cargo de su gobierno, con ello vencerá pero no convencerá, algo que hizo Franco y duró 40 años. Si por el contrario usted quiere convencer, olvídese de reuniones con los líderes, que no son más que unos fanáticos, fascistas e intransigentes y enamore a sus votantes convenciéndoles de lo contrario a todas las mentiras que han estado oyendo durante años, gracias a los poderes que tanto su partido como el PSOE les han dado para aprovecharse de su voto y sin pensar en las consecuencias, pues estos canallas trabajan y de lo lindo.

Cataluña, políticamente es una auténtica república (en el sentido de cachondeo o casa de putas que se le otorga en general al término) con un fascista de presidente que recibe ordenes de un delirante y delincuente fugado de la justicia y que asegura que seguirá delinquiendo sin reconocer más poder que el legislativo de su autonomía, sin representar por si mismo al ejecutivo, pasando del judicial y legislando en contra de la ley. ¿Se necesita algo más para negar el Estado de Derecho y la democracia, para anular la autonomía?, ¿acaso tiene algo que ver la democracia con votar la ilegalidad y someterse solamente al poder que nos interese?.

A los catalanes que, engañados, votan independencia, les han contado tal cantidad de mentiras que resulta sencillísimo iniciar una gran campaña de información real, seria y responsable, con datos, con opiniones de expertos internacionales, con pruebas y compromisos, con estadísticas, con información veraz sobre lo perdido debido a sus ansias de independencia, derrumbando el castillo de bobadas que se les ha contado en cuanto a una vida mejor, etc. ¿A que esperan?

En Cataluña las elecciones las ha ganado Ciudadanos para que gobiernen una coalición de perdedores independentistas, gracias a una ley electoral absurda que condena a los ganadores, una ley que tanto PP como PSOE se han negado a modificar a lo largo de lustros en el poder, para beneficiarse de los votos nacionalistas a base de pagarles robándole lo suyo al resto no nacionalista, haciéndolos tan grandes que ahora dan miedo y los tienen cogidos por los cataplines. 

Al fascista que ahora gobierna por pinganillo en Cataluña, le obsequiaré con el mayor insulto que pueda esperar y que además no puede obviar, !ESPAÑOL!.

Este imbécil (en acertada descripción de Joaquín Leguina), que cada vez que ve dos pes juntas (PP) se pone enfermo, porque le parece que representa a la España que odia, habría que dedicarle, para descripción personal, una fuerte ración de pes. Parodiado patriotero patológico Presidente Puigdemont por pinganillo, por patochada, por patraña, por papo, por pasta, por poder, por patulea, pero provisionalmente, posible prisionero patibulario por paleto, pacotillero, pardillo, pagado, papanatas, pajillero, pájaro, palanganero, paliza, palmero, pamplinero, pandillero, panderetero, pánfilo, papahuevos, papamoscas, papón, paporretero, paquete, paranoico, parasito, parcial, paria, parlanchín, partidista, parvo, pasmarote, pastelero, pastiche, pastoreado, patético, patituerto, patoso, paupérrimo, pavo, payaso, pal parido (perdón por la licencia), etc.

Como comprenderá, Sr. Kim (!anda, como el coreano!), todo esto no es (salvo lo de Español) insulto alguno, sino una mera descripción de su persona a través de la riqueza del idioma que hablamos esos retrasados a los que odia, y solo poniendo ejemplos de la p seguida de una “a”, imagínese el resto.

No Rajoy, no es con estos con quienes hay que reunirse y ser bueno, sino con esa parte del pueblo que equivocadamente les sigue. Hemos de convencerlos, enamorarlos, acogerlos, algo de lo que desgraciadamente poco sabe usted, al igual que con los musulmanes, con los de buena fe, con esa mayoría que no ve su religión como una imposición, un combate, una persecución de infieles o un destino hacia esa casa de putiferio que los fundamentalistas imaginan como su máxima recompensa y por la que matan y mueren, a la espera de todas esa huríes a las que violar, sin cancha para la mujer a semejante compensación. Hay que atraerlos a nuestro sistema de vida, a sus ventajas, a sus derechos y a sus logros, integrándolos al mundo de hoy.

Nada se consigue con la inmovilidad sino prolongar el problema, y esto es enormemente más importante que la prima de riesgo, la deuda externa, o el creerse que la hipotética recuperación del país se debe a la política ejercida.

Pero bueno presidente Rajoy, a usted ni FU (fundamentalismo) ni FA (fascismo), impertérrito, “impasible el ademán”, a la espera de que el tiempo todo lo cure y llamándole prudencia a la cobardía, pero el tiempo en estos casos corre en contra nuestra, en contra de España.                       

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Partido de los jubilados, ya

 

Desde hace ya algún tiempo, los jubilados somos un colectivo más de los que, ante el caso omiso que nos hacen quienes nos gobiernan, hemos decidido tomar la calle para exigir nuestros derechos. Como consecuencia de ello, en la red corre la noticia de que somos más de 9 millones, cifra suficiente como para ganar las elecciones si nos unimos con una única candidatura, algo que parece no arrancar, aun habiendo gente en nuestras hipotéticas filas mucho más preparada que cualquiera de los mendrugos que pueblan las listas de los partidos al uso, esos partidos hartos de prometer y no cumplir, ya sean de un lado o de otro, de arriba o de abajo.

Retomando la idea, y como apuntes para el debate, se me ocurre que si dividimos la edad del hombre en tres etapas, la primera desde su nacimiento hasta los 25 años, la segunda entre los 25 y los 65 y la tercera a partir de los 65, nuestras trayectorias, necesidades y puntos de vista son profundamente distintos. Si en la primera prima el aprendizaje, la esperanza, la fuerza de la vida y el animo de revolución y de cambio, en la segunda la competitividad, la lucha, la ambición, y en la tercera la experiencia, la serenidad, la generosidad, la vulnerabilidad y la sabiduría, entre otras muchas más consideraciones, nada mejor para asegurar el futuro, desde proteger el presente, que la unión de objetivos entre la primera y la tercera fase de la vida, o entre la primera y la tercera edad, entre la unión de abuelos y nietos para mejor escenificarlo. Un gobierno al estilo de tantos pueblos milenarios en el que gobernaban los ancianos en compañía de los líderes más jóvenes, aportando unos la sabiduría y otros la acción.

Las “virtudes” de la segunda edad, de la edad laboral, de competencia, lucha, ambición, no son precisamente las mejores para la convivencia, para la colaboración,  para la protección del más débil y del necesitado, para el trabajo en equipo, para el progreso en el más amplio sentido, entre otras cuestiones por haber sido transmitidas por padres a hijos cuando los primeros estaban en esa edad, creando defectos que se potencian con los años, al entregarnos a quienes pueblan los partidos políticos, generalmente en su inmensa mayoría en la edad intermedia y quienes no hacen otra cosa que pelearse unos con otros, de oponerse a todo lo que haga el considerado rival aunque se trate de la mejor idea para la colectividad, los mayores adelantos para la civilización, o lo más rentable para todos, al tiempo que la ambición y el ansia de poder impulsa a la mentira, a la corrupción, a la adulación y al inmovilismo, abandonando con ello la dedicación a la defensa de las más imperiosas necesidades del ser humano, cual es su subsistencia, su seguridad y su protección, en definitiva su progreso como persona en todos los sentidos.

La gerontocracia, en definitiva, el poder en manos de la experiencia, no precisa de esos “valores” por los que se traiciona, se mata, se roba o se engaña en la edad laboral, en la edad de la ambición por el dinero y el poder.

El dinero es algo fundamental en nuestra sociedad, de una importancia capital mientras te permita comer, vestirte, morar en condiciones y permitirte un mínimo de ocio y cultura, pero ese no es el dinero por el que se mata, se roba, se traiciona o se engaña, sino el otro, el que cuenta a partir de ahí, el que te permite estar por encima de ese status mínimo de subsistencia digna, y ese es el dinero que ambiciona esa  segunda edad que puebla nuestros partidos, esos partidos que nos gobiernan y solo piensan en poder y en el rendimiento que tal poder les ofrece, a toda costa.

Por eso imagino un poder en manos de esa gerontocracia salpicada de juventud, trabajando al unísono para conseguir dos objetivos fundamentales: por un lado que ningún jubilado esté por debajo de esa capacidad económica que te permita el mínimo expuesto o que ninguna necesidad quede sin cubrir, y por otro que ningún joven carezca de oportunidades, de posibles para formarse en las mejores condiciones que le permitan sus habilidades, y de optar sin grandes dificultades a un trabajo adecuado a su formación, y ello desde un cambio radical a la hora de concebir esa formación, enfrentando pensamiento propio a adoctrinamiento, colaboración a rivalidad, coordinación a competencia, trabajo en equipo a individualismo, largo plazo al corto, estudio y esfuerzo a suerte y pasividad, enseñanzas que lleven a nuestra juventud a cultivar sinergías, a la ayuda, al trabajo en común, a entender la política desde la colaboración, superando las luchas de partidos en bien de la sociedad, una sociedad en la que las buenas ideas sean apoyadas por todos con independencia de ideologías, de intereses de partido y de intolerancias, aportando en lugar de apartando, para formar así esas futuras generaciones que ya en la segunda edad hayan de regir nuestros destinos, al menos en el sector privado, en la generación de un dinero que repercuta en el bien de todos, en la justicia para los mayores y en el apoyo a los más jóvenes para llevar a cabo sus ideas y esperanzas.

Como todo programa de bienestar implica un coste, ese debería salir de eliminar privilegios a la clase dominante actual, de buitres a la procura de subsistir a base de alimentarse de cadáveres en forma de instituciones obsoletas en estado de descomposición.

Un político no tiene porqué cobrar más que la pensión más alta de jubilación, con dietas aparte por desplazamientos y gastos inherentes al cargo, de manera que una vez terminada su misión, pasar al subsidio de desempleo como cualquier ciudadano al que se le acaba su puesto de trabajo y no lo contratan de nuevo, con jubilaciones en las mismas condiciones que cualquier ciudadano. El Senado habría que desmantelarlo por inútil para el país. Cantidades de instituciones inservibles de que se sirven los partidos para colocar afiliados sin cargo, deberían ser cerradas, tanto en el ámbito nacional como autonómico, legiones de coches oficiales, desplazamientos en clase preferente, hoteles de cinco estrellas, comilonas a destajo para cualquier chorrada, etc.

En cuanto a la empresa privada habría que terminar con los privilegios de las grandes empresas, cuyo impuesto de sociedades se limita en la mayor parte de los casos a cerca del 1%, en lugar del 35% de las pymes. Debería combatirse seriamente el fraude fiscal con inspecciones periódicas a empresas que declaran muy por debajo de sus ventas reales.

En referencia a los sindicatos, erradicar de raíz la figura del liberado sindical y de “ayudas” a la formación profesional, que se desvían sistemáticamente a la caja del sindicato, tarea que debería quedar en manos del Estado, financiándose estos exclusivamente con las cuotas de sus afiliados.

Con todo lo recaudado en esos campos, los programas de I+D+i para la formación, la investigación, el desarrollo y la implantación de nuevos sistemas, métodos de trabajo e incorporación a la empresa de nuevas técnicas de producción, acercarían a los jóvenes a un futuro mucho más prometedor, a los jubilados, con la subida de las pensiones hasta un nivel mínimo de bienestar expuesto, el consumo aumentaría, al igual que con un apoyo real a discapacitados hoy necesitados de ayuda para su movilidad, generando con ello nuevos puestos de trabajo.

En lo político, esa gerontocracia (tercera edad) no tendría signo de partido en cuando a derecha o izquierda, pues se limitaría a cumplir el programa preestablecido de defensa de la juventud y el amparo a los mayores, y se admitirían todo tipo de sensibilidades de las que serios debates arrojarían finalmente una postura para la toma de decisiones sin uniformar las ordenes de partido y contando para el debate con jóvenes con ideas y suficientemente preparados (primera edad) y con profesionales de prestigio (segunda edad), a los que escuchar a la hora de tomar decisiones.

Por otra parte una reforma laboral en profundidad, una propuesta que ya he publicado varias veces y enviado a partidos políticos y sindicatos sin el menor éxito, ni siquiera de acuse de recibo o de un mínimo de polémica, que permita la conciliación laboral, que procure el pleno empleo real, el acceso de los jóvenes a dicho trabajo, la ayuda real a los parados y la inspección a quienes burlan el desempleo con ocupaciones fraudulentas deberían ser inexcusables.

Personas, como es mi caso, una vez cumplidos los 70 años, con nietos a los que facilitarles el camino, nada nos mueve a la actitud de sacrificar el bien común y el futuro a una personal ambición, que el resto de vida que nos queda poco podrá propiciar, y si el ver como nuestros nietos puedan salir al combate del mercado en las mejores condiciones, de preparación, actitud y aptitud, que les permita una vida plena y solidaria con la sociedad en la que viven y en convivencia con unos abuelos que no harán otra cosa que facilitarles los mejores consejos que quieran recibir desde una situación de amparo social que sus largos años de trabajo deben propiciarles.

Por el bien de España, partido de los jubilados, YA.      

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En nombre de Vigo, gracias Patrimonio

El servil instrumento a las ordenes del ilustre paleto que rige los destinos de la ciudad de Vigo por la gracia de buena parte de un pueblo engañado, perdido en bagatelas, e incapaz de reconocerse en sus auténticas posibilidades de progreso y liderazgo, publicaba en una esquina de su portada y en página 2 (la importancia en prensa siempre es la 3) que “Patrimonio frena las rampas de Gran Vía y urge un nuevo diseño para la mayor obra del mandato”.

Al parecer, la conclusión del informe de la Dirección Xeral de Patrimonio, quien considera que la ocurrencia propuesta por el alcalde no cumple las directrices de la Lei 5/2016 del Patrimonio Cultural de Galicia especifica, en un informe cuyo contenido es de obligado cumplimiento, que “la actuación propuesta no es acorde con la preservación del conjunto urbano de gran valor social y cultural del que forma parte la Gran Vía, siendo un elemento de la estructura urbana característica de un momento histórico y de formación de la ciudad; por lo que deberá aportarse nueva propuesta que haga compatible la conservación de ese patrimonio urbano con su transformación”, para continuar pidiendo “un nuevo diseño que respete el carácter de la calle integrando las construcciones, jardines, arbolado, elementos de mobiliario y ornamentación, con los criterios que establece el artículo 46 de la ley gallega para intervenciones en entornos de protección de edificios catalogados”.

Haciéndose eco de los dictados del hortera mayor del reino, el periódico portavoz, esgrime sus argumentos en el sentido de indicar que la resolución no especifica que elementos están en riesgo, algo que claramente transmite el informe de Patrimonio cuando especifica lo contenido más arriba expuesto, haciendo referencia al mencionado artículo 46 de la ley de Patrimonio Cultural de Galicia, pues parece que para el portavoz en cuestión, siguiendo las directrices de su valedor, tampoco tiene la menor importancia el arbolado y el diseño de bulevar que, una parte consciente de la ciudadanía, pretende salvar, habiéndolo manifestado ya públicamente, sin que al parecer el periódico local se haya enterado de ello.

Como viene siendo habitual, la reacción del alcalde transcurre por caminos ya conocidos en su cruzada de enfrentar a la ciudad con todo lo que se mueve pues, a su criterio, se trata de un nuevo ataque de la Xunta a Vigo para “detener las grandes actuaciones de la ciudad” ya que, en su paranoia, sigue pensando que la Xunta no tiene otra cosa que hacer que cargarse sus obritas, mientras construye para Vigo el mayor hospital y de los más modernos construidos en Europa, y la mayor depuradora de España, etc., las mejores obras llevadas a cabo en Vigo en décadas. 

A efectos de incidir en su sempiterna labor de confundir al personal, vuelve a mezclar mentiras con ejemplos que nada tienen que ver con la cuestión objeto de la oposición de Patrimonio al atentado que pretende. Comenzó por asegurar que el informe no era vinculante y que el proyecto por tanto seguiría adelante, que los arboles que iba a talar a todo lo largo de la calle (camelias y naranjos principalmente) estaban enfermos y que disponía de informes sobre el particular, informes que nadie conoce, que duplicaría el arbolado cuando en su proyecto no figura árbol alguno, que se trata de comunicar la calle Urzaiz con la plaza de España, cuando el proyecto finaliza unas cuantas manzanas antes de llegar a la plaza de España, ya que lo impide el túnel existente, que el autor del monumento a trasladar estaba de acuerdo, etc.

Ya en cuanto a comparaciones con otras obras, vuelve a no querer enterarse de nada y a pretender confundir al personal, pues no se trata de que Patrimonio condene un proyecto de rampas mecánicas, sino de llevarlo a cabo a base de cargarse toda una serie de arbolado, jardines, elementos de mobiliario urbano, etc. que conforman “un elemento de estructura urbana característica de un momento histórico y de formación de la ciudad”.

Veamos los ejemplos:

En cuanto a las escaleras mecánicas  de comunicación de la Puerta del Sol con las inmediaciones del ayuntamiento, de similares características que las discutidas rampas, para ello no hubo que cargarse absolutamente nada, ni arboles, ni jardines, ni mobiliario urbano representativo, nada.

En el ejemplo de la Sede del colegio de Arquitectos, que nada tiene que ver con un elemento urbano de uso ciudadano, si que he de darle la razón, en relación a la dejación por parte de Patrimonio en cuanto a la defensa de la legalidad, pues existen infinidad de argumentos que, en buena ley, hubiesen impedido su construcción, una de las mayores irregularidades urbanísticas cometidas en Vigo en los últimos años, como sostengo en el libro de mi autoría “Planeamiento y gestión urbanística. Su necesaria transformación radical en objetivos y actitudes” (páginas 111 a 116), editado por la Diputación provincial de Pontevedra, aunque no distribuido posteriormente debido a mi frontal oposición, por cuestiones de censura.

En cuanto a los ejemplos foráneos, como son las escaleras de la Granja en Toledo, o las rampas en el casco de Vitoria, al igual que para lo indicado para la calle 2ª república, nada hubo que sacrificar que representara lo que la Dirección de Patrimonio argumenta.

Evidentemente, de toda esta argumentación en contra, su fiel servidor mediático… ni flores.

Lo que ya resulta triste de todo punto, es que “la mayor obra del mandato” o “los grandes proyectos de la ciudad”, se limiten a romper con lo bien hecho y a sustituirlo por auténticas horteradas de absoluta mediocridad, buscando que aplauda con las orejas lo más pueblerino de una ciudad que por este camino difícilmente podrá conseguir nunca pilotar la nave de Galicia. 

Si se quiere hacer algo importante en la Gran Vía, una arteria fundamental en la ciudad y que desde hace ya tiempo viene demandando cambios en profundidad, no puede ser a base de la especialidad de este alcalde, el remiendo, la horterada, las chorraditas anunciadas urbi et orbe a bombo y platillo y secundadas por la hoja parroquial a todo color, a mayor gloria de su descomunal vanidad de paleto ilustrado con balcón a la calle, mediante políticas de pueblo y presupuesto de ciudad.

De nuevo, y copio y pego de un artículo anterior, ya que carece de asesores o ni los considera, le voy a apuntar lo que necesita hacerse urbanísticamente en la Gran Vía, pero que usted, ni sabe, ni quiere, ni puede, ni le interesa.

“Que la Gran Via requiere de una remodelación no podemos ponerlo en duda, pero ha de hacerse con planteamientos modernos y efectivos y esos no pasan por hipotecar su futuro a través de cargarse todo el arbolado y construir una rampa para peatones en su carril central, trasladando un monumento en su inicio, hipotecando encrucijadas en su trazado longitudinal, arriesgando a los peatones a cruzar una calle casi colapsada, y ello planteándose solo un tramo de la calle, sin acometer los verdaderas necesidades de reforma que, con criterios urbanísticos, paso a mencionar.

Hoy el tráfico rodado que no se limita a la proximidad, sino que comunica distintas partes de la ciudad ya no se plantea en superficie, sino dejando esta para el trafico local, la peatonalidad, el esparcimiento, el ajardinamiento y arbolado, el aparcamiento de residentes y el transporte público. Las nuevas ciudades y en aquellas no tan nuevas pero donde sea posible, se planean ya no solo en superficie y altura, sino también en cotas negativas, bien para aparcamientos, accesos a sótanos, trafico de desplazamiento, instalaciones, trazado ferroviario, etc. Así, en nuestro ámbito nacional, lo han entendido ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, con sus cinturones subterráneos en centralidad, ofreciendo soluciones prácticas, modernas y eficientes, no solo sin sacrificar sus zonas verdes, sino potenciándolas al máximo con ello, en las cotas de superficie. 

En el caso de la Gran Vía viguesa, es evidente que hay que enterrar el tráfico de desplazamiento en ambas calzadas, dejando libre de intervención el bulevar central que encaja perfectamente en ese planteamiento, y ello desde su inicio en Urzaiz hasta su fin en Plaza de América, sin perder un árbol ni una zona ajardinada, para lograr un tratamiento en superficie que armonice y enriquezca la vida de relación ciudadana, exclusivamente con tráfico local de corto desplazamiento y con planteamientos ecológicos que faciliten la convivencia.

Esta continuidad de comunicación subterránea entre el centro de la ciudad y la zona de Traviesas, debería tener una articulación en el subsuelo de Plaza España, que en ambas direcciones tuviese la posibilidad de conectar directamente con la Av. de Madrid, de entrada y salida de la ciudad, dejando para el tráfico de superficie el de circunvalación del primer anillo de la plaza, convirtiendo a esta en un gran espacio ciudadano de relación, próximo al acceso al Parque del Castro, al nuevo edificio de los juzgados en la antigua residencia sanitaria, a las clínicas existentes en la zona y al aprovechamiento de las manzanas libres de edificación para la ubicación de zonas de servicios y de relación ciudadana, con un tratamiento similar en la plaza al existente en la Plaza de la Independencia, creando con ello en superficie un pulmón lineal de vegetación entre el centro de la ciudad y el potente distrito de Las Traviesas-Coya por donde continuar hasta las playas, en lo que constituiría un corredor  semipeatonal de gran potencia e identidad, en el que seguramente poder integrar tramos de rampas mecánicas para salvar las mayores pendientes, pero nunca sacrificando el bulevar central de la Gran Vía, toda su arboleda, sus monumentos y comprometiendo la seguridad de los ciudadanos con los cruces hacia las aceras perimetrales de cada tramo, en una avenida prácticamente colapsada por el tráfico. 

No olvidemos que el actual alcalde fue, cuando ministro, el autor material y máximo responsable de la autovía Vigo-Porriño, la de mayor concentración de accidentes de toda España, la más nefasta autovía construida en el país hasta la fecha.

Vigo no se merece seguir dependiendo de las bobadas, arbitrariedades y ocurrencias de un dictador pueblerino e iluminado, sin más altura de miras que la feria del pueblo, la charanga y el engaño permanente hacia los colectivos más vulnerables, con una insufrible carencia de productivos horizontes, gastándose el presupuesto municipal en aspiraciones de aldea, para acabar haciendo buena, desgraciadamente, la profecía que en su día Palacios, harto, decepcionado y hastiado de quienes gobernaban la ciudad y de gran parte de sus gobernados propuso, más como un lamento que como un deseo.

Hay que salvar la Gran Vía, desde nuevos planteamientos acordes con sus nuevas necesidades, pero nunca sacrificando lo mejor de la ciudad, sus pulmones, sus zonas de relación, su belleza, aquello que nos hermana y nos hace más solidarios, comunicativos y más próximos a la naturaleza, recuperando para la ciudad esa armonía con nuestros vecinos, perdida en ese constante empeño de víctimas permanentes y de enfrentarnos a todo lo que se mueve.”

Lo grave es que estos planteamientos valientes de ciudad moderna, pujante y de progreso, que requieren pasar a la acción de llevar a cabo las gestiones adecuadas con todas las administraciones en sintonía y en bien de la ciudad, nunca encajarán en quien sigue fiel a sus planteamientos de aldea, en su cargante individualismo, en hacer de la magnificación de lo más nímio su norte, y en valerse permanentemente del engaño para su propia promoción personal de patético personaje.

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Linchamiento e intolerancia

Confieso ser un de los poquísimos y extraños españoles que han tenido la paciencia, la conciencia y la objetividad, de leerse todas y cada una de las 370 páginas que componen la llamada sentencia de “la manada” para, dejando a un lado criterios subjetivos, deseos y prejuicios, poder opinar de forma lo mas justa posible, sobre la aplicación de nuestras leyes al caso en particular, algo que hago, además, desde mi condición de licenciado en derecho.

Lamento profundamente que, ante este tipo de casos, no solo el “pueblo” en general, prejuzgue con una alegría que da auténtico pavor, unos hechos que desconoce, desde leyes que desconoce y sobre sentencias que desconoce, amparándose pura y llanamente en que subjetivamente les hubiese gustado que todo transcurriera como su corazón, sus entrañas, o sus prejuicios decidieran, en una especie de proceso popular, en el que de forma harto primitiva hubiese ya de inicio víctimas buenas e inocentes, violadores malos y por supuesto culpables, jueces vendidos, trastornados o machistas, que apoyasen a los malos y denigrasen a los buenos, en una causa en la que lo que menos se juzga es un caso concreto, sino el feminismo en general, la corrupción de la justicia y el desamparo en el ciudadano, todo ello en una especie de unánime decisión nacional, de la que no son ajenos, y eso es lo verdaderamente preocupante, periodistas, tertulianos, “intelectuales” de salón, políticos a la búsqueda del voto, e incluso el ministro de !justicia!, todos azuzando la llama del prejuicio en el más aceptable sentido de la palabra.

No se trata de un referéndum sobre que opina la gente de la cuestión, sino de un proceso penal en el que existen denunciantes, denunciados, un ministerio fiscal y unos magistrados (en este caso dos hombres y una mujer), quienes han de contribuir a tomar la decisión que más se amolde, no a sus querencias o prejuicios, sino a lo que dicte el código penal sobre el particular, un proceso en el que afortunadamente nada tiene que ver la democracia en cuanto a la voluntad popular, sino únicamente aplicable a los tres magistrados que constituyen el tribunal, en este caso de 2 a 1 a favor de quienes consideran que existe delito de abuso sexual y quien considera que, en aplicación del código penal, los acusados deben ser declarados no culpables del delito del que se les acusa.

Pues bien, esa “voluntad popular”, estima que los tres magistrados se equivocan, unos por flojos (el ponente y la mujer) y el otro por trastornado, a quien acaban linchando simbólicamente (menos mal), en un acto multitudinario de intolerancia extrema.

No obstante, veamos:

En derecho penal existe una máxima fundamental, entre otras, que consiste en emitir una condena solo desde la absoluta certeza, puesto que la presunción de inocencia corresponde al acusado (in dubio, pro reo), de manera que si existe en el tribunal una duda razonable, la sentencia ha de ser absolutoria.

Los hechos transcurren alrededor de las 3 de la madrugada de una de las noches en que tienen lugar en Pamplona los Sanfermines.

Los protagonistas, 5 hombres y una mujer, todos mayores de edad, llevaban en el cuerpo una alta tasa de alcohol, al menos ellos a juicio de alguno de los testigos, y de forma segura ella, al habérsele practicado un examen al respecto. 

Quien inicia el contacto, en un banco de la plaza donde se sentaba uno de los miembros de la manada, es ella, inorporándose el resto seguidamente. La conversación pasa de iniciarse hablando de fútbol y tatuajes, a sexo y al parecer bastante subido de tono. Hasta aquí algo que consta como hechos en el proceso. A partir de ahí, las partes difieren, sosteniendo ellos que le proponen practicar sexo en grupo a lo que ella asiente, y manifestando ella que se quiere retirar a dormir al coche, a lo que ellos ofrecen acompañarla y ella consiente. 

Todo eso hace que en muy poco tiempo se levanten todos, no en dirección al coche, sino en otro sentido. Ellos empiezan a buscar un lugar donde consumar el supuesto acuerdo, mientras ella ya iba besándose con uno de ellos. En el camino lo intentan en primer lugar en los cuartos de baño de una discoteca, que desestiman por haber demasiada gente, acto seguido, en un hotel en el que le dicen además al encargado que pretenden una habitación por horas para “follar”. Al negarse dicho encargado, siguen camino, ella siempre con ellos, hasta que al ver que alguien va a abrir un portal deciden aprovechar la situación, algo que ella manifiesta ignorar ya que se estaba besando en la boca (sic) con uno de ellos y que solo se entera cuando le dicen “vamos, vamos” y la meten en el portal, tiempo transcurrido en el que la persona que iba a abrir la puerta se niega de entrada a que entren con ella, después accede al decirle uno de ellos que residía allí, subir con ella en el ascensor y bajar luego por las escaleras franqueándoles la puerta.

En todo el tiempo que duró la supuesta “violación” o el supuesto “jolgorio” consentido, la demandante admite a preguntas del magistrado, que ni hubo violencia, ni se sintió intimidada, ni manifestó oposición alguna, algo que admite pasado ya bastante tiempo desde los hechos, aun teniendo un abogado que sabe que tales aseveraciones en nada le favorecen y que bien podría haber manifestado lo contrario, ya que también cabría esa posibilidad, sobre todo como contrapartida a una actitud que algunos peritos consideran, a su favor como pasiva, cuando en parte del video se aprecia actitud activa al menos al mastrurbar a uno de ellos repetidamente.

Acabado el acto objeto de juicio, ellos salen uno a uno y despacio del lugar, y ella lo hace posteriormente para sentarse en un banco de la calle y echarse a llorar, para manifestar, en primer lugar y como primera preocupación, a una pareja que se acercó, interesados en sus llantos, que le habían robado el móvil, para ya más adelante señalar que la habían violado.

Dada la voz de alarma, la policía detiene por primera vez a la manada y ante sus manifestaciones los dejan marchar. Cuando más adelante los vuelven a detener, en su descargo, !son ellos! quienes, sorprendidos, dicen tener videos que evidencian una relación consentida y se los muestran y !entregan! a la policía como prueba, según esperan, de que tales videos evidencien que no hubo violación, sino un acto consentido en todo momento. 

Analizado el asunto por parte del psiquiatra forense, este manifiesta que de lo grabado no se infiere para nada, por parte de la supuesta víctima, la existencia de intimidación o de paralización de su voluntad debido a tal supuesta intimidación.

También es cierto que existen otros peritos que opinan lo contrario, y que se dan en todo este episodio toda una cadena de contradicciones, tanto por parte de ella como de peritos que intervienen.

Considerando que todo lo expuesto se contiene en el literal de la sentencia y del voto contrario por parte del juez linchado popularmente, quien articula toda una larga, exhaustiva y muy bien fundada sentencia paralela, jurídicamente de bastante mejor calidad que la del ponente, ¿alguien puede negar que no existe al menos una duda razonable al determinar si hubo o no consentimiento?, ¿alguien puede objetivamente decir que está meridianamente claro, sin atisbo de duda alguna, que existe una violación?. ¿Alguien puede pensar que ante estos hechos se ha actuado con la máxima “in dubio pro reo” al condenarlos?     

El proceso transcurre alrededor de la aplicación de 6 artículos del código penal, concretamente los 74, 178, 179, 180. 1. 1ª, 2ª, 3ª, 192 y 197, 1 y 5. de los que son determinantes principalmente el 178 y el 181, no invocado este último por parte de la acusación, al pedir la aplicación del 178 en su lugar.

Hay que decir por otra parte que el delito de “violación” que invocan airadamente gran parte de los manifestantes contra los jueces, como tal, no existe en nuestro código penal, que lo trata como “agresión sexual”, contenido concretamente en el citado 178, un artículo que exige para su aplicación la existencia de violencia, intimidación y falta de consentimiento.

¿Que consideran el magistrado ponente de la sentencia y la magistrada que vota su criterio?. Ante la manifestación por parte de la víctima de la no existencia de violencia e intimidación, consideran, en pura lógica, que no es de aplicación el artículo 178 invocado de “agresión” sexual, ni consiguientemente el 180 siguiente, que es de aplicación de serlo el anterior, sino el 181, que trata del “abuso” sexual, pues en ambos se da el no consentimiento de la víctima, pero sin embargo en el de abuso no existe violencia ni intimidación, como sostiene la víctima que ocurrieron los hechos, de ahí que consideran vulnerado el mencionado artículo en sus apartados 1, 3, 4 y 5, imponiendo la pena de 9 años de entre la horquilla que señala la ley entre 4 y 10 años.

Reproduzco el contenido del artículo 181: 

  1. El que, sin violencia o intimidación y sin que medie consentimiento, realizare actos que atenten contra la libertad o indemnidad sexual de otra persona, será castigado, como responsable de abuso sexual, con la pena de prisión de uno a tres años o multa de dieciocho a veinticuatro meses.

2. A los efectos del apartado anterior, se consideran abusos sexuales no consentidos los que se ejecuten sobre personas que se hallen privadas de sentido o de cuyo trastorno mental se abusare, así como los que se cometan anulando la voluntad de la víctima mediante el uso de fármacos, drogas o cualquier otra sustancia natural o química idónea a tal efecto.

3. La misma pena se impondrá cuando el consentimiento se obtenga prevaliéndose el responsable de una situación de superioridad manifiesta que coarte la libertad de la víctima.

4. En todos los casos anteriores, cuando el abuso sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías, el responsable será castigado con la pena de prisión de cuatro a diez años.

5. Las penas señaladas en este artículo se impondrán en su mitad superior si concurriere la circunstancia 3. a o la 4. a , de las previstas en el apartado 1 del artículo 180 de este Código

¿Que considera el magistrado que hace un voto discordante con sus compañeros?. Sencillamente que, ante los hechos admitidos por la denunciada y contratados en el sumario, hubo consentimiento, o al menos existe una duda pero que muy razonable sobre tal extremo de la cuestión, por lo tanto, a su juicio procede la absolución de los acusados, ya que tanto para agresión como para abuso es necesario que no exista consentimiento, y aquí la duda hace que no pueda admitirse, sin la menor duda, que los hechos son tales que exijan la aplicación del 181 y menos, por supuesto la del 178 invocados por la demanda.

Según manifestaciones del abogado de la demandante, esta no quería recurrir, pero ante su insistencia y el clamor de la calle han decidido recurrir la sentencia y pedir la aplicación del 178, como “agresión” y no “abuso” sexual. 

Ante una supuesta víctima que asegura en el juicio que no hubo violencia ni intimidación, que su voluntad era la de no recurrir, y la existencia de un voto particular de un magistrado que emite una sentencia paralela de fuerte contenido jurídico, bien argumentaba y documentada, el “marrón” que se le traslada al Supremo es importante ya que, o se pone del lado de la calle y de la falta de argumentos jurídicos de peso y acaba concediendo la sangre que el pueblo pide, o se pone del lado de la aplicación rigurosa y mas seria de la ley y acaba declarándolos jurídicamente inocentes. 

¿Tendrá el Tribunal Supremo, a la vista del linchamiento del juez que emite su voto particular, el valor suficiente como para no verse también linchado socialmente aplicando el contenido de la ley?. ¿Tendrá dudas al respecto en cuanto al consentimiento por parte de la supuesta víctima?

Le quedan cuatro caminos. En un extremo, le da la razón a la demanda y aplica el 178 considerando que se trata de una “agresión” sexual pues considera que además de no consentimiento, hubo violencia o intimidación. En otro extremo le da la razón a los demandados, quienes consideran que hubo consentimiento, o al menos no está claro, o ya de forma intermedia, le da la razón al magistrado ponente y mantiene la pena de 9 años, o bien la corrige hasta el máximo de 10 años que permite la ley.

Sea como fuere, y ante la enorme presión popular de interesados en defender sus subjetividad de todo tipo, !menudo trago!.

Lo que no es de recibo y que requiere de una dimisión inmediata es lo del ministro. ¿Como se puede ser tan torpe? ¿Como se puede descalificar desde el ministerio a un magistrado, sembrando la duda sobre una supuesta descalificación de su persona, que “todos conocen” y ahora, incluso con la enorme masa de gente que lo quiere poco menos que crucificado, nadie acaba de saber que es lo que “todos conocen”?. Por otra parte y si creemos realmente en la independencia de poderes, ¿que coño pinta un ministerio de justicia?.

Lo que si es evidente es que ni el ministro se ha leído la sentencia, ya que de ser así, no solo no descalificaría al juez de tal guisa, sino que lo defendería como un excelente profesional, con independencia de condenar socialmente a la manada de imbéciles de que se trata, lo que hacemos una mayoría ya mayorcitos, pues responden a esa parte de juventud actual de mal educados, de faltos de valores, de magnificadores de lo más mediocre y canalla de esta sociedad, de mentes vacías rellenas de chulería y falta de respeto y consideración hacia la persona, de adoradores de un materialismo embrutecedor (dependientes absolutos de móviles, tanto unos como otras) por encima de todo lo demás.

Uno empieza a dudar ya de lo que se dice que si no le hubieran robado el móvil  no hubiera habido denuncia alguna, y esto sería una juerga más de las miles que se producen en todos los Sanfermines, entre unos y otras, una fiesta en la que los vendedores de condones hacen su agosto (el momento de mayor demanda en España), y solo considerando los que lo usan, que no es este caso.

No nos engañemos, si ha de haber un proceso al machismo en pro de un feminismo bien entendido, con lo que estoy absolutamente de acuerdo, no es este, en el que objetivamente existen tantas dudas y contradicciones. Yo elegiría sin duda uno,  cuyos hechos fueron posteriores, en el que un grupo de 10 musulmanes en Alicante, secuestraron y violaron, tanto en el sentido social como jurídico, a tres menores y durante más de 24 horas (silencio absoluto de este feminismo de pacotilla), o cualquier otro, de libro, en el que una mujer vuelva del trabajo o de la escuela y sea violada sin defensa, sin consentimiento y mediante violencia o coacción, o el caso del violador del ensanche, quien ya en la calle se considera no curado, etc.

Un asunto del que este feminismo actual, más de partido, con criterios políticos de absurdas o temerosa tolerancias con lo más agresivo de la condición de mujer como es el Islam, o al menos con quienes lo entienden como un desprecio a la mujer, que de feminismo serio, muy poco comprometido en comparación con el de hace unos años, ni siquiera ha dicho absolutamente nada, como viene siendo habitual cuando está el fundamentalismo de por medio, y eso que ahí si que se dan todos los postulados como para levantar a este, nuestro pueblo, tan sensible a las subjetividades y a juzgar visceralmente. ¿Porqué será?

Tal y como está el pais, con una dictadura de lo políticamente correcto ya asentada en todos los ambientes y políticos capaces de todo con tal de arañar unos votos a lo más mediocre, visceral e intolerante de la sociedad, mi apuesta es que el Tribunal Supremo se tomará un largo periodo de tiempo para decidir y lo hará templando gaitas, dando la razón a medias al magistrado ponente de la sentencia, de forma que la pena se eleve hasta el máximo de 10 años permitido, y aquí paz y después gloria.

Al tiempo.     

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