¿Democracia, o pura mafia?

 

Aseguraba Kiko Veneno que “la mafia española es mucho más potente que la italiana, no necesita matar. Tiene a los notarios, a los jueces, al Constitucional… Es más perfecta. Aquí, ¿hay un problema de corrupción en un partido? Se echa al juez. En Italia, tienen que llamar a unos sicarios, matar a Falcone, luego hacerle una estatua… En fin, más costoso y complicado.”

Hoy asistimos a ejemplos claros del pensamiento de Kiko Veneno. Que un presidente del gobierno, llegado al cargo por la puerta de atrás, asentado como okupa en la máxima poltrona de la mamandurria patria, pretende no desengancharse del poder aun a base de lo que sea, lo tiene bien fácil. Aprovechando la renovación del mal llamado poder judicial y su imperiosa necesidad de pagar la deuda impuesta por los independentistas para su okupación del poder, considerando que en España la llamada separación de poderes es una burda burla con la que engañar a un pueblo sin la menor formación democrática, pacta con la “familia” opuesta (entre bomberos no nos pisamos la manguera), aunque se hayan jurado odio eterno, la formación del poder judicial, un poder que lleva tragando indignamente lo que sea desde el advenimiento de la democracia, y lo hacen de la siguiente manera: Te cedo la presidencia del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo y tu me cedes la mayoría en esas instituciones, con la condición de que el capo de tales instituciones sea el juez que había de juzgar los delitos de sedición de los políticos catalanes, ya que así éste, con el nuevo cargo, habrá de abstenerse y en su lugar pasa a llevar el caso otro de mi cuerda, que no dudará en soltar a los presos en tanto no se lleva a cabo el juicio, cambiar la calificación del delito, alargar el proceso y acabar en una maquillada condena, para finalmente ser amnistiados por el okupa en cuestión, asegurándose así su permanencia en la poltrona. Si pasado el primer acto, en el segundo, la “familia” opuesta se ve en el paripé de tener que recurrir, de cara a su rebaño, aparecerá el Constitucional, quien dará todo por bueno y aquí, hasta la próxima, no ha pasado nada, se levantará acta del asunto, los medios se limitarán a dar la noticia con un ligero meneo en las tertulias y, hasta luego Lucas. !viva la democracia!.

La verdadera desgracia de los que, en nuestra juventud e inexperiencia, nos hemos creído la definición conceptual de las grandes cuestiones en materia política,  que con el advenimiento de la democracia se acabarían las corrupciones del sistema,  que la “sabiduría popular” conseguiría aupar a los más preparados a la dirección del país, que el llamado cuarto poder significaría la garantía del control externo al servicio del pueblo, que nuestros políticos serían gente honorable, nuestros partidos una garantía y que la democracia era la panacea para todas nuestras miserias, pasado el tiempo comprobamos, ante la indiferencia de los grandes rebaños que constituyen las amplias mayorías, que éramos unos ingenuos, que “todo está atado y bien atado”, y que las dictaduras, disfrazadas de “democracia”, siguen campando a sus anchas, amparadas en la estupidez de un pueblo que sigue sin querer enterarse de nada, y trabajando siempre a sueldo de los mismos.

Otra prueba más de lo mismo, de la estupidez popular y de la sinvergüencería de la particular mafia política al uso, lo constituye el asunto hipotecas. 

Hoy, alrededor del 40% de lo que pagamos por una vivienda, a la que según nos dice la Constitución todos tenemos derecho (el poder luchará para evitar la especulación… !que cara!), son impuestos, al suelo, a los materiales, a la construcción, al beneficio del promotor, a los documentos necesarios, honorarios,  tenencia de bienes inmuebles, etc., etc.

Los bancos te conceden un crédito hipotecario para comprar una vivienda, o lo que es lo mismo el 60% de lo palpable y el 40% de impuestos, crédito del que deberás devolver el principal y los correspondientes intereses a lo largo de una serie de años, que sumados a los impuestos citados harán que el verdadero valor de lo que compras sea prácticamente el 50%. 

Durante ese tiempo habrás de ser fiel al banco con tus depósitos, domiciliaciones, y demás “ofertas”, de lo que se cobrarán sus correspondientes comisiones, etc. A mayor abundamiento, al necesitar que establezcas las garantías que consideren suficientes, por interés del propio banco, deberás firmar toda una serie de documentos que llevan implícitos un impuesto llamado de actos jurídicos documentados, que pagarás sin rechistar. Como alguien consideró de interés del banco ese cargo, y tras el correspondiente recurso se le dio la razón, los capos del llamado poder judicial, en interés del propio gobierno y de la banca que le mantiene, pusieron en duda tal sentencia y la rectificaron, no solo para volver a la situación anterior, sino para que la banca y el gobierno aumentaran sus beneficios, a saber: Al tonto de turno, de entre el rebaño necesitado, se le dice que ahora ya no tendrá que pagar el impuesto debido a la formalización del documento, pues eso correrá de cuenta del banco (que menos en un gobierno socialista). 

Como eso supone que el banco verá incrementados sus costes en la operación, lógicamente acabará, de una forma u otra (ya lo han anunciado), recuperando el coste a través de un encarecimiento de la operación, para mantener al menos sus resultados. El gobierno, para contentar al rebaño, le dice al banco, vía decreto-ley (otra forma de pasarse al legislativo por el arco de triunfo), que ese coste no se lo puede deducir del impuesto de sociedades como un gasto más (25%), por lo que si quiere que tal operación acabe siendo neutra para sus intereses, te tiene que cobrar, por cada 100 euros, la cantidad de 133,3, para que al deducir el 25% (33,3) su cuenta quede como estaba, y como ya puestos, es fácil cuadrar los números, en el mejor de los casos incrementará el coste del impuesto de la hipoteca hasta los 135, o 150 que es un número más mono. El resultado será un incremento de beneficios para el banco, y corregido y aumentado otro, vía impuestos, para  el llamado socio tonto, que de tonto no tiene un pelo, el teórico Estado (somos todos) aunque en la practica se convierta en un arma electoral de disponibilidad del gobierno, que verá como el contribuyente le afloja la mosca de una mayor contribución, pero pensando que ahora ya no paga el impuesto, del que le ha librado el guapearas que okupa la máxima poltrona, pasando de recaudar unos 2.000 millones por este concepto, a cerca de 3.000 a mayor gloria de banca y gobierno, gracias a la actuación agradecida y reparadora de la “justicia”. 

John Locke fue quien planteó la división de poderes para el correcto funcionamiento de una democracia, pero fue Montesquieu, en 1748, con su obra “El espíritu de las leyes”, quien cimentó las bases de una correcta especialización en esa división para que pudiera ser efectiva, con la creación de unos poderes absolutamente independientes y sin preponderancia de ninguno, de manera que nadie pueda dominar ni ser dominado, y todo ello en beneficio del pueblo, que en democracia es, al menos teóricamente, quien ostenta el poder, que ve en la separación de poderes la garantía de su libertad, de manera que el poder pueda detener al poder cuando este se excede en sus atribuciones al sobrepasar la labor que a cada uno se encomienda, como es para el legislativo (las Cortes) el confeccionar las leyes por las que regirnos, para el ejecutivo (Gobierno) el hacer efectivas las decisiones de funcionamiento, y para el judicial (los jueces) el controlar que todo se hace de acuerdo a ley. Hasta aquí la teoría.

La llamada mafia, nace en Sicilia como necesidad de que ciertos terratenientes garanticen sus ingresos, hasta entonces muy burlados por sus deudores, entendido como “justicia vigilante” o ejercicio autónomo de la ley, lo que acabó constituyendo un poder que determinadas “familias”, según los distintos intereses en determinados campos, acabaron ejerciendo con total impunidad. Sus prácticas, en principio limitadas a actividades legales, se fueron imponiendo en aquellas ilegalizadas y con ello más rentables, que en principio abarcaban la droga, la prostitución, el alcohol, las armas, el tabaco, el contrabando en general (vulneración del negocio exclusivo del Estado), etc. para acabar derivando a la política como actividad legal, pero como compendio regulador de lo que interese a las distintas “familias”, o partidos políticos, en cada momento, siendo la llamada “democracia”, y su particular forma de entenderla, el resorte de legalidad en el que apoyarse, con la ayuda de los llamados “medios”, sostenidos por la propia política y en detrimento de un “pueblo” absolutamente anestesiado, que ha llegado a creerse lo de la bondad de la adulterada democracia, que se le vende como mejor o única forma de regirnos, de manera que el poner en duda la propia democracia pueda considerase un “pecado” políticamente incorrecto, de consecuencias demoledoras para el osado e ingenuo provocador. Así el mafioso era considerado como un hombre de honor y la ley del silencio (omertá) el principio por el que regirse en cualquier actividad.

En estos días, supuestos hombres de honor, capos de cada partido o “familia”, con el silencio por bandera y la complicidad de los medios, nada escandalizados por ello (ni un solo editorial denunciando el miserable atentado a la democracia), han cocinado desde el poder ejecutivo y legislativo, en un acto de vulneración absoluta del principio de separación de poderes, la constitución del poder que tiene como misión el vigilarles, controlarles y en su caso censurarles, negociando el liderazgo del capo que ha de “regir” supuestamente ese poder para, acto seguido, nombrar a todos los componentes del mismo, según sus distintas afinidades a cada “familia”, lease PP, PSOE (los de siempre, la casta…) y Podemos (lo de estos tiene tela…) y en la proporción que han considerado oportuna, quienes ahora habrán de llevar a cabo el paripé de votar al ya designado presidente, en interés de lo expuesto al principio, y ello llevado a cabo por aquellos notables togados que nuestra ingenua sociedad considera los más puros, garantes de su libertad, dignidad y seguridad.

En España, el poder legislativo, lo forman componentes de listas cerradas y blindadas (orden establecido) de las distintas familias, entre personas que no llegan ahí por su preparación, sino por el mérito de rendir pleitesía al capo de turno de cada familia o partido (solo alrededor del 1% de los españoles), para un periodo de 4 años en los que no tienen que dar cuentas a nadie más que a su propio capo, si no quieren caer en desgracia. El pueblo se limita por tanto a votar a una familia o a otra, sin opción alguna a hacerlo por alguien ajeno a tales preferencias del capo de cada familia, y sin poder pedir explicaciones o retirarles su confianza en ese periodo de tiempo donde habrán de consentirlo todo, asistiendo impertérritos a ver como las leyes las confeccionan y aprueban toda una serie de paniaguados, ajenos en su casi totalidad a la buena práctica de confeccionar unas leyes que habrán de regir nuestras vidas, ser la base de las actuaciones del ejecutivo y servir de cimiento para que el judicial imparta “justicia” y hacerlo votando lo que les ordena el capo de cada familia (algunos incluso se equivocan, a veces, de botón).

El poder ejecutivo ya no lo vota absolutamente nadie más que los “elegidos” para el poder legislativo, que debería suponerse independiente, y ello únicamente en la persona de su presidente, quien ya nombrado confecciona, a su digital dictado, toda la formación de un gobierno que habrá de regir nuestro devenir futuro, en personas que nadie ha elegido, en función únicamente, no de su especifica capacidad, sino de intereses propios internos de la familia en cuestión.

Finalmente el judicial, también supuestamente independiente, se acaba confeccionando en la forma ya expuesta, de manera que aquí acaba ostentando absolutamente todo el poder el “capo di tutti capi”, a veces de forma absoluta y a veces debiendo pagar el canon establecido por las distintas familias que lo sostienen, y como en el caso actual, mantienen en su okupación de regir legislativo, ejecutivo y judicial, a su antojo y en su única persona. Tres personas distintas y un solo dios verdadero… 

Diferencias con el concepto de democracia, todas. ¿Alguna diferencia con la mafia, salvando la apariencia señalada por KiKo Veneno en el ejercicio práctico de la autoridad de las mafias al uso?. Pocas.

Solo un partido, Ciudadanos (aun no han tocado poder), se ha negado al paripé de los jueces, en un acto de puridad que, de momento, le honra. Ya veremos, aunque actualmente mafia habemus, y santificada por los distintos rebaños de las distintas familias, pastores y perros guardianes incluidos que, en gran parte, aplauden con las orejas, al tiempo que nos venden todo este circo como si de una teórica democracia se tratase.

La filosofía propia de la mafia: Cárgatelo, pero haz que parezca un accidente.

¿Democracia, o pura mafia?    

     

 

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Soy español, ¿que pasa?.

 

Ultimamente parece estar de moda aparecer tras un periodista que en televisión retransmita cualquier acto, para desde ahí hacer el indio, reivindicar cualquier chorrada, o simplemente la gracieta similar a quien escribe en las puertas y paredes de los servicios públicos sus inteligentes mensajes, o incluso en cualquier monumento de mayor o menor entidad advirtiendo al personal que fulanito estuvo ahí, algo que suele calificarse desde gamberrada a obra de arte, según sea la sensibilidad del que opina.

Viene al caso la anécdota de un periodista de GOL TV, que retransmitía la crónica final de un encuentro en el Camp Nou entre el Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona, cuando de repente entra en pantalla, pasando por la retaguardia del periodista, un holligan que gritaba exaltado “Visca Catalunya Lliure”. El asunto no parecía tener mayor importancia, pero la recobró al momento cuando quienes estaban frente al televisor reconocieron al exaltado en cuestión, que no era otro que el tenor español, mundialmente conocido, José Carreras.

Ante el lío mediático que ello propiciaba, el tenor manifestó que lo hizo  debido a salir exaltado del campo, que ante un Barça-Madrid pierde los nervios y que estaba eufórico con la victoria de su equipo al que tanto se había perseguido desde el centralismo, por lo que la victoria ante el Real Madrid le había llevado a esos extremos, declaraciones que acompañaban a reivindicaciones más serias en pro del independentismo, de la república catalana y del rechazo del centralismo opresor español, etc., etc.

Una vez más, aquello ponía de manifiesto que se puede ser un fuera de serie en una actividad concreta y un absoluto palurdo en otras o en el resto, ya que es absolutamente incompatible ser un realizado independentista, con seguir viendo fútbol en “can Barça”, salvo que uno se conforme, en una Cataluña independiente, con asistir a un Barça sin ninguna de sus figuras, huidas en estampida, algunas fichadas por el Real Madrid entre otros equipos, contra el Gramanet, el Torroella, o el Ull de Cona, jugándose una especie de liga de solteros contra casados, en un campode tercera regional, pues el Barça desaparecería del mapa en segundos, la ruina sería monumental, las indemnizaciones que exigirían las figuras, de récord Guiness, el estadio para la piqueta y la ausencia de las competiciones, tanto nacionales como internacionales, en todas sus modalidades deportivas, absoluta, aunque le quedaría el consuelo al Sr. Carreras de ver por la televisión a Messi, a Suarez o a Piqué jugando acaso con la camiseta blanca.  

A la vista del asunto y como colaborador, hasta entonces, de la Fundación que preside, les envié una carta pidiéndoles que me dieran de baja en cuanto a mi aportación a la Fundación, recomendándoles que se dirigieran a los independentistas para tal fin, pues seguramente responderían con mayor ilusión a la que yo tenía tras los hechos enunciados.

Pasados unos días recibí respuesta de la Fundación a través de su gerente, quien lamentaba mi decisión, al tiempo que hacía un panegírico de la labor del tenor en cuanto a su generosidad, buenas obras y demás, a la que también a la mayor brevedad respondí, con la que paso copia a continuación:

Fundación Josep Carreras

Antoni García Prat

Gerente

Estimado Sr. García:

Antes de nada agradecerles su respuesta, su dedicación y labor en pro de los enfermos de leucemia y mi admiración por Josep Carreras como extraordinario cantante.

Me llamo Miguel Font Rosell, por lo que es fácil deducir que se trata de un catalán. A mayor abundamiento y hasta donde conozco, mis 16 primeros apellidos son: Font, Rosell, Mariol, Mariné, Riera, Brunet, Font, Clergas, Ros, Colomines, Casasayas, Soler, Puig, Lacoma, Soler, Grau… y seguramente así hasta aburrir, absolutamente todos catalanes, lo que hoy no pueden asegurar ni el 1% de nuestros paisanos más independentistas. Tengo 70 años y, aunque fuera de Cataluña, sigo hablando catalán sin problema alguno. Nacido en Barcelona, en la calle Muntaner,  la misma en la que reside su Fundación, aunque en los primeros números de la calle, no tan arriba, lo que pudiéramos considerar el centro de la ciudad, por lo que no soy para nada sospechoso de arribismo, ni de apóstol del centralismo, ni nada similar.

Vivo en Tui, un pueblo precioso de Galicia, frontera con Portugal, conozco prácticamente toda España y he viajado por cerca de 80 países, dicho todo ello con el único fin de evitar un encasillamiento que pudiera parecer contrario a mi amor por Cataluña, que también amamos a Cataluña los no independentistas. Ah!, también soy del Barça, de toda la vida.

También a mayor abundamiento le diré que el hecho de no residir en Cataluña se debe a que a mi padre (un ser excepcional), tras la guerra, su huida de un campo de concentración en Francia, el paso por los Pirineos perseguidos por perros varios días  (los franceses…) y su llegada al Ampurdán de donde era originario, para finalmente recalar en Barcelona donde por haber sido “rojo” le fue incautada su casa, requisado su dinero, perdido su importante puesto de trabajo y, pasados unos años malviviendo, aconsejado a huir de Cataluña, acabó recalando en Galicia. Estos hechos, para nada llevaron a educarme en el odio, el resentimiento o la venganza, sino todo lo contrario.

Ya ve, el pobre hombre, no se exilió a Mejico como le propusieron e hicieron tantos, pues mi madre estaba en Barcelona y prefirió arriesgarse a lo que fuera, en un momento en el que la recién estrenada dictadura estaba en plena enforia rebanchista, no como el cobarde y traidor Puigdemont, huido, no de una dictadura asesina, sino de la justicia de un Estado democrático de la actual Unión Europea, dejando colgados a los suyos y buscando justificación en un supuesto exilio, como mártir de la democracia y perseguido por un Estado opresor, enemigo de su país y bla, bla, bla.

Como catalán, no soy ajeno a la ruptura actual de nuestra sociedad, de nuestras familias y de nuestra propia identidad, pues tengo familia enfrentada por cuestiones de “nacionalidad”, como hoy desgraciadamente tenemos todos los catalanes.

Dicho esto, respeto profundamente la idea o ideología de cada cual, siempre que ese respeto sea mutuo y se contrasten las ideas civilizadamente y dentro de una legalidad establecida que nos garantiza nuestra pacifica convivencia.

Comprendo que el señor Carreras se sienta catalán (yo también), pero es incuestionable que además de catalán, el señor Carreras es español, lo quiera o no, como cuando uno quiere ser muy alto aunque solo mida metro y medio. Es bajito, lo quiera o no. Josep Carreras nació en Barcelona (como yo), es decir en una parte de España, que pertenece y ha pertenecido a España desde que esta nación se considera como tal, fantasías aparte.

Entre los múltiples reconocimientos otorgados al Sr. Carreras por el mundo adelante, España, que siempre le ha tratado con mucho cariño y reconocimiento, le ha otorgado la Medalla de Oro del Spanish Institute de NY, la Medalla de Oro de las Bellas Artes otorgada por nuestro rey, el Premio Principe de Asturias 1991, la Cruz de Oro del Orden Civil de la Solidaridad Social entregada por nuestra reina, es Doctor Honoris Causa por la Universidad de Elche, fue director musical de los juegos olímpicos de 1992, la ciudad de Fuenlabrada, en la Comunidad Autónoma de Madrid, le dio su nombre a un teatro, etc. De nada puede quejarse del comportamiento de España ni de los españoles hacia su persona, ni hacia su inestimable labor social.

No debemos olvidar que España es un Estado de Derecho, una monarquía parlamentaria (no una república), con una Constitución votada por todos los españoles, con un porcentaje demoledor en cuanto a su aprobación en Cataluña (superior al 90%), una Constitución que tiene como uno de sus principios la unidad de España y de todos los españoles, y que solo le permite llevar a cabo referéndums que afecten a principios constitucionales, al gobierno del país. De tal manera que para otros cometidos tiene la puerta abierta del Congreso para plantear cuestiones que afectan a todos los españoles. A mi también me gustaría que hubiese referéndums más a menudo, e incluso sobre cuestiones fundamentales, pero siempre que nos afecten a todos, que su ámbito sea nacional, y si no es así, que sea para cuestiones domésticas. Si mi mano se mueve al contrario de la voluntad de mi cerebro, no solo es un problema de mi mano, sino que afecta a todo mi cuerpo en general.

Lo que pretende Carreras con la independencia de Cataluña, expresada incluso furtivamente, aprovechando su proximidad a un locutor, por detrás, como si de un hooligan se tratase, sin que nadie se lo haya pedido, solo puede conseguirse, de momento, desde la más absoluta ilegalidad penal y constitucional, la falta de gratitud al país al que perteneces, sacrificando el bienestar y el prestigio de todos los catalanes, enfrentándoles socialmente y ello mientras sigue viajando por el mundo con pasaporte español, utilizando embajadas españolas, hablando en español, dirigiéndose en español a quienes pide ayuda, etc.

Créame señor García, si le digo que el fascismo, en nada se diferencia de un ultranacionalismo excluyente, impuesto desde la descalificación más radical de quien piensa desigual, pues esa es su esencia. ¿Como se puede militar a las ordenes, y luchar hombro con hombro con alguien como el actual presidente de la Generalitat, un fascista de libro, a quien el Sr. Carreras nunca ha descalificado, que piensa de la siguiente forma, y no se trata de un alegato de Hitler contra los judíos, es actual, solo basta con cambiar catalanes por alemanes y españoles por judios y el paralelismo está servido, al mas puro estilo Goebeliano. Veamos:

“Ahora miras a tu país y vuelves a ver hablar a las bestias. Pero son de otro tipo. Carroñeros, víboras, hienas. Bestias con forma humana, sin embargo, que destilan odio. Un odio perturbado, nauseabundo, como de dentadura postiza con moho, contra todo lo que representa la lengua. Están aquí, entre nosotros. Les repugna cualquier expresión de catalanidad. Es una fobia enfermiza. Hay algo freudiano en estas bestias. O un pequeño bache en su cadena de ADN. ¡Pobres individuos! Viven en un país del que lo desconocen todo: su cultura, sus tradiciones, su historia. Se pasean impermeables a cualquier evento que represente el hecho catalán. Les crea urticaria. Les rebota todo lo que no sea español y en castellano. Tienen nombre y apellidos las bestias. Todos conocemos alguna. Abundan las bestias. Viven, mueren y se multiplican. Una de ellas protagonizó el otro día un incidente que no ha llegado a Catalunya y merece ser explicado, como un ejemplo extraordinario de la bestialidad de estos seres. Pobres bestias, no pueden hacer más […] Pero ¿por qué hay que movilizarse cada vez? ¿Cuando acabarán los ataques de las bestias? ¿Cómo podemos en 2008 aguantar tanta vejación, tanta humillación y tanto desprecio?”.

Este mismo personaje, que sigue castigando a todo comerciante que no rotule su razón social en catalán, o en cualquier otro idioma que no sea el español (seguimos con los paralelismos), alineado con los mismos objetivos del Sr. Carreras, es autor también de las siguientes perlas:

“Los catalanes vamos en coches particulares y nos lo pagamos todo. No hacemos como los españoles.”

“Los españoles en Cataluña son como la energía: no desaparecen, se transforman”.

“Fuera bromas. Señores, si seguimos aquí algunos años más, corremos el riesgo de acabar tan locos como los españoles”.

“Sobre todo, lo que sorprende es el tono, la mala educación, la pijería española. Sensación de inmundicia. Horrible”.

“Vergüenza es una palabra que los españoles hace años que han eliminado de su vocabulario”.

“Los españoles solo saben expoliar”

“Los del PSC, pobres, hablan el español, como los españoles”.

Si todo esto no es racismo, odio, e incitación a la rebelión, ¿como calificarlo?.

¿Como calificar a quien en el entierro de la extraordinaria Montserrat Caballé, catalana y orgullosamente española, aprovecha la triste circunstancia para pedir menos español y más catalán?

¿No les parece una contradicción significativa el pedir “más catalán”, pero cuando se trata de pedir dinero llamarse Fundación y no “Fundació”?, ¿Se trata acaso del hecho diferencial en cuanto al culto a la pela por encima de cualquier otra reivindicación nacionalista?, ¿Se le puede pedir a alguien que muera en catalán mientras para pedir dinero se vive en español?

El nazismo tuvo también importantes músicos vinculados a su régimen, como fueron, entre otros, Karajan afiliado al partido, Strauss presidente del Consejo de Música del Reich, Carl Orff, Karl Böhm, etc. que también colaboraron muy activamente en obras de beneficencia y demás actividades sociales.

En su carta hace usted un alegato a la gran generosidad del Sr. Carreras, que no pongo en duda en absoluto, como tampoco lo hago de la extraordinaria labor que desarrolla la Fundación de la que usted, Sr. García, es gerente, pero comprenderá que, desde mi punto de vista, equivocado o no, rechace actitudes personales como la del Sr. Carreras y los que como el tienen ese concepto de mi patria y la suya, España. 

Precisamente por que yo me siento muy catalán y por ello muy español, he decidido que mi humildísima aportación a la Fundación que preside el cantante español Jose Carreras, vaya a parar a otras organizaciones también benéficas, capitaneadas por personas que no odien, insulten ni desprecien a mi país ni a mis paisanos, a todos mis paisanos, y esa y no otra, es la explicación a mi cese de colaboración con la Fundación a la que le deseo los mejores éxitos, que no dudo que procurarán los partidos independentistas, a mi entender genuinos representantes de un nazismo de corte light, de momento (ya veremos en que acaba), para suplir la falta de ayuda por parte de ciudadanos como es mi caso, que siguen estando orgullosos de ser catalanes y por ello españoles y ciudadanos de un país maravilloso que seguimos, de momento, llamando España.

Atentamente

Tui, a 8 de noviembre de 2018

Miguel Font Rosell

Catalán, y precisamente por ello, muy español

Tanto Cataluña como Euskadi, han sido desde el advenimiento de la llamada democracia en España, moneda de cambio para la clase política, quienes a rajatabla han usado las veleidades independentistas de algunos para echar cada vez más leña al fuego, facilitándoles sistemáticamente el ascenso, peldaño a peldaño, a las puertas de esa anhelada independencia que cada vez sienten más cerca, todo a cambio de sus ambiciones personales, de partido y de poder, a costa de lo que fuera. Unos políticos que venderían sin pestañear a su propia madre con tal de pisar moqueta, chupar de la teta, ejercer la mamandurria más rastrera y sentirse poderosos.

Ayer España tuvo un gobierno mangoneado por un cobarde que antes de dimitir prefirió dejar colgados a los suyos (hoy sería Soraya Saez de Santamaría presidenta del Gobierno), perder el poder y permitir que gobierne una tropa que día a día demuestra su absoluta incapacidad para nada que no sea la defensa de sus intereses, al mando de un mentiroso compulsivo, sin el menor escrúpulo ante aquello que haga peligrar sus logros de okupa de la presidencia, de manos de independentistas que no aspiran a otra cosa que romper España, algo a lo que accedería gustoso si no fuera porque los españoles, de momento, aun no aceptamos tamañas veleidades. ¿o si?.

Hemos llegado a tal grado de estupidez que, a más de uno, todas estas  manifestaciones, normales y admiradas en cualquier país democrático al uso, aquí le puedan parecer ultras, dado el punto de entreguismo patrio al que nos ha conducido esa dictadura de lo políticamente correcto en la que nos encontramos inmersos. 

Amar a España, sentirse orgulloso de ser español y proclamarlo, no solo no es ningún dislate, sino una manifestación debida de quien agradece al destino tamaña suerte.

!Que bien le vendría a España si la inmensa mayoría no se avergonzase de reconocer tal sentimiento!…

Si, soy español, ¿que pasa?.   

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¿Hay alguien más?

El saben aquel…que diu que estaba un tío en un barranco colgado de una rama sobre el abismo pidiendo socorro… socorro, asistidme. De repente oye una voz fuerte, segura, firme: si hijo mio, estoy aquí, yo te sacaré. Debes abandonarte a mis ángeles quienes te sujetarán, emprenderán el vuelo, y mansamente te depositarán seguro en lo alto del barranco…, si vale, pero, ¿hay alguien más?… 

Confieso no tener ni idea de infinidad de cosas que nos ocurren en esta vida y tengo al mismo tiempo la absoluta seguridad de que nadie sabe nada de nada de una hipotética vida después de la muerte, pues en caso de que tal hubiera, la separación entre ambas sería como una válvula que permite pasar a la otra vida, pero impide volver a esta, pues no ha existido absolutamente nadie en la historia (fantasías religiosas aparte) que haya vuelto para contarlo.

Por otra parte y como agnóstico militante y por tanto enemigo de cualquier tipo de fe, como actitud castradora de cualquier atisbo de racionalidad, me parece tan absurdo la actitud del creyente como la del ateo (dos caras de la misma moneda), empeñadas ambas en asentar algo en su interior de lo que carecen totalmente de dato alguno que ampare sus aseveraciones, tanto en un sentido como en otro.

La duda, no obstante, como mecanismo inteligente y racional ante cualquier hipótesis, me lleva a interesarme por lo relacionado con todo lo concerniente a esos dos estados que separa eso que llamamos “muerte”. Un concepto sobre el que tanto se ha escrito, se ha filosofado, estudiado y a la vez tanto se ha fantaseado desde todo tipo de religiones, como escapatoria ante la falta de conocimientos de quienes, incapaces de aceptar su desconocimiento, precisan asirse a algo que ampare al rebaño para no sentirse desamparados, y con ello evitar entrar en más disquisiciones.

En ese estado de cosas, la moneda del credo, presenta una cara que sostiene firmemente que con la muerte todo se termina, mientras la otra asegura que con la muerte empieza una nueva vida de premios y castigos, de variopintas posibilidades según la religión o teoría de que se trate.

Siguiendo pues la senda del racional agnosticismo, el camino es el de sustituir la creencia por aceptar la ignorancia sobre el particular, sin que ello conduzca a desesperación alguna, sino todo lo contrario, a un estado de desafiante incertidumbre que nos lleva a la búsqueda de posibles hipótesis, que nos produce incluso la satisfacción de adentrarnos en campos en los que no existen caminos seguros, pero en los que disfrutar de la exploración de un mundo poblado de realidad y fantasía en el que todo puede ser posible, aun a riesgo seguro de que nos alcanzará la muerte en similar estado de incertidumbre.

Ya en la espesura de esa selva ignota y armados de sentido y fantasía, pero teniendo a nuestra propia racionalidad como única arma, sin la contaminación de principios que otros han acuñado y de los que se han valido para el dominio de ingentes cantidades de masas, adormecidas en el sueño de la eterna protección, y en un puro estado cartesiano, van fluyendo las ideas, en la esperanza y la lucha por conseguir la mayor ausencia de contaminación en su elaboración.

Hoy por hoy, la moneda sigue en el aire dando vueltas, de ahí la creencia, que no es otra cosa que la falta de certidumbre, situación que únicamente se dará en el momento en que caiga irremisiblemente de un lado o de otro, aunque también pudiera caer de canto y no inclinarse por opción alguna.

Por un lado, existen argumentos sobrados para esperar que caiga del lado de los ateos, ya que el argumento de que nadie ha vuelto de ese supuesto mas allá es enormemente pesado y por el otro, el que caiga del lado de los llamados “creyentes” y que tras esta vida exista otra, también tiene su peso, pues son la mayoría de los vivos quienes lo creen, aunque en su carga está el que existen también cientos de teorías, de situaciones, de dioses, etc. que lastran en gran manera ese tipo de creencias enormemente contradictorias. Lo que si es seguro es que de momento, los únicos que tenemos razón somos los agnósticos, quienes defendemos que mientras tanto y hasta que la moneda caiga de un lado o de otro, nadie sabe sobre el particular absolutamente nada de nada, por mucha querencia que tenga por una voluntad determinada.

No me valen pues, ni dioses a la antigua usanza, vengativos, intransigentes, temibles, que se indignan ante una insignificante ofensa humana, ni aquellos más modernos, fruto de la ingenuidad humana, que a su condición natural de omnipotentes, pretenden sumar un imposible, la de una bondad infinita, cuando el mundo conocido está lleno de injusticias, perversidades y todo tipo de males y miserias, no solo consecuencia de la actividad humana, todos perfectamente evitables por un dios que pretenda tal infinita bondad. Ayer mismo, circulaba por una carretera cuando, en un curva de la misma, un monumento en forma de lápida, con una imagen del dios habitual en estas latitudes, junto a unas flores, recordaban la muerte de un joven motero, fallecido en accidente. !Un monumento! a quien podía haber evitado el suceso, según creen sus allegados, y no lo hizo, lo que de seguro hubiera hecho cualquiera de nosotros de haber podido, y no precisamente, entre otras consideraciones, porque nuestro humano código penal trata tal acto de crueldad en quien se inhibe, de un delito de denegación de auxilio. Es absolutamente contradictorio ser inmensamente bueno y todopoderoso y no intervenir ante una tragedia, lo que también descalifica a cualquier supuesto dios.

Dicho esto y manteniendo de nuevo una actitud agnóstica, seguiré sosteniendo que ignoro la existencia de dios alguno, pero algo si tengo claro, y es que de haberlo, con toda seguridad, no es ninguno de los que conozco, ni el cruel y vengativo del Antiguo Testamento ni el inmensamente bueno del Nuevo, y menos si ambos se nos venden como una misma persona… absolutamente desequilibrada. No meto aquí a Alá porque es el mismo dios del Antiguo Testamento versionado  por Mahoma, al dictado del mismo arcángel Gabriel que se apareció al profeta Daniel, que anunció a María lo de su embarazo siendo virgen, a Zacarias que su mujer estéril pariría a Juan el Bautista, que según los musulmanes consoló a Adán cuando este bajó a la Tierra, que anunció también a Abraham el nacimiento de su hijo Isaac, etc. Enfin… 

Hecha la aportación racional al asunto, vayamos ahora con la aportación de la fantasía propia, la no acuñada por otros de la que beben las apesebradas masas, una fantasía que como tal no precisa de análisis racional alguno, sino simplemente del culto a la imaginación.

Así como la creencia implica certeza y tantas veces intransigencia, la esperanza, desde la incertidumbre, implica deseo positivo de que algo se produzca. En esa situación de esperanza y con un mínimo de conocimiento sobre la naturaleza humana, todos conocemos, hemos conocido, o tenemos referencias, de seres absolutamente prescindibles y de otros desafortunadamente desaparecidos, de características extraordinarias. Pensar en que tras la muerte ya no existe nada más y que todo ser vivo, tras pasar esa barrera, desaparece, quizá no revolucione nada en nuestro interior cuando se trata de personajes prescindibles, pero si que daña, al menos anímicamente, ese concepto de justicia universal, que parece que es inherente al ser humano, cuando de seres extraordinarios se trata. 

Si a la hora de expresar sinceramente nuestros sentimientos, sin condicionantes políticamente o anímicamente entendidos como correctos, pensamos en la muerte de tantos seres humanos que a diario nos dejan, veremos que algunos nos apenan profundamente y no solo por la cercanía, sino por lo que han sido sus vidas, lo que han aportado a los demás, a la historia, a la civilización, a la filosofía, al conocimiento, o a la vida en general. Otros nos trae absolutamente sin cuidado, bien por no conocidos o porque su vida ha sido algo absolutamente insulso, aburrido y carente de aquellos valores que de alguna manera consideramos. Finalmente, existen otros que se mueren y que parece que respiramos por ello, que se ha hecho justicia, que ya era hora y que … hasta luego Lucas.

Siendo así, y ya digo que se trata de una exposición sincera, sin considerar aquí todo tipo de tópicos y frases acuñadas, como eso de que no se debe desear la muerte de nadie (¿ni de Hitler, Stalin o cualquier torturador?), o la universal dignidad del ser humano (¿también de estos?), o que todos tenemos derecho a … etc., mi deseo, mi voluntad, o mi esperanza, reside en pensar que no me gustaría saber que todo acaba tras lo que conocemos como muerte corporal, al menos para aquellos que pienso que su supervivencia en este mundo, en otro, o en otra supuesta dimensión, debería estar garantizada.

Desde esa postura pues, de agnóstico militante, y esa esperanza en que exista algo más tras la valla de la muerte física, hoy por hoy considero que la teoría, a mi entender más lógica, es la de la reencarnación, aun cuando supone toda una serie de contradicciones e indefiniciones, que la mantienen muy alejada de cualquier tipo de certeza que comprometa cualquier actitud fuera de ese agnosticismo.

Hoy, no obstante, el concepto o definición de muerte física tras la evolución sufrida a lo largo de los siglos gracias a la ciencia, parece estar bastante clara y aunque a la mayoría le aterra, le preocupa o le atemoriza, es lo único que tenemos claro los humanos, pues solo existe una verdad real en nuestra vidas, y es que tarde o temprano nos llegará esa muerte física, paliada en muchos por la creencia en otra vida tras esa muerte, de la que, en su ignorancia, creen saber incluso sus mecanismos de premio y castigo, etc., o para otros, entre los que me incluyo, por la curiosidad de la consiguiente sorpresa en caso de que tal existencia post mortem se manifieste, y nos permita alguna suerte de subsistencia.

Pero, ¿en que consiste la más recomendable aproximación a esa barrera desde su proximidad objetiva debido al paso de los años?

Mientras algunos esperan encontrar un premio a su paso por este mundo, en forma de contemplación de un dios, del disfrute de un supuesto paraíso, o de encontrar a sumisas mujeres entregadas a carnales satisfacciones, optando para ello a través del ejercicio de la bondad, de la adoración a su supuesto dios, o de asesinar a quienes no piensen como ellos, creo que de nada de eso se trata si conviene una subsistencia que nos devuelva mejores a una nueva vida, sino de haber contribuido a hacer mejores a los demás, a entregarles un mundo mejor a partir de la persecución de nuevos conocimientos, del uso racional y emocional de nuestras mejores intenciones, de llevar a la práctica aquel viejo axioma de no querer para los demás los males que no quisieras para ti, o de querer para ellos los bienes a los que aspiras, sin tener que llegar a esa fantasía de querer a los demás como a uno mismo, pues esa cursilería lo impide el propio instinto de conservación.

Aunque existen infinidad de excepciones para todo pues no todos somos iguales, y la variedad de situaciones inclina a unos u otros hacia distintos destinos,  creo que, en general, la muerte es una combinación entre lo físico y lo anímico, un estado de desequilibrio, bien únicamente físico o únicamente anímico, o en la mayor parte de los casos una mezcla de ambos, que si conseguimos ir equilibrando con nuestras acciones, ya que no somos solo el resultado de lo que nos ocurre, sino de nuestras reacciones a los avatares a los que nos va llevando el destino, la muerte no conseguirá aterrorizarnos y entregarnos a las fantasías religiosas más delirantes, encontrándonos en un estado de sosiego ante lo que pueda venir, si es que, tarde o temprano, algo ha de venir.

Los griegos decían que la situación propia del hombre era el ocio, entendiendo como tal la dedicación a la filosofía, al pensamiento, a la creación, al estudio de todo lo que nos produce satisfacción y nos lleva al conocimiento y que aquellos incapaces de deambular por esos caminos estaban abocados al negocio, como negación del ocio, y no tanto en el aspecto económico, sino en el entregarse al ocio de los demás por propia incapacidad. Así aquel para el que su trabajo le suponía una personal satisfacción a la que dedicarse gustosamente, con el que creaba, aumentaba conocimientos y aportaba con ello nuevos avances a la sociedad, era una persona ociosa, mientras que el que dedicado al mismo trabajo, lo hacía sin obtener más satisfacción que el resultado económico, era alguien que negaba el ocio, alguien por tanto dedicado al negocio.

Si una vida dedicada al ocio es una vida llena de satisfacciones, esa dedicación en los últimos años de tu vida es el auténtico camino hacia la posibilidad de saltar la valla del posible más allá sin temor alguno, dejando en vida tu auténtico legado, contribuyendo a una sociedad mejor, creando, adquiriendo nuevos conocimientos, transmitiéndolos, aportando tu experiencia, ayudando a los demás, apoyando a los mejores y desenmascarando a los canallas, cultivando la amistad, comunicándote, etc. pues lo peor que podemos hacer en la vida es renunciar a ella, y más en favor de absurdos sacrificios, renuncias y castraciones.

Si de los poetas hemos de beber en estos lances, ahí van las sabias reflexiones de algunos de los más queridos, esos que nunca mueren, al menos en nuestro recuerdo, con quienes quizá algún día volvamos a encontrarnos y vuelvan a contribuir a nuestra felicidad con su presencia.

De Pablo Neruda:       

Muere lentamente quien no viaja,

quien no lee,

quien no oye música,

quien no encuentra gracia en sí mismo.

Muere lentamente

quien destruye su amor propio,

quien no se deja ayudar.

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito

repitiendo todos los días los mismos trayectos,

quien no cambia de marca,

no se atreve a cambiar el color de su vestimenta

o bien no conversa con quien no conoce.

Muere lentamente quien evita una pasión y su remolino de emociones,

justamente estas que regresan el brillo

a los ojos y restauran los corazones destrozados.

Muere lentamente quien no gira el volante cuando esta infeliz

con su trabajo, o su amor,

quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir detrás de un sueño

quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,

huir de los consejos sensatos…

¡Vive hoy!

¡Arriesga hoy!

¡Hazlo hoy!

¡No te dejes morir lentamente!

¡No te impidas ser feliz!

De Federico García Lorca:

Si del no ser venimos y hacia el no ser marchamos, 

nada entre nada y nada, cero entre cero y cero, 

y si entre nada y nada no puede existir nada, 

brindemos por el bello no ser de nuestros cuerpos.

De Antonio Machado: 

Y cuando llegue el día del último viaje, 

y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, 

me encontraréis a bordo ligero de equipaje, 

casi desnudo, como los hijos de la mar.

De Juan Ramón Jiménez:

MURIÓ. ¡Más no lloradlo!

¿No vuelve abril, cada año,

desnudo, en flor, cantando,

en su caballo blanco?

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El Islam, y Goebbels en la memoria

 

Terminadas las guerras europeas entre distintos países con similares culturas, y la llamada guerra fria entre esos países europeos y la Unión Sovietica, pasamos a otro tipo de “guerra”, no declarada, entre esos países europeos, incluyendo ya los restos de la Unión Sovietica, y el extremismo islámico, aliado anímicamente con los partidos de extrema, y no tan extrema, izquierda europea, con antisistemas, y con la ayuda de la neutralidad mediática.

Se trata de una nueva forma de hacer la guerra, un conflicto de natalidades que se está librando en Europa y que a la larga tiene vencedor asegurado (según los más recientes estudios, a partir de 2050  habrá más musulmanes que otra cosa en Europa), pues se trata de un proceso puramente matemático en el que a este ritmo de entrada en Europa de musulmanes, y con su alto indice de natalidad, en unos pocos años en algunos países, y en mayor plazo en otros, a la hora de aplicar nuestra inocente democracia, ellos serán más, gobernarán, cambiarán las leyes a su gusto, y la esperada y planificada transformación de Europa en beneficio del Islam se habrá consumado, algo que nuestros hijos o nietos deberán sin duda a los políticos actuales y a esa sociedad cobarde y adormecida de la que viven. Por supuesto, esta sola manifestación de un proceso puramente matemático, es rechazada no solo en su realidad, ya manifestada en ciertos barrios de grandes ciudades de centro Europa, sino simplemente en su exposición, por el reinante y bobalicón buenísimo de la izquierda, de una izquierda que se nutre de la mezcla entre lo más ingenuo e ignorante de nuestra juventud.

Cumple aquí exponer una broma que ilustra en gran parte lo expuesto. Se trata de hacernos con Portugal (menos mal que nos queda Portugal). La estrategia es la siguiente: le declaramos la guerra a Portugal y acto seguido nos rendimos, con lo que pasamos a ser portugueses hasta las primeras elecciones, en las que la mayoría de españoles ganarían las elecciones para volver a llamarnos España, y completar así la península ibérica pero ya como españoles todos.

Lo de los musulmanes va en serio, pues así lo han manifestado ya repetidas veces, aviso al que seguimos sin inmutarnos.  

Aquí, no obstante, en pocos años, los mismos perros tienen hoy distintos collares al amparo de la dictadura de lo políticamente correcto. Hoy, los antiguos fascistas se han convertido en nacionalistas, que acusan de fascistas, sin tener idea de lo que va lo del fascismo, a quienes les combaten, acusación que también recibe la derecha, aunque se trate de la más moderada. Los partidos de extrema izquierda, generalmente muy bien tratados por los medios en general, hoy son considerados, no comunistas, sino populistas, al amparo de unas formas que cada día cuentan con mayor aprobación, en detrimento del fondo de las cuestiones, cada vez con menor protagonismo, y hoy tratado como rechazable intransigencia.

Por otra parte, la idea de la democracia, que en realidad nunca ha llegado a materializarse de verdad, ha sido explotada por los partidos en su transformación en partitocracias en manos de oligarquías internas y posterior conversión en dictaduras, que al amparo de medios afines se transforman en dictablandas de cara a la galería, aceptadas por la transformación del dictador en un líder, cultivado para obtener los máximos apoyos hacia el votante y sostenido por una legión de agradecidos, encargados de ocupar todo tipo de poltronas, desde el interior del propio partido, pagado todo ello por un pueblo al que los propios medios al servicio de tales partidos se encargan de adormecer, y todo ello manejado por las grandes fortunas, grandes corporaciones y multinacionales, que son quienes en la sombra apadrinan a los más visibles para que cambie lo que cambie de puertas afuera, todo siga igual.

Evidentemente todo este montaje se sostiene por la existencia de dos o tres organizaciones más de similares características (una sola sería ya reconocer abiertamente una dictadura), que pugnan por lo mismo y que  como “entre bomberos no se pisan la manguera”, a la hora de venderle al pagano pueblo la idea de que en eso se basa la democracia, no pueden estar más de acuerdo. Todo ello se acuña como políticamente correcto, se masacra a quien no opina lo mismo tildándole de todo, y como el pueblo llega a creérselo y a pensar que tal democracia se trata del menos malo de los sistemas conocidos, y que en realidad es el único sistema válido, el asunto no tiene discusión. Por supuesto, a tales partidos les importe un bledo el bienestar del pueblo más que el suyo propio, y la consecución del voto que les permita perpetuarse en el poder cuatro años más, y vuelta a empezar a cultivar el ya manido deporte de la mentira con la que por encima de cualquier otro argumento “enamorar” a un pueblo, acostumbrado ya a no beber de otra fuente que la de los medios que diariamente les aleccionan.

Hoy nuestras “democracias”, sostenidas formalmente por los medios de comunicación, quienes aleccionan a las masas de votantes, son la consecuencia directa de las teorías de un hombre ilustrado, conocedor absoluto del manejo de las masas, el nazi Joseph Goebbels, ministro de propaganda del nacional-socialismo, quien enunció 11 principios para el logro de sus fines, con los que consiguió hacerse con el pueblo alemán, los mismos que hoy utilizan nuestros “líderes”, ya sea en el gobierno europeo, en nuestros gobiernos nacionales, en las autonomías, diputaciones, o ayuntamientos. A saber:

1.- Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.

2.- Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

3.- Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.

4.- Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

5.- Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

6.- Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.

7.- Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

8.- Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.

9.- Principio de la silenciación. Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contra programando con la ayuda de medios de comunicación afines.

10.- Principio de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

11.- Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.

Evidentemente llegar a aplicar todos esos “principios” resulta mucho más sencillo cuanto menor es la demarcación, donde en general no existen medios en contradicción, y si existen es más fácil hacerse con ellos, como en el caso de ayuntamientos o diputaciones (véase el caso del Ayuntamiento de Vigo y la Diputación de Pontevedra), pero incluso puede darse de forma absolutamente escandalosa, como en la Generalitat de Cataluña, donde el fascismo, al estilo actual, está fuertemente instaurado, y medios como TV3 y los principales diarios, están fuertemente financiados, subvencionados y mantenidos por quienes pretenden sacar la mayor tajada de la locura secesionista, utilizando la mentira como principal argumento. “Miente, miente, miente que algo quedará. Cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá” (Goebbels). Se trata de un principio de manipulación de masas absolutamente certero, tanto en política como, sobre todo en religión, principio sobre el que no ha podido sistema alguno, y que en la democracia incluso ha cosechado y está cosechando éxitos asombrosos.

El ejemplo reciente de la Diputación de Pontevedra en el que alguien ataca a su máximo responsable por entregarse a las permanentes ordenes de un alcalde, a quien debe su puesto, dilapidando gran parte de su presupuesto en detrimento de las necesidades del resto de la provincia (acusación gravísima), y que el acusado convierte, al ser ella mujer, en un ataque al feminismo, ahogando con ello el fondo del asunto, es profundamente Goebbeliano (concurren casi todos los principios enunciados), como lo es el condenar permanentemente al presidente de la Xunta de todo aquello que le ocurre a Vigo, potenciar permanentemente el victimismo, silenciar aquello de lo que se es responsable (marisquiño), y mentir, mentir y mentir permanentemente en cuanto a futuros logros, etc.

Es evidente que existen multitud de ejemplos de los llamados 11 “principios” enunciados en los dos organismos apuntados, como en muchos otros conocidos, pero donde el asunto adquiere proporciones similares a las conseguidas por el propio Goebbels, es en la Cataluña de Puigdemont y Torra, donde a la práctica fascista de la alemania nazi solo le falta la violencia, por otra parte más difícil de conseguir en la España actual, cuyos gobiernos le han permitido y le están permitiendo prácticamente todo, pero que el resultado final de la aventura etarra, por esa vía, condiciona cualquier aspiración totalitaria de ese fascismo de nuevo cuño.

De todas formas, mientras nos entretenemos con estas técnicas de manipulación de nuestros “demócratas”, las tácticas islámicas siguen su trabajo de ir poblando cada vez más nuestro viejo continente con sangre afin al profeta y a los planteamientos de sus más intransigentes seguidores. 

Finalmente, la política, y como siempre la religión, volverán a impedir que la sociedad alcance un estado de paz, sosiego y felicidad, que anhela desde ya muchos siglos atrás, y lo harán por el entreguismo ciudadano, la desidia, la ignorancia, la comodidad, el egoísmo y la absoluta estupidez de un buenismo irresponsable que de nuevo hará real aquello de que lo que más se paga en la vida son las debilidades.

Hitler, Mussolini y Franco pueden haber muerto, pero Goebbels, o al menos su espíritu, sigue vivito y coleando, y más fresco que cuando hace ya cerca de un siglo enunció sus once principios, inspiradores de gran parte de las acciones de nuestros “demócratas” actuales, en su principal cometido de manipulación consentida del ciudadano.     

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Una ciudad estancada

Hace un par de días, esa chacha para todo, o el chico del pis (para no herir sensibilidades), quien en la Versalles de Luis XIV sostenía el orinal para las deposiciones de los nobles, en forma de periódico, publicaba la noticia de que el Concello vigués adjudicaba la redacción de un nuevo Plan General de Ordenación Municipal.

Por supuesto no hacía referencia alguna a que Vigo no dispone de PGOM por la única y absoluta culpa del dictadorcete apoltronado, por su prisa en aprobarlo (2008) buscando su rentabilidad política personal, aun a costa de la falta de trámites imprescindibles para su correcta aprobación, de que para ello contó en la Consellería de Ordenación del Territorio con la actual concejala de urbanismo de la ciudad que preside el personaje (los favores se pagan), entonces máxima responsable en la Xunta para tal faena, que aun habiendo sido anulado el Plan por los tribunales de justicia (2015) ha dejado pasar años de absoluta inacción hasta decidir acometer un nuevo Plan, que gracias a un invento de la Xunta actual (un favor a la ciudad, de discutible legalidad), no del propio ayuntamiento como “adjudica” C.P. (autor del artículo), sino de esa Xunta a la que el caballero en cuestión masacra día si y día también, hoy la ciudad no ha quedado del todo huérfana de planeamiento, que en todo este tiempo, y por tal continuada paralización, Vigo ha perdido infinidad de puestos de trabajo, cierres de empresas, y conseguido un horizonte de trabajo para nuestros jóvenes absolutamente incierto, por falta de inversiones comprometidas imposibles de materializar, etc. Todo eso, al parecer, ni nombrarlo…

Según lo publicado, la redacción del Plan se adjudicará a dos empresas, de las que únicamente cita sus nombres (uno de ellos equivocadamente) sin referencia alguna a su currículo ni al porqué de tales adjudicaciones a dos empresas en lugar de a una sola. Una se llama Oficina de Planeamiento S.A. (no Oficina de Plan), con domicilio social en La Coruña, y la otra Sepia Técnicos S.L., de Ponferrada. Ni un indicio siquiera de querer saber algo más sobre el particular por parte del periódico en cuestión, más que lo comunicado desde la propia alcaldía, como viene siendo habitual, cuando con una mínima entrada en Internet se hubiera podido apreciar que se trata de dos empresas para las que este encargo parece el mayor al que habrán de enfrentarse hasta ahora, sin que sepamos por otra parte cuales son las virtudes que atesoran y que han hecho para que el planeamiento de la mayor ciudad de Galicia se ponga en sus ¿expertas? manos.

La adjudicación supone que el trabajo deberá completarse en !!4 años!!, tiempo que se supone referido a la entrega del documento para su aprobación inicial, ya que  la aprobación definitiva no depende de la celeridad o no del equipo redactor (acuerdos políticos, alegaciones, resolución de tales alegaciones, modificaciones, tramitación ante distintos organismos, aprobación provisional, vuelta a marear la perdiz, etc.). Si es así, podríamos estar hablando, en el mejor de los casos, de una aprobación definitiva en un plazo mínimo de unos !!6 años!!, lo que nos lleva a vivir hasta el 2024 sin Plan General en Vigo, ya que la situación actual (un mínimo parche sin solvencia alguna) no se puede considerar como de vigencia de planeamiento adecuado para la ciudad.

La adjudicación, por otra parte, se nos dice que es por algo más de dos millones de euros (quedó desierta por la cifra aproximada de 1.600.000). Si como hemos calculado, en el mejor de los casos, su trabajo habrá de durar unos 6 años, el asunto viene a salir por unos 350.000 euros al año, o lo que viene a ser lo mismo, unos 30.000 euros mensuales con los que hacer frente a todo el material a emplear y a los sueldos brutos de todo un equipo de planeamiento que se supone compuesto por varios profesionales de distintos sectores, cuentas que evidentemente no salen, ni de lejos. La explicación es evidente: O al final acabaremos pagando adicionales a la cifra aprobada, o el “equipo” pasará a estar compuesto por un profesional y algún que otro becario, sin más, como ocurre tantas veces, aunque en la propuesta de adjudicación figuren todo tipo de técnicos y de los más expertos del país, y ello para articular el crecimiento de la mayor ciudad de Galicia. Hay que recordar aquí que el presupuesto que Vigo pretende gastarse en la iluminación navideña de este solo año, está en el !!doble!! del que se prevé para la confección del Plan General, cuando esto es infinitamente más trascendental para la ciudad que todo el lucerío de campaña política que los vigueses hemos de pagarle al personaje.

A mi entender, encargar un Plan tres años después de que te lo hayan anulado, a un par de equipos de bajo perfil (dicho con el mayor respeto), por una miseria, y a 6 años vista, en el mejor de los casos, es una prueba evidente de que el personaje en cuestión no tiene le menor intención de aprobar un PGOM para la ciudad, sobre todo cuando la tramitación de un Plan suele no proporcionar apetecibles rentabilidades políticas, aunque para el bien de la ciudad sea algo fundamental.

Si hacemos memoria, tendremos que recordar que, el Plan que sustituiría al anterior de 1.993 (nefasto para la ciudad), el finalmente aprobado, data de 2008, hoy anulado, que empezó a redactarse por decisión política del BNG en 1.999, que a punto de ser aprobado definitivamente con la aquiescencia de todos las instituciones de la ciudad, ya con el PP en el poder municipal, fue parada su tramitación y vuelto a reformar, por el actual regidor (lo que no es una ocurrencia suya carece de posibilidades de salir adelante, aunque se trata de algo aceptado por todos), quedando finalmente redactado de tal manera que era imposible autorizar licencia alguna, al haber desequilibrado absolutamente la relación entre edificabilidades, cesiones, dotaciones y tipologías, algo que yo he apuntado en sucesivos artículos desde entonces y que finalmente el tiempo se encargó de que así fuera en la totalidad de las previones apuntadas, incluso en aquellas del propio regidor de construir de forma inmediata y desde el ayuntamiento, 6.000 viviendas de protección oficial, lo que constituía una mentira más de las infinitas que ha contado a los vigueses en estos años de penuria de planeamiento, mentira que denotaba además una falta absoluta de conocimientos sobre el particular, algo que ha ido arrastrando a lo largo de todos estos años y siempre en progresión.

Así las cosas, y en el mejor de los casos, Vigo habrá pasado un mínimo de !!25 años!! sin Plan General de Ordenación Municipal.

Mi trayectoria profesional, dejando a un lado la corta época de marino mercante, ha transcurrido dedicada al urbanismo, prácticamente la mitad como aparejador municipal del ayuntamiento de Vigo, y el resto como gerente de la asociación de promotores inmobiliarios de la provincia de Pontevedra, tanto en mi faceta de aparejador como de licenciado en Derecho. Mi entrada en el ayuntamiento vigués data de 1972, siendo alcalde Antonio Ramilo y en vida del dictador (el otro, el militar, el de la tumba inquieta, no el actual “amado líder”), con un Plan General aprobado en 1970, el Plan que posibilitó gran parte del crecimiento de esta ciudad. 

Desde entonces hasta hoy (46 años), yo no he conocido ni un solo alcalde y ni un solo concejal, que tuvieran la menor idea de “urbanismo”, salvo ciertas nociones de legislación urbanística, una rama auxiliar del urbanismo que no tiene incidencia positiva considerable en el diseño ni en el progreso de una ciudad ajustada a sus posibilidades. En el tiempo citado, todos y cada uno de los políticos relacionados con el urbanismo de la ciudad, han confundido el término con “adjudicación de edificabilidades” con lo que ello comporta políticamente, tanto en la financiación encubierta de los partidos políticos y de algún que otro político en concreto (migas que caen por el camino), como en la búsqueda de clientelismo a la hora de perpetuarse en los cargos. 

Desde la época, por tanto, de Tomás Pérez Lorente como alcalde, el último con una visión de la ciudad más cercana al ejercicio del urbanismo (Portanet era otra cosa), Vigo ha sufrido un crecimiento absolutamente anárquico en cuanto a su configuración y morfología urbanística, ajena totalmente a sus posibilidades de racionalidad urbana, de infraestructura razonable para su crecimiento equilibrado, y de constituirse en el motor económico y social de Galicia, pues hoy, y según el informe Ardan, la primera empresa viguesa en facturación, ha pasado a ser la !!24!! de Galicia (PSA-Citroen aparte, pues factura en París y Madrid).

Una vez más, sigo sin conocer una sola Corporación que encargue la confección de un Plan con unos objetivos claramente definidos, salvo pequeñas acciones puntuales, generalmente ya comprometidas, o limitaciones consecuencia de compromisos electorales.

¿Alguien podría pensar en encargarle a un arquitecto el proyecto de una casa, sin más, sin definir si se trata de una vivienda unifamiliar, si colectiva, si de mayor o menor superficie, si clásica o moderna, si solo de planta baja o en altura, si por el contrario es una nave industrial o un local comercial o de oficinas o cualquier otra edificación, esperando que sea ese arquitecto el que finalmente nos entregue un proyecto de algo de su único interés profesional?

Un Plan General, para una ciudad es el principal documento de que se dispone para construir la ciudad del futuro, la ciudad que queremos ser.

Hoy una Corporación está compuesta por una serie de políticos en los que por lo general no existe ni uno solo que conozca las necesidades de los distintos sectores que componen la sociedad, las posibilidades de la propia ciudad en ser competitiva, en ser una referencia efectiva de crecimiento sostenido, etc., no se trata de un grupo de expertos, no se llega a la política por conocimientos, ni en los programas de los partidos se contienen modelos de ciudad, por eso el procedimiento a seguir a la hora de encargar la confección de un Plan General es otro bien distinto.

El inicio debe partir de confeccionar un Plan Estratégico, un Plan que ha de confeccionarse como resultado del conocimiento de los datos, las necesidades, las oportunidades, la competitividad, la aptitud y demás posibilidades de los distintos sectores productivos y no productivos de la ciudad. Para ello y a través de un equipo profesional, coordinador, independiente y ajeno a cualquier opción política, debe socavarse de los distintos sectores aquellas demandas que puedan traducirse en progreso, competitividad y apuesta de futuro, conociendo sus demandas de infraestructura, sus necesidades de apoyo en otros sectores, etc. La vivienda, no es más que la necesidad de equilibrio de mercado como consecuencia del avance o retracción de la ciudad y sus necesidades de habitación, no es por ello lo fundamental de un Plan General.

Esto se ha hecho un par de veces en Vigo, con un par de planes estratégicos que han acabado en un cajón, extemporáneos y no vinculados a la formación de un Plan de Ordenación.

Si ha de encargarse la confección de un Plan a un equipo redactor, habrá que darle las pautas para lograr unos objetivos de futuro que hoy ni siquiera están planteados. El equipo habrá de atender a esas demandas de orden político que permitan crecer ordenada y equilibradamente a la ciudad, sin que de su actuación y previsiones se produzca un exceso de demanda o de oferta, que puedan incidir en especulaciones por exceso de demanda o en desinversiones por exceso de oferta.

Si de resultas de la confección de ese Plan Estratégico en el que han colaborado todos los sectores de la ciudad, se llega a la conclusión que para el progreso de la ciudad es preciso prioritariamente ser un referente, por poner un ejemplo, en el mundo del automóvil, en el de la pesca congelada, en la investigación aeronáutica y en construcción naval, a parte de otros sectores de menor presencia, y para ello es preciso desarrollar ciertas infraestructuras de logística, comunicaciones, instalaciones portuarias, etc., el Plan a encargar habrá de contemplar con anterioridad, la decisión política de la Corporación de que se trate, decidiendo tales objetivos y la estrategia para lograrlos emanada de ese Plan Estratégico, en el que los principales agentes, económicos, sociales, etc. hayan acordado, así como el parque residencial que ello comporta de forma equilibrada, ni escasa para evitar la especulación, ni sobre dimensionada que evite la inversión.

Hoy el ayuntamiento de Vigo encarga la confección de un Plan del que se desconocen todo tipo de objetivos, a un par de pequeñas empresas de las que desconocemos sus logros, su equipo, el porqué de tal encargo y el contacto o no, que puedan haber tenido con los distintos sectores productivos de la ciudad para encaminar sus pasos a algún logro en concreto, y todo ello para finalmente disponer de un documento en !!2024!! que solo nos va a costar la mitad de la iluminación navideña, que no sabemos a que voluntad política responde y de que nos valdrá para el progreso de la ciudad. 

Esto no es política de pueblo, no es cambiar aceras, plantar dinosetos, encender luces navideñas, hacer rotondas o llenar la ciudad de horteradas y una vez hecho abandonarlo todo a una falta absoluta de mantenimiento y suciedad (pasear por las “humanizadas” aceras de Rosalía de Castro, entre otras, resulta francamente asqueroso). Es algo muchísimo más serio, que se va a emprender desde el absoluto desconocimiento, la falta de coordinación y aquiescencia con los distintos sectores de la ciudad, de compromiso en las inversiones, de todo tipo de lógica urbanística y todo ello en el sempiterno ambiente de la constante provocación y enfrentamiento con la Xunta, la administración que ha de tutelar todo el proceso.

Al final se acabará haciendo lo que el dictador de turno decida, cuando lo decida y como lo decida, a su conveniencia, mientras el resto de partidos, en la inopia, el pueblo aplaudiendo con las orejas al divino líder y la chacha mediática obviando todo tipo de critica y fomentando todo tipo de usos y costumbres pueblerinas en la que, enfáticamente, pretenden que sea la primera ciudad de Galicia.

Esplendor en las formas, alabanzas en los medios, decrepitud en el fondo, y el ciudadano ni se entera, ni hace nada por enterarse, mira hacia otro lado, e incluso se molesta si le avivan la conciencia.

Tiene tela.    

   

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La chacha y la premio nobel

Hoy me apetece meterme en un jardín, en mi jardín predilecto de lo políticamente correcto, esa dictadura actual que de una chorrada hace un mundo, que dilapida inmisericordemente a quien no pace en los mismos pastos, y que sin el menor análisis ni rubor, sienta cátedra de descalificación, con la aquiescencia de todo el rebaño, temeroso de ser incluido en esa lista de personajes malditos que un día osaron opinar sobre asuntos “delicados”, para acabar apartados de la sociedad.

El alcalde de Vilanova de Arousa, harto de ver marginado a su pueblo por parte de la Diputación de Pontevedra, por ser del partido enemigo de quien, desde el PSOE, pretende copar todos los resortes del poder en la provincia, el alcalde de Vigo, Abel Caballero, tuvo la temeraria ocurrencia de decir que quien ocupa la presidencia de la Diputación pontevedresa (Carmela Silva) era “la chacha para todo, del anciano Abel Caballero, alcalde de Vigo”.

Ni que decir tiene que a los pocos minutos, la supuesta “chacha”, incluía en la ofensa a todas las mujeres, la forma más demagogia de apartar las criticas a una misma y derivarlas al grueso de un colectivo especialmente “sensible”, calificando la opinión del alcalde en cuestión, de persecución machista, para que en tiempo récord, tanto desde su partido, de la extrema izquierda que le votó para el puesto, como en las redes, empezar la sesión de lapidación generalizada del poco prudente, pero absolutamente certero en su diagnóstico, regidor arousano.

Analicemos tanto las formas como el fondo de las manifestaciones objeto del linchamiento. Se supone que la monstruosa ofensa, esa por la que se pide la dimisión del autor, se culpa a su partido y, como no, al presidente de la Xunta, la bestia negra del capo Caballero, consiste en haber llamado “chacha” a la nunca bien ponderada, pozo de sabiduría, feminista de pro, independiente e intachable Carmela Silva.

En la forma, nada mejor que acudir a la Real Academia Española para valorar los significados de aquello que la dictadura de lo políticamente correcto va tergiversando en pro de lo más chungo de ese falso progresismo, acuñador de nuevos significados a su gusto, que supone el feminismo reinante, descafeinado en el fondo y feminazi en las formas, incapaz de levantar ni una sola palabra contra la barbarie extremista musulmana, vigente incluso en nuestro propio país, ese tan ajeno al que se la juega día a día en defensa de los verdaderos derechos de la mujer, en defensa de la igualdad, en contra de la intransigencia que sigue llevando a tantas mujeres a la muerte, a la prostitución no consentida, a violaciones, a torturas y toda clase de indignidades intolerables, una de cuyas víctimas ha sido galardonada recientemente con el premio Nobel de la paz, en la que se escudan, desde cargos de cuota, quienes desde mérito alguno se aprovechan de esa especial sensibilidad para su propia defensa, magnificando los hechos, cuando de auténticas gilipolleces se trata, en actos que menosprecian la causa de las que tanto han sacrificado en su defensa.

La RAE, da cuatro acepciones del término “chacha”. El primero “chacha y chacho” con el significado coloquial de muchacha y muchacho, de ahí su origen. El segundo nada tiene que ver con el asunto. El tercero lo identifica coloquialmente como sirvienta (la mujer que sirve como criada), la muchacha. El cuarto, también coloquialmente, como niñera o muchacha que se cuidaba de los niños, y a veces también de los ancianos, término que denota una edad que la mayoría de los autores localizan a partir de los 65-70 años (“chacha para todo, del anciano Abel Caballero”).

Hay que indicar aquí que la RAE especifica el tono y valoración de sus palabras, con términos como “coloquialmente” “despectivamente”, “insulto”, “malsonante”, etc. Así el término “maricón”, por poner un ejemplo, lo califica como despectivo, malsonante e insulto, cuando “chacha” lo considera simplemente coloquial, parte del lenguaje cotidiano, sin otra consideración alguna ni de desprecio, ni insulto, ni matiz ofensivo que pueda dañar a nadie, mas que a estas y estos bobos y bobas de baba, que siempre están a la que salta para hacer de ello el diluvio universal.

Si el término chacha, como término coloquial de muchacha, no significa otra cosa que “sirvienta”, sin más matices oficiales a los que agarrarse para montar bulla, o lame culos para utilizar un término más neutro y propio de la protagonista ofendida, ajeno a cualquier atisbo de machismo, alguien que conozca a la presidenta de la Diputación de Pontevedra, al alcalde de Vigo y a su relación entre ambos, ¿tiene acaso alguna duda de la principal tendencia y arrastrada sumisión de la ofendida hacia el dictador que ocupa la poltrona viguesa?. 

Si, chacha desde la Diputación, chacho desde la Zona Franca, como chacho intentó tener el dictador de Ponteareas en el partido, luchando contra su propio sobrino a quien se la tiene jurada, y todo ello por conseguir tener en sus manos todos los resortes cercanos a un poder omnímodo, al que aspira sin encomendarse a nada ni a nadie, desde la mentira, la demagogia y el pasar por encima de todo y de todos, al precio que sea.

El feminismo es algo mucho más serio que estas manifestaciones demagógicas  de chicha y nabo, de quienes quieren valerse de él para medrar en sus miserables aspiraciones, absolutamente ajenas a su valía.

Nadia Murad acaba de ser galardonada con el premio Nobel de la paz 2018, por su lucha contra la violencia sexual. Secuestrada y vendida como esclava sexual, en poder del Estado Islámico, con un largo curriculum de agresiones, violaciones, atentados a su dignidad y todo tipo de desprecios, ha conseguido escapar del infierno y ha recorrido y sigue recorriendo el mundo, denunciando los hechos en ayuda de otras que, como ella, siguen sufriendo ese machismo real, para desgracia de una civilización que no acaba de dar los pasos necesarios para erradicar tamañas agresiones. 

Carmela Silva, que fue concejala “no electa” del ayuntamiento de Vigo y a la que Caballero hizo responsable de “urbanismo” sin tener la mínima idea sobre el particular (para su sometimiento tampoco lo necesita), la nombró posteriormente 1ª teniente de alcalde, ocupando actualmente la presidencia de la Diputación de Pontevedra sin ser elegida por pueblo alguno para tal, entre otros cargos y siempre a las ordenes de su valedor, sin conocimiento especifico alguno que le faculte para la acumulación de los cargos ocupados, cobrando un pastón por ello, sin haber sido raptada, vendida, ni esclavizada, ni violada, invirtiendo los dineros de una Institución tan obsoleta como la Diputación, en general, en ayudas que poco tienen que ver con el fin último de la Institución, como es la ayuda a los municipios más desatendidos y con menos poder de inversión, en infraestructuras locales, etc. salvo que de Vigo se trate y de financiar las ocurrencias de su jefe. 

Mientras Nadia Murad sigue recorriendo el mundo en defensa de la mujer, de no ser raptada, esclavizada, violada, torturada o asesinada, Carmela Silva se toma el fin de semana para !pensar! (mas bien consultárselo al jefe), no en como ayudar a Nadia Murad y quienes como ella han sufrido todo tipo de agresiones machistas, sino en la posibilidad de denunciar al alcalde de Vilanova de Arousa, harto del desvío de los fondos de la Diputación a inversiones ajenas a su cometido, o al reparto entre amigos,  por haberla calificado de “chacha” y al otro de anciano, y lo hace, claro está, no en su propia defensa, sino en defensa de las mujeres, de media humanidad, de su integridad, etc., como corresponde al personaje.

Seguramente se puede ser más hipócrita, pues a estas alturas ya nada sorprende, pero esta ridícula pareja de chacha y anciano, Bonny and Clyde, o Mortadelo y Filemón, han superado ya la mayor parte de las marcas acuñadas hasta ahora.

Es preciso, indispensable y urgente, que todos rememos en la misma dirección en materia de igualdad de derechos humanos, del destierro de tanto canalla, de la lucha contra quienes entienden las religiones como instrumentos de poder, de intransigencia y de dominio, pero para ello es preciso antes erradicar de la vida pública a quienes valiéndose de metas tan loables, utilizan demagógicamente sus virtudes para sus particulares objetivos, magnificando gilipolleces, en detrimento de la consecución de los más nobles objetivos, causa para la que son incapaces de colaborar lo más mínimo.

Si, señora Carmela Silva, lo quiera o no, usted, por sus propias acciones, su trayectoria y sus cargos, es la protegida y la chacha (dicho coloquialmente) del anciano (dicho con absoluta propiedad) Abel Caballero, algo de absoluto y vergonzoso dominio público en la provincia, quien ejecuta sus ordenes, quien desatiende las inversiones que la Institución que preside debe a los ayuntamientos con insuficiente presupuesto y siglas contrarias a las suyas, en beneficio de los intereses de su jefe, y esto es algo dirigido exclusivamente a su persona, sin que nada tengan que ver en ello las mujeres en general, ni el machismo, ni gaita alguna que usted quiera tocar en su provecho. 

Espero que el alcalde de Vilanova de Arousa tenga la dignidad y la valentía de no solo no rectificar ni una coma, sino de ratificarse en todos y cada uno de los términos utilizados, pues no podía hacer mejor descripción de una realidad de escándalo, entre dos personajes representativos de lo más canalla de nuestra política, que tienen y han tenido siempre a la mentira, la demagogia y el desvío de sus responsabilidades, por bandera (lo del marisquiño, entre tantas otras, es de juzgado de guardia). Una buena ocasión para que el partido del certero alcalde arousano, de una vez por todas, abandone su proverbial cobardía y no salga con disculpas forzadas, al amparo de la descalificación por no haber actuado de forma políticamente correcta.    

 

  

 

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Apacienta mis ovejas…

 

Para una mente racional, lógica y que aspira al conocimiento, cuesta muchos años y mucha renuncia, el acabar aceptando que el ser humano, llamado racional, se rija en su mayor parte, más por emociones, fantasías y fe en aquello que desea y con aquello que se siente cómodo y amparado, que en el uso de la razón para su discernimiento, la aceptación de la realidad y la necesidad del conocimiento. 

Tras una vida negándome a admitir esa realidad y tras constantes demostraciones sobre lo falso de mis esperanzas, he de reconocer que estamos a años luz de conseguir una sociedad en la que predominen aquellas virtudes esperadas y que incluso se van incrementando los porcentajes de la sociedad que se rige por apostar por sus emociones, por ampararse en fantasías y por buscar la verdad fuera de sus propias convicciones, en favor del dictado de las mediocres mayorías apesebradas por quienes las manejan a su exclusivo provecho.

Desde que el mundo lo es, el hombre ha buscado incesantemente la felicidad, un concepto a veces de difícil definición, variable y enormemente subjetivo, pues ante unos mismos hechos a unos se la produce y a otros les deja en la más absoluta infelicidad, llegando incluso en algunos casos al enfrentamiento entre destinatarios del hecho que lo produce.

Generalmente, los campos en los que se producen mayores diferencias en cuanto a resultados, se centran en el de la política y la religión, los dos temas que más guerras, más muertes, más intolerancia y más miseria han cosechado a lo largo de la historia.

Mientras el mundo de la política abarca todo aquello que sucede en el mundo conocido, en el mundo real, el de la religión se centra en el mundo de la fantasía, en la esperanza de otra vida tras esta, y en las consecuencias, en esa otra vida, por las acciones en esta.

El ser humano, en general, suele tener un sentido, una intuición hacia la trascendencia, que le lleva a pensar que tras esta vida existe un “más allá”, en el que obtendrá compensación a lo no obtenido en su vida actual, en forma de una felicidad, que cada uno intuye de muy distintas formas. Esta idea, enormemente potente, explotable y de imposible contraste hasta el momento, ha hecho que paralelamente a su “demanda”, hayan nacido infinidad de “ofertas”, muy distintas en función de las épocas en que se producen, pueblos a los que destinarlas y demás circunstancias, aunque todas ellas ofreciendo esa felicidad buscada a través del culto a distintos dioses, cada uno con características adaptadas a las “demandas” de cada pueblo y a sus capacidades de entrega a la causa. Es lo que llamamos religión.

Así cada religión tiene sus dioses o su dios (por supuesto el único verdadero), algunos en forma de objeto, otras de entes inconcretos, algunos en forma de idea y finalmente en forma ya de personajes mas o menos reconocibles.

A lo largo de los siglos, a ese dios o dioses, los humanos han ido asignando determinadas “virtudes”, por supuesto en grado sumo, ya que no se entendería de otra forma. En esas virtudes ha estado siempre la omnipotencia, pues tampoco se entendería un dios que no lo pudiera todo (va en el concepto acuñado). A la mayoría se le ha asignado también el de justiciero, pues el anhelo de justicia también es común al ser humano, aunque como la felicidad, dista mucho de ser unánime en su concepción. El concepto de intransigencia, de autoridad y de fortaleza, también ha estado presente en gran parte del estereotipo de gran cantidad de dioses.

Evidentemente y como nadie ha “regresado” de ese hipotético “más allá”, tampoco nadie puede decir que no sea como cada uno quiere, se siente bien creyéndolo, lo espera, o le dicen los que viven de eso, que es así, alegando revelaciones, apariciones y cualquier fantasía que elaborar se pueda, de manera que al tiempo que resulta imposible probar seriamente su existencia, también lo es el probar su no existencia, aunque la carga de la prueba deba pesar sobre quienes mantienen esa existencia, sin prueba alguna real y seria que lo justifique.

Si nos centramos en aquellas religiones más practicadas en el mundo, nos encontramos con el monoteísmo, que arranca con el judaísmo, que se bifurca posteriormente en el cristianismo y más tarde en el Islam, para luego surgir otras bifurcaciones en el propio cristianismo, con el catolicismo y el protestantismo y sus distintas ramas, e incluso en el Islam con sus distintas tendencias, lo que constituye un árbol frondoso cuyo tronco común es el judaísmo.

El dios de los judíos es una voz que dice escuchar un pastor, en lo que hoy llamamos Oriente Medio, y de esa raíz arranca el inmenso árbol que hoy conocemos, regado a lo largo de estos siglos de existencia por todos aquellos que han pretendido vivir a su sombra, y que en ese tiempo han ido modelando a su antojo, con abonos de todo tipo y aguas de las más injustificables procedencias.

Para judíos y musulmanes, ese dios sigue sin tener figura humana. Tanto Yahvé  (para los judíos) como Alá (para los musulmanes) son de aspecto desconocido, pero ambos, de vez en cuando, se aparecen por medio de sus lugartenientes (ángeles) o directamente en forma de voz, a distintos personajes a los que se denomina profetas, para dictar sus leyes, cuyo cumplimiento hará que los hombres tengan su recompensa en el más allá, obteniendo la felicidad esperada, unos de una forma y otros de otra. De todas maneras, tanto Yahvé como Alá son dioses omnipotentes y justicieros, pero crueles, fuertes, autoritarios, vengativos, etc.

Los cristianos, no obstante, optaron en su cisma del mundo judío por otra opción, y en lugar de seguir a un profeta de los muchos que tenía el mundo judío, lo hicieron en creer que finalmente Yahvé enviaba a la Tierra a su hijo (¿Yahvé tenía mujer?), en forma de hombre, que los hombres lo mataban y que resucitaba para volver con su padre, dejándonos en tierra a algo llamado Espíritu Santo (el actual aunque al que casi nadie parece considerar demasiado), que tampoco nadie sabe a ciencia cierta de que se trata objetivamente, pero que en esa especie de fantasía similar en algunos aspectos al concepto greco-romano de los dioses, ser los tres lo mismo, en distinta forma, pero cada uno encargado de algo parecido según el momento vivido de antes, durante y después del llamado Cristo. Tal es así que ahora ese dios, que también es Yahvé, pasa a ser, por voluntad de quienes así lo interpretan, de justiciero, cruel, fuerte, autoritario, vengativo etc., contenido en el Antiguo Testamento, a  “inmensamente bueno”.

El asunto no es baladí, porque cambia radicalmente el concepto histórico de los “dioses”, de unos dioses de los que era imposible justificar o no su existencia dada la realidad del mundo en que vivimos, así como sus características de omnipotencia  pero impartidores de justicia a su entender autoritario, de venganzas, castigos, etc.

El haber atribuido a ese dios esa novedad de la infinita bondad, tira por tierra toda ambigüedad y la imposibilidad de demostración alguna en cualquier sentido, ya que si esas son las nuevas características, ahora si que es demostrable que ese dios ni existe, ni es verdadero, y que se trata de una pura entelequia, ya que nadie que sea omnipotente e infinitamente bueno puede consentir todas las miserias, injusticias y atrocidades que ocurren a diario. 

La Iglesia (los que viven de la explotación de la idea) ha intentado justificarlo alegando por un lado que las decisiones de su dios son “inescrutables” y por tanto que no pueden ser averiguados ni entendibles (menudo ejemplo de dios) y por otro que las miserias que ocurren son consecuencia de las malas acciones de los hombres (¿de todos?) o bien una prueba a la que son sometidos (menuda canallada), pero existe una realidad para la que no hay respuesta y son las catástrofes naturales, las no provocadas por el hombre y en aquellas que existen miles o millones entre muertos, heridos, huérfanos, incapacitados o incurables.

Cualquier humano, adornado de la capacidad de ser omnipotente y siendo infinitamente bueno, pararía un Tsunami, la explosión de un volcán, o una inundación que acabara con la vida y la hacienda de cualquier familia. Las miserias, atrocidades y desgracias que produce cualquier accidente de los enunciados, no casan con la existencia de un dios omnipotente e inmensamente bueno, de ahí que racionalmente, y el raciocinio dicen los propios cristianos que es una virtud otorgada por su dios a los hombres, el dios de los cristianos, al menos así concebido, sencillamente no existe, es imposible.

Lo que me lleva a pensar lo expuesto en un principio, de que el hombre se rige más por emociones, fantasías y fe en quienes les manejan, que por la razón, la realidad y el conocimiento, aun a pesar de lo meridianamente claro de todo tipo de evidencias de que aquello que les mueve no tiene el menor sentido, pues el deseo de que si lo tenga es mas fuerte que todo lo demás.

¿Existe algún padre hoy en día, que si su hija (soltera) llega embarazada a casa y le cuenta que su embarazo, según le ha dicho un “ángel”, era cosa del Espíritu Santo, pues no ha tenido contacto con chico alguno, le crea?. ¿A alguno (si es que ha habido alguno) en esas circunstancias, se le ha aparecido un ángel (un señor vestido de blanco y con alas) pidiéndole que crea  a la niña?. En caso de que si así fuera, ¿se libraría el pobre de ingresar en un manicomio?

Existen millones, no obstante, que porque un señor (evangelista), hace más de dos mil años, con unos indices de analfabetismo entonces cercanos a la totalidad, que no conocía ni estuvo presente en aquellos momentos, tras pasados más de cincuenta años de esa supuesta acción, lo plasmó en un libro, que posteriormente ha sido manipulado, como la practica totalidad, sucesivas veces por quienes viven del asunto (ha sido habitual), sobre algo que, a saber quien se lo contó, le ocurrió a una mujer (María) en un pueblecito de Galilea, cuando de no reconocer el hijo su prometido (San José), a quien por cierto, “en sueños” se le apareció el ángel de marras para pedirle que creyera a su prometida, la hubieran dilapidado (el castigo de entonces por adulterio), que todo ello además se produjo manteniendo intacta la virginidad de la joven, sin mediar por tanto espermatozoide alguno del pobre José, que de eso se ha hecho la mayor virtud y la mayor causa de adoración y de “apariciones” en el mundo, millones repito, que se lo creen, cuando estamos hablando de lo más irracional del mundo, no probado, inédito en la raza humana y de una fantasía desbordante, para justificación de un hijo de soltera, lo cual, por otra parte, y aun cuando para la propia Iglesia constituye lo que llaman un pecado y otras consideraciones, afortunadamente hoy en día, entre seres civilizados, no tiene la menor trascendencia ni connotación negativa, como tampoco consideramos ya virtud alguna la virginidad, una opción puramente absurda.

¿No es más lógico pensar que esa señora (María) tuvo su hijo con su entonces prometido (José), sin más, en lugar de montar toda esa fantasía, poner al pobre José como un trapo, y todo por que a los que manejan el asunto les interesaba el cumplimiento de una vieja profecía (que nunca se cumplen) que decía que el Mesías nacería de una mujer joven (mal traducido por “virgen”) de la casa de David, cuando además, y según se nos cuenta, el descendiente de la casa de David era José y no María ni el Espíritu Santo, siendo además la “virginidad” de María un dogma interesado y acordado por la Iglesia, muy posterior en el tiempo? 

Hoy los científicos han conseguido, tras años de trabajo e investigación, que una mujer pueda concebir un hijo sin contacto con un hombre, pero ha de ser por inseminación artificial (algo imposible hace más de veinte siglos) y siempre mediante la presencia de un espermatozoide.

¿Existe mayor prueba de que el ser humano acaba creyendo en lo que quiere,  lo que le hace sentir bien, o aquello que calma sus temores y sus desamparos, con independencia de la razón, la realidad o el conocimiento?

Claro que siempre queda la tontería de que como a dios le hemos asignado la más absoluta omnipotencia, cualquier cosa es válida y todo se justifica, la manada opta por creerlo así y la felicidad con ello está asegurada.

Esto sucede prioritariamente en la religión y en la política, en todo aquello que de alguna manera al ser humano le haga creer que con tales actitudes se acerca a la felicidad pretendida, ya sea en este mundo o en un hipotético “más allá” del que nadie sabe absolutamente nada, de nada, de nada. 

El ganadero, cómodamente en su poltrona, si quiere que el negocio prospere, ha de tener pastores que manejen al ganado, perros de pastor que pongan orden y les protejan, un redil que impida la libertad de cada uno, unos lobos con los que meter miedo, y un inmenso rebaño de ovejas que sigan todas las indicaciones del pastor, para finalmente ser esquiladas y sacrificadas en pro de los intereses del ganadero. 

Apacienta mis ovejas…           

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El colaborador necesario y la ambición de poder

 

Hoy, cualquier acto, bueno, malo o regular, suele tener varios autores, o al menos colaboradores necesarios, y no voy a hablar de toda la serie de políticos que falsean, adulteran, o plagian sus supuestos méritos, en una carrera sin límites éticos para el salto de la mediocridad a la excelencia, ante una ciudadanía medio atónita y medio indiferente por el proceder de un colectivo del que ya nada le asombra, pero al que se resisten a pasarlos por la quilla, lo que ya hubiera hecho cualquier hermandad pirata que se preciara.

El asunto creo que es bastante más grave, pues se trata de la colaboración necesaria en delitos, catástrofes, ruinas, involuciones, o frustraciones de todo tipo.

Ayer, en una de esas comisiones de investigación que se montan en el Parlamento, sin consecuencia alguna y con la exclusiva misión de ponerse verdes unos a otros a efectos electorales, se trataba de intentar aclarar las responsabilidades habidas en el accidente del Alvia en la curva de Angrois, que causó una auténtica catástrofe, de la que nuestra desesperante “justicia” aun no ha sacado consecuencias, salvo la culpa directa del maquinista en cuestión, quien evidentemente no hubiera podido actuar con la negligencia que lo hizo, de haber contado con las medidas de seguridad que la causa requería, y ahí viene lo de la colaboración necesaria, siempre ligada directamente a la ambición de poder, por encima de cualquier otra consideración y responsabilidad.

Se trata de un asunto enormemente delicado, que la comunidad política no ha dudado en aprovechar para su particular deporte de descalificación mutua, en donde unos afirman algo y los otros lo niegan, jurando ambos por sus respectivos padres, los que los tengan conocidos, que ellos son absolutamente inocentes de cualquier mínima sospecha de culpabilidad. Lo que ocurre es que de vez en cuando declara alguien que no le debe su puesto a unos u a otros, y que acaba confesando lo que todos los que conocemos como se las gasta la clase política cuando de defender sus garbanzos se trata, deja en evidencia, desde la autoridad de un cargo profesional, una sospecha hecha realidad, fruto del piensa mal y acertarás, que nuestros políticos han acreditado sobradamente en esta caricatura de democracia, carente de responsabilidades, que nos han impuesto a mayor gloria de sus fechorías.

El ex alto cargo de Renfe, de nombre José Enrique Villarino Valdivielso, quien entre otros muchos cargos ocupó el de jefe de gabinete de Proyectos Estratégicos de Dirección (no se trata de ignorante alguno en la materia), manifestó en su comparecencia, entre otras consideraciones, las siguientes:    

“El proyecto original de la línea fue alterado de forma muy apreciable al cambiarse el ancho internacional del proyecto original por el de ancho ibérico y, lo más grave a efectos de lo que ocurrió después, no extender hasta la estación de Compostela los sistemas de seguridad inherentes a una línea de AV y mantener un trazado, con una curva de radio inadmisible en una vía de esta naturaleza, cual es la curva de A Grandeira. La primera y evidente responsabilidad de las autoridades políticas que propiciaron u ordenaron ese cambio.

La decisión de no dotar a la totalidad de la línea del sistema ERTMS, sistema avanzado de seguridad, homologado por la UE en las redes europeas de AV, obliga a los maquinistas a tener que hacer frente a una transición de velocidad de 300/200 km/h a otra máxima de 80 km/h, sin existir un sistema seguro para evitar que el tren rebasase la velocidad permitida, ya que el sistema ASFA con el que estaba dotado el tramo, no equipado con ERTMS, reitero, es un mero sistema de anuncio de señales y frenado automático, que solamente detendría el tren en caso de rebasar la velocidad de 200km/h.

Esta abrupta transición podría haberse mitigado, anticipando la baliza de reducción de velocidad  unos kms atrás, en vez de en la proximidad a la entrada de A Grandeira. No lo previó el nuevo proyecto y la curva de A Grandeira quedó desguarnecida de seguridad, trasladando al maquinista los riesgos que se sustanciaron en los hechos ocurridos. La conducción a altas velocidades no puede dejarse en manos de un libro de marchas erróneo, y que indicaba que llevaba ERTMS. Ni tan siquiera una señal vertical que advirtiera de la proximidad de la curva. Segunda responsabilidad política, concatenada a la anterior.

¿Por qué se alteraron las características básicas, reitero, básicas, del proyecto original? Después de darle muchas vueltas al tema no he encontrado otras causas que no fuesen causas de interés político.

¿Y por qué digo esto?. Porque hechos posteriores demuestran que ha existido una motivación política por acortar plazos de ejecución del proyecto que se demuestran por la premura y coincidencia, casi milimétrica, entre la inauguración de la línea y el inminente cambio de gobierno, ambas en Diciembre de 2011. Las prisas y la política, parafraseando la celebre frase, “engendran monstruos”.

Existe responsabilidad política añadida también por el mensaje falaz e inexacto que se trasladó a la opinión pública, y en especial a la gallega, de que por fin llegaba la AV a Galicia, cuando ello era, sencillamente, faltar a la verdad, una mentira. A Galicia llegaba otra cosa adulterada.

Existe también responsabilidad política en la decisión de implementar un vehículo, el llamado híbrido 730, una modificación del S-130 de Talgo que hiciese frente al cúmulo de circunstancias espúreas de la vía por la que debía circular el tren ALVIA 04155, según recoge también la pericial del Sr Mariñas: cambio a dos anchos distintos de vía, tramos electrificados y no electrificados, que obligaron a construir un vehículo con importantes limitaciones respecto de la estabilidad en las curvas pronunciadas, con diversos puntos de gravedad a diferente altura y dos elementos técnicos en cabecera y final de la composición de excesivo peso, que coadyuvaron a que este modelo de tren ALVIA deje mucho que desear en su comportamiento dinámico. Y digo, deje, en presente, porque el tren sigue circulando por la misma infraestructura existente el día del accidente y el sistema ERTMS sigue sin entrar en operación. Reiterarse en los errores es cuanto menos temerario.

Poner un tren de esas características en servicio es cuanto menos una apuesta política y técnicamente muy arriesgada, como fatalmente se comprobó.

En Angrois, confluyeron decisiones políticas que calificaría de muy inadecuadas e irresponsables sobre la infraestructura y el tren. La conjunción de ambas propiciaron el accidente.

¿Se llevaron a cabo los preceptivos análisis de riesgos que comportaba el cambio de proyecto y con posterioridad la cancelación del sistema ERTMS embarcado? Parece que no y así lo confirmó la Agencia Europea, competente en el tema, a la Asociación de Víctimas y más recientemente en el escrito al juez que instruye esta causa.

¿Acaso no es negligencia y dejación de funciones de las autoridades políticas, el no hacer cumplir la normativa exigible tanto al administrador y operador de la red en materia de seguridad ferroviaria de tanta gravedad?

Así llegaríamos, en lo sustancial, al extremo de la cadena de despropósitos políticos y técnicos que posibilitaron el accidente, cuando existían medidas de seguridad sobrantes para impedirlo, medidas que ni se previeron, ni se evaluaron, ni se implementaron. Todos los riesgos se trasladaron y confluyeron en la persona del maquinista, al que otra circunstancia ajena a su persona, como fue recibir una llamada de servicio, se conjuró en su contra.

La cadena se rompió por el eslabón más débil y el maquinista fue simplemente el brazo ejecutor de toda una serie de irresponsabilidades que son, tanto, o más, dolosas que las del propio maquinista.”

A preguntas de algunos parlamentarios, el compareciente, al parecer manifestó que al señor Blanco, a la sazón ministro de Fomento y máximo responsable de la toma de decisiones, se debe la decisión política que llevó a toda esta serie de chapuzas, debido a su interés político por precipitar la inauguración de la linea con anterioridad a unas inmediatas elecciones, lo que evidencia el que el 7 de diciembre la modificación del proyecto llega a Fomento, !dos días después! se le otorga autorización y !un día después! concretamente el 10, a menos de dos semanas de las elecciones, se inaugura la linea. !Tres días de trámite!, un asunto que en cualquier administración puede tardar meses o años incluso, si en ello no media interés político alguno, aunque se trate de algo determinante para el bienestar de los ciudadanos.

Solución política del partido en el que sigue militando el señor Blanco (don Pepiño), tras esto, el conocido affaire de la gasolinera y lo mucho que puede callar: pues la misma receta que suele hacer el PP con los suyos en casos similares, tierra de por medio. A Europa, a su Parlamento, al cementerio de elefantes, a ganar dinero y a procurar el olvido, pues para el ciudadano español, que no se entera absolutamente de lo que hacen sus parlamentarios en Europa, es la mejor forma de evitar tentaciones en la demanda de responsabilidades. ¿Colaborador necesario?. Parece evidente.

Lo malo de estos asuntos es que se van haciendo endémicos y que existen ejemplos en casi todos los partidos de estas actitudes absolutamente canallescas, haya o no consecuencias graves de por medio.

Sin tener que ir demasiado lejos para evidenciarlas, veamos el caso de Abel Caballero el “iluminado”, otro pintoresco y ridículo demagogo del cariz de Pepiño Blanco, responsable del trazado de la llamada autovía de la muerte, entre Vigo y Porriño, de la caída por falta de mantenimiento en la cubierta de Balaidos, del reciente desastre del “marisquiño”, de la paralización del Plan General de Vigo y sus gravísimas consecuencias, de la ruina del Auditorio vigués y hotel colindante, de infinidad de paralizaciones a inversiones serias en la ciudad para su progreso (ampliación del Puerto, ampliación de Citroen, ampliación del Corte Inglés en Coya, instalación de Ikea, ciudad deportiva del Celta, ciudad del Frio, Area Metropolitana, Plan Aeroportuario de Coordinación de Galicia, Etea, ferrocarril a Bouzas, nuevos centros comerciales, nuevos polígonos industriales, nuevas urbanizaciones, etc.), de hacer de Vigo una ciudad que ha enfrentado a todo y a todos, ya sin poder absoluto alguno, ya sin instituciones libres e independientes, ya sin medios de comunicación creíbles, ya sin instituciones empresariales, sindicales y sociales activas, en caída libre en cuanto a su poder económico y empresarial, con la primera empresa viguesa en facturación situada en el puesto !24! de las empresas gallegas, convertida en una feria intrascendente de lucerío, dinosetos, horteradas, chuches, fiestas chungas, premios de chicha y nabo, guiños permanentes al deporte infantil, a lo financiable con cuatro duros, a quienes le sigan la corriente, con continuas mentiras y tantas promesas y ocurrencias incumplidas, actuaciones todas ellas en afán de beneficios electorales propios, sin el menor atisbo de asunción de responsabilidad alguna y todo ello desde una vanidad, intransigencia, y chulería sin límites, actuando con un presupuesto de ciudad para una política absolutamente aldeana, y todo ello al bombo y platillo de un periódico antaño respetable y que hoy ha perdido su dignidad al amparo de publicidades impuestas y otras deferencias, a mayor gloria del excéntrico dictador.

Como pequeña muestra de sus innumerables mentiras, cito solamente unas cuantas bastante significativas: Renuncia a presentar su candidatura si en 2012 no llega el AVE a Vigo y si Caixanova no sigue sola su andadura, promesa de construir un oleoducto entre Vigo y Salvatierra, un ferry entre Vigo y Portsmouth, un inmenso hotel en el puerto diseñado por Nouvell, construcción de 6.000 viviendas protegidas nada más llegar a la alcaldía, abrir al público la piscina y el pabellón de deportes de la Etea, 47 nuevas guarderías, rehabilitación íntegra de la fachada del Berbés, modificación de toda la Av. de Orillamar, biblioteca del Estado, expropiación y reforma de la Panificadora, Uned en Vigo, nueva autopista entre Vigo y Porriño, nueva urbanización de la plaza de España, un albergue para indigentes, remodelación y reforma del ayuntamiento, pleno empleo para los vigueses, Plan Especial del Ensanche, ampliación de la Av. de Madrid, regeneración de Samil,  nueva estación de autobuses, un parque temático en Balaidos, un funicular entre el Berbés y la plaza del rey, etc, etc, etc.

El éxito de las chorradas y el fracaso de lo esencial. 

Son demagogos en estado puro, colaboradores necesarios, la mayoría, en delitos, catástrofes, ruinas, involuciones, o frustraciones de todo tipo que al final, y por serlo desde la política, se van, no solo de rositas, sino incluso con el apoyo en las urnas de un pueblo de similar irresponsabilidad, de una credulidad bobalicona, inmerso ya en un localismo pueblerino, sumido en la más absoluta ignorancia, dejadez e infantilismo político fomentado exitosamente por lo más falso de una sociedad que les mantiene, e incluso les alienta a seguir confiando en sus engaños y magnificando sus bobadas, ridiculeces y la imagen que ofrecen, urbi et orbe, de la ciudad, y de Galicia en general.

Lo verdaderamente grave es que en la curva de Angrois hubo muertos, en la autovía de la muerte los hubo y los puede seguir habiendo, y en Balaidos y en el marisquiño, a punto estuvo de haberlos.

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Sin lugar a dudas, y en general, tenemos lo que nos merecemos

 

Hace unos días, un lord inglés dimitía de su cargo por haber fallado a sus representados, al llegar !dos minutos! tarde al Parlamento y no atender puntualmente con ello sus obligaciones. Aquí solo se dimite cuando no queda más remedio, nunca por iniciativa propia y siempre por imposiciones del partido, y no por ética, sino por  puro cálculo electoral.

Por no dimitir a tiempo, por vanidoso y prepotente, un presidente del gobierno como Rajoy, cuya consecuencia, de anteponer su responsabilidad a sus ambiciones personales, hubiera sido mantener a su partido en el poder con la vicepresidenta Soraya Sáez de Santamaría en la presidencia, hoy tenemos un gobierno que nadie ha elegido, mezcla de lo más impresentable de la sociedad española, preso de sus deudas políticas y poblado ya de dimisionables, empezando por el presidente del gobierno, otro envanecido, lo que también ocurre con el líder de la oposición, antes gobierno, una situación que escandaliza a toda Europa (todo eso nos lo silencian), quien cada vez se va creyendo más a los fascistas catalanes, especialistas en vender su desgraciada situación de perseguidos por la justicia española, de tratarse de presos políticos, de ser víctimas de la libertad, y todo por querer votar, por seguir la voluntad de su pueblo, mientras los partidos nacionales que necesitan su voto se callan y consienten que ese fascismo de nuevo cuño vaya ganado enteros, disfrazado de lagarterana, y todo en una Europa que cada vez nos cree menos serios y más indeseables, al menos en materia política.

El bipartidismo español ha estado lustros sumergiéndonos en lo más corrupto de la política, en un constante robo a la sociedad a cargo de sus partidos y sus recaudadores, consintiendo los mayores actos de insolidaridad a las empresas que los han mantenido y los siguen manteniendo, sin que aquí pasase nada y teniendo que tragar con que los menos enterados de todo eran sus máximos dirigentes, quienes por otra parte actuaban, y actúan, como auténticos dictadores en el interior de sus partidos, hasta acabar, en su retiro, ocupando puestos altamente remunerados en las empresas a las que se han sometido desde el poder. 

El concepto de democracia ha sido sistemáticamente masacrado a cargo de las mafias imperantes en los partidos gobernantes. Partidos como Podemos, la nueva esperanza de la juventud de izquierdas, se van apagando a base de carecer de ideas más allá de la constante crítica a los demás y de alguna que otra temible ocurrencia, de recibir dinero de los regímenes más impresentables del planeta y de lo más inconsecuente de sus máximos dirigentes, antes defendiendo la mugre del barrio y la “cultura” okupa, y hoy instalados en chalets de lujo a costa de generosos sueldos salidos de nuestros impuestos, y con todo tipo de vigilancia, no vaya a ser que el movimiento okupa se haya cansado de sus incoherencias.

Alguien, desde la seriedad y desde un examen de conciencia objetivo, ¿se atreve a decir que gran parte de la sociedad española no es así, que la corrupción no forma parte de nuestros genes, que ante la ocasión y el blindaje no aprovecharía circunstancias muy favorables para sus propios intereses?, ¿Cuantos tratamos de ahorrarnos el IVA si podemos?, ¿Cuantos nos valemos de nuestras influencias para colarnos en cualquier sitio?, ¿Cuantos usamos situaciones privilegiadas para enriquecernos?, etc., etc.

Hoy la corrupción política ha dado un salto cualitativo, pues el perder el culo por el dinero está dando paso a perderlo por la perpetuación en el cargo, a costa de lo que sea y siempre de magnificar lo más mediocre y miserable de la población, explotando sus carencias, su poca formación, su analfabetismo funcional, su falta de exigencia y sobre todo su paletez, su progresivamente ínfimo nivel cultural, su falta de formación en general, de sensibilidad y de cultura política, confundida con un navajeo atroz de canallas enfrentados en la perpetuación de un cargo ganado a pulso de demagogia, de mentiras y de mediocridad sin fin.

Alguien, desde la seriedad y desde un examen de conciencia objetivo, ¿se atreve a decir que gran parte de la sociedad española no es así, que vota en conciencia a quien puede darle al país lo que este necesita para su progreso y para que nuestros hijos reciban una mejor herencia, aun a costa de sus propias querencias, o acaso vota al que le cae mejor o en contra del que le cae peor, al que le presenta su partido por muy imbécil que sea, a quien le arregla particularmente una mínima carencia, o por despecho, por odio, por desprecio o simplemente por fastidiar?

Hoy leía en un periódico local tres noticias absolutamente penosas, celebradas como un éxito de la población, de quien sus gobernantes se hacían eco y potenciaban, en esa carrera de mantenerse en el machito a base de contentar a lo más obtuso de la ciudadanía, a lo más retrógrado y carpetobetónico de una sociedad que a pasos agigantados va conformándose con lo más mediocre que se le va ofreciendo desde quienes dicen representarnos.

Se cumplía un año desde el rechazo de la parroquia de Baredo al campo de golf que el ayuntamiento de Bayona pretendía construir para potenciar la villa, buscar su absolutamente necesaria desestacionalización y captar un turismo de calidad, a la vez que puestos de trabajo, un mayor aporte económico al comercio local y ayudando a consolidar a Bayona en el mapa. El fatal planteamiento por parte del ayuntamiento, con un desconocimiento absoluto sobre el particular, su adjudicación a la baja a un equipo redactor que de golf no tenía ni la menor idea, y la falta de previsión sobre los problemas que un planteamiento mal enfocado podían provocar, añadido a la proverbial actitud negativa hacia cualquier tipo de progreso, disfrazado de defensa de las virtudes locales por parte de lo más cerrado del aldeanismo, acabaron por echar por tierra la iniciativa.

Por otra parte, la afortunada necesidad de ampliación del puerto de Vigo para dar cabida a sus exigencia comerciales y de oferta de muelles de atraque, localizaba, por parte de la Autoridad Portuaria, el lugar idóneo para llevar a cabo tales ampliaciones y aspiraciones, en el antiguo cargadero de mineral en el término de Redondela, consiguiendo con ello revitalizar la zona, solucionar un abandono penoso que ya dura cerca de un siglo y también crear nuevos puestos de trabajo, al tiempo que conseguiría que la ciudad de Redondela dispusiera de un puerto, algo de lo que aun dando a la ria, carece. Incomprensiblemente para cualquier mente preocupada por el progreso de la zona, el alcalde de Redondela rechazaba la propuesta, al creer que esa zona debe ser revitalizada para el turismo (¿que turismo?), algo que en su ya largo mandato ni siquiera ha planteado, teniendo toda esa amplia zona de la costa en un absoluto abandono y ello, al parecer, lo dice siguiendo el querer popular.

Ya finalmente, y como no, en Vigo, donde su pintoresco alcalde ha empezado ya a construir la modificación de la ciudad !para las fiestas de fin de año y reyes!, con las mejores luces del mundo mundial, amenazando con ello a Nueva York, Paris, Londres o Tokio, “cuyos alcaldes ya saben que al lado de Vigo nada tienen que hacer” y prometiendo al pueblo un referéndum para ver !cuando han de encenderse las luces!, y mientras tanto y según el último informe “Ardan” de actividad económica, la primera empresa viguesa se sitúa ya en el puesto número !24! de Galicia, las calles están llenas de locales vacíos y las principales industrias y cadenas comerciales siguen a las puertas de la ciudad sin poder establecerse, entre otras cosas por el Plan General de Ordenación Municipal paralizado por su única y absoluta culpa de querer aprobarlo a toda prisa para su rentabilización política, cuando aun carecía de los documentos necesarios para ello.

Pues bien, esas tres desgracias se le presentan al pueblo, por unos medios absolutamente serviles, como tres logros: la paralización del campo de golf en Bayona, la paralización del posible puerto de Redondela y la quema del presupuesto de Vigo en gilipolleces, mientras la ciudad no dispone de los instrumentos necesarios para avivar su crecimiento y su progreso, y todo ello … porque el “pueblo“ lo pide. 

Por otra parte, se están continuamente alimentando diferencias en pro de enfrentamientos, de blindar como propio y exclusivo, cualquier diversidad que pudiera enriquecernos. Los fascistas catalanes, alimentados por el ansia de poder de los partidos nacionales y sus continuas dejaciones, han ido avanzando inexorablemente hacia la rotura interna de su sociedad, como larvadamente sigue sucediendo en el país vasco y ya entre el resto de España y quienes se quieren ir por sentirse superiores (no distintos, pues distintos somos todos).

Ocurre algo similar con el resucitado Francisco Franco, un instrumento de la extrema izquierda, que como socios del gobierno hoy piden utilizar de nuevo para enfrentar a una sociedad que ya había superado las consecuencias de una guerra, en la que tantos buenos y malos hubo por ambos bandos, y ello por personajes que hoy pisan Parlamento, que para nada conocieron ni la guerra, ni la posguerra, ni siquiera directamente al personaje, ni vivieron la llamada dictablanda, que hoy intentan confundir con la España en guerra y las barbaridades de solo una parte de la contienda, transmitiendo una “historia” tan falsa como la que en principio transmitió la parte que acabó con una república, que tampoco tenía nada de ejemplar.

Algo similar ocurre, en menor escala entre ayuntamientos, o entre estos y sus comunidades, véase el caso de Vigo con la Xunta, donde el pintoresco y demagogo alcalde vigués ha escogido a su Comunidad y a su presidente para enemistarlos con Vigo, haciéndoles los causantes de todos los males a sus solos efectos electorales, algo que también practica con la perla de la ria viguesa, las islas Cies, a quienes enfrenta con el resto del Parque de las Islas Atlánticas, por considerar mejores las “suyas” que el resto, aspirando a privar a las demás de la consideración pretendida por todos de que nuestras islas sean declaradas Patrimonio de la Humanidad. Lo mismo practica en el afán por menospreciar el recientemente creado nuevo hospital, uno de los más modernos de Europa construidos por la Xunta en Vigo, pretendiendo crear un amplio aparcamiento en sus inmediaciones exclusivamente para vigueses,  todo ello desde una postura que rezuma un localismo fascista y pueblerino por todas partes, y que al final acaba por ser jaleado por un pueblo tremendamente modelable y sumiso ante una demagogia cateta y de corte aldeano.

¿Tenemos o no lo que nos merecemos?

Y aquí viene una de las principales reflexiones sobre la idoneidad o no de la democracia. ¿Debemos darle al pueblo lo que pide, o lo que necesita?. La distancia entre lo que se quiere y lo que se necesita, en pueblos poco manipulables, adultos, cultivados, conscientes de sus necesidades, generosos y con una clara idea del bien común, suele ser corta y ahí la democracia suele ser medianamente efectiva, pero cuando tratamos de pueblos enormemente manipulables, de lo más infantil, sin cultura política, económica, comercial, social y sin demasiada querencia por el bien común, la distancia suele ser abismal, como la relación entre lo que el niño exige y lo que le conviene, lugares en los que la demagogia se apodera con suma facilidad de cualquier atisbo de democracia, lo que desgraciadamente ocurre invariablemente en nuestras inmediaciones.

¿Como podemos pensar que los políticos han de ser el reflejo del pueblo? Desgraciadamente y con la organización al uso de la democracia, acaban siéndolo, pero eso para nada es lo deseable en una sociedad como la nuestra, a la que le queda tanto camino para dejar de ser tan absolutamente manipulable.

Decía Alfonso Rojo a la vuelta de una de sus incursiones periodísticas en Afganistán, que si allí se implantase la democracia, el pueblo votaría al más bruto, al que cortase más cabezas y al que “democráticamente”, al igual que ocurría con los piratas, u hoy mismo con las tribus urbanas más aberrantes, al más bárbaro, más salvaje, más intransigente y más manipulador de la tribu.

Pueblos que jalean el inmovilismo en pro de lo más cutre y casposo de la sociedad, mal pueden conciliar con una auténtica democracia, acabando finalmente  por encumbrar a lo más canalla de la política, e incluso sentirlo como algo suyo.

Solo podremos mejorar, avanzar y dejar un mundo mejor a nuestros hijos si llevamos al poder, al gobierno, a la confección de nuestras leyes, a los más preparados, a los mejores, a los más generosos, a los más honrados, a los que mejor saben, no lo que queremos, sino lo que realmente necesitamos, desde la ética y desde la consecución del bien común, utilizando las diferencias, no para separarnos, sino para enriquecernos trabajando en equipo, y eso ni lo ha conseguido ni lo conseguirá nunca la democracia aplicada a pueblos que distan siglos de practicar tales valores individualmente, pueblos que coronan a quienes son como ellos.  

Democracia si, pero antes hay que aprobar la asignatura de ser ciudadanos responsables, algo que aun nos queda bastante lejos.

De momento, y en general, tenemos lo que nos merecemos, ¿o no?.   

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El marisquiño y la canalla política (II)

 

Hace unos días, publicaba un artículo sobre el famoso asunto del “marisquiño”, su esperado largo futuro en los tribunales, el escaqueo político habitual, la tradicional cara dura del actual alcalde de Vigo que, como nos tiene acostumbrados, pasa ya de verdugo a víctima sin el menor sonrojo, al saberse creído por una legión de cretinos, y en definitiva los distintos avatares de un asunto al que ya todos intentan echar tierra de por medio. Como creo que ese no debe ser el destino de este cúmulo de canalladas, de único origen político, de quienes huyen de la conservación y el mantenimiento del patrimonio, al considerar que no les beneficia personalmente, y si el acometer las mayores horteradas para fomento de la mediocridad de un pueblo del que interesa valerse, voy a seguir aportando más datos y más argumentos a quien pudiera interesarle.

Remataba el artículo anterior con los siguientes párrafos:    

“De momento, y a mi entender, con los datos actuales, alcalde de Vigo sobre todo, presidente de la Autoridad Portuaria y posibles hipotéticos técnicos implicados, los primeros responsables. Habrá que ver, por otra parte, la responsabilidad de autores del proyecto, directores de obra y empresa constructora, así como de los presidentes de la Zona Franca y del Puerto cuando fue construida la plataforma, sin descartar aquellos ciudadanos que ahora manifiestan su conocimiento sobre el estado ruinoso de dicha plataforma, sabiendo que se iba a llevar a cabo el evento en cuestión, y sin que hubieran denunciado nada al respecto. 

De momento, ni un solo culpable,… aunque casi todos lo parezcan.”

Pasados unos días, de esto último apuntado, cabe corregir, al parecer, el que si existe constancia por escrito de la denuncia de varios ciudadanos poniendo en conocimiento de la autoridad el estado de la plataforma, y sin que “responsable” alguno hiciese nada al respeto. Me temo que tales denuncias habrán desaparecido convenientemente

También ha quedado constancia, como era de esperar, que el alcalde ha vuelto a mentir, aunque ello no sea ya noticia desde hace lustros, cuando aseguraba disponer de todos los informes necesarios para dar su autorización, informes que han sido reclamados por todos los partidos de la oposición sin resultado alguno en cuanto a su conocimiento y que lógicamente nadie (supongo) querrá redactar a toro pasado, lo que nos lleva a pensar que la autorización, sin los informes necesarios, ha sido otra de sus ocurrencias cuando se trata de rentabilizar un evento como es el “marisquiño”, de tanto éxito en la ciudad.

Al parecer, la estructura de ambas plataformas, tanto la colapsada como la perpendicular a ella y paralela a la calle, todavía en pie, fueron construidas entre 1987 y 1988, financiadas por la Caja de Ahorros Municipal de Vigo y utilizadas en principio por el Náutico como aparcamiento para sus socios. El presidente de la Autoridad Portuaria de entonces (1983 a 1988) era José Martínez Torea (PSOE) a quien sucedió (1988 a 1993) Elena Espinosa, también del PSOE, quienes recepcionaron las obras, y a cuyo proyecto tuvo que dar su visto bueno el Ministerio de Fomento, a la sazón a cargo de !!!Abel Caballero!!! (PSOE), quien aunque para el periódico El Pais resultó ser el peor ministro de Felipe Gonzalez, era de quien dependía la Autoridad Portuaria de Vigo, por lo que no procede, por su parte, alegar ningún tipo de desconocimiento sobre el particular, ni sobre su inadecuación para usos de afluencia masiva (saltos incluidos) y en ausencia de mantenimiento desde entonces, algo similar, como ya apuntamos, a sus actuaciones con la autovía de la muerte (de su autoría), o con la cubierta de Balaidos (de su abandono).

Posteriormente a su construcción, y ya en 1992, el Náutico renuncia a la concesión en tierra y el ayuntamiento, por medio de un convenio ya comentado, se hace cargo del uso y mantenimiento de TODA la instalación, lo que incluye pavimento e infraestructura, salvo que la palabra “toda” ahora tenga otro significado.

Desde 2005 a 2007, Abel Caballero ocupa la presidencia de la Autoridad Portuaria, entidad que según ahora manifiesta (se trata del mayor especialista del mundo mundial en echar balones fuera) es a quien le corresponde tal mantenimiento, aunque siendo presidente nada hubiera hecho al respecto, lo que no le exime de su deber de conocer el estado de los muelles.

Con el proyecto “abrir Vigo al mar”, no obstante y aunque ahora su arquitecto haya hecho unas declaraciones alegando estar harto de avisar, sin éxito, sobre el mal estado de las infraestructuras, la sobrecarga de la infraestructura se aumentó, ya que, al parecer, se recreció el pavimento inicial y sobre él se colocaron los travesaños de madera que constituyen su actual pavimento, cambiando además el uso, de aparcamiento a paseo de uso público.

Otra entidad a la que los políticos, en su afán de librarse de responsabilidades, han echado la culpa, la organización del marisquiño, debe garantizar la seguridad de “sus” estructuras, pero evidentemente no de aquellas ajenas en la que sus propietarios autorizan a celebrar el evento, y menos cuando quien, por convenio, ha de garantizar su idoneidad, e incluso tiene además la obligación de emitir informes técnicos que garanticen la estabilidad del lugar en el que han de autorizar la fiesta.

Para rematar la inexcusable culpa del actual alcalde en todo este asunto, ahora resulta que dos días antes de la tragedia, este, al parecer, en un programa de la cadena SER, alertó del mal estado de la plataforma. Es de suponer que dos días antes, la instalación de toda la infraestructura necesaria para la celebración estaba prácticamente concluida y que contaba con la autorización que él mismo había firmado, “a sabiendas” de su mal estado, afirmación que no se debe a especulación alguna, sino a sus propias manifestaciones, lo que a mi entender y creo que al de cualquiera supone una prevaricación de libro. Recordemos que la prevaricación es un delito claramente tipificado, que consiste en cometer una ilegalidad a sabiendas, que lo difícil de probar en tal delito es el “a sabiendas”, pero cuando es el propio implicado quien declara que conoce el mal estado de la infraestructura, el delito parece más que evidente, sobre todo cuando se trata de una ilegalidad como es el autorizar algo sin los preceptivos informes. ¿Caben mayores pruebas de maldad, de culpabilidad y de irresponsabilidad en un mandatario público?

Cualquier persona con un mínimo de dignidad, con conciencia y responsable, habría ya dimitido de sus cargos, pedido perdón públicamente y ofrecerse al sometimiento de las decisiones de la justicia. Este, aun va a pretender que le hagan una estatua en el lugar de los hechos, alegando ser el salvador  de todo, el causante de que nadie falleciera, el socorredor de infortunados y el defensor último de la ciudad, para lo que ya ha empezado a acusar a todos y como no, y aunque nada tenga que ver, al presidente de la Xunta, el culpable de todo lo que ocurre en todo el orbe terrestre y posiblemente incluso del universo universal.

Lo de la cretinez de una mayoría de vigueses apoyando a este espécimen no tiene límites.  

  

 

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