Siempre ardiendo
Los faroles pasan todas las noches en la habitación de un hotel con tres guardias. Siempre tiene que estar despierto uno de ellos.
"Los guardias hacen todo lo posible para mantener la llama a salvo", explicó una portavoz del Comité organizador de Pekín.
"Siempre está ardiendo: en el avión, durante el relevo y por la noche. La guardamos en el hotel donde se queda el equipo operacional principal."
La mayor parte de su viaje se hace caminando, aunque ya se han experimentado otros modos de transporte, como trineo con perros, caballo, canoa y camello.
Antes de las olimpiadas del año 2000, se diseñó una antorcha especial que podía arder debajo del agua, para pasar la Gran Barrera de Coral, en Australia.
La llama realizó su primer vuelo en el 1952, y también viajó en el Concorde. La antorcha - no la llama - viajó dos veces al espacio.
La antorcha puede resistir a unos vientos de hasta 65 kilómetros por hora y seguir ardiendo bajo una lluvia de hasta 50 milímetros por hora. En caso de que se extinga, se volverá a encender con uno de los faroles.
Jueves, 26 de noviembre
Daniel Sánchez Jiménez
Ignacio Pablo Cerdán
Deportes
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