(PD).- Roger Federer sigue pensando en aquella derecha en octavos de final de Roland Garros, la que le salvó de una irremediable derrota en tres sets frente a Tommy Haas, sólo un día después de la eliminación de Rafael Nadal, y que cambió su vida.
Rejuvenecido tras su histórico triunfo en París, llega a Wimbledon dispuesto a recuperar la corona perdida el curso anterior tras, para muchos, el mejor partido de la historia. Llega, además, descansado tras renunciar al torneo de Halle por disfrutar con los suyos de su último éxito.
Paradojas de la vida, lo único que echa de menos ahora es a un hombre, el único que hasta hoy ha podido ralentizar su increíble currículo y apartarle del primer puesto del ránking mundial. Cualquier triunfo sabe bien, pero sin Rafael Nadal al otro lado no es lo mismo.
Pregunta: Con la baja de Nadal en Wimbledon, no siente como si le faltara su compañero?
Federer: Un poco sí. Esto demuestra que no es normal para nosotros jugar una final cada semana. Me hace darme cuenta de lo que he conseguido, libre de lesiones y con tan buena suerte. Demuestra lo difícil que es. Es muy duro mantenerse arriba. No es habitual. En París, si hubiera fallado aquella derecha [dos sets perdidos y punto de 'break' en contra con 3-4 en el tercero] contra Tommy Haas [en octavos de final] hoy no sería campeón de Roland Garros. Las cosas serían muy diferentes. Por supuesto, me siento muy triste por la ausencia de Rafa, porque saber desde antes del primer punto del torneo que repetir la final del año pasado no será posible, también me decepciona a mí. En París, él siempre dominaba, y eso me añadía una cantidad increíble de presión. Aquí no tengo esa sensación responsabilidad, de tener que ganarle, porque ya lo he demostrado en dos finales. Sé que está en mi raqueta ganar Wimbledon. A lo mejor, en parís no sentía lo mismo.
¿Es Nadal responsable de la grave situación que atraviesa y por el hecho de que le haya sucedido en un momento crucial de la temporada o es una víctima de las exigencias del calendario?
Las lesiones, a veces, se producen por mala suerte. Por supuesto, él mirará su calendario y se preguntará: '¿Qué he hecho mal? ¿Qué necesito cambiar en el futuro? Yo también he estado lesionado. Cuando superas los 600 partidos en tu carrera surgen problemas aquí y allí. Es inevitable. Pero es importante prevenir. Por eso, yo estiro mucho, voy al masajista y me protejo los tobillos. Él también lo hace pero a lo mejor debería haber cambiado algo. Pero sólo él puede saberlo porque es quien está a cargo de su programa de competición. Es triste para el tenis y triste para él.
¿Debe tomar nota la ATP y reducir la carga y las exigencias a los jugadores?
Hemos debatido mucho sobre cuánto debemos jugar, que si lo hacemos demasiado. Yo no tomo parte porque siempre he creído que es el tenista quien decide su programa. Así que es sólo su responsabilidad. A veces tienes mala suerte, como Rafa ahora.
Si cuando alcanzaste el reconocimiento internacional tras derrotar a Pete Sampras en Wimbledon 2001 te hubieran dicho que en los próximos siete u ocho años ibas a participar en 20 semifinales consecutivas de Grand Slam, en 15 de las 16 últimas finales y que hubieras triunfado en 14, qué hubieras dicho?
¡Imposible! Hubiera dicho que ninguna posibilidad. El otro día vi una vieja entrevista que hice en Rotterdam antes incluso de ganar a Sampras. Me preguntaban cuál era mi sueño y contesté que me encantaría ganar Wimbledon y el US Open. Ese, para mí, era mi gran desafío, y quizá también llegar a ser número uno. Sabía que eso era posible, pero nunca pensé que sería capaz de dominar el circuito de la forma en que lo he hecho.
¿Dónde guarda sus trofeos?
Tengo una sala de trofeos en casa. Sólo una, pero es muy bonita y me siento orgulloso de ella.
¿Alguna sensación diferente al atravesar la puerta del All England Club considerando que por primera vez, después de seis años, no llega como el defensor del título?
No. Creo que [el triunfo en] París ayuda. Saber que llego aquí en un buen momento, sin pensar en nada negativo. Todos están felices por mí. Y no creo haber perdido mi superioridad en Wimbledon porque me siento muy orgulloso de haber participado con Rafa en un partido tan increíble como el del año pasado. Así es como me sentí dos días después de aquella derrota. Pronto supe que aquel encuentro sería un clásico y fue un honor formar parte de él.
Ha dicho que convertirse en padre al final del próximo verano no alterará su mentalización para el tenis. Pero, por qué cree que desde 1980 sólo ocho hombres han ganado un Grand Slam después de tener un hijo?
Eso es porque, normalmente, los hijos llegan al final de tu carrera. Pero también hay que comparar qué tipo de jugadores tienen hijos. Yo soy uno de los dos tenistas que suman 14 'grandes'. Así que me encuentro en una liga diferente a otros jugadores. No me preocupan las estadísticas. Sé que puedo obtener muchas victorias después de tener un hijo. Si no, no lo hubiera tenido.
¿Ha pensado en tomar vuelos de 14 horas con un bebé llorando al lado?
Sí, me preocupa. A nadie le gusta enfadar a todo el avión. Pero, ¿qué puedo hacer? Espero que la gente lo entienda.
Le ha mandado Pete Sampras algún mensaje?
Se siente muy feliz por mí. Hemos intentado contactar desde mi triunfo en París, pero no hemos podido localizarnos. Me estuvo apoyando en Roland Garros con sus mensajes, deseándome siempre lo mejor. Existe una posibilidad de que venga a la final si yo juego. El club estaría encantado de verle de nuevo. Y también el circuito.
¿Ganar en París fue más un alivio que un momento de felicidad?
Fue más un momento de alegría. No me gusta ver las victorias como una forma de alivio. Se supone que no debe ser así. Por supuesto que vivía con bajo una fuerte presión, pero ser capaz de alzar la Copa de los Mosqueteros, eso es lo que realmente cuenta al final del día, y no eso de 'Oh, Dios, se acabó la presión'. Eso sí, cuando vuelva a París ya no necesito ganar, aunque haré todo lo posible para repetir porque me gustaría revivir algo parecido. Me gusta ver el lado positivo de las cosas, no el negativo, como sería el hecho de ganar sólo para desmostrar a la gente que estaba equivocada. Yo no soy así.
Viernes, 27 de noviembre
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