
(PD).- Que Raúl sea ya el segundo máximo goleador de la historia del Real Madrid no es una casualidad. El azar no entra para este futbolista que se crece -y se echa el equipo a la espalda- en los momentos más difíciles. Son ya 290 goles en partidos oficiales y no parece que la estadística vaya a congelarse; es más, todo apunta a que superará a Di Stéfano.
El de ayer no sólo fue un gol para la historia. Con Van Nistelrooy lesionado y Robinho en el banquillo, Schuster confió en Higuaín, Raúl y Robben para dirigir el ataque del Madrid. El argentino es garantía de brega y desgaste, pero carece de la calidad necesaria para estar en un equipo como éste: al Madrid hay que llegar con la mili hecha. Robben, por su parte, está recuperando confianza y, aunque al Sevilla se lo hizo pasar mal, sigue lejos de su mejor estado de forma.
Raúl, por su parte, a lo suyo. En momentos de crisis aguantó estoicamente las críticas; ahora se reafirma como líder pese a haber sido ninguneado en varias ocasiones por un presidente al que le viene grande el puesto. En Sevilla fue lo de siempre. Reaccionó en el momento clave. Mientras el Sevilla todavía celebraba el gol, Sneijder se sacó un pase 'a lo Laudrup' que Raúl recogió de espaldas, se revolvió, y mandó a la escuadra izquierda. A partir de entonces el equipo se transformó.
La trayectoria de Raúl ha estado marcada por un profesionalismo fuera de lo común. Con apenas 17 años debutó y, unas semanas después, marcaba su primer gol ante el Atlético de Madrid. Hasta la llegada de Florentino Pérez, Raúl fue creciendo hasta convertirse en uno de los mejores jugadores del mundo. Durante la época de los 'galácticos' fue el más denostado. Unos venían y se iban, pero Raúl siempre aguantó las críticas de prensa y afición. Cuando ya se le pedía la retirada, el capitán tiró del equipo y, junto a Van Nistelrooy y Casillas, se inventaron una Liga imposible.
Después de catorce años en el primer equipo sus números le avalan: 203 goles en Liga, 61 en la Champions, 15 en Copa del Rey, 7 en la Supercopa de España, 2 en el Mundialito de Clubes, uno en Supercopa de Europa y otro en la Copa Intercontinental. En total, 290 goles que le colocan a 17 tantos de Alfredo Di Stéfano.
A pesar de sus números, no son días de vino y rosas para el capitán. A pesar de haber tenido sus más y sus menos con entrenadores y directivos, nunca se ha encontrado tan incómodo como ahora. Capello desveló que la prioridad absoluta de Ramón Calderón durante la temporada 2006-07 fue ceder a Raúl "por la ficha demasiada onerosa en comparación con su rendimiento en el campo". Las palabras del técnico italiano resultan oportunistas, pero no tanto como la respuesta de Calderón al hacer un contrato vitalicio al jugador: una disculpa en toda regla.
Con el seleccionador actual la cosa es diferente. No dudó en deshacerse en elogios ante el 'gran capitán' y fue convocado a todos los partidos y concentraciones hasta la eliminación del Mundial a cargo de Francia. ¿Qué pasó? Sólo Aragonés y Raúl lo saben, pero desde entonces el seleccionador se ha obcecado en la idea que el delantero no volverá a jugar con España mientras aguante en el puesto. Mientras tanto abundan los deslices, ninguneos y reproches del entrenador hacia Raúl. En otro de los medidos calentones de seleccionador, preguntó a un aficionado qué había ganado el capitán del Real Madrid para merecerse la convocatoria: pues todo, señor Aragonés, Raúl ya lo ha ganado todo.
Miércoles, 9 de julio
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