(RD).- Rubén Ramírez ha conquistado ya definitivamente la ATP. El alicantino ha logrado, después de acceder a tres finales consecutivas, meterse en el top ten de la Carrera de Campeones de dobles, un mérito que dentro de la Armada tiene un valor inmenso.
Sin ser doblista, pero a base de raza, el jugador del T 7 ha vuelto a hacer historia. Piensen en los tenistas españoles que han logrado meterse entre los diez mejores doblistas del mundo. Sí, hay pocos.
Pues Ramírez ha encontrado en Albert Montañés una pareja fiel a la que parece haber jurado amor eterno. Más que nada porque estos primeros días de noviazgo han representando una convivencia perfecta: tres finales en tres torneos. Sólo les faltó rematar.
El alicantino y Montañés se han colocado como la novena pareja del mundo en la Carrera de Campeones. Suman 72 puntos y tienen por delante a dúos tan letales como el que forman los hermanos Bryan.
Los dos han logrado este mérito a base de una mezcla poco conocida, pero tremendamente efectiva. Siendo dos jugadores de simples consagradas, Ramírez y Montañés han encontrado en el dobles y en Sudamérica una válvula de escape que empieza a convertirse en una máquina perfecta.
La primera final, en Buenos Aires, la achacaron a un golpe de gracia. La segunda, en Brasil, ya empezaba a ser más serio. Y por último, entre el desconcierto de sentirse sólidos e invencibles en el dobles, la dupla española de moda se metió en la tercera final del curso en el torneo de Viña del Mar.
Sólo les ha faltado ganar la final, aunque ya son los novenos del mundo. ¿Serán la solución para la Davis?
Domingo, 5 de julio
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