El Barça ya está en la final del Mundial de Clubes. El grupo azulgrana ha solventado por la vía rápida el peaje que le separaba del partido decisivo. Ante un inocente América mexicano. Ahora, sólo le queda un paso. El Internacional de Porto Alegre espera en el duelo del domingo.
El inquietante jet lag ha quedado a un lado cuando ha arrancado el partido. Y eso que la fuerte lluvia sobre Yokohama auguraba, si cabe, un duelo más físico de lo que al final ha resultado.
Gudjohnsen, a los 10 minutos, ha abierto el camino del triunfo. El islandés ha culminado una bella jugada en la que Deco, Ronaldinho (con la espuela) e Iniesta han conectado con pases verticales hasta servir al delantero.
Bien posicionado, con suficiencia y marcando siempre el ritmo, el Barça ha mostrado su inmensa superioridad.
No ha sido el América un rival al altura de lo que se le supone a esta competición. Blando, lento en la circulación y sin mordiente. El Piojo no ha inquietado más que en una ocasión a los cinco minutos.
El tempranero gol le ha dado confianza a un Barça que ha aprendido a la perfección a administrar y dosificar sus rentas. Deco, genial en la contención y en el ataque, ha servido el córner que ha rematado a gol el mexicano Márquez a la media hora de partido.
Ronaldinho, de quien aseguran que no duerme por las noches, y Deco, con un potente disparo desde fuera del área, han sentenciado.
El brasileño no quería ser menos el día que volvía al escenario que le encumbró con su selección en el Mundial de 2002. Al final, exhibición. Goleada. 0-4. Y a dormir.
Lunes, 28 de mayo