(PD).- Los aficionados del Real Madrid vivieron un tremendo enfrentamiento ante el Atlhetic de Bilbao. Tras comenzar perdiendo, el marcador se volvió loco en la segunda parte. Ronaldo salió, convenció y marcó el gol del empate. En pleno éxtasis, Roberto Carlos, desde la frontal, dio la vuelta al marcador en una exhibición de casta y pundonor. Trabajada victoria de los blancos que, tras el pinchazo del Sevilla, acarician el liderato, comandado una semana más por el F.C. Barcelona.
El partido, intenso hasta la saciedad, comenzó con una escalofriante inquietud en el Santiago Bernabéu. Ronaldo miraba desde el banquillo a sus compañeros sin esgrimir ningún gesto de decepción. Fabio Capello no le quiso incluir en el once titular. Prefería la seguridad de un Van Nistelrooy pero no estuvo como en anteriores ocasiones. El Athletic tenía a su hombre más punzante en la figura de Etxeberría. Encarrilaba el balón de los vascos. De hecho, quebrantaron en varias ocasiones a la zaga madridista, que vivieron más de un aprieto. Mientras tanto, el Real Madrid renunciaba al control del partido. Pelotazos largos y falta de coordinación. Era el mismo guión de siempre.
Raúl se encontraba hiperactivo, pero un tanto nervioso. Controlaba un descontrolado balón pero se defendía ordenadamente un Athletic exprimido de coraje. No había claras llegadas en ningún área. Los blancos comenzaron a claudicar, a perder el balón. Exigiéndose un mayor control, Robinho, la genialidad personificada, era el único que inventaba jugadas peligrosas en el pico del área bilbaina aunque sin demasiada fortuna. Exhibía su magia en un centro del campo desaparecido para el Real Madrid que jugaba, aunque jugar era un decir. Sin embargo, ese empuje blanco les permitió tener claras oportunidades para igualar el marcador. Moviendo con paciencia y tranquilidad, sin cometer riesgos absurdos, Prieto inauguró el marcador con el lanzamiento de una falta directa. Casillas protestaba justamente porque, en claro fuera de juego, Javi Martínez rozó ligeramente la pelota con el pecho, impiendo hacer su trabajo al cancerbero madridista. Al filo del descanso, El Real Madrid apretaba e intentaba echar el resto.
En la segunda parte le bastaron algunas pinceladas de calidad para deshacerse con facilidad a un amurallado Athletic de Bilbao con un nuevo inquilino en el banquillo. José Manuel Esnal, Mané debutó con notable explosión en un escenario en el que ha tenido más de una alegría con otros equipos. El Real Madrid mejoró con la entrada de Ronaldo, que se reivindicó neutralizando el gol de Prieto, y Beckham. A partir de ahí, el partido cambió de color. Nuevo rumbo y nuevo destino. En un agónico final, Roberto Carlos se encontró con un balón que destrozó con su genial zurda. El Real Madrid dio la vuelta al partido. Difícil pero entre tinieblas, el conjunto vasco bajó la guardia. Quedaban cinco minutos para el pitido final. El pescado ya estaba vendido, y los de Capello olvidaron sus penas. Acarician ya el liderato.
Estas fueron las primeras palabras del técnico madridista al término del vibrante encuentro:
"Ha costado mucho remontar. Hemos tenido opotunidad de meter goles en el primer tiempo. Así es el fútbol. Pero yo sabía que llegaba un equipo muy duro y sólido, que se encuentra bien físicamente, con jugadores de calidad. En la segunda parte hemos jugado un gran fútbol. Con mucha velocidad, toque de primera. Me ha gustado. En el descanso hemos hablado (los jugadores) y estabamos convencidos de recuperar el resutlado. (...)Ronaldo y Van Nistelrooy pueden jugar perfectamnete. ¿Por qué no iban a poder hacerlo?"
Goles.
(1-1): Ronaldo, min. 64
(2-1): Roberto Carlos, min. 81.
Athletic de Bilbao:
(0-1): Prieto, min. 34.
Real Madrid: Casillas, Roberto Carlos, Mejía, Sergio Ramos, Míchel Salgado, Emerson, Diarra, Robinho, Raúl, Reyes, Van Nistelrooy.
Suplentes: Diego López, Pavón, Raúl Bravo, Nieto, De la Red, Cassano, Ronaldo, Beckham.
Athletic de Bilbao: Lafuente, Prieto, Iraola, Sarriegi, Expósito, Gabilondo
Orbaiz, Javi Martínez, Etxeberria, Yeste, Aduriz.
Lunes, 28 de mayo