Está bien eso de conocer la nomina del Rey y del Príncipe pero hubiera sido preferible que esto hubiera sucedido así ,dentro de un Estado, en el que la transparencia fuera moneda de curso legal. En esta situación conoceríamos los bienes de la Familia Real y si estos les producían ingresos se sumarian a los salarios expresados en sus nominas y a las cifras de libre disposición, con lo cual estaríamos al corriente del montante de los ingresos a los que debería de aplicarse el IRPF correspondiente. Esta contabilidad se podría conocer para cada uno de los miembros que disfrutan de un salario con cargo a los Presupuestos Generales del Estado.
Cuando esto no se muestra claramente al pueblo y tan solo se aprecia una silueta sin dejar que el volumen y formas de su cuerpo se definan, es debido a que la pantalla a través de la que se muestra es translucida. No hay transparencia. No se sabe si son salarios brutos o netos por empezar con algo.
Una declaración institucional del Jefe del Estado, no es la de un personaje mediático en un Reality Show. Es ni más ni menos que la prueba del algodón, del estado de credibilidad, que esta Institución debe de merecer para el pueblo llano. Esta credibilidad ha de ganársela como se gana uno la confianza. Ambas cosas son de difícil consecución, pero de tal fragilidad que cuando se pierde es irreparable. No caben paños calientes, ni componendas.
Las sucesivas notas de la Casa Real me han producido el efecto de la técnica del trilero, nunca sabíamos dónde estaba, quien no había tenido un comportamiento ejemplar, tampoco sabíamos dónde estaba la Reina, ni quien era The Jolly joker, pues se movían cartas dobladas,
Me viene a la memoria Manuel Prado y Colon de Carvajal, el juez Bacigalupo, cifras astronómicas que se manejaban entre De la Rosa y el consejero Real que solo era manco, físicamente. ¿Que fortuna tiene el Rey y no me refiero al Barco? ¿Sabemos si hace declaración de bienes?
Ya que siempre sacamos a relucir a los países de nuestro entorno, la Corona de Luxemburgo no le cuesta nada a su Nación, pues se financia manejando de manera rentable sus bienes. Así pueden manejar libremente convolutos, con ánimo de lucro y a nadie en ese país se le caen los anillos. Es publica la fortuna aproximada de la Reina de Inglaterra, unos 400 millones de € y se sabe que cuando heredo de su Madre unos 70 millones de €, tributo al 40%. Aun así a los contribuyentes ingleses les cuesta la Corona, pero saben cuánto y en que se gasta. Posiblemente lo pagan a gusto. El turismo y el juego sabemos que paga el coste de la Corona de Montecarlo. De la Reina Beatriz de Holanda se sabe que posiblemente es más rica que la Reina de Inglaterra. De todas estas monarquías europeas se conoce el fondo de sus bolsillos, no ocultan nada.
¿Que nos acontece en España? ¿Cuáles son nuestros principios? ¿Somos ciudadanos o súbditos? ¿Está vigente aun el derecho de pernada? ¿Qué es lo que nos ha querido mostrar la Casa Real con la transparencia de sus sombras chinescas? ¿Quién o quienes iniciaron las conductas poco ejemplares? ¿Cuánto nos cuesta de verdad La Corona? ¿Lo pagamos complacidos?
Estamos viendo como se empiezan a desnudan las cuentas del Estado y lo que está costando alcanzar su transparencia. Más vale ponerse una vez rojo que un ciento amarillo.
Emilio Castellote 30 de diciembre de 2011
Lunes, 28 de mayo
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