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Bien por la presión ejercida sobre directivos de cajas y bancos. Bien por haber sacado a la luz las cifras de las indemnizaciones pagadas a directivos de mayor o menor nivel. Magnifico que esta presión haya hecho que alguno, entre ellos, devuelva lo recibido. Pero esto no es suficiente en mi modesta opinión.
Solo la lectura de las cifras escritas en sus contratos ya resultan mareantes. Saber que además se pacta su salida a modo de prejubilación, como indicando al publico que le perjudican en su carrera y que por consiguiente, merece una compensación a su sacrificio profesional, es realmente un latrocinio.
Todos estos altos personajes que han llegado a esos niveles de remuneración, por ostentar un cargo en una entidad de crédito, con un salario seguro, de cuantías astronómicas y además como vemos sin responsabilidad y pisando diariamente alfombras que les ocultan el tobillo, en un país mileurista, es obsceno. Pero digo sin responsabilidad pues… en su contrato seguro que no ponía nada de…. cómo premio a su labor en pro de los buenos resultados de la entidad.
Se lo llevan crudo, limpio y dejando las entidades quebradas. Esto en la empresa privada no se puede dar y además el personaje que lleva a una entidad a ese nivel de endeudamiento, por haber administrado los caudales de manera tan arbitraria, queda marcado para la vida, si es que no entra además en prisión.
¿Podríamos imaginarnos a El Corte Ingles, recibiendo dinero público por una puerta, para salvar sus cuentas y por la otra prejubilando a directivos con cifras astronómicas y además publicando jugosas cifras de beneficios?
Pero aquí, en este gremio de la banca, no pasa nada, salen sin despeinarse y si la presión de los medios le llevan a reintegrar lo cobrado, se marchan y tan campantes. Como en el gremio de la política. Si la presión social y de los medios obligara a los políticos a dejar de cobrar sus retiros de oro, que sus bolsillos fueran de cristal como dice el Sr. Bono que son los suyos….NO, yo quisiera, que fueran legalmente auditados y se comprobara sus niveles de enriquecimiento y si este se consideraba licito o NO. Pero además, que se analizara su despilfarro en la disposición y empleo del dinero público.
En un país como el que nos dejan entre Bancos, Cajas y Políticos no es de recibo que el pueblo llano tenga que asumir la precariedad, que ya comienza a ser reinante, mientras los responsables del naufragio contemplan a salvo, desde sus retiros dorados, las dificultades de los ciudadanos, que son los que pagan con sus hipotecas e impuestos su tranquilidad.
¿Pero quien está limpio en España para ejercer de juez imparcial y analizar estos hechos e instruir un sumario?
Emilio Castellote 1º de noviembre de 2011
Lunes, 28 de mayo
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