Un niño de la guerra dando guerra

Cuando ya se camina sobre el futuro…..

17.11.10 | 10:31. Archivado en cartas abiertas
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El horizonte se toca con la mano, el arco iris se aprecia en blanco y negro……..
la pérdida de la esperanza, la ausencia de futuro, la caída en el abatimiento, la deserción de tu sentido de la vida, el abandono de tu ideal. Eso es lo que poco a poco se va sintiendo y apoderándose de tu cerebro, eso es lo que en definitiva corroe tus sentidos, traza arrugas en tu alma y penetra finalmente en tu organismo, restando capacidad de respuesta a cada uno de tus órganos vitales.

Es el mensaje del cerebro, el que comanda en el deterioro de tu salud, es el que no encuentra razón de seguir manteniendo la química de un cuerpo, cuando ya tu ser no encuentra su lugar en la sociedad, ni en su entorno, y ni en sus allegados ni en el cariño debido.

Cuando se aprecia dia a dia el distanciamiento que produce tu existencia con el resto de la sociedad, cuando dejas de contar porque ya nadie cuenta contigo, sin haberte consultado… si quieres seguir. Dan por hecho ya, en esta sociedad de usar y tirar, que las personas tenemos fecha de caducidad y como se desecha el yogur que nunca se estropea, así se desecha a una persona por su edad.

Nadie es consciente del deterioro interno que se inicia lentamente, cuando a pesar de querer seguir siendo útil, vas notando el rechazo instintivo de esta sociedad orgullosa intérprete de su papel, de su culto a la juventud, pero ignorante de que un dia encontrara el rechazo que ella propiamente cultiva. Cada dia que pasa es uno menos que le queda, uno mas cerca de su desenlace.

No se para a pensar que en las sociedades orientales, el anciano es respetado querido y tenido en cuenta, “tiene su sitio” En estas sociedades se dan los mayores índices de longevidad útil, no dependiente. Es simplemente que el cerebro del mayor en la medida que se acerca a la ancianidad, lo va haciendo sintiéndose querido y útil, con lo cual su cerebro comanda y mantiene la química del cuerpo de acuerdo con su edad, pero sin deterioros que impidan una ocupación adecuada diaria, con la que se siente útil y querido.

Sentirse rodeado de lo que siempre tuvo uno, en cuanto a enseres, y con el cariño de la familia, como lo tenia cuando joven, sintiéndose un miembro aun útil mas de esa familia que el creo, no ser una preocupación, no ser un problema claramente visible y sin disimulo de sus allegados. No sentirse aparcado en manos de cuidadores, como una mascota cuando estorba en vacaciones. Nada más triste cruel e inhumano que una residencia de mayores. Nada mas alejado de la necesidad real del mayor, que separarle de su crisálida, de su vida, de sus costumbres y de los que eran sus allegados, por los que el se dejo su vida.

La sociedad occidental hace años que dejo de saber tratar a sus mayores. No se educa a los niños en este valor. El bienestar tan políticamente tratado, la sociedad del bienestar, es un puro titular. Los contenidos de sus soluciones carecen de humanidad, contribuyen mas al deterioro de ese mayor encaminándole hacia la ancianidad, sin que conserve el menor ideal. Para el, todo ha terminado, ya solo le queda esperar que le llegue su hora. Se le encamina a un Centro de Dia, en donde sin la menor evaluación de sus capacidades, se le pone a jugar al parchis o a manualidades. Como único paliativo se publican los índices del mayor crecimiento de esperanza de vida.

El culto a la juventud, la perdida de valores, el ritmo de vida, una competitividad desmedida, un querer alcanzar metas sin considerar su precio, no solo en cuanto a la salud, o lo que por el camino se va uno dejando - que vale mucho mas que el dinero o el prestigio social que se pretende alcanzar- hoy es como una religión, siendo de obligado cumplimiento y precepto seguir esa liturgia, que nos encamina inexorablemente hacia nuestro propio y triste porvenir de mayores sin un ideal, relegados , arrinconados, desarraigados y con el cariño, dosificado en visitas.

La soledad que el anciano en la mayoría de los casos busca, es el descanso del guerrero, evadirse de la presión a la que le somete la sociedad con su esquema, con su incomprensión y ausencia de consideración, sin su derecho de vivir dignamente, después de haber cumplido con todas sus obligaciones. En esta soledad se descubre como cierta la reflexión de “ser más rico cuanto menos se necesita”

Esta sociedad avanzada, considera hoy un derecho de la mujer matar al que ha de nacer, si es un inconveniente para ella. Ya hay “sociedades avanzadas” que consideran un derecho proporcionar una muerte digna a los ancianos, nadie solicita para el “una vida digna”. Nos pusieron a los mayores en situación de inútil total, para lograr nuestro pronto deterioro y así asistirte con tu derecho a esa muerte digna. El anciano ya no tiene sitio en la sociedad occidental. La sociedad occidental perdio sus valores, esta en clara decadencia. En esta sociedad el mayor, el anciano o como se nos llame, no alcanza su derecho de serlo, como antes digo, ni después de haber cumplido fielmente, durante toda su vida, con todas sus obligaciones. La Declaración Universal los Derechos Humanos carece de la Declaración Universal de Obligaciones del Hombre

Sene, provecto, mayor, anciano…. Como se nos llame… pero “manteniendo un ideal, que nos proporcione una vida digna”.

Emilio Castellote 14 de noviembre de 2010


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