Un niño de la guerra dando guerra

¿Que nos aporta la Monarquía?

24.10.10 | 15:35. Archivado en cartas abiertas
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Son ya muchos años esperando que España, la gran nación sin par en la Historia Universal, que ocupa el lugar y prestigio que le corresponde por su pasado ejemplar no sea ocultado, ni tenga dudas para sus gobernantes , del signo que estos sean, sin lugar a dudas, y además que estos gobernantes hayan sido auténticamente elegidos por sus ciudadanos, dentro de un Estado con el sistema, que así mismo este pueblo paciente, se haya querido dar.

El siglo XX transcurrió de manera convulsa en sus primeras tres cuartas partes y no es necesario recordar lo sucedido, pero en el transcurrir de sus últimos veinticinco años las esperanzas de poder establecer una autentica democracia en el Estado Español se fueron desvaneciendo y durante el primer decenio de este siglo XXI vemos como se trata de institucionalizar para el próximo futuro, el modelo democrático actual, dentro de la manera de Estado que dicen nos dimos y desde mi punto de vista que nos impusieron y hoy se moldea este, a voluntad de una minoría.

La Transición tantas veces alabada y reconocida, fue un fármaco político con el cual se evito que la infección totalitaria se vistiera de demócrata. Pero sin duda alguna, las maneras de aquel Movimiento impregnaron el útero en donde se gesto la actual democracia y esta en su ADN, conservo genes totalitarios, genes de sucesores a titulo de delfines, genes de más vale malo conocido que bueno por conocer, genes de Rasputinianos.

Nuestra manera de Estado esta lastrada por su falta de consulta, a un pueblo adulto, que dijera, cual seria su elección. Cuando se parte de presupuesto cero, como en el 76 se podia haber partido, la consulta a aquel pueblo habría sido impertinente pues carecía de experiencia y tenia demasiadas ganas de tranquilidad.

La Transición aprovecho el chasis de lo que había, dejo el motor Monárquico heredado, y carrozo como pudo una democracia con apariencia de Europea, manteniendo componentes básicos canibalizados de lo anterior y tuneo el exterior con unas Instituciones y unos poderes politizados, es decir sin su debida independencia y que a todos aquellos ejecutores, los llamados padres de la Constitución, complacía.

Visto desde fuera y con la perspectiva de lo ocurrido en el último decenio, se aprecia principalmente la desconexión entre Jefe de Estado, clase política y pueblo. Es decir la quiebra de una democracia por haber sido construida sin el aglomerante necesario, la confianza del pueblo en sus instituciones y gobernantes y con unos gobernantes, en gran medida, de bajo perfil.

¿Que nos aporta una Monarquía como la reinante? Cualquier persona con una inteligencia normal, que cuente con una preparación a su alcance como la que se le proporciona a un futuro rey, puede desempeñar ese papel. ¿Que cualidad especial le confiere su estirpe? Creo que ninguna y mucho menos sin poder ejecutivo, pero además con el riesgo que lastra su desarrollo, por la seguridad en el cargo.

Una Monarquía semejante, no nos libra de la llegada al poder de un inútil programado, como Presidente del Gobierno. No nos libra de una compra de votos o de unos nombramientos inadecuados, ni de unos partidos políticos sin democracia interna. No nos libra de un chalaneo con los nacionalistas, es decir del trato con quienes no se sienten españoles y apoyan cuanto sea, siempre que se les pague un alto precio que afiance su separatismo.

Una Monarquía como la nuestra, siempre me hizo pensar mucho sobre su conveniencia por sus orígenes, pero actualmente mis tribulaciones sobre ella se enriquecen por el cariz que esta tomando la sucesión.
Si la sucesión en las Monarquías, históricamente se aseguraba por lo genuino de su estirpe, nos encontramos en España, que lo genuino se ha desvanecido en la sucesión.

Nada tengo en contra de que una persona pueda compartir su vida con quien decida, pero esta conveniencia personal, en nuestra España tan necesitada de autenticidad, seria tolerable si el cargo no fuera vitalicio, y menos siendo a título de Rey y su descendencia Infantas no genuinas, con la posibilidad de ocupar el Trono. Pero ante todo y sobre todo, sin imposiciones, respetando la voluntad del Pueblo Español, para lo cual se le debería consultar.

Esta consulta debería de estar precedida por la abdicación, como se hace en las Monarquías, del Rey en su sucesor. En el caso español el gesto de abdicar engrandecería al Rey y borraría la sombra del franquismo, tan alargada y utilizada por la Izquierda que lo declara y por los de pantalón gris que otorgan. Un referéndum a propuesta del sucesor, engrandecería a este, y le pondría en el sitio que le correspondiera, al conocer la voluntad del silente pueblo español.

Si el resultado no fuera el Trono, tendríamos la suerte de evitar unos costes de mantenimiento de una Monarquía y que esta empezara ya a vivir de su fortuna. De poder elegir al Jefe de Estado cada periodo de dos mandatos y de que las personas para postularse en este cargo, tuvieran previamente y necesariamente reconocida su valía. No seria como ahora que cualquiera vale para desempeñar cargos de alto, medio o bajo ministerio, con las consecuencias que estamos sufriendo por ese libertinaje.

Creo que hay muchísimas personas que piensan de este modo. No necesariamente de Izquierdas, pues la derecha, el centro y los liberales siempre estuvieron representados en las Republicas.

Res Pública, cosa pública, es latín y no es patrimonio de ninguna sensibilidad política, simplemente una manera de hacer las cosas mejor. Siempre se ha dicho que al nacer todos somos iguales, pero ser el mejor para estar mejor colocado, no se logra sin esfuerzo.

Emilio Castellote 24 de octubre de2010


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