No recuerdo quien sustituyo el soufflé de Arzallus por el término burbuja. Últimamente se ha estado analizando por sus cuatro costados la correspondiente a la construcción, sin la valentía necesaria para entrar realmente en el núcleo de ella. Su demonizacion, buscaba más bien réditos políticos que de reestructuración de ese importantísimo gremio. La realidad ha sido que nada se ha reestructurado, nada se ha modificado y si se ha destruido un tejido industrial y productivo de tal magnitud, que su tsunami aun sigue engrosando las filas del paro y las de las empresas desaparecidas, en todo el arco iris de industrias afines a la construcción. La sombra de este gremio es demasiado larga, así se esta sufriendo.
Pero mi reflexión, si bien comienza con el Ladrillo, a donde yo quiero llegar a parar, es al conglomerado democrático reinante en España. Dice la RAE que democracia es: Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.
Que definición más sorprendente y opuesta a lo que en España nos empeñamos en mantener como democracia. Todo en nuestra democracia es figurado, es como en un gran teatro, una inmensa tramoya. Tenemos todas las decoraciones, todos los paisajes, todos los personajes que definen un régimen democrático pero todos falsos. Todos interconectados sin la menor independencia. No existe la sepacion de poderes, apenas hay medios informativos libres.
Todas las instituciones, todos los poderes del Estado estan interconectados por hilos que dependientes del gobierno de turno o bien compartidos entre los dos mayoritarios con posibilidades de gobernar, se pactan siempre para permanecer en el poder. Es una gran puesta en escena de una inmensa farsa, un gran auto sacramental.
Como se esta viendo, de ello viven una serie de personajes privilegiados y agrupados en casta política, con un corporativismo compacto en el que las sensibilidades políticas quedan olvidadas, a la hora de defender y conservar sus privilegios.
En nuestro modelo democrático, no se estila la dimisión, se establecen unos tiempos para la alternancia en el poder, que perjudican claramente a la nación. Desde que se disuelve la Cámara hasta que se convocan elecciones y hasta que toma el poder el nuevo gobierno electo trascurren meses, posiblemente cinco. Largo periodo para cuatro años de legislatura. Pero posiblemente útil para no dejar pistas al adversario
Los cargos electos no los determina el pueblo, son listas cerradas en cada partido. El voto no tiene igual valor en unas circunscripciones que en otras. Es decir un escaño no vale igual numero de votos, según de donde vengan los votos. Con la ley electoral tan solo estan de acuerdo los partidos no Españolistas. Sorprende ver la fuerza que se le confiere a los partidos de los que no quieren ser españoles y que enturbian sin duda el panorama político en España. Los mayoritarios en el poder, con mayorías absolutas no quisieron modificar esta aberración. Les va bien apoyarse, por ejemplo, en los que en su Autonomía no pagan IVA, para aprobar el aumento de este impuesto, al resto de los españoles.
Los elegibles los determina cada sensibilidad política, dentro de su partido, según la dinastía reinante dentro de el. Los votantes no tienen opción a confeccionar la lista de su parecer. El pueblo no tiene participación en preparar la escena. El elenco de la farsa democrática española se cocina en un despacho a puerta cerrada.
Los artistas se ponen en contacto con el pueblo durante otro simulacro de campaña electoral, dos semanas antes de los comicios. Los mercados y algún hospital, poco más, visitan para sonreír y hacerse la foto. El pueblo ignorante los acoge con entusiasmo. Nadie reprocha este sistema que pringa de fraude, no solo en cuanto a su legalidad democrática, pues este sistema es un señuelo para los conseguidores. Aquí se manejan sin transparencia las mayores oportunidades para el enriquecimiento.
El dia llamado jornada de reflexión, debería llamarse del olvido de la mala praxis democrática.
La similitud con la corrupción urbanística tiene parangón, esta se gesta así mismo en despachos a puerta cerrada entre la casta reinante y una elite y posteriormente una vez cocida se expone al público, se tramita y se aprueba. Ese es el fermento de la burbuja en ambos terrenos, lo oculto, lo pactado, lo acordado, lo que beneficia exclusivamente a unos privilegiados. Pero siempre al calor de sumas ingentes de dinero, fruto de la especulación organizada.
Actualmente estamos viviendo en España los resultados de unas elecciones que a punto de celebrarse se aderezaron con el 11-M, para albergarlas en su burbuja, con un mayor volumen antidemocrático. Esas elecciones, en caliente, trajeron a unos gobernantes que ya estamos viendo lo preparados que estaban para derrochar y como son incapaces de orientar al país en el rumbo adecuado para salir con crecimiento de la crisis que nunca existió, tuvo un diagnostico tardío y que además no se medicó adecuadamente.
En cualquier país de nuestro entorno, a los serios me refiero, un Presidente de Gobierno que anuncia que ha de tomar medidas contrarias a lo que viene predicando durante 6 años, la primera medida que anuncia es… su dimisión y da paso a cualquier otro de su partido, que fuera capaz de gestionar la crisis. Aquí, en esta farsa vale todo. El trilero mueve los cubiletes y sin pudor, cambia la bolita a la vista del público. No habrá elecciones anticipadas aunque el país se derrumbe. Dos años mas de poltrona, dan lugar para preparar el blindaje de la retirada.
Emilio Castellote 15 de mayo de 2010
Lunes, 28 de mayo
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