Violencia domestica. Violencia intrafamiliar. Pido auxilio para un caso.
16.05.09 @ 18:23:14. Archivado en cartas abiertas
Conozco un caso de este tipo de violencia, en el entorno con el que me relaciono diariamente. Dentro del círculo en el que me muevo. Nunca había yo podido ver de cerca este tipo de violencia tan aterradora. Destruye silenciosamente a la victima y esta, estoicamente soporta la tremenda presión ejercida por el maltratador, con el que además comparte lecho diariamente y le defiende a ultranza, por temor a sus represalias internas.
He podido conocer de primera mano la despiadada estrategia tejida por el maltratador. Ejerce en primer lugar de marido atento y preocupado por su familia, incluso aparenta ser un “tío guay” entre sus amigos y conocidos, pero de puertas a fuera de su domicilio.
En la intimidad del domicilio, controla absolutamente los movimientos de su pareja y mantiene una férrea disciplina con sus hijos, a los que adora fuera del domicilio. La persona que teóricamente es su pareja, pues realmente es su victima, padece un control estricto de sus movimientos dentro y fuera del domicilio, sin poder decidir nada en absoluto, que no este bien visto y decidido por el maltratador. Controla su teléfono móvil, registra inopinadamente sus pertenencias, comprueba si una salida de ella sola, fue efectivamente a donde le declaro a la llegada. No puede tener un ordenador ni comunicarse por Internet. Cada revisión ginecológica es un drama.
Cualquier decisión que la victima pudiera tomar por insignificante que parezca, le supone preparar una coartada que le cuadre a su amo, y esto conlleva una tensión y un estrés para la victima, pues esta ya perdió su autoestima, la seguridad en si misma y teme las reacciones, pues la violencia física ya hizo aparición en forma de objetos voladores arrojados. Lleva más de 18 años sometida a este suplicio y teme que las penas físicas se generalicen. Se le ocurrió a la pobre decirle que se iba a separar y el individuo demostró que nada de lo que teóricamente tenia que pertenecerle por gananciales estaba su nombre. Incluso 15 años trabajando en el negocio familiar no figuraban en su vida laboral. Esta en la calle, pues incluso la vivienda solo figura a nombre del maltratador.
El maltratador controla la economía de la familia e incluso el salario que percibe la victima al trabajar en el negocio familiar, en el que el maltratador es el dueño, no puede disponer de el la victima. Para colmo una deuda contraída de 120.000 € le hizo a ella firmar unos compromisos de pago.
Este personaje cuando le apetece deja el domicilio y se va a vivir con alguna compañía femenina. Pero su acción delictiva le lleva a no dejar de visitar a su victima alguna noche para deshogarse. El sexo es la medicina que le aplica, cuando la victima se humilla después de una reprimenda. Cuando algún familiar le echa en cara el comportamiento por la escapada del domicilio, dice que va a buscar lo que en casa no le dan y que eso pasa en todos los matrimonios.
La victima ante tal indefensión y carencia de recursos, es incapaz de denunciar pues dice a sus amigas, que tan solo se hace caso en las comisarías cuando hay violencia física. Una prueba evidente de que en el domicilio no hay paz, es el deterioro de puertas y mobiliario.
Yo desconozco como un caso semejante en el que se esta destrozando una vida y unos hijos estan percibiendo un ejemplo, que seguramente servirá para que la especie de maltratador se perpetue, no pueda acometerse legalmente y actuar para que esta persona con sus hijos, se libren del monstruo y que los ingresos del negocio familiar se administren y los gananciales vuelvan a pertenecer a su dueña.
Agradecería a alguien que tenga experiencia en la resolución de un caso semejante de este tipo de violencia me lo hiciera llegar, a través de los comentarios de este POST. Mil Gracias.
Emilio Castellote 16 de mayo de 2009.
Comentarios:
Hace bastantes años estos casos se resolvían de una forma más rápida y con los mismos "argumentos democráticos" que utilizaba el maltratador, pues siempre había algún familiar directo de la mujer maltratada que propinaba una buena manta de palos al malnacido, que habitualmente guardaba silencio por el escándalo social que se podía montar, lo que bajaba los humos y desaparecían los maltratos pues siempre quedaba la promesa de repetir la jugada.
Pero, por desgracia, a pesar de que se han incrementado tanto las leyes contra el maltrato, los indeseables han sabido adaptarse para dejar sin recursos ni pruebas a las pobres mujeres, que si deciden separarse quedan e...
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Emilio Castellote Madrid.
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