Sobre la nueva normativa de reducción de ruido aéreo y de impacto.
13.05.09 @ 20:58:41. Archivado en divulgacion
Siempre en nuestro país hemos padecido la ley del péndulo. Este nuevo empujón a la Normativa forma parte de la cortina de medidas del gobierno, como otras, mas efectistas que meditadas e incluso no consultadas con similares medidas de los países de nuestro entorno. Entorno que gustan de comparar con frecuencia nuestros gobernantes para otros menesteres.
En plena crisis de la construcción un nuevo apriete de tuerca al coste del las edificaciones. El aislamiento a ruido aéreo e impacto no es un asunto de menor importancia y tampoco de menor coste. Conseguir que el volumen habitable deje de ser solidario con la obra gruesa, no es asunto menor. Esta seria la única manera de alcanzar los niveles de confor deseados.
Los sistemas constructivos empleados en España mayoritariamente de cerámica, para albañilería interior, al quedar íntimamente ligados a la obra gruesa, actúan como un diafragma. Como el parche de un tambor, razón de la trasmisión fidedigna de la vida intima de un vecino, sin conocer su cara.
Imaginemos que para conseguir que la obra gruesa no transmita a la piel que protege el volumen habitable ninguna vibración ni ruido de impacto, seria como encerrar una caja dentro de otra, sin que ninguna de sus caras se tocaran. Consiguiendo su separación física.
Esto que es posible en construcción, se lleva acabo con unidades de obra costosas e incluyendo materiales de diferentes densidades, para evitar que el ruido se trasmita, al tener sus vibraciones una longitud de onda diferente. No existen sumideros para decibelios, por consiguiente la combinación de membranas de diferente composición y densidad con materiales amortiguadores como las fibras minerales resultan eficaces pero costosos.
En unidades de división vertical así se resuelve. Baste el ejemplo de innumerables salas de proyección que se dividieron en diferentes y contiguas salas como minicines. La solución en horizontal para la supresión de los ruidos de impacto y de trasmisión de ruido aéreo, requiere para suelos una solución muy diferente de la empleada para techos. Vease los problemas que innumerables discotecas han proporcionado durante años a los vecinos colindantes.
La actuación en viviendas ya construidas para la eliminación de estas trasmisiones no es fácil ni en horizontal ni en vertical. Si podrá conseguirse en las de nueva construcción, pero su repercusión en el precio terminado del M2. no será despreciable.
Entiendo que esta normativa debería de acompañarse de unas disposiciones relativas a la emisión de ruidos procedentes de actividades o comportamientos que mas tiene que ver con la educación y urbanidad que con la construcción de elementos divisorios capaces de neutralizarlos. Es decir que a partir de determinadas horas se penalizara realmente estos comportamientos, con cuantías económicas que verdaderamente dolieran y no fuera necesario, como ahora ocurre, acudir a unas denuncias lentas e ineficaces.
Emilio castellote !3 de mayo de 2009
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No está nada mal la norma en cuanto al confort, pero los nuevos pisos sólo se pondrán al alcance de la tribu de la ceja y de los políticos, que, en definitiva, es la única política "social" que sabe hacer el iluminado y su gobierno.
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Emilio Castellote Madrid.
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