Bueno se trata de mantener los precios de las cosas pero dándote menos cantidad. Eso esta bien cuando se trata de algo consumible que no tiene peso ni medida exacta y su precio es por ración o cuerpo cierto.
Así pues los primeros en implantar la medida serán los restaurantes dándonos de comer en plato de postre. De esta manera mantienen fijo el precio del menú. Nosotros con autodisciplina nos impondremos una compra menor suprimiendo cuantos periféricos siempre elevaban la factura sin darnos cuenta.
¿Cuantas cosas podemos suprimir? O ¿de cuantas cosas seremos capaces de prescindir?
Simplemente echando un vistazo a la nevera, que suele ser el escaparate de nuestro despilfarro, y retirando de ella cuanto de superfluo tenemos, nos daremos cuenta de cómo la lista de la compra se va aproximando a nuestro poder adquisitivo.
Estas situaciones que siempre se sienten como temporales, nunca tuvieron una componente, o un factor multiplicador que fuera el impulsor de ella. Salvo en el 74 cuando la obstrucción del Canal de Suez. El barril de petroleo no volverá a estar a 30 $ y este precio es el que equilibraba nuestro poder adquisitivo. Toda nuestra economía esta basada en un Barril de petróleo asequible. Por consiguiente hemos de aprender a vivir de otra manera.
Los fabricantes de coches estan enfrascados en lo que llaman el “downsize” se trata ni mas ni menos que de vehículos con motores de menor consumo, menor cilindrada, igual capacidad y menores prestaciones pues para lo que te dejan correr, para que quieres caballos de carreras si con trotones ya circulas suficiente. Se me olvidaba un % de productos reciclados en el vehículo que se aproxima en esta primera etapa al 7%.
Este es nuestro destino. Nos hemos de enfrentar como a una posguerra, pero más difícil, pues con abundancia de productos nos tendremos que racionar nosotros. Aquí surge de nuevo, la economía de poner a primero de mes cantidades en sobres diferentes y cada uno destinado aun fin inamovible.
Todo esto esta muy bien y desde luego nosotros podemos controlar y reducir un 50% de nuestro gasto mensual pero el otro 50 que nos viene dado, este seguirá implacable con la inflación. No podemos gastar menos luz, bueno consumiremos menos y pagaremos más. Nada con otros recibos de hipotecas, alquileres .colegios, rutas, y después de todo sin vacaciones estas terminaran de nivelar lo desnivelado. Puede que empiece a cambiar el color de la vestimenta de las personas. Será cada vez mas oscura. No porque estemos tristes. Simplemente las prendas de vestir se arreglaran, se volverán y en gran medida se teñirán de azul marino o negro.
El paisaje urbano cambiara, las aceras lucirán otro tono, los transportes públicos estarán en auge, La cultura de ir en coche a todas partes se termina. La cultura de las rebajas se terminara también, pues son el producto de dinero mas tiempo libre igual a compra de ganga innecesaria.
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La gente joven es la que lo va a tener más difícil, pues está acostumbrada a gastar sin medida , a no privarse de nada y a una adicción desmedida por las marcas. Posiblemente los hayamos criado con excesivas blanduras y facilidades.
A los que hemos conocido los cigarrillos de colillas, el ojal de la chaqueta que pasaba tranquilamente del lado izquierdo al derecho, las zurcidoras de medias, las conteras metálicas en los zapatos para que se gastaran menos, los lañadores de lebrillos, las vacaciones en los parques públicos, etc.... estamos sobradamente adaptados.
Lunes, 28 de mayo
José Pómez
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena