Es una gran cosa, tan antigua como el propio comercio, veamos un zoco en donde cada uno abre y cierra cuando le conviene y todos viven, pues tienen sus clientes asiduos y además los de paso a otras horas.
Pienso que muchos comerciantes, en su atavismo a los horarios dirigidos y ordenados, desde la época del fuego, cuando en España todo se regulaba tanto lo necesariamente ordenable, como lo superfluamente ordenable…. y sigo, suponen que tendrán que tener abierto todo el día y multiplicar por tres su personal para cumplimentar los tres turnos. Y no es así.
Lo que ocurre en las ciudades en donde así se funciona desde siempre, es que cada comerciante estudia su horario, el más conveniente para su clientela, e incluso hasta su día de cierre semanal, que no tiene necesariamente que ser un domingo y claramente lo anuncia como anuncia su horario.. Claro que algunos piensan que lo de abrir la tienda es como lo de la línea de salida de una carrera, si el abre y yo no, pues venderá lo que yo dejo de vender, pobre idea de su clientela.
El fenómeno de libre apertura lo desencadenan los compradores, no es una idea de las autoridades. El ordenar las horas de actividad si es idea de las autoridades cuando estas se meten en camisas de once varas. Afortunadamente que estas aguas tan beneficiosas se dejan corre libremente para que aprovechen a cuantos comprendan, que eso es un buen camino para sus negocios.
Las grandes superficies, cuando se establecen en zonas urbanas como los antiguos mercados y en sus calles limítrofes existe pequeño comercio, resulta que este vive muy bien, al incrementa la gran superficie el número de personas que acuden a ese barrió. Ya que sigue siendo cierto que para cosas puntuales, de un solo articulo el pequeño comercio da mejor servicio y mas rápido que una gran superficie.
Indudablemente que origina un cambio en la rutina de los horarios fijos, pero no es perjudicial, como no lo es cuanto se deja que se desarrolle con normalidad. Habrá que hacer ajustes con el personal, variar sus horarios, incluso incrementar la plantilla y eso será signo de mayor venta.
El cliente siempre tiene razón y de el sale el medio de vida de cada propietario de establecimiento y justo es, que a quien se le debe la existencia del negocio, se le facilite la compra de los productos cuando a el le sea mas cómodo.
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La libertad de horarios comerciales está indirectamente señalada en el artículo 38 de la Constitución : "Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado".
Por otro lado, el Tribunal de Defensa de la Competencia siempre se ha mostrado partidario de la libertad de horarios comerciales.
También, las tiendas de chinos lo vienen practicando con bastante éxito hace tiempo, sin tener en cuenta horario ni festivos, lo que supone una ventaja para los consumidores más despistados que pueden hasta comprar tomates un domingo por la noche.
Y por último, el pequeño comercio de barrio suele ser de tipo familiar, por lo que puede estar abierto y atendido en el horario y días que considere oportuno y conveniente.
Lunes, 28 de mayo
José Pómez
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena