Estamos viendo como los gobiernos de algunos países de la UE estan investigando los márgenes de mayoristas y distribuidores en productos de primera necesidad que generalmente se asimilan a comida y vestido, es decir la cesta de la compra.
En España poco o nada se ha hecho y no sabemos si después de las elecciones alguien tomara cartas en ese terreno. Cualquier observador por poco avezado que este en el terreno de la Economía, si lo esta en lo concerniente a la economía casera, es decir, de como alargar los €uros para llegar a fin de mes, pues habrá pensado en esta situación, cada vez que llega a la caja del súper
Estamos oyendo constantemente a productores de básicos, ya sean agrícolas como ganaderos, quejarse de los precios pagados por el intermediario, es decir por los grandes compradores que posteriormente venden a minoristas. Entre los grandes compradores estan las cadenas de distribución de las grandes superficies. Los precios al comprador que empuja su carrito, comparados con los que se pagaron al productor, se ven incrementados en porcentajes que a cualquiera le parecen abusivos.
Hay que imaginarse que buen negocio debe de ser, cuando la mercancía entra en un trailer a las superficies de venta y sale en bolsas de plástico en la mano del comprador y en un turismo.
Esta organización, mejor dicho, control del mercado que se ha trasplantado principalmente desde Francia y que beneficia inmensamente a las grandes cadenas e intermediarios, deja al consumidor y al pequeño detallista desprotegidos.
Similar situación de organización para su control se esta produciendo en el mercado de los materiales de construcción.
Actualmente se ha estado criminalizando al “Ladrillo” metiendo en la misma cesta a conseguidores de suelo, a promotores, y a constructores. En escritos anteriores desmenuce la situación llegando a exponer que el 65% del precio de una vivienda esta en manos de la Administración y que tan solo el 35% restante en manos del puro constructor. Cuando hablamos de un promotor, a este del 100% el 65% le viene impuesto y por tanto con el 35% ha de defenderse en un mercado cuyo precio lo marca la oferta y la demanda. Actualmente al haber creado falsas expectativas de bajada de precios y subida del dinero, el mercado esta en la posición de oferta pues nadie compra, esperando vanamente las rebajas.
Pues bien, el control de este mercado de materiales de construcción, que en definitiva son, como los de primera necesidad de la cesta de la compra, se esta produciendo así mismo oprimiendo a las fabricas, con similares planteamientos como los desplegados para alimentación. Esto indudablemente redundara en un incremento de los precios de los materiales, como en un perjuicio para quien los produce.
Se producirá un incremento al constructor pues los almacenes, que son los intermediarios, ya estan siendo comandados por grandes grupos multinacionales que han llegado al olor de magnifico mercado que es España y que estaba sin regular, es decir sin controlar de manera perversa. La producción de materiales esta siendo así mismo encorsetada.
Los fabricantes generalmente que carecen de equipo comercial suficiente como para generar ventas proporcionadas a su producción, caen en manos de estos grandes grupos que ejercen de centrales de compras, las que al correr con el riesgo de la venta, esquilman al fabricante. La carencia de un sistema judicial que en ocho días, como en Europa, resuelve impagados, hace más atractivo el caer en manos de centrales de compras.
Los políticos en su nebulosa de poder, imaginan situaciones utópicas que llevadas a la practica, desmoronan, como en el caso de la construcción en España, a las empresas productoras y generadoras de empleo, antes de haber creado las condiciones, para que la iniciativa privada hubiera desarrollado otras actividades atractivas, que fueran remuneradoras para el inversor tanto como lo era la construcción.
Pero es difícil encontrar recambio a la actividad de la construcción, pues como siempre he escrito, detrás de las obras esta la legión de oficios que manualmente construyen y terminan una vivienda. Cuando oímos del Ministro que las infraestructuras van a compensar las pérdidas de empleo en la construcción de viviendas me imagino, puentes alicatados, con ventanas con climalit, cunetas con parquet, áreas de servicio enmoquetadas, con calefacción y divanes, carreteras con cubiertas de teja y ascensores en los cambios de rasante, puertas en todos los pasos de peatones, y aseos con baños y pintura gotele por los prados y aledaños. No se donde poner el mobiliario de cocina ni el menaje.
Pasada la fiebre electoral y su ruleta de la fortuna, nos despertara con un coste de construcción, muy superior al que se quiso corregir, a juzgar por la falta de medidas correctoras necesarias. Nadie las ha anunciado ni siquiera evocado. El control perverso del mercado estará consumado. La posición dominante de los grupos se ejercerá como en la alimentación
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Excelente paralelismo entre los agricultores y los fabricantes de material de construcción, que en definitiva siempre va en perjuicio del comprador del producto final.
¿Podrían evitarse estos abusos de los intermediarios y encarecimiento de los productos con unas potentes cooperativas que dispusieran de todo lo necesario (asesoría jurídica, propaganda y logística)?.
Por último, si realmente quieren recolocar a todos los parados de la cosntrucción e industrias afines, como usted apunta van a quedar las obras públicas preciosas y confortables, vamos de la "champions league" que diría zapatitos, y es raro que no lo haya metido entre otras tantas propuestas utópicas de su programa.
Lunes, 28 de mayo
José Pómez
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena