
Tatiana R. Brito y Miguel Pato (PD)-. Renovarse o morir. Esta es la ardua premisa a la que se enfrentan las empresas cada día. En “Liderazgo Transformador” (LID Editorial) se compilan siete pasos a seguir para que el empresario asegure la supervivencia de su negocio.
Su autor, Virginio Gallardo, está convencido de que lo esencial en el buen funcionamiento de la empresa es su capital humano. Por eso, una de las tesis que defiende con más fuerza en su libro es que estamos ante el fin de la empresa sin alma
“Las empresas ahora necesitan la creatividad y la innovación de las personas y eso requiere gestionarlas de una manera diferente. Por eso las empresas tienen alma, porque las personas son las protagonistas.”
Esta es la razón, según expone Gallardo, para que ahora más que nunca los directivos sepan liderar proyectos personales y emociones. Este es el cambio de liderazgo necesario.
Es un cambio en la manera de ejercer el liderazgo dentro de la empresa. El líder innova, no sólo gestiona, y es capaz de transformar su realidad. Los nuevos jefes y directivos tienen que ajustarse a este nuevo rol, sino desaparecerán
“General Motors no es una excepción. Haber sido grande en un pasado no te garantiza nada en el futuro. Lo que hace que sobreviva una empresa es su rapidez y flexibilidad.”
LA BASE EDUCATIVA
Virginio Gallardo defiende una reforma universitaria que, de verdad, se convierta en el factor determinante en una futura y próxima evolución de la empresa
“La educación tiene que ver con la innovación en el sentido de que el conocimiento caduca y se genera de una manera exponencial, con lo cual cada persona debe actualizar sus conocimientos rápidamente. No importa lo que sabes a los 24 años cuando estás recién licenciado, sino lo que sabes a los 45.”
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2 comentarios
Al emprendedor (que pare las ideas), sólo le falta que le acompañe la economía para poner en marcha su proyecto, y ésto es una contradicción en el mundo actual, porque existen dos grupos, los que nos hipotecamos a tope apostando por una idea, "siendo emprendedores", o el que está forrado y hace suyo lo que inventan los demás y se pone la etiqueta de emprendedor para cobrar las subvenciones. Las ideas de los demás, están para explotarlas los ricos o simplemente los ansiosos de poder. Estoy de acuerdo en que las personas son el valor de las empresas, pero ¿por qué no se ponen en valor estas empresas?. Una gran empresa busca la optimización de la rentabilidad eliminando puestos de trabajo, y un emprendedor trata de dar trabajo a los demás, sólo por sacar el producto adelante. La administración tendría que ser aliada del pequeño emprendedor y aportar temporalmente capital hasta que la empresa funcione, devolviendo luego el capital recibido. El mundo es del CAPITAL, ¿y las personas?
Por desgracia en este país la gente emprendedora, con ideas y ganas de currar, es apaleada por la seguridad social y hacienda, ellos se encargan de que aquí no se monte nada, una empresa pequeña trabaja el 60% de su tiempo para estas ladillas, mientras no declaremos una guerra a la burocracia de parásitos de este país, montar una empresa es un suicidio, no seras capaz de levantar cabeza, trabajaras como un esclavo para mantener holgazanes en el funcionariado, es así de jodido, todo dios quiere ser funcionario para rascarse los huevos.
Domingo, 8 de noviembre
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