Edwina Borens y los ocho enanitos
26.06.09 @ 19:07:29. Archivado en Relatos

Primer capítulo del cuento Edwina Borens y los ocho enanitos, escrito por servidora. Si os apetece leerlo al completo, podéis conseguir una copia en este enlace.
Capítulo 1
Vaya niños y niñas, habéis vuelto a sorprenderme. Y nada más y nada menos que recordando viejas historias del tiempo del cuplé, mientras me como unas perdices de Damasco. Que le vamos a hacer ¡están tan ricas!
Yo ahora mismo debería de encontrarme en la capilla, orando con los demás monjes de la orden. Por contra, ahora estoy en el scriptorium del monasterio, escribiendo estas líneas para mandar a freír monas a los fantasmas del pasado.
Hacedme el favor, pibes: no le digáis a nadie que estoy aquí. Si la noticia llegara a oídos del abad podrían obligarme a lavar los platos o a pelar patatas durante un mes. Y vosotros no queréis que eso suceda, ¿verdad?
Si os preguntan por mí, decid que estoy copiando las obras completas de Tucídides, por expresa petición de los hados del cuarto sótano del submundo. A ver si cuela.
Lo que os voy a contar ahora sucedió hace mucho, mucho tiempo, en la pedanía de Pheonya. ¿Que dónde diantre está la pedanía de Pheonya, decís? A los que hayáis suspendido geografía y os tengáis que presentar a septiembre os explicaré que la pedanía de Pheonya se encuentra al norte de las agrestes estepas de Lavandura.
¿Que ande diablos se encuentran las agrestes estepas de Lavandura, inquirís entre irreverentes risotadas? Bien muchachada, tomad nota: os diré que se encuentran al este del mar de Cossem, el de los terribles vendavales y los peces que aprendieron a contar hasta cinco. Si todavía el asunto no os ha quedado demasiado claro, os conmino a que consultéis un atlas de las Tierras Bravas o a que preguntéis a un guardia urbano, que para eso están.
En cuanto a Pheonya, se encuentra justo donde confluyen los ríos Verde y Amarillo, para dar lugar al caudaloso río Azul.
No se me ocurre un lugar más hermoso para ir de pesca y pasar un buen fin de semana. Por desgracia, vuestras cañas y anzuelos tendrán que esperar, ya que primero tendréis que hacer los deberes y ordenar el cuarto. Además, tengo que advertiros de algo muy importante. Y es que la pedanía de Pheonya es un lugar muy peligroso, al estar comandado por Lord Frederik Singsmornigs, el malvado barón del Orbe Obscuro.
Así pues, en aquel tiempo lo más recomendable era tomar una carretera secundaria para evitar su presencia, dado que cualquiera de sus esbirros podía capturaros y enviaros a trabajar de gorra a las minas salinas de Lumblum. Si acaso algún día acabáis esclavizados en tales minas olvidaos de las vacaciones escolares, de los cromos de Pokemon y de los donuts a la hora de la merienda.
Bien, la historia que voy a contaros es real. Puedo dar fe de ello ante el señor notario de la calle Sierpes. Ocurrió del siguiente modo.
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David Millán
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