El robobo del Hijo de Dios
30.12.08 @ 00:39:29. Archivado en Actualidad, Relatos
Descubrí el condensador de orujo por pura casualidad estadística la mañana del día 24, en vísperas de Nochebuena. Yo me encontraba en un garito del Barri Gòtic de Barcelona comiendo un cruasán y buscando infructuosamente los anuncios por palabras de las señoritas de vida alegre en las páginas del diario Público. En la radio sonaba Christmas Day de Dido, gracias a que la susodicha estaba enchufada a la toma de corriente adecuada y a que en su momento los señores feudales de la SGAE recibieron los oportunos óbolos de la gleba.
David Millán
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