Lo peor de David Millán y otros relatos
29.06.08 @ 22:34:57. Archivado en Relatos
Prólogo de Angelico Shu-chie, catedrático emérito en psicopatologías de la Universidad Católica de La Boina
Si nos remontamos a la Grecia arcaica, a la Roma imperial, a la China de Confucio u a otros gloriosos periodos de la Antigüedad, nos encontraremos con una herencia literaria de considerable valor. Sin duda, a la sazón también se escribían textos deplorables que atentan contra la ética, la estética y la Corporación Dermoestética, pero la renuencia de los amanuenses a preservarlos ha propiciado que no llegaran hasta nuestros días.
Y es una pena, al menos desde un punto de vista historiográfico. De buen seguro, prohombres de la talla de Homero, Plutarco y Flavio Josefo tuvieron sus horas bajas y dieron a luz obras de lo más infumable, pero el darwinismo de la literatura manuscrita ha hecho su trabajo de forma implacable a lo largo de milenios, de cienes y cienes de años hincando el pompis en el scriptorium. Nadie, ni siquiera el más sacrificado monje de obediencia benedictina, aceptaría copiar obras infumables como las de Saramago o Javier Marías, por poner solo un par ejemplos de lo peorcito de nuestra literatura.
Así pues, la "selección natural" garantizó la supervivencia de la flor y de la nata de nuestras letras primigenias, pero provocó la práctica extinción de las más horribles obras. Se trata de un enorme vacío que jamás podremos llenar, a menos que un inesperado hallazgo arqueológico saque a la luz algún pergamino, papiro o códice de aquellos que producen auténtico bochorno ajeno. Habrá que dejar el asunto en manos de la divina providencia, pues sabido es que (tal como reza la divisa de la Universidad Católica de La Boina) "Dios propone y el buen Jehová dispone".
Pero nosotros por nuestra parte no podíamos permanecer de brazos cruzados y permitir que lo peorcito de nuestras letras castellanas acabe en el cubo de las basuras: hay que preservarlo de la extinción. Por ese motivo he decidido prologar el librito que tienes entre las manos y que, sin duda, tantas horas de sufrimiento nos va a hacer pasar. Porque es un libro malo, más malo que JR, el conde Drácula y el cazador de Bambi juntos. Ahí es nada, como dicen en botica.
Queridos amigos y vecinos, hete aquí uno de los peores libros que se han publicado jamás. Al fin y al cabo su título (Lo peor de David Millán y otros relatos) lo dice todo y no es necesario andarse por las ramas, en plan australopitecus. De su autor no cabe decir gran cosa, ya que como suele decirse en estos casos no necesita presentación ni pulpos a la vinagreta.
La naturaleza de este proyecto editorial puede sorprender al lector despistado. No en vano, cuando uno abre un libro de relatos como el presente lo hace confiando en que su compilador haya escogido lo mejor de lo mejor. O sea, lo más fetén. Sin embargo bien creemos que un libro de estas características puede cumplir con una labor social. Es el regalo perfecto para la suegra, pongamos por caso. O también puede elevar la autoestima de cualquier autor novel, ya que tras leerlo podrá decir “yo puedo escribir mucho mejor que este individuo. O sea, que ya es hora de que me ponga a teclear como un descosido si quiero conseguir el premio Nobel durante el próximo medio siglo". O mejor todavía: este libro puede ser un documento histórico excepcional de cara a las generaciones venideras.
Podéis seguir leyendo el prólogo aquí o aquí.
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